Este es el capitulo final! En fin gracias a todos los que se tomaron el tiempo de leer este fic. Estoy en proceso de hacer otro, claro, con Cinema Bizarre jaja. Aclarando: Strify no me pertenece, ya que si fuera asi, tendría sexo de reconciliación conmigo. Y Tom me daría masajes con finales felices todas las noches xD
CAP. FINAL
Pasaron dos meses. Strify y yo seguíamos juntos, pero éramos una pareja un tanto problemática. No había día que no tuviéramos una pelea, ya fuera chica o grande. Una vez cada dos semanas o algo así, terminábamos y al día siguiente nos reconciliábamos teniendo sexo. Debo reconocer que la mayoría de los problemas empezaban por culpa mía. Además, éramos muy parecidos en nuestra forma de ser, de forma que chocábamos mucho. Ambos éramos muy orgullosos, y el también era enojón, aunque menos que yo. Yo lo celaba a él y él me celaba a mí. Y aunque admito que era un poco enfermizo tener una relación así, me cuesta admitir que no podíamos estar separados. Nuestra frase, literalmente era: "ni contigo, ni sin ti".
A principios de agosto, Kevari tuvo una hermosa niña. Si, leyeron bien, niña. Resultó que durante el ultrasonido, la nena tenía la manita abajo y el doctor confundió uno de los deditos con un genital de niño. Así que Kevari tuvo a la pequeña Kim. Ni modo, me dije a mi misma, yo le pondría Tom a algún hijo mío.
Kim era preciosa. Por lo general, los bebés suelen verse raros al nacer, pero ella no. Kevari estaba extasiada de felicidad. Tenía mil planes para la pequeña. Clases de ballet, piano y violín. Yo me imaginaba a Kim replicando con Kevari por no querer ir a clases. Tal vez por que de niña, yo era así.
-Deberíamos tener uno- me dijo Strify cierto día en mi departamento. Yo cargaba a Kim, tratando de hacerla dormir, mientras Kevari descansaba.
-No lo creo- murmuré- al menos no ahora.
Strify puso cara desilusionada.
Kevari me había pedido que, para que Kim tuviera acercamiento con la danza desde pequeña, me la llevara a mis clases de baile con las niñas. Al principio me pareció una excelente idea, pero al llevarla la primera vez, la niñas se distrajeron mucho porque estaban más al pendiente de la bebé que de la clase. Kevari se rió mucho, como no, cuando le conté lo que había pasado, pero como ella trabajaba y no tenía quien cuidara de la bebé, me ofrecí encantada de la vida, aunque me complicara aún mas la clase.
Me pasaba tanto tiempo con ella, que había personas que pensaban que era mi hija. Algunos de mis antiguos compañeros de la academia pensaban que la verdadera razón por la que me había dado de baja era por mi supuesto embarazo. A mí no me molestaba en absoluto que pensaran eso. Hasta que un día, me encontré a los padres de Tom Kaulitz.
Iba por la calle, con Kim en su carriola. Ella estaba profundamente dormida. Caminaba lentamente por que no quería que se despertara. Me entretuve viendo unos vestidos hermosos en una tienda, hasta que escuche que gritaban mi nombre.
-Ashley!
Voltee a ver quien era y casi me voy de espaldas al descubrir que era Nadia Kaulitz. Ella me hacía señas con sus manos y a continuación, corrió hacía donde yo estaba. Yo traté de sonreír, pero mis labios no pudieron hacerlo. Estaba demasiado nerviosa.
-Hola!- me saludó Nadia, muy feliz.
-Hola- respondí con la voz ahogada y una sonrisa automática en mis labios.
Justo después, se acercaron Bertha y Peter, los padres de Tom. Ambos me sonrieron con amabilidad. Nos saludamos, hablamos de cosas triviales, hasta que a Kim se le ocurrió despertar y llorar.
Bertha, Peter y Nadia me miraron y de inmediato miraron al interior de la carriola.
-No es mía- me apresuré a aclarar- es de una amiga.
-Cuantos meses tiene?- preguntó Bertha.
-Un mes.
Se voltearon a ver entre ellos.
-Puedo cargarla?- preguntó Nadia, con la cara iluminada.
Dudé, y de hecho estaba a punto de decirle que no, por que no era mía, sino de una amiga, pero no se esperó. Simplemente la cargó. Kim dejó de llorar.
-No tiene rasgos de Tom- dijo Peter
-No, por que no es de Tom- dije.
