Disclaimer: No sé para que lo digo si ustedes ya lo saben pero bueeeno... Los personajes de Harry Potter no son míos, pertenecen Rowling y la Warner Bros.

N/A: ¡Hola! Estoy tan feliz, ¡llegamos a los 100 reviews! ¡No puedo creerlo! De verdad, ¡muchísimas gracias! :D y para celebrar me pasé los últimos tres días durmiendo hasta tarde (¡no entiendo porque el día ya no me rinde!) para poder entregarles cuanto antes este capítulo que espero les guste mucho ;) Y también es un pequeño obsequio de cumpleaños (un poco- demasiado- atrasado) para mi Gryffindor favorito que muy pronto tendrá entre sus brazos a mi adorado Slytherin :3

Quiero dedicar este capítulo a AstridRedHair86, porque siempre me da ánimos para seguir escribiendo y en su último review me dio una excelente idea para este capítulo y para el fic ❤

No los entretengo más, ¡a leer!

Capítulo 12. Indicios

A pocos días de haber iniciado el mes de Octubre, todo el mundo se encontraba muy nervioso por las últimas noticias de El Profeta y el reciente ataque a un pueblo mágico al este de Lincolnshire y del que la Orden, desgraciadamente, no se enteró. Por esta razón cierto chico castaño deambulaba solitario por los pasillos de Hogwarts, sin rumbo aparente y muy decaído. Caminaba con los hombros encogidos, las manos en los bolsillos, los primeros botones de la camisa del uniforme estaban abiertos y la corbata colgaba precariamente de su cuello. Cualquiera que lo viera de lejos lo habría confundido con Harry Potter, o eso fue lo que le pareció a Blaise Zabini, que oculto por un hechizo desilucionador se había convertido en la sombra de Daniel Evans.

-Te lo digo, Evans no es otro más que Potter- aseveró el moreno a sus amigos.

-¿Que tonterías dices Blaise?- Pansy observaba a su amigo como si se hubiera vuelto loco.

-¡Lo juro! Si le quitas el pelo y los ojos cafés, lo sustituyes por pelo negro, ojos verdes y le pones gafas, ese chico es idéntico a Potter, ¡tiene que ser él!

-Pero no tiene sentido, ¿por qué Harry Potter se haría pasar por otra persona?

-Para ocultarse del Señor Oscuro- dijo Blaise como si fuera obvio.

-No, Potter no es del tipo que se esconde- objetó Theo negando con la cabeza.

-Además aquí en el castillo está a salvo, con Dumbledore- apoyó Pansy.

-Pues no lo sé, es sólo una suposición.

-Sobre eso, ¿no han notado algo raro en el viejo?

-¿A qué te refieres con raro?- preguntó la chica a Theo enarcando una ceja.

-Ok, que nuestro querido director no es exactamente normal pero... no sé como explicarlo, últimamente está como... aislado. Antes se le veía pasear por los terrenos del colegio y aparecía en las diferentes comidas con sus tontos discursos. Ahora es muy extraño verlo siquiera a la hora de la cena.

-Theo tiene razón, Dumbledore está actuando raro, he visto como observa a Evans y al profesor Lupin, como si los estuviera vigilando.

-Como sea, regresando al tema que realmente nos importa- el moreno llamó la atención de sus amigos- Pansy, ¿recuerdas que antes habías dicho que el apellido Evans te sonaba de algo?- la chica asintió confundida- Eso es porque Evans era el nombre de soltera de la madre de Potter- Pansy y Theo lo miraron sorprendidos y desconcertados- ¿No creen que es muy raro que este chico que parece haber sustituido al niño-que-vivó en el trío de oro tenga el mismo apellido que la madre de Potter?

-Bueno, puede que todo sea una coincidencia.

-¡Aah! ¿Por qué no quieren creerme?- Blaise casi se tira de los cabellos por la frustración- ¡Hace exactamente lo mismo que Potter! Está en Gryffindor, se sienta con Granger y con Weasley, es bueno en defensa, parece ser el favorito de Slughorn... No me extrañaría que en cualquier día lo nombraran capitán del equipo de quidittch.

-Yo creo que...- Theo estaba a punto de decir algo cuando apareció un grupo de Ravenclaw de sexto año por una esquina- Dejemos esto para más tarde, tenemos DCAO con los Gryffindors y si llegamos tarde Lupin nos quitará puntos- los Slytherins se encaminaron al aula de defensa y llegaron un minuto antes de que el profesor les cerrara la puerta en la cara.

-Buenas tardes chicos, el día de hoy tendremos una clase práctica- saludó Remus a sus alumnos mientras se acercaba al escritorio- Como saben estamos en tiempos de guerra y en las últimas semanas ha habido muchos ataques, por lo que vamos a practicar los hechizos que han aprendido hasta ahora- todos los estudiantes se miraron unos a otros muy sorprendidos de que el profesor Lupin hablara tan abiertamente de la guerra cuando los demás profesores trataban de aparentar que todo estaba bien- Para este ejercicio van a trabajar en parejas, dentro de esta caja hay papeles con un número escrito- señaló una pequeña caja que estaba en el escritorio- todos pasaran para escoger un papel y los que tengan el mismo número formarán una pareja.

De este modo todos fueron pasando, aunque un poco renuentes pues era muy probable que sus compañeros de trabajo no les agradaran, a tomar un papelito. Después de que todos tenían un número asignado las parejas quedaron así: Ron Weasley y Pansy Parkinson; Neville Longbottom y Tracey Davis; Lavender Brown y Parvati Patil; Gregory Goyle y Millicent Bulstrode; Seamus Finnigan y Vincent Crabbe; Dean Thomas y Daphne Greengrass; Hermione Granger y Blaise Zabini; y por último Theodore Nott y Daniel Evans.

-Pueden utilizar hechizos para desarmar, paralizar y/o incapacitar temporalmente a su oponente- explicó Remus mientras escribía en la pizarra los hechizos que no estaban permitidos- Recuerden también utilizar los encantamientos protectores que estudiamos en la lección anterior. Muy bien chicos pueden comenzar.

Se colocaron en diferentes partes del aula, donde les indicó el profesor y comenzaron los combates. En pocos minutos la clase se llenó de luces que rebotaban en las paredes invisibles de las barreras que Remus había colocado alrededor de cada pareja para evitar que los hechizos pudieran herir a los demás compañeros concentrados en sus propios duelos.

Aprovechando la situación Nott inició una plática con su compañero de duelo recordando las palabras de su amigo.

-Vaya, eres muy bueno Evans, no parece que hayas sido educado en casa- le comentó al tiempo que le lanzaba un hechizo paralizante al Gryffindor.

-Tuve excelentes tutores- le constestó Daniel mientras saltaba para eludir el hechizo.

-Ahora veremos si las clases te sirvieron de algo- invocó una bandada de aves para distraer a Evans mientras lo atacaba con una sucesión de hechizos de todo tipo, desde un expelliarmus hasta un hechizo de piernas de gelatina, pero el castaño contestó cada uno de los ataques ágilmente. Era muy rápido y casi podía jurar que lo vio hacer magia sin varita.

-¿Ahora que dices Nott?- preguntó Daniel con una sonrisa de medio lado pero sin dejar de asaltarlo- ¿Crees que soy lo suficientemente bueno?

-Solo he conocido a una persona que sabe manejar tan bien la varita- se agachó a tiempo para esquivar un desmaius.

-¿A sí? ¿Y se puede saber quién es?

