Capitulo 11: Abriendo el baúl de los recuerdos
Volvió acelerar al doblar en una esquina de aquellas calles a estas horas sin trancito…Se aferro al volante con ahínco mientras no soltaba ni por un momento el pie del acelerador
Estaba totalmente descontrolado
La luz parpadeante de su celular le indico que alguien solicitaba en estos momentos de su presencia o que inevitablemente se dignara a responder, pero no lo había echo antes y no lo aria ahora.
Miro de soslayo el aparato electrónico, sin alcanzar a leer en la pantalla el nombre de la persona que lo buscaba, que se encontraba en el asiento del acompañante; para luego volver a fijar su vista dorada al frente y meter en nuevo cambio, aumentando de esta amera aun mas la loca carrera.
-Houyo y Kagome pasaron la noche juntos
Esas fueron las frías y simples palabras que la mujer le había proporcionado años atrás, luego de tenerlo suspendido en una conversación sin sentido por varios minutos, dando como resultado aquel descubrimiento para su persona. Ese día supo que Kagome no era la mujer que siempre pensó pero aun albergaba una efímera posibilidad que de sus labios escuchaba todo lo contrario…Esa negación nunca llego, afirmando lo que sus oídos escucharon y hoy encontraba la reafirmación a aquellas palabras.
La actitud de ella, la dejo en clara evidencia
-Si vuelvo a verte cerca de ella, juro que te mato
La advertencia del novio de Kagome resonó en su mente mientras seguía aumentando la velocidad, cruzándose semáforos en rojo y arroyando todo a su paso. Para suerte de él no salían de algunos papeles disipados por la calle.
¿Con que con ese tipo de amenaces tenia que jugar?
Una fina sonrisa de burla se dibujo en su rostro sombrío, si el petulante del novio quería jugar de aquel modo el jugaría igual o peor que él. Ese sujeto no sabia a quien se enfrentaba cuando se metida con algo de su propiedad… ¿Propiedad?; claro que si, Kagome era de su propiedad, el trofeo faltarte de su repisa. De alguna u otra forma la tendría, aunque tuviera que enfrentarse a aquel sujeto de poca monta.
Freno en seco, pero a la velocidad que iba el auto hizo un trompo hasta logar detenerse, rayando totalmente el pavimentó al igual que aquel ruido estridente de la frenaba se perdía en aquella ciudad nocturna. La espalda de Inuyasha se pego contra el respaldo del asiento cuando el auto quedo totalmente estático en medio de la calle.
Solo en ese instante despego sus manos del volante, sintiendo la sensación de adrenalina correr por cada centímetro de su cuerpo al igual que el agitado vaivén de su pecho.
Era la segunda vez en menos de tres meses que termina casi muerto por Kagome
La risa destornillada del conductor del auto color negro inundo el lugar. Si fuera otro tipo de hombre estaría temblando de pies a cabeza, pero él no era ese tipo. Había estado a punto de perder la vida si el auto no se detenía justo a tiempo y no terminaba estrellándose con algún árbol, negocio o poste de electricidad.
Pero eso realmente le importaba muy poco, solo detuvo su loca carrera por una razón…Kagome
El celular volvió a sonar provocando que su risa cesara y depositara de esta manera toda la concentración en el aparato, lo tomo con la mano derecha llevándolo lo suficientemente cerca para poder leer el nombre que sobresaltada en la pantalla con letras negras.
El nombre de "Miroku" titilaba junto con la luz verde que emanaba el celular. Respondió la llamada, llevando el auricular cerca de su oído
-¿Qué es lo que quieres?-Hablo en forma de ladrido Inuyasha mientras llevaba para atrás su cabeza y cerraba los ojos
-Saber donde demonios te metiste-Fue la respuesta del hombre de ojos azules que se dejo escuchar a pesar de temer como fondo los casi desesperados gritos de Sango-¿Tienes una idea, aunque sea remota de cómo dejaste a Kagome?
