Hola a todos. despues de un monton de tiempo sin portar por aqui, traigo un nuevo capitulo. este es un capitulo de paso, vayamos a decir, necesario para los futuros acontecimientos. no hay tanto amor ni cosas en parejas. es mas explicativa. espero que os guste. aunque reconozco que no es el mejor capitulo, pero necesario. si lo continuaba iba a ser en esceso largo y como lo he terminado, considero que lo he dejado bien preparado para esperar el siguiente capitulo.

como siempre, los pensamientos de los personajes estan en cursiba y llevan escrito el nombre del personaje al final.

sin mas os dejo leyendo y espero subir pronto el siguiente capitulo. y tambien como siempre, naruto no me pertenece bla bla bla ...

En la ciudad de Karakura.

_ ¿Quieres que vayamos a mi casa? Si quieres, pasamos por el videoclub y alquilamos una película y la vemos cuando terminemos de estudiar. ¿Qué me dices Ichigo-kun?

_ Vale, por mi está bien. Anda, mira quienes están en la puerta.

Orihime mira hacia la puerta principal del instituto y ve a Renji y Rukia. La pelinaranja va rápidamente hacia ellos sonriente.

_ Kuchiki-san, Abarai-kun. ¿Qué hacéis aquí? ¿Otra misión?

_ No, solo hemos venido a veros. ¿Os parece bien si vamos donde Urahara?

_ Si, por mi está bien.

_ Bueno, tenía planes mejores, pero si Orihime dice que va, no tengo más remedio.

_ Seguro que estabas pensando en hacerle algo pervertido a Orihime, ¿verdad?

_ ¿Pero qué dices mandril?

_ Ya están estos dos como siempre. Ya puede pasar el tiempo que quieras que cuando se vuelven a ver siempre se saludan igual. - Ishida coloca las gafas correctamente en su sitio, gesto típico en él. - ¿Otra vez aquí Kuchiki-san, Abarai-kun? ¿Parece que le habéis cogido cariño a Karakura?

_ Ishida, Shado, también os esperaba. Vamos donde Urahara porque Renji y yo hemos venido para hablar con todos vosotros.

_ Bueno vale.

Todos se encaminaron hacia la tienda de Urahara.

….

_ Kuchiki-san que alegría verte por aquí otra vez.

_ Hola Urahara-san, veníamos a hablar con todos vosotros. Por eso les pedí a los demás que vinieran aquí conmigo, espero que no te importe.

_ ¿Qué le va a importar? Está encantado.

_ Yoruichi-san que alegría de que tú también estés aquí.

_ Si, si. Últimamente siempre está aquí. Le ha tenido que coger el gusto.

_ Tu cállate Ichigo.

_ Va va, no pelear que Kuchiki-san tiene algo que decirnos. Pasar y sentaos. Tessai nos traerá algo de té.

Todos pasaron y se acomodaron. Tessai al poco rato entro en la sala y les sirvió a todos unas tazas humeantes de té para pasar mejor la velada.

_ ¿Y bien? Aquí nos tienes a todos. ¿Que es tan importante?

Rukia hizo una breve pausa. No le resultaba tan fácil decirlo. Aunque estuviera tremendamente feliz, lo que tenía que decir le causaba algo de vergüenza. Conocía a sus amigos y sabía que alguna broma iban a gastar.

_ Bueno, lo que tenemos que decir … es … que … nos vamos a casar.

_ ¡¿QUE?! - dijeron todos al unísono.

Todos se habían quedado sorprendidos ante semejante noticia, era algo que no se esperaban, al menos no tan pronto.

_ ¿Os vais a casar? Eso es maravilloso Kuchiki-san, felicidades.

_ Gracias Inoue.

_ ¿Estás embarazada?

_ ¡¿Ichigo?! - dice Orihime avergonzada por la pregunta de su novio.

_ ¿Y porque tendría que estar embarazada, idiota?- Saltan Renji y Rukia visiblemente ofendidos.

_ Hombre, hace tan solo unos meses que estáis saliendo, es todo muy rápido

_ Venga chicos venga, no discutir. - trataba Urahara de calmar a ese par de chicos.

_ ¿Cómo me voy a calmar si este idiota no para de decir tonterías?

_ Vale, vale, lo siento … felicidades.

_ Humm …

_ ¡Que te estoy felicitando mandril, no me hagas todavía humm!

_ ¿ A quién llamas mandril, pelo de zanahoria?

_ ¿Es que siempre tenéis que estar igual? - decía Ishida mientras se colocaba sus gafas. - Tendríamos que estar celebrando la noticia, no de bronca y más tú, Renji.

