Os dejo con un nuevo capítulo, espero que os guste ;)
Muchísimas gracias a quienes os tomáis unos minutos para leer el fic, el doble a quienes además os tomáis la molestia de dejar una review. Gracias por los follows y las visitas, lo aprecio mucho.
And thanks to those who read my fic, even if Spanish is not their first lenguage. I really appreciate it!
Capítulo 12:
Cierro la puerta tras de mí, sin dejar de mirar en ningún momento a Castle, quien parece no apartar su mirada de mí tampoco.
Después de continuar besándonos en el sofá, hemos decidido subir al dormitorio, dar el siguiente paso. Casi puedo sentir cómo las mariposas revolotean en mi estómago. Y es que no importa que lo hiciésemos hace una semanas, porque esto es diferente, esta vez… no es simplemente un polvo, es algo más.
Él coge mi mano, haciendo que si me quedaba alguna duda, ésta desaparezca por completo. Tira levemente de mí hasta acercarnos a uno de los laterales de la cama. Acaricia mi cara con su mano, y yo froto mi nariz con la suya, en una caricia. Llevo demasiado tiempo extrañando estos momentos. Una simple caricia con él, rodeada de nuestro silencio, más que suficiente para expresar nuestros sentimientos.
Un escalofrío recorre toda mi espina dorsal cuando siento su aliento sobre mi cuello. Me besa lentamente, haciéndome perder la cabeza mientras calvo mis uñas en sus hombros.
Apenas unos minutos más tarde, ambos nos estamos desnudando torpemente, como si de dos adolescentes inexpertos se tratase. Supongo que se debe a los nervios, pero no puedo evitar sonrojarme al sentirme desnuda, totalmente expuesta a él, al igual que cuando veo su evidente excitación.
Acaricio su brazo antes de tumbarme en la cama, esperándolo. Sin embargo él no se tumba directamente, sino que espera unos segundos, recorriendo todo mi cuerpo con su mirada, como si estuviese estudiándolo con detenimiento. Finalmente se tumba junto a mí, colocando su mano sobre mi cadera y comenzando a besar mi boca.
Me siento desfallecer cuando su mano va bajando lentamente hasta la parte interior de mis muslos. Pero me obligo a relajarme y disfrutar de ese gran momento de placer.
Yo también intento hacer que él disfrute de este íntimo momento, acariciando su miembro durante varios minutos.
Ambos nos miramos y sonreímos, apenas descansando unos segundos antes de continuar besándonos.
Castle no tarda en colocarse sobre mí y comenzar a rozar su miembro erecto contra mi entrada, llevándome casi al límite.
-Eres perfecta – susurra de repente.
Una risa con una mezcla de jadeo escapa de mi boca, y seguidamente muerdo mi labio inferior, un gesto que sé que le vuelve loco. Y así es, puedo sentir cómo su miembro se endurece más sobre mi vientre.
Sin dejar que alargue la espera por más tiempo, lo agarro y lo llevo directo a mi entrada, produciéndonos a ambos un momento de infinito placer.
-¿Estás bien? – pregunta él, apoyando sus manos a ambos lados de mi cabeza.
-Si – susurro yo, sin poder esconder la sonrisa de felicidad que se dibuja en mi cara.
Ambos comenzamos a movernos a un ritmo lento, disfrutando del momento, para dejar que el ritmo vaya siendo más frenético cada vez.
No puedo evitar clavar mis uñas en su trasero cuando jadea al lado de mi oreja y siento cómo descarga en mi interior. Su miembro tiembla dentro de mí, así que mis músculos internos no tardan en contraerse a su alrededor, consiguiendo llegar los dos ese momento esperado.
-¿En qué piensas? – me pregunta, minutos más tarde.
Ambos estamos tumbados boca arriba, tapados solamente con una sábana.
Suelto una carcajada al aire como toda respuesta, pues todavía estoy pensando en lo que acabamos de hacer, al igual que él. Casi puedo leerlo en sus ojos.
-¿Te ha gustado?
Me doy la vuelta, quedando de lado hacia él, y coloco una de mis manos sobre mi pecho.
-Ha sido perfecto – le respondo, inclinándome sobre él para atrapar sus labios con los míos.
Sin embargo, algo roza mi vientre, haciendo que me incorpore rápidamente, preocupada y asustada.
-Rick, tu herida – digo, comprobando que la gasa no esté manchada de sangre – Hemos sido unos irresponsables, no deberíamos….
