¡Perdón, perdón, perdón! No penséis que me he ido y os he abandonado o algo. ¡Nada más lejos de la realidad! El martes me fue completamente imposible actualizar por una serie de problemas personales. Lo siento mucho.
Lo primero dar muchas gracias a Javileta y a adrmil por comentar el último capitulo, muchas gracias por sus reviews. Y también a tamarabvillar por dar fav a mi historia. Un besito muy fuerte.
Este capitulo es de transición como yo digo, vamos que es relajadito. Me encantaría que todos los capítulos fuera super movidos que pasasen muchas cosas, pero para que la historia avance como es debido las transiciones son necesarias, pero vamos que tampoco es un muermazo no os preocupéis.
DENTRO CAP!
Lecciones.
Ginny sintió el miembro de él dentro de su intimidad. Abrazó el placer como a un buen amigo mientras jadeaba incansablemente. Sus envestidas eran suaves y placenteras.
La estancia era pequeña y oscura y para no variar, estaba muy sucia, pero a ninguno de los dos les importaba demasiado, en esos momentos estaban demasiado ocupados como para pensar en otra cosa que no fuera sus propios placeres.
El orgasmo no se hizo esperar. Ginny clavó sus uñas en la espalda del castaño mientras ambos se dejaban inundar por esa sensación de dulce desesperación. Poco a poco los jadeos se iban haciendo más rápidos y ambos arquearon la espalda entre gemidos de placer. De pronto sintieron una explosión, una inundación de placer dentro de sus cuerpos que fue seguida de la posterior calma.
Ella dejó caer su cabeza en el hombro de Blaise mientras se recuperaba del último asalto. Permanecieron abrazados un par de minutos apoyados en la pared.
—No tenías que haber venido— Dijo Ginny mientras cerraba los ojos con cansancio.
Blaise colocó un pequeño beso en la mejilla de ella.
—Tú me llamaste. Lo siento, me tentaste demasiado…
—Solo quería quedar contigo para cenar...—Dijo ella con una sonrisa.
—Lo dices como si no supieras que cada vez que nos encontramos la cosa termina así…
— ¿Cómo? ¿Haciendo el amor en el cuarto de las escobas de un instituto? Ya superé esa fase hace algún tiempo…—Ambos soltaron una carcajada y se besaron.
—Entonces ¿Quieres cenar?
—Sabes que si…
— ¿Te parece bien el jueves?
—El jueves es genial— Dijo la pelirroja con una sonrisa.
De repente se oyó un sonido chirriante. El timbre de entrada en clase acababa de tocar. Ginny tomó su ropa con rapidez y se vistió, al igual que hizo Zabini mientras observaba embobado el cuerpo desnudo de ella.
Ambos salieron cada uno en una dirección, pero se giraron para ver como se alejaban el uno del otro, los dos, con una sonrisa en la cara.
La pelirroja se chocó con Hermione cuando caminaba mirando hacía atrás.
— ¡Ginn!— Gritó la castaña molesta.
—H-Hola Herms ¿Cómo estás?
Hermione frunció el ceño.
—Bien… Pero tu… Te veo nerviosa…
— ¡Oh no es nada! —Dijo Ginny cambiando su expresión por una sonrisa amable—…Solo que tengo que contarte un montón de cosas que me han ocurrido estos días…
La castaña empezaba a temerse lo peor, una nunca podía saber por donde iba a salir Ginny, y antes de llevarse una sorpresa, lo mejor que podía hacer su amiga era inclinarse siempre por la opción más loca y descabellada.
—La verdad es que yo también tengo que contarte muchas cosas…—Dijo la castaña echándose a andar pasillo adelante seguida por la pelirroja.
— ¿A si? ¿Sobre qué?
—Di mejor sobre quien… Es Draco, el otro día me confesó que se sentía atraído por mí…
Ginny agarró a su amiga por el brazo y la hizo girarse.
— ¡Qué!—Gritó con una sonrisa en la cara.
—No es divertido Ginny, no me hizo la menor de las gracias… ¡Es el novio de mi hermana!
—No pongo esta cara porque me haga gracia, pongo esta cara porque ¡Te lo dije! ¡Draco y tú sois una gran pareja!
Un par de alumnos que pasaban por allí se giraron con curiosidad al oír las voces de las dos profesoras.
—Baja la voz, cualquiera podría oírnos. No voy a salir con Draco, no voy a hacer nada, creo que lo mejor es que estemos separados, que no nos veamos. Me da igual lo que sienta por mí… Bueno es más ¡No siente nada! Solo atracción, cree que yo soy guapa y siente cierto deseo sexual por mí…—La castaña se ruborizó ante sus propias palabras y calló un momento bajando la mirada al suelo.
