Si, early update, espero les guste. Aquí esta Kid.
»"Nobody's Little Girl" pertenece únicamente y exclusivamente a HelloElla.
Capítulo 12. A-A-Amigo Nuevo
Estuve bien.
Pensé que no lo estaría después de que Edward pasó su domingo con Lauren, dejándome sola en el departamento.
Pero estuve bien.
Me pase el día viendo caricaturas, viendo libros y hasta platique con Alice por teléfono, ella llamo en la tarde para ver cómo estaba.
No sé si él se sintió mal por dejarme sola todo el día, pero Edward me trajo libros nuevos con dibujos para ver y pastel de chocolate. Por eso olvide todo sobre estar un poco enojada con él, aunque deseaba que él no pensara en mi como una niña con estos libros que me compro. Desearía que ya me enseñara a leer.
Termino siendo una buena noche. Vimos una película en el sillón y hasta hablo de nuevo sobre su papá, a quien conocería el lunes.
Hoy es ese día, y actualmente estoy sentada en la sala de espera del Dr. Cullen con la Sra. Esme. Ella está hablando con Ángela en su teléfono sobre re-agendar y cancelaciones, problemas de seguros y tablas de Excel.
No tengo idea.
Solo me siento en mi silla viendo entre las revistas. Me encuentro poniéndome más y más frustrada por que no sé de qué tratan. También estoy un poco adormilada y con hambre. Edward y yo nos levantamos tarde y no comimos en el desayuno.
Estoy gruñona, pero trato de que la Sra. Esme no lo note.
Tiro la revista en la mesa de centro y en lugar de eso me quedo viendo a lis niños sentados enfrente de nosotras. Es un niño y una niña. La niña se ve mayor y un poco irritada con su hermano menor. Me rio despacito mientras ellos se gruñen y resoplan el uno al otro. El niño parece escucharme y sus grandes ojos azules se abren cuando se da cuenta que lo estoy viendo.
Luego se ríe y me saluda con la mano.
Estoy tan entretenida con ellos que ignoro cuando la enfermera llama mi nombre. La Sra. Esme toca mi hombro para llamar mi atención.
—Bueno tienes baja de peso, Isabella—, dice el Dr. Carlisle. Él es un hombre guapo. Tiene los ojos azules, es alto y rubio y su sonrisa es muy dulce.
Lo único malo es que sus manos están frías.
—Como mucho—, digo, haciéndolo reír. —Me gu-gustan las hamburguesas y el refresco.
—Sí, eso te harán ganar peso, pero necesitas hacerlo de una forma saludable—. El comienza a hablar sobre comida y vitaminas que necesito tomar para poder ganar más peso y tal vez hacer que inicie mi primer ciclo menstrual.
Creo que así se llama.
—Estaba mu-mucho más delgada, Doctor, ahora m-mi ropa esta justa.
Él sonríe. —Eso está muy bien, Isabella.
Él dice mi nombre de manera linda así que no lo corrijo.
Me hace algunos exámenes, me habla acerca de cosas al azar y me hace reír. Me siento tonta, pero no puedo evitarlo. Él es gracioso. Sonríe justo como Edward, de lado como un niño. Pero las arrugas a los lados de sus ojos delatan su edad. —Eh-Edward dice que le gusta tocar el piano.
Él voltea su cabeza al oír el nombre de su hijo. Sus mejillas se enrojecen y me sonríe tristemente. —Si me gusta. También le enseña a tocar a él.
—Eso es lindo—, dice. —Él es afor-afortunado.
El solo asiente, termina de escribir en su porta papeles y se despide.
Su hijo es justo como él.
No enfrentan sus problemas.
Yo no soy inteligente y lo noto. Ellos también deberían notarlo.
xx
—Tu pa-papá es muy dulce—, susurro mientras Edward cambia los canales en la televisión.
El levanta los hombros y continúa viendo la pantalla.
—Deberías ha-hablar.
Él suspira y deja la televisión en un canal de noticias. Debe de estar enojado por lo que estoy diciendo. Usualmente cambia de canales, pero siempre lo deja en las caricaturas para mí.
—Kid, por favor, no.
