Hola!
¿Como están pasando su domingo? Espero que bien, bueno, antes que nada, quiero agradecerle a las personas que han leído, comentado dado like, votos, follows a esta historia, realmente me siento halagada, aunque sé que para ser de su enorme agrado me falta mucho.
Gracias.
Bien antes que comencemos a leer, quiero dar dos anuncios:
1: Este capitulo no fue editado por Gabriela, ya que le di vacaciones y bueno esta ocupadita n_n y la entiendo jijiji además que quería ver si podia hacerlo sin errores (Si los hay perdónenme7u7)
En fin
2: Este capítulo originalmente tenía 50 pags, pero las corte porque estaba muy cargado O.O de trama y pues lo divide en dos partes esta y el miércoles sale la segunda si todo sale bien, claro si no logro publicar saldrá el jueves n_n pero confiemos en que si se pueda.
Bueno… dismailer: Si los hay los personajes de Yuri On Ice le pertenecen a Kubo sensei y a sus animadores.
Advertencias: Sip, acá viene una parte que me destrozo el corazón, aunque no se si ustedes lloraran igual que yo jajaja ay ToT
Otra cosita, para las personas que leen en FF: Subi un video de apoyo para la escena del pasillo entre Historia y Viktor, sean amables de buscarlo este se titula: Historia ~ canción de cuna. (Espero no lo eliminen 7u7)
Bueno que otra cosa… a si nada que lo disfruten un mega saludo a mis amigas de FB y gracias por sus likes en la paginad e Yuuri Katsuki n_n ¡besos! Y feliz lectura n_n
HISTORIA
by
aurora la maga.
capítulo 12: "Rencor...impotencia. "parte 1
Aeropuerto de Milán...
A pesar de la terrible situación que vivía el equipo ruso ellos debían de cumplir con la agenda de presentaciones y en esta ocasión asistían a un sorpresivo torneo de exhibición, a lo mejor con este torneo el mundo deportivo quería tranquilizar los ánimos entre los patinadores dándoles un poco de esparcimiento sano e interactivo. O tal vez estaban ideando algo para poder traer de regreso a la leyenda del patinaje artístico.
El ambiente en el aeropuerto estaba como siempre lleno de visitantes, turistas, deportistas, famosos y empresarios, eran las 7 de la noche y el vuelo proveniente de Moscú ya había desembarcado.
Mila, Yuri, Georgi y la última adquisición femenina Sasha caminaban por los pasillos siguiendo a su entrenador, el cual suponía que al salir de control de aduanas los medios estarían acosándolos.
Plisetsky y Mila caminaban en pareja mientras el rubio revisaba su celular, tal parecía se había dado cuenta que la mayoría de patinadores clasificados para el Rostelcom de este año estarían en esa exhibición y al enterarse que cierto peli negro estaría presente él, se emocionó al punto de sonreír.
–Vaya... Yuri ¿Sonriendo?–
El quinceañero arrugo rápidamente el rostro al escuchar aquello y murmuro. –Cállate bruja. –
Mila dedicó una sonrisa burlona y expuso de manera infantil, e irritante. –Yuri está enamorado... ¿quién será la chica?–
–Que te calles dije, loca demente. –
Ambos estaban teniendo una pelea un poco infantil cuando salieron por fin a la enorme entrada del aeropuerto en donde como supuso, Feltsman la presa los rodeo.
–¡Entrenador Feltsman! –
Llamaban al anciano quien se abría paso con un entrecejo fruncido y seriedad impuesta en todo lo largo de su rostro; rápidamente los periodistas iniciaron a instigar al grupo de chicos a los cuales Jacov demandó silencio absoluto.
–Nadie diga una palabra de Viktor y Yuri.–dijo serio pero Plisetsky reclamo.
–¿Y por qué no? – Grito el rubio. –Por su culpa Rusia está en vista de todos y molestan demasiado. –
–Yuri, no seas un impertinente tú no sabes lo que sucede con Viktor. – Espetó la peli roja un poco molesta.
–Mila tiene razón, Yuri... debes guardar silencio si no sabes nada. –Agrego Georgi de forma grave y seria.
Plisetsky sintiéndose atacado y fuera de lugar, se colocó las gafas negras y grito. –Cómo molestan son unos infelices. –El siguió su camino mientras Sasha cuestionaba al lado de la peli roja.