—No conozco a Draco lo suficiente Herms, me gustaría poder ayudarte, darte un consejo o algo, pero no tengo, lo siento. A veces soy un asco de amiga…—Dijo con una sonrisa.
—No importa, lo entiendo de verdad, es… Una situación complicada. Aunque sinceramente no creo que haya muchas complicaciones, ahora que Harry está aquí no me siento sola, por lo que no iré a casa de Marie, por lo que tampoco veré a Draco… Y como él está enfadado conmigo porque le rechacé, me evitará o alguna de esas cosas que se les dan tan bien a los hombres…
— ¡Espera, espera, espera! ¿Le rechazaste? ¿Qué rechazaste? ¿Te ofreció…?
— ¿Sexo? Si, lo hizo…—Ginny se quedó con la cara a cuadros y Hermione se sintió algo avergonzada por la situación—…Intentó… Ya sabes… Que nos enrolláramos o algo así… Me besó el cuello, me tocó…
—Como te dije no conozco a Draco lo suficiente, pero con lo poco que sé de él, no me parece el tipo de hombre que fuerce a una chica a… Ya sabes…
—El problema es precisamente ese…—Dijo la castaña con preocupación—…Él no me forzó.
Ginny abrió la boca con admiración y Hermione se sintió más sucia y estúpida que nunca. Era la primera vez que contaba a alguien lo sucedido entre ambos, era la primera vez que se enfrentaba a la cruda realidad. Los últimos días se los había pasado encerrada en su piso, sin querer salir a enfrentarse al mundo, a lo que de verdad había ocurrido, pero sabiendo que tarde o temprano tendría que enfrentarse a lo que había pasado.
—Entonces…—Dijo la pelirroja, pero fue interrumpida por Hermione.
—…No pasó nada. Lo frené. Lo corté de raíz. Pero podría haber pasado si no hubiera resistido la tentación.
—Hermione…—Dijo Weasley antes de que la castaña volviera a echar a andar para entrar en clase—…Quiero que me digas una cosa sinceramente, y seré muy clara desde el principio… ¿Tú sientes algo por él?
La castaña se quedó callada y confusa. Era irónico, se había pasado los últimos dos meses preguntándose lo que sentía Draco por ella, y jamás se había parado a pensar en lo que ella sentía por él. No contestó, no dijo nada, lo que sentía era una bola de sensaciones demasiado amplia e indefinida como para poder describirla.
—…Yo creo que la principal cuestión es esa. Piénsatelo. Al fin y al cabo el verdadero problema le tienes tú no él. No hablo de corresponderle, ni de ninguna cosa de ese tipo, hablo sobre tus sentimientos hacía él. ¿Le odias? ¿Te sientes atraída…? Piénsalo…—La pelirroja miró el reloj que había sobre la pared. El pasillo ya estaba totalmente desierto, ya que los alumnos estaban cada uno en sus clases—…Me marcho, llego tarde. Te contaré todas mis novedades en otro momento…
Hermione caminó hacía la sala de profesores reflexiva, en verdad, la pregunta de Ginny, era un gran pregunta.
...
...
Luccia introdujo la llave en la puerta de la mansión Malfoy y la abrió con cautela. Miró hacía un lado y hacía otro asegurándose de que no había nadie. Una vez que estuvo dentro cerró la puerta despacio.
A esas horas las criadas estarían haciendo la compra o en la cocina, y su padre en el trabajo. Tenía toda la mansión para ella sola. Había pensado que ya era el momento de salir de casa de Will, se sentía con las fuerzas suficientes como para volver a casa, pero no como para enfrentarse a las preguntas de Draco. Por eso había vuelto cuando él estaba trabajando, para no tener que hablar, ni contestar a preguntas difíciles. Caminó sigilosamente cuando una voz la hizo sobresaltarse.
— ¿Lu?— La voz de Scorpius Malfoy apareció desde el piso de arriba, solo se le oía a él, pero no se le veía el rostro.
— ¿Scorp? ¿Qué haces aquí? ¿No has ido al…?
—Es una historia muy larga…
Luccia subió las escaleras con rapidez. Notaba que le ocurría algo, no se le notaba muy sano. Cuando descubrió su rostro soltó un grito de horror. Estaba totalmente hinchado, apenas se le veía el ojo izquierdo y tenía heridas por todas partes.
— ¿Qué te ha pasado?— Dijo la chica asustada—…Papá sabe que…— El rubio asintió.
—Le dije que me metí en una pelea. Y no está demasiado fuera de la realidad la verdad…
Luccia se quedó callada. Ya se olía lo que había pasado. Le pareció muy raro que su hermano no la hubiera llamado después del miércoles en el que fue a ver a Jamie.
—Los McLaggen…
El rubio asintió.
