En otro pueblo o en otro continente, no cree que haya podido entender la verdad que el mundo esconde, no todo es lo que parece o se rige con las misma reglas. No sus padres, no su comunidad, no su amor por Jackson y no su condición de lobo. Le gustaría que eso hubiera sido diferente, tal como lo pintaban en los blogs, solo caer enamorada de su novio actual, ciega y lealmente como lo decían esas historias rosas, pero nunca surgió así de simple, ellos tienen un estatus, una imagen y una reputación muy marcada de ganadores, ahora no sabe si es porque ya le pertenecía en el puro sentido de la palabra "propiedad" que las reglas no se aplican a ellos dos.
Ni una sola noche desde que desapareció por esos dos días ha podido dejar de caminar por el bosque, ni una sola noche, ni cuando se queda en casa de Jackson y sale a escondidas para correr descalza por todo el territorio verificando que las marcas de Derek sigan allí, buscar una respuesta a lo que le pasa dentro de su intrincada mente mientras el instinto le susurra sus obligaciones para con él, pero sabe lo fuerte que es, sabe que su auto control le ha traído una de las mejores armas que podría desear.
Pero ya no sabe lo que siente ni sobre ella misma o por él, ya no sabe si lo que tiene es aquello tan puro llamado amor y se odia por ello, porque puede sentir cada cosa que Jackson piensa, puede ver y oler cada uno de sus sentimientos al grado de poder manipular cada una de sus decisiones sin que se percate de ello, solo con una mirada, sonrisa o movimiento de su dedo. Se da cuenta de que Jackson sabe que ella no salió airosa del ataque de Peter. Tiene en cuenta de que lo tomó, que se apropio de él en todos los sentidos, incluso de su sentimientos sin preguntar, sin siquiera decir una palabra de lo que sucedía, pero no puede evitar el que sienta a Jackson parte de su territorio, parte de sus cosas, nadie jamás volverá a tocar a Jackson eso lo sabe, nadie podrá tener una relación con él si no es ella y todo ese sentimiento absorbente y compulsivo la lleva a un extremo que empieza a ver claro como el agua.
Por eso es que se fue, que se marchó de su casa esa noche, por más que le hirviera la sangre en las venas por poseerle de nuevo viéndolo allí arrodillado esperando una sola indicación para complacerla. La tristeza y los pensamientos del beta le llegaban demasiado nítidos, casi golpeándole el rostro, él quería, él deseaba intensamente que ella lo amase de verdad, pero lo que ella siente por él ahora no se asemeja en nada al amor que una vez soñó sentir.
Camina entre sus pensamientos a través del bosque comprobando que la roca del risco donde el olor de Derek aún está intacto, repasa con su vista el horizonte completo de Beacon Hills, es entonces cuando junto a la marca de Derek puede oler a Scott, se agacha sobre la marca de ambas garras y las cruza con su propia marca, es ahora que se da cuanta de que son manada, que ella pertenece con ellos, y con Derek fuera de combate por la desolación que le provoca Stiles… Debe hablar con Scott de esto.
La luna menguante le hace alzar su roja mirada para contemplarla detenidamente a pesar de que ve todo en blanco y negro, sus garras la sujetan fuertemente del filo puntiagudo de la roca y aúlla con fuerza su aceptación, aquello que se ha negado todo este tiempo, lo que ha ocultado por más de tres meses sin que nadie se percate ni de su olor más que Jackson. Su dominio como alfa no estará más en las sombras pero sabe que le molestara mucho estar bajo las ordenes del segundo al mando, el beta líder.
Por lo que cuando huele el aire, cuando su piel apenas cubierta por una camisa de de encaje blanca arremangada y unos shorts de jean muy cortos puede oler a Jackson durmiendo agitadamente en su cama rozándose con las sábanas, el calor la envuelve de nuevo rozando la locura por ver a Jackson, haciéndola temblar violentamente y como una bestia suelta un gruñido, solo desea llevarlo al bosque profundo a rastras y dominarle al extremo del dolor, respira agitadamente apretando la roca con sus garras, apretando sus rosados labios para controlarse, solo porque podría matarlo en su frenesí de tener hasta el último suspiro de él.