–¿Que le paso a Viktor, entonces es verdad lo que dice la prensa? –
–Créeme que, no lo es. –
Ellos lograron salir de ese tumulto de gente ilesos, mientras rápidamente subían al auto ante los ojos de los demás competidores, los cuales habían visto todo el problema, el más irritado al ver toda aquella atención de los medios hacia los rusos era el príncipe del hielo perteneciente al equipo de Canadá, Leroy principalmente había sido testigo de esa acción cobarde por parte del equipo ruso y silbaba diciendo.
–Vaya, sienten tanta vergüenza de Viktor que ni siquiera les dan la cara a las cámaras, eso es ¡Cobarde! –
– ¿Tú también crees eso? –Se escuchó la voz de cierto rubio de ojos verdes que llegaba al lado del canadiense. –Me alegro no ser el único que no apoya a Rusia en ese disparate con Viktor.–
–Christopher Giacometti. –Nombró Leroy esbozando una sonrisa siniestra.
–Al menos, con toda esta tontería de ese tonto de Viktor, sé que podré vencerte.–
–¡Jah, eso lo quiero ver! –
Dijo el pelo negro colocándose las gafas negras al escuchar que por fin los medios los tomaban en cuenta y les hacían preguntas, las cuales hartaron a JJ pues el punto del asunto era saber que opinaban de la expulsión de Nikiforov; era obvio que esos dos no actuaron de buena fe, se dieron el lujo de liberar el rencor que sentían contra Viktor; la envidia que por años guardaron ambos por sus victorias en la pista los empujó a ser inconscientes y pavonearse con el dolor del platinado.
Otros dos equipos más llegaron, Tailandia y Kazajstán, este último equipo prefirió no dar ninguna opinión al igual que los rusos en cuanto a Tailandia.
–Shulanont, ¿qué está pasando? usted siendo el principal compañero de clases en la universidad de Detroit y colega en los entrenamientos bajo la batuta del entrenador Celestino ¿nunca supo de las preferencias sexuales de Yuri Katsuki? –
El moreno había arrugado su rostro en molestia y respondió sin contenerse. –Yuri es una buena persona, Viktor también, todo lo que se ha dicho no es verdad.–
–Pero, actualmente ellos están en Rusia juntos. –
–Eso es porque Yuri lo está apoyando, ambos se quieren pero de la manera más respetable y honorable de todas, les pido que respeten a mis amigos y mejor apoyen su postura y decisiones además…–Dijo observando las cámaras directamente, de una forma emocionada. –¡Dejen patinar a Viktor Nikiforov! –
Celestino lo atrajo y lo apartó de los medios los cuales estaban muy animados con aquellas palabras llenas de entusiasmo y apoyo del joven Phitchit.
*+8*+8*
Hotel de Bellas artes...
El equipo ruso estaba registrándose, cuando el equipo de Kazajstán hizo su aparición, era muy común que todos los equipos se hospedaran en un mismo hotel y eso era ganancia para cierto rubio el cual al divisar a Otabek expreso a Jacov.
–Oye Jacov, iré a dar una vuelta lleva mis maletas.–
–Tú, pequeño enano ven acá. – Yuri se esfumó mientras Mila reía y decía.
–Tal parece ganar el oro en el anterior Prix se le ha subido a la cabeza Entrenador.–
–Yo lo haré bajarse de su nube mañana en el calentamiento. –Gruñó Jacov moviéndose con los otros chicos hacia las habitaciones, mientras la peli roja recibía una llamada y ella respondía.
–Sara, ¡hola! – Su bello rostro pálido y esos orbes azules mostraron un brillo sin igual, estaba emocionada al recibir la llamada de aquella chica. –Sí, ya llegamos y ahora estamos haciendo el check in...oh está bien te espero en el lobby a las 10.–
Ya el equipo ruso se movilizaba a los elevadores de aquel elegante Hotel. Mientras cierto Plisetsky se acercaba al peli negro a quien le saludo.
–¡Otabek, hol...!–Yuri se silenció al notar a una chica al lado izquierdo de Altín, aquella mujer había asomado su rostro, observó al rubio y en su idioma cuestionó.
