HISTORIA DE TERROR

XII: ULTIMOS DÍAS SOLEADOS

Almacén, Playa Cerca del Santuario

Shaka entró al almacén, guiándose por el flujo de cosmo de Christoffer. No tuvo que buscar mucho. Se detuvo en seco al ver a su aprendiz, flotando en el aire, con sus brazos extendidos, y rodeado de un halo brillante, su cosmo lentamente dejándolo y llenando una pequeña caja transparente. El santo frunció el entrecejo.

-Oh, vaya- dijo una voz femenina- no esperaba verlo aquí, señor Shaka-

Shaka se volvió, y se encontró a Deino, sentada en una silla y sonriendo. La chica no tenía su máscara. Tenía una armadura negra y azul, como las de los sirvientes de Deimos, y estaba jugando con la máscara de Lena entre sus manos. Al verla hacer eso, por más que fuera la reencarnación de Buda, la sangre de Shaka comenzó a hervir de coraje. La haría pagar por jugar así con su amiga.

-Vamos, vamos, no te enojes, Shaka- dijo Deino, caminando en círculos- Lena tenía que morir, sabía demasiado sobre mí y sobre mis planes…-

-Lena está viva, y a salvo. Tu plan falló- dijo Shaka. Deino frunció el entrecejo por unos segundos, furiosa al escuchar eso, pero después volvió a sonreír como si nada hubiera pasado.

-No importa lo que haya pasado con esa mujer- dijo la chica peliazul en un tono indiferente- pronto regresaré por ella y la enviaré al Inframundo, a donde pertenece. Claro, después de haber terminado contigo…-

Deino encendió su cosmo, y Shaka hizo lo mismo. El santo de Virgo se sorprendió al notar la fuerza del cosmo de su enemiga: seguramente no usaba el suyo por completo mientras pretendía ser la aprendiz de Lena. Ambos se atacaron mutuamente. Shaka utilizó TENMA KOFUKU y la chica le lanzó un ataque de cosmo con todas sus fuerzas. Ambos ataques chocaron a la mitad del aire y se desvanecieron. Shaka se volvió a Christoffer, un tanto preocupado. Se le estaba acabando el tiempo.

-Te daré una oportunidad, porque alguna vez perteneciste a la orden de Athena. Ríndete y libera a Christoffer- dijo Shaka, molesto por la situación- si lo haces, veré que tu muerte sea lo más rápido e indolora que se pueda, considerando lo que estuviste a punto de hacerle a Lena-

Deino se echó a reir.

-No lo entendiste, ¿verdad? Nunca pertenecí a la orden de Athena. Bien, bien, santo de Virgo- dijo Deino sin dejar de sonreír- ahora te mostraré tu propia debilidad-

Shaka se puso en guardia cuando la chica sonrió de manera muy peculiar, y levantó su mano derecha sobre su cabeza. Bajó la mano, con su palma frente a su rostro, de arriba a abajo, y su apariencia cambió. Sus ojos se volvieron de color violeta, sus cabellos castaños, y una cicatriz vertical cruzó la mitad de su cara.

El santo de Virgo se quedó helado al ver en lo que se había convertido su enemiga. Deino había tomado la apariencia de Lena.

-¿Estás sorprendido, Shaka?- dijo Deino. Incluso su voz era la de la amazona de Corona Boreal, haciendo que el corazón del santo dorado diera un vuelco- creí que ya te lo habrías imaginado. Puedo cambiar mi apariencia a voluntad. ¿Porqué crees que elegí una apariencia tan parecida a Enyo, la maestra de Lena? Sabía que ella se alejaría de mí y me evitaría lo más posible si me parecía a su antigua maestra-

El santo de Virgo estaba sorprendido, pero se mantuvo firme, en posición de ataque. Deino se echó a reír. Shaka volvió a mirar a Christoffer de reojo, su cosmo fluctuando. No quedaba mucho tiempo.

-Veamos si Shaka vuelve a ser capaz de enfrentarse a Lena con todo lo que tiene- añadió la chica con una sonrisa maligna.

Shaka frunció el entrecejo. El parecido con Lena era impresionante. La mujer incluso había copiado el cosmo de Lena, y se puso la máscara de la amazona, encendió su cosmo y comenzó a pelear con él. Shaka, por su parte, peleó tan bien como pudo, pero solo se defendía. Cada vez que levantaba el puño para usar su poder contra ella, una fuerza invisible lo detenía. No, él mismo se detenía.