A lo lejos un aullido despierta a Scott, su mirada dorada relampaguea en celeste pero él no lo nota, se enciende, pero no es miedo o un estado de alerta en lo profundo del bosque lo que lo mantiene atento hasta que el aullido termina, es la información en él, es el sonido de que todo está seguro, de que no hay intrusos en el territorio ni peligro alguno, pero la intriga que le surge es quién es exactamente el productor de ese sonido y la confianza que le produce.
Termina de ubicarse unos minutos después, se lleva la mano a la cabeza y recuerda estar durmiendo en casa del alpha, junto a su amigo Isaac, voltea a verle y le encuentra acurrucado contra su hombro, frunce su ceño porque no entiende la expresión triste en el rostro del beta, tan triste, tan solitaria buscando un poco del calor que él desprende cuando le ve moverse, solo un milímetro más hacia él, inconscientemente.
Supone que es normal percibirlo así ya que él al perder a toda su familia terminó solo y rodeado de lobos, sabe que para Stiles nunca fue fácil y aún lo no lo supera, pero el no tiene manera de hacerle sentir mejor, levanta el brazo y con su mano contraria tira de la sudadera de Isaac para atraerle hacia a él, escucha un quejido cuando lo deja reposar en su hombro y lo rodea con su brazo, pero Isaac sigue dormido y solo arrima más su cuerpo al de él.
Con su mejilla apegada a la frente de su amigo, le sostiene protectoramente, piensa en como hablar con Lydia por unos diez minutos, piensa como enfrentarla o sacar el tema sin que le arranque la cabeza, solo que el sueño se lo lleva más rápido de lo que puede terminar la frase en su mente "Stiles es el que sabe hacer estas cosas...".
Al día siguiere, Lydia está distinta, se ve salvaje; su pelo está alborotado pero al grito de la moda, lleva una campera de cuero ceñida al cuerpo, una camiseta blanca con escote "V" y botones que le llega hasta las caderas, una pollera de jean verde musgo muy corta y botas de cuero con plataforma. Todo el mundo detiene su vista en ella, el maquillaje oscuro al mejor estilo rock and roll es lo más atemorizarte que ha visto el colegio entero de ella. Scott e Isaac la miran desde el otro rincón del aula casi atónitos, todo el curso tiene su mirada en ella y ella sin duda está disfrutando de la atención, Jackson solo está a su lado como si nada, su mirada luce sin brillo mientras garabatea manchas negras en su cuaderno y esperan al próximo profesor en el cambio de hora.
Scott suspira, ¿por qué tiene que ser él el que devele todo eso o ponga las cartas sobre la mesa? Además de que se enteró por un mail esa mañana de que Allison no estará en la ciudad esa semana porque el padre se la llevó a un entrenamiento especial del cual él teme que vuelva muy cambiada, le pesa todo eso y no ve la hora de que Derek esté al cien por cien para darle una mano con los asuntos de la manada que el creo.
Solo se calma un poco cuando Isaac golpea levemente su hombro con el de él y le mira con sus ojos claros un segundo para luego ocultar una sonrisa tímida que a él le parece divertida antes de volver la vista al profesor que ya ha entrado al aula.
Derek se levanta de la cama mareado, no tiene hambre, ni sed, pero aún así la casa gira como si fuera una calesita y él no puede dejar de tambalearse cuando va al baño, frente al espejo nota cuan demacrado está y la leve hinchazón en su hombro, recuerda que se quebró pero no está consciente de cómo o quién fue, solo nota las mancuernas en sus muñecas al abrir el grifo marcando su piel con unos moretones negros, trata de sacárselas pero solo tocarlas implica más dolor.
Algo no va bien para que Stiles solo decidiera no volver y verle en el único día que tienen juntos antes de la imprimación, es un sin sentido y le duele en el alma saber que no volverá o si él se sentirá igual en una semana más, si deseará unirse a él porque sabe que la distancia solo hará de ellos algo lejano, incluso él puede dejar de sentir necesidad por él teniéndolo tan lejos, incluso podría dejar de interesarle y al verle de nuevo podría desear matarlo, porque la traición para un lobo es casi imperdonable y merece muerte.
