Cap XII
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By: Blue Bunny.
(Sakura)
La campana sonó dando el fin de clases. Guardaste tus cosas lentamente. No querías salir, tenías un mal presentimiento.
Sasuke se había retirado, y Naruto y Hinata estaban en quién sabe dónde.
Cruzaste unas calles con esperanza de llegar a casa. No es que fuera el mejor lugar del mundo, pero te sentías más segura allí.
―Hey, ¿A dónde crees que vas?―
Susurraron ellos alcanzándote.
Paraste en seco.
―Mira nada más…―Susurraba Suigetsu en tu oído. ―¿Creíste que ibas a irte así nada más?―
―Tendremos que darle el doble por querer escapar― Dijo Sai, que ahora formaba parte del grupo de los "Populares".
Kiba y Suigetsu comenzaron a golpearte en todo el cuerpo.
Pero tú, ya no llorabas, no gritabas, ya no querías darles ese placer.
Los golpes aumentaron, y a ellos se unió Ino, y luego Sai, golpeando en tu punto débil con todas sus fuerzas, Las costillas y el bajo vientre.
No lo aguantaste y sentiste las primeras lágrimas caer, y comenzaste a sollozar débilmente.
Esta vez, te estaban golpeando con mucha furia, no como las veces anteriores. Realmente, estabas en peligro.
El pelinegro aumentó la fuerza y la rapidez con la que te golpeaba, haciendo que te pusieras en posición fetal en el suelo, sujetando tus costillas, queriendo protegerlas, sentiste como ya no podías aguantar el dolor y gritaste con todas tus fuerzas cuando Kiba te pateó en tu adolorido vientre, con la furia de mil demonios.
Te lastimaron, más de la cuenta. Suigetsu te tomó por el cuello de tu camisa y te obligo a mirarlo.
―No eres más que una débil zorra― Masculló tirándote al suelo como si de una pelota se tratara.
Oíste el "Crack" que hicieron tus costillas. De seguro ya estaban rotas.
Luego de que los cuatro se cansaron de golpearte, se fueron sin más. Y tú te quedaste allí, acurrucada en un banco.
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(Kushina)
Entraste a tu antigua casa, más bien, la de tus padres.
Te diste un buen baño, y te cambiaste de ropa. Llevabas más de catorce años secuestrada. Ahora, eras libre.
―No puedo acercarme a ellos….―Susurraste. ―Los matarán si lo hago―
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(Naruto)
Estabas con Hinata en el colegio, terminando un proyecto para la clase de Arte.
Estabas completamente estresado, ya que debían de hacer un cuadro con pinturas en un gran lienzo, y era tu turno de pintar.
Hinata, estaba muerta en risas en el suelo, viendo tu graciosa cara cuando pintabas.
―¿De qué tanto te ríes? No soy gracioso….―
―Yo…Es…Que tu…― Dijo entre-cortada por la risa. ― Eres muy chistoso Naruto-kun―
La pelinegra se había sonrojado demasiado. Aunque cabe decir, que ya no tenía esa verguenza y timidez que tanto la caracterizaban.
Sonreíste y la besaste con ternura, y luego, pasaste el pincel que tenía pintura verde por su mejilla. La chica emitió un pequeño "Ah" en modo de sorpresa y tomó otro pincel de por ahí e hizo lo mismo.
―¡Hinata!― Te grito entre risillas.
Al cabo de cinco largos minutos, estaban recostados en el suelo, mirando el techo y riéndose levemente, cubiertos de pintura de todos colores.
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(Sakura)
Luego de la brutal golpiza que te habían propinado, te sentaste a descansar en un banco, y luego emprendiste el camino hacia tu casa.
El bajo vientre y tus costillas te dolían a muerte.
Cuando llegaste ignoraste a tu hermano que te miró con malicia y comenzaste a caminar por el recibidor.
―Sa-ku-ra―Cuando Satoshi silabeaba tu nombre, no venía nada bueno.
―No Satoshi, por favor― Rogaste cuando con lágrimas en tus verdes y opacos ojos viéndote acorralada contra la pared de las escaleras.
―¡A mí no me dices lo que tengo que hacer!― Gritó estampando su puño contra tu mejilla.
Soltaste un quejido de dolor y el volvió a golpearte, esta vez, en tu estómago.