–¿Otabek quién es el?–
-...-
Altín observó con seriedad y un rostro desagradable a Plisetsky quien se extrañó, Otabek solo murmuro entonces. –Es Yuri Plisetsky ya lo conocerás en la pista.–La calma y la seriedad con la que había dicho aquello dejaron a la chica y a Yurio impresionados, pues ella estaba impactada, conocía a Plisetsky por su triunfo y sus records impuestos en el Grand Prix anterior, nunca pensó que ese gran patinador fuera solo un pequeño de 15 años; Yurio sin embargo, estaba sorprendido por la forma tan escueta y seria que Altín le observaba luego de unos minutos sin ambos decirse una sola palabra Otabek dirigió su mirada al frente para dejar de ver al rubio, Yurio noto como él lo ignoraba por completo, Altín se retiró las gafas y mostró su mirada severa seria y neutral.
El ambiente estaba extraño, con impresión Yurio fue dejado solo, mientras Otabek caminaba hacia el mostrador.
Plisetsky había sido ignorado por completo por el que decía ser su amigo, esto le hizo sentirse miserable por primera vez, nunca en lo poco que llevaba su vida había logrado percibir esa sensación... aunque de cierto modo, el oji verde recordó esa ocasión en el torneo de las aguas termales cuando Viktor observaba a Yuri Katsuki patinar el programa corto Eros. El de mirada verde intento moverse para gritarle improperios al peli negro pero su cuerpo no se movió solo noto como Otabek se colocó las gafas nuevamente y se encaminó siguiendo a su equipo sin si quiera despedirse mientras la joven chica del equipo femenil de Kazajstán observaba a Plisetsky, de forma compasiva sentía pena por ese chico pues había sido dejado con el saludo en la boca, ella se había aferrado al fuerte brazo del patinador.
–"Pero ¿qué… demonios? ¿es esto? ¿porque me ignoro?"–
Enfadado, contrariado y frustrado Yuri Plisetsky colocó sus manos en los bolsillos de su chaqueta y prefirió ir a su habitación...
*+8*+8*
Rusia...
El camino hacia el castillo de los Stjepanovic se hizo muy largo, pero agradable, Viktor no tenía idea que estuviera tan lejos; la verdad es que tenía la dirección pero no le había tomado importancia hasta ahora. Yuri a su lado estaba encantado con todo lo que veía, el paisaje estaba bellamente adornado, los pinos y las montañas envueltas en blanco era hermosos y gélidos a la vez.
Finalmente luego de tres horas de viaje llegaron, al punto de las 8 de la noche, aquel auto se introducía a un enorme jardín frontal que estaba adornado por fuentes las cuales por las temperaturas estaban congeladas y brillantes, finalmente al acercarse por fin al fondo de aquel enorme jardín, se pudo apreciar la entrada en donde se divisó un portón de madera en lo alto de aquellas gradas, Yuri y Viktor quedaron asombrados aquella edificación, parecía sacada de un cuento de hadas sin embargo, Viktor sabía que esas casas, eran los pocos vestigios de una época abundante en su país, conociendo esto explico.
–Yuri... en Rusia existen 10 familias nobles, estas viven en castillos o enormes granjas y creo que una de esas son los Stjepanovic. –
–Viktor es enorme. –
–Lo sé, creo que los niños deben estar muy bien ahí. –
–Si... Vaya.–
Pronto el transporte se detuvo en la entrada en donde ya Andrey los estaba esperando a los pies de aquellos escalones.
Viktor, fue el primero en salir tomo la mano de Yuri y le ayudo a bajar por fin de aquel auto, ambos estaban con rostros llenos de asombro, elevaron sus miradas para apreciar con sus orbes chocolate y coral aquellas enormes torres; que a lo lejos mientras se acercaban a la propiedad, notaron eran cuatro y que estaban ubicadas en cada esquina de aquel enorme castillo, la impresión no se salía de sus ojos.
–Bienvenidos.–
Expresó amable el mayordomo, analizando a esos dos y luego e auto, al Andrey ver partir el transporte dedujo de inmediato que eran dos hombres; eso le pareció raro pues...claramente su señora había dicho que Nikiforov vendría con su pareja, en su inocencia el mayordomo pensó que sería la novia o prometida del peli plata, no obstante para no incomodar con preguntas fuera de lugar les ofreció pasar.
