Disclaimer: Estos personajes no me pertenecen y por lo tanto no gano dinero haciendo esto, solo la satisfacción de recibir sus comentarios, quejas o sugerencias…

Avisos:

Esta historia es de género Slash o Yaoi, Kakashi es uke como en mis otras historias, y contiene un Sasuke/Kakashi.

Locura y deseo.

Capitulo 12: Planes.

— Llévaselo a nuestro Kage.

Fue la orden del embajador, amarrando el papel en la pata de un ave de plumaje claro, la que se despidió dando un graznido que llamo la atención de algunos civiles, puesto que aquellas criaturas no volaban en la noche.

Pero paso desapercibido por Kakashi, quien ya había ingresado en la pequeña mansión con espacio más que suficiente para cuatro personas, sí es que Sasuke en alguna ocasión se decidía a dormir en otro sitio que no fuera su cama.

El ave se movió de prisa, era uno de los summons del país de las nubes, entrenado para resistir cualquier clase de clima y volar a una velocidad que ni siquiera un halcón podría alcanzar, al mismo tiempo que mantenía una apariencia pacifica, parecida a una paloma con unas plumas un poco más largas.

La que se tardo apenas tres días en llegar a la oficina del Raikage, quien como era su costumbre siempre permanecía en ella hasta pasadas horas de la noche, era un líder muy capaz, demasiado brillante, aunque muy necio.

Al ver que un mensaje de sus embajadores llegaba sonrió, les había encomendado averiguar todo lo que pudieran de Kakashi Hatake, mucho antes de que hiciera trampa en ese duelo, aunque últimamente cuando menos se daba cuenta se preguntaba cual era la clase de hombre que había logrado seducir al dulce Hokage.

En el mensaje le decían que Kakashi estaba protegiendo a Sasuke y a sus fenómenos, un acto que traicionaba la confianza de todas las cinco grandes naciones, así como de la alianza shinobi en general.

Podría llamar a una junta inmediata, señalarlo como el tramposo que era, así como castigar su traición a las aldeas con un acto que le traería la deshonra a toda su nación, no obstante, de realizar aquella acusación era seguro que perdería cualquier posibilidad de acercarse al Hokage.

El tendría que votar en defensa del ninja renegado como dio su palabra, Kakashi lo haría seguramente después de ponerlo a votación, pero sus aliados después de saber que el Hokage los estaba traicionando, votarían en contra de perdonarle la vida a ese serpiente de ojos rojos.

O dicho shinobi encontraría la forma de salirse con la suya, utilizando el apoyo de Naruto, el Kazekage y probablemente a Mei, esa mujer estaba enamorada de los hombres atractivos, Kakashi entraba en la descripción, así como el Uchiha.

El que también entraba en la descripción de lo que deseaba de una pareja, tal vez ese ninja renegado se le adelanto, estaba en la aldea, Kakashi lo protegía, podía usarle como escudo, porque no aceptarlo en su cama.

Sin contar que Kakashi era endiabladamente hermoso, con ese cuerpo delgado y ese rostro casi femenino, con su actitud generalmente aburrida, siendo un maldito en el campo de batalla, lo suficiente astuto para engañarlo como un niño pequeño.

A sentía deseo y lujuria como cualquier otro, él gustaba de hombres y de mujeres por igual, de piernas largas, rostros hermosos, mentes brillantes, características que encontraba en Kakashi, más otras tantas, como sus caderas casi inexistentes, el color de su piel y lo sedoso de su cabello, atributos que pudo constatar en su combate.

El Raikage había conseguido una fotografía de Kakashi, ni siquiera recordaba como había llegado a sus manos, tal vez se trataba de uno de los primeros libros de expedientes que logro tocar, del que se había desprendido una fotografía de apenas unos cinco centímetros.

Kakashi estaba muy serio, aun no era mayor de edad, por lo que decía en su expediente era un contrincante poderoso, un shinobi que le encantaría probar en el campo de batalla, pero al mismo tiempo, nunca había visto nada más hermoso en su vida, ni más triste.

Podía ver algo en aquellos ojos de dos colores que le hacía sentir deprimido, tal vez era su expresión, carente de emociones a una tierna edad, no lo sabía, pero conservo la fotografía consigo, abandonada en uno de los cajones de su escritorio, la que de vez en cuando recordaba cuando buscaba pergaminos.