"No puedo", pensó el santo dorado. No podía volver a lastimarla. Ni siquiera a su imagen.

-¿Qué sucede, santo de Virgo?- le dijo Deino usando la voz de la amazona castaña- ¿perdiste tu espíritu de pelea?-

Shaka frunció el entrecejo y abrió los ojos, suspirando e intentando encender de nuevo su cosmo para atacar a la enemiga. Detrás de él, Fleur de Lys se acercó a la pelea y lo golpeó en la nuca con un tubo de metal. Ante ese ataque a traición, el santo de Virgo cayó al suelo, y apretó los ojos de dolor. Ambas mujeres se echaron de reír.

-Shaka de Virgo no puede pelear ni siquiera con la imagen de esa amazona- dijo Fleur de Lys- c'est trés pathetique…-

Shaka levantó la vista y las miró. ¿Qué le estaba pasando? Hace quince años, él lo había hecho, había peleado y atacado a le verdadera Lena sin reparos, a pesar de que era su amiga. ¿Porqué ahora no podía, a pesar de que sabía que la chica que estaba frente a él no era Lena?

-El pobre tonto no lo sabe- dijo Fleur de Lys, sin dejar de reír, y se inclinó hacia Shaka

- ¿No lo ves, santo de Virgo?- dijo Deino, también burlándose de él con la voz de Lena- ¿no ves lo que es evidente para todos, menos para ti, al parecer? Si no lo sabes, te lo diremos: no puedes atacarme porque la amas-

Shaka la miró, helado. ¿Qué estaban diciendo? Intentó levantarse y volver a pelear, pero Fleur de Lys lo envolvió con su cosmo e impidió que se levantara, paralizando sus movimientos con su cosmo.

-Pareces estar sorprendido, Shaka de Virgo- dijo Deino sin dejar de sonreír- oh, si vieras lo frustrante que eran las discusiones entre ustedes dos. Tuve que hacer un gran esfuerzo para evitar reírme de ustedes. Todas esas peleas. Toda esa… tensión- añadió, haciendo un gesto fastidiado- tómalo de mí. La amas, por eso corriste a salvarla a ella primero, en vez de averiguar primero que había pasado con tu aprendiz-

Shaka frunció el entrecejo, mientras que Fleur de Lys lo mantenía inmóvil y Deino encendía su cosmo, lista para dar el golpe final.

-No, no, Deino, espera, s'il vous plait- dijo Fleur de Lys, poniendo los ojos en blanco- tengo una mejor idea. Usa los polvos que te di. Será muy útil controlar a un santo de Athena-

-Sí, tienes razón- sonrió Deino, mirando a Shaka- no podemos desperdiciar esta oportunidad dada a nosotros por los dioses. No dejes que se mueva, Fleur. Santo de Virgo- dijo Deino, sirviendo un puñado de polvo en la palma de su mano- vas a regresar al Santuario, y vas a asesinar a Athena por nosotros…-

Shaka apretó los ojos. Si era cierto lo que decían, era la misma sustancia que habían usado con el hermano de Anfitrite, quizá podían obligado a hacer algo terrible. Pero antes de que Deino soplara el polvo sobre su cara, la mujer cayó al suelo de golpe.

Al escucharla caer, Shaka por fin abrió los ojos y miró hacia el frente. Deino estaba tumbada en el suelo, y Lena, la verdadera Lena, estaba de pie frente a ella, con su armadura puesta y su puño cerrado, mirando a Deino con enojo. Su rostro estaba pálido, pero tenía en sus ojos una chispa que le decía que deseaba pelear.

-¿Realmente caíste por eso, Shaka?- dijo Lena, alzando las cejas y poniéndose las manos en las caderas, cuando tanto Shaka como Fleur de Lys la miraban, sorprendidos- ella ni siquiera pelea como yo. Deberías saberlo, peleaste conmigo. Y si tú me disculpas, mocosa insolente- añadió, inclinándose y arrebatando su máscara del rostro de Deino, quien había vuelto a tener su apariencia habitual- esto me pertenece-

Shaka sonrió aliviado al verla ahí. Al final de cuentas lo había salvado de caer en el control de los enemigos, pero pasado su alivio frunció el entrecejo, un poco preocupado por ella. Hacía menos de dos horas que había estado bajo tierra e intoxicada. Lena aún no estaba bien.

