Todos los personajes de Naruto le pertenecen a Masashi Kishimoto

Capítulo 12 – Discusión

.

.

Al la mañana siguiente, Ino se despertó con un terrible dolor de espalda, y la cabeza dándole vueltas. Sentía como si un enorme punzon le estuviese atravesando la espina dorsal, y que su cerebro se partiría en dos en cualquier momento. Y no era para menos. Esa noche, apenas había logrado dormir unas dos o tres horas, en una muy mala posición, y sin poder sacarse de la mente todo lo que se habían dicho ella y Gaara la noche anterior, durante su pelea…

La cuál, por cierto, había sido la peor de todas…

. . .

¿Cita? ¿¡De qué cita hablas?! — preguntó ella, confundida.

Te fuiste con el amigo de Temari, ¿No es así? — contestó el varón.

Ino se quedó sorprendida ante la acusación del pelirrojo, antes de reaccionar. ¿Acaso… él se refería a su cita con Kouta? Se preguntó, entre conmocionada y ofendida. Que Gaara estuviese interesado en su cita, en definitiva le llenaba de una satisfacción y un sentimiento de alegría sin igual. Sin embargo, aún quedaba otro tema por resolver. En realidad, él no tenía derecho a interrogarla de esa manera.

¿¡Y a ti que te importa si tengo una cita con él o no?!

Gaara desvió la mirada logró fingir en forma magistral su ira, antes de contestar con su pasividad habitual.

Teníamos un trato, y no lo estás cumpliendo. No te he visto trabajar en el invernadero hoy.

"¿Un trato?" Ino tardo un par de segundos antes de recordar. "¿¡Acaso se refería al invernadero? ¿Todo ese lío, era porque ella aún no había ido a trabajar en el lugar ese?!" se preguntó, dolida. Entonces… era eso. Qué tonta había sido. Si por algún motivo se había imaginado que Gaara realmente estaba interesado en ella o algo por el estilo, pues… se había equivocado. "¡Ni siquiera le había dicho nada por su victoria, y ahora le estaba exigiendo que fuera a trabajar en su estúpido invernadero!"

Al parecer, él simplemente la veía como una "mano de obra barata y explotable".

¡Pues tú tampoco estás cumpliendo con tu trato!—. Le acusó, furiosa—. Pensé que íbamos a ser amigos, pero hasta ahora solo me has tratado como si fuera un estorbo—. Se acercó un par de pasos a él y continuó descargando su furia—. ¡Me dejaste esta tarde parada con cara de idiota luego de tu… "saludo"! Y luego te fuiste con tu… "amiguita" esa sin decir nada más.

Matsuri.

Ino casi se ahoga con su propio odio al escuchar el tono que Gaara para corregirla.

Matsuri, Matsuri, Matsuri… ¡Maldición! ¡¿Cómo se atrevía a… corregirla?! ¡Sí claro! ¡De seguro se había "ofendido" por el tono que uso para mencionar a la niña esa!

De pronto, algo en su interior pareció quebrarse. Acababa de darse cuenta de un detalle importante: Gaara acababa de "proteger" a Matsuri, algo que de seguro jamás antes había hecho por ella. Eso solo podía significar una cosa: que esa chica debía ser muy importante en su vida. Que ella si era su amiga.

O algo más…

Como sea. La niña parecía estar muy contenta contigo. ¿Ustedes también tuvieron una cita?

Gaara se quedó boquiabierto por unos instantes, antes de contestar.

Me ayuda en mi trabajo diario. Es mi asistente.

Entonces, que ella te ayude con tu invernadero, porque yo no lo voy a hacer.

Entiendo.

Sin decir más, pronto la imagen de Gaara comenzó a desaparecer justo en frente de sus ojos…

Y ella no pudo hacer nada por detenerlo.

. . .

¡Maldición!

Ino sacudió la cabeza y batió su larga cabellera dorada, intentando sacarse de la mente todos esos dolorosos recuerdos. El movimiento no ayudó mucho. Terminó mareada, con todo alrededor suyo dando vueltas. Tuvo que sujetarse con fuerza las sienes y luego intentó enfocarse en un punto en particular, buscando regresar a la normalidad. No logró mucho.

Con el dolor aún insistiendo, y ahora en peor estado que antes, se levantó a tientas e hizo un esfuerzo por ir a la cómoda al lado de su cama, para buscar unas aspirinas.