"Mierda" pensé "seguramente creerán que es mía y que la tuve con otro"
-No es de Tom?- me preguntó Nadia, mirándome con desprecio- pues con cuantos te acostaste?
Estuve a nada de gritarle, pero me obligué a calmarme.
-No es hija mía- expliqué por segunda vez- es hija de una amiga.
-Ah, que alivio- dijo la mamá de Tom sonriendo con sinceridad. Nadia volvió a acostar a Kim.
-Pues es muy linda- comentó Peter.
-Entonces, como has estado? Tienes novio?- preguntó Bertha.
Iba a responder que no, pero en ese momento, Strify salió de sorpresa y me gritó:
-Mi amor!
"Esto no puede estar pasándome a mi" pensé desesperada.
Los Kaulitz me miraron.
-Ah, si tienes novio- murmuró Bertha
-Que curioso- comentó Nadia- Tom no tiene ni un año de fallecido.
Sus padres le lanzaron una mirada de reproche, pero era mas que evidente que pensaban lo mismo que Nadia: su ex nuera era una putilla.
Strify me plantó un beso en los labios. Yo quería que me tragara la tierra.
-Bueno, me da gusto que sigas adelante con tu vida- dijo Peter- te deseamos mucha suerte.
Bertha asintió y me abrazó con rapidez. Nadia, en cambio, me lanzó una mirada gélida y se dio media vuelta sin despedirse.
-Quienes eran?- preguntó Strify inocentemente.
-Los papás y la hermana de Tom- susurré. No podía hablar. Sentía un nudo enorme en la garganta. Cuando por fin había vencido los sentimientos de culpa por salir con Strify y la melancolía de pensar en Tom, estos habían regresado y me habían golpeado con una fuerza enorme.
-Estás bien?- me preguntó Strify.
Negué con la cabeza. Strify me abrazó pero me aparte de golpe.
-Déjame!- grité
-Que te pasa?
-Eres un idiota! Como se te ocurre llegar así?
-Oye, yo no tenía idea. No sabía que eran los papás de Tom!
Mis ojos se llenaron de lágrimas.
-Necesito estar sola- susurré y antes de que pudiera detenerme, me eché a correr.
Llegué a mi depa completamente sin aliento y me tiré en mi cama. En cuanto recuperé el aire, empecé a llorar desgarradoramente. Verlos había sido sumamente difícil. Justo cuando empezaba a tomar el control de mi vida, cuando empezaba a ser feliz, a recordarlo sin llorar…
Hasta ese momento no me había dado cuenta de cuánto lo extrañaba. No me había dado cuenta o no quería hacerlo, cualquiera de los dos. Lloré hasta que me quedé profundamente dormida.
Cuando abrí los ojos, estaba parada en un risco, desde donde se apreciaba un hermoso paisaje, una playa, con el mar tan azul que se confundía con el cielo. La brisa marina soplaba suavemente, y con ella me llegó un aroma muy peculiar. Cerré los ojos y aspiré. No lograba identificar ese olor. Los abrí lentamente al percibir la presencia de alguien a mi lado.
Lloré.
Identifiqué inmediatamente esos ojos cafés brillantes, esa nariz perfecta, esa sonrisa seductora que más de una vez me había hecho temblar. Esas trencitas pegadas al cráneo. Ese piercing en el labio. Esa ropa holgada… era el.
No hablé, no me lancé a sus brazos. Me limité a mirarlo, hasta grabarme cada una de sus facciones, cada uno de sus defectos, aunque para mi no había defecto alguno.
-Te gusta?- preguntó, señalando la playa. Asentí sin quitarle la vista de encima.
El sonrió mas abiertamente.
-Es un lindo lugar- dijo en voz baja.
Fue entonces cuando no pude mas. Me lancé a sus brazos sin dejar de sollozar. aspiré el aroma de su loción. Lloré en sus hombros mientras el me acariciaba el cabello.
-Ashley- susurró, tomando mi cara entre sus manos y mirándome a los ojos- tu debes continuar. A mi no me molesta que salgas con otro, que conozcas gente. Yo quiero que tu seas feliz. Me hubiera gustado que fueras feliz conmigo, pero que se le va a hacer. Si Strify te hace feliz, adelante! No te detengas por mi recuerdo. Yo ya me fui, pero el está ahí, esta vivo, para ti.
Volvió a abrazarme.
-No me gusta verte llorar- murmuró- me siento culpable. Me encantaba verte sonreír. Por favor no dejes de hacerlo.
-Me haces falta- susurré.
-Yo siempre estaré a tu lado- susurró también- Siempre.
Me besó en la frente.
