Anteriormente...

—Ambos sabemos que no llegaremos muy lejos en la misión si permitimos que nuestras diferencias interfieran. La verdad es que en estos momentos ni siquiera sé por cuáles motivos no te agrado, y sinceramente no me interesa. Ambos somos responsables de esta situación, así que propongo que dejemos esos conflictos fuera de todo esto, sobre todo porque nuestras vidas y las de los miembros del equipo pueden correr riesgo. ¿Qué dices? —solté de sopetón, tragándome el orgullo y pidiéndole a Chaos que ilumine al hueso duro de roer de Maurice.

Al parecer lo estaba pensando porque su lenguaje corporal denotó diferentes emociones en un corto lapso de tiempo: intriga, molestia, indignación y finalmente resignación.

》¿Y bien? ¿Hay tregua? decidí apostar por todo y le ofrecí mi mano como ofrenda de paz, esperando que la tomase aunque sea por cortesía.

—De acuerdo —suspiró pesadamente—. Hay tregua —acepto mi gesto y apretó levemente mi mano, sellando así el trato temporal.

Bueno, algo es algo.

Capítulo 10

Para evitar ser avistados por el enemigo o cualquier civil ajeno a nuestra misión, bajamos del helicóptero en cuanto estuvimos a diez kilómetros de distancia de nuestro punto de partida, y luego emprendimos una caminata rápida hacia dicho punto, sitio que sería nuestro "Lugar seguro" durante la misión. Examinamos rápidamente los edificios cercanos en busca de posibles amenazas y despejamos uno pequeño y algo deteriorado de tres plantas. Posteriormente, Silver comenzó con la instalación de sus equipos de vigilancia y monitoreo general mientras Rouge nos daba al resto 20 micro-cámaras en total para adherir en lugares estratégicos una vez que comenzaremos con nuestras tareas por equipos.
Podríamos habernos ahorrado esa tediosa tarea y otros obstáculos de no ser porque el lugar había perdido conexión con la red eléctrica más cercana hacia meses. Por ello el pequeño pero potente generador de energía con el que contábamos era fundamental.

—Lleven todos algunas baterías de repuesto para sus linternas y comunicadores, no queremos perder la conexión con ustedes por algo tan estúpido como la electricidad —habló Silver con una extraña mezcla de sarcasmo y diversión en su tono.

—No olviden sus máscaras y miras con visión nocturna, aún quedan varias horas de luz pero podríamos necesitarlas —dijo Maurice mirando hacia donde estábamos Blaze, Knuckles y yo. Nos limitamos a asentir a su orden y cumplirla.

Después de unos minutos, finalmente estábamos listos para partir mientras Silver revisaba los sensores de movimiento, luz y sonido que había instalado a las afueras de la zona segura. Y Rouge... bueno... ella estaba preparando café en grandes cantidades.

—¿Qué? Nos esperan unas buenas tres horas hasta que ustedes puedan terminar de instalar todas las cámaras —se excusó en cuanto notó mi mirada de reproche—. Seré muy afortunada si no pierdo mi hermoso trasero en ese viejo sillón luego de estar sentada por horas —dramatizó teatralmente, a lo que no pude evitar reír leve, en acuerdo con ella.

Vaya mujer... Bromeando durante una misión en medio de la nada.

—Ve las cosas de este modo: tu trasero estará a salvo por el momento. El mío correrá riesgos en cuanto ponga un pie fuera de este lugar —me quejé en broma y tomé mi pequeña mochila con suministros tras la llamada de Maurice, quien ya estaba fuera con los demás—. Nos vemos luego, chicos —me despedí y troté escaleras abajo encantada por la eficacia de mis nuevas botas silenciosas anti deslizamiento.

—...evitar demorar mucho con las cámaras, lo principal es recolectar información útil y regresar antes del anochecer —dijo mi líder antes de que Blaze y Knuckles se marcharan en dirección nordeste, hacia la antigua mansión del último alcalde de la ciudad—. Bien, Rose. Vamos —habló sin mirarme mientras caminaba hacia el Ayuntamiento, en el noroeste de Empire City.

No estoy segura si la tregua funcionará, pero algo es algo.

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Luego de una hora, 7 mutantes -ahora muertos- y no más de cinco frases intercambiadas pero sin discutir por nada, ya estábamos a 300 metros de la puerta de ingreso a nuestro destino. Hasta el momento, no habíamos visto a ningún civil ni a los hombres de Mephiles, lo que era bueno y malo, en partes iguales.

—Aquí Maurice. Silver, ¿ves algo de movimiento en los alrededores del Ayuntamiento? La cámara número 15 ya está instalada, cambio —habló mi compañero por su comunicador mientras estábamos a cubierto en un sucio callejón.

