Ciego en la Oscuridad
Teofobia: Rechazo Patológico a la Religión y los Dioses
Libérame, hazme sentir vivo una vez más.
"¿Cómo pasó esto?" Preguntó Tsunade-sama a las diez personas y un animal que se encontraban presentes en su oficina. Su pregunta fue recibida con un silencio sepulcral. "¿Y bien? Tengo dos onna-shinobi incapacitadas, una de ellas es mi alumna la cual está en un estado de inconsciencia mientras la otra la está manteniendo convida anclando su mente a su cuerpo, el capitán del escuadrón Asuma internado inconsciente, espero que tengan una ¡muy buena explicación para esto!"
Casi odiaba ser el que diera explicaciones, pero Shikamaru estaba dispuesto a arriesgar su trasero con tal de no tener que lidiar con la parte de darle explicaciones a Naruto. El Uzumaki sería su amigo, pero cuando se trataba de Sakura podía convertirse en un dolor de cuello, más ahora que la chica no lo recordaba y él parecía demasiado preocupado por su entrenamiento como para abordar ese tema. Casi parecía que estaba tratando de empujar y restarle importancia esperando que desapareciera el problema.
Pero el problema no desaparecería porque así Sakura recuperara al 100% su capacidad emocional, ella no volvería a ser la misma. No era tonto, sabía por que estaba en la parte de Tortura, especialmente como la cabeza de esa división: Era incapaz de sentir culpa o asco, no tenía miedos. Probablemente lo que hacía dentro del edificio de Inteligencia era de las cosas más oscuras y desagradables que se pudieran imaginar. Esas cosas por las cuales Ino era perfecta para interrogación, persuasión y sugestión pero jamás descendería del tercer subsuelo realmente: Ino no tenía estómago para ensuciarse las manos.
Por suerte antes de que él interrumpiera Ibiki intervino llamando la atención de los tres escuadrones: El escuadrón de Raido, el de Ibiki y el de Asuma.
"Yo le di orden de enraizar genjutsu en el Akatsuki inmortal." Admitió con un gesto serio.
"Morino, espero que tengas una buena explicación para eso, sabes perfectamente por que razón no se le permite usar genjutsu a Sakura fuera del edificio de Inteligencia." La principal razón siendo que el genjutsu que ella usaba era tan complejo que el usuario prácticamente se podía meter en la cabeza de la víctima y trastornar hasta el más sutil de los pensamientos. Mientras más complejo y difícil que deshacer fuera la mente del creador comenzaba a perderse también buscando puntos débiles en la presa.
"Se supone que sería un genjutsu móvil y superficial."
"¡¿Desde cuando Sakura entiende sobre límites?! ¡¿En que mundo vives, Morino?! ¡Sakura hará todo endemoniadamente perfecto sin pensar en consecuencias ni opciones!"
"¡¿Crees que no estoy molesto también?! ¡Sakura fue a campo por segunda vez sin mi apoyo! ¡Cualquiera sabe que es capaz de hacer alguna estupidez si no se la vigila!"
"¡Asuma es perfectamente capaz de cuidar de la Inuzuka!" Protestó de repente Kurenai.
"¡Ni su madre es capaz de cuidar de ella! ¡¿Por que diablos crees que me la han tirado a mi?!" El grito de repente no era en dirección a la Hokage si no de Yuhi, la cual fue cubierta por Raido que trataba de dispersar la tensión que estaba alzándose en el despacho.
"¡¿Tirartela a ti?! ¡¿Yo que soy, la mascota?¡" Gritó por sobre las voces Kiiromaru, comenzando a gruñir en molestia.
"¡Bien podrías serlo, Inuzuka!" Interrumpió Aoba al comentario del perro y en el fondo Shizune que tenía secuestrada la botella de sake la sacó y se la pasó a Tsunade susurrando por lo bajo algo que sonó 'Calidad Sakura-sera-mi-muerte'
"¡Pues parece que lo fueras, Perro! ¡Comes gratis y dejas que Sakura haga este tipo de idioteces!" Nuevamente Morino a la carga, en cualquier momento se lo podían imaginando levantando sus manos para hacer alguna de sus invocaciones metálicas.
"Una vez más, ¿en que diablos estaban pensando?" Preguntó la Hokage viendo a los doce presentes en su oficina.
"No sé en que estarían pensando ellos, pero los civiles cada vez que pasan por aquí comienzan a creer que la Hokage hace fiestas ilegales para sus amigos." Murmuró Shizune a Tonton que soltó un sonido y se acomodó un poco mejor en sus brazos.