-Harry Potter- esto lo tomó por sorpresa y Daniel se quedó paralizado observando a Nott, el Slytherin aprovechó la oportunidad para atacarlo y un segundo más tarde mostraba su varita entre las manos- Debes ser más cuidadoso Evans, si hubiera sido un mortífago, seguramente ya estarías muerto- el castaño frunció el ceño, enojado consigo mismo por el pequeño desliz pero tenía un mal presentimiento. Se puso de pie y con un accio le arrebató su varita a Nott.

-No si yo te asesinara primero- sin previo aviso lo atacó con un fuerte expulso y el Slytherin salió volando hasta el otro extremo del salón.

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-Parece que Nott hizo enojar a Daniel- comentó Hermione en medio de su duelo con Zabini cuando vio como el Slytherin se estrellaba contra una pared por el hechizo de su amigo- Si fuera tú le recomendaría a mi amigo que se anduviera con cuidado.

-¿Por qué lo dices Granger? No me parece que Evans sea un enemigo peligroso- invocó un escudo para protegerse del maleficio que le lanzó su compañera.

-No deberías guiarte por las apariencias- con su varita rechazó el hechizo del moreno- a veces las apariencias engañan.

-Chica lista- un rayo rojo le pasó rozando el costado y enseguida contraatacó prendiéndole fuego a la túnica de la castaña- Todos ven lo que aparentas pero pocos advierten lo que eres*... o quién eres...

-¿Qué demo...?- Hermione apagó el fuego de su túnica y levantó la mirada, entonces vio como Zabini dirigía su vista a Daniel y rápidamente comprendió el significado de las palabras del Slytherin. Aferró su varita con más fuerza de la necesaria y apuntó al moreno con nerviosismo.

-Muy curioso- sonrió ladinamente a la castaña- Parece ser que tú y Weasley reemplazaron a Potter fácilmente.

-N-no sé de que hablas- trató de imitar el truco del moreno y prenderle fuego a su ropa para distraerlo pero estaba demasiado angustiada y no lograba acertar a su objetivo.

-Por supuesto que no- siguió atacándo a la chica pero Granger se distraía de vez en vez mirando de reojo a Evans.

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-Y dime Weasley, ¿dónde se metió tu amigo?- comentó Pansy de repente, mientras esquivaba un expelliarmus.

-¿Eh?- Ron estaba tan concentrado en el duelo que no supo que contestar y se quedó parado frente a la chica con una expresión de desconcierto.

-Tu amigo Potter, ya sabes, bajito, delgado, con unas horribles gafas redondas- inmediatamente atacó a su oponente con un simple tarantallegra tomando ventaja de la distracción.

-¿A qué viene eso?- reaccionó a tiempo para ver como la silla detrás de él comenzaba a bailar.

-Curiosidad- se encogió de hombros- Me parece demasiado sospechoso que tú y la sabelotodo actúen como sin nada mientras su mejor amigo está desaparecido.

-No hables si no sabes lo que sucede Parkinson, tu no estás en posición de opinar nada- gruño molesto.

-Puedo opinar lo que se me dé la gana, Weasley.

-¿Qué me dices de ti, eh? ¿Dónde está tu amiguito Malfoy?- él sabía perfectamente dónde estaba Malfoy, pero no dejaría que Parkinson se saliera con la suya- Él también está desaparecido pero a ti, a Nott y Zabini parece no importarles mucho, aunque claro, no se puede esperar menos de unas serpientes como ustedes.

-Maldita comadreja, ¿cómo te atreves?- siseó al tiempo que lo atacaba con un flipendo y Ron, como si hubiera recibido un puñetazo, cayó hacia atrás estrepitosamente.

El pelirrojo se molestó y desde el suelo lanzó un potente desmaius a la pelinegra que la derribó y la dejó inconsiente a mitad del salón. Ron se sintió culpable al ver que la chica no se levantaba y se acercó tentativamente, la llamó un par de veces pero no reaccionaba y tuvo que recurrir a un enervate. Poco a poco Parkinson fue abriendo los ojos tratando de enfocar al Gryffindor y se llevó una mano a la cabeza.

-No sabía que fueras tan hábil con la varita Weasley, siempre creí que eras un bruto que sólo sabía usar los puños.

-He estado practicando- contestó tendiendo una mano a la Slytherin- pero fuiste fácil de derribar.

-¿Qué estás insinuando?- siseó Pansy incorporándose de un salto e ignorando la mano del pelirrojo.

-Nada, nada- la chica lo fulminó con la mirada y después de recuperarse completamente siguieron con su duelo.

Al final de la clase todos terminaron exhaustos y uno que otro desafortunado con una clara- y algunos incluso morada- muestra de derrota en la cara. Todos fueron saliendo hacia su próxima clase pero Remus había pedido a Daniel que esperara un momento para hablar con él, por lo que el castaño permaneció sentado en su asiento hasta que en el salón solo quedaban el profesor y él.

-¿Qué pasa Remus? ¿Qué era eso tan importante que tenías que decirme?

-No te preocupes no es nada malo- contestó al ver la cara de preocupación de su cachorro- pero creo que no va a gustarte.

-¿Qué es?

-Dumbledore- la mirada del joven se oscureció al instante.

-No

-Quiere verte.

-No

-Cachorro...

-He dicho que no Remus, no puedes obligarme- se levantó bruscamente y comenzó a caminar de un lado a otro en el salón como león enjaulado- No lo hice antes y no voy a hacerlo ahora, ese hombre sólo quiere sacarme información y usarla para sus propósitos.

-Lo sé, lo sé, pero lleva días insistiendo y ya no tengo más excusas para postergarlo- trató de disculparse con tono mortificado- Además, tú también puedes hacer lo mismo.

-¿Qué?

-Si, tu también puedes sacarle información- el chico se detuvo y miró interrogante al licántropo- He estado pensando, si fue Dumbledore el que te habló de los horrocruxes, tal vez también sepa algo sobre como destruirlos, o incluso donde está el libro que uso quien-tú-sabes para crearlos.

-Puede que tengas razón, pero aún así...- no le hacía mucha gracia tener que pararse frente al vejete, como lo había nombrado en su mente.

-Es una buena oportunidad Harry, si sabe algo te lo dirá, estoy seguro.

-Quiere ganar mi perdón para volver a manipularme- gruñó cruzándose de brazos.

-Esta vez no lo dejaremos, si quiere ser parte tendrá que respetarte como nuestro líder- Harry permaneció callado por lo que parecieron horas pero cuando escucharon que comenzaban a llegar los alumnos de la siguiente clase el chico claudicó al ver la mirada suplicante de su amigo.

-Está bien, lo haré- constestó reticente- Pero que quede claro que únicamente hago esto por ti, para obtener información.

-Claro, gracias Cachorro- le dio un rápido abrazo y lo empujó hacia la salida antes de que se arrepintiera- Suerte.

Abrió la puerta y mientras los alumnos de tercero de Hufflepuff y Gryffindor se acomodaban en sus lugares vio como su cachorro se alejaba por el pasillo.

ooo

Con paso desganado se dirigió al despacho de Dumbledore. Casi sin darse cuenta llegó a la escalera de caracol y hasta ese momento se dio cuenta que no sabía la contraseña, iba a dar media vuelta pero para su mala- o buena- suerte la gárgola le cedió el paso y subió por las escaleras hasta la oficina del director. Golpeó dos veces en la puerta para anunciarse y tomó aire antes de entrar.

