¿One of the guys?

Capítulo 12

"Mini historia: Verano"

Disclaimer: Los personajes de Card Captor Sakura no me pertenecen, solo los tomé prestados para crear esta historia.

El verano pasado…

¿Cómo podría empezar a describir lo que ocurrió el verano pasado? Todo comenzó con una carta, esta llegó a nuestra puerta unos cuantos meses antes de las vacaciones. Unos días después de su llegada me enteré de que en ella el abuelo les pedía a mis padres conocer al menos a uno de sus nietos ya que se encontraba muy enfermo y se arrepentía de haber desconocido su matrimonio.

Jamás me habían dicho nada sobre mi abuelo hasta ese día y menos que desaprobaba a mi padre, pero de pronto era la ofrenda de paz que arreglaría la disputa. Mi hermano fue excluido ya que debía prepararse para el examen de ingreso a la universidad pero yo tuve que hacer un largo viaje a un pueblo lejano que ni siquiera aparecía en los mapas.

El viaje fue tan largo que conté más de 300 árboles antes de si quiera completar un tercio de este, escuché música, leí un poco e incluso me dormí pero cuando desperté aún no estaba allí. Así que cuando llegué no pude evitar pegar un brinco hasta la plataforma y estirarme como si quisiera tocar el cielo con las manos.

-¿Usted es Kinomoto Sakura? – una mujer vestida de blanco y una bonita sonrisa se acercó hasta mí. No sabía si iban a mandar a alguien a buscarme así que mis papás habían hecho que me aprendiera el camino e incluso me habían dibujado un mapa. No tuve que usar nada de eso pues el abuelo mandó a su enfermera a recoger a su desconocida nieta.

-Soy yo

-Mi nombre es Ariel – claro, la mujer era extranjera… con razón tenía el cabello rojizo y los ojos grises como los de un gato – su abuelo me habló tanto de usted que me la imaginé mucho más pequeña. Vamos, aún queda algo de camino por recorrer.

Me subí otros diez minutos a un taxi hasta que divisamos una gran finca, había varios árboles frutales que se podían ver desde la cerca externa y el interior resultó ser aún más hermoso lleno de flores que desprendían un aroma indescriptible. Sentado en una banca a la sombra de un cerezo estaba un hombre canoso que usaba un bastón para apoyar ambas manos, tenía conectado un tanque de oxígeno y aun así no parecía que fuera muy fácil respirar. En cuanto me vio sus ojos se iluminaron e hizo el intentó por pararse pero Ariel prefirió empujarme hacia él.

-Tú debes ser Sakura – acercó su mano hasta mi mejilla y recorrió esta como si quisiera grabar mi recuerdo en su mano – vaya, parece ser que me perdí de mucho.

Le sonreí un poco, no estaba muy segura de como absorber toda esta nueva vida que parecía ser desconocida para mí, el abuelo tenía una gran finca llena de flores y árboles y ni que decir de la casa que aún me faltaba explorar. Cuando me llevaron dentro no me decepcionó lo refinado de la decoración ni los raros cuadros que colgaban en cada pared. Lo que si me decepcionó fue el hecho de que mi cuarto estuviera lleno de juguetes para una niña de tres años, amaba el color rosa pero esa habitación era tan rosa que casi me sentía dentro de un pastel de cumpleaños.

-¿Te gusta? – el abuelo parecía tan contento de que estuviera ahí que casi me rompieron el corazón los malos pensamientos que había tenido antes.

-¡Me encanta! – dije quizá una octava más arriba de lo que habría deseado. Ese día no sucedió nada fuera de lo que había imaginado, cenamos en el gran comedor, jugamos cartas y al final tomé un largo y merecido baño en la bañera de mármol que había en mi habitación, busqué por todos lados los peces que escupían agua tal como en las películas, pero todo lo que encontré fue una aburrida llave dorada de la que salía agua caliente.

Los días pasaron lentamente mi primera semana en aquel lugar, pasaba la mayor parte del tiempo haciendo compañía al abuelo o ayudando a Ariel con el trabajo en casa. Recuerdo perfectamente la calurosa tarde en la que me pidió ir a comprar algunas cosas al pueblo, estaba sentada en el porche comiendo una paleta cuando escuché la voz de la mujer desde el interior de la casa.

