MAGIA GITANA.
¿Cómo me metí en esto?
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Capítulo 12: The storm
SAKURA
No puedo describir la alegría que sentí al ver a mis mascotas y por supuesto a mi abuela, me susurro palabras de cariño mientras me abrazaba, agradecí por estar de nuevo con ellos.
Después de las presentaciones, mi abuela los invitó a tomar un té, ambos aceptaron y nos dirigimos a la tienda que ocupábamos. Kero y Spy se quedaron afuera para seguir vigilando.
Una vez que todos estuvimos cómodos.
- Y ¿dónde haz estado pequeña?
- Es una larga historia abuela.
- Sé que no nos preocuparías a propósito y sabía que estabas bien.
- ¿Cómo?
- Los espíritus del bosque me lo dijeron y les pedí de favor que te regresen pronto y lo hicieron.
- Así es.
- ¿Qué paso?
Yo comencé con la historia que habíamos preparado y creo que me salió muy bien, después de todo me servía que decíamos parte de verdad.
- Ya veo - dijo mi abuela, no lo creía del todo era obvio para mi que la conocía, no cuadraba bien la historia pero no quiso saber más, por ahora.
- ¿Dónde están los demás? - pregunté finalmente.
- Te buscan, desde el día que partiste han ido a Tomoeda, a las ciudades cercanas y al bosque a buscarte, al mismo tiempo que siguen promoviendo los eventos, pero no te preocupes les dije que podía sentir que estabas bien y que alguien cuidaba de ti y tu de él.
Que puedo decir, la quijada se me cayó al suelo sabía que mi abuela era una excelente Shuvani, pero no pensé que llegara a tanto.
- Sí - noté que Shaoran se veía incomodo y sorprendido, claro "Yo" había cuidado más de él que él a mí.
- Ayer que hablaste con Touya casi le da in infarto porque le colgaste pero tuvo que ir a otro lugar, pero regresara pronto ya sabes como es.
Que si lo sabía, toda la vida con él.
- Hay algo más - dijo de pronto Shaoran con la mirada seria, dejo la taza de té que apenas había probado - Sakura y yo hicimos un trato.
- ¿Qué clase de trato? - mi abuela también se puso seria y juro que deje de respirar.
- Ella prometió ayudarme.
- ¿Ayudarlo? – pude ver un brillo extraño en su mirada.
- Sí con ayuda de sus cartas, encontraremos a esas personas que nos quisieron hacer daño – dijo con total seriedad y regresando una mirada decidida a mi abuela.
Pude ver como durante algunos segundos sus miradas no se despegaron, parecían querer saber lo que el otro pensaba.
- Entiendo – habló finalmente mi abuela y me miró con una sonrisa - si ella esta de acuerdo entonces debe cumplir su palabra - fue una de las pocas veces que la escuche hablar como hablaba mi padre.
Sólo asentí pero luego… - ¿crees que mis padres y mi hermano lo entiendan?
Me miró y sonrió aún más como sólo ella sabía hacerlo - es decisión tuya querida.
- ¿Mía?- sólo asintió.
Seguimos hablando de cosas, la verdad no le ponía atención, Eriol se encargo de comenzar a platicar con mi abuela y ambos eran buenos conversadores, mi mirada se desviaba frecuentemente a la de Shaoran y viceversa como si nos preguntáramos en silencio lo que debíamos hacer.
Un parte de mí, se negaba rotundamente a continuar con aquella situación.
Pero tenerlo ahí frente a mí y pensar que podría morir si me negaba a seguir con el trato, eso si que me daba miedo. Mi conciencia no me dejaría en paz por el resto de mi existencia.
Escuche voces afuera y salí me encontré con caras conocidas y amadas. La primera en correr a abrazarme fue Chiharu y con ella Yamazaky. También venían los chicos que se habían criado conmigo y buenos amigos Hiro, Ikki, Eizan y Ami un poco menores que yo pero sabían tocar instrumentos a la perfección. Fuji, Zeshin, Sayuri y Sué eran un poco mayores pero igual de amigables y muy talentosos en sus respectivos talentos.
Luego los ancianos, eran en total cinco y seis con mi abuela, tres mujeres y dos hombres que pasaban de los 50 años todos muy sabios y tranquilos me recibieron con una sonrisa. Después más de una docena de hombres y mujeres con sus respectivos hijos.