Esperaba enfrentarse a él en el campo de batalla en algún momento, no obstante, cuando la guerra estallo creyó que tendría un poco de suerte cuando esta terminara, porque a pesar de que Kakashi era uno de los generales, no era ni el momento ni el lugar para tratar de cortejarlo.

Ahora ya tenía todo el tiempo del mundo, pero era viejo, a punto de retirarse y el joven Kakashi, aunque ya no era tan joven como en aquella ocasión, no estaba interesado en él.

A se daba cuenta que era por mucho mayor que Kakashi, tal vez podría tener el doble de su edad, pero no le importaba, sabía que con un poco de suerte llegaría a seducirlo, lo único que debía lograr era ganarse un sitio en su vida.

El Raikage no era afecto a realizar esa clase de actos en su oficina, alguien podría verlo, no obstante, su humor había sido tan pesado esos últimos días que nadie querría importunarlo so pena de hacerlo enojar.

Ni siquiera su hermano, él que termino diciéndole que solo se metería en problemas si continuaba comportándose como un viejo rabo verde o asalta cunas, no lo recordaba bien del todo.

A estaba demasiado tenso para poder concentrarse en sus deberes, todo por culpa de Kakashi Hatake, en otras ocasiones hubiera entrenado con Bee para calmarse, pero suponía que su hermano menor comprendería exactamente qué era lo que lo tenía tan molesto y le trataría de convencer de abandonar su intento por ganarse la mano del Hokage.

Por lo que solo le quedaba una forma de aliviar su frustración y colocando la fotografía de Kakashi en su escritorio, recordando cómo se sentía su cuerpo contra el suyo, el aroma de su piel, comenzó a desabrochar su ropa con cuidado, pendiente de que nadie le observara, liberando un pesado miembro un poco más oscuro que su piel, el que ya estaba medio despierto.

No había dejado de pensar en él desde su combate, cuando pudo tocar su cuerpo, maldiciendo en ese momento el haber rechazado una de las prótesis de Tsunade, al poder buscar los cascabeles con mayor agilidad se habría dado cuenta que era una trampa, logrando encontrar los cascabeles donde fuera que los tenía escondidos.

Pero no solo eso, habría logrado tocar más de ser hermoso cuerpo, sostenerlo contra alguna superficie dura, pegarse contra él, escuchar esos labios jadeando por la sorpresa, tal vez habría notado lo excitado que se encontraba al final, como un muchacho.

En ese momento no se enorgullecía por eso, por excitarse en un combate, al saborear su victoria de antemano fue que perdió, pero aun así esa voz y ese cuerpo lo habían torturado sin descanso, sólo era justo que se desestresara pensando en él.

Imaginando lo primero que ocurriría sí Kakashi no fuera tan renuente para compartir su lecho, probablemente llegaría tarde a firmar unos tratados con esa desvergonzada actitud suya, finalizarían su trabajo ya muy tarde y en vez de marcharse con los demás, él se quedaría, sentándose en su escritorio.

Quitándose esa odiosa mascara con las puntas de sus dedos, descubriendo su rostro hasta la barbilla, relamiéndose los labios al notar que abría las piernas, en sus fantasías el siempre portaba su uniforme pero Kakashi no lo hacía, sino una armadura de su aldea, dejando partes de su piel prístina al descubierto, la que seguía siendo tan pálida como siempre.

Sin siquiera decírselo se agacharía entre sus piernas, hincándose con pasmosa lentitud, quitándose los guantes en el proceso con ayuda de sus dientes, dibujando círculos al principio en sus muslos por encima de su ropa, para después recorrerle con sus dedos como si fueran patas de araña.

El Raikage acariciaba su sexo, imaginándose que eran las manos de Kakashi las que lo tocaban, como sus mejillas se pintaban de rosa, contrastando hermosamente con el color de su piel.

Lo imaginaba como un amante ligeramente tímido y estaba ansioso de mostrarle varias técnicas amatorias, para brindarle placer una vez que fueran amantes, tendría a ese joven Hokage tocando para él como si se tratase de un instrumento musical y él un virtuoso músico, cuando por fin compartieran su lecho.

Era un hombre hecho a la antigua, esperaba que sus amantes lo acompañaran a él y no al revés, Kakashi era el menor, era más bajo, solamente era obvio que él tendría que enseñarle el camino de las artes amatorias.

A utilizo mayor fuerza, acelerando sus movimientos, ahora imaginándose que era la boca de Kakashi la que lo tocaba y cerrando los ojos se concentro en el aroma del joven Hokage, en la dureza de sus músculos, en la suavidad de su piel, fantaseando con lo que pronto sería suyo.

