Capítulo 11

Hacía ya una hora que habían llegado a la guarida, una hora en la que su tío no despertaba, trato a los demás, no tenían más que heridas superficiales. Pero por más que miraba a su tío, no entendía la razón del por que seguía dormido.

—Algo le hizo—escuchó la voz de Pain.

—Nunca había visto así a Itachi—murmuro Deidara.

—Yo podría…—murmuró la azabache. —Diablos…—desvió la mirada. Mordió su pulgar antes de colocar su palma contra el suelo. —Estoy segura que mamá, ya debió haber hablado con Katsuyu-san—inquirió en un suspiro. —Kuchiyose no Jutsu—exclamó.

Una pequeña nube de humo apareció despejándose poco a poco, logrando que los demás mirasen sorprendidos. Frente a ellos una invocación de no más de treinta centímetros pareció.

—Sarada-chan—se sorprendió la invocación.

—Katsuyu-san—saludo la azabache. —Necesito de su ayuda, mi tío no despierta, parece dormido—informó. —No soy muy buena en ninjutsu medico—aclaró.

—Entiendo—murmuró la invocación.

Observaron como Sarada llevo el pequeño cuerpo de la invocación hasta colocarla sobre la frente del Uchiha. Katsuyu comenzó a irradiar una pequeña luz verde, Sarada observó con mucha atención, tras unos segundos la luz desapareció. Sarada le alejo y miró nuevamente hacia su tío.

Sintió sus ojos llenarse de lagrimas, al ver mover su mano. Tragó gruesamente al verlo abrir los ojos, Uchiha Itachi observó todo a su alrededor con pesadez. Sintió unos brazos rodearle y la cara de aquella persona esconderse entre su cuello. Sonrió tenuemente, acariciando suavemente el cabello azabache de aquella persona.

—Me alegra que estés bien—escuchó.

—Lo estoy, así que no llores—pidió Itachi.

—Lo siento—murmuró Sarada. Alejándose de él.

—Necesito hablar con ustedes…—miró a todos. —Gracias al ataque que recibí de Geudo… Ahora sé donde se encuentra Sasuke y los demás—soltó. Todos abrieron los ojos impresionados.

Lejos de ahí, apartados del bosque que rodeaba los limites de Konoha, Boruto Uzumaki cayó rendido al suelo, escupiendo un poco de sangre. Naruto miró semi inconsciente así como los demás, como Uchiha Sasuke era llevado a algún lugar.

—Mierda—gruñó el rubio menor.

—Él estará bien—murmuro entrecortadamente Kakashi.

Naruto asestó un golpe en el suelo, tras escuchar aquella reja cerrarse con fuerza. Y pasos alejándose cada vez más. Tras una hora yacía Uchiha Sasuke de pie, atrapado en aquel muro, una barrera de chakra yacía a su alrededor. Trago con dificultad, miro al suelo. Aquel charco de sangre pertenecía a él.

—Es una desgracia que tu engendro no haya podido ver tu muerte—escupió Daichi.

—Eres despreciable, vuelve a hablar asi de ella….—gruñó el Uchiha. —Y te mataré—soltó.

—Conocí aquella ninja medico hace años, lo único que quería era estar con ella—susurró el ninja. —Pero tu me la quitaste—gruñó. —Y ahora la muerte también lo hizo—bajo la voz. Más Sasuke le escuchó tensándose.

—Ella nunca te perteneció—exclamó Sasuke. —Ella siempre fue mía—le miró con seriedad.

—Cierto, es una pena que mueras ahora que tu hermano regreso a la vida—soltó Daichi sorprendiendo al Uchiha. —Me he enfrentado a él, estaba junto a tu engendro—informó. —Aunque posiblemente esta vez no despierte nunca más—rió.

—Ita… Itachi—murmuró el azabache.

Aquel muro se desvaneció dejándolo caer de rodillas contra el piso, Daichi se acerco hasta él, empuñando en su mano la chokuto de Uchiha Sasuke. El azabache soltó un suspiro, sintiendo su cuerpo sin fuerza.

—Pese a que fuera para proteger a la aldea y a mi familia—murmuró el Uchiha. —Yo ya no tengo más fuerza….—sintió como sus ojos comenzaban a pesarle. —Sarada… Sakura—susurró.

—Acabemos con esto—anunció.—Muere Uchiha Sasuke—se burló Daichi.

Soltó un suspiro antes de desviar su mirada, centrándola en la llama de lugar, aquella llama que iluminaba. Ante sus ojos el recuerdo de su hija y su esposa llegaron, sonrió levemente.

—Lo siento, Sakura—murmuró cerrando los ojos, esperando su muerte.

—¡Papá!—se escuchó por todo el lugar.