ADVERTENCIA: este capítulo contiene demasiadas escenas románticas, la autora no se hace responsable de si imaginación vuela más allá de lo que está escrito, de posibles hemorragias nasales causadas por Natsu/Lucy (en caso de que seas hombre y leas esto) o de vómitos de arcoíris.
Los personajes de esta historia pertenecen a Hiro Mashima, ese hombre que nos entretiene cada semana con su mágica historia.
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Capítulo 12
Sentimientos
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Mientras Erza y Gray salían de la casa, las dos personas que se habían quedado solas en la habitación, no se habían dado cuenta de que sus compañeros los espiaban. Ellos estaban en su propio mundo.
Las manos de Natsu acariciaban las mejillas de la chica, mientras que ella luchaba internamente entre apartarlo o continuar con esa ronda de besos que le provocaban subir al paraíso. Ella estaba consciente de que ya no quería a Natsu como su mejor amigo, si no que como algo más. Lo quería cada vez más cerca y solo para ella, se había sorprendido muchas veces al sentirse celosa si el dragón hablaba con otras chicas y se preocupaba cuando se iba en una misión solo con Happy, aunque eran pocas, lo único que quería era que él regresara lo más pronto posible.
Recordaba como Mira le molestaba y las miradas que le dedicaban sus compañeros del gremio cuando se acercaba mucho al chico, o como se sentía cuando él se acercaba a ella. Llegó a su mente una vez que Natsu salió de misión un día frio de invierno, ella temblaba de frio en su cama por mas mantas que le pusiera, pero aun así había dejado la ventana abierta en espera de su compañero. A la mañana siguiente se había encontrado con Natsu durmiendo a su lado y con la ventana cerrada, había sonreído y se había vuelto a acurrucar en el pecho de su compañero. Claro después de eso se había enfermado, pues había pasado muchas horas con la ventana abierta esperando al pelirrosa, pero por supuesto que no quiso contarle ese pequeño detalle a nadie.
Mientras Natsu recorría el rostro de la chica con besos, ella comenzaba a salir de su ensoñación, con una clara respuesta a sus sentimientos, el hecho de que extrañara al chico y de que sintiera más que amistad hacia él, tenía solo una respuesta y esa era que se había enamorado de su compañero. No hiso nada más que sonreír, lo que llamó la atención del mago de fuego que se dedicaba a mirarla seriamente. Ella se dio cuenta de que Natsu la miraba muy seria y se sentía denuda ante aquellos profundos ojos, que le hacían perderse en la mirada del hombre que tenía frente a ella. Eso la hiso sonrojar, ¿en qué momento había dejado de pensar que Natsu era un idiota infantil que necesitaba madurar? No lo sabía, la única pista que tenía era que en ese mismo momento había comenzado a mirarlo como un hombre, un hombre del que estaba tontamente enamorada.
Cuando él notó el sonrojo de la chica mientras lo miraba no solo pudo pensar en que era cada día más hermosa y se le quedó observando con cara de bobo. Grande fue su sorpresa cuando ella comenzó a acariciar sus mejillas y se fue acercando a él lentamente. Él se quedó quieto por un momento esperando el beso, pero nunca llegó, miró a la chica y estaba enterrada en su cama con las sabanas tapando su cara. La descubrió un poco y vio que estaba tan roja de la vergüenza que ni siquiera podía mirarle a la cara. Soltó una carcajada.
-No te rías de mí, idiota – decía ella mientras inflaba las mejillas.
-Luce no puedes ser más linda – Natsu seguía con sus carcajadas, vio que el rostro de ella se ponía más rojo aún, si es que se podía y como un puchero comenzaba a asomarse en sus labios. – Lo siento me equivocado, si puedes ser más linda.
Ante tal declaración ella le lanzó la almohada al rostro y la mantuvo ahí. Natsu intentó forcejear para quitarla, pero ella habló.
-No la quites…solo dame un minuto para…
-¿para qué?
-Estoy muy nerviosa. Solo espera un poco
-¿Por qué? – las preguntas de Natsu le estaban acabando la paciencia.
-¿En qué momento? Dime Natsu, ¿en qué momento cambiaste tanto? – él parecía confundido – ¿dime porque no puedo sacarte de mi cabeza? – el chico iba a decir algo. – No me interrumpas – gritó ella – ahora no, por favor – su voz se había bajado drásticamente - ¿Cuándo fue que comencé a mirarte como un hombre? ¿Cuándo fue que enamoré de ti sin remedio? Dime Natsu – pero ella no lo dejaba hablar. Quitó la almohada del rostro del chico - ¿Por qué tienes que ser tan insoportablemente lindo? ¿Por qué..? – ella no pudo continuar.