-No debiste haber huido de la enfermería, aún no estás recuperada- dijo Shaka en un tono un tanto, pues, sabiondo.

-Yo puedo ser muy persuasiva- dijo Lena con una sonrisa, al parecer muy satisfecha de sí misma, como si acabara de hacer una maldad- Sofi no tuvo elección más que dejarme ir-

Shaka sonrió mientras que la amazona usó su poder para atacar a Fleur y liberar al santo dorado del cosmo que lo tenía en el suelo.

-¿Siempre eres tan terca?- dijo el santo dorado, alzando las cejas con fingida sorpresa.

-¿Y tú siempre eres tan sabiondo?- dijo Lena, ofreciéndole una mano y sonriendo antes de que su rostro desapareciera tras su máscara.

Shaka se había quedado mirándola con creciente interés y sorpresa. Así que esa era la sonrisa de Lena. Nunca antes la había visto sonreír. El santo de Virgo se levantó, librándose del poder de Fleur de Lys, y aceptando la mano de Lena para levantarse.

-¿Qué me dices, Shaka?- dijo Lena, sin dejar de sonreír, aunque el santo dorado reconoció la fiereza en su mirada, lista para pelear- ¿pelearás junto a mí?-

Shaka asintió, y se volvió a las dos mujeres.

Deino se levantó, con su cosmo encendido, y los miró de manera amenazante. Se volvió a Fleur de Lys e hizo un gesto.

-Vete de aquí con lo que obtuvimos, Fleur- dijo Deino, haciendo un gesto para que la francesa se fuera- yo me encargo de ellos…-

Fleur de Lys asintió. Tomó la caja que estaba absorbiendo el cosmo de Christoffer y, con un movimiento de su mano, salió apresuradamente del edificio. El chico, quien flotaba en el aire con el halo a su alrededor, cayó pesadamente al suelo y no se movió. Shaka y Lena hicieron el gesto de seguirla, pero Deino se interpuso.

-No, no, no van a seguir a Fleur, maestra- dijo Deino cargada de desdén, frotándose la cara, en el sitio donde Lena la había golpeado para evitar que atacara a Shaka, pero volvió a sonreír- ustedes dos van a morir aquí mismo. ¡Qué romántico…!-

Ambos se prepararon a pelear. Shaka decidió darle la oportunidad a la amazona de pelear con la traidora. Se había ganado la oportunidad. La chica encendió su cosmo y atacó, y Deino hizo otro tanto. Los ataques de amabas fueron muy parejos, sobre todo porque Lena aún no se recuperaba. Finalmente el suyo ganó, y Deino fue lanzada contra la pared por la fuerza del ataque de la amazona.

-¡Maldita!- gritó Deino, encendiendo su cosmo con furia y atacándola de nuevo, esta vez con lanzándole golpes y patadas con sus manos y pies encendidas de cosmo. Lena contraatacó de igual manera, deteniendo sus ataques y defendiéndose y finalmente volvió a lanzarla contra la pared y herirla. Pero esta vez fue demasiado, y la amazona cayó de rodillas.

-Lena…- dijo Shaka, acercándose a ella.

-Estoy bien, Shaka- dijo la chica, recuperando el aliento y llevándose la mano a la frente.

Lena se levantó de nuevo y se preparó para seguir peleando, pero para Shaka estaba claro que ella ya no podía seguir peleando, además de que el santo había tenido ya suficiente. El santo de Virgo encendió su cosmo y empujó suavemente a Lena atrás con suavemente.

-Es mi turno. Te arrepentirás de lastimar a las dos personas que más me importan en el mundo- dijo Shaka- voy a terminar contigo-

Deino rió burlonamente.

-Te voy a enseñar lo que puedo hacer- dijo la mujer, encendiendo su cosmo. Sonrió de manera maligna y, haciendo un amague de atacar a Shaka, dirigió su ataque a Lena. Ella intento evitarlo, pero estando tan fatigada no pudo moverse tan rápido. Shaka se interpuso entre ella y el ataque, y conjuró una esfera de energía para protegerse junto con la chica.

-Gracias- dijo Lena en voz baja. Shaka le sonrió, y se volvió hacia el enemigo, encendiendo su cosmo de manera furiosa.