Ambos caminaban por las gradas y por fin entraron, al hacerlo analizaron el lugar, con minuciosidad se sosegaban con aquella elegancia artesanal y se deslumbraban al verse inmersos en un palacio como ese, Yuri jamás había estado en un sitio así y le sorprendió de modo que sentía estremecerse el cuerpo y una pequeña corriente en su cabeza le hizo tener escalofríos, todo era tan épicamente hermoso y surrealista. El piso era de color verde con decorado amarillo la loza era demasiado brillante, tanto que se reflejaban las luces de las lámparas a los costados las cuales iluminaban con una luz suave el vestíbulo, en el cual arriba había una cúpula, por la cual Yuri pensó entraría la luz si es que esas nubes lograrán irse.
–Por favor, acompáñenme a la sala principal ahí se encuentran los señores. –Expresó Andrey, causando nerviosismo a Viktor el cual se giró a ver a su peli negro y expuso, antes de siquiera dar un paso.
–Yuri dime, ¿estoy presentable? –
Katsuki dio unos pasos para acercarse a Nikiforov, tomo su corbata, la arreglo y observo con detenimiento a su peli plata, estaba perfecto parecía un príncipe elegante, ante aquella perfección en su enamorado Katsuki asintió y susurro.
–Estas deslumbrante... como siempre. – Nikiforov dio una sonrisa a su enamorado, besó sus labios los cuales agregaron. –Y quizás, yo deba esperarte aquí.–
–No ¿qué dices? –
Yuri le observo de forma nerviosa, humilde e inocente al tiempo que respondió. –No quiero causar más problemas. –
–No lo haces. –
–Pero...–
–Vamos– Expuso Nikiforov tomando su mano y observando orgulloso a su japonés agrego. – Si ellos no pueden ayudarnos por lo que somos, entonces veré por mis medios. –
Katsuki aunque con miedo asintió e inicio a caminar tras de Viktor, ese sitio lo estaba intimidando llego a pensar que esas personas serian ya muy adultas y que quizás Nikiforov esperaba demasiado, pues tenía el presentimiento que ellos eran tradicionales y aun vivían con pensamientos antiguos, en los que la diversidad de género no era bien vista.
Agachó su mirada y pensó.
–"Pero ¿qué estoy pensando? todo este país es así... ¿qué probabilidades hay de que estas personas no sean así?"–
Se detuvo, antes de si quiera llegar al final del pasillo, Viktor lo noto y se detuvo para girar y observarle. –¿Yuri?–
–Viktor... yo de verdad creo que deberías ir solo. –
Nikiforov se acercó a su chico, le abrazó y susurró en su oído. –Tranquilo si algo no anda bien yo mismo llamare a Sergei para que venga por nosotros, relájate. –
Katsuki muy asustado y preocupado decidió ir con él, ya habían llegado al final de aquel pasillo cuando la luz fue más fuerte, era un lugar enorme, había una alfombra al medio en donde se encontraban dos sofás de tres puestos y dos sillones en uno de los sofás se encontraban dos personas, Viktor logro ver sus espaldas, uno tenía el cabello castaño y la mujer de cabellos platinado ondulados muy hermosamente peinados.
Andrey les había dicho que esperarán en ese sitio, mientras él se acercaba a sus amos y les informaba que sus visitantes, ya estaban ahí y también... aquel hombre informo de la sorpresa en que la pareja era un hombre no una mujer.
Historia observaba a su marido de manera tímida, pues no sabría cómo su querido reaccionaria a algo así, cuando Alek percibió ese rostro angustiado de su mujer él expuso
–Bueno, querida... si tú dices estar segura que, es nuestro hijo; debemos hacerlo sentir bien... además ya leímos en los periódicos porque está metido en este problema. –
Aquel rostro pálido y hermosamente maquillado dibujo una sonrisa, Alek besando con calma aquellos labios asintió expresando con suavidad y solo para ellos.
–¿Tú crees que todo lo que dice el periódico sea verdad? –
–Solo hay una forma de averiguarlo. –Dijo para ponerse el pie y tomar a su esposa de su mano, ambos giraron a ver a aquellos dos hombres, Yuri intento ocultarse detrás de Viktor, pero al instante en que logró ver a esas personas con detenimiento, algo en él le hizo quedarse de piedra; se sorprendió al ver a esa pareja.
Viktor noto lo pálido que estaba Yuri, apretó con suavidad su mano y expuso suavemente. –Vamos, Yuri... llego la hora. –
Ambos caminaban mientras el platinado expresaba en ruso.