—Yo n-no tengo un pa-papá y nunca he estado enojada con ninguno, pe-pero eso es todo. Tú eres afortunado por te-tener uno.
Él sonríe y sacude su cabeza. — ¿Cómo eres tan inteligente Isabella?
Ruedo mis ojos.
—No estoy listo para él—, dice él dándome la excusa que siempre le da a la Sra. Esme y a Alice. Algunas veces puede ser tan testarudo y frustrante.
—Como sea—, murmuro, pero de repente me encuentro riendo mientras Edward me ataca con sus estúpidas cosquilla.
—P-Pa-Para Edward—. Jadeo por aire y él solo se ríe. —Edward ¡me hare p-pipi!
Jalo su cabello, haciéndolo detenerse.
Él se sienta, talla su cabeza y luce un poco sorprendido. — ¿Qué carambas fue eso Kid? ¿Jalaste mi cabello?
Rio. —Estaba haciendo lo qu-que tú me dijiste que hiciera. P-Pelee de vuelta. ¡Y tú te lo me-merecías!
Él sonríe. —Sí, lo merecía —, concuerda y se siente de nuevo en el sillón. Gentilmente me jala hacia él y pone mi cabeza en su hombro. Él huele como su shampoo y el suave material de su playera se siente bien en mi mejilla.
Extrañaba esto.
Le sube le volumen a la televisión.
En noticias de último momento, la policía en Portland está en búsqueda de cuatro individuos quien según reportes ha golpeado brutalmente a varios vagabundos.
Al sonido de la palabra que una vez me describió, mi cabeza salta del hombro de Edward.
Testigos dicen que todas las golpizas fueron realizadas por la misma pandilla. Su última víctima, un hombre de sesenta años, quien murió esta mañana debido a complicaciones con heridas en la cabeza. Autoridades dicen que el número total de víctimas es de cinco, incluyendo una muerte.
¿Por qué querría alguien matar a un vagabundo? No lo entiendo. Conozco a los vagabundos. No nos metemos con nadie y nos encargamos de nuestras cosas. Ya sea buscar entre la basura o pararte en una esquina para pedir dinero. Pero nunca a la fuerza. No le hacemos daño a nadie.
Por supuesto que hay esos idiotas locos que vagan por la calle queriendo problemas, o que quieren sexo, pero solo tiene que correr para el otro lado,
Pero esta banda está haciéndolo ¿por diversión?
¿Qué tal si todavía viviera en las calles? ¿Irían tras de mí? ¿Qué tal si algún día tengo que regresar a las calles?
Antes de darme cuenta, Edward me está abrazando a su pecho y tratando de calmarme. Estoy dejando salir sollozos que no sabía que estaba conteniendo en su camisa y jadeando por aire.
—Shh, Kid. ¿Qué pasa? ¿Por qué estas asustada?
Yo sollozo. — ¡Edward! No qu-quiero re-regresar a las calles. Esas p-p-p-p-p—, de repente no me puedo decir más allá de la p a la e para decir la palabra "personas".
—P-p-p-p.
— ¿Kid? Detente, toma una respiración profunda—, me dice el moviendo mi cabello detrás de mi oreja y tallando mi cara como la palma de su mano.
Hago lo que me dice y sorbo mi nariz. — ¿Quieres agua? ¿Quieres una tostada o algo? —. Él toma el control remoto y lo cambia al canal de caricaturas. —Lección aprendida, las noticias son malas—, gruñe él mientras continua sosteniéndome. — ¿Estás segura que no necesitas agua?
Sacudo mi cabeza, quito mi cabeza de su cuello y envuelvo mis brazos alrededor de él. —N-No quiero vo-volver allí.
—No lo harás—, él suspira. —Además, ellos están en Portland y yo ya te dije que jamás te dejare regresar, nunca.
—¿Lo prometes?
—Carajo si, Kid. Nadie te hará daño de nuevo—. Él besa mi cabeza y talla mi espalda.
Un involuntario suspiro deja mi cuerpo mientras él me sostiene más cerca.
—Nunca podría vivir con la idea que tú estás en peligro o que alguien tal vez te haga daño. Sé que no soy la mejor persona en el mundo y de que apesto en esto de la amistad, pero carajo Kid, jamás te dejare sola.
Tengo que creer cada palabra que él dice.
