Capitulo 11:
~*Mensaje y Descubrimiento*~
Michelle caminaba seguida de un pequeño niño encapuchado, caminaban por un pasillo oscuro, iluminado solamente por una bombilla que titilaba. Abrieron una puerta y entraron en una habitación. Recostada en una cama se encontraba Minerva quien era cuidada por Yukino, al percatarse de ellos se paró de golpe.
-¿él es de quien nos hablaste?- le pregunto, Michelle asintió con la cabeza, el niño dio unos cuantos pasos aria delante.
-proviene del futuro, un futuro que ha sido destruido, gracias a su información podremos exterminar a los puros- el niño negó con la cabeza y sonrió malvadamente.
-no, necesitamos a la bestia y mucho más a su hija, ella heredo aquellos poderes de vampiros, es un espécimen raro, no es ni impura ni puro, hija de un maldito y un humano, ella y su madre nos servirán de mucho, su hija proviene del futuro, como yo, ha podido escapar- Yukino lo miro seria y pensativa, ese niño tenía mucha información que necesitarían.
-bien, puedes quedarte con nosotros, ¿Cómo te llamas?- el niño se quitó su capucha, al verlo Yukino se quedó quieta. Era una réplica de ella, en versión hombre, claro.
-pueden llamarme, Ángel, madre.- dijo el sonriéndole infantilmente.
Lucy estaba sentada junto a Natsu en la mesa, Nashi comía y comía junto a Natsu, eran tan parecidos, parecía que no hubiesen comido desde hace años, iban ya por el cuarto plato, comían tan rápido que casi se atragantaban.
-Nashi, Natsu, despacio ¿sí?- les dijo, ambos la miraron mientras masticaban y asintieron.
-Lucy, ten- Mirajen le colocaba un vaso de sangre caliente en la mesa, Nashi al verlo empezó a olfatear, Natsu hiso una mueca de desagrado.
-¿Qué es ese horrible olor?- le pregunto tapándose la nariz, Lucy lo miro de reojo.
-sangre- le contesto ella agarrando la copa, tomo un sorbo y miro a Nashi, había dejado de comer y miraba el vaso atenta, con ansias, separo los labios y unos pequeños pero afilados colmillos salieron.
-Mama quiero…- dijo apoyando sus manos en la mesa y acercándose a ella, Lucy rio y negó con la cabeza.
-no Nashi, los humanos no toman sangre…- no pudo terminar la oración, se quedó quieta al verla, sus ojos cambiaron de color, rojos, sedientos, tenía unos pequeños pero afilados colmillos, su expresión era la misma que la de Lucy al estar sedienta aquella noche en la que mordió a Natsu, ella jadeaba- Nashi…- susurro cediéndole aquella copa.
Natsu miro a Lucy, estaba tan sorprendido como ella, la pequeña tomaba con placer aquella copa, como si nunca hubiese tomado algún líquido. Mirajen les sirvió otra copa, tampoco lo entendía, pero lo mejor que podían hacer era alimentarla, hasta que el maestro y Gildarts no terminasen de hablar no podían ver ese mensaje. Nashi ocultaba algo, no era una niña norma, termino las dos copas y se volvió a sentar.
-¡rico!- exclamo contenta, Lucy sacudió su cabeza para intentar olvidarse de sus pensamientos, ahora tendrían que concentrarse en Nashi, le sonrió.
-Nashi ¿te has llenado?- le pregunto, ella asintió.
-si- le dedico una gran y dulce sonrisa, lo que hiso que Lucy se conmoviera por dentro, ella era tan dulce y tierna.
-Lucy, ¿Qué aremos?- le susurro Natsu sacándola de sus pensamientos, ella lo miro y negó con la cabeza.
-no lo sé…-susurro, la miro a los ojos, aquellos ojos chocolates idénticos a los de Nashi demostraban lo preocupada que estaba por ella, Natsu alzo una mano y le acaricio la mejilla, ella se sonrojo.
-no te preocupes ya sabremos que hacer- Lucy suspiro, Natsu entendía aquellos sentimientos de Lucy, aquello lo hacía para que la niña no se sienta sola, no tenía padres y no sabía dónde estaba-…todo estará bien…- le susurro en un tono casi inaudible, pero para ellos dos entendible, gracias a ser un vampiro sus sentidos auditivos se agudizaron y Natsu, por suerte, tenía un mejor oído que los demás Dragones Slayer.
-se gusstan- Happy estaba junto a Nashi los miraban con ojos brillosos, Natsu se sonrojo y aparto su mano de la mejilla de Lucy.