-TENBU HORIN- dijo Shaka con calma. Deino intentó defenderse, pero no pudo hacer nada contra el ataque del santo de Virgo. Los cinco sentidos se borraron de golpe de Deino, y finalmente la malvada mujer cayó al suelo pesadamente, sin vida.

Una vez que vencieron a Deino, Shaka sonrió y se volvió a Lena, quien lo miraba bajo la máscara. Tras un momento de mirarse entre ellos, ambos se apresuraron hacia donde estaba Christoffer. Shaka lo hizo volverse sobre su espalda, y ambos lo examinaron.

El pobre chico estaba vivo, pero inconsciente y completamente fatigado. Sus extremidades estaban rígidas, igual que los santos de bronce y Death Mask. Al verlo así, Lena sacó un puñado de semilla de su bolsillo y puso una en los labios de Christoffer.

-¿Qué es eso?- dijo Shaka, mirando las semillas con curiosidad.

-Es el antídoto de los venenos de estas personas. Se los quité a Sofi antes de venir- dijo Lena en voz baja- supuse que lo habrían intoxicado también. Estará bien-

Shaka sonrió y asintió. La amazona se volvió hacia él y se cruzó de brazos. Se quitó la máscara, sintiéndose un poco claustrofóbica. Respiró hondo y miró al santo dorado.

-Shaka, ¿porqué no podías atacarla mientras tenía mi apariencia? A Deino, quiero decir- dijo Lena, con genuina curiosidad, sin una pizca de acusación o reclamo en su voz- antes lo hiciste sin reparos-

Shaka bajó la mirada.

-Sí, lo hice antes- dijo Shaka en voz baja- porque antes no me había dado cuenta-

El santo de Virgo extendió sus manos hacia ella y, con cuidado, acercó sus manos a la mejilla de la chica. Lena sonrió levemente ante aquella caricia. El santo pasó sus dedos por la cicatriz que tenía la chica en su rostro, mirándola bien de cerca. Ella bajó su mirada, apenada por el hecho de que Shaka viera su rostro tan fijamente, tan de cerca. No estaba acostumbrada.

Shaka tomó sus manos.

-Lo siento, Lena… yo…- comenzó nuevamente a decir el santo de Virgo.

Lena alzó las cejas, pero sonrió. Shaka se sintió desarmado por esa sonrisa. ¡Era tan linda! Y pensó que era un crimen que la chica la escondiera bajo la máscara todo el tiempo.

-Shaka, me sorprende de ti- dijo la chica en un tono astuto- usualmente eres más… comunicativo y sabiondo-

Shaka sonrió.

-Me gustas, Lena- dijo Shaka- yo… yo te…-

-Yo te amo, Shaka- dijo Lena en voz baja, sonriendo.

-Yo te amo- dijo Shaka por fin, aunque no sin dificultad, y mucho menos sin ponerse completamente rojo.

Lena sonrió, y casi rió. Shaka sonrió, y lentamente abrió sus ojos azules para mirarla mejor. El santo de Virgo extendió sus brazos hacia ella, y la atrajo hacia sí con delicadeza. La chica no se resistió, sino que puso las manos en la cintura del santo. Los ojos azules de él se fijaron en los ojos violetas de la chica. Ninguno de los dos se dio cuenta cuando los labios de ambos se tocaron por al menos unos instantes, o cuando cerraron los ojos.

Fue solo un segundo, y casi inmediatamente tuvieron que separarse. Lena se volvió a poner la máscara, cubriendo sus mejillas sonrojadas. Afrodita y Camus habían vencido a todos los enemigos que estaban afuera, y llegaron al almacén.

-Ya terminamos afuera- dijo Afrodita, sacudiéndose las manos, con una sonrisa satisfecha- ¿todo bien aquí?-

Lena se volvió hacia ellos y sonrió bajo su máscara. Shaka asintió cabizbajo, intentando cubrir el rubor de sus mejillas. Esos dos casi los atrapan. Afrodita estaba completamente distraída, pero Camus los miró sospechosamente.

-Disculpen, ¿nos perdimos de algo?- preguntó el santo de Acuario, alzando las cejas.