Abrí los ojos de golpe. Todo había sido un sueño. Pero se veía tan real! Lloré de nuevo, pero esta vez, eran unas lágrimas diferentes, como de alegría.
Era momento de volver a empezar.
Me levanté de inmediato y corrí al depa de Strify. En cuanto abrió la puerta, me lancé a sus brazos.
-Perdón- dije mas de una vez, sin dejar de llorar. El también me abrazó con fuerza- quiero estar contigo, quiero volver a empezar, pero a tu lado. Te amo.
-Yo también te amo- susurró Strify.
Probablemente, Tom en el cielo levantó el pulgar en señal de aprobación.
En cuanto Kevari se llevó a Kim, Strify y yo hicimos el amor. Si que me encantaba el sexo de reconciliación.
CUATRO AÑOS DESPUÉS.
-No quiero ir a clase de piano!
Sonreí al escuchar la vocecita de la pequeña Kim, en la eterna lucha entre ella y su mamá.
-Si vas a ir- dijo Kevari con firmeza- punto final
-Por que?
-Por que soy tu madre!
Kim me miró con gesto de tristeza. Tenía una carita hermosa. Redonda, con cabello negro azabache, heredado de su madre, y esos enormes ojos azules y piel blanca, de su padre. Con esos ojos podía convencer casi de cualquier cosa.
-Yo no puedo meterme, mi amor- le dije- lo siento.
Kim empezó a hacer pucheros. Sonreí y la senté en mis piernas.
-Tu siempre dices que quieres ser como yo cuando sea grande- le recordé.
Kim asintió.
-Pues yo siempre iba a clases de piano, sin quejarme. Y ahora lo toco de maravilla.
Kim suspiró.
-Esta bien- dijo resignada. Se bajó de un salto y fue por sus cosas.
Kevari sonrió.
-Espero que no se ponga así de terca con el ballet de mañana- comentó
-Cruza los dedos- dije.
Tocaron a la puerta tres veces y Strify entró.
-Hola!
En cuanto Kim escuchó su voz, se lanzó corriendo a sus brazos. Strify la cargó.
-Tío! Adivina que? Hoy voy a ir a clases de piano sin enojarme!- presumió.
Strify rió.
-Excelente idea- dijo, y la puso en el suelo. Kim volvió a su cuarto y Strify me saludó.
-Hola, mi amor.
Nos besamos.
-Por favor, no coman en frente de los pobres- dijo Kevari.
Strify y yo reímos. Llevábamos cuatro años de una buena relación. Los pleitos constantes se habían terminado. Algunas veces peleábamos, pero ambos habíamos dejado un poco de lado nuestro orgullo, cosa que hacía mas funcional la relación.
Kevari fue a apurar a Kim.
-Por cierto- recordó Strify- creo que ayer dejé mis llaves aquí en el sofá.
-Con tanta actividad, no lo dudo- comenté sonriendo lujuriosamente.
Strify rió
-Hablo en serio. Ayúdame a buscarlas.
El las empezó a buscar por debajo del sillón y yo entre los cojines del mismo. Sentí algo pequeño y frío. Lo saqué curiosa.
Era un anillo hermoso.
-Y esto?- pregunté.
Strify sonrió enigmáticamente y lo tomó.
-Esto- dijo- es el símbolo de mi amor. De lo que siento por ti. De que quiero pasar el resto de mi vida contigo. Que no puedo vivir sin ti. Que daría mi vida por ti. De que te amo.
Se hincó.
-Ashley Thomas, quieres casarte conmigo?
Empecé a llorar de felicidad.
-Si!- exclamé- claro que si!
Me puso el anillo y nos abrazamos
Esta es la historia de cómo conocí al amor de mi vida. No es un hombre perfecto, ni un príncipe azul. Pero yo tampoco soy una princesa. Tenemos problemas, buscamos soluciones. Nos amamos, y a veces también nos odiamos. Hacemos el amor, a veces no… en fin.
Jamás pensé que yo encontraría a una persona como él. Cuando conocí a Tom, creí haberlo encontrado. Pero no estábamos destinados a estar juntos. Hablando de el, algunas veces sueño con el. Verlo en mis sueños me llena de alegría. Pero despertar y ver a Strify a mi lado, me alegra aún más.
Aprendí de la forma mas dura que a veces las cosas no salen como uno quiere. Pero también que no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo aguante. Strify y yo sufrimos cada uno la pérdida de alguien amado, pero salimos adelante. Y estamos juntos. Y diario decimos: Contigo, pero no sin ti.
