Capitulo 12: ¿Quieres ser mi novia?

Era el 19 de Diciembre, por la mañana.

La mayoría de la gente de la ciudad estaba en vacaciones de invierno, incluyendo a Connor y a Lynnette.

El chico se desperto y su parte trasera dolía menos, gracias a su curación acelerada. Se estiro, se levanto y se cambió de ropa.

-buen día-dice, soltando un suspiro, mientras se sienta junto a su familia a la mesa para desayunar.

-buen día, hijito-dicen Ángel y Darla al mismo tiempo.

-buen día, enano-dice Spike, en un tono burlón.

-buen día, Junior-dice Gunn, sonriendo.

-sí, buen día, cariño-dice Fred.

-¿Cómo dormiste, chico?-pregunta Wesley.

-gracias a alguien…no muy bien-responde Connor, mirando a su padre con el entrecejo fruncido.

-te ganaste uno y cada uno de esos azotes, chaval, si no es que más-dice Gunn, serio.

-no tiene gracia-protesta Connor enseguida.

-nadie dijo que la tuviera. Ahora come tu desayuno-dice Cordelia, muy seria.

-okey-dice Connor, haciendo mohínes como un niño pequeño –mamá, no quiero tomate-se queja, al ver que su tostada tenía una rodaja bastante gruesa y grande de tomate.

-son las ordenes del doctor, bebé-dice Darla, con una paciencia de oro.

-¡Pero, mamiiiiiiiiii!-

-Connor, comete ese tomate-ordeno Ángel, con mucha menos paciencia que su esposa.

-no me lo comeré-chillo Connor, como un nene consentido.

-Connor Ángel Galway, o te comes todo ese tomate o te doy nalgadas enfrente de todos y te comes todo ese tomate. Tú decides-le advierte su padre, dándole a entender que no estaba jugando.

-¡Bien! Ya me lo como. No había necesidad de ponerse tan brusco-dice Connor, enfadado. Hace un montón de muecas, gruñidos, chillidos y lloriqueos y se come todo la tostada con el tomate.

-que niño tan bueno-se burla Spike, su hermano lo fulmino con la mirada.

-okey, yo y Fred tenemos algo que hacer. Nos vemos después-dice Gunn, levantandose de la silla.

-claro, nos vemos después-dice Darla, sonriendo. Y los dos se van.

-yo tengo unos cuantos estudios que realizar-dice Wesley y también se retira del comedor.

Al rato también se va el resto del equipo. Y Darla se va a lavar los platos.

-yo me voy a jugar a los videojuegos…solo, ya que cierto jovencito se porto muy muy mal-dice Spike, y sale corriendo del lugar…no queriendo presenciar la reacción que estaba a punto de tener su hermanito.

-papá, ¿Tú te sientes decepcionado de mí…porque me escape?-pregunta Connor, con miedo.

-claro que no, hijo. Jamás podría estar decepcionado de ti…de tus acciones o decisiones, quizás, pero nunca de ti. Entiendes eso, ¿Verdad?-le pregunta Ángel, abrazándolo con fuerza.

-sí… ¿Papi?-

-¿Si, hijito?-

-¿Alguna vez…el abuelo te dijo que estaba decepcionado de ti?-le pregunta, con curiosidad en su rostro.

-bueno, hijo, sí. Pero sólo una vez. La palabra "decepción" no la había escuchado…hasta que volví a su casa, luego de recuperar mi alma-

Connor trago saliva.

-perdón, no quise hacerte recordar eso-

-no te preocupes-

-¿Él fue muy duro contigo?-

-bastante. Quiero decir, con mis amigos sus padres solían ser más toscos a la hora de castigarlos…a algunos incluso les pegaban con reglas de madera en las manos o los azotaban con un látigo en la espalda. Pero mi padre no. Él se encerro conmigo en mi dormitorio, me desvistió, me puso sobre sus rodillas y me dio unas cuantas nalgadas. Luego de eso, todo estuvo perdonado y jamás volví a decepcionarlo ni a escaparme de casa-le conto Ángel, haciendo algunas muecas de molestia.

-wow…entiendo. ¿Crees que él quiera pegarme alguna vez?-pregunta Connor, asustado.

-quizás, sólo intenta no hacer que pierda los estribos. Por cierto, él, tu abuela y tu tía Kathy vienen a visitarnos en unos meses. Quiero que te portes bien con ellos-dice Ángel, alisandole el flequillo a su retoño.

-me comportaré, papi. Pero será mejor que también se lo digas a Spike. Yo no fui el que le robo dinero a la abuela ni rompió el collar de la tía Kathy-reprocho Connor, haciendo un pequeño puchero.

-claro, hablaré con tu hermano. No quiero más peleas ni malas formas como la Navidad pasada-dice Ángel, poniendose serio.

-es bueno escuchar eso-dice Connor, en un tono algo arrogante.

-será mejor que comiences a cambiar esa actitud de niño malcriado. O te voy a mandar a una escuela católica, un internado. ¿Es eso lo que quieres?-lo amenazo Ángel

-nooooo, perdón, papi, perdoname-lloriquea Connor.

-está bien, tranquilo. Te amo, bebé-dice su padre, dándole un tierno beso en la cabeza.

-yo también, papi-dice Connor, regalandole una encantadora sonrisa de angelito.