El maestro entro al gremio pesadamente seguido por Gildarts, habían tenido ya mucho con Lucy, no entendían bien que querían de ella, pero sí que ella corría peligro, no solo eso, lo que más les preocupaba era de que si ella moría la raza de los Puros se extinguiría y los impuros tomarían el poder, aquel poder de reinar sobre todos los demás, Lucy era la salvación para muchos, pero la perdición para otros, su sangre podía matar, dar inmortalidad e incluso, volver a ser humanos a los impuros que lo deseasen. El maestro los miro, ahora no solo tenía que lidiar con Lucy, si no que con aquella niña de nombre Nashi. Mirajane se le acercó con aquella esfera mágica, se sentó enfrente a la barra, al percatarse de él, Natsu y Lucy se le acercaron, la expresión de la rubia cambio, se volvió seria, pensativa, pero en el interior se moría por saber de dónde provenía Nashi.
-así que ese es tu plan…- susurro Yukino, el pequeño niño asintió.
-sí, es tan sencillo, una vez que la tía Minerva se recupere y que los de Fairy Tail se enteren de que Nashi es la hija de aquella maga estelar y ese maldito dragón comenzaremos- sonrió malvadamente, su plan era perfecto.
-Ángel, ¿porque la niña vino a este pasado?- le pregunto Michelle, el la miro de mala manera.
-la ingenua de su madre la ha enviado con la esperanza de que se cree un nuevo futuro, pero gracias a eso, muchas puertas con distintos futuros se abrieron- Michelle asintió- creo que es hora de que te vayas al gremio, Michelle- ella volvió a asentir, se había ido a escondidas del gremio, por suerte Lucy no se había dado cuenta de su ausencia.
-ven luego- le dijo Yukino, ella se despidió saludando con la mano.
Mirajane le dejo aquella esfera mágica que contenía el mensaje encima de la barra, el maestro la toco y proyecto una imagen confusa, de un gremio siendo destruido, Lucy y Natsu se miraron, Nashi camino hasta ellos, le estiro de la remera a Natsu para que la alzase, el la levanto y Lucy se le acerco aún más, Nashi le sostuvo la mano a Lucy. Veían como ese gremio se hacía pedazos y el cielo se tornaba rojo.
-¡Tienen que irse ya!- gritaba una enana peliazul corriendo hacia donde estaba Nashi-¡Lu-chan llévatela, váyanse, nosotros nos encargaremos!- le gritaba.
-¡no, no los dejare!- le grito mientras se ponía en pi, pero sus pies le fallaron y volvió a caer.
-¡Lucy cuidado!- grito Erza, un impuro casi se abalanza sobre ella, pero lo pudo esquivar-¡Natsu llévatelas!- le grito Erza, Lucy se quedó quieta viendo su gremio arder en llamas.
Todo era color rojo, sus amigos estaban malheridos, y muchos estaban muriendo, los estaban matando, Natsu corrió hacia Lucy y la levanto bruscamente agarrándola del brazo, la comenzó a arrastras hacia donde estaba Nashi, la alzo y comenzó a correr.
-¡No! ¡Suéltame!- le grito intentando separarse de él.
-¡no, tienen que escapar!- Lucy se paró, Natsu la miro a los ojos, ella lloraba- Lucy, tenemos que irnos, Nashi corre peligro, y tú también- insistía- estas en shock, ya lo sé, pero lo más importante ahora es mantenerlas a salvo- ella asintió pesadamente, Nashi la miraba con miedo, estaba temblando en los brazos de Natsu.
-mama… tengo miedo- dijo, estiro sus brazos asía Lucy, está la agarro y la abrazo muy fuerte.
-no te preocupes, vas a estar bien…- le susurró al oído.
Las imágenes se volvieron borrosas ota vez, todo cambio, ahora estaban escondidos en la casa de Natsu, Nashi los veía discutir, hasta que Lucy rompió en llanto, pero al instante fue acogida por el cálido pecho de Natsu.
-Lucy, Nashi es una especie nueva de vampiros, como es hija de un maldito y un humano la están buscando, ella es la primera que nace siendo completamente pura, por eso tiene que escapar, al obtener una muestra de su sangre crearon el arma para destruir este futuro- la aparto de él y la miro a los ojos- escúchame atentamente, fuera de magnolia ay un gran círculo mágico echo de piedras, tienes que llevarla allí, coloca tus llaves, y pide que la lleven al pasado, pero antes deposita todos sus recuerdos en una esfera mágica- la rubia negó aterrorizada, temblaba, tenía miedo, mucho miedo.