Finalizo en su mano, la que limpio con rapidez con sus pantalones, cubriéndose con torpeza y levantándose de su sillón, guardando la fotografía en donde siempre, acerándose a su ventana, admirando el paisaje de su ciudad reconstruida.

Suponía que ya iba siendo el tiempo de aceptar ayuda de Tsunade, necesitaba todas las herramientas de las que podía contar, como un brazo nuevo, el que le daría ventaja en el combate que ya se veía demasiado desigual.

Había perdido en el elemento de Kakashi, pero estaba seguro que en el suyo, el se llevaría la victoria y con la información que tenía a la mano, no había forma alguna en la cual pudiera negarse a la revancha, era eso o que difundiera su traición en las cinco naciones.

Estaba seguro que no se arriesgaría a caer en desgracia de nuevo, sin importar lo mucho que amara a su supuesto amante imaginario, el que debía ser solo una treta para mantenerlo alejado de su persona, una muy astuta, pero que no estaba dispuesto a creer.

La trampa estaba puesta y su presa había caído en ella, sólo era cuestión de recogerla, eso era todo y el dulce Hokage no tendría más opción que aceptar su cortejo, una vez que lo hiciera, bueno, eso ya estaría por verse.

SKSKSKSKSKSKSKSKSKSKSKSKSKSKSKSKSKSKSKSKSKSKSKSKSKSKSK

Kakashi estaba cansándose de la actitud de Naruto, al principio se comportaba de cierta forma reservada con Sasuke, pero ahora era abiertamente grosero, una actitud que no le quedaba en lo absoluto, mucho menos tomando en cuenta lo mucho que se esforzaron por regresarlo a casa.

Por lo cual pensaba que ya era momento de tener algunas palabras con Naruto, quien estaba en Ichikaru, jugando con la ramen con una actitud francamente aburrida en vez de comerla con su desenfreno habitual.

Kakashi se sentó a un lado suyo pero no pidió nada, notando que Naruto le daba la espalda y que se levantaba de la barra como si no lo hubiera visto, metiendo sus manos dentro de las bolsas del pantalón.

Eso era raro, y de no saber cuál era la razón de la molestia de Naruto comenzaría a pensar que lo habían intercambiado por alguien más, un doble o un espía, uno muy malo a decir verdad.

Kakashi logro detenerlo en uno de los callejones, sujetándolo del brazo izquierdo con fuerza, esperando que aquello fuera suficiente para que le prestara atención, el joven rubio suspiro y se quedo quieto, mirándolo de reojo.

— ¿Qué ocurre Kakashi sensei?

Kakashi se sorprendió por esa pregunta, esa debería estarla haciendo él, por lo cual soltando al joven rubio, quien se recargo contra la pared, trato de buscar las palabras adecuadas para preguntarle qué era lo que le perturbaba respecto a su relación con Sasuke, esperaba que no estuviera interesado en su amante como Sakura, porque en ese caso, tendría que hacerse a un lado, no quería verles tan molestos ni tan deprimidos, mucho menos al hijo de Minato.

— Eso mismo me pregunto yo, últimamente has sido muy descortés con Sasuke…

Así que era eso pensó Naruto, asintiendo como si aquello fuera una traición más del hombre mayor, que le miraba en silencio, esperando que le dijera que estaba molestándole, como si no lo supiera de antemano.

— ¿Por qué?

Kakashi pregunto caminando un poco más en dirección de Naruto, quien se alejo apretando los puños, nunca lo había visto tan enojado, era cierto que ya no pasaba tanto tiempo con él, que ya no salían como en el pasado, pero creía que estaría contento con esta nueva actitud de Sasuke, quien parecía querer abrirse más de lo que nunca lo hizo, aun era ciertamente abstraído, pero estaba mejorando.

— El único que te preocupa es Sasuke verdad, ni yo ni Sakura… sólo Sasuke.

Eso no era cierto, no había sido el mejor de los sensei, ni el mejor líder, muchas veces se preguntaba si no hubieran estado mucho mejor con cualquier otro, pero no tenía caso preguntarse por el pasado, él mismo durante su niñez y juventud vivió bajo su sombra, su experiencia le decía que solo le traía dolor.

Pero al mismo tiempo creía que tanto Sakura como Naruto habían encontrado un equilibrio, el único que a veces parecía perdido en sus recuerdos, aquellos que no quería contarle, era Sasuke, él necesitaba de su apoyo en ese momento.