-Buenas tardes Harry, me alegra tanto que hayas decidido venir a visitarme- saludó Dumbledore con tono jovial y mirada chispeante.

-Buenas tardes- saludó secamente y se sentó frente al escritorio.

-¿Cómo has estado mi querido muchacho?

-Le voy a pedir de favor que no me llame mi muchacho- espetó con voz helada.

-Veo que estás muy bien- el anciano ignoró deliberadamente la hostilidad en el tono del chico- Me da mucho gusto Harry, hace tiempo que quería hablar contigo.

-Me pregunto de qué...- murmuró entornando los ojos pero Albus lo alcanzó a escuchar.

-Nunca discutimos acerca de la carta que te envié con Severus hace un tiempo.

-No hacía falta, usted amablemente me cedió su lugar en la orden, vi una oportunidad para hacer algo útil y decidí tomarla, eso es todo.

-Y dime, ¿estás feliz con el papel que desempeñas?- preguntó con genuina curiosidad en sus ojos azules.

-Estaré feliz cuando Voldemort deje de existir y yo pueda vivir mi vida tranquilamente.

-Eso es lo que todos deseamos

-¿Es todo lo que quería decirme? Tengo clases- le dirigió una fría mirada al director.

-Me enteré que nadie estuvo al tanto del último ataque en Lincolnshire- cambió de tema abruptamente.

-Así es- la expresión del joven lobo se tornó seria y su mirada sombría- Nos enteramos demasiado tarde y no pudimos hacer nada. Cuando llegamos ya no había nada...- por alguna razón quería explicarse, no quería verse débil o incompetente a los ojos de Dumbledore. Cerró los ojos y apretó los puños fuertemente.

-No te sientas culpable Harry, estamos en guerra, habrá veces en que no podrás hacer nada para salvar a todos y otras más en las que tendras que elegir a quién salvar.

-Hasta que llegue ese momento prefiero no pensar en ello- permanecieron en un tenso silencio por varios minutos y Harry se puso de pie, agarrando su mochila, dando por terminada la conversación.

-Una última cosa- pidió Albus cuando Harry estiraba el brazo para abrir la puerta- ¿Cómo va la búsqueda de los horrocruxes?

-Con que era eso...- entornó los ojos y gruñó algo que Dumbledore no pudo entender- No tenemos nada aún.

-¿No tienen ni una pista?

-No, ¿por qué? ¿Usted sabe algo?- preguntó suspicaz.

-No, pero estoy investigando por mi cuenta. Desgraciadamente el libro que proporciona la información que buscamos fue robado de la biblioteca de Hogwarts hace mucho tiempo- comentó el director anticipando la pregunta del Gryffindor.

-¿Sabe quién lo robó?

-No lo sé con certeza, pero me atrevo a decir que fue el mismo Voldemort quien lo tomó- el joven lobo se quedó pensativo.

-Si es así estamos perdidos...

-No estés tan seguro Harry, una magia tan oscura y tan poderosa siempre deja huella- de uno de los cajones del escritorio sacó un pequeño libro de tapas negras con un gran orificio al centro y aspecto ajado.

-¿Eso es...?- cuestionó Harry acercándose y tomando el libro de manos del director.

-El diario de Tom Riddle.

-¿Por qué me da esto?- los ojos, ahora castaños, de Harry interrogaron a Dumbledore con desconfianza.

-Creo que te será de mayor utilidad a ti que a mi.

-Pero...

-Ahora si me disculpas, tengo asuntos que atender. Me dio mucho gusto charlar contigo Harry, visitame cuando quieras- Dumbledore se levantó de su sillón y desapareció por una puerta al fondo de la oficina.

Harry observó detenidamente el diario entre sus manos, recordando todo lo acontecido hace casi cinco años cuando se enfrentó al recuerdo Tom Riddle en la Cámara de los Secretos. '¿Será posible que...?'

Salió del despacho con una idea dandole vueltas en la cabeza y se encaminó a la sala común olvidándose de que aún restaba una clase esa tarde.

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Eventualmente llegó el fin de semana y Harry junto a Remus y Sirius llegaron al cuartel de la orden, Remus para reanudar su parte en la búsqueda de información sobre los horrocruxes, Harry para reunirse con Snape, y Sirius... bueno, el pretexto había sido ayudar a Moony, pero Harry sabía que a su padrino no le gustaba que se reuniera él solo con Snape y que lo dejaran fuera. Tenía una leve sospecha sobre el extraño comportamiento de Sirius últimamente, sus instintos le decían que pasaba algo raro, pero la idea era tan absurda que la desechó rápidamente.

En esta ocasión habían decidido aparecerse, en lugar de utilizar la red Flu, y como habían aparecido en el recibidor de la casa cada quien tomó un camino diferente. Sirius subió a su habitación a buscar algo, Harry fue a la sala a esperar a Severus y Remus fue a la biblioteca para continuar con su, hasta ahora, búsqueda infructuosa.

Cuando entró en la biblioteca se sorprendió al ver una figura entre los estantes, estaba a punto de escurrirse antes de que lo descubrieran pero antes de dar media vuelta unos ojos grises lo detuvieron en su sitio.

-Lucius, perdón, no sabía que estabas aquí. Regresaré luego que hayas terminado- mientras decía esto iba retrocediendo lentamente.

-Remus, espera. ¿Por qué no me acompañas?

-No quiero interrumpir.

-No lo haces- le aseguró- Vamos, ven y sientate conmigo- se acercó al castaño y lo tomó del brazo, lo llevó hasta un pequeño sofá en una esquina de la habitación, cerca de una mesita con varios libros, y lo obligó a sentarse para después hacerlo él- No habíamos tenido oportunidad de hablar... a solas.

-No tenemos nada de que hablar, los asuntos que tengas que tratar con la orden debes discutirlos con Harry- Remus se fue al otro extremo del sofá, lo más lejos posible del rubio.

-Lo sé pero no me refería a eso- lentamente se acercó un poco más al castaño- Todavía no te he agradecido por ayudarme a salvar a mi familia.

-No me des las gracias- desvió su mirada al suelo- Supongo que en algún momento de nuestras vidas tú hubieras hecho lo mismo por mi...

-No en algún momento, en cualquier momento. Antes, ahora y cuando sea necesario.

-Ahora las cosas han cambiado.

-Puede que tengas razón, pero eso no significa que mis sentimientos hayan cambiado- Lucius acortó la distancia entre ellos y tomó una mano de Remus entre las suyas.

-Lucius por favor, no es el momento para hablar de cosas pasadas- se apartó rápidamente y se levantó quedando de espaldas al rubio.

-¿Eso es para ti, algo pasado?

-No, por supuesto que no. Fue algo que nunca pasó.

-Sabes tan bien como yo que nosotros...

-Nunca existió un nosotros...

-¿Entonces por qué no te das la vuelta y me lo dices a la cara?...- sintió como el otro se levantaba del sofá y se colocaba justo detrás de él.

-Eres un hombre casado Lucius, tienes una esposa y un hijo, una familia, no puedes hablar en serio...

-Siempre supiste que no me casaba por amor- susurró suavemente cerca del oído del castaño.

-Exacto y ese fue el problema- Remus cerró los ojos con dolor y los apretó fuertemente- Ambos lo sabíamos, la única diferencia es que tú no hiciste nada por cambiar las cosas.

-Te pedí que...- trató de objetar Lucius tomando a Remus por los hombros y obligándolo a girarse para quedar de frente

-Me pediste que me alejara, que tu no eras bueno para mi, y cuando me convencí de que tenías razón, cuando finalmente lo hice tú...

