Mientras llegas…

Parejas Harry/Draco

Disclaimer Los personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling y la Warner Bros. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno.

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Paty: Ya pronto llega la acción entre Harry y Draco ; ) … besos.

Murtilla: Ay, chica… creo que no puedo prometerte nada con respecto a Draco, sorry : ( … y en cuanto a las estatuas, jejeje… me dio mucha risa eso del remate… y sí… va a ocurrir algo por el estilo ; ) … byeeeeeee ¡!!!!!

Skarwen: Ya tienes el siguiente capítulo : ) … nos vemos pronto!!!!!!

Kotori: Fue solamente un pequeño beso que no se va a volver a repetir, te lo juro, jejeje… y también te prometo que va a ver acción entre Lucius y Draco ; ) … besitos.

Velia: Va que va… no te cuento nada por adelantado, pero ya tienes el siguiente capítulo que espero te guste ; ) … también te mando muchos muchos besos.

Mayu: A mí también me cae muy mal Lucius… grrrr…. ¿verdad que sí estuvo bonita la escena de Dean y Seamus? A mí en lo particular¡me encanta! Jajaja… no tarda mucho en darse esa charla reveladora entre Harry y Draco ; ) … hasta pronto!!!!!!

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Capítulo XII.

Sirius colocó un fino cigarrillo entre sus labios, pero antes de que pudiera prenderlo le fue arrebatado con violencia.

-Sabes perfectamente que no me gusta que fumes en el auto –Lucius aventó el cigarrillo al suelo.

-Lo siento –dijo con voz dulce Sirius, pero sus ojos azules brillaron de enojo.

El silencio que cayó entre ellos era bastante molesto para el hombre de cabellos negros que entonces se dedicó a mirar por la ventanilla.

-¿Vas a comprar algo, amor? –preguntó Sirius después de un rato nada más para hacer conversación… en realidad le importaba un comino lo que el rubio pretendiera.

-¿Acaso eres idiota? –lo miró como si de verdad lo creyera–. ¿Para qué demonios iría a un lugar así si no quisiera comprar algo?

-Tal vez sólo a mirar –se defendió tratando de controlar la ira que bullía ya perennemente en su interior cada vez que estaba con su amante–. Es una exposición de abertura.

-Hmmm –sólo murmuró Lucius no queriendo aceptar su ignorancia hacia este hecho–. Sí. Quiero regalarle algo de categoría a Akira. Ha estado haciendo un buen trabajo en Japón.

-¿Y podré escoger algo para mí? –preguntó en tono meloso… debía obtener alguna recompensa por tener que soportarlo–. Creo que al recibidor le falta algo.

-Te has vuelto muy ambicioso, Sirius –lo congeló con un fría mirada de sus crueles ojos grises–. Pero sí… escoge lo que quieras.

-Gracias, cielo –le regaló su mejor sonrisa de agradecimiento.

Cierto… odiaba al rubio, pero Lucius era el amante más complaciente, en cuanto a regalos y dinero en efectivo se refería, de todos los que tuviera en el pasado y mientras le diera lo que deseara, soportaría sus humillaciones.

La elegante limousine se estacionó frente al centro de exposiciones y fueron recibidos casi con caravanas. Lucius tomó del codo a Sirius y juntos entraron al edificio. Fueron acompañados por una edecán hasta la galería de Remus y dejados en manos de otra que enseguida les entregó unos cócteles de bienvenida.

-Daré unas vueltas por ahí –dijo Sirius que quería alejarse del rubio lo más pronto posible.

Lucius ni siquiera volteó a verlo y se concentró en observar con ojo analítico la escultura que tenía más a la mano. Con un suspiro de alivio Sirius se internó en la galería mirando los precios de las esculturas. Pensaba escoger la más cara que encontrara para luego venderla y así aumentar su ya abultada cuenta bancaria. Estaba bastante sorprendido del elevado costo de todas ellas considerando que algunas eran demasiado pequeñas y se preguntó si Lucius desembolsaría tanto dinero.

