Inuyasha y sus personajes no me pertenecen, sino a Rumiko Takahashi.

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Hola chicas:

Aquí les traigo la conti, estará un poco empalagosa, no pude soportar dejar a Bankotsu solito, pero regresará una parte importante del guerrero que intentará separarlos definitivamente, ok no digo más, léanlo y disfrútenlo.

Aclaraciones:

—Lo que esta entre guiones es el dialogo de lo personajes—

"lo que esta entre comillas, son los pensamientos"

Y lo demás son sólo narraciones mías"

Capitulo 12:

Kagome no pudo dormir, al cerrar los ojos sólo encontraba nuevamente con esos ojos llenos de odio y lujuria de su compañero, le daba vueltas y vueltas al asunto, preguntándose que fue lo que había sucedido, porque él había abusado de ella, tal vez ella nunca estuvo equivocada y no solamente el aspecto físico y el nombre de Bankotsu era lo único que él había heredado.

Pero lo que más giraba en su cabeza, era la pregunta de por qué ella le había correspondido de esa forma, ella no era así, admitía que el joven le gustaba, pero no era suficiente como para que su cuerpo reaccionara de esa manera tan intensa.

—Ahora si pensara que soy una zorra—

Se levantó por tercera vez en esa noche y de nuevo volvió a la ducha, ella trataba de lavar su piel, tallaba, su cuerpo con fuerza, se sentía sucia y avergonzada, por la manera en la que ella permitió que él la tomara, hubo momentos en los que ella había disfrutado del contacto con Bankotsu, su cuerpo lo demostró claramente.

— ¿Por qué? ¿Por qué lo hice? No lo entiendo, pude haber resistido, lo sé, pude hacerlo y no lo hice—Su lagrimas caían constantemente, no podía creer que esto le sucediera a ella, todo era tan surrealista.

—Bankotsu idiota, no tenias por que hacerme esto, tu me gustabas mucho ¡Tonto! No tenías por qué ofenderme llamando así, diciéndome zorra—

Era verdad, ella ya le había permitido tomarla, muy en el fondo, ella deseaba estar con el guerrero, tal como en su sueño, escuchando como él le decía te amo, pero sólo escucho sus palabras llenas de odio, todo se arruinó en el momento que él abrió la boca para humillarla.

Kagome aun sentía la necesidad de estar con el mercenario, era difícil de explicar, después de la manera en la que la había tratado, su cuerpo continuaba con esa necesidad tan fuerte, la lujuria le recorría las venas, pero su mente decía que no.

Al recordar los besos tan atrevidos de su compañero, enrojeció violentamente, ni siquiera Inuyasha la había hecho convulsionarse de tal manera.

Se abrazó fuertemente las rodillas, intentando controlar todas esas sensaciones tan confusas y encontradas, por un lado ansiaba estar de nuevo con Bankotsu, pero al mismo tiempo no debía permitirlo.

Kagome estaba tan hundida en su dilema, que nunca detectó que era vigilada por una figura femenina.

Bankotsu por su parte también repasaba cada instante vivido, lleno de arrepentimiento, se preguntaba cómo podría volver a mirar a su compañera a la cara.

— ¿En qué momento se me salieron las cosas de las manos? ¿Por qué me acosté con ella? Ese no era el plan—Cubría su cara con las manos, no entendía lo que estaba pasando, ni porque todo su autocontrol se quebró cual frágil copa de cristal.

En verdad su autocontrol era poco, pues suele ser muy impulsivo, pero en cuanto a mujeres, presumía ser un conquistador, pero la verdad era que Naoko aun ocupaba su corazón.

O eso creía él. Kagome lo había ocupado desde la primera noche que pasaron juntos, cuando ella narraba su historia con los siete guerreros y acarició su mejilla.

De repente recordó aquella noche.

— ¿Fui un buen guerrero? Es decir…Bankotsu, el líder de los siete guerreros—

—Era el más peligroso de nuestros enemigos, casi matas a Inuyasha, casi nos matas a todos— Salió de su futon y nuevamente se acercó a Bankotsu que la miraba en silencio, ella estiró una mano hacia su mejilla y lo acarició suavemente, él se estremeció ante el contacto y cerró sus ojos, dejándose acariciar por su compañera. —Tu rostro es idéntico al de él, tus ojos, tu voz, sólo te falta una marca en forma de estrella que él llevaba en su frente— Tocó la frente del chico con su dedo, él tomó la mano de Kagome suavemente y la llevo de nuevo a su mejilla, abrió los ojos y se encontró con la mirada temerosa de ella—

— ¿Temes que yo como su reencarnación recuerde nuestra enemistad y te mate? — él retiró un mechón de cabellos de la cara de Kagome y lo puso detrás de su oreja.