-Te pedí que vinieras conmigo- repitió más firmemente- Si hubieras aceptado te habría esperado, habría cancelado mi compromiso con Narcissa.

-Querías unirte a Voldemort- sonrió con tristeza- ¿Cómo podía huir contigo para unirme a ese monstruo que probablemente me hubiera asesinado en el mismo instante en que me viera?

-Jamás hubiera permitido que te tocara- levantó una mano y repasó con su pulgar una cicatriz en la mejilla de Remus.

-Y yo nunca hubiera podido abandonar a mi familia, a mis amigos, para luchar contra ellos- apartó suavemente la mano del rubio.

-Remus yo no...

-Lucius, yo no te culpo ni mucho menos te estoy reprochando nada, tú tomaste tu decisión hace muchos años, al igual que yo.

-Pero tu mismo lo has dicho, las cosas son diferentes ahora, ya no somos enemigos.

-Ese no es el único impedimento Lucius, estamos en medio de una guerra, no es momento para pensar en tonterías.

-Pero...

-Iré a buscar algunos libros, tengo trabajo que hacer- Remus se perdió detrás de un librero. Cuando estuvo lejos de la vista del rubio, se llevó una mano al pecho y mordió su labio inferior para reprimir un sollozo que nacía desde lo más profundo de su ser. Una solitaria lágrima resbaló por su mejilla y se perdió en la comisura de su boca.

Lucius regresó al sillón y tomó el libro que había abandonado, lo abrió en la página marcada y comenzó a leerlo de nuevo tranquilamente, como si el amor de su vida no acabara de rechazarlo. Pero en su interior las cosas eran muy distintas, su mente trabajaba a toda velocidad ideando un plan para reconquistar a Lupin. No se daría por vencido tan fácilmente pero por ahora dejaría enfriar las cosas, era un Slytherin y por lo tanto era muy paciente. Sabría esperar su recompensa.

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Estaba tan aburrido, eso de ocultarse para salvar tu vida resultaba ser muy tedioso. Había recorrido hasta el último rincón de la casa buscando algo en que entretenerse y lo más interesante que había encontrado fue una habitación en la cuarta planta, sellada mágicamente, que tenía en la puerta las iniciales R.A.B. y la cual se moría de ganas por abrir pero decidió que no era buena idea molestar a sus salvadores. Aparte de eso, la biblioteca era su lugar favorito.

También pasaba mucho tiempo en el cuarto del tapiz con el árbol genealógico de los Black. Se sorprendió mucho al descubrir el nombre de Potter ahí. Al parecer su abuela era hija de Cygnus Black, el bisabuelo de su madre, lo que lo convertía en su primo o algo así. Suspiró audiblemente al recordar al moreno.

No había día en que ese Gryffindor no rondara sus pensamientos. Sus sueños estaban plagados de ojos verdes que lo seguían a todas partes. Aunque pareciera imposible, lamentaba profundamente haberlo mordido, se sentía terriblemente mal por haberle arruinado la vida a su antiguo némesis. Ahora entendía al ex profesor Lupin. Ser un licántropo no era nada fácil, estar sujeto a una maldición que te convierte en una bestía sin control... Ese destino no se lo deseaba a nadie.

Aún no entendía porque Potter había acudido a su rescate, pasaba horas y horas tratando de encontrarle alguna lógica a toda esa situación pero por más que buscaba no encontraba nada. Suponía que había sido suerte.

Además el pequeño encuentro que había tenido con el ojiverde cuando despertó en el cuartel después de haberlo atacado, había sido tan extraño, tan... irreal. Jamás pensó que pudiera entablar una conversación con Potter sin lanzarse hechizos mutuamente.

'Hay cosas más importantes que una estúpida rivalidad infantil' Recordó las sabias palabras del le costara admitirlo, Potter tenía razón. Este no era momento para sus estúpidas peleas sin sentido, Potter lo había ayudado, a él y a su padres, incluso a Severus aunque no sabía exactamente cómo, y era lo suficientemente maduro para corresponder el trato.

Pero por alguna razón cada vez que veía al moreno se cohibía completamente. Se sentía tan culpable por haberle dañado, sabía que todo era culpa de Voldemort por haberlo hechizado, pero no podía evitar pensar que tal vez si se hubiera resistido un poco más esto no habría sucedido.

Lo que le sorprendía enormemente era que, a juzgar por su comportamiento, a Potter no parecía importarle demasiado haberse convertido en un hombre lobo. Lo había visto en un par de ocasiones cuando venía al cuartel, ya sea para sus reuniones privadas con Severus o cuando convocaba a la Orden al completo. El ojiverde lo miraba de una forma que lo ponía nervioso y lo hacía comportarse como un estúpido Hufflepuff y sonrojarse como una tonta colegiala. ¿Desde cuando Draco Malfoy se sonrojaba? Esto era imperdonable...

Hablando de Potter...

-Malfoy, lo siento no te ví. Regresaré más tarde.

-Potter espera- el moreno se giró y lo miró interrogante- ¿Tienes un momento? Me gustaría hablar contigo.

-Claro- Harry se sentó frente al rubio- Te escucho.

-Bueno, yo... verás... no sé...- estaba demasiado nervioso. Teniendo a Potter tan cerca se dio cuenta que aquel aroma que inundaba la casa, el mismo que había llamado su atención aquella noche en medio de la batalla, provenía del chico que tenía frente a él. Nunca habían estado tan cerca, al menos no cuando él estuviera completamente conciente. Potter destilaba un fuerte aroma a sándalo, una dulce esencia, sensual y masculina, que inundaba su nariz y atontaba sus sentidos- No sé como decirlo...

-Sólo dilo- Harry, por otro lado, no estaba mejor que el rubio. Cuando descubrió que Malfoy estaba en la sala se paralizó por completo. La presencia del ojigris lo inquietaba y su olor lo descontrolaba completamente. Era una locura, pero había ocasiones como esta en que, sin ser conciente, buscaba al Slytherin cuando iba de visita a Grimmauld Place. Había tratado por todos los medios evitarlo pero algo en él lo impulsaba en la otra dirección. Era todo tan confuso. También había notado que la angustia en su pecho que creía olvidada había regresado con más fuerza, asaltándolo en mitad de la noche y provocando que tuviera extraños sueños donde buscaba algo desesperadamente pero no podía encontrarlo, y que solo menguaba cuando ponía un pie en el cuartel. Suponía que las responsabilidades de la orden lo ayudaban a olvidarse de ello. Sacudio la cabeza alejando esos pensamientos y concentrándose en el chico frente a él que ahora lo miraba directamente a los ojos.

-Está bien, yo... no había tenido la oportunidad y quería agradecerte, por haberme salvado aquella noche, por haber salvado a mi familia, por todo.

-No tienes por qué. Ya se lo dije a tu padre y te lo repito, no agradezcas todavía, nos estamos ayudando mutuamente, hasta que esto termine no hay nada que agradecer- Draco asintió.

-También quería disculparme.

-Ya hablamos de esto- Harry lo miró con disgusto.

-No, no hablamos, tú hablaste- miró a Potter con reproche- ¿Por qué parece no importarte el hecho de que te haya transformado en un hombre lobo? Bien, que eres muy tolerante y noble, incluso tienes un amigo licántropo, pero no entiendo porque no reaccionas como cualquier otra persona lo haría.