'Así que esto es lo que piensa un Jashinista...'
El hombre de cabello plateado abrió los ojos para ver lo que sería a su parecer una mierda azul.
Y es que todo era azul, un enorme cielo azul con alguna nube distante y casi inexistente llegando a un horizonte donde todo lo que podía ver era agua, no turquesa, no celeste, si no de un oscuro azul profundo que prometía secretos.
'¿No te gusta el agua? Oh, ya sé... ¿que tal un desierto?' Preguntó la voz infantil, dejando que todo su entorno se deshiciera lentamente, como si el plano suelo acuático sobre el que estaba parado tomara densidad, sus pies comenzaron a hundirse, los granos de la arena colándose por los dedos en sus sandalias hasta que comenzó a usar chakra para estabilizarse en la superficie.
"¡Oye! ¡¿Que mierda es esto, joder?!" Exclamó de repente, girándose para ver de donde provenía la voz.
'¿Jashin es igual que el dios del patriarca?' Preguntó nuevamente la voz, las leves nubes descendiendo a la arena, causando que el hombre diera un paso detrás para poder ver la figura que se estaba formando ante sus ojos.
Tras hacerlo estuvo tentado a reir. Era una niña, baja de cabello rosado como copo de algodón y ojos verdes, mejillas sonrosadas y boca pequeña como una infante que busca comprender una compleja explicación de sus padres.
"Jashin-sama no es como ese bastardo al que adoran los ineptos."
"¿En Amegakure no se adora al dios único?" Preguntó nuevamente la niña.
"¡Deja de hacer preguntas estúpidas y dime quien eres, y que es esto!" Desafió él solo para ganar otra mirada confusa.
"Sakura-chan." Respondió ella, alzando su mano para indicarse a si misma antes de indicarlo a él. "Hidan-san." Y luego abrió sus brazos para que mirara a su alrededor. "Infierno."
"¿In-infierno?" No deseaba sonar tan desconcertado, pero no pudo evitarlo ante la absurda respuesta. No, no veía el final del horizonte, pero no por eso esto parecía el infierno. Aun así, la chica solo asintió para confirmar sus propias palabras. "¡¿Cómo mierda llegamos al infierno?!"
"Yo te traje." Admitió ella como si la respuesta debiera ser evidente, lentamente comenzando a caminar en su dirección, ante la cercanía comenzando a dudar sobre su consideración de 'niña' ya que la figura que la chica poseía era cualquier cosa menos infantil a pesar de su tamaño y rostro aniñado. "Me habían dicho que había un ángel en Amegakure, quería saber si se parecía al ángel de Sakura-chan."
"¡Calla o te follaré contra la puta arena hasta que sangres!" Movió un paso atrás nuevamente, los ojos violeta moviéndose en todas direcciones buscando un punto débil en el genjutsu; porque esto era un genjutsu, no había ninguna duda en su mente, lástima que precisamente esa disciplina no era su fuerte.
"No te preocupes por buscar, dudo que puedas llegar al exterior a tiempo." Admitió ella mirando a su alrededor también antes de regresar sus ojos a él, como si esperara algo, como si esperara que él la entretuviera mientras estuvieran en este lugar.
Efectivamente ocurrió, él corrió a ella dispuesto a atacar, su siempre presente guadaña separando los granos de arena como si fuera una hoz de labrado solo para comenzar a atacar con cortes semi-circulares haciendo que la chica retrocediera a la misma velocidad que él trataba de alcanzarla.
"¡Perra! ¡No te muevas!"
"Yo tengo un ángel en casa para que me cuide. ¿Sabes lo que hace a un ángel?" Preguntó con una sonrisa relajada en lo que esquivaba cada ataque, lentamente inclinándose a un lado para llevarlo a correr en círculos a través del inmenso espacio vacío. "Son seres creados por el dios único para cuidar e impartir juicio entre nosotros meros mortales."
"No me jodas con tonterías, ¡Dime como salir de este genjutsu!"
"¿Oh? ¿Es un genjutsu?" La pregunta congeló al hombre que miró incrédulo a la chica que lo observaba con la inocencia de quien no acaba de comprender lo que ocurre. "Puedes intentar con lo de siempre, supongo que debe funcionar, de una u otra forma pasaremos aquí mucho tiempo... ¿Quieres unas ciruelas?" Ofreció sacando dicha fruta de un color morado oscuro que la hacía ver negra y comenzando a pelarla con un kunai sin prestar más atención al hombre que se detuvo. "No se preocupe, Hidan-san, Mama Buki vendrá... espero que venga ella, si viene Okaa-san va a estar muy molesta y probablemente trate de matarlo.