Abrió sus ojos dorados mientras una risa lo invadía, causando el enfado en el hombre que se había dignado en llamarlo para ver como estaba
-Escúchame-Le grito ya que era imposible que lograra saber lo que le estaba diciendo por la destornillada risa que su amigo emitía-Esto es muy serio, armaste un total escándalo y lo peor de todo es que los medios estaban ahí esperando la oportunidad
-¿Crees que me importa?-Pregunto demandante, ahora en un tono demasiado serio, la complicidad del momento se esfumo-Te lo diré…Me importa muy poco los que los medios piensen y menos aun lo que le pase a ella
-Debería importante un poco, por Kami es Kagome
-Esa perra querrás decir-Corrigió rápido cuando sintió como la voz de Miroku se tensaba, seguramente Sango le había arrebatado el celular para escuchar ella también
-No me refiero a Kikyo idiota-Contentó Miroku al volverle a sacar el celular de las manos a su esposa y ver la cara de esta-Me importa muy poco lo que haya pasado entre ustedes pero quiero que sepas algo. Pon la cabeza en frió y medita las cosas, sabes muy bien como es Kagome, pero creo que ya lo olvidaste por completo
-Se muy bien quien es esa perra…mejor de lo que crees
-Escúchame algo Tashino-Grito Sango con el celular de Miroku en mano, al lograr nuevamente sacárselo. Su esposo trato nuevamente de arrebatárselo pero ella ya había hablado-Espero que te fallas al infierno con tu adorada "mujer"
-Ya estoy en el infierno por si nunca te diste cuanta Sango-Fue claro y cortante cuando su mano libre se trasformaba en puño apretándola hasta volverla totalmente blanca ¿Por qué no dejaban de meterse en su vida?-Pero quédate tranquila que casi tu deseo se hace realidad
-¿Qué es lo que dices Inuyasha?-La voz se la mujer de pelo castaño se suavizo y miro con desesperación a su esposo que al notar la postura de esta se quedo callado y quieto a su lado
-Párese que todavía mi cupo para el infierno no esta-Le aclaro al notar la tensión en la voz de ella-Si Sango, es justamente lo que estas pensando
-Inuyasha-Ahora era nuevamente la voz de Miroku que salía por el auricular del celular-Ni se te ocurra cometer una locura
-Estoy bien Miroku no es para tanto, no sucedió nada…simplemente no era mi hora y ya-Trato de tranquilizarlo y extrañamente también se tranquilizo a él mismo. No le gustaba tener ese tipo de sensaciones en él, no existía los tonos grises. Era blanco o negro
-¿Cómo puedes decirlo tan tranquilo? Saliste como alma que lleva el diablo del palacio Shikon-Musito al tiempo que asentía con la cabeza en forma afirmativa para que su esposa dejara de mirarlo expectante
-Mándale saludos a Sango y dile que yo también la quiero-Paso la pregunta de su amigo por alto mientras soltaba una fina carcajada por el ultimo comentario-Nos vemos después Miroku, si es que Sesshomaru no me mata antes por el escándalo
Dicho aquello corto la comunicación dejando que las ultimas palabras de su amigo se perdieran, miro por largo rato el celular que yacía en sus manos antes de volverlo a dejar donde estaba en un principio. Se echo andar nuevamente por las calles observando el cielo estrellado y sin luna, estaba vez su andar no era para nada parecido al anterior.
No arriesgaría la cabeza otra vez por no controlar sus impulsos, tenia mucho que hacer antes de marcharse al infierno como su amiga Sango le había dicho. Pero primero Kagome conocería lo mismo o en el mejor de los casos se la llevaría con él.
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-Hija creo que este se te vería hermoso
Kagome escuchaba claramente a su madre y asentía a cada afirmación de ella, pero la "maquina" como ella se autodenomino, estaba de regreso. Mantenía las piernas cruzadas y sus manos sobre estas mientras su mirada no se despegaba por ningún momento del catalogo de novias que su madre tan amablemente trajo en la visita que decidió hacerle ese día.
Estaba completamente ausente, las palabras de Tsubaki resonaban en su mente causando eco pero no las entendía. Era como si estuviera hablando un lenguaje totalmente ajeno al de ella. Eran de culturas totalmente diferentes. Los pensamientos de Kagome no estaban en aquella habitación de su departamento y muchos menos en ese catalogo.
Apretó los labios y largo ese suspiro que tanto estaba conteniendo, para suerte de ella su madre estaba tan emocionada con los preparativos del casamiento que no se daba cuanta de su estado. Raro en ella que siempre era la primera persona en saber a simple vista que era lo que realmente le pasaba y trataba de ocultar. Pero como no iba a estar contenta si el casamiento era en dos semanas.
"En dos semanas" resonó en su mente logrando que sus sentidos se pusieran alerta y despertara de ese letargo, llenado los rincones de su mente con lucidez momentánea para saber que muy pronto se convertiría formalmente en la señora de Matsumoto. Kouga adelanto la boda
Hoy se cumplían una semana y un día del incidente en el palacio Shikon. Si, para desgracia de ella misma su mente la torturaba llevando la cuanta de los días que habían pasado desde su reencuentro con Inuyasha y la acusación que logro hacerle. Su vista se despego un momento de aquel catalogo al tiempo que las voz de su madre se volvía cada vez las lejana, y llevaba ahora su vista al precioso anillo de compromiso que adornaba su mano derecha. No pudo evitar tragar con dolor al tiempo que cubría con su otra mano aquel anillo.
Todas las noches miraba aquel cielo primaveral evocando aquella lejana vez y deseando que todo fuera una pesadilla, un mal sueño donde pronto despertaría y ella fuera la persona que era con tan solo 18 años. Donde todavía podía creer en esa amistad que compartida con Inuyasha, donde nunca se hubiera equivocado, donde eran, a pesar de ya no ser unos niños, pequeños.
El brillo de sus ojos disminuyo al aumentar el sentimiento de tristeza que albergaba en aquellos momentos su cuerpo. Kouga se comporto con ella como todo un caballero al sacarla de aquel lugar como si fuera su guardaespaldas, pero él era mucho más que ello. Era su prometido y como tal tenia que cumplir con su palabra a pesar de los hechos resientes. Su futuro esposo intento encontrar respuestas a un hecho que ni siquiera ella mismas podía dilucidar.