-No es muy lejos, sabrás que has llegado porque es la única calle con pavimento – tomé la bicicleta y pedaleé hasta llegar a la calle, tenía razón el distrito comercial era inconfundible por su calle pavimentada. Aunque los comercios no eran más que cubos de madera en los que había mantas donde se anunciaba lo que vendían.

En la tienda donde debía parar una señora regordeta me miró como si acabara de aterrizar en un platillo volador.

-Tú debes ser la nieta del señor S – no tardó mucho en salir detrás del mostrador y apretar mis cachetes con la fuerza de una compresora industrial – eres muy mona.

Me apresuré a escoger las verduras que necesitaba, no quería que tuviera otro ataque de ternura y volviera a apretar mis cachetes. Salí tan rápido de ahí que no me di cuenta de que alguien iba entrado hasta que choqué con él. Casi me rompo la nariz del golpe que me llevé y hubiera ido a dar al suelo de no ser porque el extraño me tomó del brazo.

Cuando alcé la mirada un par de ojos miel me miraban preocupados.

-¿Estás bien? – mi corazón dio un vuelco. Y esa fue la forma tan cliché en la que conocí a Naoki – sensei el doctor del pueblo. Mi cabeza dolía tanto después del golpe que insistió en llevarme a la clínica para examinarme mejor.

-Estoy bien, no fue nada – traté de restarle importancia a mi falta de atención pero justo en ese momento mi nariz decidió empezar a sangrar. No hace falta decir que fui obligada a ir a la clínica.

En cuanto llegamos me hizo recostar en una camilla y colocó una toalla húmeda en mi frente. Ya un poco más calmada pude observarlo con serenidad, era cierto que sus ojos eran hermosos pero tampoco podía dejar de lado sus labios ni sus manos que se movían con precisión a pesar de ser el doble de las mías.

-Así que eres la nieta de ese hombre. Pensé que no tenía hijos, desde que llegué no había visto a nadie en esa casa aparte de Ariel

-Bueno, yo tampoco sabía que tenía un abuelo hasta antes del verano – me sonrió un poco, lo suficiente para hacer que mis mejillas se tornaran carmesí – pensé que eras originario de este lugar – continúe la plática en un intento por disimular mi vergüenza.

-No, estoy haciendo mis prácticas profesionales en este lugar. No hay muchos hospitales en Tokio que quieran contratar un novato.

Su sonrisa era la cosa más tranquilizadora que había visto después de la de mi padre. Casi quería saltar entre sus brazos y pedirle que me dijera que todo iba a estar bien. Naoki-sensei a partir de ese momento se convirtió en mi amor platónico. Seguimos conversando un rato hasta que mencionó que la clínica siempre estaba llena y le hacía falta ayuda, claro que no tardé ni dos segundos en decir que yo podía ayudar.

-¿Te interesa la medicina? – a decir verdad la sangre era algo que no toleraba muy bien pero en ese momento me parecía irrelevante aquello.

-No en especial, pero me gustaría probar ya que tengo la oportunidad – aunque lo que realmente quería probar era que tan lejos podía llevar mis sentimientos ahora que al fin Toya no estaba alrededor de mí para ahuyentar a cualquier chico que se me acercara.

-Me parece muy bien que pienses en tu futuro. Entonces ¿mañana a las ocho? – revolvió mi cabello, el típico gesto de un hermano mayor.

Ayudar en la clínica resultó más agotador de lo que había imaginado, era cierto que desde temprano se formaba una fila en la puerta y se repartían fichas para atender a todos. No había ni un minuto de descanso, corría de un lado a otro llevando gasas o medicinas y cuando lograba sentarme era para medir la presión de alguien.

Mi parte favorita del día era al cerrar, Naoki-sensei se sentaba exhausto en su silla giratoria y pasábamos un rato conversando. Desgraciadamente en una de esas pláticas me enteré de que era diez años mayor que yo lo cual partió mi corazón a la mitad y me hizo perder toda esperanza de tener alguna oportunidad.

-Te voy a presentar una amiga, me parece que ella podría llevarte a pasear esta noche –me dijo en una de esas pláticas.

-¿Te quieres deshacer de mí? - le pregunté algo desanimada.

-No, pero me parece que debe ser aburrido estar aquí todo el día. Sal a divertirte un rato, esta mañana le pedí permiso a tu abuelo.