Evite dar mayores explicaciones, todos me veían curiosos, no sé si por la ropa o por que había desaparecido, por un momento me sentí incomoda, pero luego llegaron las muestras de cariño y me sentí en casa. Sobre todo al ver a Chicharu y a Yamazaky que no me preguntaron más de lo que les dije y con genuina sinceridad me dieron la bienvenida de vuelta, Chiharu lloró y yo me le uní unos minutos.
Grité al ver a mis padres que gustosos de verme me abrazaron y me dijeron todo lo preocupados que estuvieron, no pude evitar derramar lágrimas de emoción al verlos. A ellos los lleve donde estaban Shaoran, Eriol y mi abuela, después de las presentaciones dimos la misma versión de los hechos y mis padres parecieron no querer entraren detalles.
- Todo lo que nos importa es que estas bien - decía mi madre y mi padre asentía.
Pero aún faltaba lo peor, al decirles del trato pusieron cara de funeral, y luego mi padre repitió las palabras de mi abuela, la decisión era mía.
De pronto sentimos que la tierra temblaba y una imponente figura entraba a la tienda.
- Sakura - entró mi hermano buscándome.
- ¿DÓNDE DEMONIOS HABÍAS ESTADO? Te hemos estado buscando por todas partes, eres una desconsiderada, por tantos días... – sin tardar más me lancé a sus brazos sin dejarlo hablar durante unos instantes.
No lo admitiría ni yo ni él, pero en realidad nos preocupamos y extrañamos el uno al otro.
- Estoy bien, estoy aquí - de mala gana me abrazó y deje caer unas cuantas lágrimas.
Pero luego me di cuenta que tras él estaba Yue, con una mirada algo sorprendida.
- Yue - de igual manera lo abrace con fuerza.
- Me alegra que estés bien - me susurró y correspondió mi abrazo.
Mi hermano comenzó a decir una serie de cosas, no le puse atención y de nuevo repetimos la historia. Estaba segura de que nadie lo creía del todo, pero nos apegábamos a ella.
Mi hermano asesinaba al señor Li y a Eriol con la vista, pero yo le insistía que ellos me habían ayudado y que les debía mucho.
SHAORAN
Después de tantas explicaciones, todos los gitanos regresaron a sus labores y nos quedamos hablando la abuela de Sakura, Eriol y yo. La mujer parecía muy amable y muy sabía, pero sobre todo parecía saber algo que nosotros no, en especial de Eriol. Comenzaron a hablar de una manera muy extraña, como en clave Eriol se veía muy interesado, yo traté de comprender lo que decían pero no pude.
Por alguna razón me quede pensando que el Yue que yo me imaginaba era muy distinto al que acababa de conocer, no era tan feo, es decir supongo que a las mujeres les gustan los hombres así. Alto con un poco de músculos, pero una fría mirada, la única vez que vi una emoción en ellos fue cuando vio a Sakura por primera vez, el resto del tiempo parecía ausente e indiferente.
¿Cómo se había enamorado Sakura de él? y más curioso ¿cómo se había enamorado él de ella?
Pero qué importaba, lo cierto es que me sentía algo inseguro de dejarla ahí, aunque estaba su familia y sus mascotas.
- ¿Gustan quedarse a ver los eventos? – preguntó la abuela de Sakura con una sonrisa y supe de donde había heredado esas facetas suyas.
- Claro, ¿cierto Shaoran? – ante mi silencio respondió Eriol.
- Eh... sí.
- Bien, no tardarán en comenzar. Están invitados a quedarse, pero tengo que retirarme unos momentos si no les importa.
- Claro.
La mujer salió no sin antes verme a los ojos directamente y sonreír.
- Veo que no te quieres ir - dijo de pronto Eriol.
- No es eso, es sólo que... no lo sé Eriol de pronto me siento algo confundido.
- ¿A qué te refieres? - pensé que iba a comenzar con sus tonterías pero creo que notó que estaba hablando en serio.
- ¿Acaso quieres romper el trato?
- La involucre en esto Eriol, fue un error lo sé ahora, pero en verdad creo que es la única que me puede ayudar, no voy a romper el trato no ahora que confió en ella.
- Creo que la chica te importa más de lo que crees - permanecí en silencio, no lo pude dudar - creo que te gusta.
- ¿Qué? No digas tonterías, ella esta comprometida.
- Comprometida no casada querido amigo, aún puedes luchar por ella.