-¿Busca algo en especial? –una suave voz lo hizo girar en redondo y Sirius se quedó congelado al mirarse en unos preciosos ojos dorados–. Puedo ayudarlo a elegir –siguió diciendo Remus sin percatarse del efecto devastador que había tenido en Sirius.

-Yo… yo… –sólo pudo tartamudear y el habla se le fue definitivamente cuando una suave, pero fuerte mano envolvió la suya

-Venga, quiero mostrarle algo –Remus lo jaló y se lo llevó hacia la parte posterior de la galería.

Sirius lo siguió con un solo pensamiento en la mente: '¡es un ángel… es un ángel!', se repetía sin parar. Remus hizo un alto y se obligó a mirar lo que le mostraba 'su ángel'

-Esta escultura irá muy bien en su estudio o sobre su chimenea –decía Remus con su suave voz dejando electrizado el interior de Sirius–. Su autor es Charlie Weasley, un joven muy talentoso. Puedo asegurarle que dentro de un par de años esta preciosidad triplicará su valor pues todo el mundo querrá tener una obra Weasley en su colección.

-Es muy bella –Sirius al fin pudo encontrar la voz–. Pero no tanto como usted –volteó a mirarlo con fijeza y vio con complacencia como 'su ángel' se estremecía ante su mirada.

-Gracias –el artista bajó la cabeza sintiéndose inexplicablemente nervioso.

Remus pensó que nunca había visto unos ojos tan azules como los de ese hombre y que eran el complemento perfecto a la belleza de su rostro.

-Me llamo Sirius Black –ver la reacción del otro lo llenó de confianza.

-Remus Lupin –le dijo en voz tan baja que Sirius apenas pudo escucharlo.

-Mucho gusto… Remus –elevó la mano que aún lo sujetaba y besó lentamente esos largos dedos haciendo que su acompañante volviera estremecerse.

-Viniste con el señor Malfoy¿verdad? –Remus preguntó lo primero que se le vino a la mente… la sensación que le daban esos cálidos labios lo asustaron demasiado.

-¿¡L-lo conoces!? –Sirius cayó estrepitosamente en su realidad.

-No personalmente me temo, pero Lucius Malfoy es todo un personaje –le explicó mientras miraba hacia donde el rubio conversaba muy animadamente con otro hombre–. Y parte de mi trabajo es conocer a las personas importantes de la ciudad. ¿Es tu pariente?

Remus sabía que había preguntado una estupidez porque los dos hombres no se parecían en nada, pero estaba demasiado nervioso para pensar con coherencia. Sirius se hubiera reído con ganas si no estuviera a punto de romper en llanto. Lucius y él jamás pasarían por parientes ni aún volviendo a nacer. Hundió su mirada azul en la dorada de Remus y la respuesta se le atoró en la garganta. Estuvo a punto de decirle la verdad, pero no pudo hacerlo para no ver el desprecio en esos ojos que le habían robado el corazón en un instante. No. No podía confesarle que era su amante.

-No. Es mi jefe –le dijo una verdad a medias.

-¡Ah! Ya comprendo –Remus suspiró con alivio.

Por un momento había pensado que había 'algo' entre ellos porque los vio llegar juntos y se percató de la forma posesiva en que el rubio llevaba tomado del codo a Sirius.

-¿Lo estas ayudando a escoger algo? –Remus se sentía extrañamente feliz e inconscientemente entrelazó sus dedos con los de Sirius que se aferró a su mano.

-Así es –Sirius pudo respirar de nuevo con libertad–. El señor Malfoy quiere enviarle un presente a su socio comercial en Japón.

-¡Japón! Te mostraré algo que puede agradarle al señor Malfoy –y lo alejó a propósito del rubio que se movía hacia donde estaban.

No sabía por qué, pero quería tener para él solo a ese atractivo hombre aunque sólo fuera unos pocos minutos más.