-Shh – me tranquiliza él, colocando su mano en mi mentón – La herida está bien.
Consigo tranquilizarme un poco al ver que es cierto, la herida no se ha abierto de nuevo. Los dos volvemos a tumbarnos.
-Además, aunque se hubiese abierto, habría merecido la pena solo por lo que acabamos de hacer.
Yo ruedo los ojos al escuchar su comentario. Puede que él lo hubiese hecho, pero yo no. Sin embargo… sus besos y sus caricias… han hecho que me olvide por completo de mi herida. Suspiro pensando en lo vulnerable que me vuelvo cuando estoy a su lado.
-¿Te puedo hacer una pregunta? – dice, después de un rato.
Abro los ojos y le observo atentamente, esperando que lance su pregunta.
-¿Llegaste a odiarme alguna vez?
Relajo el rostro, casi riéndome.
-¿Qué? – pregunta él, preocupado.
-Nada – digo, riéndome – Pensaba que me ibas a preguntar otra cosa.
-¿Qué cosa? – pregunta, ahora curioso, arrugando el ceño.
-Creía que me ibas a preguntar sobre… - hago un gesto con la mano pero no continúo hablando.
-¿Sobre…? – Insiste él.
-No importa – le digo, sabiendo que le estoy poniendo de los nervios.
-¿Sabes que puedo torturarte hasta que me lo cuentes? – dice con una sonrisa traviesa.
-Creía que me ibas a preguntar sobre el tamaño de Josh – confieso, totalmente sonrojada.
-¿La tenía más grande?
No puedo evitar reír de nuevo al escuchar su tono de preocupación.
-Olvídalo, ha sido… una tontería.
-¿Eso significa que sí?
Levanta la sábana y comprueba, como si sería la primera vez que lo hiciese, el tamaño de su miembro.
-Rick, no tienes nada que envidiar a nadie – le aseguro.
-No se trata de envidia, pero tengo una reputación.
-¿Por qué le dais tanta importancia al tamaño?
-Es una cuestión de orgullo. En serio, Kate… ¿estás segura de que era más grande? Porque…
-No. No lo era, ¿contento? – le digo, antes de que continúe con este sin sentido.
-Lo cierto es que sí – dice él, lanzando un exagerado suspiro de tranquilidad.
Yo ruedo los ojos y vuelvo a acomodar mi cabeza sobre su pecho.
-Sobre tu pregunta… Lo intenté con todas mis fuerzas.
Esta vez se limita a guardar silencio, acariciando mi espalda desnuda con su mano, para después besar mi cabeza.
-Pero fue en vano.
-Lo siento – dice después.
-Aunque admito que no me lo pusiste difícil. Te comportaste como un auténtico idiota no firmando los papeles.
-No podía hacerlo.
-No hubiese cambiado nada.
-Si los hubiese firmado, te habrías casado con él.
-Puede ser – admito – Estaba decidida a hacerlo. Pero eso no cambia mis sentimientos hacia ti.
-¿Por qué te querías casar con él? Dices que no estabas enamorada…
-Creía que mis sentimientos podrían cambiar con el tiempo. Y supongo que buscaba cierta estabilidad, alguien que me demostrase que me quería. – confieso.
-Yo nunca dejé de quererte, Kate.
-Pero no estabas ahí.
Sus labios se tuercen en una mueca de tristeza.
-Sé que tuviste tus razones, pero yo no lo sabía. Tú te habías comportado como un imbécil, echando por tierra todos nuestros planes de futuro… Creía que intentando rehacer mi vida, quizás volvería a poner en orden mi vida.
-Siento mucho todo lo que os hice Kate – Coloca sus dos manos a ambos lados de mi cara, transmitiéndome verdad con su mirada.
-No vamos a solucionar nada mirando al pasado – le digo con comprensión – Pero podemos comenzar de nuevo, todavía podemos hacer planes de futuro, ¿no? – Le pregunto con una sonrisa.
-Nunca dejó de fascinarme tu fortaleza. Eres maravillosa.
Beso su pecho con cariño y me abrazo a él. No permitiré que se vuelva a alejar nunca más de nosotras.
Intento estirar los músculos pero algo me lo impide, es entonces cuando me doy cuenta de dónde estoy y con quién. Sonrío al ver el brazo de Castle rodeando mi cintura.
Con cuidado de no despertarlo me doy la vuelta hacia él, quien también se remueve y queda boca arriba. Por suerte continúa durmiendo. Me apoyo sobre mi brazo, observando cómo su pecho desnudo sube y baja acompañando a su respiración.