Pero es muy pronto para pensar en ello pero el desazón que siente, el vacío profundo en su pecho y su instinto llorando en algún rincón de su cuerpo escondido hasta de él mismo le hace entristecer por completo, mira su reflejo un instante, mira sus ojos verdes apagados y los círculos grises debajo de ellos, las ojeras y su palidez no encajan con su pigmento normal, le recuerda aquella vez que casi se muere y le pidió a Stiles que le cortara el brazo.
¡Dios, le extraña tanto que su piel arde como una quemadura de tercer grado! No puede dejar de soñarlo, de desear abrir lo ojos y tenerlo su lado, en su cama, poder abrazarlo y besarle hasta el mismo cansancio, está harto de necesitarle y saber que no volverá o si es que vuelve, solo eso lo hace retener el aire tanto como puede para no llorar. Le da un golpe desesperado al espejo y suelta un quejido al lastimarse, puede mirar la sangre que brota de su mano, mira como la herida no se cierra en un instante debido a las mancuernas y saca un pedazo de vidrio de su nudillos, manchando continuamente el blanco lavabo.
Tal vez sería mejor dejar todo esto en manos de Scott, dejar que el sea el líder de la manada se lo ha ganado en todo caso, que el sea el alpha y pedirle que le mate si Stiles no vuelve. Está harto de estar solo, de que nadie confié en él y de no poder confiar en nadie, de que le oculten las cosas y por sobre todo de sufrir y de perder cosas, personas, afectos y a su familia. Está harto de tener que vivir enfrentando peligros sin ningún tipo de recompensa, perseguido, cazado, con el corazón ultrajado por Kate siendo un tonto cachorro de dieciséis años y ahora por Stiles. Se recrimina pensar así de él, pero él no está allí en su jueves para negárselo.
Pero no puede sentir otra cosa que no sea abandono, es inevitable soltar su dolor en el más básico de lo actos como lo es llorar, mientras su cuerpo va cayendo en el piso del baño sin fuerza alguna para arrastrarse a la cama, no debería porque él es el alpha, pero la pena es más fuerte que él, porque le quita cualquier esperanza de ser un poco feliz.
Cuando al fin la hora del almuerzo llega, Scott e Isaac esperan a Lydia fuera del recinto, a solo unos cuantos metros dentro del bosque. Scott camina en círculos pensando qué decir o qué hacer si Lydia se pone loca o niega lo que él cree que ella es o simplemente lo mata. Isaac está apoyado contra un árbol con la planta del pie sobre la corteza y los brazos cruzados sobre el pecho mirando en dirección al colegio sin ver ni rastro de la chica.
Un crujido sobre sus cabezas les hace alzar la mirada y se acercan el uno al otro como acto reflejo, solo que atónitos de lo que ven se quedan muy quietos, es una sombra negra en la copa de los árboles, es algo que no pueden identificar y dan un salto hacia atrás cuando eso que no saben que es cae al suelo con gran impulso.
— ¿Scott, necesitas algo? —dice Lydia completamente como si nada, se acomoda el cabello hacia atrás y se cruza de brazos mientras los dos chicos frente a ella están con la boca abierta y a Scott no se le ocurre nada mejor que señalarla con el dedo.
— ¡Eres un lobo! —le grita prácticamente shockeado y la alpha simplemente rueda los ojos cansada de que le señalen lo obvio y ella que hizo una gran entrada para que no quedaran dudas.
— Sí, lo sé... Blah, blah, blah... No tengo idea de cómo... Blah, blah, blah... No es importante, solo sé que soy un alpha. ¿Ok? Y para tu información seguiré tus ordenes —la chica se voltea sin más cuando siente el celular vibrando, pero lo que tiene que hablar con el beta líder es por lo que está allí y debe colgarle la llamada de Jackson.