Nunca en todo el tiempo que llevaba con Kouga a su lado supo que podía perder de aquella manera el control, siempre se comportaba como todo un caballero y de manera gentil. Kouga era muy diferente a la clase de hombres que ella conocía. Pero ni uno mismo llega a conocerse por completo, así que a pesar de tomarla por sorpresa esa nueva actitud por parte de él, entendía todo aquello.
Aquel Kouga demandante y enfadado totalmente fuera de sus cabales la dejo sin habla y más al preguntar sobre Inuyasha y la relación que compartían. Ese día el piso se sacudió debajo de sus pies y miro con terror a su futuro esposo, con miedo de que la dejara a merced del lobo. Con miedo de que la abandonara.
Kouga era el escape de su tormento…Kouga era la persona que ¿Amaba? Eso, eso ya no lo sabía
Al fin y al cabo solo logro salírsele una palabra de sus labios ante aquel interrogatorio por parte de él…"Amigos", le había dicho a Kouga que ella e Inuyasha fueron amigos. Y si, recalco esa palabra para volver a ver la tranquilidad que siempre poseía el semblante de Kouga, aun así la miro ceñuda sin creerle totalmente. Pero momentáneamente logro saciar las dudas de este aunque logrando de esta manera que su matrimonio sea en dos semanas.
Ella acepto…acepto sin pensarlo dos veces
Talvez acepto por que inevitablemente era lo correcto y de aquella manera lograba escapar de su mejor amigo, lograba escapar de todo el recuerdo que se agolpaba en sus sueños cada noche donde despertaba por demás sobresaltada con el nombre de él en sus labios. Donde escapaba de los dulces momentos compartidos con él y por sobre todo donde escapaba de los últimos recuerdos.
-Mírame a la cara perra, quiero que me lo digas mirándome a la cara que te encanto revolcarte con Houyo
Eso le había dicho hace apenas unos cuantos días, cuando se volvió tan indefensa ante é como nunca logro estar. Esa acusación tan baja, tratándola como una cualquiera, como una vil prostituta barata que pasaba de cama en cama. ¿Eso creía que era ella?, le dolía en lo más profundo, que la tratara de aquella forma. Ese no era el Inuyasha que ella logro conocer, descubrir… Ese hombre frente a ella con los ojos sedientos de una venganza como si lo huera traicionado no era la persona que tanto amo en silencio, un silencio que consumía su alma pero que renacía cuando estaba junto a él, cuando Inuyasha le regala lo que ella tanto amaba…Sus sonrisas
No había confiado en ella, no creía en ella e inevitablemente cayo en la conclusión que Inuyasha no la conocía. Nunca lo había defraudado en todos los años que estuvo a su lado pero él…. Él si lo izo, no una sino mil veces y era el día de hoy que no se lo recriminaba. Simplemente por una sola cosa, por el amor que le profesaba….Amor que ahora ya no tenía
O por lo menos esa era lo que creía y meramente la dejaba satisfecha consigo misma
-Kagome-Musito Tsubaki de una forma maternal que podía oprimir el corazón de cualquier persona. Hacia años que no venia esa tristeza en rostro de su única hija, ese recuerdo era tan vano ya en su mente. Llevo su mano esta el mentol de esta y levanto el rostro con un movimiento pausado, como si su hija fuera un cuerpo vació carente de alma.
En los ojos de su hija ya no encontraba la calidez que solían desprender, simplemente vio tristeza una profunda y amarga tristeza
-Mi pequeña Kagome-Murmuro sintiendo como la tristeza de su hija le era traspasada para que ella, la única persona en esa sala de estar, pudiera sentirla. Inevitablemente sus ojos se humedecieron-Es tiempo ya
Simples palabras pero Kagome las comprendió a la perfección…Si era tiempo de olvidar definitivamente el pasado que ella creyó olvidado y renacer. Renacer como lo hace el ave fénix de sus cenizas y comenzar a vivir….A vivir una vida con Kouga
Una traviesa lagrima resbalo de los ojos de la mujer de pelo azabache mientras una fina sonrisa adornaba su rostro dándole a entender a la mujer madura que tenia en frente, que comprendía a la perfección esas palabras.
Como años atrás lo hizo, Tsubaki envolvió a su hija en un abrazo protector, trasmitiéndole todo el calor maternal que le era posible. La acuno como si realmente fuera una pequeña, pero es que el alma de Kagome siempre seria así de pequeña. Su vulnerable hija
Kagome se desprendió con suavidad de su madre limpiando el rastro de lágrimas que cubría su femenino rostro cuando llamaron a la puerta. Madre e hija se miraron solo una fracción de segundos pero ambas sonrieron.