Observo después las facciones de su cara. Me encanta la barba de 3 días que lleva, al igual que la leve inclinación de sus labios hacia arriba, indicando que está soñando algo que le hace sonreír.
Coloco mi mano sobre su pecho, acariciándolo en pequeños círculos. Él gime en sueños lo cual me hace sentirme un poco excitada, así que no puedo evitar continuar. Compruebo que la respuesta por su parte es inmediata cuando miro hacia abajo y veo la sábana levemente levantada sobre un visible bulto, justo en ese punto.
Sonrío, sonrojada, y me muevo con la intención de colocarme sobre él y besarlo hasta despertarlo.
Sin embargo, la puerta del dormitorio se abre de repente, dando paso a un pequeño torbellino con el pelo despeinado y su pijama de "My little pony".
Cojo rápidamente mi almohada y la lanzo de golpe sobre Castle, quien se despierta con un quejido al haberle dado precisamente ahí.
-¡Mami, papi! – grita Emily subiéndose a la cama y gateando hasta nosotros con una enorme sonrisa en su rostro – ¡Ya es de día!
-Si ya… es de día – dice Castle, sentándose sobre la cama todavía con un gesto adolorido.
Mascullo un silencioso "lo siento" sintiendo lástima por él.
-¿Qué vamos a hacer hoy? – pregunta nuestra hija, sentándose sobre mis piernas.
-No lo sé, ¿qué quieres hacer tú? – le pregunto.
-Desayunar, tengo hambre – dice ella, llevándose una mano a su estómago.
-Sí, estaría bien empezar por ahí.
-Estáis desnudos – dice con una risita, llevándose la mano a la boca.
-Eh… sí, es que… hace calor ¿verdad? – dice Castle, mirándome.
-¿Estabais jugando a papás y mamás?
Castle y yo intercambiamos miradas, sin saber muy bien qué contestar a eso. Sin embargo, tomo las riendas de la situación, antes de que él diga algo que no debe.
-Cariño, ¿Quién te ha contado eso de jugar a papás y mamás? – Le pregunto, curiosa de saber dónde ha aprendido eso, pues nunca antes le había causado ningún tipo de interés ni había preguntado algo así.
-La prima Sarah me dijo que tío Kevin y tía Jenny juegan a papás y mamás en la cama, y se dan besos y hacen ruidos. ¿Vosotros hacéis ruidos?
-Tengo que ir al baño – dice Castle rápidamente, intentando escaquearse de la situación. Sin embargo lo agarro del brazo antes de que se levante.
-Cielo eso son cosas de mayores. Te lo explicaremos cuando seas un poco más mayor y puedas entenderlo – le digo, esperando que lo comprenda y no haga más preguntas.
-¿Cuándo tenga seis? – dice, entusiasmada.
-Exacto, cuando tengas seis.
-¿Podemos desayunar tortitas? –pregunta mientras me abraza.
-Mhm – susurro, devolviéndole el abrazo - ¿Me ayudarás a prepararlas?
-Pero antes tengo que ir a buscar a Tim – dice, bajando corriendo de la cama para ir a buscar uno de sus peluches a su dormitorio.
-Ahora sí tengo calor – dice Castle tras suspirar, aliviado.
-Pero si tú no has dicho nada.
-Menos mal. Apuesto a que Ryan no sabe nada de lo que su hija va contando por ahí…
-Pobre Ryan – digo riéndome – mejor no le decimos nada o se morirá de vergüenza.
-Por cierto… esperaba despertarme hoy de otra manera, no con un cojinazo ahí abajo. Eso ha dolido – se queja.
Me levanto de la cama y me coloco una camiseta ancha y larga, de Castle.
-Te habrías despertado de otra manera si anoche hubieses puesto el pestillo.
-Significa que ibas a….
Yo le miro, alzando una ceja y él se vuelve a tumbar sobre la cama, tapando su nueva erección.
-Será mejor que te des una ducha de agua fría antes de bajar a desayunar.
Él simplemente se queja y yo me inclino sobre la cama para darle un beso en los labios.
-Por cierto, creo que deberíamos hablar con Emily.
-Creía que le habías dicho que se lo explicaríamos cuando sea más mayor.
-No me refiero a eso – le explico – Creo que deberíamos tratar de explicarle que volvemos a estar juntos. No quiero que se haga un lío.
-Está bien – dice, masajeándose la frente.
-Los dos – recalco, mientras me dirijo al baño.