–¡Muy buenas noches, señores Stjepanovic! –
Ambas parejas estaban ya al frente, Historia había quedado sorprendida con la apariencia de aquel muchacho platinado.
De cierto modo pensó que sería solo otro intento fallido, pero dado a que las facciones, el porte de Viktor y que era demasiado parecido a su esposo solo optó por observar a su marido el cual, también, había quedo mudo, pálido e inerte ante escuchar aquella voz y ver a ese hombre elegante, fino y esos ojos los cuales eran tan claros como el océano.
Increíblemente la televisión los periódicos o cualquier medio en el que lo hayan visto no lo exponían de tal manera como la que estaban presenciando, ambos notaron que había una gran diferencia de verlo tras la pantalla de un televisor o en una fotografía que a tenerlo en vivo y real frente a ambos. Era alto, apuesto, con la mirada más preciosa de todas; la inocencia se reflejaba en esas orbes además de una expresión llena de bondad.
Historia dejo de ver a Viktor y posó su mirada en aquel chico a su lado al cual también había visto en los periódicos, era muy diferente verlos en persona. Yuri también era guapo y también quedo asombrada por la bella mirada de Katsuki.
Nikiforov al sentirse inmerso en ese silencio incómodo, pues esos señores los observaban como si fueran dos extraterrestres, inicio a partir el hielo ofreció su mano y dibujo una sonrisa expresando.
–Un placer, mi nombre es Viktor Nikiforov. –
Alek tomo su mano y en un fuerte apretón respondió. –U-Un placer soy el Doctor Alek Stjepanovic... y.… ella es Historia Stjepanovic... mi esposa. –
–Un placer señor... Nikiforov. –
Dijo ella, estaba helada y temblando, pero como pudo dio calma a sus movimientos y acercándose para besar sus mejillas, saludo como era debido, sintiendo en el acto el perfume y el olor de aquellos cabellos que la embriagaron.
–Encantado...–Dijo Viktor con su característica y sincera sonrisa, esbozada en sus labios. –Déjenme presentarlos a mi acompañante, él es mi prometido Yuri Katsuki. – Expuso en ruso, para traducir rápidamente a Yuri quien...
–Umm... Hello.–
Ambos padres estaban sorprendidos, por aquella presentación, Historia observaba con intensidad al peli negro quien se había avergonzado, Yuri no hablaba ruso y por lo tanto no supo que decir ni como saludar en cuanto a la mujer está dijo.
–Pero que hermoso chico, un placer en conocerle Señor Katsuki. –
Yuri quedo asombrado por el inglés tan fluido de aquella mujer, mientras que sorprendido giraba a ver al castaño, al lado de esa mujer quien había tomado una pose demasiado familiar para él, Stjepanovic elevado su mano a su barbilla y puesto un dedo en su labio inferior de la misma forma en que Viktor lo hacía, Katsuki estaba nervioso, pero también sorprendido, aquel hombre tenía un parecido asombroso con su pentacampeón.
–Ah, ya recorde.– Dijo por fin Alek, haciendo salir a Yuri de sus miradas rápidas que iban a Viktor y al de cabello castaño.–Anata ni aete yorokobi wa... Watashinonamaeha Alek Stjepanovicdesu. – (encantado de conocerlo mi nombre es Alek Stjepanovic)
Yuri elevo sus cejas giro a ver a Viktor quien expuso.
–!Amazing¡ habla japonés.–Yuri asintió, hizo una reverencia y saludo, con amabilidad.
–Buenas noches, es un placer conocerlos.–
Luego de las presentaciones y de acordar hablar en inglés para Yuri, ya estaban moviéndose a la sala cuando la servidumbre entro para, servir té, mientras ellos se acomodaban e iniciaban a conversar.
Yuri mientras platicaba notaba muchas cosas; entre ellas descubrió que ambos rusos no dejaban de ver a Viktor de una forma examinadora, mientras él mismo hacia lo mismo con los señores de ese castillo. Katsuki bebía su té y los analizaba, no tenía entendido si todos los rusos se parecían, pero en su estancia en este mes en aquellas tierras dedujo que nadie se le parecía a su pentacampeón, sus ojos de color chocolate los observaban en cada ápice de su rostro, sus ademanes su forma de hablar y expresarse, había algo demasiado familiar en ambos.
