Inuyasha no me pertenece, pero esta versión sí.


Anteriormente…

Inuyasha y Kagome escapan del hospital.


"El amor no prospera en corazones que se amedrentan en las sombras."

William Shakespeare


Esa era la primera noche en la que vi a Kagome dormir profundamente. Nunca, en todo el tiempo que estuvo en el hospital, había logrado conciliar un sueño tranquilo y pacífico.

Al verla tan pura y serena, me quedé dormido. Me alegra mucho la idea de que Kagome sea lo último que vi antes de dormir y lo primero al despertarme.


En la mañana tuve que dar muchas explicaciones y disculpas. Claro, cuando un refugiado sale a ciertas horas de la noche y regresa en la madrugada con una mujer en su espalda siempre existe la duda.


Flash back

-Señor Kurosawa…

-Buenos días Sango-hice un ademán de silencio y apunté a Kagome, quien todavía dormía-aún no sale el sol.

-¿Podemos hablar?

-Sí

Dejé a Kagome dormida en la cama, asegurándome que aún estaba dormida, y fui a la recepción, justo como Sango me lo había señalado.

-Señor Kurosawa, esto… No.

-Perdón por todas las molestias.

-Inuyasha-mi miró preocupada-¿podría explicarme, exactamente, quién es esa mujer, qué hace en el refugio y por qué llegó en la madrugada?

-Entonces sabe lo de…

-Sí-estaba algo molesta-Shippo me lo dijo.

-Su nombre es Kagome Higurashi. Es una mujer que fue ingresada al hospital de Hiroshima el 9 de agosto. Ella es de Nagasaki. Estaba gravemente herida cuando ingresó y debido a eso, no puede caminar. Compartimos el mismo salón de recuperación y por esto la conozco. Ella es… La traje al refugio porque…

-Inuyasha-interrumpió-¿Es acaso, paciente del doctor Ikeuchi?

-Pausé un momento-Sí.

Sus ojos me mostraron molestia, luego impaciencia y por último, terror.

-Si el doctor Ikeuchi se entera de…

-No tiene por qué enterarse.

-¿Cree usted que él no se dará cuenta?

-No. Al menos no, si ustedes me ayudan.

-Esto es muy peligroso.

-¿Peligroso?

-No me haga caso.-su expresión cambió drásticamente de miedo a su mirada común-Mejor dígame en qué podemos ayudar.

Fin flash back


Me extrañó el cambio y me asustó mucho. Por un momento pensé que estaba exponiendo a Kagome a un grave peligro.

Kagome despertó alrededor de las 7:00 am entre una nube de confusión y otros refugiados curiosos, entre los cuales estaba Shippo, que la miraban mientras trataba de asimilar lo que sucedía.


Flash back

-¡Hola señorita!-unos ojos juguetones la miraban-¿Ha dormido bien?

Kagome estaba atónita. No sabía que responder.

-Shippo querido,-le dijo la señora Wada-vas a asustar a la joven.

-Perdone señorita.

-Está bien-artículo por fin Kagome-está bien. Buenos días.

-¡Buenos días! Mi nombre es Shippo, ¿cómo te llamas?

-Mi nombre es Kagome Higurashi. Mucho gusto.

-Encantada de conocerla, señorita Kagome. Mi nombre es Aya Wada (1).

-Mucho gusto señora Wada.

-Oiga, señorita Kagome, ¿por qué vino en la espalda del señor Kurosawa?

Kagome se ruborizó. Luego miró sus piernas y se entristeció. Me entristeció.

-Shippo, ¡qué preguntas hacen los niños!-le sonrió a Kagome-Vamos a desayunar Shippo querido. Le traeré su desayuno más tarde, no se preocupe por eso.

-Muchas gracias señora Wada.

Fin flash back


Pasaron los días y Kagome se veía muy feliz en el refugio. Hojo no apareció en esos escasos tres días y fui muy feliz.

Kagome había ocupado, junto con Sango (así se hicieron muy buenas amigas) la recepción y el orden del refugio. Fue Kagome quien cambió la labor que se asignó, me incluyó en la lista de construcción de la nueva escuela de Hiroshima. Además Shippo se volvió un seguidor de Kagome y compartía los dulces con ella solamente.

Kagome sonreía más a menudo. Era un cálido rayo de luz en el invierno. La felicidad y el sonido de la risa de Kagome hicieron del refugio el lugar perfecto.


Flash back

-Nunca antes este lugar había estado tan alegre.

-¿A qué te refieres Sango?

Me sonrió pícaramente.

-No lo niegues. Te gusta Kagome.

Me ruboricé completamente. Sango se rio de mí.

-A mí no me gusta Kagome-dije apenado-

-¿No?

-Yo la amo.

Una luz apareció en los ojos de Sango.

-Entonces ustedes dos…

-No digas ni una sola palabra Sango-interrumpí-por favor.