Ese mismo día por la tarde, Ángel y Darla llevaron a Connor a la casa de los Dean. Habían hecho una especie de acuerdo con los otros padres, ellos tendrían un par de días a Connor…incluso dormiría con Lynnette, y los otros dos días siguientes a esos, Lynnette se quedaría con los Galway.

Connor llevo adentro de su mochila, un paquete con un perrito de peluche que le había comprado hace tiempo a Lynnette pero no se había hecho el momento para darselo.

-bien, jovencito, el celular-dice Roxanne, estirando la mano frente a Connor.

-¡Peroooooo!-

-hijo, ellos ahora están a cargo de ti. Ya les conté que estás castigado. Y ellos tienen el total permiso de castigarte, de cualquier forma, si te portas mal-dice Ángel, serio y con las manos sobre la cadera.

-grrrrrrr…-gruño Connor y le dio el celular a Roxanne.

-buen chico-dice Roxanne, sonriendo. Y vio la cara de preocupación de Darla –tranquila, lo cuidaremos como si fuera un hijo nuestro-le asegura

-gracias. Si tienen inconvenientes, no duden en llamarnos…por favor-dice Darla, mirando a Roxanne.

-claro-dice Jaime, sonriendo.

Todos se despiden y Connor sube a la habitación de Lynnette.

-¡Connorcito!-grita Lyn y él se tira encima de ella.

-hola, hermosa-dice Connor, sonriendo de oreja a oreja. Ella le besa la mejilla.

-¿Cómo has estado? Quizás hoy podamos ver una película. Pensaba en la nueva de La Liga De La Justicia, o una de Disney, o…-comenzó a decir Lynnette, emocionada.

-suena genial-la corto Connor.

-sí, te ves un poco…nervioso. ¿Te sientes bien?-dice ella, preocupada. Y por instinto maternal, le puso la mano sobre la frente.

-no tengo fiebre, Lyn-se quejo Connor.

-okey, entonces…que anda pasando por tu hueca cabeza?-pregunta ella, burlona.

-pues…hay algo que quería darte hace tiempo. Eso y…-

-¿Si?-dice Lyn y ve que él saca un paquete. Ella lo agarra y con cuidado lo desenvuelve, luego abrazo con fuerza el peluche –me encanta, gracias-

-sí, bueno. Quería preguntarte si…-

-¿Si?-dice ella, muy curiosa.

-si… ¿Quieres ser mi novia?-pregunta Connor, tragando saliva.

-¡CLARO QUE SÍ!-grita ella, abrazándolo junto al perrito de peluche.

-te amo-dice Connor, besandole la mejilla.

-yo te amo más-dice Lynnette, riendo y devolviendole el beso.

-¿Cómo le pondras al peluche?-

-Connor, por supuesto-responde ella, con mucha naturalidad.

-jajaja, okey-dice él, sonriendo.

-que cursis que se pusieron-dice Francis, abriendo la puerta y poniendo cara de asco.

-hola, niño-dice Connor, restandole importancia. Y besa a su nueva novia.

-¡Iagh! ¿Tengo que ver esto?-se queja Francis, disgustado.

-mejor te arranco los ojos-le dice su hermana, erizandole el pelo.

-mejor echa a ese feo de la casa-

-ni lo sueñes. Sal de aquí o te haré sufrir como nunca en tu patética vida-dice Lynnette, empujando a su hermanito hacía afuera de su habitación.

-es tan payaso-dice Connor, riendo.

-sí, disfruta de la paz…durara cinco minutos como mucho-dice ella, revoleando los ojos.

-ya-

-Connor…yo estaré a tu lado, cuando toda esperanza haya muerto-le dice Lynnette, dándole un pequeño beso en la punta de la nariz.

-yo también, Lynnette. Cuándo creas que te sientes perdida y no puedas encontrar tu camino, yo seguiré a tu lado, incluso cuando todo este mal-

-sé lo que se siente estar solo. Jamás te dejaré solo…bueno, no todo el tiempo-

-gracias, y digo lo mismo-

-espero que Spike, Marvin y Francis esten de acuerdo con eso-

-sin mencionar nuestros padres-

-ya-

-oye…entonces, ¿Tendremos planes para más adelante?-pregunta él, con picardía.

-claro que sí, picarón. Serás mi esposo y el padre de mis hijos-responde ella, sonriendo. Connor dedujo que estaba diciendo la verdad, aunque sonará demasiado a broma.

-me encanta la idea-

-seguro que sí. Además, mi madre quiere nietos-dice Lyn, resoplando.

-mi mamá también, ¡Pfffffff!-

-pero cuando estemos casados, recién tendremos los hijos. Que eso quede claro. Tú eres católico y yo…bueno…yo mormona-comenta la chica, haciendo una mueca.

-sí, ya veremos que cosas enseñarle a nuestros chiquitines-

-¡Aaawww! ¡Es tan adorable cuando dices "nuestros chiquitines"!-exclama ella, agarrandole los cachetes.

-Lyn…-se queja él, sonrojado.

-¿Qué? Si estuve a punto de ser separada de ti para siempre. Pienso estar torturandote con besos, abrazos, caricias, mimos e incluso golpecitos todo el día, estos dos días-

-¡Noooooooo!-grito Connor, aterrado.

-¡Siiiiiiiiiiiiiiii!-grito Lynnette, con más fuerza.