Lo hago.
xx
—Santa mierda, el Sr. Foreman tiene que relajarse con el Zoloft—, dice Ángela mientras yo barro la oficina. Es hora de cerrar y estoy esperando a que Edward pase por mí. La Sra. Esme tuvo que irse temprano.
Me recargo sobre la escoba y veo a Ángela leer el expediente del Sr. Foreman. Es un hombre extraño, pero siempre muy amable. Algunas veces luce como su fuera a frotar un agujero en su cuello por su nerviosismo, pero creo que él es bueno. Le gusta su café negro. Siempre le digo que es asqueroso, pero él solo se ríe y se toma esa cosa fea.
—Ta-Tal vez no de-deberías leer su expediente, Ang—, le digo.
Ella arrastra los pies y me alza una ceja. —Por favor Kid, no es la gran cosa.
Ella pone el expediente donde se supone que debe ir, murmura unas cuantas palabras que no entiendo y me ignora por unos cuantos minutos hasta que el teléfono suena.
Ella escucha a la persona al otro lado de la línea, accede a lo que sea que le dice y luego se voltea hacia mí.
—Kid, es Edward—, dice ella y me pasa el teléfono.
Lo sostengo en mi oreja. Lo primero que escucho es una voz de mujer.
—Apúrate Edward, vamos a llegar tarde cariño—, dice ella, su voz chillona está irritándome.
— ¿Hola?
—Kid, ¿cómo estás?
—Bien, p-pero ¿cuándo vas a ve-venir por mí? He estado esperando—, digo. Espero que note que estoy enojada.
—Lo sé. Lo sé, Kid. Lo lamento mucho—. Suspira contra el teléfono. Casi puedo verlo pasando una mano por su cabello. —Esto tal vez parezca un poco malo de mi parte, pero le he pedido a Ángela que pague por un taxi para que puedas llegar a casa.
Estoy furiosa. Nunca antes me había sentido de esta manera. De repente respirar es una tarea ardua y mis oídos se sienten como si estuvieran en fuego.
—¿Estas co-con esa chica? —pregunto.
Él suspira de nuevo. —Sí.
—N-No necesito que Ángela pa-pague por nada. Yo en-encontrare mi camino a casa—, resoplo.
—Kid, no seas así. Ni siquiera te sabes la dirección. Te vas a perder. Solo deja que Ángela lo arregle.
—No.
—Carajo Isabella, vas te vale que hagas lo que te diga.
No respondo. Temo decirle que es un imbécil, que es lo que realidad quiero decirle.
—Estaré en casa en un rato. Ten cuidado.
—Aja.
Me gano otro suspiro de Edward.
Y luego la línea se corta.
Me volteo hacia Ángela quien está esperando por mí. —Me vo-voy a ir so-sola.
—Pero Edward…
No la deje terminar. —No.
xx
Estoy sentada en un banco en la calla, esperando por que pase un taxi o un autobús. Edward tenía razón, no se me la dirección, pero sé cómo se llama el edificio y como son los edificios de los alrededores.
Él se olvida que puedo ser lista.
Hablando de Edward, estoy enojada con él. Encabronada de hecho.
Pero la cosa es que ni siquiera sé por qué. Pero está cambiando mucho conmigo y no me gusta. Mi más grande miedo es que no puedo controlarlo. Todo lo que puedo hacer es tratar lo mejor que pueda en estar en bueno términos con Edward y tal vez la conversación telefónica que tuvimos no ayude, pero no parece importarme ya que sigo enojada.
Hace frio afuera.
Los horribles aromas de la calle me recuerdan de todas las veces que dormí en ellas. El viento frio pegando en mis mejillas me recuerda de las veces que soporte duros y hambrientos tiempos. Tal vez no tengo que estar tan enojada con Edward.
—Hola—, dice una voz desconocida.
Volteo y me encuentro con un chico sentado junto a mí. Luce como de mi edad. Su piel es oscura, sus ojos son casi negros, su negro cabello en una coleta debajo de un gorro rojo y su sonrisa muestra sus blancos dientes.
—Hola—, respondo finalmente.
Él asiente finalmente y tengo que reírme, porque el luce tonto.