—Tal vez— Retiró su mano del rostro del chico, sintió que estaba siendo demasiado atrevida.

—Por favor, regresa a tu lugar y duérmete— habló seriamente Bankotsu y se voltéo bruscamente dándole la espalda a la chica y ella se retiró. Kagome aun sentía la tibia mano de Bankotsu sobre su rostro, pensó que él había sido muy tierno cuando limpió sus lagrimas, después de todo él sólo era una reencarnación... al igual que ella.

Bankotsu nunca toleró demasiado a Kagome, odiaba casi todo de ella, pero cuando la asignaron como su compañera, su deber era protegerla, pero esta noche él fue su peor enemigo.

Daba vueltas por toda la habitación, tratando de decidirse, si ir en este momento a buscarla o dejarla hasta que se calmarla. De nuevo cada momento regresaba a su mente.

—Mi intención era sólo humillarla, pero ¿Por qué no pude detenerme? Ella ni siquiera me atraía de esa forma—Y en realidad logró hacerlo. — ¡Oh Dios! ¿Qué hice? —

Pensaba que al asustarla ella ya no regresaría, con suerte ella renunciaría o pediría cambio de compañero, pero en el momento que sus labios rozaron la delicada piel de la sacerdotisa, todo buen juicio se nubló, aun cuando hablaba del deseo de venganza, este había disminuido, pero en su lugar el de poseerla había nacido.

Recordaba cada caricia proporcionada que el había emitido, cada golpe recibido esa noche, cada rasguño, cada sutil roce que ella había proferido, todo esto hacia que nuevamente su piel se erizara.

¡Por Dios! ella le había correspondido parcialmente, en el momento que ella le permitió tocarla, sobre todo después de saborear sus dulces labios, todo cambió drásticamente.

Todo por un beso. Ella cedió todo gracias a un simple beso.

—Yo… ¿Le gusto? —No lo podía creer aun cuando ella se lo Abia confesado — ¡Soy un idiota! ¿Qué he hecho? — Se vistió rápidamente, necesitaba aclarar las cosas y sobre todo pedir perdón.

Una sonrisa triste apareció en su rostro al recordar el calor que emanaba el cuerpo de esa joven, la manera en la que ella derramaba su esencia sobre su mano y su miembro, la forma en que ella se convulsionaba debajo de él.

Bankotsu tampoco se percato de que era observado.

En una mansión demasiado obscura, la cual sólo era alumbrada por pequeños focos, pero aun así la oscuridad se expandía por todo el lugar. Aquí se reunían tres figuras femeninas, dos de ellas eran demonios y una era una sacerdotisa oscura.

— ¿Y bien? —Una hermosa demonio polilla. De cabello corto hasta los hombros y ojos azules, su apariencia era de una joven de veinte años, era la más joven de ese grupo, pero la más peligrosa.

—Tal como lo dijiste, logré quebrantarles el espíritu, ambos aun se preguntan que sucedió—

—Eso le enseñará a no sustituirme tan pronto ¡Sólo han pasado dos meses y ya me cambió por otra! —

— ¡Eres mala! Ni si quiera a mi me diste la oportunidad de comerme a ese guerrero, pensaba quedarme con su cabeza—

— ¡Idiota! ¡Por tu culpa han aumentado la vigilancia de esa maldita organización! —

— ¿Cómo iba a saber que detectarían que era un demonio? ¿Por qué no pasó como en las películas? En las que los policías buscan un asesino en serie y tardan mucho, mucho tiempo…además, no se supone que el hechizo de esta sucia humana nos cubriría—Habló una bella mujer que aparentaba ser de unos veinticinco años, cabello largo hasta la cintura y ojos verdes, mientras señalaba a la mujer humana.

—Si se refiere a mi, Jin, mis hechizos no son infalibles y estaban advertidas, en cuanto ustedes mostraran su verdadera identidad o poderes, su presencia maligna seria detectada por cualquiera con poderes espirituales. —Explicaba una hermosa mujer de aproximadamente treinta años, figura delgada, cabello largo y recogido en una coleta, sus ojos eran de color violeta— además si mal no recuerdo, fue usted quien no tuvo el suficiente cuidado para no dejar huella en los cuerpos—

—Sólo espero que pronto nos deshagamos de ese estúpido sello, pues he decidido romper mi dieta tan estricta—

— ¿Así? ¿Debo tomar eso como amenaza señorita Jin? —

—No Tsuki, es una promesa, jamás he comido una mujer, tú serás la primera—Se burló la despampanante Jin.