- Ella es apenas una niña, además somos de mundos diferentes...
- Por favor Shaoran, estamos en el siglo 21 ese tipo de cosas no tienen importancia alguna si realmente te gusta será mejor que hagas algo - dijo con una sonrisa juguetona.
- Eriol...
- Además creo que no le eres indiferente.
- ¿En serio?
- Claro.
Y hablando de la reina de Roma.
- Shaoran - entro la chica y rogué por que no haya escuchado nada.
Se acercó y se sentó frente a nosotros - estas son las cartas Clow – formo un abanico en sus manos con ellas.
Cuando las vi era la segunda vez que lo hacía, pero por una extraña razón sentía algo dentro de mí, extendí las manos y ella las deposito en las mías. Era raro, loco, pero pude sentir que las cartas desprendían algo, no tengo idea que pudo haber sido, por un segundo miré a Eriol y por su rostro pude adivinar que él sentía algo similar ya que su mirada no se apartaba de las cartas.
- ¿Son las mismas con las que me leyó el destino?
- Sí - ella nos observaba un poco sorprendida de la reacción de ambos.
- ¿Pasa algo?
- No nada.
- ¿Quiere que se las lea ahora?
- Sí, tal vez por fin podamos encontrar algo y terminar con esto.
- Lo haré.
- Bien, yo me retiró a ver afuera los veo en unos minutos - Eriol se salió y nos dejo.
Comenzó de nuevo con el ritual de las anteriores ocasiones, se veía muy concentrada
Cada carta fue volteada y su ceño se fruncía - aparece lo mismo que en las otras ocasiones - dijo mientras continuaba – esta persona le quiere hacer daño y parece que no se detendrá hasta lograrlo - me miró un tanto asustada.
- ¿Esta bien?
- Sí - para ese momento incluso parecía sudar.
Después de varios minutos de observar las cartas... - será mejor dejarlo para otro día, estas cansada.
- Creo que será lo mejor - comenzó a recoger las cartas lentamente, con la intensión de ayudarla tome las algunas para entregárselas.
Se la di y ella la recibió, pero cuando ambas manos tocaron la carta sentí algo muy extraño, una leve carga eléctrica que corrió por todo mi ser, una calidez y un frío inexplicable recorrieron mi cuerpo. La observe sorprendido, ella tenía los ojos cerrados.
- ¿Sakura? - solté la carta y ella abrió los ojos - ¿estas bien?
- Yo... lo sentí.
- ¿Qué?
- Pude sentir la energía de la persona que quiere hacerle daño.
- ¿Quién es?
- No lo sé, sólo la pude sentir es extraña… no conozco a nadie con esa energía.
- ¿Estas segura?
- Sí, es alguien que usted conoce.
- ¿Cómo lo sabe?
- Lo sé porque parte de esa energía ronda su cuerpo.
- ¿Hay alguna manera de identificarla?
Se quedó en silencio observando la carta que aún estaba en su mano durante varios minutos.
- ¿Sakura?
- Sí, hay una manera.
- ¿Cómo?
- Debo estar frente a esa persona, puedo sentir la energía la reconocería de inmediato.
- ¿Hay otra manera?
- No conozco otra.
- ¿Entonces...? - si realmente queríamos terminar con eso, había una sola solución.
- Me temo que no hay otra salida - ella había pensado en lo mismo
- Sakura - la llamo alguien y de inmediato volteamos a ver y no era más que Yue, me miro de forma indiferente y luego a ella - tu madre quiere que vallas a verla.
- Enseguida, gracias.
Yue se fue y nos quedamos mirando.
- ¿Lo hará? – su semblante había cambiado y parecía más confundida que nunca.
- Yo... – dio un leve suspiro y mirándome a los ojos contestó - sí lo haré.
Respiré de nuevo, apenas notando que había dejado de hacerlo, ella se levanto - le encantará como baila mi madre - dijo con una sonrisa.
- Sakura...
- Si.
- No lo hagas, no lo hagas si no quieres. Te libero de nuestro compromiso esto es demasiado.
- No Shaoran, dije que lo haría y lo haré - me sonrió y luego salió y yo detrás de ella, afuera ya era de noche.
La verdad es que momentos después seguía con esa sensación en todo el cuerpo, algo demasiado extraño y nuevo para mí. Nos quedamos más tiempo y vimos todas las atracciones, Eriol se veía interesado.
