Sé que no tengo perdón por haceros esperar tanto, lo siento mucho de verdad. Pero bueno aquí estoy con un nuevo capítulo y acabando de escribir el siguiente, espero que me perdonéis por la espera y sigáis leyendo esta historia porque en el capítulo 14 empieza la verdadera historia, la que he estado preparando desde la primera parte de esta historia.

Gracias a todos los que leéis la historia, a los que la tenéis en favoritos, a los que la seguís y a los que enviáis reviews, escribo por y para vosotros, espero que disfrutéis con este capítulo que me ha costado demasiado escribir.

Y ahora a leer


Capítulo 12: Adiós, Hanabi

Abrió los ojos, miró la habitación en la que se encontraba, en la misma había otro fuuton más. Se frotó los ojos y sonrió al ver la cabellera negra de su mejor amiga. Aún le sorprendía el hecho de que ella estuviese viva, habían pasado tres día pero aún no lo asimilaba por completo.

Al día siguiente de rescatar a Hinata todos los implicados se reunieron en el salón de la casa de Sasuke y Sakura, necesitaban dar una explicación de por qué había pasado todo eso, ya que se suponía que la aldea no podía saber nada de lo ocurrido.

No podemos permitir que la aldea se divida, aún estamos pagando las consecuencias de la guerra.

Naruto tiene razón, el conflicto con el clan Hyuuga podría dar lugar a una terrible guerra dentro de la aldea. No podemos permitir que algo tan horrible suceda dijo Sakura.

La mujer tenía razón, no sería la primera vez que algo como eso ocurriese en una aldea. Al principio de formarse las aldeas ninja hubo muchos conflictos dentro de las mismas. Pero con los años eso había dejado de suceder y se habían visto como enemigos al resto de las aldeas. No podían permitir que eso pasase en Konoha.

Hinata dejó el clan para casarse con Naruto, los Hyuuga se lo permitieron, no daremos más explicaciones sobre eso, tampoco creo que a la gente le importe demasiado, se conformarán con lo de la historia de amor habló Sasuke.

Sí pero ¿y los demás? preguntó el rubio.

Podemos decir que yo renuncié para poder proteger a mi prima.

Todos se quedaron pensando sobre eso, lo cierto es que podía ser bastante creíble. Además en parte podrían hacer que fuese cierto, después de todo ella iba a necesitar a un guardaespaldas y eso le daría a Neji una vida más tranquila y también tiempo para estar con su hijo.

Esa es una buena idea lo apoyó la dueña de la casa.

Sobre mí podéis decir que simplemente me rebelé contra el clan y al negarme a ser la nueva líder me echaron.

Todos se quedaron pensando sobre la idea de la chica. No era mala pero había un pequeño problema.

Pero ¿qué motivo tendrías para rebelarte y no querer ser la líder?

La pregunta de Sasuke había dado justo en el clavo, todos habían caído en eso. Pero ella sonrió con suficiencia, ya había pensado en ese y tenía una idea que no dejaba de ser cierta.

Querían comprometerme con alguien de mi clan, yo sabía que no me iban a permitir casarme con quien quisera así que me rebelé.

¡Eso es una buena idea, Hanabi-chan! exclamó con ganas el Uzumaki.

Creo que eso valdría, bien pensado esas fueron las palabras de su primo.

Entonces todos se quedaron pensando en la suponía el mayor problema. Y esa era Asami. La muchacha estaba en esos momentos en una abitación, descansando, y es que la pobre estaba realmente débil. Al parecer había estado encerrada en esa cárcel durante dos años, en esos momentos nadie sabía el motivo, ya que después de saludar a su amiga se había desmayado.

Estaba mal alimentada, además tenía el cuerpo agarrotado y encima no había visto el Sol en demasiado tiempo y eso supondría un problema.

Podemos decir que estaba enferma sugirió Tenten.

Todos miraron a la única doctora presente, la mujer se quedó pensativa un buen rato. Puso su cerebro a trabajar al máximo, sabía que tenía que ocurrírsele algo. Pero ¿el qué? La mujer miró por la ventana, esperando a ver si así se le iluminaba la mente. ¿Qué podría hacer que una persona no slaiese de su casa en dos años? ¿Y qué además se la declarara como muerta? Algo parecido a estar muerta...