De pronto, un golpe contra su puerta la despertó en seco.

—Ino, ya es tarde. Tenemos que irnos.

Los ojos de Ino se abrieron de par en par ante el llamado de Chouji, obligándola a reaccionar. ¡Rayos! ¡El entrenamiento! Gritó mentalmente. ¡Se había olvidado por completo que ese día tenían entrenamiento!

En el acto, la rubia se dio de golpes en el rostro para reaccionar, y luego atinó a abrir por completo el cajón inferior del enorme y antiguo mueble en que había guardado parte de su equipaje, y coger lo primero que encontró en su interior para comenzar a vestirse…

. .

.

Un par de minutos más tarde, Ino ya estaba lista para el entrenamiento en la puerta de recepción. Sin embargo…

—Llega tarde, Yamanaka-san.

La rubia tragó al ver la mirada asesina de Rikuto clavada en ella. Sí, apenas se había retrasado unos pocos segundos, pero habían sido más que suficientes para enfurecer al varón.

—Mil disculpas. No volverá a ocurrir.

Una sonrisa de medio lado se formó en el rostro del jounnin.

—Ja, te aseguro que no volverá a ocurrir. No, luego del castigo que tú y tus amigos van a recibir, por tu tardanza.

En el acto, los tres chunnin tragaron saliva al escuchar la amenaza del mayor.

¿Castigo?

—Oh si, castigo. Hoy… van a conocer el infierno en la tierra.

. . .


Y efectivamente, un par de horas más tarde, llegaron a conocer el verdadero "Infierno" en la tierra.

.

—¡Estoy agotada! — gritó con fuerza Ino, cayendo rendida sobre el verde prado al lado de las antiguas canchas de entrenamiento de Suna. Apenas habían practicado taijutsu un par de horas, pero gracias al "tratamiento especial" de su nuevo capitán de turno, lo había sentido como si hubiese sido una eternidad…

Pero al menos, aquello le había servido para sacarse de la mente a cierto shinobi de cabellos rojos.

—¡Y yo estoy muerto!— se quejó de pronto una voz masculina al lado suyo. Shikamaru acababa de recostarse de espaldas junto a ella y ahora estaba con los brazos cruzados tras la nuca, observando hacia el cielo.

Ino se incorporó aún sobre el pasto y lo miró con desprecio antes de contestar.

—¿Sabes? No deberías ilusionar a las personas—. Comentó en tono de burla—. Yo aún te veo vivo, para mi desgracia.

Shikamaru rió esperanzado ante el repentino arranque de humor de su amiga.

—Lamento desilusionarte.

Ella también sonrió antes de contestar.

—Supongo que no podemos tener todo lo que deseamos.

La respuesta de Ino hizo que Shikamaru de pronto sintiera más confianza para hablar. Desde hacía un tiempo, se había enterado que Kouta estaba tras su amiga, y esa idea no le agradaba en lo absoluto. Es más, se había enterado por chismes que corrían por el pueblo, que ambos habían salido el día anterior, lo que no le había causado gracia alguna. Ya en una ocasión la había visto sufrir por amor, y no quería que la historia volviera a repetirse.

Mantendría al chico lejos de ella, cueste lo que cueste.

—Oye Ino, ¿Y puedo saber dónde estuviste todo el día de ayer? Supe que tuviste una cita con un chico y…

—¡¿Tú también?!— Gritó ella, enfurecida— ¡Yo no tengo por qué darle explicaciones a nadie sobre lo que haga o no!

Shikamaru observó extrañado a Ino antes de hablar. ¿Yo… también? ¿Y quien más…

—A demás, por sí lo has olvidado—. Continuó hablando ella—. Tú y yo estamos peleados.

El castaño maldijo internamente ante lo que acababa de oír.

—¿¡Peleados?!— Preguntó irritado— ¡Oh vamos, Ino! ¡¿Aún sigues con eso?! — dijo en voz alta mientras observaba frustrado a su amiga—. ¡No podemos seguir así por siempre! ¡Ya te dije que no fue mi intención mentirte! ¡Tienes que perdonarme! ¡Yo no quise…

De pronto, un fuerte y prolongado rugido llamó la atención de ambos. En el acto, los dos shinobis voltearon hacia el lugar de donde provenía aquel estruendoso ruido, y terminaron encontrándose con el Akimichi, quien lucía más avergonzado que nunca. Segundos después, los tres estallaron en sonoras carcajadas…

Que de pronto se apagaron en el momento que las miradas de Shikamaru e Ino se cruzaran accidentalmente.