Nos quedamos hasta muy entrada la noche.
SAKURA
- Festejamos la llegada de nuestra querida Sakura, sana y salva - decía mi abuela, tomaron de sus vasos y todos aplaudieron para y luego regresaron a lo que estaban.
Los ancianos estaban sentados no muy lejos, hablaban entre sí como siempre tomando decisiones, más acá los matrimonios disfrutando de la velada al aire libre conversando de lo nuevo y lo de siempre, estaba la fogata enorme, los niños jugaban a su alrededor
Yo estaba con un vaso en mi mano y no duda en tomar de él, era una bebida embriagante pero poco me importaba, Yue y mi hermano había ido a ver que todo estuviera en orden a los alrededores.
- No creo que debe tomar tanto - me dijo Shaoran cuando me servía el décimo vaso de la noche.
- Estoy bien - hasta mi voz se escuchaba algo deformada, creo que no estoy bien.
Pero ¿que quieren? después de lo que pase, de lo que sentí.
Cuando dejamos a Li, Eriol y mi abuela, salí y me encontré con una nueva regañada de Touya, luego cuando fui con Yue, el me dijo que me creía y confiaba en mí.
Pero no es cierto, lo conozco pude ver mucha decepción en su mirada y lo peor, lo peor fue que cuando quise buscar un beso suyo y él… el se alejó, como si le causara asco. Y para colmo me había evitado toda la velada.
¿Por qué? yo lo quería tanto.
Después cuando le leí las cartas pude sentir la energía de Shaoran, era calida y envolvente, después sentí la energía de esa persona que le quiere hacer daño y pude sentí el dolor y la angustia que le causaba a Shaoran.
Eran simplemente demasiadas emociones para un solo día, sólo quería escapar por un rato.
Eriol y Shaoran cruzaban miradas angustiadas.
- Detente Sakura - me dijo Shaoran y me enojé.
Mis padres no estaban cerca así que nadie podía decirme que hacer o no - yo hago lo que quiera - me empiné el vaso y todo comenzó a verse más divertido.
- Por favor - escuche la voz de los niños.
- Esta bien - luego la de mi madre - bailaré sólo una vez.
Una agradable música comenzó a llenar el ambiente, mi madre comenzó a bailar con su habitual perfección sólo para los niños y ellos aplaudían complacidos.
Mi madre…, nunca llegaré a ser tan bueno como ella, es genial.
Eriol y Li la observaron con la baba caída, no despegaron su mirada hasta que mi madre se sentó.
- ¿Les gusto como baila? - pregunté y ellos asintieron algo apenados.
- Yo también puedo - me levante, waw pude hacerlo.
Primer gran logro.
Los chicos que tocaban música me vieron algo extrañados, les hice la indicación de que tocaran y sonriendo lo hicieron. Mis padres y el resto del grupo me vieron algo asombrados, Chiharu comenzó a aplaudirme para darme ánimos y la música comenzó a sonar.
Conocía y amaba esa melodía, era a base de una fina flauta con un sonido algo grave pero increíblemente hermoso, luego comencé a escuchar los dos tamborcillos y finalmente el pandero. El ritmo comenzaba siendo suave y ligero para dar paso a un ritmo más rápido.
La música seguía así que comencé a dejarme llevar, en un principio fue muy torpe, estaba por regresar a mi lugar y cerrar la boca, pero el ritmo se hizo más cadencioso y más sensual. No me pude resistir y comencé a bailar como nunca en mi vida. Gracias a las copas, las miradas curiosas no me importaron, sólo quería dejarme llevar por la música a otro lugar a otro momento.
Pronto los compases y mi cuerpo se hacían uno, los golpes en los tambores marcaban el ritmo de mis caderas y los movimientos de mis brazos por la flauta, era una mezcla de baile hindú con una antigua melodía gitana. Todo mi cuerpo se movía según la música, envolviéndome.
Miles de veces había visto a mi madre hacerlo y ahora parecían tan naturales en mi cuerpo como la respiración, a medida que la música aumentaba, lo hacía también mi cuerpo. Mis ojos estaban cerrados la calidez de la fogata ayudaba a mantener el calor y la fluidez de mis movimientos.
Llego un momento en el que la música se hizo más sensual y abrí los ojos casi despertando, mi mirada recorrió a los presentes y tuve mucha vergüenza, luego finalmente me encontré con unos hermosos ojos ámbar, que como la llama del fuego parecían resaltar y resplandecer.