_ Vale vale, ya paramos.

Cada uno se sienta nuevamente junto a sus respectivas novias, tratando de calmarse.

_ ¿Y para cuando se van a casar?

_ Y al fin escuchamos tu voz Shado.

_ Ichigo.

_ Vale vale. No te enfades Rukia.

_ Pues compórtate. Bueno, nos casamos en un mes. La boda será en la mansión Kuchiki y me gustaría que fuerais.

_ Claro que sí. Cuenta con ello. Y si necesitas que te ayude con los preparativos tan solo tienes que pedirlo.

_ Claro, eso ya lo daba por hecho.

…..

Ichigo y Orihime caminaban por la calle cogidos de la mano, dirección a la casa de ella. Ya habían terminado de hablar con sus amigos.

Durante todo el camino le estuvo dando vueltas a lo ocurrido esa tarde, a la noticia sobre el matrimonio de Rukia y Renji. No pudo evitar imaginarse que los que se casaban eran ella e Ichigo. Y lo que se imagino le gustó. Le gusto verse vestida de blanco, yendo al altar y decir si quiero. Le gusto dormir todas las noches junto a la persona que ama y ser la cara de esa persona lo primero que viera al despertar. Vivir juntos, comer juntos, hacer una vida juntos. Una sonrisa comenzó a adornar su cara, todo lo que imaginaba realmente le gustaba.

Pronto llegaron a su casa y tuvo que interrumpir sus pensamientos.

_ Que bonito, Kuchiki-san y Abarai-kun se casan. ¿Que bien, no?

_ Supongo.

_ ¿Supones? ¿Es que no te alegras por ellos?

_ Si me alegro, tan solo que creo que es muy ponto. Llevan muy poco tiempo juntos y se casan en un mes. Yo lo veo todo muy precipitado. Es que llevan el mismo tiempo que nosotros saliendo. ¿Te imaginas? Solo de pensarlo me agobio.

Orihime, ante las palabras de su novio no puede hacer otra cosa más que entristecerse. Siente sus palabras muy bruscas e hirientes. Todo lo que había estado imaginando, toda esas bonitas imágenes de su vida junto a Ichigo las sentía ahora lejanas, porque para él era un tormento. Lo que para ella era algo tan bonito, para él era un agobio. Ella creía que todo estaba bien entre los dos, que se querían, pero su reacción la estaba haciendo dudar. Sabía que quizás estaba exagerando. Sabía que era pronto hablar de casarse y que la reacción de Ichigo era natural, pero no pensó que oírlo decir de la boca de él iba a ser tan doloroso. Quizá exageraba porque últimamente estaba algo irascible, más sensible de lo normal, no sabía a que era debido, pero últimamente se tomaba las cosas demasiado a pecho.

Agacha su cabeza, tratando de ocultar alguna señal que muestre a Ichigo como se siente en esos momentos. Pero Ichigo ese gesto lo nota, ve que algo le pasa.

_ Orihime, ¿te pasa algo?

_ ¿Eh? … no, claro que no.

_ ¿No? ¿Segura?

_ Claro que no. ¿Quieres tomar algo? Yo voy a por un zumo de naranja para mí, ¿que te traigo?

Ichigo la coge de la mano evitando así que se vaya, y la obliga con un ligero tirón a volver a sentarse.

_ Orihime, dime lo que te pasa.

_ A mí no … - deja de hablar al sentir unas lagrimas traicioneras comenzar a recorrer sus mejillas. Gira la cara queriendo evitar que Ichigo no vea que está llorando.

_ ¿Me quieres engañar? Hace un momento estabas la mas de feliz y ahora no eres capaz ni de mirarme a la cara. ¿Me vas a decir que te pasa? ¿Me vas a mirar a la cara? - terminando de decir esto, la coge de la cara y la obliga a mirarlo. - ¿Estas llorando? ¿Pero por que lloras?

_ No sabía … no sabía que te resultara tan horrible la posibilidad de casarte conmigo.

¿Que me pasa? No debería ponerme así con él. Es lógico con el poco tiempo que llevamos juntos no quiera casarse conmigo, yo tampoco había pensado en ello hasta que Rukia y Renji anunciaron su compromiso. Pero si sé que soy la primera que no me quiero casar, que entiendo a lo que se refiere Ichigo, ¿por que me pongo así? ¿por que no puedo parar de llorar? - Orihime.

_ ¿Que? ¿Por lo que dije antes? No me resulta horrible. ¿Como crees eso? Pero realmente llevamos muy poco tiempo juntos, no nos conocemos lo suficientemente bien como para casarnos, sin contar con que aun estamos en el instituto. Somos muy jóvenes todavía. Si tan siquiera has ido a mi casa como novia.