¡Ya lo tengo! todos la miraron expectantes Coma. Podemos decir que durante la guerra ella entró en coma, su clan supuso que nunca despertaría y por eso dijo que estaba muerta. Pero el otro día, antes de que sucediese lo de Hinata ella despertó. Como Hanabi iba a abandonar el clan fue a verla para despedirse pero la chica no quería estar sin su mejor amiga. Además ya no aguantaba más en ese lugar. Por eso Hanabi la trajo con ella.

Todos estuvieron de acuerdo con la idea de Sakura, era bastante acertada, además los únicos que podrían contradecirlo eran los Hyuuga pero eso no les interesaba.

Se levantó con cuidado y salió de la habitación, intentando no hacer ruído. Su amiga no había salido de la casa, bueno sí, pero había sido al jardín al atardecer un par de veces, ese día intentaría salir cuando la luz del sol fuese más fuerte. La muchacha aún recordaba cuando Asami le contó la verdad, no podía creérselo.

Después de haber decidido sus coartadas decidió subir a ver como estaba su amiga. La chica estaba despierta, aunque seguía tumbada sobre el fuuton. Al verla le sonrió con calidez, ella le devolvió el gesto.

Se sentó en el suelo y le explicó lo que había pasado en el salón, ella asintió, le parecían buenas ideas. Después se quedó callada, mirando el techo. Rompió las vendas de su brazo izquierdo, iba a detenerla pero no pudo al ver las marcas que tenía. Eran las misma que su hermana, el clan la había marcado de la misma forma que a Hinata, para recordarle que era una Hyuuga, esas marcas la acompañarían de por vida.

Sé que quieres saber cómo acabé en ese lugar asintió para decirle que continuase Hace cuatro años comencé una relación con Kaoru, siento no habértelo dicho pero teníamos que mantenerlo en secreto, supongo que lo entenderás.

Creéme, te entiendo mejor de lo que crees.

Un día, hace algo más de dos años él me pidió que nos fuésemos a vivir juntos, yo le quería mucho, acepté. Me armé de valor y fui a hablar con mi tío, que es parte del consejo, pensé que él me ayudaría, ya que para mí era como mi padre Hanabi asintió, sabía que ese hombre era quien la había criado Pero no reaccionó como yo pensaba, se puso furioso y me dijo que era una deshonra para el clan, que mis padres estarían muy decepcionados conmigo Su voz se iba volviendo cada vez más triste Me amenazó, me dijo que le dejase, yo me opuse pero justo en ese momento llegó una anciana diciendo que nos estaban atacando. Fui a moverme para ayudar pero entonces mi tío me golpeó. Lo siguiente que recuerdo era estar encerrada en esa celda. Me toruraron y marcaron, diciéndome que era una desgracia además me comunicaron que se me había dado por muerta. Pensaba que jamás iba a salir de ese lugar cuando te vi pensé que estaba soñando, me alegro de que me sacaras de ese lugar.

La chica la abrazó, sabía que su amiga había sufrido, pero se alegraba al saber que ella ya no tendría que sufrir más, ahora era libre. Lo único bueno de que Hinata fuese encerrada en ese lugar es que pudimos sacar a Asami de ahí, si no tal vez hubiese muerto ahí, sola, sin que nadie supiese que le había sucedido.

Llegó a la cocina en la que se encontraba la dueña de la casa, la mujer estaba sentada y se bebía con tranquilidad un café. Parecía tranquila pero en realidad sabía que no era así, esos días habían estado llenos de nervios y furiacontenida. A todos les gustaría vengarse de su clan pero sabían que eso no era posible, así que cada uno intentaba desahogarse como podía.

–Buenos días, Sakura-san.

–Hola, Hanabi-chan – la mujer sonrió con amplitud – Coge lo que quieras para desayunar.

Se echó zumo de mango en un vaso, cogió unas galletas que habían por ahí y se sentó en frente de la otra mujer. Lo cierto era que en esos días ambas habían creado una buena relación, se entendía. Además sabían que la otra era de confianza.

–¿Cuando crees que Asami estará recuperada por completo?

–Creo que dentro de una semana podrá salir a la calle sin problemas, se está recuperando a gran velocidad pero necesita dormir, comer bien y hacer algo de ejercicio para recuperar la movilidad a la perfección, además también necesita acostumbrarse al sol.

–Muy bien, es que no quiere ver a Kaoru hasta estar totalmente recuperada, ni siquiera me deja que vaya a contárselo.

–No querrá que la persona que ama la vea en ese estado, es entendible.

–Pero han pasado más de dos años desde que se vieron por última vez.

–Por eso a ella no le importa esperar un poco más, tienes que entender eso, Hanabi-chan.