Yo tenía toda su atención y por alguna razón eso me agrado de sobremanera, quería demostrarle que era tan buena como mi madre, tan perfecta como ella y continué con la danza, como si con mi cuerpo le demostrara que podía hacerlo, quería demostrárselo. Que yo era una mujer, que yo bailaba igual que ella.
No era racional, pero en ese momento no me importaba nada, absolutamente nada.
Después sentí una mirada intensa sobre mí, pude ver a mi hermano y a Yue que me observaban, pero para ese momento no me importaba, con desdén deje de ver a Yue y me centre en Li. Tal vez sólo quería vengarme de lo que me hizo unas horas antes, pero mi mirada siguió clavada en Shaoran.
Su mirada me llamaba, me incitaba.
Todas esas horas de práctica por fin tenían fruto, sentía como mi cuerpo vibraba al mismo ritmo de la música, cada compás era acompañado por un leve movimiento de la cadera y de las manos, era terriblemente excitante saberme observada y estar solamente a merced de la música y sus tiempos.
Lamentablemente la música terminó y en cuanto lo hizo me fui a sentar con ellos. Pude ver de reojo que mi hermano y Yue se retiraban de nuevo. Que lo hagan no me importa.
- ¿Qué les pareció?
- Fantástico - dijo Eriol emocionado.
- No estuvo tan mal - dijo Shaoran, estuve por replicar pero pronto los niños llegaron a felicitarme.
SHAORAN
Había visto la manera en que la madre de Sakura bailaba y no puedo negar que me impresionó la manera de hacerlo, pero ver a Sakura bailar fue muy diferente. Al principio parecía un mono intentando caminar en dos patas, pero sólo segundos después destilaba una gran gracia y atractiva sensualidad.
Se dejó llevar por la música y el resultado me dejó con la boca abierta, a comparación de su madre sus movimientos eran más cadenciosos, más incitantes e incluso sensuales. Todo el tiempo que hizo la danza no pude despegar mi mirada de ella, sobre todo cuando abrió sus ojos verdes y me observo mientras bailaba, fue casi hipnotizante. Su verde mirada tenía un brillo de osadía, podría jurar que vi deseo en ellos.
- Lo hace muy bien - recién escuche la voz de Eriol, pero no pude voltear a verlo seguía embelezado con la figura danzante.
La música comenzó a bajar de intensidad y con ella el brillo en sus ojos, volviendo a ser ella.
- ¿Te gusto? - me preguntó Eriol.
- Claro que sí - contesté sin titubear.
- Me refiero a la chica - sólo entonces lo miré.
- Yo también - dije con una sonrisa y él se sorprendió.
No continuamos con la conversación ya que ella se acercaba a nosotros.
- ¿Qué les pareció?
- Fantástico - dijo Eriol.
- No estuvo tan mal - dije y los niños llegaron a felicitarla.
Esta bien, estoy lo suficientemente grandecito para saber lo que me gusta y lo que no. Y no podía negar que la chica me gustaba. Aunque tenía sus etapas de niña pequeña, de adolescente rebelde y de madurez, pero esta nueva etapa de bailarina simplemente me fascino, tenía muchas facetas y creo que eso me gustaba ella, siempre me sorprendería.
Ahora había un pequeño problema, un diminuto problema llamado Yue, pero si como dicen: los ojos son los espejos del alma. Ya vi a quien reflejan sus ojos y no es precisamente Yue, todo el tiempo sólo dirigió su mirada a mí y luego ese brillo.
Claro que no me iba a ilusionar como un adolescente soñador, como todo lo que vale la pena en la vida era cuestión de luchar por ella. Aunque probablemente sólo se trate de una obsesión, una aventura temporal, después de unos cuantos besos con ella, tal vez perdería mi interés. Sólo había una manera de saberlo y una oportunidad para hacerlo.
- Sakura - la llame.
Ella se disculpo con los pequeños y nosotros nos levantamos de nuestros lugares.
- Nos retiramos - me observo incrédula.
- ¿En serio?
- Sí, creo que será mejor que hables con tu familia, mañana partimos a Hong Kong.
Su rostro se deformo varias veces, a medida que comprendía mis palabras, luego sólo asintió.
- Estarás mañana que regrese ¿cierto? - pregunté.