Sin contar que aunque estaba mal tener una relación con él, la forma en que Sasuke lo miraba, como lo trataba, lo hacía sentir como nunca antes, como alguien valioso, olvidarse del tiempo y de sus deberes, era un sentimiento tan extraño que no podía llegar a describirlo aunque lo intentara.

— Eso no es cierto, pero Sasuke necesita de nuestro apoyo Naruto…

Naruto no negó aquello, Sasuke necesitaba de su apoyo, pero también necesitaba que su sensei se consagrara por él, que se le entregara como lo estaba haciendo, que durmieran juntos, eso no lo creía de esa forma, y era eso mismo lo que más le molestaba.

Aunque no lo entendía del todo le molestaba verlos juntos, tal vez demasiado, pero no diría nada de ello, no quería que Kakashi se molestara con él, ya era suficiente con que todo su tiempo libre siempre lo pasara en compañía de Sasuke, aun cuando eran momentos que en el pasado tenía reservados para él.

— ¿Pero tienes que dormir con él para dárselo?

Kakashi no supo que decir en ese momento, sus ojos se abrieron como platos y por un instante quiso saber a qué se refería con esa pregunta, pero era obvio, los vio besándose, seguramente sabía que compartían el lecho, lo que no sabía era porque parecía que eso le molestaba.

— No, eso no tiene que ver con esto.

Pero Naruto no estaba del todo convencido, Kakashi se rasco el cabello, no era como esperaba que aquella discusión se realizaría, en un callejón, ni con su alumno tan molesto, casi podría jurar que estaba celoso.

— Se que está mal, que es menor y que fue mi alumno, pero él me hace sentir diferente… valioso.

En esa clase de discusiones lo mejor siempre era ser sincero, esperaba que Naruto comprendiera que era sincero con sus sentimientos, que Sasuke no sería lastimado y que su amigo estaba en buenas manos.

— Como nunca antes nadie me había hecho sentir… es complicado, pero espero que lo entiendas y que lo respetes Naruto.

Naruto negó aquello con un movimiento de la cabeza, sosteniéndolo del uniforme, acorralándolo contra la pared del callejón, podía ver que sus ojos estaban rojos, estaba a punto de llorar a causa de la furia que sentía.

— ¡No lo entiendo!

Kakashi llevo sus manos a las muñecas de Naruto con una expresión difícil de describir, estaba demasiado sorprendido por lo que vio en sus ojos para moverse, sin embargo, antes de que su joven alumno pudiera hacer cualquier cosa, pudieron escuchar un carraspeo al otro lado del callejón.

Una voz que siempre significaban problemas, una molestia constante, pero que ahora agradecía, él era el único que lograba meterle cierto sentido a la cabeza rubia cuando él no lograba hacerlo.

Aunque le preocupaba que Iruka supiera la verdad, no quería escuchar más regaños ni que su intromisión le costara lo que comenzaba a tener con Sasuke, él era una buena persona, algo frío y perturbado, pero podía ver el fuego de la aldea en su corazón.

— ¿Qué estás haciendo Naruto?

Iruka Umino tenía esa sonrisa de siempre, la que para Kakashi ocultaba algo extraño, demasiado peculiar si se lo preguntaban, pero lo mejor era que el instructor de la academia le ayudara con esa discusión.

— Nada… sólo que…

Naruto se jalo el cabello antes de marcharse con rapidez, dejando a Iruka con lo que tuviera que decirle y a Kakashi sumamente preocupado, demasiado confundido por su repentino enojo.

— ¿Qué quieres Umino?

Pregunto entonces, como si estuviera preparado para tener que repelerlo con su actitud imposible, no obstante, en esta ocasión Iruka estaba preparado para aguantarlo y tomando en cuenta que no tenía porque actuar de forma sumisa, tal vez podría enseñarle una cosa o dos.

— ¿Por qué tan arisco Hokage sama?

Kakashi no estaba del todo seguro de lo que pensaba Iruka, ni del repentino cambio de actitud, sólo que ya había sido claro, no estaba interesado en él, no cuando Sasuke lo esperaba para cenar en algunas horas, hasta había llegado temprano a su torre y trabajado muy duro para terminar pronto.

— Gracias por eso Umino, pero no estoy de humor para aguantarte.