Natsu la había besado una vez más.
-Porque te amo Luce – le dedicó aquella sonrisa que la dejaba sin aire y le hacía ver flores por todas partes.
Ella se armó de valor y está vez sí que le besó y en ese beso le entregó todos sus sentimientos, Natsu no esperó ni un segundo en corresponderle, sus suaves labios color cereza lo habían cautivado y el aroma de la rubia era como una droga para él. La estrechó entre sus brazos levantándola de la cama y sentándola en su regazo. Ella se sorprendió por la acción del Salamander, pero no por eso dejó de besarle, él era tan cálido, tan lindo, le hacía sentir completamente feliz, tanto que podría desmayarse en aquel instante, pero no lo haría, ella quería seguir disfrutando de los labios de su amado pelirrosa. Pasó sus brazos por detrás de su cuello y enredó sus dedos en los rosados cabellos. Él la apretaba cada vez más contra su cuerpo y sus manos recorrían la espalda de la chica con leves caricias que la hacían suspirar.
Se separaron lentamente, se miraron a los ojos y Lucy escondió su rostro en el hueco entre el cuello y la barbilla de Natsu, mientras trataba de normalizar su agitada respiración. Él la abrazó mientras olfateaba su cabello. Cuando sintió que la respiración de la chica se acompasaba, se separó un poco y se dio cuenta de que ella estaba dormida, se quedaron así durante un rato más y luego él la depositó nuevamente en la cama, le besó la frente y la cubrió con las mantas.
-¿Qué quieres? – preguntó enfadado.
-Nada, solo quería hablar contigo – respondió Ukyo.
-Bien, hazlo.
-Supongo que estas enfadado porque le robé el primer beso a tu chica – Natsu casi se lanza sobre él para golpearlo – tranquilo, tranquilo. Solo te pido que olvides eso, era necesario, sin eso no podía dejar la marca.
-¿Y no podías poner tu marca en alguna otra parte? – Ukyo negó con la cabeza.
-Ya lo he intentado y no funciona – dijo con lástima – no siempre es agradable besar a la gente ¿sabes?
-Entonces ¿Por qué lo hiciste con Lucy?
-Sin esa marca, ella estaría en grave peligro, con esa marca se oculta mi llave, solo ustedes que me han escuchado, saben que es ella quien tiene la llave, pero nadie más. Si alguien fuera del gremio se enterara, intentarían robarla y encontrar la otra llave. Eso sí sería peligroso.
-¿Qué contiene la otra llave?
-Ya sabes que es mi compañera – Natsu asintió – pero su poder es muy peligroso. Cambia dependiendo del poder de su poseedor. Te explico, ella puede ser un ángel y su magia seria aún más pura si callera en manos de Lucy, pero si cae en manos de alguien con un corazón malvado, podría volverse el mismo demonio y destrozar todo a su paso. Es por eso que la llave está sellada, pues al tener el veneno en su cuerpo su poder se descontrola y se vuelve inestable. Solo Lucy, que es quien tiene la marca, puede verla, yo solo puedo sentirla y poco a poco recordaré donde está, pero solo ella – apuntó a Lucy – puede liberarla y ayudarla.
El pelirrosa estaba en silencio, esto era más complicado de lo que se esperaba, sin duda muchas personas querrían apoderarse de aquella llave, ellos solo conocían a tres magos estelares: Yukino, la chica de Sabertooth, Ángel de Oración seis, aunque ella había dejado de ocupar magia estelar, y Lucy, quien poseía 10 de las 12 llaves del zodiaco.
-¿Qué aremos a partir de ahora? – preguntó Natsu.
-Lo más probable es que debamos decirle a la amiga de Lucy, que no siga traduciendo aquel libro. Pues no sabemos que intenciones tenga la persona que encargó el trabajo. A partir de ahora cualquier persona con interés en los magos estelares, o en las llaves, puede ser peligroso. Debemos enfocarnos en proteger a Lucy y encontrar la cura.
-Estoy de acuerdo contigo en eso – el pelirrosa sonrió – hay una mujer, amiga del maestro, es la curandera oficial de Fairy Tail, ella quizás nos pueda ayudar con lo de la cura.
-Gracias por todo – dijo el joven antes de desaparecer.- Espero que hagas feliz a Lucy.
-Tenlo por seguro.
Ambos se despidieron. Natsu se sentó al lado de la cama de Lucy, esperando a que ella despertara. Claro después de un rato él también se había dormido. Pero a partir de ahora les quedaban muchas cosas que resolver.
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Continuará…
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