-¿Qué aras tú?- le pregunto preocupada, él le sonrió.
-las protegeré, como te he prometido aquel día, y como te lo he repetido tantas veces- Lucy negó, no podía perderle.
-no, no…- dijo casi sin aliento, él le acaricio la mejilla.
-¿te acuerdas las últimas palabras que dijo el padre el día de nuestra boda, hace seis años atrás? "Hasta que la muerte los separe"… no creí que ese día llegase tan rápido, aún nos queda ver crecer a nuestra niña, pero no hay otra opción… sabes, me has hecho muy feliz estos últimos años, todo paso tan rápido, aún recuerdo el día que descubrimos que seriamos padres… fue una gran sorpresa, no solo para mí, sino que también para el gremio- Lucy rio, pero aun así no dejaba de llorar, Natsu le dedico una dulce sonrisa.
-te lo quería decir de otra manera, pero no me dejaste opción, tuve que gritártelo, Natsu…- él le seco las lágrimas.
-ya no llores más, Lucy, creo que este es nuestro adiós- ella asintió y se separó de el para ir en busca de Nashi.
-Sayonara- se despidió la rubia, le dedico una última sonrisa antes de ponerse la capucha y salir corriendo con su hija en brazos.
Corría y corría tan rápido como podía, sus recuerdos pasaban por su cabeza, le dolía dejarle, pero si no escapaba, ella moriría en aquel futuro. Cada recuerdo suyo desaparecía en la negrura del bosque, cuando lo conoció a él, cuando la salvo en aquel barco, cuando se unió al gremio, los momentos felices que pasaron junto a sus amigos, todo, los trabajos, el dolor de perder a su padre, sus besos, sus caricias, el día en el que él le pidió matrimonio, y luego…. El día que más amaba, cuando se hisieron uno solo, sus besos, sus caricias, aquellas palabras dulces que le susurraba, sentirlo cerca suyo, abrasarlo, besarlo, sentirlo adentro suyo, esa noche que jamás quisiera olvidar… pero tenía que hacerlo. Por el bien de su hija tenía que olvidar, dentro de unos minutos ese futuro dejaría de existir, solo porque su hija, su preciada bebe era hija de una pura y un humano, mejor dicho, la primera hija de un maldito que nacía pura. Casi llegaban a aquel lugar que su amado le había dicho, el lugar que transportaría al pasado a su hija. Ella temblaba en los brazos de su madre, tenía miedo, había visto a muchas personas de su familia morir, estaba en shock. La rubia paro frente a un gran círculo mágico echo de piedras, coloco a su pequeña hija allí y sus trece llaves del zodiaco.
-no escapara tan fácilmente- rugió una vos detrás suyo, se volteo sobresaltada, ahí estaba uno de ellos, un impuro, un maldito asesino.
-Llaves mías os ruego que protejan a mi pequeña hija…- comenzó a decir aquel conjuro, una Luz blanca rodeo a la pequeña, asustada y temerosa miraba a su madre a través de aquella barrera, el impuro la estaba golpeando- les pido que… la transporten…al… pasado… a aquel pasado… para que impida…. Esta tragedia…- dijo entre jadeos mientras la golpeaba con más fuerza, no se defendía, no le quedaban fuerzas para hacerlo, total si no moría de aquella manera moriría cuando su hija se hubiese ido ya que ese futuro dejaría de existir.
-¡MAMA NO!- gritaba la pequeña pelirosada mientras lloraba, el impuro tiro al suelo a la rubia para luego morderle el cuello y matarla con su sangre.
-búscanos… en el pasado… te amo, recuerda…lo- susurro entre tanto dolor que sentía, poco a poco su cuerpo se dejó de mover.
-¡NO!- grito la pelirosada con todas sus fuerzas, ella extendió una mano en dirección a su hija.
-Na…shi…- fue lo último que dijo antes de morir con una sonrisa de alivio en su rostro, el alivio de que su hija estaría a salvo.
-¡MAMA!- grito antes que una gran luz saliera de ella y desapareciese entre todo ese resplandor.
La esfera se quebró un poco, lo último que se vio y escucho fue Nashi gritando. Lucy se quedó quieta, sus pies temblaban, sentía todas las miradas sobre ella, todo le daba vueltas, ya no sabía dónde se encontraba, pero si sentía a Natsu a su lado, su piel comenzó a arder, su espalda le picaba, solo quería salir corriendo o volando de allí. Erza se le acerco lentamente, le toco un hombro, le susurro algo, pero ella no reacciono, perdió el equilibrio y se tambaleo intentando caminar hacia atrás, Erza fue rápida y la agarro.