Respondió, esperando a escuchar lo que Iruka tenía por decirle, quien permaneció en la entrada del callejón, entorpeciendo la salida, con esa enervante sonrisa de que todo saldrá bien, que no era más que una ovejita dispuesta a ayudarle a sus compañeros, el perfecto maestro de escuela, el encantador mentor de las nuevas generaciones y otro admirador que no entendía el significado de la palabra "no" a pesar de ser claro con él y por eso haberse ganado la atención del Raikage.

— ¿Qué querías? ¿Por qué nos seguiste?

Iruka se rasco la nariz con pereza, recargándose en la pared, cruzando los brazos poco después, suponía que debía ser claro en sus intenciones, ya que no le veía demasiado futuro a su amorío con Sasuke, el era demasiado solitario y terminaría marchándose de la aldea, solo era cuestión de tiempo.

— Naruto se está muriendo de celos.

Kakashi cubrió su rostro con su mano derecha, eso era el colmo de su mala suerte supuso, sintiendo que Umino se acercaba a él, casi saltándose todos los pasos de estar recargado contra la pared, hasta encontrarse a su lado derecho, con la misma sonrisa amable.

— Pero no son celos como los míos, él está seguro que te olvidaras de él, porque siempre has estado más interesado en Sasuke que en Naruto o Sakura, por eso no quería que fueras su sensei, porque estaba seguro que tarde o temprano pasaría esto, que tomarías partido por uno de los tres.

Kakashi lo empujo con demasiada fuerza, suficiente para lanzar a un Chuunin algunos metros, pero Iruka se mantuvo en aquel sitio, cruzando sus brazos delante de su pecho, suspirando, como si comprendiera que era lo que pasaba y él no.

— Para ti Sasuke es una versión más joven de ti o de tu compañero de equipo, crees que puedes ayudarle a elegir el camino correcto, pero lo que no entiendes es que ni Sasuke, ni tu son los mismos, por lo que no puedes adivinar lo que hará.

No lo estaba adivinando, pero con un poco de afecto y comprensión estaba seguro que Sasuke seguiría en la aldea, que no se marcharía, sin embargo, en algo estaba equivocado Umino, él no prefería a Sasuke como su alumno, sólo creyó que él era quien necesitaba más ayuda en ese momento, estaba solo, ansioso por venganza, era el objetivo de Orochimaru, ese pequeño estaba en peligro.

— Sasuke estaba en peligro, pero ya no, él puede realizar sus propias decisiones…

Umino asintió, eso era cierto, por lo que no podían perdonar cada una de sus acciones, creía que Sasuke había hecho algo para ganarse a Kakashi tan rápido, no habían pasado ni veinticuatro horas desde que llego y ya compartían su cama, eso era extraño.

— Ese es mi punto, por lo que me pregunto, que paso para que tú saltaras a su cama como lo hiciste, nadie puede llegar a ti y de pronto, Sasuke lo logra…

Kakashi estaba furioso, libido a causa del atrevimiento de Umino, no sabía que se creía ese Chuunin, pero no estaba dispuesto a permitirle meterse en su vida privada, no estaba en su derecho, ni tampoco conocía a Sasuke como ellos, él había cambiado, lo sabía, sus instintos se lo gritaban.

— Sasuke me dio algo que yo necesitaba.

Fue su respuesta lacónica, Iruka asintió, aquello no le decía nada y después de leer aquella basura literaria, tampoco lo comprendía, haciendo que se preguntara que era lo que pasaba en la mente del Hokage.

— ¿Qué?

Kakashi no estaba dispuesto a responderle, pero lo mejor era hacerlo, así se quitaría a Umino de encima, furioso como estaba, seguro de que no era más que un Chuunin y aunque fuera un ANBU o cualquier otra cosa, esperaba que con esa respuesta fuera suficiente para que comprendiera que no estaba interesado en él ni en lo que tenía que ofrecerle.

— Seguridad.

Esa palabra era demasiado sencilla, tal vez lo hacía ver débil, pero era agradable que alguien más lo cuidara, que se preocupara de sus necesidades, Sasuke no lo pensaba invencible, para él era tan humano como cualquier otro shinobi, aunque aún no estaba del todo seguro si su amante deseaba permanecer a su lado durante toda una vida o por algunos instantes, lo poco que tenían era suficiente para él.

— Yo podría darte lo mismo.

Pronuncio Umino dejándole pasar, sin atreverse a detenerlo, pero sus ojos estaban fijos en él, casi como si dudara de aquella respuesta y pensara que él podría darle lo mismo que Sasuke.

— No lo creo… además, ni siquiera me soportabas hasta que llego Sasuke.