–Lo entiendo pero quiero que ellos se vuelvan a encontrar, Kaoru lo ha pasado muy mal en estos años.

–Ese chico es del clan Nara ¿cierto?

–Sí, es de mi misma promoción de novatos pero estaba en otro equipo.

–Ya veo, bueno ellos suelen ser personas con un gran razonamiento así que entenderá lo que está haciendo Asami-chan.

–Es posible.

La muchacha se quedó pensando en eso un rato, lo cierto es que era curioso el modo en el que su amiga había acabado siendo novia de ese chico. En su promoción de novatos habían tres equipo, en uno estaban: Inuzuka Kou, Asami y ella misma, en otro: Nara Kaoru, Akimichi Choutaro y Yamanaka Futaba, por último estaban: Konohamaru, Udon y Megumi. Esa era su generación, se conocían de toda la vida y entre los tres equipos se había formado una gran amistad. Su equipo siempre había estado muy unido, aunque al principio ella no quería saber nada de trabajar en equipo. Pero entre la dulce Asami y el extrovertido Kou consiguieron que ella les abriera su corazón. Si ella había comenzado a pensar diferente a su clan era gracias al chico Inuzuka, al cual no veía desde hacía casi seis meses, ya que él estaba en Suna. El chico había ido a esa aldea para ayudar con la academia ninja. Lo echo tanto de menos.

–Hanabi-chan, me tengo que ir al hospital, te dejo a cargo de Tasuki, Kiseki-kun, Hinata y Asami-chan.

–Muy bien, hasta luego.

La mujer le sonrió, cogió sus cosas y se fue a trabajar, dejando a su hijo y a sus dos pacientes a cargo de la joven Hyuuga. Pero sabía que la chica no estaría sola durante mucho tiempo. En esos días Kurenai había ido a la casa, acompañada de su hija, para cuidar de su alumna y ayudar en todo lo posible. Kakashi también iba muy a menudo y lo mismo pasaba con Tenten, la cual se estaba quedando en la casa de Misako, la joven Neko había acogido a la morena y a su familia en su casa hasta que las cosas se calmasen. Ino era otra que iba muy a menudo a la casa de la Haruno, después de todo no tenía mucho que hacer, ya que por su estado no podía trabajar en el hospital. Era bueno para todos poder estar juntos haciéndose compañía, dándose ánimos los unos a los otros.

Hanabi agradecía en parte la compañía pero no podía negar que a veces tanta gente le agoviaba, a vecces necesitaba estar sola. En esas ocasiones se marchaba al bosque y volvía al anochecer, siempre le había gustado salir a pasear y regresar a casa cuando el sol ya se estaba ocultando. Antes tenía como compañero a Kou pero desde que el muchacho se había ido le tocaba irse sola. En ocasiones le gustaba la completa soledad pero no podía evitar echar de menos a su mejor amigo.

Pero a quien no se quitaba de la cabeza esos días era a Hideaki, desde aquel día no lo había vuelto a ver, tampoco sabía cómo estaba ni cómo se sentía respecto a lo que había sucedido. Ella lo amaba y su corazón sentía una gran nostalgia, quería verlo, ver su sonrisa, acariciar su cabello, quería que la abrazase de nuevo, echaba de menos la opresión que sus brazos egercían en su pequeña cintura. Tengo que verlo como sea pensó, estaba decidida a reencontrarse con él aunque fuese para despedirse. Era algo que necesitaba.

El sonido del llanto de Tasuki la despertó de sus pensamientos. Subió con rapidez las escaleras, enseguida llegó al cuarto del pequeño. Abrió la puerta, el niño estaba en su cuna. Se acercó y lo cogió en brazos, lo acunó mientras trataba de calmarlo. No le costó demasiado conseguirlo, ya que tenía algo de experiencia con bebés. Le cambió el pañal al Uchiha y bajó a la cocina para prepararle un biberón. Justo cuando acababa de llegar a la planta baja llamaron a la puerta. Fue a abrirla y sonrió al encontrarse con la que una vezfue la sensei de su hermana, la cual iba acompañada de su hija.

–Buenos días – dijo al mismo tiempo que las dejaba pasar.

–Buenos días – saludaron madre e hija.

–Voy a prepararle el biberón a Tasuki-kun.

–Oh, ya lo hago yo, Hanabi-chan – se ofreció Kurenai.