—Eran demasiados. Pero créeme no me importa deberías haber visto la cara de tu amado ex novio cuando le di una paliza… Solo con su cara de niñata todo esto…—Dijo señalándose la cara—…Ha valido la pena…
—Y…—Luccia dudó un par de segundos—… ¿Y Jamie?
Había intentado disimular su dolor bajo una máscara de ironía, como solía hacer su buen amigo Blaise. Pero no podía. Era demasiado sentimiento como para poder ocultarlo. Majo sus heridas se podía ver el dolor del amor, se reflejaba en su rostro, y Lu podía verlo fácilmente.
—No pasa nada…—Dijo ella con una sonrisa comprensiva—…Olvida lo que te he dicho… Vamos a tomar algo…
— ¿Cómo está Will?—Preguntó el chico intentado olvidarse de la última pregunta de la rubia.
—Bien… Vamos como siempre. Guapos, simpático, increíble… ¿Quieres que siga?
Scorpius esbozó una sonrisa dolorida.
— ¿Y no ha ocurrido nada nuevo entre los dos?
—La verdad es que no. Tal vez, eso de que sentía algo por mí y tal eran simples imaginaciones nuestras, yo creo que es lo más posible…
—No te fíes Lu, no te fíes…
— ¡Es la verdad!— Dijo ella mientras entraba en su luminosa habitación acompañada del rubio— ¿Cómo iba a fijarse alguien como él en alguien como yo? ¡Soy una cría! ¿Recuerdas?
—No lo eres…
— ¡Si lo soy! ¡Al menos para él!
—Te aseguro que tanto Blaise como Will te dejaron de ver como una niña hace ya algún tiempo…
Luccia se ruborizó notablemente.
— ¿Tu crees?— Dijo sentándose en la cama.
—No lo creo lo sé. Blaise piensa que cuando crezcas vas a estar muy…
— ¡…Has hablado de eso con Zabini!— Gritó la chica incrédula.
— ¡No tonta! ¡Lo dijo él! Pero no llegó a decir más porque le dije que como continuase tendría que partirle la cara o matarle o algo por el estilo…
Los dos empezaron a reír.
—Hazme caso Lu, a Will le gustas aunque sea un poquito pequeñito, él se ha fijado en ti, créeme…
— ¿En serio?— Dijo la chica levantado la cabeza.
— ¡Por supuesto! ¡Además no hace falta que me preguntes como lo sé! ¡Somos tíos! ¡Hay que ser un idiota patético como McLaggen como para no enamorarse de ti! Eres super guapa y tienes las mejores notas de todo el instituto ¿Qué más puede pedir un hombre?
Luccia se quedó callada.
—Ves… No hay nada, y Will lo sabe, se ha dado cuenta. Ahora solo tienes que esperar a que esté tan loco por ti que no pueda resistirse…
—Ya tuvimos esta conversación hace unos días Scorp, Will no se lanzará porque es amigo de papá, no le traicionaría…
El chico sonrió.
—Hagamos una apuesta…
— ¡Esta bien! Se que voy a ganarla…
—Cincuenta a que Will se termina enamorando de ti perdidamente y te terminas acostando con él porque tú estás tan loca por él como él por ti…
Luccia soltó una carcajada.
—Apuestas fuerte…—La chica levantó la mano y la estrechó a con la del rubio—…Está bien, acepto, sé que perderás…
—En realidad ganaré, tengo todas las de ganar…
—Esta vida es una puta mierda— Soltó William Dawson mientras miraba como una pareja de adolescentes se besaba en la mesa de al lado.
...
...
Will, Draco y Blaise habían aprovechado el buen tiempo para tomar algo en una terraza, pero el ambiente entre los tres amigos estaba más aburrido que de costumbre. Blaise parecía estar en la luna, mientras Draco observaba el periódico con cara de pocos amigos. Will, por su parte se limitaba a observar a sus amigos con curiosidad.
— ¿No creéis en serio que nos estamos haciendo viejos?— Preguntó el moreno mientras daba un sorbo a su café maxi cargado.
Draco pasó la hoja del diario sin prisas y luego contestó sin muchas ganas de hablar.
— ¿Por qué lo dices?— Dijo sin dejar de leer las noticias.
—Míranos. Somos tres solteros ricos, atractivos... ¿Qué más podíamos pedir? ¡Y míranos! ¡Aquí estamos! En la terraza de un bar, tomando café. Tú leyendo el periódico e ignorándome…—Dijo señalando al rubio—…Y Blaise con cara de tonto y mirando el cielo…
— ¿Qué?— Dijo instintivamente el castaño al oír su nombre.
— ¡Te das cuenta!— Gritó Will agitando el brazo de Draco.
— ¡Vale, vale! ¡Lo he pillado Dawson! ¿Pero que quieres que hagamos? A mí hay pocas cosas que me diviertan, y tú ya lo sabes…
—¡Pues no lo sé, tal vez…!
