S.H.I.E.L.D
Cuando llegaron al aeropuerto, Clint pidió a Natasha que se vendase los ojos porque nadie debía saber dónde estaba la base secreta y ella no iba a ser una excepción. Ella hizo lo que le pidió y se dejó guiar por él a pesar de que el corazón le latía a una velocidad alarmante. Oyó como Clint abría una puerta y la hacía pasar dentro. Ahí, le quitó la venda y ella parpadeó un poco para acostumbrarse a la luz de la habitación.
— Necesito que te quedes aquí, ¿de acuerdo? Puedes mirar lo que quieras, no vas a encontrar nada muy interesante en mi habitación —dijo haciendo una pequeña sonrisa—. Volveré enseguida, ¿vale?
Natasha asintió con la cabeza y decidió quedarse en la habitación, aunque una parte de su cerebro le decía que de todas formas se preparase para correr, solo por si Clint no conseguía convencer a su supuesto jefe.
Por otro lado, Clint se dirigió hacia el despacho de Furia y llamó. La puerta se abrió casi al segundo y Furia le agarró del uniforme y tiró de él hacia dentro.
— ¡¿Se puede saber en qué narices estás pensando?! —gritó Furia enseguida—. ¡¿Qué hace esa mujer en mis instalaciones?! O mejor, ¡¿por qué no está en la tumba más próxima?!
—Primero, tranquilízate Furia. No la habría traído si fuese una amenaza —pidió Clint a lo que su jefe hizo un esfuerzo por coger aire y relajarse—. Bien, ya estamos tranquilos. Yo no estaría aquí si no fuera por ella. Tuvimos unas cuantas charlas en Budapest y en un principio, me hice su amigo para poder vigilarla de cerca sin sospechas pero digamos que nada nos salió como esperábamos y tuvimos un altercado con A.I.M. Tuvimos que cambiar de planes y... —Clint cogió aire y suspiró mirando a otro lado—. Ha traicionado ya a su compañía viniendo hasta aquí. Es una persona apta para defender y atacar, es buena en su trabajo y ha colaborado conmigo.
— La tendremos en observación y cualquier cosa que haga ella, recaerá sobre ti. Además, tendrás que ir con ella en varias misiones durante el tiempo que yo diga para tenerla vigilada y para ver si de verdad está de nuestra parte, ¿de acuerdo? —Furia le apuntó con el dedo muy serio y Clint asintió entendiendo las condiciones y aceptándolas—. Bien, tráemela aquí. Hablaré con ella a ver si acepta, que supongo que sí o no habría venido hasta aquí.
Clint asintió con la cabeza y se dirigió a su habitación. Se encontró a Natasha observando su habitación y la dijo que su jefe reclamaba su atención.
Cuando Furia habló con ella, Natasha habló profesionalmente con él sin interferir demasiado en su pasado y Furia al final se levantó después de una hora entrevistándola.
—Bien, señorita Romanoff. Bienvenida a S.H.I.E.L.D —alzó una mano hacia ella.
—Gracias, señor Furia —le apretó la mano con un asentimiento.
Furia después se separó y le dijo que podía irse, que el agente Coulson le acompañaría hasta su nueva habitación.
Natasha salió junto con el agente y este le indicó la habitación, donde ella dejó las pocas cosas que había llevado a Budapest.
—Bienvenida al club —dijo una voz detrás de ella.
Ella sonrió y miró de reojo a Clint que entró en su habitación para sentarse en la única silla que había para sentarse. Natasha notó su sangre correr y el calor en su cuerpo cuando le volvió a mirar pero lo ignoró. Podía ser pasajero.
Clint, también pareció notarlo en su cuerpo pero actuó por igual. No valía la pena si era pasajero.
Presente...
S.H.I.E.L.D.
