Lo hago por obligación

La discreción y la privacidad es algo que Bakugo Katsuki atesoraba como oro. Es por eso que los más cercanos eran los únicos que conocían su vida y lo que él quisiera contar. Durante la secundaria no tuvo tantos amigos de confianza, pero en la preparatoria, cambiaron las cosas. Kirishima se volvió un amigo íntimo, casi hermano, que le era leal hasta el final. Aun así, había cosas que no decía, por vergüenza y por qué le gustaban sus secretos.

El problema era que abrió demasiado su vida y el corazón que era fácil para Kirishima descifrarlo y saber cuando algo no estaba bien o algo estaba de perlas.

Él sabía lo que en realidad sentía por Izuku, lo que pensaba de cada uno de su grupo, sus hobbies, la relación con sus padres, las clases privadas de música que tomó y los comics que leía. Se sintió privilegiado de que Bakugo, el terror de la clase A, confiase en él.

Es por ello que no paso desapercibido las constantes revisadas a su teléfono celular y los mensajes que llegaban ocasionalmente en la cena y la hora de la comida. Como si la otra persona supiera con exactitud el horario de Katsuki.

Algo ocultaba.

Fuera bueno o malo, lo descubriría. Porque eran amigos y no había necesidad de ocultarle nada.

Primero pensó que se mensajeaba con Izuku, quizá se reconciliaron, pero por orgullo no quiso admitirlo. Descartó aquello cuando en las redes sociales alguien etiqueto a Katsuki y Todoriki en una fotografía tomada al terminar los exámenes de licencia a los que sólo asistió Shoto y Katsuki. Cabe mencionar que Kirishima seguía a ambos muchachos en las redes.

Bakugo no era de estar aceptando a todos en sus redes sociales, es más las usaba tan poco que le sorprendía que escribiese algo. Esa vez, solo apareció la imagen. Él estaba junto a una hermosa muchacha de cabellos rubios, tras de ellos un tipo enorme y Todoroki. Al parecer quien subió la imagen fue la chica.

Su nombre era Camie Utsushimi, estudiante de Shiketus, al sur. Como todo buen investigador del FBI, comenzó a ver su perfil y sus redes sociales. Descubrió que era una muchacha activa en el ciberespacio y gustaba de tomar selfies, fotografiar su comida, los espacios coloridos. Supuso que, al conocerse en los exámenes, se hizo amiga de él y Todoroki pero… con este último no hablaba.

Fue que en Instagram encontró lo que tanto buscaba, por lo que se pasó más de dos horas revisando. Una imagen de ella y Bakugo. Al parecer esa fotografía no era del examen, era un día casual, de fondo una tienda de helados. Ella hacia el símbolo de la paz con los dedos y sonreía muy contenta, a su lado; mejilla con mejilla, Bakugo con su usual pinta de mal encarado, pero, sus labios se curvaban en una sonrisa traviesa. La descripción de la foto lo dijo todo: "Mi crush tiene mal carácter, me gusta hacerlo reír" Los mensajes que dejaban sus contactos eran reveladores: "Hey, nada perdida, es el ganador del festival deportivo" "¿El mismo chico que fue secuestrado por un villano?" "Tienen muchas cosas en común, a los dos los secuestraron" "Amiga, date cuenta" "Es inferior a ti, Camie, deja de pensar que puede tener oportunidad contigo" comentó un chico llamado Shishikura "¡HACEN BONITA PAREJAAAAAA! Anotó otro llamado Yoarashi.

Kirishima palideció. Bakugo efectivamente ocultó todo el tiempo que hablaba con una muchacha y una muchacha bastante guapa. Era de esperarse, tratándose de él.

Sin embargo, no lo encaró, no hizo preguntas, sólo creyó que era su obligación como amigo entenderlo mejor, pues su comportamiento cambiaba poco a poco.

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Claro, los amigos siempre se cuidan, pero este man... era más por curiosidad, se sabe, aunque se llevó una agradable sorpresa.