Chouji maldijo al ver que todo volvía a ser como antes.

—Chicos, tengo hambre. ¿Podemos dejar su tonta discusión para más tarde e ir a almorzar?

Ino se adelantó a contestar.

—Pues eso depende. Aún estoy esperando a que tu "amigo"— dijo señalando al castaño en forma despectiva— se dé cuenta de lo idiota que es.

—Eso podría tardar años….

El aludido solo atinó a mirar fijamente al suelo.

—Ino, tú sabes que siento no haberte contado antes lo mío con Temari.

—Vamos Chouji, almorcemos juntos—. Cortó seria Ino, ignorando al castaño—. Hoy tengo ganas de cenar con el "único" amigo sincero y honesto que tengo.

El Akimichi suspiró hondo antes observaba desaprobatoriamente a su otro amigo. Luego, aceptó la mano que su amiga le había tendido, y se fue junto con ella.

. . .


Desde su oficina, Gaara se asomó y observó por quinta vez en la mañana por la ventana de su oficina, hacia el antiguo patio de entrenamiento de la academia ninja. Por lo que podía ver, el entrenamiento de Ino ya había terminado, y ahora ella partía en dirección hacia la mansión junto a uno de sus compañeros.

Ino…

De pronto, el shinobi respiró hondo y luego entrecerró los ojos antes de comenzar a meditar. ¿Por qué le molestaba tanto estar peleado con Ino? se preguntó, confundido. Esa chica no hacía más que perturbarlo, remover sus más ocultos y olvidados sentimientos, y despertar otros que jamás había imaginado llegar a experimentar… y llevarlo a un estado de ira como nadie más lo podia hacer.

¿Cómo rayos era que hacía todo eso?

—Es una bonita vista la que se tiene desde aquí, ¿No?

El pelirrojo cerró rápidamente las cortinas apenas escuchó el comentario de su alumna. Le incomodaba enormemente que alguien pudiera notar todo lo que Ino le estaba causando. Y que fuera Matsuri quien lo descubriera, sería aún peor. De seguro, iría corriendo a contárselo a Temari…

—Averiguaste lo que te pedí al equipo de la aldea del Rayo.

La castaña entrecerró los ojos antes de contestar.

—Sí—. Dijo con tristeza, antes de entregarle una carpeta al pelirrojo.

Gaara recibió rápidamente el documento de la mano de su ex–alumna, y luego se sentó a leerlo detenidamente. Por lo que podía ver, los miembros del equipo con que se iba a enfrentar Ino eran bastante hábiles en taijutsu y ninjutsu, pero sus destrezas en genjutsu dejaban mucho que desear. Un equipo del tipo rastreador, con un record bastante bueno de misiones realizadas. Ino su equipo iba a tener bastantes problemas para vencerlos.

La castaña observó desde su asiento como su sensei observaba detenidamente los papeles en su mano, sintiendo un fuerte dolor en el pecho. Desde el momento en que el varón le pidió que investigara al equipo 6 de la aldea del Rayo, supo al instante que lo hacía por Ino, y sintió que el corazón se le partía en dos. ¡Como podía hacerle eso! ¡Enviarla a investigar al equipo que iba a enfrentarse con… ella! ¿Acaso… tan poco le importaba ella? ¡¿Y tanto le importaba no!?

Se volteó para observar hacia la ventana por la que el pelirrojo estuviera mirando hasta hacía minutos atrás, y por una rendija pudo ver unos cabellos dorados alejandose de lo que debía ser el antiguo patio de entrenamiento. Sí, la había estado observando a ella.

¿Acaso su maestro se estaba…

No, no podía ser "eso". No cabía posibilidad.

No. El mundo no podía ser tan injusto con ella….

. . .


Aún en los campos de entrenamiento, Shikamaru estiró los brazos y luego soltó un bozteso amplio y sonoro, para después recostarse en el suelo y hablar en voz alta…

—¿Por qué las mujeres serán tan problemáticas? — comentó, con aire de fastidio.

Una voz femenina se apresuró a contestar.

—No es que seamos problemáticas. Lo que pasa es que los de tu género son demasiado simples.