La Hyuuga no se negó, se fue al sofá, acompañada por Fuuko, la niña parecía algo adormilada. La pequeña se sentó. La joven encendió el televisor para que la chiquilla estuviese entretenida mientras ella acunaba al moreno.

La mujer de ojos rojos no tardó demasiado en aparecer con un biberón. El pequeño se lo tomó con gusto, al parecer tenía mucha hambre.

–¿Cómo están? – preguntó la mayor de las presentes.

–Mejor, aunque aún necesitarán unos días para recuperarse.

–¿Se sabe algo del padre de Kiseki-kun?

Esa pregunta hizo que la joven se tensase un poco. Sabía que tenía que disimular, así que negó con la cabeza. Ese tema era algo que preocupaba a todos, pero sobre todo a ella.

–Espero que pronto se sepa algo de él – dijo Kurenai mientras acariciaba el pelo de su hija.

–Fuuko-chan está muy tranquila.

–Eso es porque aún está medio dormida.

La mujer sonrió. Hanabi no pudo evitar imitarla. Lo cierto era que ella era una de las kunoichis que más admiraba, no solo por sus capacidades si no también porque había demostrado ser muy fuerte. Había perdido al hombre que amaba pero aún así había seguido adelante.

Mientras las mujeres conversaban una rubia salía de su casa, algo molesta con su marido. En un carrito llevaba a su hijo, el cual estaba durmiendo. Caminó por las calles de su aldea con algo de prisa, saludó a unas cuantas personas pero no se paró a hablar con ellas. Estaba de mal humor por culpa de Kiba. No soportaba cuando se ponía en plan protector con ella, la trataba como si estuviese enferma, y ella simplemente estaba embarazada. Suspiró e intentó calmarse, pero no lo logró. Apresuró un poco más el paso, tenía muchas ganas de llegar a la casa de su mejor amiga.

–¡Ino-chan!

Ese llamado la detuvo, se giró y sonrió al ver a Himeko, la cual llevaba a su hija en un carrito, al igual que ella. La pequeña Yue tenía la piel tan pálida como la había tenido su padre, su cabello era negro y le caía un poco por la frente, sus ojos eran dorados, al igual que los de su madre, aunque algo más oscuros.

Ambas mujeres se sonrieron y se abrazaron. Himeko apoyó su mano en el vientre de su amiga y sonrió con dulzura.

–¿Cómo estás?

–Bien – respondió la rubia con una sonrisa, por supuesto no podía decir nada de lo que estaba pasando con Hinata, no quería meter a Himeko ni a su hija en ese asunto – ¿Y tú?

–Me alegro de que estés bien – la mujer de ojos dorados se apartó un mechón de su pelo castaño del rostro y sonrió – Echo de menos salir más de misión pero con Yue tengo que estar más en casa, no puedo dejarla siempre con mis padres.

Las mujeres conversaron durante un rato más, hablando sobre sus hijos y sus nuevas vidas, quedando en verse al día siguiente para tomar un té, esta vez sin niños, ya que ante los lloros de la pequeña Yue tuvieron que separarse.

Sin darse cuenta Ino llegó a la casa de una de sus mejores amigas. Con un suspiró entró en el lugar, aún no se creía que todo eso estuviese ocurriendo. ¿Hinata siendo encerrada por su propio clan y poco después salvada por Naruto, el cual era su novio y el Hokage? Sin duda era algo que su mente aún no acababa de asimilar. Cuando todo eso sucedió no pudo evitar llorar, y es que con todo el asunto del embarazo estaba mucho más sensible que de costumbre, además se le junto el miedo con la impotencia, sentimiento que Tenten compartió con ella. Por eso ambas estaban felices de poder ser de utilidad cuidando de la Hyuuga, de su hijo, del de Sakura y de Asami, la Hyuuga que había estado recluida por su porpio clan durante dos años.

Le abrió la puerta Hanabi, la hermana menor de Hinata. La rubia le sonrió, sonrisa que la otra correspondió, aunque la suya fue más leve. La joven se hizo a un lado y la dejó pasar.

Ino entró en la casa pero la joven no la siguió, la mujer la miró extrañada. Hanabi inclinó levemente la cabeza y acarició con suavidad el cabello de Kei.

–Tengo algo que hacer, no tardaré, lo prometo.

Y dicho eso la joven se fue de la casa. Kurenai e Ino se quedaron mirándola, la rubia soltó un suspiro.

–Esta juventud - dijo negando con la cabeza.