Blaise apenas oía las palabras de sus dos mejores amigos. Estaba demasiado concentrado pensando en Ginny. En verdad estaba obsesionado. No quería aceptarlo, era demasiado orgulloso para hacerlo, pero lo estaba. No pasaba un segundo en el que el pelo pelirrojo de Weasley no se le pasara por la cabeza. Le parecía increíble que fuera la primera vez que se sentía así a sus ya treinta y dos años, nunca le había pasado eso.
Abrió el móvil una vez. Pero lo cerró pensando que mandar en ese momento un mensaje sería demasiado. Pero no se resistía. Hacía solo un par de horas que llevaba sin ver a Ginny y aún así la extrañaba. Su dulce locura, su juventud, su sonrisa. Todo eso era demasiado para él.
Cogió el portable y escribió un mensaje con rapidez.
"Te echo de menos. BZ"
Le envió y seguidamente se puso a escuchar la conversación de sus amigos.
—A ti lo que te pasa Malfoy es que eres un aburrido…—Dijo después de meterse de lleno en la charla que sus compañeros mantenían—…Pero créeme, Dawson lo es aún más. A ti la marcha te la quitaron los años, Will nunca la tuvo…
William sonrió de lado tomó el café y lo levantó con una sonrisa.
—Eso ha sido un golpe bajo Zabini. Pero créeme, tú tienes la marcha en la pista del baile… Yo en otro sitio…
Los dos hombres se echaron a reír mientras Draco permanecía callado y serio mirando el periódico.
—Mira Malfoy… ¿Quién iba a decir que iba a ser el más serio de los tres?— Se burló Zabini golpeando en el brazo al rubio.
El ambiente no podía ser mejor en aquel lugar, a pesar de que la carretera no estaba muy lejos, el sol empezaba a brillar cada vez con más fuerza, pero donde se encontraban los tres amigos había una agradable sombra.
—Soy padre, debo comportarme aunque sea un poquito…
—No puedo opinar en eso, yo no lo soy y de momento no tengo oportunidad de serlo a si que…
—A mí me pasa lo mismo, que a Zabini… Lo siento Draco, puede que algún día te comprendamos, pera ahora mismo los dos estamos secos…
Draco dejó el periódico encima de la mesa de plástico brillante, mientras sus compañeros seguían mofándose de él. Por un segundo Hermione se le pasó por la cabeza. Sus ojos castaños y brillantes, su pelo rizado… Pero la última conversación que mantuvieron le cayó como un jarro de agua fría, ella le había rechazado, no había tenido en cuenta sus sentimientos, solo pensaba en "Marie, Marie, Harry, Marie, Marie, Harry…" ¿Por qué las cosas no podían volverse más fáciles?
Necesitaba verla, quería verla. Sentía la necesidad corporal de ver su pelo castaño brillante y rizado. De verla caminar con soltura y fresca juventud. Pensaba en su sonrisa, y en su ruidosa risa… También en su seriedad, su rectitud, su disciplina, en todo de ella…
Poco a poco, empezaba a separar los dos mundos y a entender la verdad suprema:
Hermione no era Paris.
Ese pensamiento le dolió, y sintió un puntazo en el corazón. Ella no estaba, no volvería jamás, y por mucho que se le pareciese, por mucho que la viera reflejada en el rostro de la castaña, no eran la misma persona.
De pronto se levantó y dio un golpe a la mesa.
— ¡Bueno Draco puede que nos hallamos metido un poco contigo, pero no te emociones!— Ironizó Zabini con una sonrisa, pero Draco no escuchaba, cogió su cazadora de piel color beis y se la puso encima de su camisa de cuadros azules y blancos.
—Me marcho…
— ¿Tan pronto?— Dijo William mirando su reloj.
—Me ha surgido una necesidad imprevista…
Tanto Will como Blaise se miraron frunciendo el ceño.
— ¿Y eso?— Preguntó Zabini curioso.
—No tiene importancia… Me voy… Dejarlo a mi cuenta, os invito…— Seguidamente caminó hacía su Audi negro, el que apenas estaba a unos metros de la terraza donde habían estado tomando el café y se montó en él.
El timbre tocó a la salida de los estudiantes. La mañana había acabado. Los alumnos hacían un embudo a la puerta del instituto peleando por ser los primeros en abandonar aquel edificio en el que pasaban gran parte de su vida.