-Lucy, Lucy…- le insistía la pelirroja.
-Erza, déjala, está en shock- le dijo el maestro, pero en ese instante Lucy colapso.
Callo al frio y duro suelo del gremio, escuchaba voces, pero no veía, se sentía confundida, perdida, pero sobre todo, avergonzada por lo que había visto, Natsu y ella, estaban casados, e incluso, Nashi era su hija biológica. No lo entendía, entonces eso le daba posibilidad de saber si está enamorado o no de ella, una parte de ella quería saber, pero la otra, quería dejar todo tal y como estaba.
Natsu había cargado a Lucy hasta su casa, era lo mejor para ella, estar apartada de todo, la había recostado en su cama y la había tapado, últimamente hacia mucho frio en Magnolia. Nashi estaba en el apartamento de Lucy siendo cuidada por Erza y Mirajane. Él estaba sentado en la cama mirando a Lucy, Happy no se encontraba por esos momentos, había ido a comprar sangre para Lucy y comida. Natsu le acaricio la mejilla con dulzura. Por un momento se sintió feliz de verse en un futuro el cual estaba casado con la persona que tanto amaba, y feliz por tener una hija. Pero volvió al presente. Un presente en el cual él tendría que ganar a Lucy, un presente en donde deberían controlar sus impulsos, o eso lo llevaría a la muérete. Lucy abrió los ojos, parpadeo varias veces, lentamente se fue incorporando en la cama, las sabanas resbalaron por sus hombros, miro el piso seria, Natsu le toco el hombro.
-¿Dónde estoy?- pregunto confundida mirándolo fijamente a los ojos.
-en mi casa, siéntete cómoda- le contesto, su expresión no cambiaba, seguía seria, tan seria como aquel día en que el sello se rompió, daba miedo, pero en esos momentos, Natsu no los tenía. Lucy parpadeo varias veces, bajo la vista. De un momento para el otro se sonrojo y abrió los ojos de par en par.
-¿c-cuando me he… cambiado?- le pregunto a Natsu, este desvió la mirada sonrojado. Lucy observaba aquella remera que tenía puesta, le quedaba grande y era roja, tenía el aroma de Natsu.
-bueno… tu ropa… digamos que… la he puesto a lavar ya que tú te has despertado y te has manchado con sangre toda tu ropa antes de volverte a desmayar…- Lucy se sonrojo aún más y miro avergonzada a Natsu.
-¿las has visto?- le pregunto casi gritando, Natsu la miro, no entendió la pregunta.
-¿Qué?- ella apoyo ambas manos en la cama y se arrodillo en dirección hacia él.
-si tú me has visto desnuda, te juro que si me has tocado te matare- Natsu se volvió a sonrojar, no solo por la cercanía de Lucy, si no que el cuello de la remera era demasiado grande, y se podían ver sus ceños, maldecía en esos momentos por haberle sacado el sostén, la sangre había traspasado la fina tela y mancho su sostén que era color blanco.
-bueno… he visto… solo un poco… p-pero no te he hecho nada malo, n-no sería capaz de tocarte, Lucy- la rubia dudo, desvió su mirada, Natsu se estaba poniendo nervioso, lo volvió a mirar a los ojos y asintió lentamente mientras se volvía a sentar.
-eso espero…- murmuro levantándose de la cama, Natsu suspiro aliviado.
La remera era demasiado corta para ella, le llegaba hasta los muslos, camino hasta la heladera, la abrió y saco una botella de agua, la dejo en la mesada y se puso de puntas de pie para poder agarrar un vaso del estante, Natsu la miraba embobado, se sonrojo cuando ella levanto la mano para alcanzar el vaso y su remera se levantó. Natsu intento apartar la vista, pero no podía, ella era tan sensual y tenía unas curvas únicas. Lucy logro agarrar el vaso y se sirvió agua, la tomo lo más rápido que pudo. Guardo la botella antes de volver a sentarse en la cama junto a Natsu.
-¿y Nashi?- le pregunto rompiendo ese silencio que había aparecido entre ellos.
-en tu apartamento con Erza y Mirajane- le contesto, ella miro a su alrededor.
-entonces…. ¿estamos solos?- pregunto con cierto tono curioso, el asintió.
-Happy ha salido hace un momento a comprar- Lucy asintió, agarro las mantas y se tapó, se volvió a acostar en la cama.
-buenas noches- le dijo, Natsu se quedó quieto mirándola, Lucy se acurruco entre las sabanas buscando calor.
-o-oye, esa es mi cama- se quejó el, ella no contesto- Lucy…- insistió.