Katsuki estaba tan sometido en sus pensamientos cuando de pronto la mujer, al lado de Alek se giraba y cuestionaba en inglés.
–Es una capa hermosa, Señor Katsuki, debe ser de Praga ¿no es verdad? –
Yuri se tensó, la verdad no sabía de moda, pero dado a que Viktor le había observado y guiñando un ojo él asintió respondiendo. –Si...eso creo. –
Historia dibujo una linda sonrisa la cual apabulló a Yuri, se había quedado impactado el rostro. de esa mujer era idéntico al de Viktor cuando este llevaba el cabello largo. Katsuki puso una expresión de perderse en aquella sonrisa, pero antes de caer sumergido en sus recuerdos de cuando veía a Nikiforov por la televisión escucho.
–Si no es molestia, señor Katsuki debería quitársela hace mucho calor aquí, gracias al fuego de la chimenea. –
–A...etto. –
Viktor alcanzo escuchar aquello, con calma el observó a su chico a su lado y expuso.
–Yuri, es verdad debes estar muerto de calor ahí adentro.–Yuri agachó su mirada, pues la verdad no lo había notado pero, en parte tenían razón, sentía horrible todo un horno pero por los nervios él no se animó a quitarse la capa sin embargo, susurro. –Señora Stjepanovic ¿Puedo usar su baño? –Yuri parecía estar muy asustado, no quería quitarse frente a todos aquella prenda, puesto que su camisa que llevaba abajo podía subirse sin querer y mostrar su evidente vientre.
–Pero por supuesto. –
Ella chasqueo los dedos y Andrey, se encargó de conducirlo al cuarto de baño, Viktor quedo a solas con ambos mientras Historia decía.
–Su pareja es muy tímida. –
Viktor dedico una linda sonrisa y asintió mientras se arreglaba con delicadeza el flequillo que se deslizaba por su frente. –Lo es...–
–¿Cómo, lo conoció?–
Viktor sonreía y susurraba con educación. –No se moleste señor Stjepanovic, pero...no he venido aquí para hablar de mi vida. –
–Discúlpame si dije algo que no debía, no fue mi intención.–
–Por favor, no nos incómoda saber de su vida señor Nikiforov. –Agrego Historia a las palabras de su esposo. –La verdad solo tratábamos de ser amables y conocer un poco más de ustedes. –
–Eso es muy amable de su parte, pero si sus intenciones son conocer si lo que dice la prensa es verdad... deberían ser honestos y preguntar lo que quieran. –
Alek y su esposa se miraron uno al otro, ante aquella manera tan educada de responder de Viktor, pero también muy agresiva, ambos ahora sabían que ese hombre no se andaba con rodeos o mucho menos tenía vergüenza de lo que era.
–Entonces esperemos por el señor Katsuki para que estemos juntos, la verdad tengo muchas cosas que preguntar. –
Viktor asintió y susurro. –Solo no pregunte por el peso de mi prometido él es tímido y sensible. –
–Por dios que dice. –Expuso Historia. –Se ve muy lindo, es decir no está mal, para nada mal.–
–Eso debería darme celos Historia. –
Bromeó Alek causando una risa sincera en Nikiforov, ambos adultos se quedaron cegados por aquel hecho en su posible hijo.
En unos segundos Yuri regreso, llevaba una camisa holgada de color blanco y la capa la llevaba doblada a su frente tratando de ocultar lo que su cuerpo evidenciaba; sin embargo Historia dio una mirada rápida a Andrey quien le pidió esa chaqueta y Yuri no tuvo otra más que entregarla.
Ya se sentaba al lado de Viktor mientras se sentía observado, por aquellas tres personas.
–¿Acaso, no es hermoso? – Cuestiono Viktor. –Él es mi japonés, quien ha robado mi corazón y le dio vida a mi triste existencia. –
Escucharon ambos padres a lo que Alek mientras bebía cuestionaba. –¿A qué se refiere, Nikiforov?–
–Es un cuento largo señor Stjepanovic.–
–Habrá tiempo para eso, por ahora pasemos al comedor, deben estar hambrientos.–
–Un poco, ¿Tú como estas Yuri?–
–Pues... yo si tengo hambre.–
–Muy bien.–Dijo Historia para tomar la mano derecha de Katsuki y notar el anillo, que había en esta; con su otra mano tomo a Viktor y los guio diciendo.–Hacia mucho que no teníamos visitas.–
–Señora Stjepanovic…¿Y los niños?–
Cuestionó Nikiforov.