"¿Que es esto?" Preguntó la voz curiosa del hombre de las cicatrices el cual observaba el lugar en el que se encontraba con gran curiosidad.
El lugar era extraño, como una caverna circular, la tierra poseyendo un color entre marrón y morado oscuro, en diferentes niveles encontrando huecos también cavernosos hasta llegar a una cúpula con una apertura en el centro, la forma recordando de alguna forma un Ouroboros.
"Bienvenido a la replicación mental del Haibu en mi mente, Ibiki." Saludó una mujer rubia ya conocida, era Eien Mebuki, antes conocida por el apellido de casada: Haruno.
"¿Que hago aquí?" Preguntó con algo más de seriedad al notar que una 'segunda' persona se acercaba a ellos. Esta tenía algo que lo incomodaba por muy real que se viera, es que las líneas se desdibujaban y toda ella parecía algo caricaturezco a los rasgos de la madre de Sakura, En realidad se veía como un dibujo de pizarra negra, los ojos entrecerrados en una forma sobradora como si no lo encontrara gran cosa como para permanecer en su presencia.
"No sé que mierdas hagas, pero estás aquí porque mi niña te necesita, así que apostaré por pedir tu ayuda." Bufó la mujer desdibujada. "Puedes llamarme Buki, soy la segunda personalidad de Mebuki."
"Así es, Ibiki, supongo que hasta ahora has podido acceder de alguna forma a la colmena a través de Sakura." El hombre no negó ni confirmó nada, solo entrecerró los ojos a la espera de que la mujer siguiera. "Y antes de que me hagas alguna de esas preguntas que muchos hacen, si, con Kizashi nos la ingeniamos para tener una relación de tres entre dos personas, no busques entender la mecánica, Sakura es nuestra hija al final del día; ya perdimos a Inner, ni siquiera llegó a ser nombrada realmente."
"¿No debería haberse nombrado a si misma?" Preguntó curioso antes de que las dos Mebuki frente a él estallaran en carcajadas.
"Quizá me pueda identificar como una entidad separada a Mebuki-chan, pero la realidad es que no lo soy, soy parte del todo. Sakura por mucho tiempo tuvo esperanzas de que esto se 'curaría', habiendo renunciado al clan de origen y con Uchiha Itachi suelto dificilmente pudiera haberle explicado que es parte genética nuestra y gracias a lo que podemos usar nuestras técnicas secretas."
"Nunca me han explicado bien de que se tratan las técnicas secretas de los Eien. Necesito más información si esperan que ayude, y acceso de alguna forma que no fuera a través de unos trucos aprendidos por los Yamanaka."
"Eso lo haremos luego. Nuestro estilo es muy diferente al de los Yamanaka, nuestro poder se concentra aquí, el Haibu, la Colmena. Nuestra habilidad principal recide en la posibilidad de compartir conocimiento, chakra y tomar dominio del cuerpo de otras personas... pero no de cualquiera, solo de aquellos que puedan llegar a tener acceso a este 'lugar'. Usualmente padre y hermanos ya hubieran expulsado a cualquiera que no fuera del clan, pero en estas circunstancias quedan muy pocos que puedan tener acceso."
"Necesito saber quien puede hacerlo..."
"Shizuka de Nadeshiko es mi sobrina, pero no aprendió las técnicas así que no tiene 'lugar'. Sabaku no Gaara está aprendiendo pero de momento no puede sostener el jutsu de mente colmena por más de diez minutos." Al mencionar al último indicó una caverna en particular que poseía una llama encendida junto a la puerta. "Aquella puerta es Sakura." Si el lugar estaba conectado a la doble personalidad de los Eien, entonces podía suponer que el estado de Sakura era indicado por la llama de su puerta que se veía azul y mortecina. "Si miras debajo, esa puerta es mi mente." Aclaró mostrando la puerta con una llama mucho más saludable, naranja y roja que brillaba no tan diferente de aquella que había indicado como el acceso a la mente del Kazekage. "Hay dos llamas más encendidas, pero nunca vi a la persona, son apenas chispas por lo que supongo jamás entrenaron en las artes del clan."