-duerme en el sillón- murmuro, Natsu inflo sus mejillas.
-no, dormiré aquí quieras o no- se levantó y se quitó la camisa, los zapatos y la destapo.
-oye- se quejó Lucy sentándose en la cama.
Natsu no le hiso caso, se acostó a su lado, la abraso con fuerza, ella se quejaba pero él no le hacía caso, olio su cabellera rubia, olía a fresas, acercó sus labios a su cuello y lo beso. Apoyo su codo en la almohada y su cabeza sobre su mano, Lucy lo miro enojada, él le sonrió y paso una mano por debajo de la camiseta que ella tenía puesta, ella acercó su rostro a su mejilla y le dio un beso.
-déjame dormir, mañana has lo que quieras- se quejó, el negó con la cabeza.
-no, tu misma lo has dicho, te tengo que ganar, y para mi cada momento que este contigo bale un punto mas- Natsu le comenzó a besar el cuello, amaba el sabor de Lucy, su olor, todo en ella lo volvía loco.
-no Natsu para, tengo sed, apenas lo pude calmar tomando agua, podría llegar a morderte, no quiero volver a hacerlo- el pelirosado beso su mejilla y su oreja.
-pero yo si quiero que lo hagas, mejor dicho, quiero llegar a algo más contigo- ella suspiro pesadamente.
-¡Natsu!, nosotros no somos nada, por favor, ya no sigas- el acariciaba su estómago, acercó mas sus labios a los de ella.
-Lucy tonta, en un futuro nosotros estaremos felizmente casados, los recuerdos de Nashi lo dicen todo- le susurro, la rubia se sonrojo.
-ese futuro fue destruido…- murmuro contradiciéndoselo, él se separó de ella y se sentó en la cama.
-Lucy, hay más de un solo futuro, en cualquiera podríamos casarnos- ella no le respondió, no sabía cómo hacerlo. Natsu volvió a besarle la mejilla, luego le roso sus labios, le dedico un beso y se levantó- bien si no me quieres aquí me iré a ver porque se tarda tanto Happy- Lucy se levantó de golpe y le agarro la mano.
-no, espera, are lo que quieras, pero no te vallas, no te vallas de mi lado- el sonrió y se volvió a acostar.
-lo sabía- murmuro antes de besarla.
Lucy estaba enojada por dentro, el solo quería eso, besarla, y sabía que ella lo aria con tal de que no se valla, era un aprovechado, pero en cierto sentido le gustaba sentirlo cerca suyo, le gustaba sentir sus labios, su piel, su pelo, la volvían loca, muy loca. Correspondió aquel beso con brusquedad, no lo podía negar, estaba muy enojada. Natsu sonrió para sus adentros, le encantaba verla de aquella manera, tan caprichosa y enojada como una niña pequeña, acaricio su espalda y beso todo su cuello, amaba el sabor de la piel de Lucy, poco a poco sus manos se deslizaron por toda su espalda hasta meterse por debajo de la ropa interior de ella, la pellizco e hiso que gimiera del dolor, se separó de el todavía enojada. Lucy escucho voces que provenían de afuera, Natsu se percató de aquello, también olio otros aromas que conocía, mejor dicho ambos lo olieron, Mirajane, Erza, Happy y la pequeña de Nashi. Él se separó de ella y se colocó la camiseta, Lucy se tapó y se volvió a acurrucar en la cama. Estaba tan cansada que poco a poco el sueño la fue consumiendo.
-Mami…- dijo Nashi al entrar, pero Natsu negó con la cabeza.
-Nashi, ella se ha quedado dormida- la pelirrosada corrió hacia la cama y se acostó a su lado.
-Nashi, por favor, déjala dormir, Lucy ha tenido un día difícil- Mirajane sonreía nerviosa.
-Natsu, ¿seguro que están bien?- Erza estaba muy preocupada.
-sí, lo estamos, mañana hablaremos de todo esto, Lucy ahora está muy cansada, todavía no se acostumbra a la luz del sol y eso hiso que se desmallase- Erza asintió lentamente.
-entonces hasta mañana- el asintió y le sonrió.
-nos vemos Natsu, procura no tocar mucho a Lucy- Mirajane bromeaba como siempre, ella no tenía caso. El asintió algo sonrojado.
-saludos- se despidió el pelirosado.
Bien espero que les haya gustado este capítulo :D
PD:esta es mipáginade face donde estaré avisando cuando suba un nuevo fic o un nuevo cap y pondré adelantos de caps y fic (por cierto una amiga me la creo xD aunque le dije q noo pero ella insistía y termino ganando):
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