Eso era cierto hasta hacia unas pocas semanas, pero al ver a Kakashi desde otro punto de vista estaba seguro que podían divertirse mucho, sin embargo, él tenía razón, hasta que supo que no era dominante en una relación sentimental no le veía mucho atractivo, su comportamiento era exasperante, por lo que se preguntaba sí era correcto que tratara de seducirlo.

— ¿Qué diablos quieres?

Volvió a preguntar, sintiendo como Umino lo empujaba contra la pared, besando sus labios con delicadeza por arriba de su máscara, sonriéndole antes de alejarse, esa sorpresa era agradable y la forma en que no sabía cómo reaccionar era dulce.

— Ya te lo dije, quiero darte lo que necesitas.

Ese era el problema de entrenar shinobis tan jóvenes, un problema que empeoraba en los casos de los prodigios como Kakashi Hatake, cuya carrera ninja era tan rápida que no les daban tiempo para socializar con los demás, les robaban su humanidad hasta el punto de volverlos unos inadaptados sociales, como si fueran niños, no estaban preparados para una relación sentimental, solo para realizar su deber.

No tenían herramientas para convivir con sus congéneres, en muchas ocasiones les buscaban una pareja para que continuaran su linaje, en otras a pesar de tener una carrera ninja exitosa su vida privada era un desastre o no existía.

Creía que lo único que lo salvo de la soledad fue Maito Gai, su eterno amigo de la infancia, pero nada más, así que cuando alguien llegaba ofreciéndoles compañía, en todos los casos era esa primera persona quien lograba seducirlos.

— Sí me das una oportunidad.

Kakashi negó su propuesta y por un momento pensó en darle un fuerte golpe, pero era el Hokage, no podía lastimar a uno de sus shinobis, no obstante, acercándose a él con lentitud, sujetándolo del uniforme percibió un ligero cambio en su chakra, el que desapareció casi en un instante.

— No te daré nada, Sasuke es mi amante, y será mejor que me dejes tranquilo.

Umino se soltó, seguía tranquilo, demasiado para ser solo un maestro de academia, por lo que Kakashi dudo que el siempre controlado Iruka fuera todo lo que parecía.

— Sasuke nunca se queda mucho tiempo, tarde o temprano te abandonara, eso es todo.

Kakashi negó aquello, empujando a Iruka, no estaba seguro de que dijera la verdad, más bien por el contrario, sabía que mentía, pero que no debía entusiasmarse demasiado, no obstante, de llegar el momento en que Sasuke ya no quisiera saber nada de él, sí es que algún día pasaba tomando en cuenta la forma en que lo trataba, con esa dulzura que rallaba con la obsesión, creía que prefería recibir las atenciones del Raikage.

Al menos ese anciano Kage era mucho más sincero, estaba interesado en él no sabía desde cuándo pero lo suficiente para tratar con sus molestos hábitos, todas sus manías y conocía la forma en que peleaba, eso lo dejo ver al regalarle esa costosa espada durante su reunión.

— Sí eso pasa, que no lo creo, en ese momento preferiría aceptar el cortejo del Raikage al tuyo Iruka Umino, tu no me agradas en realidad, eres un buen maestro y todo, pero hay algo en ti que no me gusta, no sé que es, pero voy a descubrirlo.

La forma en que lo reto hablaba de un Miai a la usanza de su nación, la manera en que se hacían esas uniones entre shinobis de alto nivel, aunque no deseaba otro amante, prefería a uno sincero y no a quien repentinamente había cambiado de opinión.

— Umino Iruka.

Finalizo, marchándose de allí, dándole la espalda, notando que Umino desaparecía en una nube de humo, sin siquiera pronunciar una palabra, dejando una marca como de tinta en una de las paredes, un sello muy extraño que nunca había visto, que llamó su atención.

Kakashi entrecerró los ojos, Shikamaru tenía mucho trabajo por hacer, una persona que buscar, recordaba algo de un sello parecido en uno de los ANBUS que entraron después que él, aunque no recordaba él nombre, su reputación era de las peores.

SKSKSKSKSKSKSKSKSKSKSKSKSKSKSKSKSKSKSKSKSKSKSKSKSKSKSK

Perdón por la tardanza, pero mi vida laboral se ha complicado un poco y tenia curiosidad de ver cuál era el final de Naruto, pero, aquí esta otro capítulo de esta historia.

Mil gracias por sus comentarios, nos leemos en el siguiente.

Seiken.