Tosiste escupiendo sangre y corriste para subir las escaleras y resguardarte de el en tu cuarto, pero él fue más rápido y te agarró por tu pie haciéndote caer y golpear tu cabeza con un escalón. Al estar casi en el final de las escaleras, caíste por estas rodando y golpeándote fuertemente.
Satoshi se alejó de ti al verte caer y solo te miró con lástima.
Te retorciste en el suelo buscando refugio, pues, tu cuerpo lloraba por compasión.
Con un esfuerzo sobre humano, te levantaste y corriste hacia tu habitación.
Te tiraste en tu cama y lloraste hasta que no quedó nada.
Te levantaste la camisa y el sweater, tenías un moretón que abarcaba como diez centímetros en la parte de tu bajo vientre, y luego tenías otro del mismo tamaño, morado, azul y rojo, todo mezclado en la parte de tus débiles costillas. Tu punto débil.
Ignoraste los rasguños cortes y moretones que tenías esparcidos por tus brazos, piernas y rostro. Solo aquellos dos eran importantes.
Cerraste los ojos y lo supiste. Los supiste mejor que nunca.
Satoshi iba a morir.
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(Sasuke)
Era demasiada presión. Tanta, que ya no podías soportarla.
Hakuto, estaba metido con las familias de tus tres mejores amigos y tu novia.
De milagro, tu padre había dejado de golpear a tu madre y te estaba empezando a tratar mejor, incluso, había dejado los abusos físicos contra tu persona.
Miraste el reloj a tu izquierda: Las once y tres minutos.
Ya era sábado en la noche. Tú deberías estar de fiesta, o con Sakura. Pero no tenías ánimos.
Decidiste no bajar a cenar, no tenías hambre.
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A la mañana te despertaste y extrañamente no oíste a Itachi cantar en la duche, como acostumbraba hacerlo.
Según escuchaste, la noche anterior se había dormido temprano, por lo que dormido no estaba, y es imposible que estuviera en la Universidad, hoy era domingo.
Un poco desconfiado, te levantaste y bajaste las escaleras.
Llamaste a tu madre, pero nadie respondió, probaste con llamar a tu padre, peo tampoco dio resultado, por ultimo llamaste a Itachi, y tampoco hubo respuesta.
Subiste y recorriste las habitaciones, y no había nadie. Pasaste veinte minutos recorriendo tu amplia mansión, pero nada, no había ni un alma.
Solo.
De nuevo.
Y ahora aquí estas, sentado en una esquina de tu habitación, abrazando tus piernas y ocultando tu rostro en ellas. Pareces un niño, eres patético.
Nunca has encajado en ningún lado; Tu único hermano te odia. Las chicas se te tiran encima, y si no lo hacen, te golpean, por lo que nunca antes habías tenido una novia, hasta que conociste a Sakura.
Además, ahora vives a costa del miedo de morir, porque este tal Hakuto puede matarlos en cualquier momento.
¿De qué sirve vivir si no eres feliz?
¿De qué sirve saber con certeza lo que eres si nadie te cree?
Duele, duele mucho, demasiado.
Has sido víctima de una violación por parte de tu tía y de tu tío, todos los malditos días sufres de insultos que calan hondo en tus huesos y de golpes. Y para colmo, estas convirtiéndote en un asesino para ser feliz. Qué ironía.
Tomaste un block de hojas, un bolígrafo y tus amadas cuchillas.
Ellas si estaban cuando las necesitas, nunca te han fallado.
Pensaste de nuevo lo que estabas a punto de hacer y te decidiste.
Entendiste que la única persona de la que querías despedirte era Sakura.
Así que comenzaste a escribir.
Una vez escrita tu última nota, tomaste una de las cuchillas y comenzaste a perder la cordura, haciendo muchísimos cortes en tu brazo izquierdo. Uno sobre otro. Solo cayeron tres gotas de sangre.
―No es suficiente― Susurraste para ti.
Tomaste la cuchilla con tu mano izquierda y la enterraste en tu brazo derecho, y rápidamente cortaste a lo largo de todo tu ante brazo, al momento en el que oíste como alguien entraba a tu casa y te llamaba. Era ella.
Comenzaste a desangrarte y sentiste las lágrimas caer sin compasión por tu rostro.
Tu vida pasaba delante de tus ojos, y no te arrepentías.
―¡Sasuke!―
Casi inconsciente, la viste llamar una ambulancia y correr hacia ti.
Ya no había vuelta atrás.
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