Capítulo 10: Una decisión, ruta a la perdición.

Lo primero que hice después de abrir mis ojos por la mañana, fue correr a un pastizal que se caracteriza por tener muchas flores de todos colores, y entre todas ellas, encontré una que en lo particular llamó mi atención. Era más grande que las demás, de un color rojo intenso.

La arranqué con mi hocico, y emocionado me dispuse a buscar a Sarabi, sin embargo un pensamiento me detuvo. ¡Pero claro!, había que practicar antes.

Coloqué la flor en una roca, y comencé a hablar solo y en voz alta:

"Bella Sarabi, recibe esta flor en nombre de mi amor… No, ¡muy simple!… Sarabi, quiero pedirte en este hermoso día que seas mi bella novia… ¡muy cursi!… Bella Sarabi, sea mi novia y acompáñeme por el sendero de la vida… muy formal…"

Al final preferí que saliera espontaneo llegado el momento. Antes de salir en su búsqueda, me quedé un momento en aquel florido pastizal y me puse a imaginar cómo sería mi vida siendo novio de Sarabi. Me imaginé corriendo por los verdes campos con ella, imaginaba su risa, su alegría. Imaginaba el día en que fuéramos mayores y le pidiera que se casara conmigo. Ya no podía esperar ni un segundo más para confesarle mis sentimientos.

Salí de mis imágenes mentales y por fin partí en su búsqueda.

HAGA CLIC PARA VOLVER AL INDICE