-Nada- dijo Shaka, inclinándose para ayudar a Christoffer a levantarse del suelo- creo que sería bueno regresar al Santuario. Tenemos muchas cosas que arreglar-

-Empezando porque hay que sacar a Sofi del armario de la enfermería- dijo Lena en voz baja, bajando la mirada un poco avergonzada- realmente espero que Aioros no me use de diana de prácticas por eso…-

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Enfermería, Santuario de Athena

Una vez que liberaron a una muy enojada Sofi de uno de los armarios de la enfermería, Shaka se encargó de que ambos, Lena y Christoffer, fueran atendidos nuevamente ahí.

La chica estaba exhausta, sobre todo porque había ido a pelear cuando aún no se recuperaba por completo. Sofi insistió en que debía quedarse a pasar la noche en la enfermería, para que los aprendices estuvieran al pendiente de ella durante un tiempo más.

Christoffer, por su parte, no solo estaba intoxicado, sino que su cosmo estaba muy disminuido porque se lo habían robado, y aún antes de que despertara todos sabían que sufriría de un corazón roto.

Shaka no se separó de ninguno de los dos, incluso durante la noche, cuando Aioros fue por Sofi y le lanzó al santo de Virgo una mirada enojada por lo que su chica había hecho. El santo de Sagitario se abstuvo de hacer comentarios.

Al caer la noche, Shaka estaba sentado sobre una silla, junto a la camilla donde dormía Lena. La chica se había quitado su máscara para dormir, sin importarle que Shaka o alguien más la viera. Ya se acostumbraría a estar sin ella. El santo sonrió y estiró su mano, acariciando con cariño la mejilla de la chica con uno de sus dedos.

Lena abrió los ojos y lo miró.

-Shaka- dijo la chica, sorprendida de aún verlo ahí, desperezándose por unos momentos- deberías irte a dormir. Es muy tarde-

-No… no quiero dejarte aquí sola- dijo Shaka. Lena sonrió, y ambos se quedaron en silencio por unos minutos.

-Supongo… supongo que tengo que agradecerte- dijo Lena por fin, rompiendo el silencio- creí… realmente creí que iba a morir en esa caja. Que iban a encontrar mis huesos ahí, dentro de cien años. Gracias, Shaka-

-Tú fuiste quien me llamaste- dijo el santo, sonriendo- confiaste en mí-

-Sí, lo hice- dijo Lena, bajando un poco la mirada- tenía información urgente que pasar...-

-¿Sucede algo malo?- dijo el santo, notando algo de tristeza en su tono.

-Lo siento muchísimo, Shaka- dijo ella- sé que fui bastante desagradable contigo antes. Sobre lo que sucedió entre nosotros. No debí ser tan... grosera y agresiva contigo todo este tiempo-

Shaka bajó la mirada, jugando con sus dedos entrelazados.

-Quiero que sepas, Lena, que no me arrepiento de haber ganado la armadura- dijo Shaka en voz baja- lo único de lo que me arrepiento es de que creas que no me importabas cuando pelee contigo. Cierto, no detuve mis golpes como tú lo hiciste… pero todos y cada uno me hirieron tanto como a ti. Estas cicatrices- añadió, pasando sus dedos por los tatuajes en los brazos de Lena- realmente llevan quince años pesando en mi conciencia. Hace un par de años, cuando los espectros de Hades iban a atacar el Santuario y yo sabía que iba a morir, no pude hacerlo sin despedirme de ti. Lena, yo… yo siempre te he querido-

Lena suspiró sin dejar de sonreír.

-Creo que por eso nos peleamos tanto- dijo la chica.

-Si en algo Deino tenía razón, era eso- dijo Shaka- teníamos mucha tensión entre nosotros, todo porque no podíamos admitir nuestros verdaderos sentimientos-

Shaka sonrió y se inclinó hacia ella. Lena le puso sus brazos en los hombros, y ambos se besaron. El santo dorado se sintió como si pudiera llegar al Nirvana con ese beso, el beso de su hermosa y testaruda chica que llevaba años esperando recibir, aunque no lo admitiera.

Una vez que se separaron, ambos intentaron recuperar el aliento. La chica se volvió a recostar en su camilla, mientras el santo pasaba los dedos por los cabellos de ella.

-Espero que esto elimine el toque de queda- comentó Shaka después de un rato en silencio, mirando el suelo- Kanon no está nada feliz de no poder estar en su templo con Satu-

-Por cierto, y hablando de ella- dijo Lena en voz baja, sonriendo y recostándose sobre su costado derecho, para poder mirarlo- tú ya sabes el sexo de la criatura, ¿no es así?-

Shaka sonrió, pero no dijo nada.

