Podía sentir su tranquilo latido en la parte trasera de su cabeza, sus manos en su cintura y sus piernas completamente abiertas para no rozarlo de una forma que le incomodara. Se había acostumbrado a ese estado de ensueño permanente, de imágenes y sensaciones entremezcladas. Dejó de preguntarse si había algo real o imaginario. En realidad no tenía ninguna importancia de cualquier manera.
-Deberías ir con esa vidente- se acomodó mejor en el suelo para que la espalda de Kyle se soportara mejor contra su pecho-no quiero que te vuelvas loco-
Sonrió, dejando que su cuerpo cayera contra el que lo sujetaba sin preguntarse quién era realmente. Tenía la sensación de ser una nube, un insignificante rayo de luna y ese cuerpo era el cielo que lo sujetaba. No quería saber nada más. No quería saber si esos ojos azul cielo, inocentes se despidieron de él en el mar, si esa voz femenina diciendo " acepto" si aquella bala... Sólo quería seguir ahí, en la maravillosa aparición de ese pajarito sin ojos, de la cálida caricia de esa explosión de colores y las infusiones que le daba. Aunque no fueran parte de la realidad, eran mejor que la apuñalante memoria de ser echado de su departamento, de ser despojado de su vida por...
-¿Cuándo fue la última vez que besaste a alguien?- la pregunta lo tomó por total sorpresa.
-Bueno...-sujetó la orilla del pijama de Kyle, jugueteando- sólo porque sé que no eres un chismoso, hace quizá dos semanas con Damien, ya estábamos todos muy ebrios, fue idea de Tweek, pero Pip no se rió mucho a decir verdad-
-¿Y lo disfrutaste?-
-No creo que debamos estar hablando de esto-
-¿Te gustaría besarme?-
-Sí- dijo muy bajo, esperando que no lo escuchara, abrazándolo más- pero en tu estado y en esta situación no creo que sea conveniente-
-Tú y yo éramos amigos cuando pequeños. Los mejores del mundo- con lentitud se dio media vuelta, sentándose en el mismo espacio entre las piernas de Stan, tomando su rostro para que lo viera fijamente. Esos verdes paliativos le recorrían el alma en segundos- tú fuiste mi primer beso. Teníamos cinco años y en un San Valentín cuando vimos a tus padres besarse e intentar explicarnos que eso hacían las personas que se querían mucho, tú me insististe para que lo hicéramos, ya que nos queríamos tanto - sonrió, delineando su mandíbula con un dedo.
-¿Nos conocíamos de hacía tanto?- sentía sus párpados temblar por querer apartar la mirada, por los nervios de estar tan cerca. Estaban fingiendo, claro, lo recordaba. Estaban orquestando una perfecta revolución, una fantástica liberación de enemigos invisibles- Me gustaría recordarlo-
-¿Para qué quieres recordarlo si puedes tenerlo ahora?- pegó sus labios, apenas una caricia sobre los suyos y Stan sintió su columna congelarse -Estoy harto del pasado, Stan, me asfixia pensar en él, me duele todo el tiempo, me duele en todo el cuerpo buscar las piezas que me faltan y al final del día ¿Qué importa recordarlas si no van a volver? Recordar a Ike no me lo va a traer de vuelta, recordar a Heidi no me la dará de vuelta- otro beso lento, sus labios le picaban por lo partidos y resecos que estaban los de Kyle y aún así la sensación era tan cálida que no quería apartarse- ¿No podemos intentar aprovechar esta oportunidad? Tú también perdiste a alguien muy importante en tu vida, deberías entenderlo ¿No merece su sacrificio que tú y yo al menos podamos tener una esperanza? Puedo acostumbrarme a ti- Stan sintió la lengua de Kyle lamer sus labios para hidratarlos y tuvo qué cerrar los ojos con fuerza por la descarga eléctrica en su columna- No quiero quedarme solo, no quiero arriesgarme a que lo que sea que nos vigila nos descubra y me vuelvan a apartar de nadie, no quiero recordar nada ¿No podemos intentarlo? Tendría tu casa y el consultorio bien limpios y organizados todo el tiempo, cocinaría para ambos, haríamos el amor por las tardes y en las noches veríamos a nuestros amigos ¿No quieres una vida así?-
-No se trata sólo de nosotros- por más que quizo, su voluntad no alcanzó para apartar su mano de la cintura de Kyle.
-¿Y por qué no? La humanidad lleva mucho tiempo funcionando así y no nos hemos extinguido ¿Para qué quieres cambiarlo?-
-No lo sé- acarició sus rizos, cerrándose en sus dedos, hilitos rojos, acercando él mismo sus labios a los de Kyle aunque tímidamente- hemos arriesgado tanto que debe valer la pena volver a tener libertad-
-¿Crees que alguna vez la tuvimos, Stan?- sus dedos en sus mejillas, el opaco de sus ojos por las horas de sueño y los alcaloides en su sistema, sus labios en los suyos. No podía pedirle que pensara en nada más que él, que la dolorosa cercanía que su cuerpo parecía recordar antes que su mente, algo escrito en tinta invisible sólo para él, la temperatura de su piel queriendo alcanzar sus dedos a través del pijama. ¿Qué de malo había en eso? Ambos eran adultos, Kyle estaba terriblemente desesperado.