Hermione resopló aliviada una vez la clase estuvo terminada. A pesar de que faltaban Luccia y Scorpius los modales de sus compañeros no habían cambiado ni un poquito, es más, con el aumento de estrés por los exámenes el nivel de excitación de su alumnado había aumentado increíblemente. Además se podía notar el cambio que estaba sufriendo el orden social del instituto, el momento que Ginny más temía estaba llegando, los días del reinado de Luccia Malfoy estaban acabando, y todos podían darse cuenta de ello. Las chicas luchaban por tener la mayor popularidad y eso hacía las clases aún más insoportables de lo que ya lo eran antes. A parte de ello Cormac McLaggen estaba más egocéntrico que nunca, todas las chicas le miraban a él como objetivo. Quien consiguiera conquistarle sería la nueva reina, y todas lo sabían. Aunque aún no se había aclarado el estatus social que Luccia Malfoy ocupaba dentro del instituto todos intuían que no sería más la reina.
Ginny pasó como de costumbre por la clase de Hermione para preguntarle como había ido el día antes de marcharse y caminar juntas hasta la salida cuando los últimos alumnos abandonaran el edificio.
— ¿Cómo te va?
La castaña puso los ojos en blanco mientras metía todos los libros en su maletín de trabajo.
—Qué preguntas. Ha sido un día horrible, uno de los peores de todo el año.
—Para mí también, Hogwarts está revolucionado, todas las niñas quieren ser la hembra suprema…—Ambas se miraron y sonrieron con ironía.
—Menuda estupidez, más las valía dedicarse a los estudios en vez de pensar en chorradas…—Opinó Hermione mientras salía del aula junto a su amiga.
—No te lo tomes así Hermione, en todos los institutos hay una chica popular que está por encima de los demás… Aquí por lo menos es así ¿En Inglaterra no?
—No. Al menos no en los institutos a los que yo acudí a clase. Aún así creo que deberían concentrarse en estudiar…
—Ser reina tiene muchas ventajas: Vas a fiestas, todos los chicos te aman, las niñas te adoran, eres el ejemplo a seguir, no es nada fácil. Tienes que tener las mejores notas del instituto porque sino no vales la pena, tiene que ser alguien con futuro…
—Lo considero una estupidez… Por cierto ¿Quién te viene a recoger?—Dijo la castaña cambiando drásticamente de tema mientras salían por la puerta principal de cristal.
—Mi hermano… ¿Y a ti? He visto que hoy no has traído coche…
—Esta mañana me apetecía caminar para pensar y esas cosas, últimamente estoy muy reflexiva ¿Sabes?
—Pensar un poco es bueno, pero normalmente los que piensan mucho terminan locos o muertos…
—…Gracias por el consejo…—Dijo Hermione con una sonrisa ante las palabras de su amiga mientras miraba la hora en el móvil.
—Hablando de pensar… ¿Has pensado en lo que te dije esta mañana?— Dijo Ginny distraídamente.
— ¿El qué?
— ¡Por dios no te hagas la tonta! — Se quejó la pelirroja.
— ¡No, no he tenido tiempo!— Se excusó la castaña.
— ¡Pues deberías haberlo pensado! ¡Te hará bien!
—Solo hay una cosa que tengo clara Ginn…—Expresó Hermione intentando calmar a su amiga—…Quiero a Harry. Y también a Marie, no les haré daño a ninguno de los dos…
—Sentir no es traicionar a nadie Herms. Y cuando te pregunto que sientes por Malfoy, no me refiero a que si vas a corresponderle, solo que que sientes…—De repente la cara de la pelirroja cambió y puso una expresión de susto.
— ¿Qué ocurre?—Preguntó la castaña hacía ese cambio drástico.
—Me huele a problemas… ¿Sabes que? Me voy…— Dijo la pelirroja marchándose antes de que a Hermione le diera tiempo a reaccionar.
— ¿Pero no me tenías que contar lo del chico ese?
— ¡Ya lo haré! ¡Tenemos toda una vida por delante!— Gritó la pelirroja mientras se dirigía al coche de Ron.
La chica se giró y observó el coche que había justo detrás de ella. La persona que había dentro bajó la ventanilla y asomó su cabellera rubia platino con flequillos se bajó las gafas de sol y miró desenfadadamente a Hermione.
— ¿Qué haces tú aquí?—Dijo la castaña sorprendida
— ¿Te llevo?— Preguntó Draco Malfoy sin darle mucha importancia a la tensión que habitualmente había entre ellos mientras se volvía a poner las gafas.
Granger se quedó confusa. No había dios que entendiera a ese hombre. ¡Estaba loco! ¡Jodidamente loco!
Se sorprendió a si misma cuando se dio cuenta de que estaba sentada al lado del rubio mientras se abrochaba el cinturón de seguridad.
Harry observó sorprendido la escena desde el otro lado de la calle. Su novia se subía decididamente al coche de aquel rubio al que decía odiar y del que tan mal le había hablado. El moreno y Hermione habían quedado en que él la pasaría a buscar andando e irían juntos de paseo.
En ese instante un abanico de preguntas le vino a la cabeza pero las rechazó rápidamente, sabía como era Hermione, la conocía y nunca les haría eso a él o a Marie. Decidió que la pediría explicaciones cuando llegara a casa, pero aún así, no podía evitar sentirse dolido
—Esto no está bien…—Dijo como para si misma.