-Porque yo no soy cualquier persona Malfoy. No me molesta lo que hiciste, ya pasó, estoy bien, ¿lo ves?- se levantó un poco el pantalón para mostrarle la pierna donde lo había mordido y que no tenía ni siquiera una cicatriz.

-¿Es que no lo entiendes Potter?- comenzaba a enfadarse y se puso de pie para enfrentar al Gryffindor- Esto no se trata de una simple herida que luego de sanar desaparece, ¡esto es para toda la vida! Si sobrevivimos a esta maldita guerra de mierda, tal vez el mundo mágico te rechace, no podrás encontrar trabajo, no podrás tener una familia, tal vez incluso pierdas a tus amigos... ¡Joder, no volverás a ser tú! ¡Ahora eres un hombre lobo y morirás así! ¿Eso no te molesta?

-¡Ya basta!- el joven lobo detuvo el arranque de histeria del rubio- Sé lo que pasó, sé lo que soy y no me importa, ¿entiendes?

-Pero...

-He dicho que pares, ¿acaso no habíamos dicho que no podíamos seguir con esta tonta rivalidad que justo ahora no nos sirve de nada?- enarcó una ceja y Draco pensó vagamente que ese gesto era muy parecido al suyo.

-Es que no logro entender porque no estás enojado- suspiró derrotado- Yo en tu lugar lo estaría.

-Y ese es el punto, yo no soy tú. Mira, hagamos un trato, ¿te parece?

-¿Un trato?

-Si. Ahora estamos del mismo lado, ya no somos más enemigos, y aunque no nos soportemos, hagamos el intento de al menos tratarnos con respeto, tratar de llevarnos bien, de poder hablar sin gritarnos o hechizarnos.

-Supongo que podemos intentarlo

-¿Tregua?- Potter le extendió la mano como hacía seis años él lo había hecho y había sido rechazado. Estuvo tentado de hacer lo mismo pero lo pensó mejor y decidió que no era momento para ser rencoroso si iban a ser "aliados".

-Tregua- asintió y tomó la manó que Potter le ofrecía para estrecharla. Al instante en que sus manos se tocaron una corriente de electricidad los recorrió desde la punta de los dedos de sus manos, pasando por su pecho y su estómago, hasta la punta de los pies. Draco apartó la mano rápidamente y miró asombrado como el moreno se llevaba su propia mano al pecho y lo miraba con una expresión muy parecida a la suya.

-Emm...- se aclaró la garganta, demasiado incómodo como para mirar al rubio a la cara- Malfoy, ¿podrías decirle a tu padre que me gustaría hablar con él más tarde?

-Claro, seguro- vio como Potter lo miraba de reojo y se sonrojó furiosamente- V-voy... voy a buscarlo- se dirigió a la puerta a trompicones bajo la penetrante mirada esmeralda.

ooo

Terminó de escribir la carta y reposó la pluma en el escritorio. Esperó hasta que la tinta se hubo secado y dobló cuidadosamente el pergamino para luego guardarlo en un sobre.

Tenía el plan perfecto, un plan infalible. Y tan simple que seguramente nadie sospecharía de ella.

Chascó los dedos y en menos de un segundo apareció Kreacher frente a ella, haciendo una profunda reverencia.

-Mi señora, ¿qué puede hacer Kreacher por usted?

-Kreacher, tengo que pedirte un favor, algo muy, muy importante y del que nadie se debe enterar, en especial Potter.

-Kreacher no dirá nada a esos traidores- le aseguró a su ama.

-Como sabras, Potter nos trajo aquí a mi familia y a mi para protegernos del Señor Oscuro- el elfo asintió- y supongo que también sabrás que mi esposo piensa cooperar con la orden para derrotarlo- otro asentimiento- El problema es que yo no creo que eso sea lo mejor para nosotros.

-¿Acaso lo dice por el juramento que el amo Harry piensa obligarla a hacer, mi señora?

-Por eso y por muchas razones más- sus ojos se endurecieron- Tienes que ayudarme- tomó la mano del elfo entre las suyas- Tienes que ayudarme a salvar a mi familia. No puedo permitir que Lucius ayude a Potter, a ese mestizo defensor de los muggles, para que pueda vencer a mi señor. No permitiré que mi familia se ensucie las manos con esos asquerosos traidores, somos sangre pura, es un insulto estar bajo las ordenes de un estúpido mocoso huérfano. Mi señor es poderoso y tarde o temprano acabará con él, por eso no puedo permitir que Lucius lo traicione, así cuando el Señor Tenebroso triunfe estaremos en la cima del poder, como debe de ser, como un Black merece.

-Kreacher hará lo que sea.

-No puedo negarme a hacer ese tonto juramento, pero debo tener una segunda opción por si algo llega a salir mal.

-Pero mi señora, el juramento la matará si hace algo en contra del amo Harry.

-No te preocupes Kreacher, lo tengo todo resuelto- caminó hasta el escritorio y tomó el sobre que había dejado- Toma, en esta carta hay instrucciones específicas que tendrás que hacer llegado el momento.

-¿Y cómo sabré cuando es el momento indicado para abrirla, mi señora?

-Cuando los ataques del Lord Oscuro se hayan intensificado y la Orden se encuentre debilitada, ese será el mejor momento- Narcissa sonrió con malicia.

Potter les había avisado sobre el juramento algunos días atrás- aunque ella ya estaba enterada mucho antes gracias a Kreacher- y les notificó que en su siguiente visita lo realizarían. Estaba segura que en cualquier momento tendría que bajar para enfrentar al chico de ojos verdes por lo que tomó su varita y colocó la punta de esta en su sien y comenzó a extraer un hilillo plateado. Cuando finalmente terminó de extraer su recuerdo lo puso en un vial y se lo entregó al elfo.

-Deshazte de él...

-Mi señora es una mujer muy inteligente, Kreacher hará lo que el ama Narcissa le ordenó.

La criatura guardó el sobre y el vial entre los pliegues del trapo que usaba como vestimenta y se inclinó nuevamente frente a la rubia antes de desaparecer. Narcissa se sentó en el borde de la cama con una sonrisa en los labios, la primera parte de su plan estaba hecha, ahora sólo era cuestión de esperar. Unos suaves golpes la sacaron de sus pensamientos y escuchó la voz de su hijo.

-¿Madre, estás despierta? ¿Puedo pasar?

-Adelante- vio como la puerta se abría lentamente dando paso a Draco. El chico caminó hasta la cama y se sentó a su lado.

-¿Cómo te encuentras? Me dijo Tacy que estabas indispuesta- el rubio estiró la mano para tomar la mano de Narcissa pero esta la aparto bruscamente.

-No me toques, sabes que no soporto que me toques con tus asquerosas manos de licántropo... estoy bien- respondió fríamente- ¿Sabes dónde está tu padre?

-Acabo de darle un mensaje de Potter para que se reúna con él- respondió con la cabeza gacha.

-¿Sabes para qué?

-No, a mi no me incluyen en sus reuniones.

-Por supuesto que no te incluyen, eres un bueno para nada solo estropearías sus planes- habló con la voz impregnada de veneno.

-Madre... creí que ahora que estabamos lejos del Señor Oscuro todo cambiaría entre nosotros- Draco levantó la mirada, tenía los ojos vidriosos. Las palabras de su madre lo herían profundamente.