- Sí, aquí estaré esperándote - no había convicción en sus palabras y lo entendía.
Fuimos a despedirnos de su familia y luego nos retiramos, Eriol comenzó a preguntar y preguntar no tenía muchas ganas de responder.
TOMOYO
Nunca antes me había sentido así, en otras ocasiones sentí temor, me sentí sola y perdida, pero jamás me había sentido tan vacía. He pasado la vida haciendo lo que otros quieren, para mendigar un poco de cariño, todos mis años haciendo lo que no deseo sólo por una mirada dulce, por palabras de agradecimiento y últimamente por papeles que ante los bancos me hacen importante, lo mismo que para las personas.
No sé cuando exactamente me convertí en una muñeca de trapo que sólo existe porque respira y come, pero que por dentro su alma esta marchita y sin vida. Parece que estuviera flotando en medio del mar, sin nada cerca, siento que me hundo, no hay nada de que sostenerse, ni nadie, pero no me ahogo solo siento una agonía permanente.
Sentimientos que has sido relegados en lo más oscuro de mi ser, para que no dañen, para que no se muestren a la luz por ninguna circunstancia. Porque la verdad sólo trae sufrimiento, porque la verdad no sirve para nada y sólo a mí me tiene reservada su cruel dolor y así será hasta el último día de mi existencia.
Por eso no tengo miedo, por eso no me importa morir en cualquier momento. La vida es sólo un instante doloroso y nada más.
Con mi llegada al mundo, la vida de mi madre se extinguió, lo mismo que la esencia de mi padre. De ser un hombre acaudalado y con varias propiedades terminó en la ruina en poco tiempo, comencé a trabajar desde pequeña pero al terminar la preparatoria mi padre tenía tantas deudas que buscamos otros medios de obtener dinero.
La belleza, todos los que me conocen dicen que la tengo. La verdad es que en lugar de traerme satisfacciones se ha convertido en una maldición, al caminar no puedo pasar desapercibida, cualquier maldito idiota se me quiere acercar, en un principio no me desagradaba. Pero a medida que mi cuerpo se desarrollo los muy desgraciados sólo se acercaban a mí a una sola cosa.
En toda mi existencia no he dejado que nadie se me acerque, ni hombres ni mujeres no tengo amigos, no quiero ver sus rostros con compasión hacia mí. Esa barrera se endureció cuando hace apenas unos meses cuando un hombre le ofreció una cantidad exorbitante de dinero a mi padre por una noche.
Suena a una película, lo cierto que es que según él lo había deslumbrado mi belleza y quería una noche conmigo. Fue mi primera vez con un tipo, pero no voy a decir que me destrozo, tampoco que me agrado, simplemente deje que hiciera lo que quisiera y luego satisfecho se marchara. El dinero regreso a manos de mi padre y fueron tantas cosas que pudo hacer con él que no dudo en comenzar a visitar bares con cierto prestigio, promoviéndome como una mercancía.
Es un maldito, sí lo sé, pero así lo conocí.
Pero quizá más idiota sea yo, por que a pesar de todo lo que me ha hecho pasar creo que lo quiero, es mi padre, quien me dio vida y me hizo odiarla.
Antes tenía la tonta ilusión de seguir estudiando hacer una carrera y luego ayudarle a mi padre. Pobre estúpida de mí. Mientras más alto me elevé en las ilusiones, la vuelta a la realidad fue más dura cruel.
Vi en la obra de teatro una oportunidad para demostrar que a pesar de todo tenía un talento, cantar.
Pero incluso eso me trajo más problemas, un hombre me vio y nos invito a su bar mi padre no dudo en aceptar. Ahí conocí a varios hombres mayores que no dudaban en pagar una noche conmigo, la cuenta de mi padre se doblo varias veces.
Hasta ese momento no me importaba, estaba en la obra de teatro y ganaba dinero. Pero cuando las cosas parecían ponerse mejor, empeoraron.
Uno de los actores que trabajaba en la obra supo lo que hacía por las noches y el muy desgraciado fue a contarle al director, quien ofendido por lo que pudiera decirse, me confronto. No soy mentirosa ni cobarde, con la frente en alto y viéndolo al rostro le dije que era verdad. Se puso como loco y me hecho de la obra, salí del lugar con un nuevo fracaso en mi larga lista.