—Yo les advertí la debilidad de mi hechizo, ustedes debieron tomar sus precauciones, como usted, mi señora, estuvo a punto de ser capturada por sus impulsos—

—Tienes razón, Tsuki, todo estaba fríamente calculado, pero esos idiotas tenían que llegar y esa estúpida hanyou casi me descubre, me costó mucho controlar mis poderes para que ella no detectara mi aroma natural, sólo encontró a la dulce, inocente y asustada humana Naoko—Se burlaba fuerte, sus carcajadas se escuchaban por todo el lugar. —Lo mejor de todo y lo que más los confunde es que ni siquiera era luna llena—

—Si esa hanyou supiera que tú mataste a su abuelo—

—Mph, no lo sabrá, admito que fue divertido jugar con las emociones de ese hibrido, su corazón no lo toleró y murió ¡Qué patético—! —

— ¿Pero tenias que dejar en coma a tu cuñada? —

—Es porque la muy maldita no cantaba, ni me permitía entrar a su mente, hasta quemó sus investigaciones en cuanto me descubrió, todos piensan que fui yo…lo más patético fue cuando el idiota de mi novio quiso que me leyeran y luego borraran la mente, según eso lo hizo porque me amaba—

—Por lo menos ese demonio polilla no la descubrió—Suspiró Tsuki.

—Eso es querida…porque entre gitanos no nos leemos la mano—Las tres mujeres rieron de sus aventuras—Por cierto Jin, pude ver tu trabajo esta noche, tu saliva si que es demasiado afrodisíaca, no me gustaría ser tu alimento—

—Claro, me gusta comer bien, sabes que necesito un amante demasiado…tú sabes…exageradamente apasionado, que me deje satisfecha sexualmente y los humanos están muy lejos de eso, es por eso que mi veneno es más fuerte de lo normal—Se quejó la demonio mantis—Además si me llega a satisfacer aunque sea un poco, le hago el favor de matarlo rápido y sin dolor—Agregó Jin.

—No sé por qué le dices veneno, si ni siquiera los mata—Tsuki quiso demeritar a la mantis.

—Eso es porque cada molécula de la se que compone mi saliva se adentra al cuerpo y duraría por varios días y puede ser transmitida también por esa persona, ni siquiera saben lo que hacen, son inconcientes de sus actos, sólo piensan en satisfacer sus más bajos instintos animales y dentro de su inconciencia yo…los mato, es por eso que es mi veneno—Hablaba presuntuosamente.

— ¡Vaya que los dos estaban inconcientes! Hasta me dieron celos, yo debí haber estado allí, no esa mujer, ¡Él era mi amante!— La mujer polilla apretaba sus puños.

—Sólo espero que no sea contraproducente, esos dos ya sentían algo el uno por el otro, hoy están arrepentidos, mañana…tal vez no, la niña se veía enamorada, lo sé porque vi su cara cuando me vio con él—

—Eso es porque mi novio es muy atractivo—

— ¡Ni me lo digas! yo estaba a punto de hacerlo con él, sólo que esa estúpida mujer llego ¡Imagínate, que ese humano idiota pensaba utilizarme para darle celos! pero mi veneno quedó en sus labios desde la primera vez que lo bese, y la segunda dosis se la di ese día, un poco más y ese hombre era mío—

— ¡No te equivoques Jin! a ese hombre lo mató yo, pero si tú la matas primero esta bien—

—Pero sólo puedo hacerlo hasta la luna llena, con este cuerpo el me mataría fácilmente—

—Debes controlar un poco tu apetito Jin, también arriesgaste nuestra misión al matar a esos dos hanyous, deberías aprender de mi, un hombre no pondrá en peligro todo por lo que yo he luchado, mucho menos un humano tan débil como ese. —

—Si querida, pero por tus tonterías, casi pones al descubierto todo, se suponía que sólo leerías la mente de Hitomiko—

—Si, pero al intentarlo ella me detectó y pronto cerró su mente y tuve que darle el tratamiento especial—Contestó aburrida.

—Pero te sobrepasaste, la dejaste en coma—

—Fue un hueso duro de roer—

—Perdiste a tu fuente de información, no podrás acercarte a él, se supone que borraron todo recuerdo de tu mente—

— ¡Jin! ¿Acaso no tienes imaginación? él me ama, puedo recuperarlo fácilmente y seguir entrando en sus recuerdos— Naoko se molestó. —El idiota piensa que hay un traidor dentro de su equipo, sin darse cuenta es él mismo—Rió sensualmente.