Shikamaru no se inmutó ante la repentina aparición de su novia. A decir verdad, la había sentido llegar hacía mucho. Lo que le sorprendía, era que ella se acercara a él en pleno día y en un lugar tan público, donde sus hermanos podían descubrirla. Últimamente, comenzaba a sentir fastidio por tener que ocultar lo suyo con Temari ante toda Suna, sobre todo porque él no veía nada malo en su relación. Sin embargo, ella debía tener sus motivos…

Con elegancia, Sabaku No Temari avanzó hasta estar a escasos centímetros de su novio y luego se recostó a su lado, para observar el cielo junto a él. Hasta cierto punto, le molestaba el hecho de que a su novio le gustara tanto "perder el tiempo" observando las nubes con tanto interés, como si ellas pudieran darle las respuestas a todas sus dudas; sin embargo, tenía que admitir que, a veces, dicho pasatiempo resultaba ser interesantemente atractivo.

—¿Sabes? No es que quiera simpatizar con Ino. De hecho, sabes que no me agrada en lo absoluto, pero… — miró con seriedad al castaño antes de continuar— creo que ella tiene razón. Le debes una disculpa.

Y ahí estaba. El regaño ya estaba comenzando.

—Ya le pedí que me disculpara. Sé que debí decirle sobre lo nuestro, pero…

—Es que ése no es el problema. Ella no está molesta porque no le contaras lo nuestro.

—¿Entonces?

—Siente que la traicionaste. Que no confiaste en ella.

—Pero lo hice para protegerla, yo…

—Pero ella no lo sabe, y nunca lo sabrá a menos que se lo digas— La voz de la de ojos verde aguamarina le hizo reaccionar—. Lo que hiciste no fue herir ni a la kunoichi ni a la mujer. Heriste a la amiga. Lo menos que le debes es una explicación.

—Lo único que quería era que se diera cuenta que lo que sentía por mí solo eran celos de amigo, y que estaba confundiéndolo con algo más.

—Y te aseguro que lograste tu objetivo, pero lo hiciste de la peor forma posible. Ella solo estaba celosa porque pensaba que te iba a perder como amigo, y tú no supiste comprenderla. Lo único que hiciste fue alejarte del problema y esperar a que pasara.

Shikamaru abrió la boca dispuesto a defenderse, pero no pudo articular palabra alguna.

En el fondo, sabía que su novia tenía razón. En realidad, no solo le había ocultado a Ino lo suyo con Temari para evitar herirla, lo había hecho porque no sabía como enfrentar el problema.

—Solo ve y dile que lo sientes—. Casi parecía que Temari le hubiese leído la mente.

—No puede ser tan fácil.

—Bueno, entonces dile que eres un idiota y que te arrepientes de haber sido tan egoísta al no contarle la verdad.

Shikamaru se incorporó y observó sorprendido a su novia. A veces, ella podía decir cosas sorprendentes. Sí, ella era increíblemente sabia. Mucho más que él…

—Lo haré—. Le dijo con seguridad, acercándose a los labios de la chica para besarlos con suavidad—. Esta noche tenemos una reunión estratégica para definir la estrategia de nuestra batalla del día siguiente, creo que le pediré a Chouji se demore un poco y aprovecharé la oportunidad para hablar con ella.

Temari sonrió al ver a su novio reaccionar como esperaba. En el fondo, odiaba a Ino con todo el alma, pero sabía que su amistad era demasiado importante para Shikamaru, y ya no podía soportarlo verlo sufrir más por ella. Su novio quería demasiado a esa rubia tonta como para poder seguir adelante sin ella. Y hasta cierto punto, eso la tenía celosa. Si, celosa...

Y era lógico. A ninguna chica le gusta ver que su novio se deprima tanto por otra chica, y menos cuando esa otra chica es tan atractiva como Ino. ¡A nadie!. Sin embargo, ella era demasiado orgullosa como para permitir a Shikamaru enterarse de aquello. A demás, estaba convencida de que él la amaba con sinceridad.

De pronto, un recuerdo hizo que Temari sonriera de la emoción. Quien sabe, tal vez sería buena idea mencionarle a su novio lo que había escuchado decir por toda la ciudad.

—¿Sabes? Supe que Ino tiene un nuevo admirador en Suna, y tú lo conoces…

—No quiero hablar al respecto—. Cortó tajante el castaño, con una expresión que no dejó de sorprender a su novia.