Draco la miró por encima de sus gafas oscuras.
—Y si no está bien ¿Qué haces aquí? Estas a tiempo de bajarte…
La chica se lo pensó dos veces, miró fuera donde los últimos alumnos cruzaban el pequeño recibidor que daba la bienvenida a Hogwarts, y donde Fleur Delacour permanecía apoyada en la valla roja en plan pensativo.
Hermione terminó de abrochar su cinturón casi con culpabilidad.
—Llévame a casa…—Dijo en tono seco.
Draco sonrió de lado.
Permanecieron callados durante casi todo el camino. Como era habitual en él, el rubio no parecía incómodo, sin embargo Hermione se revolvía en su asiento como si tuviera hormigas en las piernas. De vez en cuando lanzaba una mirada nerviosa a Draco, y las palabras de Ginny se la pasaban por la cabeza una y otra vez. En el fondo sabía que la pelirroja tenía razón, la pregunta no era que sentía Draco sino que sentía ella, al fin y al cabo eso era lo más importante.
La ola de sentimientos hacía el rubio era verdaderamente muy grande. No podía evitar verlo como el novio de su hermana, como el idiota supremo que podía llegar a ser y también como el hombre que la había salvado de morir atropellada. Y luego estaba su faceta más oscura, esa que la hacía estremecerse de miedo, cuando sus ojos se volvían fríos y oscuros como un pozo, cuando sentía que la desnudaba con esa mirada infernal.
—Esto no es ni medio normal…
Draco levantó el entrecejo y miró a Hermione con sorpresa.
—Eres mi cuñada puedo pasar a recogerte ¿No?
Hermione le miró con seriedad.
—Sabes que no es por eso—Dijo mientras se removía el pelo y se lo apartaba de la frente.
— ¿Entonces por qué?
— ¡Por dios Draco! ¡Deja de hacerte el gilipollas!
El hombre se calló y dejó que Hermione continuase.
—Yo te gusto y… No creo que sea plan que estemos juntos…
El rubio resopló y sonrió con ironía. Hermione le contempló, en verdad era muy raro ver sonreír a Draco Malfoy, pero cuando lo hacía era irresistible, bastaba una sonrisa, una simple sonrisa.
—…Siempre dices eso Granger, y sin embargo aquí estás. Es irónico ¿Verdad? ¿Por qué siempre acabaremos juntos y solos? ¿Crees en dios, en el destino o en alguna de esas cosas?
— ¡No! ¡No intentes confundirme! ¡Sé a donde quieres llegar! ¡Ahora me dirás que estamos destinados a estar juntos y que tarde o temprano…!—Cortó ahí, no quería seguir, verdaderamente no quería.
—Tal vez no sea el destino. Yo no creo en eso, la vida me ha enseñado que puede dar muchas vueltas, no todo está planeado, la vida es demasiado complicada como para estar planeada. Pero míralo de este modo, cada vez me voy acercando más a ti, las primeras veces te resististe, pero poco a poco vas cayendo… Has tenido la suerte de caer en mi tela de araña ¡Bienvenida! Cuanto más intentes soltarte más te atrapará…
—Das asco— Dijo la chica arrugando la nariz.
— ¡Y aún así aquí estas!— Repitió el hombre con diversión—Me insultas, dices que me odias, que me comporto como un crio, que doy asco… Pero sin embargo siempre vuelves a mí y en cuanto te pido algo estas aquí…
— ¿Y no se te ha pasado por la cabeza el que tal vez sea muy buena persona y que estoy dispuesta a darte oportunidades?
—No es que seas buena persona, es que eres una cría. Pero lo he superado, madurarás, y si yo no te enseño, la vida lo hará… Créeme, por tener novio y trabajo no tienes la vida solucionada, te darás cuenta, ya verás…
La chica resopló pero no contestó. En el fondo Draco tenía razón, era una estúpida, siempre volvía a él, a pesar de decir que no quería volver a verlo nunca, un simple movimiento una fugaz mirada y volvía como un perrito.
—Soy una estúpida…
—No eres estúpida…—Dijo él seriamente mientras miraba la carretera.
— ¡Qué? ¡Pero si eres tú el que siempre me dices que lo soy!
— ¡Pero solo para que espabiles!—Rio el rubio irónicamente.
—Eres un cabrón, y un hijo de puta… ¡Para el coche!— Gritó la chica encolerizada—… ¡Párale ya!
— ¡…Bueno Hermione tampoco es para tanto!— Dijo él intentado calmarla.
— ¡Eres sordo, tonto o gilipollas? ¿O todo a la vez? ¡Te estoy diciendo que pares el coche!