Tony Stark repartió las cartas a sus tres compañeros: Steve, se recostó sobre su asiento con una mueca pues si fuera por él, se habría ido a practicar junto con Clint y Natasha pero "Stark", como él le llamaba, le había "secuestrado"; Bruce sonrió a sus tres compañeros y observó sus cartas; y Thor, que había bajado de visita, observó las cartas con recelo y esperó a ver empezar el juego.
Desde donde estaban, los cuatro podían ver con claridad varias cosas: Si miraban hacia delante, podían ver a la gente trabajar en sus cosas; si miraban hacia atrás, podían ver el paisaje que rodeaba a la base de S.H.I.E.L.D y si miraban hacia la derecha podían observar practicar a Clint y Natasha, unas salas más abajo.
—Apuesto 20 a que se besan y se lían durante el entrenamiento —dijo de repente Tony Stark, haciendo que todos se girasen a la derecha para observar que en esos momentos la pareja se encontraba especialmente cerca.
Bruce y Steve trataron de ignorarle.
—Pues yo apuesto 30 a que lo hacen una vez terminen —soltó Thor dibujando una sonrisa en su cara.
—Yo diría que lo van a hacer a la noche —murmuró Steve observando a Clint y Natasha, que ahora se habían alejado el uno del otro.
—Venga Steve, anímate y apuesta —le sonrió Tony Stark
—Bien 35, no tengo ganas de perder dinero en estas tonterías —dijo este entre dientes.
Tony levantó las manos en son de paz y los cuatro siguieron jugando.
— * — * — * — * —
Habían pasado muchos años después de lo de Budapest y Natasha recordaba perfectamente el día que había entrado a S.H.I.E.L.D. Clint cumplió su promesa de contarle una medio mentira a su jefe y este, creyó en él aunque eso no evitó que la vigilase de cerca y les mandase juntos a misiones. En algunas, metió la pata y Clint volvió a salvarla una vez más.
Las cosas mejoraron con los años para ella y con ello, la confianza de Nick Furia que comenzó a mandarla a misiones con otros compañeros primero y después permitió que en algunas fuese ella sola.
Ahora que era parte del grupo, trabajaba con quién quería siempre que el otro pudiese y casi siempre practicaba o sola o con Clint.
En esos momentos se encontraba practicando junto con Clint: él lanzaba flechas (de las de práctica) y ella disparaba con las pistolas (de práctica también). El resto, como a ella le gustaba decir, estaba vagueando unos pisos más arriba. Aunque, si lo pensaba bien, ella podría subir y vaguear también ya que Stark se lo había propuesto pero ella prefería practicar a tener que aguantarle. En cuanto a Clint... ella no estaba segura de por qué seguía allí pero lo agradecía pues así tenía alguien con quien practicar.
Después de una hora de prácticas y de varios roces con su compañero (lo cual hizo que un leve cosquilleo cruzara por su cuerpo), dejaron las armas y se dirigieron cada uno a sus vestuarios. Cuando terminaron de ducharse y de cambiarse de ropa (Clint, por supuesto, salió antes que ella), se dirigieron escaleras arriba hacia sus habitaciones dispuestos a que de una vez se hiciera de noche y el día se acabase.
— * — * — * — * —
Natasha se incorporó de un golpe de la cama. Esa noche era uno de esos días en los que no podía dormir ni una pizca. De vez en cuando, como esa noche, le asaltaban pesadillas sobre muchas de las misiones en las que había estado a punto de fallar y cuando esta terminaba, ya luego no podía dormir de nuevo.
Con un bostezo, se levantó de la cama y se dirigió a la cocina para tomar algo de agua o leche. Una vez hecho y más a gusto, quiso subir a la biblioteca para leer algo si no fuera porque oyó un ruido detrás de ella y se giró para enseguida atacar a quien fuese. Sin embargo enseguida vio que era Clint y bajó la compostura, más relajada.
—¿Qué haces aquí? —preguntó ella.
—Oí a alguien caminar y pensé que era un intruso —se encogió él de hombros—. ¿Y tú?