— ¡Tu, tu, tu...! ¿Cómo es que sobreviviste? ¿Cómo es que no nos dimos cuenta de nada? —le pregunta rodeándola, poniéndose frente a ella y mirándole a los ojos que cambiaron completamente de expresión.
— Mira, no fue muy difícil, solo supe como controlar todo aspecto de esa nueva forma, ¿sí? Pero me molesta mucho que seas tu el siguiente al mando de la manada —Lydia avanzó hacia él, logrando que retrocediera varios pasos—. Eso realmente me saca, porque se que soy un alpha... —Scott la mira espantado o más aún de lo que ya estaba.
— ¡¿Un alpha?! ¡¿Cómo es eso posible?! Solo puede haber un alfa por territorio o en una manada ¿Cierto? y Derek ni siquiera es mi alpha, ¡¿Cómo puedo ser yo el segundo al mando?! —está chillando lo sabe y es cuando Stiles le da un ligero golpe para que no lo haga más pero no puede evitar su sorpresa, y además Stiles no está allí para hacerlo.
— Es por la segunda mordida —y ambos voltean a ver a Isaac que se mantenía a un costado mirando atento.
— ¿Qué dices? —Lydia entre cierra su ojos ahora verdes— Has estado estudiando más de lo que vimos juntos.
— Claro que sí, no voy a estar mostrándole a la persona de la que desconfió todo lo que hago —la chica se muestra molesta en un gruñido.
— Isaac explícate —le pide acercándose al beta, Scott.
— Cuando un alpha como Peter muerde a una persona está se trasforma en un beta común y generalmente pasa a ser parte de su manada como pasó contigo Scott, pero tu fuiste más fuerte, te negaste a su dominio y Derek lo mató. Pero al morder a Lydia la mordió dos veces, eso es el doble de veneno, el doble del virus que un humano puede soportar para pasar la trasformación, pero ella... —se acercó a la loba sin miedo, mirándola fijo ya que escuchaba atenta el sonido de su voz— ella sobrevivió… Hay registros de solo dos casos similares, por su pequeña contextura física hizo reaccionar al veneno sobre el veneno que la salvó de morir... —Lydia mira a otro lado analizando lo que le dice.
— No lo entiendo si ella superó el veneno... Si la mordida no la mató y la transformó en lobo, ¿por qué en alpha? —Scott miró a su amiga que se encontraba demasiado callada.
— Porque el doble de veneno genera un alpha, como también al crearse dentro de nuestro grupo de amigos ella siendo parte de la manada en si, tu y Derek la protegían en algún sentido de lo que pasaba a su alrededor, intentando mantenerla a salvo por lo cual ella está bajo las órdenes de Derek y tuyas —Isaac lo mira a los ojos completamente seguro y Scott no puede dejar de hacer caras de incomprensión.
— ¡Yo no soy parte de la manada de Derek.! —protesta.
— Tu cuidas de la manada de Derek, de Erica, de Boyd y de mi, quieras o no, eres el beta líder de la manada. Derek es la parte de ataque, lo táctico, él que nos entrena para sobrevivir, tu nos cuidas como familia y nos mantienes unidos, nos diriges sin arriesgarnos más de la cuenta... Todos nos dimos cuenta de eso cuando intentamos atrapar al kanima, por eso aceptamos a Stiles de ese modo, él también nos cuidaba sin darse cuenta, pero cuando Derek rechazó tu liderazgo, Erica y Boyd decidieron irse... —mira el piso porque él decidió quedarse y ver si tenía una oportunidad con lo que sentía.
— Por eso fuiste a la veterinaria... —Isaac levanta la mirada incrédulo de que se acuerde de ese detalle justo ahora.
— Todo muy bonito, pero yo tengo más problemas que resolver y viendo que no puedo contar con Derek, tu tendrás que hacer algo al respecto —Lydia se acerca mucho a ellos formando un triangulo entre ellos.
— ¿Qué problema? Además de que seas el segundo alpha del pueblo Lydia —la chica mira el suelo, le fastidia pero no puede hacer más que pedir ayuda o va a destruir a Jackson imponiéndole su voluntad, dejando un hermoso y delicioso cuerpo, en vez del vanidoso y testarudo beta.