"No acabo de comprender si esto es un Kekkei Genkai o un Hijutsu." Admitió él deteniéndose para poder ver toda la construcción que había a su alrededor.
"Las dos cosas." Admitió Mebuki empezando a caminar rumbo al arco cavernoso que era la mente de Sakura. "La doble personalidad y la conexión familiar es algo genético sin lo cual no podríamos haber desarrollado los jutsu secretos. A su vez, los jutsu son posible de usar y presenciar sin tener la genética adecuada como podrás ver al estar aquí, Kiiromaru es otro que puede acceder a este espacio. Eso no quita que venir a este lugar sin conocimiento previo o un guía del clan puede acabar con que sus mentes se extravíen hasta no poder nunca más regresar a sus propios cuerpos. Igual que con un Yamanaka, eso sería... lamentable." Sonrió de lado, casi pareciera que se burlaba de él. "Parece que eso no se aplica a los Morino, ¿verdad?"
El hombre eligió ignorar las palabras de la mujer, comenzando a mirar en círculos hasta finalmente observar el diminuto círculo más cercano al techo de la colmena, donde las puertas cambian, era solo la última fila, la más alta de todas, allí las cavernas no eran abiertas, pero las antorchas en las entradas de hierro permanecían con tres encendidas y una más que permanecía como un brillo mortecino, no tan diferente a la de la misma Sakura.
"¿Aquellas?" Preguntó indicando arriba de todo solo para que la mujer mirara y desviara la vista igual de rápido.
"Aquellas puertas no tienen importancia."
"Mierda, ¿puedes dejar de dar vueltas?"
"No, me aburro." Respondió la chica que estaba corriendo en círculos en lo que parecía el infierno mismo.
Evidentemente, fuera quien fuera esta tal 'Sakura-chan', podía controlar el entorno levemente. No podía liberarlos, pero podía cambiar los lugares donde se encontraban. Hoy simplemente se le antojó ir al Infierno... todo era ardiente, rojo, lleno de piedras, fuego y lava. ¿Que clase de persona decidía tomar vacaciones en el infiernos?
Claro que Sakura, luego de los últimos 5 años, al menos cinco años que había llegado a contar, que habían compartido juntos nada le sorprendía. Una parte de él hasta había olvidado que era un genjutsu, aunque al final del día, era evidente... no necesitaban ir al baño, no necesitaban comer, en realidad ni siquiera necesitaban dormir, solo lo hacían para escapar del hastío y tratar de acelerar el paso del tiempo. En ocasiones ella se compadecía y creaba un bosque para saltar por los árboles, en otras él se hartaba y trataba nuevamente de asesinarla...
La chica no parecía moverse, no parecía sufrir ni parecía resentirlo por los intentos homicidas. Al contrario, le ofrecía una sonrisa, no había nada que hacer al respecto.
Tampoco parecía molesta por el paso del tiempo, o buscar algo más que hacer. Ya luego del tercer año casi sentía que le podía considerar una amiga, después de todo al menos ella hablaba, no como el bastardo de Kakuzu que se pasaba contando dinero y buscando cuerpos para cobrar. De todas formas, ¿por que no? Ya hasta habían desarrollado un extraño tipo de rutina, si no fuera porque le tocaba los cojones más que el corazón, hasta podrían pasar por casados cuando salieran de este lugar que parecería normal, conocía todas sus manías, incluso sabía que su madre tenía una doble personalidad a la cual ella llamaba Mama Buki.
"¿Que haces, perra?" Preguntó el hombre al notar que la chica se había detenido sobre una piedra enorme, el rostro alzado a un oscuro cielo pincelado en negros y rojos.
"Escucho..." Murmuró ella, lentamente recostándose en la piedra ardiente con el rostro al cielo.
"¿Que mierda escuchas, si se puede saber?"
"Rumores de Ángeles." Respondió abriendo un ojo para verlo de costado antes de volver a cerrarlo y dirigir su rostro al cielo nuevamente. "Oye, ¿cómo es la religión de Jashin-sama?"
"¡Jashin-sama debería reinar por sobre todos! ¡Los paganos deberían arrodillarse ante la mirada de mi señor!"
"Yare-yare, Hidan-san... ¿Pero que es? ¿Que les piden?"
"Mi señor se regocija en la destrucción, es un dios de guerra." Admitió con un segundo pensamiento. La chica solo le otorgó un sonido de sin comentario, dejándolos en silencio nuevamente
"Si el objetivo de Akatsuki es la Paz, ¿cómo podrías vivir tu si la consiguieran?" Preguntó de repente, volviendo a abrir los ojos.