—Aquí Silver. Según las imágenes que recibo de la cámara, no hay actividad humana. Pero a unos 100 metros de su posición actual, hay una pequeña horda de mutantes de nivel 1, cambio.

Mierda.
Había escuchado todo lo que Silver dijo ya que el comunicador de Maurice y el mío estaban sincronizados.

—¿Cuántos? —hablé casi sin pensar, olvidando las formalidades.

—Entre dos y tres decenas —respondió con pesar, sabiendo tanto como nosotros que no podríamos eliminarlos sin montar gran alboroto.

—Bien, cualquier novedad nos informas. Cambio y corto —dijo el líder con sequedad y terminó la transmisión.

—¿Cómo se supone que entraremos? —pregunté frunciendo el ceño.

—Por el ala sur del edificio hay una salida de emergencia, podemos usarla —dijo viendo el mini mapa tridimensional que ambos teníamos en nuestros comunicadores.

—Me temo que va a ser difícil —negué quedamente—. Las puertas exteriores del ala norte y sur están abarrotadas de vegetación espesa. La única zona visible desde aquí que está despejada es el edificio central —aclaré—. Acabo de verlo con mi mira especial —me encogí de hombros y señalé con la mirada el rifle entre mis manos.

Después de todo soy especialista en Armamento, ¿no?

—Maldita sea —gruñó y pude oír que inhaló ondo—. Bien, entonces iremos por la ruta inicial y evitaremos a esa horda.

Ese era un buen plan si consideramos que por sus habilidades especiales podía camuflarse con el ambiente y pasar desapercibido.
Pero ahí está el problema: él puede hacerlo, yo no.

—¿Y como se supone que yo me vuelva invisible al igual que tú? —inquirí con molestia ante su clara falta de atención en la situación.
Su única respuesta fue activar su habilidad y volverse invisible. Perfecto.

—Así —dijo con algo de diversión en mi oído derecho y por la sorpresa di media vuelta con mi puño en movimiento. Pero de repente sentí una mano más grande que la mía detener mi golpe y fue ahí cuando noté que muchísimos puntos celestes brillantes rodeaban a Maurice, y que mi brazo estaba rodeado de lo mismo, pero en color fucsia.

—¡¿Pero qué..?! —levanté la voz, histérica, pero una mano detuvo mi exclamación rápidamente tras tapar mi boca.

—Guarda silencio, mierda —gruñó en mi oído y fui tardíamente consciente de nuestra cercanía. Cercanía que eliminé alejándome y tambaleándome sin gracia hacia atrás.

—¿Qué diablos está sucediendo? —pregunte en voz baja y con enojo para disimular mi nerviosismo repentino.

—Alcancé el Nivel 4 de Reconocimiento hace tres meses —comenzó con tono casual pero su postura gritaba orgullo por donde lo mirase—. Significa que puedo transferir mi habilidad a otra persona de manera temporal.

—¡¿Que tu q...?! —otra vez su mano enguantada estuvo en mi rostro.

—¡Nos delatarás si no te callas! —murmuró con enojo mientras me sacudía levemente.

No pude molestarme por su trato brusco. No cuando estaba tan malditamente cerca mío.
Oh Dios.
Su perfume. Sus brazos. Su cuerpo. Su... aroma.

—Oh mierda —susurré horrorizada por el rumbo de mis pensamientos y uniendo toda mi fuerza de voluntad, coloqué mis manos en su pecho y lo empujé lejos de mi cuerpo calenturriento.

Mi etapa de ovulación había empezado horas atrás y a pesar de los supresores y calmantes que tomé, mi cuerpo reaccionaba de manera vergonzosa. Y la cereza del pastel es que sucedía en presencia de Maurice. Doble mierda.

—¡¿Pero qué...? —se calló de repente cuando se escuchó a unos 20 metros gruñidos leves y pasos algo apresurados por el pavimento de la calle abarrotada de autos—. Jodidamente genial —maldijo y acomodó su mochila en su espalda—. Vamos, aún tenemos una oportunidad de pasar desapercibidos —tomó mi brazo y me obligó a caminar rápidamente -sin llegar a correr- para no alertar a la horda.
Como nunca antes me asusté hasta la mierda cuando tuve a un mutante a menos de diez centímetros de distancia luego de salir apresuradamente de un arruinado edificio. Ahogué un gritito y detuve a Maurice detrás mío a tiempo. El maldito mutante estaba casi tan quieto como una estatua, sus negros ojos mirando alrededor mientras su deformada nariz se movía rítmicamente.
Mierda. Quizá captó nuestros aromas —maldije para mis adentros a medida que recuperaba el control sobre mi cuerpo de manera progresiva.

A mí parecer había pasado toda una eternidad hasta que pudimos rebasarlo sin hacer el más mínimo ruido, sin embargo noté que su nariz se movió en nuestra dirección en algunas ocasiones.