— Yo... tome a Jackson... —Scott no entiendió a la chica, solo abre los ojos sin entender a que se refiere.
— ¡Oh, demonios! Te refieres a tomarlo, tomarlo, ¿cómo apropiarse? ¿Ese tomar?. —Isaac es el que habla, es el que suena desesperado con esa información y el beta líder le mira sin comprender una palabra.
— Sí... pero él y yo ya estábamos juntos de antes, no se aplica el protocolo con nosotros, pero cada día que pasa me desespera más, es como si fuera mío pero no del todo y me hierve la sangre por tomarlo una y otra vez, y solo lo hago, y a veces no puedo controlarme y lo lastimo. No quiero eso… es casi como un esclavo, porque así es como se comporta, rogándome por un amor que empiezo a dudar de tener por él, cada vez está más dócil, más predispuesto y ni siquiera se queja cuando le infrinjo dolor como... —se muerde la lengua, mira a un costado tratando de no parecer un monstruo pero ella si se siente como tal.
— Una marioneta, un adorno… —Isaac finaliza su sentencia y Lydia le mira, esperando que en toda esa lectura el beta tenga algo que pueda ayudarle.
— ¿Puede pasar eso? ¿Es posible que…? —Scott al fin está al corriente y su cara se endurece con la preocupación de lo que estaba pasando a su espaldas.
— Lydia... el probo tu sangre en... bueno cuando... eso… —le dice sin poder decir la palabra del acto en voz alta.
— No... Yo sí, varias veces, pero él no… —le dice inquieta, dudosa de dar tanta información íntima para ella, Scott frunce el ceño y la mira enrarecido.
— Ok... aún tienes oportunidad, pero tienes que liberarlo... —Lydia levanta el rostro de un respingo y retrocede dos pasos, su mirada se enciende de un rojo que parece le saldrá fuego de ellos.
— No —es su única respuesta.
— Lydia... ¿le amas? —interviene Scott acercándose con cuidado al alpha que parece estar a punto de estallar.
— No lo sé, el es mío, no lo dejaré, no me importa lo que digan… —gruñe sacando garras y dientes mostrándose amenazante, Scott retrocede con las manos en alto.
— Entonces, lo mataras —dice sin recaudo alguno Isaac, con su mirada penetrante en la pequeña niña enojada, altanero como si lo supiera todo.
— No… no, quiero eso —replica con una encrucijada muy grande en su interior.
— Pero lo harás... Él jamás será tuyo, jamás sentirá amor verdadero, ni te lo podrá demostrar porque se convertirá en un cascaron vacío… —alza la voz y dice las palabras adecuadas— ¡En una pieza de exhibición y lo odiaras tanto, que estrujaras su cuello hasta robarle hasta el último aliento! —Isaac le grita en plena cara y la perplejidad de Lydia es absoluta, bajando de su estado territorial al pánico absoluto, con sus ojos abiertos de par en par mirando el frío celeste de su ojos— Porque eso es lo que pasara... ¿Ya lo has sentido verdad? Ya te ha desesperado que no este siguiéndote, llamándote cuando "solo" tu lo deseas, ya has sentido la urgencia de devorar todo lo que él es... —el murmullo se cuela en su oídos perforados donde una fina cadena plateada cuelga delicada como una víbora cubierta de espinas.
— Isaac... —Scott está sorprendido de como le habla a Lydia, pero puede ver en el rostro de la chica que es cierto y teme por la vida de Jackson, traga duro porque se da cuenta de que no sabe nada de su propia raza y debe remediarlo si quiere cuidar a todos sus seres queridos.
— No sé como, no sé si pueda... —Lydia mira desolada a Isaac sin saber si enojarse y matarlo solo por mencionarlo o intentar escuchar y tratar de no destruir a Jackson del todo.
— Tienes que liberarle... —le dice ya tomando su lugar a la derecha de Scott sin apartar la mirada de la chica.
— ¿Cómo? —pregunta el beta líder.