— Pero esa nueva sacerdotisa…—Tsuki intervino.

—Esa sacerdotisa no es obstáculo para nadie, después de lo que les hicimos esta noche, ni siquiera querrá verlo, lo odiará y ten por seguro que desde ahora ella nunca podrá confiar en él… ¡Nunca! —

— ¿Estas segura, Naoko? —

—Claro, él me ama ya te lo dije—

—Pero jugaste un juego peligroso al meterme en tus planes, tal vez les haya gustado y deseen repetir lo de esta noche—Habló con sorna la mantis. —Como te lo dije, hoy están arrepentidos, pero mañana…mañana será otro día—

—No lo creó, ella estaba bajo el influjo de tu veneno, ella se sentirá muy mal, cuando recupere completamente el control de sus actos, ella es tan inocente, pura e ingenua, sólo ha amado a una sola persona, lo vi en su cabecita atolondrada, ni siquiera me detectó ya que esa otra polilla estaba junto a ella y pensó que él quería leer su mente y no yo—

El departamento de Kagome estaba totalmente a oscuras, Bankotsu estaba frente a la puerta, no sabia en ese momento si entrar o largarse.

— ¡Soy un cobarde! — Introdujo la llave y entró en silencio, fue camino a la habitación la cama estaba vacía, escuchó el suave sonido del agua en el baño y después nada.

Kagome se atormentaba una y otra vez con sus pensamientos, estaba confundida, era lo más doloroso que sentía, la confusión.

Ella agarró aire y se sumergió en la bañera, deseaba esconder la cara aunque fuera sólo por un instante.

El recuerdo de la primera vez que los dulces labios de Bankotsu tocaron los suyos apareció de golpe, había sido de la misma forma... bajo el agua.

Ella se estaba relajando tranquilamente, estaba a salvo por fin, cuando fue sacada abruptamente del agua, no lo podía creer, sus ojos se llenaron de terror e intentaba escapar de nuevo.

— ¡No! ¡Suéltame! ¡No me lastimes más! —Sus brazos estaban sujetados fuertemente por Bankotsu.

— ¡Basta ya! ¡Kagome! —Era difícil sostenerla por demasiado tiempo, el cuerpo de la joven estaba húmedo y resbaladizo, ella logró soltar sus brazos del agarre de Bankotsu y este sólo la abrazó por la cintura, recibiendo todos y cada uno de los golpes de la sacerdotisa.

— ¡Eres como él! Ni con la muerte cambiaste, ¡Eres él, pero en diferente piel! —Bankotsu debilito su abrazo y ella pudo escapar y corrió a su habitación, al querer cerrar la él empujó impidiendo que lo hiciera.

— ¡Kagome, escucha! —Ella corrió a la cama y se cubrió con una sábana.

— ¡Aléjate! Si lo que buscas es volver a lastimarme ¡olvídalo! Ya lo hiciste—Su mirada se lleno de odio.

—No busco eso, vengo a…perdón—Sacaba una daga en su funda, la colocó en sus dos manos para entregarla a ella.

— ¡No! ¡¿Qué vas a hacer?! —

—Mi vida te pertenece Higurashi, has con ella lo que te plazca—Se puso de rodillas y se inclinó ante ella y le entregó la daga.

Ella lo miraba sorprendida — ¿Acaso me estas pidiendo que…?—Él asintió en silencio y ella se levantó de la cama y a paso lento camino hacia Bankotsu, tomando la daga de sus manos y se arrodillo junto a él.

—No me pidas eso—El joven abrió sus ojos desmesuradamente y levantó su rostro —Yo jamás te haría daño, no a ti—Ella levantó su mano y acarició la mejilla del guerrero haciendo que la mirara directo a los ojos.

La mirada de Bankotsu expresaba arrepentimiento, la de ella era llena de dolor y ternura al mismo tiempo.

Bankotsu se lanzo sobre Kagome y escondió su rostro entre su cuello y su cabello.

— ¡Oh, Kagome! Lo siento tanto—Ella lo retiró y tomó cara del moreno con sus dos manos, el seguía con los ojos cerrados, él no podía mirarla.

Kagome recargo su frente con la de él.

—Mírame a los ojos—Ella suplicó y él los mantenía cerrados. —Bankotsu, abre los ojos y mírame—él obedeció. —Ya pasó todo, no necesitas entregarme tu vida—

Bankotsu se acercó lentamente a los labios de Kagome, a sólo escasos milímetros —No pienso retractarme—rozó ligeramente los labios de la joven y se separo de inmediato. —Mi vida te pertenece—

—No te retractes entonces, yo la acepto—Y ella lo besó con dulzura.