—Debes evitar usar perfumes durante una misión, podrían delatarte frente al oponente menos indicado —dijo en cuanto estuvimos a una distancia razonable de la horda.

—¿De qué estás hablando? No estoy usando ningún tipo de perfume —aclaré con el ceño fruncido y me di un golpe mental por reaccionar tarde a lo que dijo.

Él estaba captando el aroma que mi cuerpo estaba desprendiendo de manera inconsciente. Y parece que los supresores que tomé no fueron tan efectivos. Maldita sea.

—El mutante que tuvimos en frente. Eventualmente nos siguió con la mirada y sospecho que fur por tu perfume. Puedo jurar que hueles dulce —dijo con confusión. Para reafirmar su punto, aspiró con algo de fuerza—. Sí. Es un poco penetrante —murmuró y de repente sacudió su cabeza con una postura tensa—. Continuemos —agregó secamente.

Eh... Bueno. Creo que la tregua se tomó un descanso.

Luego de eso tomé dos supresores más de la manera más disimulada que pude. Después de unos minutos por fin pudimos entrar en el Ayuntamiento, aún con el camuflaje activo.
—El interior del ala este está destrozada. Hay restos de un enfrentamiento que data de dos años según mi Analizador —habló Maurice en el micrófono de su muñeca para el registro de audio de la misión—. Hasta ahora no se han encontrado civiles ni traidores, sólo mutantes de Nivel 1.
—¿Qué buscaría Mephiles en un lugar olvidado como este? —pregunté para mí misma mientras terminaba de instalar otra cámara en la puerta de ingreso.
—Mephiles tenía uno de sus centros de investigación en esta ciudad, y se cree que estaba aliado con el Alcalde antes de la infección. Tal vez esté tratando de reunir datos secretos o información sensible —habló Maurice con tono seco en cuanto llegó a mi lado y aclaró su garganta—. Vamos al ala norte, allí están los viejos servidores de la alcaldía. Si los traidores estuvieron buscando datos en lugar de hacer una simple explotación y búsqueda de civiles, entonces deben de haber estado allí —habló con un poco más de normalidad esta vez.

Profesionalismo tal vez. Bien, con eso basta.

Sin más nos dirigimos al Centro de Control y desactivamos manualmente el cierre de la puerta de acceso.

—Espera, he oído algo —murmuré moviendo levemente mis orejas en dirección al sonido, captando gemidos lastimeros y de furia hacia el ala sur.

—Vamos a investigar —dijo tras escuchar lo mismo que yo y nos dirigimos rápida y silenciosamente a la fuente del ruido.

—¿Pero qué es eso? —murmuré confundida, intentando encontrar en mi mente el nombre de algún ser vivo que fuera capaz que hacer aquellos sonidos increíblemente terroríficos y extraños.

—No tengo ni la más remota idea —habló mi compañero con incredulidad y horror mientras mirábamos fijamente el letrero identificatorio en la gruesa y vieja puerta de metal macizo:

"Área de Investigación- Sub unidad de desarrollo en asociación con Mephiles' Corporations".

—Ese ruido...

—No se parece en nada al de cualquier espécimen de mutante conocido hasta ahora —terminé la idea de Maurice, aún hablando entre susurros.

—Entrar y averiguarlo no es lo más inteligente si estamos en clara desventaja. No sabemos que hay ahí dentro y ni en qué condiciones se encuentra la habitación como para enfrentarnos sin correr más riesgos de los necesarios habló con voz clara pero sumamente baja.

—Tampoco podemos irnos sin saber de qué se trata —comencé con el ceño fruncido—. Podemos colocar explosivos adhesivos en las puertas en caso de que... —un silvido similar a un objeto de gran tamaño siendo arrojado por el aire con gran fuerza me obligó a callar, y reaccionamos muy tarde para evitar ser golpeados por las puertas de acceso y salir volando por la fuerza del impacto.

Gracias a Chaos llevaba un buen casco protector y armadura acolchada por dentro. Caso contrario todos mis huesos podrían haberse roto con mucha facilidad. Aún así, el golpe dolía como una perra.

Gemí bajo mientras me reincorporaba tan rápido como mis adoloridos y entumecidos músculos me lo permitieron, y en medio de la bruma que poco a poco se dispersaba en mi cabeza fui capaz de oír un "¡Rose, corre!" a medida que el mutante más horrible que alguna vez había visto corría hacia mí con sus grandes garras extendidas.

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Hey hey! ¿Cómo están lindas personitas? Muchas gracias por el apoyo que le dan a esta historia, la verdad estoy muy contenta de poder continuarla con esta frecuencia, espero poder seguir de esta manera n.n

Por favor, recuerden que cualquier crítica que tengan será tomada en cuenta.

¡Nos leemos luego!