Y él estaba tan solo.
A mitad del beso, Kyle cedió a las sustancias otra vez y Stan se mordió los labios, indeciso y frustrado. Optó por dejarlo dormir, recostándolo de nuevo en la cama y saliendo a la cocina. Craig y Tweek estaban sentados en el sillón, mirando la televisión que habían encontrado en un tiradero cercano a las cortinas de cian. Captaba dos canales y ninguno era muy claro, pero de alguna manera guardaban esperanza que algo ahí pudiera serles de ayuda. Damien estaba sentado a la mesa, leyéndole algún cuento a Pip que bebía té, balanceando sus piernas y enredándolas alternadamente en las de Damien. Se recargó contra la puerta que acababa de cerrar.
Craig le hizo un comentario a Tweek que encendió sus mejillas y le ganó un manotazo en el brazo, una risa después. Damien siguiendo el hilo de la broma, Pip cubriendo su boca con un pudor arcaico, de niño victoriano que después los hizo reír a todos. Tweek buscando la mano de Craig y él jalándolo a su pecho, besándolo y acariciando su cabello. Damien cambiando la página del libro y ayudando a Pip a comer las galletas de chocolate que él mismo había preparado antes de comprobar que Kyle seguía en el estado que le provocaban las infusiones de Tweek. No habían avanzado casi nada, todo lo que Kyle soltaba eran frases sin sentido y a medida que los días pasaban, su mente parecía menos clara. Pero cuando se acurrucaba contra su pecho, algunas veces le contaba fragmentos que él también parecía mantener ocultos en su mente. Había tanta normalidad, una calma insospechada en su rutina. Podía ser como Damien y si la mente de Kyle nunca mejoraba, él se encargaría de llevarlo a todos lados con esa devoción envidiable. Podía ser como Craig y mantener la misma camadería que él tenía con Tweek. Ellos estaban al borde, en los límites de lo correcto, coqueteando con lo ilegal por perseguir una verdad que al final, Stan no sabía si valía tanto como la rutina que ahora mismo mantenían. Encontraron un refugio, una forma de sobrevivir. Una complicidad que los hermanaba y ¿Estaba tan seguro de querer sacrificarla?
La verdad, la realidad no lucían merecedoras del precio que pedían.
-¿Cómo sigue?- Tweek lo sobresaltó, ofreciéndole una taza de café en la mesa. Stan se sentó junto a Damien. Todos estaban atentos a él.
-Todavía parece drogado- le dio un trago a la bebida, amarga como siempre- he estado pensando...¿En verdad es buena idea que sigamos con esto?-
-¿A qué te refieres?- Craig se levantó del sillón.
-¿No tenemos una buena vida aquí? Mírense, Tú con Tweek, Damien con Pip. Nadie nos molesta, a nadie le importa una mierda lo que hacemos ¿Cuántos otros ciudadanos pueden hablar de semanas sin ir al trabajo y aún así tener fondos? ¿O de tener sexo sin una puta cámara mirándolos a todas horas? ¿Por qué estamos haciendo esto?-
-Cielos, Stan, nunca pensé decirte esto pero no puedo creer lo bastardo egoísta que eres- Tweek había dejado su taza de café cuando comenzó a apretarla tan fuerte que pensó la rompería- ¿Una buena vida? No somos nadie, no existimos. Sé que notaste que en cuanto Kyle se mudó contigo, tu veterinaria dejó de recibir gente. Desaparece del mapa enseguida. ¿Quién crees que se ha ocupado de cuidar de las heridas de Pip, o cuando alguno de nosotros se enferma? Yo, porque en el registro de salud no existimos. ¿Una buena vida que se llevaran a Wen? Perdona, Stan, para mí no hay nada de tranquilidad en estar esperando cuándo volverán a quitarme a uno de los míos, como si su vida no valiera nada, como si no fuéramos nada. Al carajo con tus tibiedades ¿No valoras ni el maldito esfuerzo que está haciendo Kyle? Lleva menos tiempo con nosostros y lo comprende mucho mejor que tú-
-Deberías avergonzarte- murmuró Pip, con su cara oculta en el pecho de Damien.
-Estamos sacrificándolo todo, Stan- Craig apretó su hombro, fraterno, extrañamente- entiendo que tengas dudas, si yo tuviera qué ver a Tweek en el estado en el que está Kyle, sinceramente no sé si podría soportarlo. Creo que todos tenemos derecho a dudar a veces, lo importante es que no nos dejemos caer ¿No?-
-¿Me estás tratando con amabilidad? Carajo, creo que debo haber dicho algo verdaderamente estúpido para que ni siquiera tú te atrevas a burlarte de mí- trató de sonreír. Tweek se levantó hasta él, rodeando sus hombros por su espalda.
-Lo siento, Stan. Ya lo dijo Craig, lo estamos arriesgando todo pero está bien que tengamos dudas, porque no estamos solos para enfrentarlas. Vamos a encontrar la verdad. Vamos a salir de aquí y quizá podamos encontrar a Wen-
-Eso espero, amigo. Eso espero-