"¡¿Cómo sabes eso?!" Gritó el hombre, de repente poniéndose de pie y saltando a atacarla, la roca donde descansaba estallando en miles de pedazos.
"Hemos estado juntos por años, ¿no crees que sé algunas cosas?" Preguntó ella curiosa.
"Ya ha pasado más de una semana, ¿Aún nada se sabe?" Preguntó Tsunade a Shizune que se encontraba a su lado, por una vez, Tonton estaba descansando en un almohadón algo más lejos.
"Mebuki-san despertó y fue reemplazada por Morino-san. Dice que la mente de Sakura está rodeada por un sello menor, pero que ya pronto podrán romperlo para liberarla."
"Me preocupa el estado en que despierte, no sabemos si dentro del genjutsu el tiempo pasa diferente que aquí fuera." Admitió la mujer recordando el genjutsu especial del Sharingan donde tres días eran apenas tres segundos en la vida real. "El cerebro suele engañarse con la percepción del tiempo, las lecturas del cerebro de Sakura van demasiado rápido así que no creo que solo hayan pasado diez días para ella."
"No debería preocuparse tanto, Tsunade-sama." La voz llegó desde la puerta, la otra mujer rubia caminaba directo a hablar con su superior en necesidad de consejo para manejar la situación general. "Hay algo que debes comprender, Sakura es solo leal a una cosa... no es la aldea, y no soy yo que soy la madre... es Ibiki. Y mientras Ibiki sea sinónimo de Konohagakure no Sato, Sakura no dudará en destruir a nadie a su paso para regresar a él."
"Aun así no podemos permitir que el apego se vuelva enfermo, Mebuki-chan. Necesitamos encontrar algo que los mantenga a distancia aceptable, mira lo que su obsesión con Ibiki le causó... ahora está atrapada en si misma, has debido enseñarle al hombre una técnica secreta de tu clan para que pueda convencer a Sakura de que está en sus deseos salir de SU PROPIO GENJUTSU." Como Hokage no estaba molesta, el hecho de que alguien supiera la técnica secreta de un clan casi extinto era bueno, esta no moriría cuando desapareciera, Tsunade como persona, como la novia de Kato Dan, maestro de Eien Mebuki, ella en cambio estaba ofendida y dolida de que alguien que podría tranquilamente considerar como su sobrina hubiera tenido que entregar algo tan personal.
"Tranquila, encontré alguien más a quien se apegue, el tema es lograr que Morino y Maito no traten de matarse si logramos redirigir algo de la efusividad de Sakura..."
"¿No hubiera sido mejor alguien como Naruto? Incluso creo que Lee-san podría funcionar."
"Son jóvenes, hormonales, incapaces de cuidar de un perro por su cuenta y sin conocimiento o decisión como para manejar la situación con toda su complejidad. No son malos chicos, pero no son lo que Sakura necesita... aparte necesitan el valor como para poder hacer frente a Morino de ser necesario. Morino y Maito se conocen hace tiempo, creo que se graduaron al mismo tiempo; no son mejores amigos, pero no se llevan mal. Aparte le ayudará a desviar un poco la mirada de Hatake." La sonrisa en los labios de la mujer Eien hablaba de diversión, realmente una parte de la Hokage se preguntaba si realmente esta mujer había sido alumna de Dan, y siendo así, se preguntaba como él no sufría de jaquecas constantes. "Estaría bueno que la mandes con Maito a solas en una misión. Ella sabe que le agrada pero no ha tenido relación real con él gracias a las constantes interferencias de Ibiki. Si logran hacerse amigos ya podrás dejar de sufrir por tu interrogador estrella."
La respuesta fue un sonido de parte de Tsunade que se quedó pensativa.
De esto solo podían salir dos opciones, o Ibiki y Gai se mataban mutuamente... O Morino se enteraba y mataba a Mebuki... lo cual probablemente llevara a que matara a Gai luego y que por ende Kakashi matara a Ibiki.
Con algo de suerte la cadena de matanza perdonara a su alumna.
"Veré de ello, pero si alguno se entera, tu tuviste la idea."
"Lo sigues haciendo..." Murmuró cansado el hombre de cabello blanco-gris, los ojos violeta desviándose a la chica sin la energía ni la voluntad de moverse.