-Esto no cambia nada, de hecho todo empeoró desde que llegamos aquí. Tu padre ya ni siquiera me dirige la palabra- espetó furiosa descargando su ira con el muchacho frente a ella. Desde que habían llegado a ese lugar Lucius se comportaba cada vez más frío con ella. En la mansión dormían en habitaciones separadas pero ahora, a pesar de compartir la alcoba, su marido decidió que no compartirían el lecho y se instaló en un pequeño diván para no causar más molestías a Potter y sus amigos. Sin embargo hace un par de semanas que se había mudado a la habitación de Draco. ¿Cómo era posible que la humillara de esa forma? ¡Y todo era culpa del imbécil que tenía por hijo!

-Tal vez si fueras más compresiva, más... tolerante- murmuró Draco suavemente, tratando de hacer entrar en razón a su madre- Ellos nos salvaron la vida, nos rescataron de..

-Te rescataron, yo estaba perfectamente bien hasta que se te ocurrió envenenar a tu padre con esas estúpidas ideas de huir- le recriminó con sus ojos azules llenos de desdén y desprecio- Eres tan patético, un verdadero Malfoy jamás se hubiera acobardado ante algo tan insignificante.

-¡Ya no soportaba estar ahí, tu fuiste testigo de como me trataban esos desgraciados!- Draco se puso de pie alejándose de su madre, de sus ojos fríos que le perforaban el alma.

-Era lo que te merecías, fue tu castigo por ser un incompetente, por no cumplir las ordenes de mi señor.

-¿Tu señor?- preguntó con incredulidad- ¿Entonces porque escapaste con nosotros si claramente tú no querías salir de ese maldito lugar?

-Lo hice por tu padre, no pienso dejar que me lo arrebates de nuevo- le aseguró mirándolo desafiante.

-Madre, te juro que no entiendo porque dices eso, siempre es lo mismo, ¡yo no te arrebaté nada!- miró suplicante a su madre, una nota de desesperación se coló en su voz- Por más que me esfuerzo para llevarnos bien tu sigues poniéndome trabas, no quieres ayudarme. Algunas veces he llegado a creer que realmente me odias...

-Lo hago.

-¿Q-qué?- su corazón se detuvo por un instante y sintió como el aire dejaba de entrar a sus pulmones- Pero, ¡soy tu hijo!

-No eres más que un estorbo- Draco retrocedió como si lo hubieran abofeteado, sabía que no era la persona favorita de su madre pero nunca le había dicho abiertamente que no lo quería. ¿Por qué lo trataba así? Una madre debía ser tierna y amorosa. Las lágrimas comenzaron a correr libres por sus mejillas y salió corriendo a su habitación. Tenía que alejarse de su madre, la persona que le hacía tanto daño.

ooo

Después de su extraña charla con Malfoy, permaneció en la sala a la espera de Severus. Esperaba que no tardara mucho más en llegar, si tenía otro encuentro parecido con Malfoy terminaría de volverse loco. No sabía lo que había pasado hace un momento, pero su mano aún cosquilleaba recordando el suave tacto de los dedos de Malfoy. Fue algo parecido a la sensación que tenía cuando alguien lo tocaba o lo abrazaba, pero a la vez era completamente distinto porque la sensación no fue desagradable o dolorosa en absoluto, más bien agradable, placentera incluso. 'Creo que debería hablar con Remus, tal vez él pueda explicarme que es lo que me pasa'.

-Potter- el ojiverde se sobresaltó y volteó rápidamente a la entrada.

-Severus- suspiró casi con alivio al ver al pocionista- Sólo eres tú.

-¿Esperabas a alguien más?- inquirió Snape enarcando una ceja, pudo percibir claramente el nerviosismo de Potter.

-N-no, no para nada.

-¿Pasa algo?- Harry le dirigió una mirada irónica y Severus aclaró- Es decir, además de lo obvio.

-En realidad...- el lobo lo observó con recelo, decidiendo si podía o no confiarle algo tan personal a su ex profesor. Hubiera preferido decírselo a Remus o a Sirius pero, pensándolo bien, tal vez Severus pudiera ayudarlo. Tal vez todas estás cosas se debieran a la poción como el haber recuperado su conexión con Voldemort. De hecho, comenzaría por ese asunto.

-¿Si?- Snape lo animó a continuar.

-Hay algunas cuestiones que me tienen un poco... inquieto.

-¿Qué tipo de cuestiones?

-Lo primero, y creo que lo más importante, es que cuando recibí mi herencia la conexión que tengo con Voldemort se debilitó. Remus y yo creemos que el lobo en mí creó una especie de barrera para proteger mi mente, algo así como la Oclumancia. El problema es que cuando empecé a tomar la poción que elaboraste, el vínculo se reestableció, por eso pude entrar en la mente de Voldemort aquella noche- Severus lo miró fijamente analizando sus palabras.

-Cuando me dijiste que tuviste una visión del Señor Tenebroso, no me sorprendí porque desde quinto año las tenías, pero nunca me dijiste que estas habían desaparecido cuando te convertiste en hombre lobo- le reprochó al ojiverde.

-Lo sé, pero en ese momento estaba más preocupado por detener el ataque y rescatar a los Malfoy, que por haber recuperado las estúpidas visiones- el pocionista lo fulminó con la mirada y gruño algo ininteligible.

-¿Ha vuelto a pasar desde entonces?

-Eso creo, he tenido varios sueños pero no puedo asegurar que sean visiones- frunció el ceño tratando de recordar- A veces me llegan pequeños flashes, imagenes, palabras sueltas, más que nada emociones. Frustración, deseperación, nostalgia, pero sobre todo tristeza y soledad. Es como una losa que me oprime el pecho, no sé como explicarlo, en ocasiones llega a ser incluso doloroso.

-No lo entiendo- murmuró Severus contrariado.

-Bueno, tú eres el experto.

-Esta poción fue diseñada especialmente para ocultar los poderes del lobo, por lo que es comprensible que al tomarla quedes vulnerable a la conexión con el Señor Tenebroso y tengas de nuevo las visiones, pero esto que me dices, estas emociones, creo son algo totalmente distinto y que no tiene nada que ver con Voldemort.

-Supongo que entonces es otro efecto desconocido de ser un hombre lobo- resopló disgustado cruzándose de brazos- Hay otra cosa...

-Dime

-El día del ataque, cuando me separé de Sirius, estábamos buscándote, a ti y a Malfoy. Yo salí corriendo detrás de dos tipos que reconocí como hombres lobo, pero de repente perdí la noción de todo y me encontré siguiendo un aroma que se me hizo irresistible.

-Me parece que en eso el más adecuado para responderte es Lupin.

-¿Por qué?- quizá estaba fue su imaginación pero creyó ver un levísimo sonrojo en el rostro de su antiguo profesor.

-Cuando le preguntes lo sabrás.

-Bueno, pero esa no es la cuestion.

-¿No?

-No. Sabía que podía transformarme en cualquier momento, si me enfado o si me siento amenazado, pierdo el control fácilmente y puedo transformarme. Por eso te pedí ayuda con la poción, para evitar atacar a alguien y que todo se descubriera, pero no sabía que también podía evitar el cambio- Severus frunció el ceño, confundido.

-¿Qué quieres decir?

-Quiero decir que esa noche logré evitar transformarme en lobo.

-¡¿Qué?! ¡Eso no es posible!- exclamó Snape con la cara desencajada- ¿Cómo fue que pudiste controlarte para no transformarte? ¿Y más aún en noche de luna llena?

-No lo sé.

-La luna es la mayor influencia para un hombre lobo, te riges por ella, ¡no puedes sólo ignorarla!