-¡Lo sabes!- dijo Lena, alzando un poco la voz, haciendo que Christoffer se moviera un poco. Ambos esperaron un poco en silencio, y el chico se volvió a dormir- lo sabes. ¿Es niño o niña?-

Shaka siguió sonriendo, y alzó las cejas de manera significativa. Se acercó a Lena, y le susurró algo al oído. La chica sonrió y se llevó las manos a la boca en un gesto de sorpresa.

-Pero tienes que guardar el secreto- le dijo Shaka- la señorita Athena me dijo que Kanon y Satu no lo saben. No quisieron saber hasta el día en que nazca-

Lena asintió. Besó al santo en la mejilla y se volvió a acostar. Shaka sonrió ampliamente.

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Enfermería del Santuario

La mañana siguiente

Christoffer se levantó con un dolor de cabeza, y un dolor mucho más fuerte y agudo en su corazón. Al principio había pensado que se trataba de una pesadilla, pero cuando el adolescente vio a su maestro junto a él, y a Lena en una camilla del otro lado de Shaka, la verdad cayó sobre él, y se dio cuenta de que Deino lo había engañado para robar su cosmo.

El chico intentó encender su cosmo, pero solo una chispa surgió de él. Ésta provocó que Shaka se volviera hacia él. Christoffer bajó la mirada, rehusándose a mirar a Shaka, con sus ojos llenos de lágrimas.

-Chris- le dijo Shaka en voz baja, acercándose a él mientras que Lena aún dormía- ¿estás bien? Estábamos muy preocupados por ti-

-No se preocupe, maestro- dijo el chico tristemente- puse en peligro a la señorita Lena, desobedecí sus órdenes, y además ya no tengo cosmo. Ya no puedo estar en el Santuario de Athena…-

-No digas eso- dijo Shaka en el mismo tono serio que usaba- fuiste engañado, como todos y cada uno de nosotros. Y aún tienes tu cosmo. Disminuido, pero ahí esta. Y con entrenamiento, estoy seguro de que regresará-

-No, no quiero nada- dijo Christoffer- no quiero…-

Shaka sonrió benévolamente.

-Christoffer, aquí en el Santuario no te dejaremos solo- dijo el santo de Virgo- eres un aprendiz a santo dorado. No te escogí yo, ni tú me escogiste a mí como maestro. Te escogió la señorita Athena. Y es a ella a quien tendrás que decir que no quieres ser un santo dorado-

El adolescente bajó la mirada, y Shaka sonrió levemente.

-Eso pensé- dijo Shaka- ahora descansa. Pronto tendremos que volver a entrenar para que recuperes todas las fuerzas que perdiste-

-Lo… lo lamento maestro- dijo Christoffer. Shaka le lanzó una mirada benévola. Lo cierto era que todos estaban un poco sacudidos por lo sucedido cuando reconocieron la traición de Deino, pero ahora todo estaba bien. Iba a estar bien.

Shaka levantó la vista cuando sintió un cosmo conocido acercarse. Un portal a otra dimensión, del cual salió un renuente Kanon, llevando consigo a Satu, ayudándola a caminar. Tan pronto como salieron, el gemelo procuró una silla para su chica y la hizo tomar asiento junto a Christoffer. Éste se volvió hacia el suelo, avergonzado.

-Shaka, ¿te molestaría dejarme hablar un momento con Christoffer?- dijo Satu en voz baja.

El aludido sonrió y asintió, saliendo de esa pieza junto con Shaka. Una vez se quedaron solos, Satu tomó la mano de Christoffer.

-Me alegra que estés bien, Chris- dijo la chica con un susurro, sonriendo levemente- estábamos todos muy preocupados por ti-

-No estoy bien, Satu- dijo el adolescente en voz baja- me robaron mi cosmo. Me engañaron, jugaron con mis sentimientos, y se burlaron de mí-

Satu sonrió tristemente. Eso era lo que hacían esas personas. No les importaba para nada el sufrimiento.

-Chris- le dijo Satu, poniendo su mano en el hombro del adolescente- mira a tu alrededor. En en Santuario aún hay muchas personas que se preocupan por ti- acentuó su sonrisa, y sacó una pequeña placa dorada de su bolsillo- la señorita Athena te envía esto-

Christoffer lo miró, sorprendido.