El rubio buscó un sitio donde aparcar entre nervioso y divertido. En cuanto el coche estuvo aparcado la chica salió corriendo de él y empezó a caminar con aire decido. Draco se bajó y fue tras ella con las manos en los bolsillos.
— ¡Ehi, ehi, ehi!—Dijo acelerando el paso y agarrando del brazo.
— ¡Te comportas…! ¡Que digo! ¡Tienes la facultad de sacarme de mis casillas…!—La chica intento calmarse y pensar con claridad—…Eres la persona más insoportable que conozco. Además pareces bipolar ¿Qué te pasa? ¿Tienes un trastorno de la personalidad o algo así?— El rubio parecía divertirse considerablemente sacando de sus casillas a Hermione. Mientras ella hablaba y hablaba, él se dedicaba a observarla asintiendo con una sonrisa en la cara—… ¡Te gusto! ¡Vale! ¡Lo he pillado! ¡El otro día me echaste de tu casa! ¿Recuerdas? ¡Y ahora me pasas a buscar al trabajo! ¿Pero tú en que piensas…?
—…Pensaba en ti. Te he pasado a buscar porque me apetecía verte— Hermione se quedó muda, callada, sellada como una tumba. Se llevó la mano a la cabeza y se removió el pelo con desesperación.
—Vale… Vale…—Dijo asintiendo—… ¡Tu no eres normal! ¡En serio! ¡Estás de psiquiátrico como mínimo! —Draco mantenía su expresión divertida bajo sus gafas de sol oscuras, chica le divertía de verdad—…A ti te falta algo… ¡Consigues que me den ganas de pegarte! ¿Sabes?
—Puedes hacerlo si quieres…
Hermione provocada, y con el rubor cubriendo sus mejillas debido a su desesperación, levantó un puño e intentó darle, pero el rubio lo esquivó sin problemas; Lo volvió a intentar de nuevo, pero de nuevo Draco evitó el golpe.
La castaña resopló cansada y humillada. Lanzó una mirada despectiva a su oponente y se giró marcharse andando.
Draco saboreó el dulce sabor de la victoria, sin pararse a pensar que tal vez había ganado esa batalla, pero no la guerra. Cuando quiso darse cuenta Hermione se había dado la vuelta.
De repente sintió un fuerte dolor en la entre pierna. Instintivamente fue a cubrir con las manos sus partes bajas pero la acción ya había sido hecha. Tenía el pie de Hermione entre sus dos piernas. El dolor fue infernal, sentía como si le bajara desde la espalda y se le bajara hasta los pies.
—Eres… Una…
— ¿Criaja estúpida? Lo sé, me lo has dicho tantas veces que ya me lo sé de memoria, pero míralo por el lado bueno…—Dijo dando al rubio unos golpecitos en la espalda—…Voy aprendiendo. ¿Ha terminado la lección?
La castaña llamó a un taxi y se marcho pocos segundos después, mientras Draco permaneció unos minutos más ahí, en esa posición estúpida mientras el dolor pasaba.
...
Harry entró en el apartamento de Hermione y cerró la puerta de un golpe. Se estaba poniendo histérico. Sentía celos y un pánico que le envolvía la piel, a pesar de saber que Hermione no le haría daño, ese miedo le recorría el cuerpo de pies a cabeza, estaba verdaderamente aterrorizado.
Recorrió el pequeño salón, que solo estaba amueblado con un mueble para la tele, una barra y un sofá y se encerró en la habitación que compartía con la castaña. Cruzó la habitación y abrió la persiana de la ventana que estaba justo al otro lado de la cama de matrimonio. La luz del sol le cegó, aún sin haberse acostumbrado a ella fijó sus pupilas en la flamante torre Eiffel, que tan majestuosamente se veía desde aquel ático.
Se preguntaba por qué Hermione no había llegado aún a pesar de haber ido en coche.
Los celos le comían demasiado. Era la primera vez que se sentía así. Algo, en el fondo de su corazón le decía que debía sentir miedo, podía intuirlo, era algo que no le había pasado nunca, era un presentimiento, una simple corazonada que le decía que tenía razones para pensar que podía perder a Hermione.
Pero no debía apresurarse las corazonadas, a pesar de ser corazonadas, pueden ser equivocas, debía vigilar bien los movimientos que iba a seguir a partir de ahora. Si Draco sentía algo por Hermione no le importaba demasiado, le importaba mucho más saber lo que ella pensaba sobre el rubio. No valdría preguntárselo y ya está ya que la verdad es un proceso muy difícil que conlleva muchos estados sicológicos en algunos casos.
Se sentó en la cama y abrió la mesilla donde había una libreta con un boli justo al lado. Abrió el cuadernillo y escribió cinco palabras en él.
Cerró con rapidez el cajón después de oír ruidos en la puerta de entrada.