-Sango que sorpresa-Exclamo una Kagome totalmente respuesta cuando abrió la puerta y se llevo la sorpresa de encontrar a su amiga. Ella no sabía la dirección de su departamento en lo absoluto
-Suelo causar esa sensación en la gente-Comento jovial observando el rostro de su amiga, aunque ahora parecía totalmente fresco como una brisa de verano, ella podía notar el semblante triste y aquella mirada chocolate sin brillo. No en vano eran amigas desde los 6 años-Espero no interrumpir nada
-Cla…claro que no, adelante pasa-Rápidamente abrió la puerta por completo y le cedió el paso a la castaña dejando que esta se sienta como en su casa. Cerró la puesta cuando Sango termino de pasar y voltio nuevamente hacia el interior
-Sango querida-Fue la voz de Tsubaki la que lleno esos escasos segundos de silencio-Cuando tiempo sin verte-Se acerco hasta la susodicha y la estrecho como en los viejos tiempos donde ella iba a visitar a su hija al templo. Sango correspondió al saludo y al abrazo de aquella mujer que tenia la misma edad que su madre-¿Cómo esta Sonomi? Hace tiempo que no se nada de ella
-Bien por suerte se encuentra en excelente estado de salud-Respondió recordando los malos momentos donde su madre había enfermado e inevitablemente pensó que nunca llegaría a verla casada. Por suerte para superar todos aquellos momentos Kagome se encontraba a su lado al igual que toda su familia
-Me alegro muchísimo Sango-Kagome puso una mano sobre el hombre de esta brindándole una sonrisa como las antiguas-Espero que puede verla pronto
-Eso te lo aseguro-Aclaro soltando una risa-No para ni un segundo de nombrarte ahora que sabe que volvimos a vernos
Las jóvenes mujeres se miraron por unos segundos sin dejar de sonreír, como extrañaban ambas aquellos momentos donde lo único que importaba era como salir bien parada para no tener problemas en el colegio y de todas las travesuras que lograron hacer en su adolescencia sin que sus padres se enterasen. Ellas compartían muy buenos momentos, talvez los mejores
-Bueno hija tengo que irme-Hablo Tsubaki trayendo a ambas chicas a la realidad luego de su tour por el pasado-Alguien tiene que hablar con la modista por tu vestido
La futura esposa asintió deslizando la mano que aun mantenía en el hombro de su amiga, como si aquellas palabras le pesaran en realidad. Y si eso era lo que realmente le pasaba, pero esta tarde gracias a su madre ya estaba todo claro en su mente.
Sango se percato de aquello pero permaneció en silencio, ella no seria la que abriera la boca en contra de ese casamiento, al contrario estaba a favor. Sabía que Kouga podía hacer muy feliz a su amiga, y nadie mas en el mundo se merecía aquello
Tsubaki dio un sonoro beso en la mejilla a cada una de sus hijas, si consideraba a Sango como también una hija. Y luego salio radiante con el catalogo que ella misma logro conseguir para la boda de Kagome.
-¿Quieres algo de tomar?-Pregunto Kagome mientras se dirigía a la cocina para servirle cualquier cosa que pidiera, por suerte su nevera estaba dotada de cualquier tipo de bebida
-Un poco de jugo, con eso creo que esta mas que bien-Entro también en la cocina y se apoyo en al marco de la puerta mientras veía como su amiga se deslizaba para servirle el pedido-Oye-La llamo probando que Kagome se volteara cuando estaba vertiendo el juego de naranja en el vaso-¿Así que dentro de dos semanas?
-Si…en dos semanas me convertiré oficialmente en la esposa de Kouga-Afirmo con la cabeza en alto mientras le alcanzaba el baso de jugo a la castaña
-Me parece un poco apresurado-Comento llevando el vaso al principio de sus labios. Es que era un casamiento por demás apresurado, pero ella sabia el porque, era demasiado obvio. Inuyasha tenia que llegar y arruinar todo y lo peor del caso es que seguía sin saber el porque de la forma de tratarse aquellos dos; sobre todo su amigo
-Para mi esta bien, creo que es lo correcto…Quiero casarme con él
Las ultimas palabras casi le había costado pronunciarlas pero inevitablemente algo en su cabeza la obligo a decirlas tal vez era la mirada que su amiga le daba ante la respuesta carente de sentimientos. Una persona no se casaba por que era lo correcto una persona se casaba por que realmente estaba enamorada y quería compartir todo su vida con aquel ser.
No importaba cuanto le costara ella amaría a Kouga como en un principio, aunque aun su mente y corazón batallaran
-Claro Kag-Comento levanto una ceja reafirmando lo que su amiga solo momentos antes le había comunicado. Para ella esas palabras eran sumamente vacías, conocía la mirada de su amiga, sabia que Kagome se logro dar cuanta de su error e intento remediar por todos los medios lo dicho alegando que deseaba casarse con Kouga. No solo conocía su mirada y pensamiento, sino también su alma.