-¿Qué es?- preguntó el chico.

-No lo sé- dijo Satu- dijo que está impregnada con su propio cosmo. Y que te ayudaría a recuperar el tuyo-

Satu sonrió y llamó a Kanon, quien regresó apresuradamente a ayudarla a levantarse. Tras despedirse con una sonrisa, se volvió a su chico. El gemelo, por su parte, la besó en la mejilla con cariño y abrió un portal a otra dimensión, tras el que desaparecieron. Christoffer se quedó solo, mirando la placa que Athena le había enviado, cuando Shaka regresó.

-¿Qué es eso?- quiso saber el santo de Virgo.

-No estoy seguro- dijo Chris- Satu dijo que la señorita Athena la envió-

Shaka comprendió y sonrió.

-No la sueltes- dijo Shaka- y enciende tu cosmo. Esa plaquita es la señorita Athena intentando ayudarte a recuperar tu cosmo-

Christoffer obedeció y, en vez de un chispazo, un cosmo ténue, pero constante, se formó a su alrededor. El chico sonrió, sintiendo la calidez de su propio cosmo cubriéndolo. Shaka también sonrió, aliviado. Su aprendiz se recuperaría pronto.

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Lugar desconocido

Fleur de Lys se dio cuenta de que Deino no regresaría de la playa de Atenas. Sabía bien que no era rival para un santo dorado sola, mucho menos con la ayuda de Lena. Pero eso no importaba: el sacrificio de Deino habría valido la pena. Tenían lo que necesitaban.

-La primera parte de nuestro plan fue un éxito- dijo Fleur de Lys- aunque perdimos a Deino, pronto no importará-

La otra mujer sonrió y asintió. Traía en la manos una capa con una capucha, ambas de color negro. La dobló en sus brazos y sonrió, echándose una mochila a su hombro.

-Ya sabes lo que hay que hacer, Didrika- dijo Fleur de Lys- no puedes fallar-

-Lo sé- dijo la chica, haciendo un gesto con su mano derecha, distorsionando la realidad, con lo que formó un portal tras el que desapareció- no fallaré- se alcanzó a escuchar antes de que el portal se cerrara.

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Orillas del Bosque, Santuario de Athena

Días después, una vez que se hubo recuperado por completo, Lena había regresado al recinto de las amazonas. Shaina, Marín y las otras estaban sorprendidas por lo que había pasado, pero también estaban aliviadas de que su compañera hubiera regresado con vida. No solo ella. Death Mask ya se había recuperado, aunque estaba un poco molesto por no poder dar de patadas por lo que le habían hecho, y de igual manera los tres santos de bronce.

Una vez que se libró de sus preocupadas compañeras, Lena se dirigió a su sitio favorito, a la orilla del bosque. Cuando llegó, sintió un breve escalofrío al recordar que casi había muerto en ese sitio. No había rastro del foso ni de la caja donde había estado encerrada. Suspiró, y se dejó caer nuevamente en el pasto. Suspiró, sonriente, y se quitó la máscara para sentir sobre su rostro los rayos del sol.

-No es tan difícil, ¿verdad?- dijo la voz de Shaka, llegando a unos pasos de ella- vaciar tu mente y relajarte, quiero decir-

Lena le lanzó una mirada astuta, y volvió a cerrar los ojos. Shaka sonrió, y se tumbó en el césped, a su lado, y puso las manos detrás de su cabeza.

-Oh, es más relajante de lo que creí- dijo el santo de Virgo, sonriente, al sentir el cálido sol sobre su rostro.

-¿Ves de lo que te has perdido todos estos años?- dijo ella, volviendo su rostro hacia él. Shaka hizo lo mismo y sonrió. Extendió su mano y tomó la de ella. Y ambos pasaron el resto de la tarde juntos, tomados de la mano y tumbados en el suelo, disfrutando de los últimos días soleados antes de que llegara el otoño.

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FIN

¡Hola a todos! Espero que les haya gustado esta historia. Muchas gracias a todos por seguir leyendo mis locuras, y por sus reviews. Para la siguiente historia nos trasladaremos al Inframundo, pues será un fic de AiacosxViolate y RadamanthysxOC, espérenla muy, muy pronto. Un abrazo a todos, especialmente a Shadir y Misao-CG, nos leemos pronto.

Abby L.