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Lucius mantuvo cautivo a un hombre durante algunos minutos con sus finas maneras, pero como encontró demasiado insulsa su conversación, lo abandonó para seguir buscando algo adecuado para su socio comercial. Alcanzó a ver como Sirius se alejaba con un hombre demasiado delgado para su gusto, pero no les dedicó más de dos segundos de su atención. Sus ojos grises entonces se posaron en una escultura y se le olvidó respirar. Sus piernas se movieron solas y avanzaron hasta la enorme escultura en mármol negro. Reconocería ese atractivo rostro en cualquier parte y sus ojos grises devoraron las curvas con las que soñaba día y noche. Una temblorosa mano se deslizó por la lisa, pero fría superficie y de sus secos labios brotó el nombre que pronunciaba sin cesar.

-Harry –fue apenas un murmullo.

-Es preciosa¿verdad? –dijo a su lado el hombre con el que había platicado antes–. Es obra de Charlie Weasley –comenzó a explicar con aire conocedor–. Tengo entendido que está aquí con el modelo.

-¿¡Cómo!? –Lucius se giró tan repentinamente que sobresaltó al hombre–. ¿¡Harry está aquí¿¡Dónde!? –comenzó a buscar al chico moreno con frenesí.

-No lo sé con exactitud –miró temeroso al rubio por su exagerada reacción–. Pero deben andar dando vueltas por ahí.

Lucius no esperó a escuchar más y se alejó dispuesto a encontrar al chico de ojos verdes así tuviera que destrozar el lugar entero para lograrlo.

Harry no había dejado de vigilar todos y cada uno de los movimientos de Lucius y siempre se movía en dirección contraria para evitar encontrarse con él aunque estas maniobras lo habían alejado de Charlie. Había estado a punto de salir corriendo de la galería en cuanto lo vio llegar, pero se dijo que eso era una cobardía y él no era ningún cobarde. Le había dolido en su ego ver que todavía estaba con Sirius Black, pero nada más. Nada quedaba del 'amor' que un día le tuvo… éste se había esfumado para siempre. Lo vio acercarse a la escultura de cuerpo completo que Charlie hizo de él y deslizar su mano sobre su superficie. Sabía que era estúpido, pero sintió como si lo hubiera acariciado a él mismo y se estremeció de repulsión. Levantó la barbilla con valentía cuando unos febriles ojos grises se encontraron con los suyos. Vio en cámara lenta como Lucius se acercaba a él y lo enfrentó sin parpadear.

Lucius apenas podía dar crédito a lo que veía. Harry estaba muchísimo más guapo de lo que recordaba. Sus finas facciones rebosaban de hermosura y los generosos labios rojos estaban más apetecibles que nunca. Los ojos grises recorrieron con avidez el esbelto, pero fuerte cuerpo del moreno y su virilidad hormigueó cuando el deseo corrió por sus venas como si de adrenalina se tratara. Estar ante tal imagen de belleza y perfección, lo hizo volver a llamarse idiota por haber preferido a Sirius en lugar de a Harry. Se miró un largo segundo en los ojos verdes que brillaban con intensidad antes de comenzar a hablar.

-Harry –Lucius dijo el nombre en un susurro–. Te he estado buscando.

-¿Y para qué? –le preguntó el moreno en tono helado–. Entre tú y yo no quedó nada pendiente. Fuiste muy claro la última vez que nos vimos… no había nada para mí en tu despacho.

-Déjame explicarte –sorpresivamente, aún para el mismo rubio, esas palabras sonaron como una franca súplica–. Cometí un error, Harry… un terrible error.

-Pues creo que aún sigues con tu… 'error' –miró despectivamente hacia donde Sirius babeaba descaradamente por Remus–. No pierdas tu tiempo, Lucius y no me hagas perder el mío. No tenemos nada de qué hablar –intentó alejarse, pero el rubio lo tomó del brazo.

-No te irás de aquí hasta que me escuches –ahora su tono era tan autoritario como siempre.

-No tengo porque hacerlo –se soltó de un tirón del agarre–. ¡Déjame en paz! –le dijo en voz baja, pero no había duda de que hablaba en serio–. Lo nuestro terminó.