— Tienes que ordenarle entregarse a alguien más... —su tono no es estrepitoso ni sádico como hace un rato, es calmo pero con notas contundentes de compasión.
— ¿¡Qué!? —exclaman Lydia y Scott al mismo tiempo.
— Es la única manera de desligarlo pero debe ser otro lobo... —en su rostro muestra en claro que a él tampoco le gusta la idea por más que no tenga mucha empatía con Jackson.
— ¿¡Cómo!? —vuelve a repetirlo y Lydia en un impulso empieza a caminar al colegio negando con su cabeza.
— ¡De ningún modo, jamás! —les grita volviéndose hacia ellos.
— ¡Él morirá! —esboza en voz alta Isaac, deteniendo por el brazo a Scott que iba a seguirla, la loba se detiene, su hombros en alto tiemblan junto a sus puños cerrados fuertemente— Si eres lo suficientemente fuerte le darás la oportunidad de enamorarse de ti —es calmo el sonido de su voz y Scott ve a Lydia marcharse aún ofuscada.
— ¿Isaac cómo sabes todo eso? —le pregunta Scott, sus ojos se rasgan y su boca no se cierra.
— Bueno, estas semanas no he estado solamente mirando a Derek enloquecer, con tanto libro en la casa solo quedaba leer... —alzó sus hombros sacándole importancia al asunto.
— Tenemos que ir a cuidar a Jackson, vamos... —pero cuando el beta nota a su amigo inmóvil se le queda mirando.
— No, ella no nos dejara acercarnos... —está seguro de eso, ella debe dejarlo ir.
— Pero ella... —quiso refutar, quiso hacerle ver que no podían dejar las cosas así.
— Ella tendrá que decidir, cual de nosotros lo liberara, Scott... —Scott abre lo ojos en grande y se queda mirándolo espantado.
— ¿Cómo? —es lo único que sale de su boca.
— ¿Ves algún otro lobo al que Lydia le pueda entregar a Jackson? —a él no le hace mucha gracia porque la verdad, él solo tiene ojos para Scott y debido a la reacción del mismo, un dolor crece demasiado rápido en su pecho.
— No creo que... —lo ve pasar por su lado con las manos en los bolsillos del pantalón.
— Lo hará... Lydia tiene una mente muy fuerte, estuvimos tres meses sin poder olerla siquiera y ella lo hizo solo para no ser detectarla como lobo. Ella tiene que poder, Scott —Lahey se mete las manos en los bolsillos con más fuerza deformándolos y camina rumbo al colegio, la campana ha sonado segundos antes mientras hablaban y deben volver a clases.
En Wisconsin el padre de Stiles se pregunta que paso que no ha visto a su hijo desde que empezaron sus vacaciones, sabe que la idea de todo eso era que él conociera más a su hermana, afianzar los lazos, más por el hecho de que su hermana perdió a su hijo y el quería mostrarle que no se había perdido de nada.
Pero con tantas salidas por el monte Grandad está algo preocupado, allí hay pumas salvajes y cosas que podrían lastimarlos a ambos, bebe de su café en esa mañana de sábado en la puerta principal de la casa por donde los vio partir hace ya una hora.
Monte adentro, la tarea de ese inicio de semana para él era afirmar sus sentidos sensoriales, poder sentir su entorno, poder llamar a la naturaleza si la necesitaba, poder hacerle crecer por completo en su energía unificando sus esencias. No era algo fácil tomaría más de una semana, pero ella solo tenía ese período de tiempo. Ruth no esperaba nada el primer día, le estaba dando el salmo, redactando qué debía sentir, cómo enfocarlo, cómo dirigir la fuente de la energía debajo de su pies, palpar el aire, saborear la vida a su alrededor en su lengua y poder delinear con los dedos el deseo de unir su yo espiritual con su entorno y poder hablar con la misma madre tierra.
La madre tierra era una energía única y llena de luz, daba vida y muerte y daba lo que sea necesario para que todo en ella se alimente de ella misma, era un círculo y todo lo que daba volvía a ella tarde o temprano, las reglas son simples para esa prueba de concentración, unirse a un todo y ser solo un eslabón más en ese círculo de vida.