Sus labios se empiezan a mover como si fuera a decir algo, pero de repente empieza a mover sus ojos, viéndose tontamente levanta su cabeza unas cuantas veces y solo ruido, no palabras, salen de su boca.
Me alejo un poquito, no sabiendo que es lo que se trama.
Él toma una respiración profunda y sacude su cabeza con frustración. —Perdón—, dice finalmente. —Me poooooongo muy nervioso y t-ttar-tartaamudeo—. Se ríe. —Usualmente noooo es tan malo. Mierda, soy realmente bueno. Pero tú eres bonita—, dice él y yo puedo sentir mi sonrojo en mis mejillas.
Y no es porque tengo frio.
—D-Dee-Debes creer que soy raro—. Parece un poco decepcionado.
— ¿Qué? ¡N-N-No! Para nada—, digo. Por primera vez deseo que se note mi tartamudeo. —Yo t-t-también t-t-tartamudeo.
Él estudia mi cara y frunce el ceño. — ¿Esta burlándote? Mira, es j-jo-jodido si lo haces.
—Yo n-n-no miento. ¡T-Ta-Tartamudeo!
Sus ojos se abrieron en sorpresa. Entonces empezó a reír. Muy alto. — ¡Eso es loco! Quien hubiera pensado que trataría de co-coquetear con una chica linda que tartamudea. Eso es jodidamente genial—, dice él y yo me rio. — ¿Cuál es tu nombre?
—Kid.
—Genial, yo soy Jacob, Jacob Black, pero mis amigos me llaman Jake.
Sacudo su mano. Esta áspera y enorme. Mi pequeña y pálida mano se ve graciosa en la de él.
— ¿Cuántos años tienes?
—Tengo dieciséis—, responde. — ¿Qué tal tú, pequeña?
—Diecisiete.
—Genial, yo voy a e-e-este programa deeeee después de la escuela para gente que tarrrr tamudea. Es muy util—. Me da una tarjeta.
No puedo leerla, pero no quiero decirle.
—Deberías venir y verla. Todos son muy atentos—. Comienza a tener problemas, pero se las arregla. —Creas o no solía ser peor queeee esto.
—Eso es increíble.
Hablamos por unos cuantos minutos acerca de donde vive, cuando se dio cuenta que tartamudeaba, que le gusta de la escuela y sus amigos. Se ríe de sus propios chistes, usa groserías, y habla mucho, pero es muy divertido.
—Sip, así que ¿esperas el autobús?
Asiento.
— ¿A dónde vas?
Le doy la descripción del edificio del departamento de Edward y salta.
—Se dónde queeeeda eso. Tengo una moto. ¿Quieres un aventón?
— ¿Puedes lle-llevarme?—. Él es muy amable. También huele a canela.
— ¡Sí! ¡Vamos!
xx
Durante todas las luces rojas, Jake pregunta sobre mí. No tengo mucho que decir. No quiero decir que hasta ahora había sido una persona sin hogar.
Creo que se da cuenta de mi indecisión y no me presiona por más información. Él me dice que deberíamos ser amigo.
Cuando finalmente llegamos al complejo de departamentos, me quito el caso que me presto y se lo devuelvo.
—Gra-Gracias Jake—, le digo.
—No hay problema Kid.
Mientras me ayuda a bajarme de la moto, siento otro par de manos jalándome lejos de Jake.
De repente Jake es empujado, cayendo sobre su moto y yo escucho la furiosa voz de Edward.
—¿Quién carajos eres tú? — gruñe, sosteniendo detrás de su espalda mientras Jake trata de levantarse.
Creo que estoy en problemas… o Jacob.
Si, capitulo, pff ando "on fire", y bueno aquí estamos, primero owws vieron que tiene un miniminiminicrush con Carlisle asdfgkl :) la adoro. Y lo del vagabundo :( mah baby! Se sigue viendo como niña de la calle. Y bueno pues llego Jake, que se que muchas tendrán que decir ;) ok, espero leer su reviews, en serio muchisisisimas gracias, igual por los favs, visitas, follows, recs. ¡Son lo máximo!
Ok, ya saben dónde seguirme, at/OneSweetStuff en Twitter.
Nos vemos en el siguiente capítulo.
Au revoir.