— ¿Harry?—Preguntó la voz de Hermione— ¡Siento haberme retrasado!
El moreno salió de la habitación y cerró la puerta tras de si.
— ¿Dónde estabas? Te dije que iba a ir a buscarte al instituto, pero cuando llegué, no estabas.
—Lo sé y lo siento, lo olvidé…—Dijo la chica dejando su maletín encima de la barra del salón.
— ¿Y eso?
—Hubo un contratiempo…—La chica se quitó los tacones y los dejó aparcados justo a lado del sofá, seguidamente, se sentó en él.
— ¿Puedo saber el cual?— Dijo Harry cruzándose de brazos.
Hermione miró a su novio con arrugando los labios, sabía que quería llegar a alguna parte, era demasiado inteligente como para no darse cuenta de ello.
— ¿Qué quieres que te responda?
—No sé, tú sabrás, era solo una pregunta…
— ¿Estás seguro de ello?
—Totalmente— Dijo el moreno convencido mientras se apoyaba en la barra con decisión y sin dejar de mirar a los ojos a la castaña.
—Draco vino a buscarme…—Respondió ella al fin rendida—…Me sorprendió, la verdad. Llegó en coche, me dijo que si quería montar y yo acepté…
— ¿Solo eso…?—Hermione asintió casi con inocencia, casi podía sentir los celos en los ojos de su novio, pero no quería sacar el típico tema de pareja adolescente—…O sea, que quedas conmigo, pero aparece Malfoy y misteriosamente todos nuestros planes se anulan. Montas en coche con él, supuestamente tendrías que haber llegado a casa antes que yo, pero llegas mucho después… ¿Qué quieres que piense yo con eso?
Hermione resopló y se mordió el labio inferior pensativa.
—Harry…—Dijo dando un resoplido—…Entre Draco y yo, hay de todo, menos lo que piensas, sentimientos o un lio. No hay nada, nulo, cero… ¡Bajo cero! ¡Nuestra relación no podría ir peor! ¡Le odio, odio, odio, odio! ¡Es un auténtico petardo! Pero… No sé que me pasa que cuando estoy con él me olvido de lo demás, es como si existiera una conexión, algo que nos une…
Harry se llevó ambas manos a la cara y seguidamente las subió hacía el pelo removiéndole entero.
—…Pero no hay nada. Lo juro. Negación total… No sé porque…
—…Lo siento—Dijo Harry con rapidez—…No sé… No sé porque me he puesto así, ignora todo lo que te he dicho ¿Vale? Sé perfectamente que puedo confiar en ti, perdona pero es que, es como si notara que hay algo entre vosotros. Solo he estado una vez en la misma habitación con vosotros dos, y aún así, noté algo, no sé el que, pero pude sentirlo… Pero ignóralo, serán seguramente, estupideces mías, alguna bobada que se me haya pasado por el cerebro… Perdóname de verdad…
Ella le miró con lástima. Seguidamente se levantó del sofá y le besó en la mejilla
—Estás perdonado…—Dijo poniendo voz seria y divertida. Harry sonrió ante esto sin muchas ganas y Hermione continuó—…Me marcho al supermercado, tengo que comprar algo para cenar, la nevera está vacía…
Cuando la castaña se hubo puesto unos zapatos más cómodos se marchó. Durante todo el camino al super se fue sintiendo infinitamente culpable. Era la primera vez que veía a Harry reaccionar de esa forma tan posesiva con ella, y eso sin ver ninguna de las conversaciones entre Draco y ella misma, seguramente, si lo hubiera hecho, se habría marchado hacía ya mucho tiempo. Sin haberles visto juntos, él también había notado esa conexión, ese algo con el que Draco la miraba y que les unía tanto, esa marca con la que él, un día la dejó señalada para siempre.
Harry se retiró de nuevo a la habitación y tomó la libreta en la que había escrito antes. Leyó de nuevo las cinco palabras y suspiró.
Hermione había pasado la primera fase hacía la verdad a la pregunta sobre sus sentimientos hacía Draco.
Le sentó como un latigazo tener que tachar la primera palabra con el boli de color negro. Seguidamente leyó por última vez en alto lo que había escrito:
—Negación… Ira… Negociación… Depresión… —El chico cerró la libreta sin decir la última palabra que había escrito en el cuaderno, si algún día llegara a rodearla significaría que la chica verdaderamente aceptaba sentía algo por Draco. Seguidamente tomó su chaqueta salió por la puerta del apartamento.
Negación…
Ira…
Negociación…
Depresión…
Aceptación…
¿Cuánto tardará Hermione en aceptarlo? Se verá pronto.
Como no pude actualizar en martes, en modo compensanción intentaré dejar otro capítulo este mismo sábado por la tarde (hora española) no prometo nada, pero intentaré hacerlo.
¡Dejen reviews please!
Mónica.