En vez de sentirse calmada, las palabras de Ichigo la enfurecían más. Su estado de ánimo pasaba de sentirse herida a sentirse completamente enfadada.

_ Cierto, no me has llegado a llevar a tu casa como tu novia. Y te agobias tan solo de pensar en casarte conmigo. Creo que estoy empezando a entender muchas cosas.

_ Orihime, lo estas malinterpretando todo.

_ ¿Malinterpretando? … Estoy cansada, me voy a ir a dormir, creo que será mejor que te vayas.

_ ¿Como? No me voy a ningún lado hasta que no estés bien. Si no te he llevado a mi casa no es porque tenga ningún problema contigo, es por mi padre. Así de simple. Conoces muy bien a mi padre y sabes que esta como una cabra y me molesta muchísimo, no quería que te metieras en toda esa locura. Pero si es tan importante para ti te llevo ya mismo. Y lo del agobio por casarnos ahora, no es que no me quiera casar contigo, tan solo que no ahora, no lo veo lo más adecuado. Pero no por eso quiero que pienses que no te quiero o no le doy importancia a esta relación. Te lo he dicho muchas veces y creía que te lo había dejado claro. - Ichigo coge el rostro de Orihime entre sus manos. - Te quiero con toda mi alma y quiero estar siempre a tu lado. Solo quiero que entiendas que somos muy jóvenes para una responsabilidad tan grande. Pero si para demostrarte todo lo que te quiero tenemos que casarnos te llevo ya al altar.

Orihime al tener a Ichigo así de cerca y ante las palabras que le acaba de decir se va tranquilizando, va dejando de llorar y controlando su respiración. Total, sabe que Ichigo tiene razón en todo lo que dice.

_ No es necesario Ichigo. Yo no me quiero casar todavía. Pero en la manera que lo habías dicho parecía que te horrorizaba. No sé, me ha dolido.

_ Lo siento. Siento mucho si te he hecho daño. A la próxima vez mediré más mis palabras antes de hablar. ¿Te sientes ya mejor? - Ichigo comienza a secar las lágrimas del rostro de su novia con los pulgares de sus manos, las cuales tenía sujetando el rostro de ella.

_ Si. - Esto se lo dice con una dulce sonrisa en su rostro.

_ Entonces, ¿quieres que me vaya?

_ No, ya se me ha pasado el sueño.

Ichigo sonríe pícaramente anticipando a su novia lo que le espera. Acorta las distancias y la besa tiernamente. Pronto ese tierno beso comienza a tornarse apasionado. Quiere demostrarle con hechos lo que le ha dicho hace un momento con palabras, quiere que sienta cuanto la ama realmente.

…..

_ ¡Kuchiki-san, mira, este vestido es precioso, entremos y pruébatelo!

_ ¿Enserio crees que me quedará bien?

_ Pues claro que si, entremos y pruébatelo, con el serás la novia más hermosa de toda la sociedad de almas.

_ Inoue, no creo que me quede bien, piensa que no tengo un escote como el tuyo el cual lucir, yo creo que mejor debería casarme con el kimono tradicional y olvidarme de los trajes occidentales, por mucho que me gusten.

_ ¿Pero que dices? Vamos. - Orihime coge a Rukia del brazo y la arrastra hasta el interior de la tienda. Se dirige toda decidida hacia la dependienta para que le traiga el traje que les ha gustado en el escaparate.

Rukia y Orihime son llevadas a un probador muy amplio, con las paredes forradas de espejos y un pequeño cajón cuadrado de madera forrado en tela en el centro del probador. La función del cajón es para subirse la persona que se está probando el vestido y así la modista lo tenga más fácil para tomarle medidas.

_ Aquí les traigo el vestido, por favor desvístase quedándose tan solo en ropa interior.

Al cabo de unos minutos Rukia vestía un hermoso vestido de novia. Tenía un escote palabra de honor. Era ceñido hasta la altura de las rodillas, donde iba abriendo cogiendo volumen con unos ligeros volantes de seda. . Tenía una larga cola, propio de un traje de novia. En la cintura del vestido tenía pedrería de un ligero color turquesa que hacia el efecto de un fajín.

_ Kuchiki-san, vas realmente hermosa, parece que hayan hecho el traje expresamente para ti.

_ ¿Seguro que voy bien?

_ ¿Es que no tienes ojos en la cara? Por dios, mírate bien en el espejo. Cuando Abarai-kun te vea así, va a caer rendido a tus pies. Lo vas a dejar sin habla.

_ la verdad es que me gusta como me veo.