Estaba aburrido, aburrido más allá de la razón y la chica no parecía cansarse ni enojarse, ni siquiera tener miedo de estar encerrada aquí. Incluso él luego de los primeros meses había comenzado a considerar que estaban atrapados aquí por el resto de sus vidas naturales. Ya luego de lo que parecían 20 años y no sabía cuanto tiempo había sido realmente había aceptado que el miedo no servía de nada y que al ser inmortal, el suicidio como medio de liberación también estaba lejos de su alcance.
¿En que mierda pensaba cuando se ofreció a probar el estúpido ritual de inmortalidad? ¡¿Acaso se puede deshacer esa mierda?!
"¿hum? ¿Haciendo que?" Preguntó la chica al bajar la mirada de su pino nevado. Hoy era uno de los Naraka helados, la piel de ambos se estaba poniendo de un desagradable tono azul y las ampollas comenzaban a formarse. Ella no parecía sentir dolor, él se estaba congelando al punto que dejaba de sentir la planta de sus pies a pesar de que su calzado se veía intacto. No parecían haber envejecido a pesar del tiempo, no parecían haber perdido ropas ni elementos, solo seguían existiendo.
El agua de los ríos no calmaba la sed ni el hambre, eternamente deseando, necesitando pero nunca logrando tener satisfacción era algo que lo desconcertaba, y eso venía del hombre al que le podrían cortar la cabeza sin causarle la muerte.
"Hablando con alguien que no está, mierda." Indicó él, ya demasiado acostumbrado como para insultar, a la chica no le causaba el shock que a otros así que no parecía servir de mucho aunque eso no significaba que iba a cambiar quien era. O quizá si. 20 años en agonía lenta con solo una chica de compañía que no podía tocar ni para matar ni para follar era un destino cruel. "Jamás me hablaste de ese jodido ángel." Comentó dándose cuenta que si bien ella siempre mencionaba a los ángeles al final nunca le dijo de quien se trataba.
"Oh, su nombre ya no lo recuerdo. Está en el equipo con Okaa-san." Admitió ella pensativa.
"¿Cómo estás tan segura que es un ángel?"
"Es simple, su rostro no expresa emociones reales. Los ángeles no tienen emociones reales, yo quiero ser como ellos." Admitió soñadora. El hombre sabía que eso nunca sería real, probablemente ella no supiera o entendiera lo que implicaba no tener emociones, pero nada costaba ser un poco condescendiente, después de todo, los bastardos que tenían las emociones entre las manos solían acabar muertos; luego de tanto tiempo juntos no estaba del todo seguro de querer a la idiota muerta.
Los ojos de ella se entrecerraron mirando al cielo gris que se extendía a su alrededor antes de mirarlo a él, ofreciéndole una sonrisa mientras buscaba entre sus bolsillos. Rara vez le había visto rebuscar, la única vez fue cuando empezó a tallar madera en uno de los bosques que 'visitaron' para pasar el rato.
Esta vez fue diferente, era un pergamino de sellado que dio paso a un arco Yumi y una flecha que le apuntó.
"Considéralo un acto de compasión, sería un milenio antes de que pudieras liberarte." Admitió ella antes de dejar volar la flecha.
No sabía porque, pero dejó que le golpeara la flecha en la frente donde apuntaba. Quizá creyéndose inmortal también en este mundo, o quizá es que realmente ya comenzaba a desesperarse, dos décadas de nada era un largo tiempo incluso para alguien como él. Lo único que expresó fue la sorpresa e incomodidad de saber que tras dos décadas juntos, vivir, sufrir, compartir, hablar...
¿Cómo alguien tan alegremente amable como esa perra aun era capaz de alzar un arma contra él?
"Quizá soy mitad ángel." Respondió a la pregunta que no había sido hecha con una sonrisa divertida.
"Quizá sos mitad perra, esa también es una posibilidad."
"Quizá..." Fue lo último que escuchó.
"Su cuerpo no presenta signos de actividad cerebral, su cuerpo sigue vivo, pero puedes considerarlo un vegetal, lo mejor será deshacernos de él." Explicó Kakuzu al hombre pelirrojo conocido como Pain, unos pasos más lejos se encontraba el cuerpo del Akatsuki con el anillo San en el índice Izquierdo aun.
Pero eso no duró, Pain se acercó al cuerpo y lo removió antes de dar media vuelta y marcharse sin intercambiar palabras, solo un gesto que indicaba que hiciera con el portador del anillo 'Tres' lo que deseara.