Ella solo ponía piedras al rededor de Stiles mientras seguía hablando, había dicho a su sobrino que se quede en medio del círculo que ella poco a poco formaba con ellas, pero pudo sentirlo en su espalda como un escalofrió retorció su cuerpo al dejar la última joya entre el pasto, se levantó lentamente saliendo del circulo y se volteó.
Fue allí cuando lo vio; Stiles estaba con los ojos abiertos de par en par, pero su mirada no era marrón claro llena de inocencia humana, se asombró por completo cuando lo que vio eran dos ópalos negros, el ópalo es la piedra semipreciosa más hermosa y preciada relacionada con dios, pues se dice que al pisar la tierra él creo el ópalo al tocar piedras comunes con sus pies, la variedad de colores danzantes en ellas es debido a que en su interior hay partículas de agua, pero los ojos de su sobrino eran dos perfectas y negras piedras con miles de colores refulgiendo y danzando en ellos.
La fuerza de Stiles era increíblemente pura, solo esa podía ser la razón de semejante suceso, unos minutos después notó como todo fuera del círculo crecía, florecía, los pequeños brotes de los árboles iban creciendo tan rápidamente que en menos de lo que ella podía parpadear el grosor de su tronco aumentaba sin más.
Stiles sonriente, sus labios juntos, respirando calmo, cruzado de piernas, sentado como un indio y con sus manos sobre sus rodillas. Dentro del círculo el pasto moría las piedras se rompían trasformándose en tierra seca y todo empezaba a envejecer rápidamente al igual que la ropa que traía puesta, el chico estaba absorbido por la fuera y la energía divina de la madre tierra, su tía se dio cuenta de que jamás le dijo sobre el control que debía tener para entrar y salir de ese estado. Horrorizada de que nunca salga de él empezó a llamarlo, a gritar lo más fuerte que podía su nombre, el de su padre, el de su madre, pero el simplemente no respondía, seguía conectado a la tierra con la misma expresión, el ópalo siempre fue sinónimo de esperanza y de protección contra todos los males y por eso era que si seguía así Stiles se convertiría en una piedra preciosa, que absorbía todo lo que se le ponía enfrente y nada le detendría en su fuero interno de saber todo.
Luego recordó el miedo que Stiles conservaba en su corazón, algo simple pero que solo el temor verdadero y auténtico podría parar eso. La vegetación estaba perdiendo el control y se acumulaba una sobre otra, ya que no paraba de crecer mientras que ella vio como las zapatillas y el resto de su ropa se transformaban en polvo, y sin pensarlo más grito a todo pulmón rasgando su garganta.
— ¡Derek está muerto! —soltó con los ojos cerrados y los puños cerrados.
Luego nada, ni un sonido, ni una sola rama creciendo junto a ella, nada, ni el sonido de los insectos o animales, ni el viento se atrevió a moverse, abrió los ojos y el chico sollozaba espantado de lo que ella dijo. Suspiro al ver que volvía a ser solamente Stiles, que volvía a ser el chico asustado, el cual se miró a sí mismo y vio que no tenía prenda alguna en el cuerpo, la miró aterrado y a penas pronunciando palabra le preguntó por qué había dicho eso.
La mujer rompió el círculo de piedras y cubrió a su sobrino con su chándal de lana, lo abrazó, se disculpó y lo llevó a la casa de nuevo mientras lo abrazaba, solo esperaba que su hermano hubiera ido a la comisaría a charlar con la Sheriff de su pueblo y no viera a su hijo completamente desnudo, con la perplejidad en el rostro de solo escuchar esa frase.
Habían pasado días, el lunes por la tarde Lydia miraba como Jackson colocaba una manta de cuadros roja y azul en el pasto y preparaba el día de campo para ellos dos, se veía tan perfecto, tan hermoso y tan sin vida, pálido con sus ojos celestes casi grises y sin brillo, como así también sus labios no demostraban signo alguno de emoción, no podía sentirlo, no había dormido con él en ese tiempo o lo había tocado desde aquella última vez.