–Oh ellos están dormidos ya...–
–¿Dormidos?–
–Sí, tenemos reglas en la casa además Iván fue muy claro debíamos mantener la educación y planificaciones que usted impuso. –
–Oh si. –Inquirió Viktor.
–Señor Katsuki. – Llamó Alek situándose al lado de el de gafas. –¿De qué parte de Japón es?–
–De Kyuushu.–
– ¡Kyuushu! –Expuso el castaño emocionado. – Ahí tienen un platillo alucinante... aunque no recuerdo el nombre. –
–¿Puede decirme que contiene?–
–Humm.– pensaba el castaño llevando de nuevo su mano a su barbilla de la misma forma en que lo hacia su Viktor.
-"Eso es raro...demasiado raro, Viktor ¿quiénes son estas personas?"-.
–¡Oh!–Gritó emocionado y expresando.–Lleva huevo, cebolla gratinada en soya con azúcar, arroz y carne de cerdo.–
–¡KATSU DON!–Gritaron tanto Nikiforov como Katsuki.
Viktor dejo la mano de Historia y se acomodó al lado de Alek a quien le dijo. –¿Señor Doctor Stjepanovic, ya comió Katsu Don?–
–Por favor solo dime Alek.– Viktor asintió.– Y, si lo he comido, tuve una convención de médicos en ese pueblo amurallado y me dieron a probar ese alucinante platillo era delicioso.–
–Yuri puede prepararlo es un experto su madre y su padre manejan un negocio de aguas termales deberían ir a visitarlo un día. –
Yuri sudó una gotita de nuevo Viktor le daba publicidad a Yu-Topia, él tenía una expresión un poco divertida y avergonzada cuando de pronto Historia cuestiono.
–¿Es siempre así de inquieto?–
–Si...–
–Vaya...es encantador.–
*+8*+8*
La cena se llevó de forma agradable, silenciosa solo con comentarios dispersos entre los cuatro, Katsuki observaba con atención a esas tres personas, las cuales emitían un aura y sensación familiar, estaba mu intrigado con aquella situación, ya eran el punto de las 10 pm cuando Yuri reaccionaba y expresaba.
–Cielos Viktor ya es muy tarde.–
–Tienes razón no es bueno estar fuera a estas horas.–
–¿fuera a que se refiere... ?– Cuestionaba Alek intrigado.–Si me lo permiten pueden quedarse a dormir tenemos muchas habitaciones.–
–Pero ¿acaso no será mucha molestia? –
–Para nada...–Respondió Historia animada, ante la pregunta de Viktor.
–Bueno ahora que ya estamos más cómodos, podría preguntar... ¿cómo se conocieron? –
Yuri se sonrojo, definitivamente el ambiente en ese comedor se sentía demasiado cómodo y tranquilo, había música, la cual era calmada, un piano se tocaba y la voz del artista era simplemente arrolladora, Katsuki sonreía y susurraba sin tapujos, tomando la mano de Viktor que permanecía sobre la mesa.
–Yo, Señor Alek... siempre admire a Viktor, desde que tenía 10 años, la única forma de cómo lo conocí fue en las revistas y en los diferentes posters que adquiría, verlo por la televisión en cada torneo fue así que lo llegue a conocer. –
–Yuri. –Llamó Viktor sonrojándose y mirándole de forma enamorada. Ahora que lo pensaba Viktor no sabía nada de eso, su mirada era enamorada observaba con cierto cariño a su japonés quien prosiguió.
–Me prometí que algún día patinara y competiría contra él...finalmente lo conocí en persona, en el Prix de hace dos años...–
–Si... ahí fue donde yo me fije en él y le propuse ser su entrenador después de una temporada muy apagada en mi carrera… estaba buscando inspiración y que mejor manera que entrenar a Yuri… el cual me dio la capacidad de explayar mi talento como coreógrafo. –
Alek e Historia se miraban de forma tranquila, en sus pensamientos, se asentaba la confirmación de que aquel periódico había mentido y aumentado a la situación de ambos; ellos eran puros sinceros y muy educados nada que ver con lo que los medios pregonaban.