Su amiga resultó estar un poco loca, aunque se suponía que iríamos a tomar un café terminé en un bar a las once de la noche preguntándome si él sabía la clase de lugar al que había sido llevada.

-¿Estás segura de que no quieres nada de tomar? - me preguntó por milésima vez. Estaba tan asustada que mis piernas parecían de gelatina y temblaban a pesar de que estaba sentada y no debían sostenerme.

-Quisiera irme a casa - le volví a responder.

-Vamos niña debes vivir un poco - enojada me levanté de mi asiento y me dirigí a la salida. Una vez ahí no supe que más hacer, simplemente me senté en el pavimento y dejé que el frío de la noche me golpeara sin piedad. ¿Por qué sensei me había enviado con esa mujer?

No podía ir a casa caminando y tampoco podía pagar un taxi ¿qué se suponía que debía hacer?

Alguien se dejó caer a mi lado tan bruscamente que casi sentí como tembló la tierra. Miré por encima de mi hombro, el sujeto en si era un chico, tenía las piernas tan largas que tuvo que estirarlas para poder sentarse cómodamente. Encendió un cigarro y comenzó a fumar, de algún modo esto le agregó cierto aire de misterio.

-Soy Shion - dio una larga calada al cigarro, no contesté estaba demasiado enojada para ponerme a conversar con un extraño - si te quedas aquí el hombre de ahí atrás te va a echar en un rato.

-¿Entonces donde se supone que debo ir? Esa chica no parece querer irse pronto - casi grité cada palabra, era precisamente por eso que había querido guardar silencio.

-Podrías venir a la cocina - lo miré por primera vez sin tratar de disimular y entonces noté que tenía puesta una filipina y su cabello largo y negro estaba atado en una coleta.

-¿Trabajas aquí?

-Soy el chef. Bueno en realidad solo soy un aprendiz pero algún día seré el chef en este lugar.

-Y ¿no se van a enojar si me llevas allá? - se puso de pie y luego extendió su mano para ayudar a que hiciera lo mismo. Sus manos estaban tan frías como el suelo pero de algún modo me hicieron olvidar mi enojo anterior.

-Tendremos que averiguarlo - después de tomar su mano todo fue como entrar en el país de las maravillas. En la cocina todos se movían a un ritmo un tanto frenético, el precio por quedarme fue sentarme en un taburete y no estorbar, aun así me parecía mejor que esperar en la banqueta mientras me congelaba. De vez en cuando Shion se acercaba hasta mí y me daba a probar lo que estaba haciendo, hasta que el chef le gritaba que dejara de coquetear.

Su turno acababa a las cuatro de la mañana, para esa hora mis ojos ya pedían cerrarse por misericordia pero juntando toda mi fuerza de voluntad logré levantarme e ir en busca de la mujer loca que me había llevado ahí, ya no estaba...¡no estaba! Casi enloquecí cuando descubrí que se había olvidado de mí.

-¿Te dejaron? - bastante abatida le dije que sí - si no te molesta ir en moto yo te puedo llevar.

El viaje abrazada a su espalda resultó más estimulante de lo que habría imaginado. Jamás imaginé que el viento golpeando mi cuerpo fuera una sensación tan liberadora.

Al llegar a casa del abuelo casi lamenté que la carretera no fuera un poco más larga.

-Nunca me dijiste tu nombre - se quitó el casco y una cascada de pelo negro enmarco su rostro.

-Soy Sakura Kinomoto - metió el casco debajo de su brazo y luego se inclinó hacia mí para depositar un suave beso en mis labios.

-Sakura Kinomoto un placer conocerte - no podía recuperarme de la sorpresa por lo que mi boca entreabierta no pudo formar ni una palabra coherente.

Mi primer beso...¡se robó mi primer beso! Pero era demasiado tarde para decir algo, la moto ya iba por el camino de tierra dejando un montón de polvo levantado a su paso.

Al día siguiente casi me decidí por no aparecer en el consultorio, había sido una experiencia horrible ser abandonada y mi enojo se extendía hasta la persona que me había enviado allí en primer lugar. Decidí ir solo porque amaba la amable cara de Naoki-sensei.

-¡Sakura! - corrió a abrazarme en cuanto me vio - lo siento tanto. No debí confiar en Chika, es solo que... - su cara preocupada hizo que mi corazón se derritiera cuando de por si ya estaba latiendo frenéticamente de sentir el contacto de su cuerpo contra el mío. Me aparté ligeramente.