Es endemoniadamente difícil, pero no puede dejarle morir, aún si el descubre que no siente nada por ella o ella al fin sabe que no le ama, Jackson merece que alguien le ame de verdad, odiara a esa persona el resto de su vida y hará lo imposible por fastidiarla cada vez que pueda, pero no puede dejarle morir por capricho, no por el hecho de haberlo tomado sin consentimiento alguno, sin que él pueda ser libre de elegirla como Derek deja elegir a Stiles si amarle o no.
Luego recuerda como lo ha estado pasando el alpha y ese es otro camino que no quiere cruzar, pero es mejor concentrarse en un solo objetivo ahora, un paso a la vez, es por eso que se sienta con Jackson en la manta, él saca el vino y unas copas, están en una reserva no muy lejos de su territorio, el césped es corto y de verde brillante y están a orillas de un lago artificial.
— ¿Jackson? —le llama sonriente y el tragar raspa porque no ve a Jackson en esa mirada.
— Si... —la mira y a pesar de ser un día lleno de sol, sus ojos están de un celeste grisáceo y eso le parte el alma, más que nada porque es su culpa.
— Quiero que hagas algo por mi... —le sonríe pero no le toca para no flaquear.
— ¿Dime que quieres? —Jackson sonríe complaciente, se acerca a ella poniendo una sonrisa que Lydia siente que no significa nada porque los sentimientos de Jackson han sido enterrados en lo más profundo de su ser.
— Quiero que vayas con Isaac... —él debería estar poniendo su cara de mala leche, su típico enojo a pesar de que ella sonriera y se salga con la suya, como era antes pero ella ahora no puede sonreír al ver el rostro neutro.
— ¿Isaac? ¿Por qué? —es su mera pregunta.
— Quiero que duermas con él, todo el resto del día y te quedes a su lado hasta que me vuelva a ver... —a Lydia se le cae una lágrima gruesa de sus ojos verdes, aprieta la manta debajo de sus dedos y la cara de Jackson no dice nada, no hay pena, vergüenza, enojo o frustración, nada y solo espera que no sea demasiado tarde.
— ¿Eso es lo que quieres? —Jackson siente un intenso dolor, pero por alguna razón se siente encerrado dentro de su cuerpo incapaz de negarse, incapaz de decir algo negativo por ello y por sobretodo dolor porque Lydia no le quiera.
— Sí, sedúcelo, haz lo que tengas que hacer pero asegúrate... —la voz se le va, cierra los ojos ante la impotencia y el dolor que le causa eso— de que te haga suyo... —se muerde la lengua hasta hacerse sangrar dentro de su boca.
— Ok... —su voz es baja, tan sumisa que ella puede sentir el impulso de golpearlo y puede percibir en ese momento solo apenas, algo de dolor de Jackson, casi un hilo de reticencia ante su comando, pero sin embargo él se levanta para marcharse y acatar su orden, Lydia le grita con desespero que corra y él lo hace.
La loba temblando vacía su bolso en la manta tirando el vino y las copas que se rompen a su paso, toma una mancuerna, y se la coloca soltando un alarido de dolor por como le quema la piel al tacto directo y con un último fragmento de fuerza de voluntad se coloca la otra gemela sellándose a sí misma, cayendo sobre la manta, mojando su cabello con el vino, perdiendo la consciencia mientras el auto en el que vinieron al parque nacional se aleja a toda velocidad.
Scott se acerca, lentamente a donde Lydia esta casi desmayada del intenso dolor en sus muñecas y de los símbolos conjurados en el metal que le roba toda su energía como una esponja, solo puede mirar sus pies sin fuerza alguna para levantar la mirada.
— Lo hice... —suelta apenas— Lo libere... —masculla.
— Lo sé... —él la levanta y la carga fuera sin que nadie pueda verlos, sabe que en unas horas se recuperara un poco y tratara de quitarse las mancuernas o tratara de obligarlo a hacerlo, por lo que no deja rastro de su paso por el parque, de la manta o de la canasta y las copas, solo el amplio recreo y su impasible lago rodeado de verde pasto es lo que se puede ver allí.