_ Claro que te gusta como te ves. Ya te digo que el traje parece que lo hayan hecho para ti. Realmente te ves hermosa. Vamos a pedirle que te traigan zapatos que vayan con el vestido para que elijas los que más te gusten.

_ Está bien.

_ Oiga, por favor.

_ ¿Si? Dígame.

_ ¿Nos podría traer zapatos que vayan con el traje? Y si tiene tiaras, peinetas, pasadores, horquillas o lo que usted vea que le pueda quedar bien para hacerle un bonito peinado, también nos gustaría verlo.

_ De acuerdo, enseguida le llevo los zapatos. Los abalorios del cabello ya lo veremos más detenidamente cuando salgan del probador.

_ Muy bien.

Al poco rato vino la dependienta con varios pares de zapatos, a cuáles de ellos más bellos. Tras probarse cada par, se decidieron por unos bonitos zapatos de tacón, muy sencillos. Llevaban unas tiras de raso que se cruzaban sobre la cara del pie. Una fina correa se ataba a su tobillo. El resto del pie quedaba descubierto. Sobre las tiras de raso, pedrería turquesa, muy parecida a la del vestido, hacia lindos dibujos a lo largo de ellas.

_ Nos llevamos el vestido y estos zapatos. Ahora nos gustaría ver los abalorios para el cabello.

La dependienta las condujo hacía un armario que tras abrirlo, se vislumbró cientos de abalorios dispuestos en estanterías a lo largo del armario.

Tras un buen rato mirando todos ellos, se decidieron por una linda tiara de plata envejecida.

_ Esto es perfecto. Nos ha cundido el día. Ya tenemos todo tu vestuario.

_ Si, pero tú no has mirado nada.

_ No pasa nada, hay tiempo aun.

_ ¿Tiempo? Solo faltan dos semanas. Oiga, disculpe.

_ Si, dígame.

_ Ahora que hemos terminado conmigo, ¿tienes vestidos de dama de honor? Es para mi amiga.

Orihime se sorprende gratamente. Dama de honor. Era algo que no esperaba. Se sentía muy honrada.

_ Si, claro. Pasar al probador. Enseguida le llevo unos vestidos.

Las dos chicas pasaron al probador y Orihime se desvistió, quedando tan solo en ropa interior.

_ ¿Dama de honor?

_ Si. Perdona por no habértelo dicho antes. Pero después de regresar, de haberos contado sobre nuestro matrimonio, me mandaron a una misión y sabes que recién acabo de llegar. Por eso todavía no había mirado nada para la boda. ¿Espero que quieras ser mi dama de honor?

_ Claro que si. Me hace muy feliz.

Al cabo de un rato la dependienta regresó al probador con varios vestidos. De todos los que trajo acabo quedándose un vestido que le llegaba un palmo por encima de las rodillas. Era vaporoso, de gasa. Tan solo tenía una manga, por lo que un hombro quedaba descubierto. Era de un azul intenso. Un ancho cinturón negro de raso ero lo único que se ceñía a su figura. También se quedó con unas sandalias de tacón que le había traído la dependienta. También eran sencillas. Eran negras, con unos detalles en azul.

Las dos salieron de la tienda las más de felices con sus vestuarios solucionados. Ya lo tenían todo solucionado. Rukia tenía suerte ya que su hermano, el capitán Kuchiki se iba a encargar de la celebración y los invitados. Por lo tanto, ya lo tenían todo, no le quedaba más, tan solo relajarse y no ponerse nerviosa para la celebración.

…..

Orihime se encontraba en su casa. Su amiga Rukia la acompañaba. Se iba a quedar unos días en su casa por temas de la boda. Acababan de llegar de comprar los vestidos. Los habían colocado en la habitación de Orihime colgados de la lámpara puesto que en el armario no cogían, y así evitaban que se arrugasen. Total, solo serian dos semanas. Ahora se encontraban en la cocina preparándose un tentempié.

_ Inoue, prepara tú las bebidas y ya preparo yo algo de picar.

_ Si, no sea que te vaya a intoxicar con lo que yo preparo. Si te pusieras mala para la boda por mi culpa Abarai-kun me mataría.

_ No seas exagerada.

Rukia abrió unas latas de atún, pretendiendo preparar unos sándwiches con ellas.

Repentinamente, Orihime comenzó a sentirse mal. El olor que desprendían las latas de atún le revolvían el estomago. Sentía muchas ganas de vomitar.

_ Kuchiki-san, para mí no prepares sándwich. No me encuentro muy bien.

Dicho esto una fuerte arcada le vino desde lo profundo de su garganta vomitando al instante. No pudo aguantase ni le dio tiempo de ir al baño. Todo fue muy repentino.