Creo que no encontraron a otra persona que hiciera mi papel y la cancelaron. Mi vida como cantante y actriz quedo derrumbada antes de comenzar, maldije mi suerte una y mil veces esa noche, pero como siempre lo que yo pensara no era importante, tenía un último trabajo en el bar ya que al propietario lo habían amenazado de denunciarlo como tratante de personas si seguíamos frecuentando el lugar.
Vi al chico que era mi último cliente de ese lugar, muy joven a comparación de los otros. Tenía un buen aspecto y no parecía tan idiota como los demás, fue una experiencia muy diferente de las anteriores.
Al día siguiente nada de eso importo, supe que mi padre se había metido en problemas, quería chantajear a uno de los clientes para que nos diera dinero a cambio de nuestro silencio por el servicio que pidió. El hombre no se dejó y no sé cómo, sólo sé que mi padre desapareció.
El departamento en el que vivimos esta hecho un desastre, no hay nada de valor en él y se ve que hubo una terrible pelea. No me permito sentir nada y camino a mi alcoba profanada y me encuentro una nota, con clara letra dándome instrucciones precisas de lo que debo hacer.
No hay tiempo para dudar, sólo para actuar.
Por eso estoy caminando por una calle fría y solitaria a lo que estoy segura que puede ser mi último día en esta maldita vida. Tengo un poco de miedo, no por mí, sólo por las dos únicas personas en mi vida que ame y que a pesar de no quererlo me dejaron, porque sé que quizás al morir no iré con ellas sino a la eterna oscuridad. Pero ahora eso no importa.
Entro al lugar y huele a muerte, me lo esperaba.
Sé que es una trampa, lo sé perfectamente y sin embargo continuo siempre con la cabeza al frente, si moría no sería con la cabeza agachada. Pase por un vidrio viejo y sucio, por el pude ver mi imagen, mi "extraordinaria" belleza como decían algunos hombres, que no sirve para nada en estos momentos.
Subo las escaleras con cuidado, ningún ruido denuncia mi intromisión. Sé que están cerca prácticamente los puedo oler, pero me detengo a una distancia prudente y habló a la aparente oscuridad.
- Traje el dinero, déjenlo ir.
- Además de hermosa, valiente, eres toda una joya querida - la voz me parece conocida y siento asco, y pensar que una vez estuve con él en la misma cama.
- Suéltalo.
- Tranquila - una luz se enciende a tres metros y veo la figura de mi padre en una silla atado - después de todo sólo exijo lo que es mío.
- Hay lo tienes - me acercó a mi padre y aviento la maleta a varios metros - ahora nos vamos - comencé a desatar a mi padre, él me observaba con algo parecido al agradecimiento, sinceramente no podía leer sus pensamientos por la hinchazón de su rostro, lo habían golpeado mucho, la sangre en su traje era en partes fresca y en otras estaba ya seca.
Casi terminaba de desatarlo cuando escuche una carcajada.
- ¿En realidad crees que los dejaré ir?
Lo siguiente que pasó no lo tengo claro, sólo recuerdo que luchamos para tratar de salir de ahí, varios disparos perturbaron la paz de las calles, yo no estaba del todo indefensa creo que más de uno recibió balas de mi arma, pero corrimos por nuestra vida, esperando conservarla sólo un poco más. Sólo para no darle el gusto de morir en sus manos.
Sin embargo, de nuevo la suerte esta para alguien más y no para mi.
Escucho un disparo más y el cuerpo de mi padre y no sé si es la última vez. La calida sangre cubre parte de mi cuerpo, pero aún así sigo corriendo con él sobre mí. Debo alejarme de ahí.
No sé por qué corro, tal vez sólo por instinto, negando lo obvio.
Porque ya estoy muerta.
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Una gran disculpa, no era mi intensión tardar tanto pero… bueno cosas inesperadas, y he aquí el capítulo. No sé que piensen, pero me gusto la idea de que Shaoran aceptara que Saku le gusta, y que ella le bailara, hey una mujer despechada puede hacer cualquier cosa no? je je
Muchas gracias por sus comentarios.
- Mokonayamileth
- Ixtab-chan
- belen
- chamita
- darthmocy – claro que no estoy enojada siempre es un placer recibir tus comentarios, gracias.
- Celina Sosa
- lindahanyou
- Lady Seika Lerki
- Johanna-Ikari
- gabyhyatt
Hasta pronto.
Yoalitzin