Esas palabras hicieron que la mujer de ojos rojos soltase una carcajada, la Yamanaka la miró y también rió al darse cuenta de que acababa de hablar como una mujer mayor, lo que, por supuesto, no era. A veces no podía evitar pensar que había ido demasiado deprisa, que tal vez debería haber vivido un poco más y haber esperado para casarse y tener hijos, pero esos pensamientos eran inútiles, ya que lo hecho, hecho estaba.

–Iré a ver como está Hinata - dijo la rubia mientras miraba a su hijo jugar torpemente con Fuuko.

Sonrió al ver a Hinata acunando a su bebé, se notaba que estaba mucho mejor. La Hyuuga alzó la mirada y sonrió a la rubia. La mujer no pudo evitar corresponderle esa sonrisa, esa que ni siquiera el dolor había conseguido borrarle a la persona más pura de la aldea.

–Me alegro de que estés mejor.

Ino se sentó en el borde de la cama de su amiga y le besó la cabeza. Luego miró al bebé y le acarició la cabecita con suavidad. Solo esperaba que ese chiquillo y su madre pudieran vivir tranquilos sin ser molestados por los Hyuuga. Por suerte contaban con la protección del título del Hokage, pero aún así no podía evitar preocuparse.

Hanabi se movía por los tejados de la aldea a una velocidad a la que muy pocos ninjas podían moverse. Su objetivo era el bosque, ya que esperaba que Hideaki estuviera allí, necesitaba hablar con él. Era algo que tenía pendiente, algo que su corazón deseaba con, tal vez, demasiada fuerza para su propio bien.

Llegó al claro del bosque en el que tantas veces había estado con él y no pudo evitar sonreír al verlo ahí de pie. Se acercó lentamente al hombre, el cual se giró. Su expresión la asustó, estaba sereno y tranquilo, como siempre, pero sus ojos, esos ojos que tanto amaban mostraban una frialdad que no había visto jamás en él. No pudo evitar encogerse levemente ante esa mirada.

–Hideaki - susurró con un hilo de voz

–No te acerques más – la dureza y frialdad de su voz la asustó.

Hanabi lo miró sin entender nada, estaba totalmente confundida, ya que para nada se había esperado esa actitud por parte de él. Se detuvo por completo y se quedó mirándolo.

–¿Qué te pasa? – le preguntó nerviosa y algo asustada por su respuesta.

Él le dirigió una mirada dura.

–Hanabi lo nuestro se ha acabado, ahora que has renunciado a ser la próxima líder del clan me han elegido a mí para sucederos, ya que todos consideran que soy el más apto para el cargo. Si estuve contigo fue siempre porque sabía que tarde o temprano tu hermana me dejaría y para eso te necesitaba. Solo fuiste un deber para mí, algo que me ordenaron hacer.

La muchacha estaba helada, no se podía creer que eso estuviese sucediendo, su cerebro no asimilaba que el hombre al que amaba le acabase de decir unas palabras tan crueles. Su corazón estaba a punto de estallarle a causa del dolor, le dolía, le dolía demasiado como para que pudiera soportarlo.

–Adiós, Hanabi.

Y dicho eso desapareció de la vista de la joven, una vez estuvo fuera del campo de visión de la joven su rostro cambió por completo. Estaba triste y destrozado, era cierto que le habían ordenado acercarse a la joven, ya que el consejo estaba deseando que Hinata renuciase a ser la líder y poner a su hermana en su lugar, su objetivo era vigilarla y controlarla para que no acabase con cualquiera. Pero para su desgracia en el proceso se había enamorado de ella. Y ahora que por fin podían estar juntas ella renunciaba a ser la líder del clan, dejándolo solo y dándole como responsabilidad ser él el responsable de la familia. Sin duda alguna estaba maldito.

La joven cayó de rodillas al suelo, las lágrimas recorrían su rostro. Jamás había tenido un sentimiento parecido, solo de pensar que todo lo que había vivido junto a él su corazón se destrozaba más. Clavó las uñas en el suelo y soltó un grito cargado de dolor y furia.

Ese suceso no solo cambiaría su vida, si no que también a ella misma. Después de lo que acababa de ocurrir Hyuuga Hanabi no volvería a ser la misma mujer. En ese momento se juró a si misma que no le volverían a romper el corazón, lástima que años más tarde no pudiera cumplir su juramento.


Y con esto se acaba este capítulo, el viernes subiré el 13 que ya lo estoy acabando, ese es más feliz. Y después de eso empieza lo bueno, lo más interesante de la historia.

Gracias por leer ^^

Nos leemos =)