-¿Ellos dos siguen estando juntos?-Pregunto luego de unos minutos una perturbada Kagome cuando el silencio en esa cocina se hizo presente. Sabia que su vista no le habia fallado, pero cuando Kouga se dispuso a sacarla del palacio Shikon se cruzo con un mirar parecido al de ella, pero totalmente opuesto. No pensó nunca en la remota idea de volver a verla, pero Kikyo estaba en aquel lugar con una sonrisa en sus labios y mirándola fijamente. Riéndose de ella
Sango dejo el vaso ya vació en la mesa a unos pasos de ella, observo fijamente a su amiga. Kagome parecía no mostrar ningún malestar en todo su semblante, pero aquella pregunta causo todo lo contrario como si la condujera a una vuelta por el pasado, un pasado doloroso. Suspiro de forma profunda, sabía por quien preguntaba; nunca ellas necesitaban indagar mucho en alguna pregunta o en el tema, se conocían como un libro abierto. No…No le mentiría a su amiga en lo absoluto, Kagome quería respuestas y ella se las daría, aunque le causara un dolor en lo mas profundo que trataría seguramente la mujer de cabello azabache de ocultar ante sus ojos y sobre todo ante si misma
-Como pareja ya no, desde hace años-Su amiga pestaño varias veces confusa por sus palabras, la entendía hasta para ella misma cuando se entero hace años le parecía algo irreal-Pero ahora son amantes
Kagome sintió como si de pronto dejara de respirar ¿Amantes? Inuyasha y Kikyo ahora eran eso…Inuyasha nunca en su sano juicio dejaría a Kikyo, por nada del mundo; ni siquiera por las palabras que ya trataba de no recordar. Él siempre seria de ella y ella nunca lo dejaría. Bajo su rostro tratando de entender, de comprenderlo. Aun seguía poniéndose en su piel, Inuyasha seguía siendo uno de los hombres más importantes de su vida.
No quería saber si Inuyasha estaba comprometido o si era ella quien tenía otro tipo de relación, no quería saber de sus vidas. No quería saber de la vida de él, le dolía en el alma que siguiera siendo ella una persona importante. Nunca dejaría de amarla.
Kagome se sentía turbada, se sentía una tonta por quererlo casi de la misma forma ciega que lo quería antes.
Él no formaba parte de su vida, ya nunca mas
Cuando el teléfono la trajo a la realidad no pudo notar que sus ojos estaba cristalinos, dejando ver la tristeza que sentía por aquella noticia. Sango intento decirle algo antes de que desapareciera por aquella puerta, pero tras una fingida sonrisa la dejo sola en la cocina. Salio tras ella a una prudencial distancia, había dañado a su amiga pero jamás le mentaría o le ocultaría algo, y si algo estaba segura es que compartía el dolor de Kagome. No por que alguna vez aya sentido algo más que una amistad asía Inuyasha, sino por que el dolor de su amiga era el suyo
La vos de Kagome sonaba serena y tranquila mientras hablaba por teléfono, era como si nada la afectara. Ella cambio en muchos de los aspectos a su entender. Desde pequeña que era así, guardándose para ella sola toda la tristeza, todo lo que le causaba dolor; imponiendo una muralla de hierro a su alrededor. Pero aquello se logro acrecentar con los años, al igual que la facilidad que tenia Inuyasha sobre Kagome para romper esa barrera.
Miro con el seño fruncido un extraño baúl que se logro interponer en el pequeño recorrido que realiza por el lugar mientras su amiga seguía atendiendo sus temas. No era la primera vez que veía aquel objeto, si mal no recordaba la primera vez que lo vio fue junto con Kagome cuando la estaba ayudando a ordenar algunos objetos que su familia tenia como innecesarios.
"La curiosidad mato al gato" pensó mientras volteaba unos momentos para escuchar como su amiga seguía en esa conversación y tener el campo libre para inspeccionas. Las mujeres poseían de un sexto sentido y parecía que este le logro despertar de golpe. Camino sin perder ningún detalle de las palabras soltaras por su amiga, no le agradaría que estuviera por meterse en algo que al parecer era privado a simple vista. Ella nunca en su sano juicio se le ocurrió meterse en algo como aquello, pero quería llegar al fondo de esto.
Casi echa una maldición cuando termino de abrir la tapa del objeto, el ruido de aquellas bisagras no las pudo ocultar aunque intento hacerlo. Miro gracias a la buena iluminación el contenido de este. Aparte de algunas agendas, fotos y otras cosas que seguramente significaban mucho para su amiga, pero nada fuera de lo normal…No podía ser que su intuición le hubiera fallado.
Antes de cerrar con desgano el baúl, noto algo que a simple vista paso de largo. Lo saco de su escondite y lo extendió frente a ella.
Su mente zagas ato los cabos sueltos que intentaba en vano desde hacia años…Esto no era posible, Kagome no podia…
-Sango donde te me…tiste
Cuando se sintió descubierta soltó aquella tela como si le quemara, sin creer todavía en lo que su mente le repetía
-Kag realmente…-La miro con los ojos muy abiertos aun en el piso mientras su amiga enfrentaba su mirada con miedo. Quería formular la palabra correcta pero no podía, no entendía y se negaba a entender. Los reproches, todo lo que ambos guardaban. Acaso…
Se acerco despacio con pasos lentos, parecía taciturna a la vista de su amiga. Se arrodillo y doblo con sumo cuidado y ternura el recuerdo más doloroso y querído al mismo tiempo, parecía acariciar con sus finos dedos aquella tela al ser doblada. Una cansada sonrisa adorno su rostro cuando guardo finalmente el objeto en el baúl. Comprendió las palabras de su madre…Ya era tiempo
-Si Sango-Susurro posando nuevamente la vista en los ojos atónitos de su amiga-Te diré la verdad de una vez por todas
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Miro nuevamente de soslayo la puerta que permanecía cerrada detrás de su espalda, era una simple llamada de un minuto o dos como mucho. Quería saber, necesitaba saber si ya estaba listo el encargo que había pedido. Para suerte de ella su futuro esposo tubo que salir a atender una urgencia de ultimo momento, dejándola completamente sola en su despacho y con el tiempo de sobra para realizar esa tan necesaria llamada.
