IMPORTANTE HANTES DE LEER:
La ropa de Earia ( la estilista) tienen que abrir en mi pefil una pagina que esta escrito: 69 juegos del hambre Polyvore donde encontrar la ropa de Earia ( ropa de Earia).
Bueno a la final este es en verdad el antepenúltimo capitulo, el próximo será el ultimo. Espero sus reviews si quieren que lo siga.
Nos leemos.
CAPITULO 12
Verdad
-Tienes que recordar Ania que cuando estés en la arena, no te verán como una persona, te verán como un bicho que tiene que morir.
Esas palabras siempre me las decía mi abuelo y entrenador, Airus Filick. El había ganado unos juegos hace veinte años atrás. Yo los vi por repetición, el no cambio nada, era un profesional y lo único que hacia era matar a todos los tributos… como el me esta enseñando.
De repente todo se pone negro y ahora cambia el escenario mostrando otro… como puede ser eso posible?. Mire hacia abajo y me di cuenta que traía el uniforme de los juegos del hambre. Miro hacia atrás y encuentro en mi espalda el numero 2.
-Patético- escucho mi voz decir eso, era como si yo solo estuviera viendo. Mire hacia mis alrededores y me di cuenta que estábamos en el centro de entrenamientos. A mi izquierda encuentro a Daviel, vestido igual que yo, mirando a los demás. El me mira, veo mi cara sin expresión, de disgusto que se iba. Esa era yo antes de los juegos?...
Todo desaparece y queda todo negro. Escuche un pi, pi, pi y gente hablando. Era como si me sacaran del agua, jalándome hacia arriba. Veía a la final una luz fuerte cada vez haciéndose más grande hasta que entro en ella. Lo primero que veo es el techo de una habitación.
-Ania? Estas bien?- me dice una voz. Me volteo para verle y encuentro a Dows con cara preocupada- nos has asustado hermosa.
No entendía, que hace Dows aquí, que hago yo viva?.
-Dows?- pregunto yo. Miro a mí alrededor y encuentro a varias personas a mi derecha, todos me miraban.
-Si hermosa, soy yo.
Estábamos en una habitación grande, toda gris, con toda esa gente mirándome, encontré a mis estilistas con cara preocupada y a Earia, mi estilista.
-Que… que hago aquí?- no reconocí mi voz, le escuche débil.
-Linda- se me acerca Earia poniendo su mano en mi cara mientras me quita un mechón. Yo solo la miraba sin entender nada- Ganaste los juegos.
-Qu…que?- yo ganar? Si había muerto!- escuche mi cañonazo! Que hago aquí?!
-Tranquila- Earia miro a todos- déjennos solas.
Todos asienten y se van por la puerta poco a poco dejándome con Earia. Ella se sienta en una silla a mi derecha y me agarra de la mano. Llevaba el pelo morado recogido en una cola de caballo dejando unos mechones en su cara, tenía una ropa simple para ser del Capitolio (ropa de Earia).
-Hermosura… es una historia larga.
-Por favor dímelo, que hago yo aquí?- no pude aguantar, se me sale una lagrima. Ella me la seca y empieza a hablar.
-Linda… no moriste en la arena, el cañonazo no fue tuyo… fue de Gaius.
-Quien es Gaius?
-El chico del 11.
-Ese era su nombre…- miro hacia delante pensando en el del 11, Gaius.
-El no murió cuando Daviel se fue a verte, se desmayo… el te hirió gravemente pero estabas viva, solo te desmayaste. Daviel se quedo esperando a que lo llamaran pero se dio cuenta que Gaius estaba vivo y que tu también…
-Se mato?- pregunte yo mirándola ya llena de lagrimas en mis ojos…
-Si querida… pero lo hizo por ti- me dice ella- mato a Gaius y después se mato a si mismo dejando que te llevaran. Aquí te sacaron las balas y te arreglaron las partes quemadas, ahora estas como nueva.
-NO ME INTEREZA ESTAR NUEVA!- le grito yo poniéndome roja de la rabia- YO QUERIA QUE GANARA DAVIEL!
Earia se levanta e intenta calmarme mientras yo me muevo de esa cama del infierno.
-Ania! Escúchame! – me grita ella pero yo no la escucho, estoy llorando, gritando, pateando para todos lados, no puedo soportar que Daviel ya no este mas… estoy sola.
-SEGURIDAD!- grita Earia pero yo no le hago caso, solo grito y peleo con los agentes de la paz cuando entran. Eran dos, uno por cada esquina.
-NO LES TENGO MIEDO!- les grito. Earia se aparta, mirándome desde la pared. Los agentes me agarraron fácilmente, yo los pateaba por todos lados e intentaba escapar pero ellos me inyectaron algo y empecé inmediatamente a dejar de sentir mis pies, mis brazos…
-Es por tu bien Ania, cuando estés bien espero contarte todo- me dice Earia acercándose a mi. Yo ya no siento mi cuerpo, mi cabeza me pesa y la dejo caer, hasta mi boca se me iba de lado.
-p-p-orque?- trato de decir pero ya estaba cayendo en un sueño profundo.