Ella sintió como Bankotsu buscaba entrar en su boca y ella le dio acceso a ella, profundizando así el beso, sin darse cuenta lo que con su saliva transmitían.

Kagome se levantó del suelo y tomó la mano de su compañero indicándole que se levantara y nuevamente él la obedecía sumisamente.

En su interior Bankotsu se preguntaba, ¿Qué demonios tenia esta mujer para obedecerla de esta forma? Sin palabras ella siempre lograba que él hiciera lo que ella deseaba.

La joven dejó caer la sábana al piso dejando al descubierto su hermoso cuerpo.

Bankotsu sólo tragó saliva y la miraba atónito, ella se acercó lentamente a él y comenzó a quitarle la ropa. El cuerpo del moreno no respondía.

—Kagome…—

—Shhh—Lo besó nuevamente, mientras le retiraba la camisa —Hoy no puedo hacer nada, mi cuerpo aun me duele, sólo…quítate la ropa y duerme a mi lado—

Ella volvía a hacerlo, nuevamente él la obedecía.

—Kagome, me estas volviendo loco— Observó como ella se recostaba y se recorría para dejarle espacio a su compañero. Un fuerte escalofrío le recorrió la espalda.

—Y tú a mí—Él la imitó y se acostó frente a ella, pero ella se volteó dándole la espalda y tomó el brazo del moreno haciendo que este la abrazara de la cintura.

—No sé si soportaré estar a tu lado sin tocarte—Comenzó a besarle el hombro y la parte trasera del cuello. Kagome sintió como las mariposas de su estomago no la dejaban en paz, los besos la quemaban, nuevamente esa necesidad por ser poseída por él aparecía.

—Tendrás que hacerlo, sólo por hoy, nada más abrázame y duérmete—Cerró sus ojos y se aferró al brazo del guerrero. Ella jadeaba violentamente, pero debía controlarse.

—Kagome…me gustas mucho—La abrazó más fuerte y besó la nuca de la joven.

—Y tú a mi, creo que yo…—Se giró para mirarlo a los ojos —te quiero—Y él la beso apasionadamente, despertando nuevamente el deseo que había en los dos. Bankotsu se separó de ella, aun no olvidaba lo sucedido horas atrás y la consciencia le remordía.

—Kagome por favor perdóname—

—Bankotsu…—Lo abrazó fuertemente.

—Lo que hice te lastimó, tienes razón soy un patán, no merezco estar aquí—Intentó levantarse, pero ella no lo permitió.

—Es verdad, pero ya te he perdonado—Sonrió con dulzura—Tal vez yo sea tu zorra y tú mi patán—Su sonrisa se borró.

—Sabes que no lo eres Kagome, yo lo sé también, soy el primer hombre en tu vida después de Inuyasha—Le besó la frente.

—Lo eres—Bankotsu abrió grandemente los ojos, para luego apretarlos con fuerza y nuevamente la abrazó.

— ¡Oh! Kagome, ¡Me vuelves loco! —Hablaba en un tono ronco.

—Bankotsu...— Ella susurró entre jadeos, correspondiendo al abrazo, los dos regresaron a la cama.

— ¿Segura que sólo quieres dormir? —

—Si, sólo eso quiero, pero contigo a mi lado—

—Te protegeré por siempre—

—Lo sé—

Ambos jóvenes durmieron tranquilos por esa noche, abrazados, sin ningún temor y resistiendo a los efectos del veneno de la mantis, quien había temido esa reacción de los chicos, ya que ambos se atraían mutuamente.

Naoko no sabía lo que en estos momentos estaba sucediendo, ya que según sus predicciones, ellos se separarían definitivamente y así evitarían que ellos interfirieran en sus planes.

Continuará

Hola!!!

¿Qué tal me quedó? Ya empiezo a destapar algunos asuntillos que quedaron pendientes capítulos atrás. Gracias por continuar leyéndome ¿Les gustó el capitulo?

Gracias por continuar leyendome, pero sobre todo muchas gracias a

Pero sobre todo mil gracias a AllySan, XtinaOdss, Yela01 y a Sele-thebest, ksforever, KarinaNatsumi y princserekou, por animarme a continuar con el capitulo once, no se crean, de repente sin me apene demasiado, dije ¡¡Ay pervertidota!!

Disculpen las faltas de ortografia y si por alli se me escapó alguna palabra.

Bueno ya no las aburro, las dejo y nos vemos la proxima semana, ya que una sobrinita me rompió dos de mis dedos y ahorita estoy escribiendo con una sola mano y como que no me acostumbro.