La vida le sonreía…todo estaba perfectamente en su sitio
Incluida su aventura con aquel ex novio suyo, incluida la mentira de hace años para resguardar esa felicidad de tenerlo nuevamente entre sus brazos.
Sin esperar ni un momento mas saco el celular de su cartera y marco los números que ya sabia de memoria, una cosa así no se podía tener en la agenda de aquel aparato
-¿Tienes lo que te pedí?-Pregunto casi en un murmullo cuando sintió del otro lado la voz del hombre que trabajaba para ella. Claro por dinero, por dinero baila el mismo mono, y por dinero tenia a este hombre bajo su poder. ¿Por el dinero de ella o de Onigumo? Eso no importaba, le pagaba y era lo suficiente
-Si, como siempre…soy el único hombre que siempre te cumple
Kikyo intento gritarle por el último comentario, pero no era el momento y el lugar para hacerlo. No ahora que estaba en el despacho de Onigumo y a pesar de aquella urgencia podía regresar en cualquier momento
-Déjame decirte que es muy interesante-Siguió hablando el hombre a través del celular al no recibir alguna replica por su comentario
-¿En que sentido?-Frunció en ceño mientras se paseaba con cuidado por aquel gran lugar, digno del hombre poderoso con el que se casaba. Muy pronto todo de ella, muy pronto…contaba los segundos que la separaban de esa fortuna
-En el sentido que tú y yo conocemos muy bien-Hizo una pequeña pausa-El dinero, el vil metal que tanto nos gusta y nos une
Kikyo rió ante ese comentario
-¿Nos une?-Pregunto de forma casi ingenua-Eso no nos une en lo absoluto, tenemos cosas totalmente opuestas nosotros dos. Solo cumples mis servicios y nada más
-Pero por dinero, eso que nunca se te olvide…Te cumplo por que siempre recibo lo que merezco por mis servicios y lo sabes muy bien…Kikyo
-De eso no me cabe la menor duda-Se callo en seco para poder escuchar con claridad los murmullos que entraban por la puerta-¿Cuándo nos vemos?
-Mañana estoy libre, en el lugar de siempre y a la misma hora-Aseguro el hombre mirando el fólder que tenia entre sus manos-No se te olvide llevar lo mió, sino no hay nada-Concluyo cortante para darle a entender que hablaba muy en serio
-Claro que si, como siempre tampoco nunca te e fallado-Le ratifico esta al sentir que le echaba en cara ese preciso detalle, pero ella pagaba cada documento que aquel hombre le entregaba
-Fue un gusto haber podido hablar con tigo mi querida Kikyo
El hombre rió al finalizar el comentario y termino la llamado al mismo tiempo que la aludida fruncía el seño. Nunca en su sano juicio se le ocurriría meterse con un tipo así, hasta mas peligroso que ella misma, pero tenia que resguardar su patrimonio, el futuro patrimonio que tendría gracias a su gran casamiento.
Y luego se desharía de aquel indecible sujeto. Eso todavía no estaba muy bien planeado pero era algo que no pasaría por alto
Unas cuantas lagrimas, la desolación en su rostro y todo el mundo creería su teatrito…La gente podía ser muy ilusa cuando quería
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A pesar de ya pasar casi dos semanas de lo sucedido en el palacio Shikon y ser ahora prácticamente uno de los hombres mas famosos del todo el país, le seguían doliendo los oídos de aquellos gritos que Sesshomaru se había encargado de darle a la mañana siguiente.
Si no hubiera sido por el delicado estado de su cuñada y por que definitivamente estaba en el medio de aquella sala, lo habría molido a golpes, le habría echo tragar sus palabras una por una. Pero no quería que Rin sea madre soltera tan pronto y mucho menos dejar sin padre a su futuro sobrino. Pero cuando él volviera lo perseguiría hasta atraparlo completamente solo
Miroku prácticamente le había tirado a la primera mañana que se vieron al menos cinco diarios y revistas con su cara en primera plana, seguido de comentarios de personas que nunca en su vida logro escuchar hablar. Pero fotos de Kagome o su novio no habían
Ellos ni siquiera estaban mencionados
Miro por última vez su reloj de pulsera para sincronizar la hora, unos escasos 4 minutos lo separaban de su presa. Lo separaban de poder escuchar de aquellos labios, que años antes se moría por probar, la afirmación
Hoy se llevaría a Kagome Higurashi al infierno con él…Estaba decidido
La muy cínica trabajaba en el colegio donde ellos estudiaron de jóvenes, donde todo comenzó y termino en un abrir y cerrar de ojos. Donde paso del amor al odio, y hoy se lo demostraría marcándola para toda la vida, al igual de cómo ella lo había marcado.