_ Inoue, ¿Qué ha pasado?

_ No sé, de repente me empecé a encontrar mal. Parece que el olor a atún me haya revuelto el estomago.

_ ¿El olor al atún? Si hemos comido muchas veces sándwiches de atún y nunca te ha pasado.

¿Se ha puesto así por el olor a atún? Madre mia, que mala espina me da esto. No quiero ser mal pensada. Pero, ¿será posible que este embarazada? Madre mía, como sea así. No sé si preguntarle, no quiero ser indiscreta. – RUKIA.

Pensando esto, Rukia llevo a Orihime al sofá y la ayudo a tumbarse. La dejó allí y se dirigió nuevamente a la cocina y le preparo un té caliente haber si así se le arreglaba un poco el estomago. Cuando estuvo hecho se lo llevo.

_ ¿Te sientes mejor?

_ No sé, debo de haber cogido algún virus o algo. Sigo estando angustiosa y me comienzo a sentir mareada.

Los pensamientos de Rukia volvían a dar vueltas por su cabeza. Cada vez le encajaba todo más. Sentía la necesidad de preguntarle.

_ Inoue … no quiero ser indiscreta, pero … es posible … ¿es posible que estés embarazada?

_ ¿Embarazada? Que va, ¿Cómo voy a estar embarazada?

_ Bueno … no es tan difícil … Ichigo y tu … bueno …

_ Kuchiki-san, no me refiero a eso. Lo digo porque hemos sido cuidadosos, no puede ser.

_ Bueno, si estas tan segura, será que estas enfermando.

_ Claro, será eso.

Pero la pregunta de Rukia no paraba de resonar en su cabeza.

Estar embarazada. No podía ser, habían sido cuidadosos. Siempre. … un momento, la primera vez que estuvimos juntos … dios mío, la primera vez no nos cuidamos. Fue algo que surgió, que no habíamos planeado, no teníamos nada para cuidarnos. Tan solo nos dejamos llevar. ¿Pero con tan solo una vez voy a quedar embarazada? ¿Tan mala suerte voy a tener?- Orihime.

_ Tomate el té, te sentirás mejor.

_ Kuchiki-san …

_ Dime.

_ … - Orihime no sabía como decírselo, si lo decía, sería como si aceptara que es posible. – ¿Cómo puedo saber si estoy embarazada?

_ Inoue, me estás diciendo, ¿que si es posible?

_ He estado recordando, y si, hay una posibilidad.

_ Voy a buscar un medico que podamos ir y que nos lo confirme.

Orihime se levanta, coge dinero de su monedero y se acerca a Rukia.

_ Ten. Acércate a una farmacia y pide un test de embarazo. Necesito saberlo ya. Y según lo que salga iré a un medico.

…..

Al cabo de unos veinte minutos, Rukia volvió a la casa de Orihime, ya con un test de embarazo. Cuando su amiga le abrió la puerta, pudo ver su rostro lleno de preocupación. Tenía los ojos colorados y algo hinchados, por lo que era obvio que había estado llorando.

_ Aquí está. Vamos a ver como se utiliza.

Orihime no llego a decir nada, todo su cuerpo temblaba. Estaba realmente asustada. Veía como su amiga abría la caja del test y sacaba las instrucciones. Esta las leyó en alto, con el test en la mano aun con su precinto.

_ Aplicar la orina directamente sobre la parte absorbente sin invadir la ventanita. Si sale una rallita el test funciona y usted no está embarazada. Si no sale ninguna rallita el test es nulo. Si sale dos rallitas usted esta embarazada. – Rukia mira a la pelinaranja y le entrega el test y las indicaciones. – Ten, entra al baño y haz el test y ten también las instrucciones por si tienes alguna duda.

Orihime entra al baño sin decir una sola palabra. A los pocos minutos sale.

_ ¿Ya está? ¿Y el test?

_ Lo he dejado en el baño, no soy capaz de mirar. Además, hay que esperar cinco minutos.

Tras pasar los cinco minutos.

_ Ya han pasado los cinco minutos.

_ Yo … no soy capaz de mirar. Mira tú Rukia, por favor.

Rukia entra en el baño. Ve el test reposado sobre el lavabo. Lo coge y mira la ventanita.

_ Rukia, por favor, di algo.

Rukia se vuelve, y camina hacia su amiga.

_ Inoue … dos rallitas. Estas … estas embarazada.

¿Que tal? ¿Que os parecido? epero que no seais muy duros y me dejeis comentarios.

os habiso que hare un par mas de capitulos y lo dare por terminado.

gracias por leer a todos.