—¿Qué sucede? No veo nada de malo en que Kouta quiera salir con ella.

El castaño la miro con expresión de funeral antes de contestar.

—Él no va a salir con Ino, y punto.

La respuesta del castaño hizo que la rubia palideciera. De pronto, ya no se sentía tan segura de lo que su novio sentía por ella…

. . .


Luego de almorzar, Ino regresó a su habitación para descansar. Deseaba tomar un buen y relajante baño, y luego descansar un buen par de horas sobre su cama, antes de ir a la reunión que Shikamaru había convocado para esa noche. Sí, en unas horas, tenía programada una reunion estratégica con sus compañeros de equipo en una de las azoteas de la mansión, en donde definirían los ultimos detalles y la estrategia a seguir para su próxima batalla. La segunda de su grupo, y la que los llevaría a los cuartos de finales…

De pronto, se puso boca abajo y suspiró largo y tendido. No podía dejar de pensar en Gaara, y en su discusión de la noche anterior. ¿Por qué se había molestado tanto con él? ¿Acaso habían exagerado? Se preguntó, confundida. Ahora que las horas habían pasado, y que todo se había enfriado, podía ver claramente que la pelea que habían tenido no tenía sentido alguno. En realidad, ninguno de los dos tenía derecho a molestarse por ver al otro acompañado de alguien más.

Matsuri…

El nombre de la chica de cabellos castaños pronto llegó a su mente. ¿Acaso, ella era en verdad tan importante para Gaara? Se pregunto, dolida. No tenía idea de qué exactamente significaba la joven esa en la vida del pelirrojo, pero estaba segura que era algo más que una simple asistente, o su ex–alumna.

¿Estará él enamorado de ella? No sabía cómo contestar a dicha pregunta. Pero de lo que sí estaba segura, era que ella sentía algo por él. Lo podía ver incluso a kilómetros de distancia, y con los ojos vendados. El brillo en los ojos marrones chocolate de la kunoichi al ver a su maestro era demasiado como para no notarlo. Y la forma en la que le hablaba…

Insoportable.

De pronto, la imagen de Matsuri desapareció de la mente de Ino, y fue reemplazada por la de Gaara. ¿Qué estará haciendo en este momento? Se preguntó. En el acto, tuvo una imagen bizarra de él enterrado en miles de documentos, mientras que la tal Matsuri buscaba desesperada la forma de desenterrarlo con una aspiradora de mano.

Rió unos cuantos segundos ante dicha imagen, hasta que de pronto sintió un vacío en el pecho. El día anterior, le había dicho a Gaara que no le iba a ayudar con su invernadero, y que mejor le pidiera ayuda a esa chica. ¿Había sido eso lo correcto? Ahora que lo pensaba detenidamente… no, definitivamente no había actuado bien. Incluso aunque el varón no se lo mereciera, ella le había hecho una promesa. Y luego se había retractando.

Ino suspiró hondo antes de meditar. De pronto, recordó el día que accidentamente llegó a ese extraño sitio, y lo mal que lo encontró. En verdad, esas flores no merecían morir de ese modo.

¿Qué iba a hacer ahora?

Sí, iba a hacer lo correcto. Le había prometido a Gaara que arreglaría ese lugar, y lo iba a hacer, aún cuando él no se lo mereciera. Iba a trabajar toda esa tarde en dicho lugar, y no iba a descansar hasta al menos terminar la primera hilera de macetas. Y todo eso, lo iba a hacer antes de que Gaara llegase ahí. Lo último que necesitaba, era encontrarse con él…

. . .


Un par de horas más tarde, Gaara llegó al invernadero mucho antes de lo acostumbrado. No tenía intenciones de encontrarse con nadie en la casa, ni deseaba tener que lidiar con ningun tipo de problema que pudiera perturbarlo aún más. Lo único que deseaba, era estar a solas…

Sin embargo, estando a escasos metros de llegar, algo lo detuvo.

Había alguien en su invernadero. ¿Pero… quien?

Una voz comenzó a taradear de pronto una canción que no conocía. No tardó mucho en reconocerla, se trataba de Ino. Conforme se fue acercando, pudo sentir el aroma floral de su shampoo flotando insistente en el aire, y la dulce melodía cada vez se hacia más entendible. Eso, sin contar con el ruido que estaba haciendo con las herramientas y sus propias manos, mientras arrancaba la maleza de los maceteros antiguos y volvía a plantar vida en ellos.