Todos intentaron persuadirlo pero mas Sango que prácticamente se encontraba extraña desde hacia dos días. Mirándolo con ¿Rencor?
Era la mujer de su mejor amigo y lo mataría si lo oyera decir o pensar lo que ahora pensaba, pero no estaba del todo cuerda; o por lo menos tenia un carácter muy cambiando con respecto a él. A decir verdad Sango siempre se comporto de esa forma con él, por la relación que compartía con Kagome. Una relación casi de doble filo, pero que ella misma se mantenía de dejar en claro la amistad hasta ultimo momento
No era una amistad al cien por ciento por el simple echo de que un amigo no desea a su propia amiga…Desea o amaba
Como le costo comprender que la amaba de una forma ciega, que no la podía dejar libre, que odia cuando salía de su boca algún nombre de hombre que no era el de él…Como odia que Houyo la tuviera a su merced
Lo detestaba con todo su ser y lo detestaría hasta el fin de sus días por tener lo que era de él… por tenerla
Se bajo de aquel coche que conducía al saber que los escasos 4 minutos que lo separaban de ella ya había trascurrido. Simplemente se cruzo de brazos y apoyo su espalda en la pared cerrando los ojos…esperando el momento justo…el momento donde el cazador casa a su presa
Los pasos delicados sobre el pavimento y aquel perfume característico que usaba desde joven lograron que el hombre de cabellera negra y ojos dorados como fuego sonriera
Entreabrió los ojos justo en el preciso momento que la espalada de la mujer estaba a su vista, al parecer iba tan sumida en sus pensamientos que no noto su presencia.
Cuando esta giro su rostro sintiendo aquella mirada tan penetrante que poseía pegada a su espalda, este en un hábil y rápido movimiento la jalo del brazo y la arrincono contra la pared y su cuerpo, apoyando ambos brazos al lado de la cabeza de la perturbada joven
-Cuando tiempo sin vernos-Murmuro burlo observando como los ojos de Kagome se abrían despacio para mostrarle el destello de sorpresa que poseían
Quiso gritar pero las palabras se negaban a salir de su garganta…Inuyasha ensancho su sonrisa
-Pensé que te gustaría verme, tenemos cosas que tratar y esta vez nada ni nadie va a interrumpirnos
La mirada de él sobre la suya le causaba un vació inexplicable en el estomago, era una sensación de vértigo, como estar en el filo de una cornisa. Esa eran las sensaciones que Inuyasha despertaba en ella una y otra vez
Aquella afirmación termino acabando con sus nervios, todo el mundo ante ella templo cuando el rostro de su amigo parecía inclinarse hasta llegar a su cuello y un brazo de él comenzaba a descender a escasos centímetros del suyo. Podía decir que casi sentía los dedos sobre la piel expuesta
-Nos vamos-Asevero con la vista clavada en la de ella y el portafolio en su mano, le encanto escuchar como la respiración de Kagome se entrecorto cuando se acerco a ella de aquella forma, pero solo para tomar el portafolio que había soltado por el susto
Sin que pudiera coordinar algún pensamiento en su mente y aun con el corazón sobresaltado, ya estaba siendo nuevamente jalada por Inuyasha hasta el interior de un auto que recién ahora observaba. Sin cuidado alguno por parte de aquel hombre se encontraba sentada en el asiento del acompañante
Inuyasha rodio el auto y en escasos momentos ya estuvo en el interior de este arrojando en la parte de atrás el portafolio de Kagome. Ladeo el rostro para verla y sonreírle le forma maliciosa antes de encender el automóvil
Kagome se abrazo a si misma para encontrar el consuelo que tanto en estos momentos necesita y buscaba en el interior de si misma, pero nada. Mantenía su vista en aquella falda que este día llevaba…Tenia que admitir que el miedo desprendía por cada poro de su cuerpo y más cuando de improvisto la velocidad del auto aumento
-Inuyasha-Gimió de miedo mientras volteaba a verlo y este simplemente sonreía arrogante sin apartar la vista del camino
-Miedo… ¿Tienes miedo de morir acaso?-Pregunto sin ni siquiera verla y aumento aun mas la velocidad y consigo la desesperación de la azabache
-Por favor-Pidió en un hilo de voz sintiendo el peso de la velocidad sobre su cuerpo y lo que provocaba al pegar la espalda contra el respaldo del asiento.
-No eras nadie para pedir perdón, y si querías mi perdón tenias que haberlo dicho antes-Esta vez si volteo a verla con la ira que poco a poco volvía a su persona. Si moría ahora no le importaba en lo absoluto
Se la llevaría con él
-Para por favor-Grito con el rostro totalmente colorado y lagrimas en los ojos ¿Cómo podía tratarla de esta manera¿Cómo podía jugar con su vida¿Es que ya no le importaba?