-Está bien, al final pude volver a casa - lo consolé. Aunque para probar que aún estaba resentida inventé una excusa para no quedarme allí el resto del día.

-Nos vemos sensei - justo cuando cerraba la puerta alguien me detuvo por los hombros. Shion me miraba divertido mientras se quitaba los lentes de sol. Genial, justo cuando pensé que mi corazón podía tener un poco de paz...

-Kinomoto Sakura, pensé que no nos volveríamos a ver - mi corazón dejó de palpitar cuando dijo eso, es decir, ¿me había besado con eso en mente? Alcé mi mano para golpearlo pero él aprovechó el movimiento para tomar mi mano y comenzar a andar hasta su moto.

-¿No ibas a visitar al doctor?

-Encontré algo mejor que hacer - me entregó el casco y me indicó que me subiera detrás de él. No estaba muy contenta de hacerlo pero el vehículo me traía el recuerdo de la noche anterior y lo bien que se había sentido ir en él. Al final me monté. No fuimos a ningún lugar en particular, simplemente me llevó a conocer el lugar y sus alrededores, resultó ser un lugar bastante pintoresco y lleno de paisajes que parecían sacados de un cuento de los hermanos Grimm. Cuando nos detuvimos estábamos frente a la casa del abuelo.

-¿Vas a vivir aquí para siempre?

-No, sólo estaré aquí durante el verano

Ni siquiera lo sentí acercarse, aunque no estoy muy segura de que lo hubiera empujado de ver venir lo que hizo. Sus labios volvieron a chocar con los míos y aunque al principio traté de apartarme cuando su lengua forzó su entrada en mi boca supe que no tenía caso resistirse. En general Shion era así, hacía lo que quería cuando él quería y sin preguntar a nadie. Aunque al final terminé cayendo presa del encanto gatuno que poseía.

Desanimada por la falta de interés de sensei decidí dejarme caer en los brazos del chico que me ofrecía un romance de verano, era divertido andar en su moto sin rumbo, escucharlo hablar sobre los platillos que quería aprender a cocinar, los sueños que tenía de asistir a una escuela de chefs y, en algunas contadas ocasiones, le daba por hablar sobre su vida familiar la cual parecía no ser muy estable.

Casi había logrado olvidar mi corazón roto cuando Ariel decidió que eso no podía suceder.

-Sakura ¿podrías ir a buscar la medicina del abuelo a la clínica? – casi sentí mi pecho abrirse y sangrar de solo pensar en volver ahí, pero ya que había pasado tan poco tiempo con el abuelo la última semana era lo menos que podía hacer.

Al llegar la larga fila de siempre me dio la bienvenida, varias personas me reconocieron y en menos de un parpadeo ya estaba en el consultorio ayudando en todo lo que se pudiera necesitar, por suerte la hora del almuerzo no estaba muy lejos, cuando Naoki-sensei reparó en mi presencia vi su expresión cambiar.

-Sakura – se acercó hasta mí aunque la comida en la mesa comenzaba a enfriarse.

-Vine por la medicina del abuelo, pero puedo esperar hasta que termines de comer – mi intención era esperar sentada hasta que terminara de almorzar pero él no parecía querer comer - ¿sucede algo?

-No, es solo que…pensé que odiabas venir aquí debido a lo que sucedió – mentiría si dijera que mi corazón no dio un vuelco al escucharlo decir eso, no podía odiarlo aunque quisiera.

-No estoy enojada, es solo que mi abuelo me pidió ayudarle con algunas cosas – la sonrisa que me regaló en ese momento hizo que mis piernas temblaran y estoy segura de que me hubieran fallado si hubiera visto venir el pequeño beso que siguió. Ni en mis más locos sueños me había imaginado que él correspondiera mis sentimientos y, sin embargo, ahí estábamos besándonos en el consultorio a media mañana. No era un beso brusco como los de Shion más bien era un beso suave y calmado que me hacía sentir mariposas en el estómago en lugar del fuego intenso que el otro chico provocaba.

En ese momento solo existíamos él y yo compartiendo algo tan íntimo como un beso, fue cuando nos separamos que la imagen de Shion cruzó mi mente y entré en pánico.