-Esa noche, cuando la luna se abrió paso entre las nubes, sentí como algo se removía en mi interior y empezaba a cambiar, pero en ese mismo momento escuché como alguien me llamaba, en medio de todo el caos pude oír claramente como alguien pedía ayuda, me pedía ayuda a mí, y mi instinto protector fue más fuerte que cualquier cosa, sólo pensaba en encontrar a aquella persona, ayudarla como diera lugar...

Severus escuchaba atónito lo que Potter le decía, pero nada tenía sentido. Era una completa locura, un absurdo disparate, simplemente no lo podía creer. Tenía claro que Potter era un lobo especial. Sabía que era poderoso, más que cualquier licántropo que conociera, hijo de un lobo que a su vez era nieto de otro hombre lobo. Pero de ahí a eximirse de la maldición que conlleva el ser un hombre lobo era algo totalmente distinto. Aunque, si consideraba los antecedentes de Potter no era de extrañarse que el chico fuera la excepción a una regla implícita.

-¿Cómo demonios...?- la pregunta de Severus se vio interrumpida por un carraspeo proveniente de la puerta.

-Lo siento no quise interrumpir- se disculpó el nuevo integrante de la reunión- Draco me dijo que querías verme.

-Lucius, está bien, no te preocupes. Pasemos al estudio para tener más privacidad- el rubio asintió y salió de la sala. Harry volteó a ver a Severus y susurró- Dejaremos esta conversación para otra ocasión.

El pocionista asintió aún aturdido por toda la información que acababa de recibir y fue detrás de su amigo. Harry, por otro lado, pasó a buscar a sus amigos para que estuvieran presentes y así llegaron los tres al estudio de Sirius donde ya los esperaban los ex slytherins. Todos tomaron asiento en los cómodos sofás de la estancia.

-¿Y bien?- cuestionó el animago al ver que nadie hablaba, especialmente Malfoy y Moony que parecían pretender que el otro no existía.

-Primero que nada deben saber que hace unos días hablé con Dumbledore- su padrino lo miró con sorpresa, Severus con interrogación y Lucius un poco extrañado, como Remus ya lo sabía se limitó a centrar su atención en su cachorro.

-¿Qué fue lo que te dijo?- cuestionó Sirius nuevamente tomando la palabra.

-Entre otras cosas, me preguntó por nuestra búsqueda- Severus, Sirius y Remus asintieron pero Lucius se quedó mirándolos sin comprender.

-¿De que búsqueda hablan?- preguntó luego de un momento el rubio- ¿Puedo ayudarles en algo?- Harry observó atentamente al hombre frente a él buscando segundas intenciones, pero no encontró nada, podía ver claramente que Lucius no mentía, de verdad quería ayudarlos. 'Lucius hizo el juramento, supongo que puedo confiar en él'.- Si no puedes decirmelo esta bien- Malfoy se retractó al ver que nadie respondía. Al oír esto el ojiverde interrogó con la mirada a los tres hombres restantes en la habitación y al ver su aprobación él también asintió.

-Verás, Voldemort creó ciertos objetos con magia oscura, realmente monstruosa, que vuelven inmortal a cualquier mago que los posea. Estos objetos se llaman horrocruxes y son la clave para derrotarlo por eso estamos buscándolos- Lucius movió su cabeza afirmativamente, procesando las palabras de Potter y la magnitud de esta afirmación. Sabía vagamente lo que era un horrocrux y, la verdad sea dicha, no le sorprendía demasiado que el Lord hubiera recurrido a este tipo de magia.

-¿Sabes cuáles son?

-No, no tenemos ni una sola pista de ellos, tan sólo sabemos que son siete.

-El número mágico más poderoso- murmuró Lucius para sí.

-No sabemos que son, donde están o como destruirlos- el ojiverde se pasó las manos por el cabello, totalmente frustrado.

-No vinimos aquí para decir lo obvio Potter, ¿por qué no nos dices de una vez lo que hablaste con Dumbledore?

-Lo siento- contestó recomponiéndose inmediatamente.

-Está bien Cachorro, nosotros también estamos molestos porque no tenemos nada aún.

-De hecho, creo que eso no es del todo cierto. Cuando hablé con Dumbledore me dio esto- sacó de su bolsillo un pequeño cuaderno de tapas negras y maltrechas, con las hojas amarillentas y un agujero al centro. Los adultos se miraron entre ellos, sin saber exactamente lo que era aquel objeto tan misterioso.

-¿Qué es eso?- cuestionó Remus arrugando el entrecejo, ese cuadernillo desprendía un aura oscura, muy débil, pero realmente negativa.

-Esto es el diario de Tom Riddle- Harry miró a Lucius directamente a los ojos y el rubio pareció recordar algo porque se removió inquieto y desvió los ojos al suelo- Con ayuda de esto el recuerdo de Tom Riddle poseyó a Ginny Weasley para que abriera la cámara de los secretos hace cinco años.

-Pero, ¿no lo habías destruido con el colmillo de un basilisco?- preguntó Sirius y su ahijado asintió-¿Entonces por qué Dumbledore lo conservó?

-No lo sé, creo que para estudiarlo...- comentó el ojiverde pensativo- Pero, cuando me lo dio me dijo algo que me hace dudar.

-¿Qué te dijo?

-Dijo que una magia tan oscura y tan poderosa siempre deja huella y que seguramente esto me sería de utilidad.

-¿Tú crees... crees que esto es un horrocrux?- preguntó Severus arrebatandole el diario para examinarlo más de cerca.

-No estoy seguro, ¿por qué no le preguntamos a Lucius?

-¿Qué?- todos los presentes centraron su atención en el rubio que pareció encogerse en su asiento.

-¿Qué tiene que ver Malfoy en todo esto?- preguntó Sirius genuinamente desconcertado.

-Porque Lucius fue quien le dio el diario a Ginny.

-¿Es cierto Lucius?- Remus se dirigió al rubio mirándolo fijamente a los ojos- ¿Tú le diste el diario a la hija de Arthur? ¿Sabías que era un horrocrux?

-Es cierto que escondí el diario entre los libros de la chica Weasley cuando nos encontramos aquel día en Flourish y Blotts- admitió apesadumbrado- Lo hice para desprestigiar a Arthur y a Dumbledore, pero les juro que yo no sabía lo que era, ni siquiera estoy seguro de que sea un horrocrux, hasta hace cinco minutos creía que estos artefactos oscuros eran sólo un mito.

-¿Cómo fue que llegó ese diario a tus manos, Lucius?- fue el turno de Snape de interrogar a su amigo.

-Hace mucho tiempo el Señor Tenebroso me lo confió, me ordenó que lo escondiera, no me dio explicaciones, sólo me dijo que era un objeto muy poderoso que podría llegar a necesitar en el futuro, si algo llegara a pasarle, para terminar con su tarea de purgar el mundo mágico y continuar con su reinado.

-Son demasiadas coincidencias para ser un simple diario- comentó el animago- ¿Por qué Dumbledore conservaría un viejo diario si no sospechara que era algo mucho más poderoso y peligroso? ¿Por qué Voldemort perdería su tiempo asegurándose de que Malfoy lo guardaría si no fuera algo importante para él? ¿Cómo un simple recuerdo podría poseer a una niña si no se tratara de magia oscura? Opnino lo mismo que Harry pero, ¿cómo hacemos para comprobar que en verdad es un horrocrux?

-Creo que yo podría hacer algunas pruebas pero necesitaré de tu ayuda- habló Severus dirigiéndose a Harry.