Era ella. Y estaba trabajando en el invernadero, aún cuando dijo que no lo haría.

Lentamente, el varón comenzó a avanzar hacia la puerta. Cuando llegó a ella, se recostó silenciosamente en la misma, y se quedó observando a Ino trabajar. Podía ver el empeño que la rubia le ponía a cada planta, y el esmero con el que la colocaba en su respectivo macetero, para luego llenarle de tierra mezclada con abono y regresarla a su lugar.

Hasta ese momento, no se había puesto a imaginar en "como" se vería Ino trabajando en su elemento. Pero ahora que la tenía frente a sus ojos, estaba convencido que la imagen superaba con mucho todas sus expectativas. Ino trabajaba con ahínco y dedicación, sin siquiera inmutarse al coger el abono con las manos enguantadas, y sin prestarle atención a las pequeñas heridas que se estaba ganando en los brazos por culpa de su trabajo. Su ropa se había ensuciado, y hasta podía jurar que tenía algo de tierra fresca en el rostro.

Y sin embargo, seguía luciendo increíblemente hermosa.

¿¡En qué rayos le estaba pasando?!

Gaara sacudió la cabeza preocupado por lo que acababa de pasar por su mente, cuando de pronto se obligó a reaccionar. Sin darse cuenta, ya había avanzado más pasos de lo debido, e Ino había estado a poco de notar su presencia.

Con sigilo, el varón cubrió su presencia con arena y luego comenzó a retroceder lentamente, hasta estar por completo afuera del lugar. Estaba a punto de partir, cuando de pronto observó el documento que tenía en la mano. Hasta ese momento, no se había percatado que aún cargaba consigo el informe sobre el equipo de la aldea del Rayo con el que iba a enfrentarse Ino el dia de siguiente.

¿Qué iba a hacer ahora?

De hecho, podia darselo a Ino. Sí, podía entregarle esos papeles a la rubia con información confidencial de sus proximos competidores, y su equipo podría usar dicha información para ganar su próxima batalla. Sin embargo, también sabía que eso sería tremendamente injusto. Un equipo no podía vencer al otro usando información confidencial que provenía de su propia aldea, información que solo alguien como él podía conseguir. Aquello podía ser incluso visto como trampa.

Ino seguramente se ofendería si él le entregaba dicha información. Por lo que había visto, ella era… bastante correcta como para aceptar algo así.

Suspirando hondo, el varón sujetó el documento con fuerza en sus manos, y luego comenzó a retroceder más y más, hasta terminar a una distancia prudente del invernadero. Si Ino ganaba en su próxima batalla, tenía que por sus propios méritos…

Poco después, el varón desapareció en una nube de arena finamente preparada.

. . .

. .

.

Pocos segundos después, Ino levantó la cabeza al sentir una extraña corriente de aire recorrer el lugar. Hasta donde recordaba, era imposible que pudiera ocurrir semejante fenómeno en un sitio tan alejado de la casa como ese, pero ya hacía mucho había comenzado a dudar de la lógica de las cosas.

De seguro es mi imaginación, se dijo entre pensamientos, antes de continuar…

Y sin darse cuenta del tiempo, terminó trabajando hasta casi llegar a media noche.

.

.

Esa noche, Ino llegó tarde a su reunión de equipo.


Fin del capítulo.

Holas a todos, espero que les haya gustado el capítulo. Por ahora, ni Gaara ni Ino se han dado cuenta de lo que sienten, pero pronto lo harán. Y cuando eso ocurra…

Les cuento que tengo otro fic que voy a subir pronto. Fácil que mañana ya está en la web para la noche, espero que lo puedan leer.

Les recuerdo que tenemos creada la comunidad GaaIno, para los que quieran inscribirse y leer fics de esta pareja, y les lleguen los mensajes cada vez que se agregue un nuevo fic a la comunidad. Entran al link y le dán a subscribirse. ¡Vamos, apoyen el GaaIno!

http : // www . fanfiction . net / community /GaaIno_en_Espanol / 73730/ (le quitan los espacios en blanco)

También les cuento que Leontinees ha creado un foro para Gaara e Ino en español, para que pasen y comenten:

http: // forum. fanfiction. net/ forum/ GaaIno_4ever/72393/ (Lo mismo, le quitan los espacios en blanco)

Saludos, y gracias por leer.