-Tendrías que haber pedido mi perdón cuando me importaba. Ahora es tarde Kagome… muy tarde preciosa
Kagome movió la cabeza a ambos lado de manera frenética, pericia que las palabras las había pronuncia con asco. Moriría en manos de Inuyasha si este no volvía a tierra en este mismo instante, pero al parecer estaba totalmente decidido a llevársela a donde quiera que él vaya.
El cuerpo de Kagome choco contra el de su viejo amigo por la inercia al doblar en una esquina a esa velocidad, cuando pensó que no saldría viva de todo esto, Inuyasha freno en seco.
No supo como ni en que momento pero ahora se encontraba por tercera vez en el día siendo arrastrada por aquel hombre de manera brusca y para nada delicada. Templaba de pies a cabeza y su cuerpo no podía seguir el paso del hombre que la conducía
El sonido de una puerta al cerrarse escucho tras ella…Solo cuando sus pies se movieron por aquel piso color marrón que veía, Inuyasha se digno a soltarla
-Quiero oírte de una maldita vez-Demando con autoridad volviendo a sujetar a la indefensa mujer y arrojándola de forma estrepitosa en aquel sillón
Lo enfrento conteniendo las lágrimas y el dolor que sentía sobre su parte afectada. Inuyasha seguía juzgándola por algo que ella no cometido…No se había acostado con Houyo
-Que me lo digas-Grito desesperado acercándose un paso a la turbada mujer que solo mantenía su vista junto a la suya
-No te lo diré-Le respondió también elevando la voz y parándose de improvisto del sillón, estaba cansada de ser tratada de esa forma por él-No pudo afirmar algo que nunca hice
Inuyasha apretó los puños y tenso todo su cuerpo, seguía mintiéndole descaradamente en la cara y la perra parecía no sentir nada al respecto
-Eres una…
-¿Una que?-Lo reto ella ahora avanzando un paso y dejándolo a medio camino con las palabras-¿Una perra, una cualquiera? Ponme los calificativos que se te vengan en gana pero yo no soy ninguna de ellas
La tomo bruscamente por la cintura y la pego contra su cuerpo. La miraba sin recato, con odio por lo años que le mintió. Kagome palideció de improvisto al tener esa cercanía
-Lo erres-Mascullo acercando cada vez mas su rostro, sintió el sobresalto de la mujer en sus brazos y la negativa.
-Suéltame-Susurro sin poder apartar la vista de los ojos atrayentes y penetrantes de él. Todo su mundo y la fuerza de voluntad estaban siendo vencidas en pocos segundos
-No hasta que me digas quien fue mejor en la cama
Kagome se soltó de improvisto y borro la sonrisa de su amigo marcando los dedos de su mano en la mejilla de este
-No soy como Kikyo y nunca lo seré
Volteo el rostro y la miro fiero ¿Pensaba que esas palabras le provocaban algún efecto en su persona? Claro que no, estaba muy equivocada
-Te amaba con el alma-Sin que pudiera evitarlo las lagrimas cayeron copiosas y escondió sus ojos al bajar su cabeza en derrota
Inuyasha sintió que le había causado el dolor más grande del mundo. La voz de Kagome se había quebrado para decirle aquello. ¿Podía ser que Kikyo le hubiese mentido?
-Por eso es que esa noche fui tuya a pesar de todo-Levanto su mirada y los segundos fueron eternos, cada uno perdido en la mirada del otro. Descubriendo el dolor en los ojos ajenos
Pidiendo perdón
-Estoy segura que Kikyo fue quien te lo dijo-Siguió la pelinegra cuando al parecer el hombre al frente suyo se había quedado sin habla-Siemple te dije que Houyo era como mi hermano y todavía sostengo aquello. Nunca te mentí y menos aquella noche
Kagome dibujo una calida sonrisa recordando aquel vagó recuerdo que quería sacar completamente de la mente
Inuyasha parecía absorto en su mundo de ensueños o mejor dicho de pesadillas, repasando la conversación que había tenido con Kikyo una y otra vez en su mente. Ahora que se daba cuanta los cabos sueltos eran demasiados y que posiblemente ella le aya mentido.
Los ojos de Kagome decían la verdad, la verdad que desde un principio siempre estuvo ahí y que nunca pudo ver, por la ceguedad, por los celos y por sobre todo por que en esos tiempos confiaba en Kikyo
-Aquella noche quede embarazada
Primero que todo espero que hayan pasando una navidad de 10 y que se esten preparando para el 2008...
Wow tenemos la verdad de la milanesa despues de tanto tiempo... 11 capis mas un prologo, ya no podiamos dilatar mas el secretito de Kagome...Pero descuiden que tenemos para mas capis, esto recien esta tomando color
Y para toda la gente que lo decia...Kikyo si tenia que ver en toda la mentiria
El proximo capi esta ya casi listo, fue ese que me puso hacer como hace dos capis o tres atras...Espero tenerlo terminado para antes de año nuevo y poder rejarselo como cierre del 2007
Gracias por los mesajes y muchas gracias por la gente que me echa la culpa de NO aclarar lo que Kagome guardaba...Bueno ahora ya lo saben jejejeje
Besitos y nos estamos viendo
Lis