—No puedo dormir —dijo ella escuetamente.
—¿Otra vez? —alzó él una ceja—. Te he dicho un millón veces que no tienes la culpa de nada.
—Lo sé pero yo no puedo evitar los sueños —replicó ella—. Supongo que en el subconsciente pienso que sí es mi culpa.
—Pero no lo es —se acercó él a ella acariciándole la mejilla suavemente.
Ella levantó la vista hacia sus ojos azules.
—¿Cómo puedes ser tan bueno después de todo? —preguntó ella
—Porque sigo viendo esa luz en ti —respondió él sin dudarlo y después sonrió—. ¿Quieres aguantar un año más?
Ella sonrió ante ello y se acercó a él.
—¿Quieres tú aguantar un año más? —replicó ella justo a su lado.
Ambos sonrieron débilmente. Clint se agachó ante ella al mismo tiempo que la agarraba de la cintura con suavidad y ella se puso de puntillas. Chocaron contra la pared y Clint se inclinó para besarla. El ambiente se caldeó en niveles insospechados y Natasha se separó para coger aire. Clint se separó también pensando que a lo mejor se arrepentía pero ella tiró de su mano y le arrastró por el pasillo en silencio. Sin mediar palabra, terminaron en la habitación de la chica y cerrando la puerta con el cerrojo, siguieron besándose. El ambiente volvió a caldearse en centésimas pero esta vez decidieron deshacerse de la poca ropa que tenían con ellos: Clint de su camiseta y su ropa interior y Natasha de sus pantalones, su camiseta y su ropa interior. Con las mejillas encendidas, ella miró hacia Clint algo avergonzada por lo que iban a hacer pero al minuto se le pasó en el momento en que él la besó en el cuello. Ella se dejó posar sobre la cama y dudó un momento sobre lo que iba a hacer: Era verdad que desde que le había conocido, le había gustado. Sin embargo, siempre se había dicho esperar a que no fuese pasajero, más tarde a esperar a que no fuese un enamoramiento tonto... y con ello, siempre había aguantado un año más por miedo a romper la amistad y por miedo a que eso fuera a acabarse en algún momento.
Por otro lado, Clint observaba ahora a Natasha con cautela, intentando pensar en lo que iba a hacer: Esa mujer sin siquiera conocerla de nada al principio, había logrado sorprenderle hasta límites insospechados. Cuando llegó a conocerla más, supo que le gustaba esa mujer pero esperó a que no fuese algo que pasaba en un segundo, más tarde aunque conoció más cosas de ella (como el hecho de esa foto que vio en su móvil en lo cual supo más tarde por ella que era su primo pequeño), decidió esperar un poco más solo para saber que no se iba a equivocar. De esa manera, había aguantado un año por las mismas razones que Natasha: miedo a romper la amistad y miedo a que acabase en algún momento.
Sin embargo, ahora ambos eran dos personas adultas con un montón de experiencia recogida por años y habían aprendido a disfrutar del presente.
Eso significaba que ellos dejarían las dudas y se lanzarían a lo que el mundo les tuviera preparado y si tenían que luchar por ello, lo harían.
Con una pequeña sonrisa, separaron la distancia que había entre ellos con otro beso porque no querían aguantar un año más. Al fin y al cabo, ya habían aguantado unos cuantos y se merecían intentarlo.
Sólo sabrían si funcionaría si lo intentaban, ¿no?
FIN
&&& Siii! Por fin, terminé jajajj. En fin, siento que hayáis tenido que esperar tanto para el final y para el beso ^^ Lo sé, he sido malvada jujuju... Pero os he dado un final guay, no lo neguéis. La escena iba a ser más M pero al final he decidido hacerla más romántica que otra cosa. Bueno, que espero que os haya gustado, que me comentéis algooo... Tiendo a ser repetitiva xD. Muchos saluttis! &&&