-No, precioso –con sorpresiva rapidez lo envolvió en sus brazos–. Esto no se termina hasta que yo quiera y aún hay algo inconcluso entre nosotros –acercó su rostro al de Harry y le habló al oído–. Vas a ser mío¿oíste? Sólo mío.

-Estás loco si crees que volveré a tu lado –se contuvo para no golpearlo… no quería armar un escándalo que perjudicaría a Charlie–. Me das asco, Lucius.

-Antes no decías eso –deslizó sus labios por la tersa mejilla del moreno mientras se llenaba los pulmones con su tan anhelado aroma–. Antes gemías cada vez que te hacía esto.

-Antes, pero ya no –con habilidad se deshizo de sus brazos y lo aventó lejos sintiéndose sucio porque el rubio lo había tocado–. Déjame en paz, Lucius y lo digo en serio –se alejó en dirección a Sirius.

Harry tomó del hombro a Sirius y lo obligó a darse la vuelta para enfrentarlo. El hombre de ojos azules se quedó petrificado cuando lo reconoció.

-Debes hacer el amor más seguido con tu 'amante', Black. Lucius parece perra en celo –le espetó Harry sin preámbulos–. ¿Puedes decirle a Charlie que tuve que irme, Remus? Este lugar se llenó de gentuza –le regaló a Sirius una mirada verde llena de desprecio antes de dar media vuelta y salir de la galería con Lucius pisándole los talones.

-¿Eres el amante de Lucius Malfoy, Sirius? –le preguntó Remus a su acompañante en un hilo de voz mientras sentía una extraña opresión en el pecho–. ¿Lo eres? –insistió cuando no recibió respuesta.

Sirius no acertó hacer nada más que salir corriendo de la galería. No soportaría ver que Remus lo mirara con el mismo desprecio con que lo había hecho Harry.

-¡Con un demonio, Lucius! –Harry se volvió hacia el rubio que se obstinaba en seguirlo–. ¡Déjame en paz! –ya estaban fuera del edificio.

-¡No lo haré! –Lucius trató de abrazarlo de nuevo, pero el moreno no lo dejó acercarse–. No hasta que comprendas que eres ¡¡¡MIO!!! –le gritó con el deseo brillando en sus ojos grises.

-Estar con Black te dañó el cerebro o te dejó sordo –su paciencia se estaba agotando con rapidez–. Escúchame estúpido rubio engreído y escúchame bien –Lucius se quedó congelado… nadie se había atrevido a hablarle de esa manera jamás–. Nunca seré tuyo¿entendiste? Pude serlo, pero me despreciaste y me echaste de tu vida como si fuera basura. Me humillaste y jugaste con mis sentimientos, pero el pobre idiota que alguna vez pensó que lo amabas se marchó para siempre y sólo quedé yo… un hombre que se respeta demasiado para siquiera pensar en regresar contigo después de lo que me hiciste –Lucius abrió la boca para decir algo, pero Harry lo interrumpió–. Y ahórrate tus sobornos. Para tu información, no me vendo.

-Todos tienen un precio, precioso –lo contradijo con una sonrisa burlona–. ¿Cuál es el tuyo¿Joyas¿Dinero¿Viajes?

-¡Ofrécele todo eso a tu puta, Lucius! –le escupió las palabras–. Porque yo lo único que quiero es que me dejes en paz –se metió con rapidez a un taxi que acababa de estacionarse y el auto se alejó antes de que el rubio pudiera reaccionar.

'No, lindura… no te dejaré en paz' –pensó Lucius mirando con fijeza las luces traseras del taxi–. 'Serás mío así sea a la fuerza. ¡Te lo juro, Harry Potter! Eres demasiado hermoso como para perderte'

Volvió sobre sus pasos para regresar a la galería con la firme decisión de irse de ahí aunque fuera sólo con una parte del muchacho.

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Bueno… ya hubo acción entre Remus y Sirius : ) … ojalá y el encuentro entre Harry y Lucius no los haya desilusionado y como este capítulo estuvo bien chiquito, mañana les pondré el siguiente… byeeeeeee!!!!