-Claro, ¿qué tengo que hacer?

-Necesito que entres a la mente del Señor Tenebroso.

-¡¿Qué?!- exclamaron Sirius y Remus al mismo tiempo, Lucius se limitó a enarcar una ceja en su típico gesto malfoyesco.

-¿Estás demente? ¡No puedes pedirle eso!- Sirius se puso de pie y se plantó frente al pocionista, desafiándolo con la mirada.

-Es la única forma de saber si esto- se levantó también y puso el diario frente a la cara del animago- es o no un horrocrux.

-Es demasiado arriesgado, quien-tú-sabes podría darse cuenta, por si no lo recuerdas el vínculo funciona en ambos sentidos- Remus trató de hacer entrar en razón a Severus.

-Está bien- el ojiverde se levantó de su asiento y se situó junto a Severus.

-¡Harry!

-¡Cachorro!

-No permitiré que cometas una estupidez- Sirius lo tomó por el brazo pero su ahijado se zafó del agarre.

-No les estoy pidiendo permiso- contestó un poco más brusco de lo que quería.

-Harry es muy peligroso, ¿estás conciente que si Voldemort se da cuenta podría poseerte?- Remus lo miró suplicante.

-¿Alguno de ustedes tiene una mejor idea?- nadie constestó- Eso creí.

-Pero...

-Voy a hacerlo- asintió hacia Snape y este le indicó que se sentara en el asiento que había ocupado y le tendió el diario.

-Necesito que cierres los ojos y despejes tu mente. Concentra tu magia en el diario, siente su aura.

Harry cerró los ojos y concentró su magia en sus manos. Podía sentir un pequeño rastro de magia en el cuaderno, magia oscura y poderosa. La tanteó cautelosamente y sintió como lo repelía, pero ignoró la leve molestía y tomó entre sus manos el vestigio de magia.

-¿Lo tienes?- escuchó como Severus lo llamaba de alguna parte lejana. Asintió- Ahora concentrate en el Señor Tenebroso, busca la conexión y ábrela.

El ojiverde así lo hizo, empezó a buscar en su mente alguna señal de Voldemort y pronto se encontró frente a una puerta imaginaria. Trató de abrirla pero la puerta se resistía.

-No puedo.

-Concentrate- repitió el pocionista firmemente- Usa la magia del diario.

Harry unió su magia con la del diario y repentinamente la puerta desapareció. Llegó a un lugar oscuro y silencioso, lleno de una especie de bruma. A sus costados podía ver pasar imagenes borrosas, como si las viera através de una ventana empañada. Comenzó a caminar entre la penumbra sin saber lo que buscaba hasta que encontró algo que llamó su atención. Frente a él vio claramente y en rápida sucesión imagenes de un joven Tom Riddle en el colegio, la cámara de Salazar Slytherin, el basilisco, el cadáver de Myrtle siendo llevado en una camilla, Tom pronunciando un hechizo y finalmente... el diario...

Se acercó lentamente como si quisiera tomarlo pero antes de que pudiera tocarlo siquiera la imagen se desvaneció y lo último que vio fue un destello dorado en la mano de Riddle.

Abrió los ojos repentinamente y soltó el diario como si quemara. Su frente estaba perlada en sudor, su cicatriz escocía y su corazón latía desbocado en su pecho.

-¡Harry! ¿Estás bien?- Remus se acercó rápidamente a su cachorro.

-¿Qué viste?- preguntaron Severus, Sirius y Lucius al unísono.

-Lo es... es un... el diario es un... horrocrux- contestó Harry entre jadeos.

-Tenían razón- murmuró Lucius.

-Creo que el... anillo... también

-¿Anillo? ¿Qué fue exactamente lo que viste?- inquirió el pocionista.

-Vi a Tom Riddle en el colegio, el diario y como lo hechizaba. Pude ver que llevaba un anillo de oro.

-¿Crees que es el mismo anillo que Voldemort ordenó encontrar a Snape?- preguntó Sirius.

-Creo que si- respondió Harry habiendo controlado su respiración.

-Es una trampa- afirmó Lucius que aunque no tenía toda la información se imaginaba de que iba el asunto.

-Habrá que tener mucho cuidado entonces- contestó el animago.

-Lucius tiene razón, lo más probable es que el Lord me este probando, aún desconfía de mi y espera que yo les dé la información. Será mejor que vaya solo para...

-Ni se te ocurra terminar la frase Snape- advirtió Sirius- Iré contigo, ahora con más razón, seguramente va a asesinarte en cuanto pongas un pie en ese lugar.

-Me asesinará cuando me vea llegar contigo Black- gruñó Severus.

-¿Quien dijo que me verá? ¿Me crees tan estúpido para presentarme sin tener un plan?

-La verdad...- la frase de Severus quedó a medias cuando vieron como Harry se desvanecía.

Estaba demasiado débil por el esfuerzo y toda la magia que gastó al entrar en la mente de Voldemort. Se levantó para estirarse, pues sentía el cuerpo entumido, cuando repentinamente ya no pudo respirar. Una profunda tristeza lo invadió y sintió su pecho oprimirse dolorosamente. Una solitaria lágrima cayó de sus ojos. Y como si lo hubieran golpeado en el estómago, sus piernas dejaron de sostenerlo y se desplomó en el sillón más cercano.

-¡Harry!

Continuara...


*Nicolas Maquiavelo

Contestando a sus reviews...

Lunatica: ¡Hola! Jajaja no te preocupes Narcissa pagará muy caro todas sus maldades, pero todo a su tiempo ;)

Volk27nc: Me alegra que te guste cada vez más y espero que siga siendo así :D

Guest: ¡Hola! ¿Tú también deseas una muerte dolorosa para la sra Malfoy? Jejeje no te preocupes llegará así como llegará la comprensión para Harry de quien es su pareja :D Espero que te guste el capítulo y porfis, porfis déjame un nombre para poder contestarte adecuadamente ;)

Rebe Marauder: ¡Hola! Espero que disfrutes del capítulo y no te preocupes ya casi hacen el juramento ( espero que no sea demasiado tarde) jejejeje :D

Ryogana: ¡Muchas gracias por seguir leyendo! Espero que te guste la actualización :D

Jess Granger s: ¡Hola! Debo decir que te hechaba de menos :( ¡pero que bueno leerte de nuevo! Espero que te guste el nuevo cap y que mantengas la intriga :D

AstridRedHair86: ¡Hola! ¡Qué alegría que ya tengas una cuenta! Así estaremos más en contacto jejeje :D En fin, quiero agradecerte por haberme inspirado en este capítulo, creo que sabrás a que parte me refiero y si no, bueno, sólo diré que se relaciona con cierta flor jejeje, aunque tal vez adopte algunas ideas sobre tu pareja favorita ;) Espero que te guste mucho el capítulo y de nuevo ¡muchas gracias! :3

Hikari1992: ¡Hola! Que bien que siga pareciendote interesante el fic :D y ojalá también te gusten las parejas (además de las principales) ¡Espero que disfrutes del capítulo! ;)

Susigabi: ¡Hola! Me alegra que te guste la historia y espero que te siga gustando :D

¡Muchas gracias por seguir aquí! Sé que no actualizo tan pronto como debería pero en verdad me estoy esforzando, espero que comprendan. Por favor dejenme su opinión en un pequeño review para saber que el fic les gusta :D

Les mando un beso y un abrazo 💕

¡Nos leemos muy pronto!

Madame Potter-Malfoy