-¿Fue tan malo? – mi amor platónico acababa de besarme ¿cómo podía explicarle que estaba en shock? No lo hice, simplemente me incliné hacia él y volví a besarlo, esta vez con toda la técnica que mi corta experiencia me había permitido acumular.

-Sensei yo… – dije mientras recuperaba el aliento, tenía que decirle que estaba saliendo con alguien más y por el momento no podía hacer ese tipo de cosas.

-Lo sé, tu abuelo estaría muy enojado conmigo si se diera cuenta de lo que he hecho. Pensaría que me estoy aprovechando de ti - volvió a su silla giratoria y puso una cara tan preocupada que no pude evitar ir y sentarme en su regazo mientras abrazaba su cuello y le daba un pequeño beso en la frente.

-Mi abuelo no se va a enterar de nada. Será nuestro secreto - aderecé esto con una pequeña sonrisa para darle más impacto. Funcionó tal y como pensé pues unos segundos después abrazó mi cuerpo e inició un beso mucho más apasionado que el anterior.

Ese verano pasé cada vez menos tiempo en casa del abuelo entre mis salidas con Shion y las tardes que pasaba en el consultorio ayudando a mi amor no tan platónico. Cada noche pasaba horas y horas pensando cómo había llegado la situación a ser lo que era en ese momento y me regañaba mentalmente por no tener la fortaleza para hacer a un lado a alguno de los dos. Había aprendido a amar la felines de Shion y la amabilidad de sensei, la comida del primero y las palabras del segundo, era como si combinando a ambos pudiera obtener la mezcla perfecta.

Incluso desarrollé un buen sistema para salir con ambos, ya que Shion trabajaba de noche pasaba la mayoría de sus mañanas durmiendo y ocupaba ese tiempo en la clínica ayudando con todo lo que podía y claro haciendo una que otra cosa con el chico de ojos miel, por la tarde siempre me excusaba diciendo que debía ir a comer a casa y me encontraba con Shion. Nunca en mi vida había sentido tanta adrenalina correr por todo mi cuerpo y de algún modo lo disfruté bastante. Aunque al final del verano me sentí realmente aliviada de que todo hubiera acabado. Volví a casa y me olvidé de todo aunque ocasionalmente recibía mensajes de Shion diciendo que a veces le gustaba contemplar el árbol en el patio del abuelo y recordarme. Lo último que supe de sensei fue que terminó sus prácticas y volvió a Tokio donde ahora ejerce la medicina en un gran hospital.

Aún hoy no sé a cuál de los dos quise más o si los quise con la misma intensidad, dado que Naoki-sensei nunca más mandó mensajes es casi seguro que quien me quiso más fue Shion aunque yo le haya hecho una cosa tan horrible.

Guardé todos esos recuerdos en una caja de donde esperaba nunca salieran ¿cómo era que Tomoyo lo sabía? ¿alguien más lo sabía?

Casi sufrí un ataque de pánico al ver el mensaje en mi celular, mi mano se congeló y dejó de acariciar el suave cabello de Yue, seguramente me puse tan pálida como el papel pues al verme el chico se levantó de un salto y me cargó como a una princesa.

-Voy a llevarla a la enfermería – escuché que les decía a los demás antes de salir a paso rápido rumbo al campamento. Me aferré a su camisa ya que el mundo daba vueltas a mi alrededor, lo último que recuerdo antes de que mi conciencia se volviera un montón de oscuridad es el olor de su colonia invadiendo cada uno de mis sentidos y la suave brisa haciendo que algunos mechones de su cabello rozaran mi pierna.

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Notas de rainy:

Hola mis queridas/os lectoras/es! Yo sé que tardo milenios en subir capítulos u_u no me maten. Pero bueno aquí les traigo lo que podría ser como un capítulo intermedio, no tiene mucho que ver con la historia pero bueno siempre es bueno saber un poquito de la historia de los personajes ¿se imaginaban a Sakura haciendo algo así? ¿No les pareció hermoso Yue haciendo de príncipe para nuestra princesa caída?

En fin disculpen por tardar milenios en escribir. Agradezco infinitamente los comentarios que me dejan para escribir en mis ratos libres a pesar de que la titulación me tiene vuelta loca, así que no se olviden de apretar el botonsito de abajo y dejar un lindo comentario o agregar la historia a alguna de sus listas o ambas! ;)

Nos leemos.