-Pero Inuyasha...

-Por favor Sango. No digas nada.

Fin flash back


Yo también estaba feliz. A pesar de que Kagome tenía su propia cama y ya no podía verla dormir, podía verla siempre y estar en todos los atardeceres con ella.

Todo era perfecto.

Hasta que volviste a llegar tú…


Flash back

-Buenas tardes. Busco a una joven inválida. Su nombre es Kagome Higurashi.

Sango trató de no ponerse nerviosa, pero Ikeuchi lo notó.

En ese momento estábamos, Kagome y yo, en la parte de atrás del refugio, mirando el atardecer.

-Disculpe señor, pero no puedo darle esa información a un visitante particular.

-No soy cualquier visitante. Soy el doctor Hojo Ikeuchi del Hospital de Hiroshima.

-Disculpe doctor, pero de nuevo, no puedo darle esa información.

-¿Acaso no sabe quién soy yo? ¿No tiene ni la más mínima idea de quién soy?

Sango estaba muy asustada. La señora Wada intervino.

-Buenas tardes joven. ¿Le puedo ayudar en algo?

-Quiero saber en dónde está Kagome Higurashi.-dijo enojado-Mi nombre es Hojo Ikeuchi.

La señora Wada se puso nerviosa también. Kagome le había comentado acerca de Ikeuchi y las intenciones que tiene. Ella conocía bien ese apellido.

-Señor Ikeuchi, es una regla que nos pidieron sus padres. Usted la conoce.

-¡Exijo saber en dónde está Kagome!

Kagome y yo escuchamos el alboroto que había adentro.

-Kagome, voy a entrar.

-Inuyasha, te cuidado.

Entré y me encontré con ese imbécil gritándole a Sango y a la señora Wada. Como si él mandara en ese lugar.

-Ikeuchi, ¿qué haces aquí?

-¿A dónde llevaste a Kagome?

-Yo no sé dónde está Kagome.

-No te hagas el tonto. Sabes en dónde está. ¡Dímelo ya! ¡Te lo exijo!

-¿O sino qué?

Sango me miraba aterrada. Sus ojos me pedían que por favor parase.

-Tú-se dirigió a Sango-el teléfono.

-¿Llamarás a tus padres?

-Entren-dijo por teléfono-

De pronto la policía entró en el refugio. Sango lloraba.

-¡Inuyasha, corre!-me dijo la pobre Sango-¡Vete ya!

-Él-dijo Ikeuchi-él es el hombre que secuestró a una mujer inválida hace tres días del hospital de Hiroshima.

-¡¿QUÉ?!

Los policías se abalanzaron sobre mí y me tumbaron. Me golpeé la frente y el estómago fuertemente. Me esposaron y me sacaron del refugio como si fuera un peligroso criminal.

Traté de resistirme pero fue imposible, ellos estaban en forma y yo estaba casi desnutrido.

Kagome se puso nerviosa. Sintió el impulso y se arrastró hasta la entrada para saber que sucedía y me vio esposado y herido.

-¡Inuyasha!-me gritó-¡Inuyashaaaaa!

-¡Kagome!

Traté de soltarme de nuevo pero me hirieron en el estómago con un puñetazo.

Hojo advirtió los gritos de Kagome y fue hacia ella con una silla de ruedas. Él trató de levantarla y ponerla en la silla pero ella se resistía y gritaba.

-¡Inuyasha! ¡No dejes que me lleve! ¡Inuyasha!

-Señorita Kagome, este no es lugar para usted. Por favor, acepte la silla de ruedas.

-¡Déjame! ¡Inuyasha, ayúdame!

-¡KAGOME!

Me subieron en la patrulla como si fuera un perro. Kagome lloraba, estaba desesperada y necesitaba estar con ella y alejarla del imbécil de Ikeuchi.

Lo último que vi, fue a Ikeuchi, sedando a Kagome y llevándola en sus brazos.

-¡Maldito, suelta a Kagome!

Él solamente me miraba con satisfacción en sus ojos y con Kagome en sus brazos, sin saber en dónde estaba y llorando.

-¡Déjenme salir! ¡Que no se lleve a Kagome! ¡Kagome!

La patrulla arrancó. Me llevó gritando por el camino, viendo a Kagome, inconsciente y vulnerable, ser regresada a la esclavitud y la tristeza, encerrada con Ikeuchi y sus peticiones.

Fin flash back


Has hecho cosas terribles Hojo, muy malas. No conocí nunca ser más cruel que tú.


Continuará…


(1) Aya Wada es un personaje que me inventé. Aya por Aya Kitou de "Un litro de lágrimas" y el Wada por Kaoru Wada, uno de los nombres que recuerdo de los openings y endings de Inuyasha.


Y este fue el doceavo capítulo. Espero que les haya gustado y que tenga sentido. Saludos