–Nuestro amor fue conectándose, poco a poco sentimos que, nuestras almas estaban hechas la uno para la otra. –Susurro Nikiforov.–Y ahora.–Dijo haciendo una pausa y elevando la mano de Yuri, para besarla con amor y observar aquellos ojos cafés tras aquellas gafas. – Más que nunca entendemos que el destino nos unió, nuestra historia juntos apenas acaba de comenzar. –
Yuri le observaba con emoción la verdad que ni frente a sus propios padres, Yuri o Viktor se habían abierto tanto como ahora Alek y La señora Historia estaban conmovidos tanto que no supieron si estaba correcto decir o no la razón del porque querían conocer a Viktor.
No obstante el tema, se cambió ahora se hablaba de los jóvenes del orfanato, mientras Alek y Viktor hablaban del asunto, Historia había llevado a Yuri a caminar por el castillo, lo condujo hasta el invernadero en donde Yuri se asombró al ver aquellas rosas.
–Es hermoso.–
–Lo es, es puro...hermoso. –Dijo ella observando el rostro de Katsuki quien se animaba a tocar una de aquellas rosas, pero Stjepanovic le detenía diciendo. –Es igual que ustedes...–
–¿Eh que quiere decir? –
–Es puro, hermoso… pero, también espinoso...–
-Yuri comprendió, enseguida susurro. –Sí, es igual que lo que, Viktor y yo sentimos. –
Yuri acariciaba los petaros rojos, observando con atención aquellas puntas en aquellas espinas de las rosas, había comprendido que el amor era así en ellos. No habría solo belleza o pureza si no que también como ahora mismo habría punzadas y dolor.
–Señor Katsuki...–Llamo la peli plata sacando a Yuri de sus pensamientos.
–Por favor llámeme Yuri.–
–Lo haré si me dices Historia.–
–Es un tarto. –respondió Yuri.
–Sé muy bien que están pasando por una racha horrenda y me encantaría recomendarle algo.–
–Dígame.–
–Quédense aquí hasta que se solucione el Problema, incluso puedo ofrecerle los mejores abogados a Viktor para que salga lo más rápido. –
–Eso estaría bien señora Historia, pero Viktor es una persona a la que no le gusta incomodar. –
–Lo sé, por eso se lo digo a usted, a mi esposo y a mí no nos molesta para nada ayudar.–
Yuri observaba a aquella mujer a los ojos está muy comprometida en apoyarlos; sin embargo, ella ¿sería una persona en la cual se podía confiar? ante sus dudas Yuri también se preguntaba, ¿será honesta, porque tanta amabilidad sin conocerlos? Todo aquello le dio miedo a Katsuki así que lo que respondió fue.
–No puedo decidir por Viktor, él tiene la última palabra señora Historia. –
–Está bien...– Dijo ella admirando los rosales y suspirando, tal parecía el acercarse a su hijo no sería nada fácil y era de esperarse pues no cualquier obtiene tanta ayuda de la nada.
*+8*+8*
En el estudio, Viktor había firmado los papeles que daban el permiso para que los niños entrarán a la prueba de clasificación de aquella academia en Londres, el platinado estaba orgulloso de que sus chicos fueran muy aplicados, se sintió al menos bien, pues un sueño de su fallecida madre adoptiva había sido cumplido... mientras el escribía su nombre en el documento que con cuidado leyó. Alek comentaba, regresando de nuevo al lado de Nikiforov, pues hace unos minutos él había recibido una llamada la cual finalizo.
–Vaya, señor Nikiforov espero no le moleste lo que le diré. –
–¿Que sucede? –
–El seminario se canceló, así que lo hice venir tan rápido, en vano... perdón.–
–No fue en vano, fue muy agradable todo.–
–Que me alegra...–
Dijo el castaño ahora observándolo con suma atención a los ojos del platinado, Viktor se sintió acosado, pronto cuestiono. –¿Sucede algo?–
–No... nada, bueno…–Acoto el Cataño.– Dado a que ya que no estaré en el seminario... ¿podría quedarse más tiempo aquí...? digo mañana verá a los niños y no es necesario que se vaya tan pronto... además por lo que sé, no tiene un lugar a donde quedarse.–
–Bueno, en parte señor Alek.– Dijo de manera seria y grave. –Tiene razón pero, mis amigos son bondadosos y me dieron un espacio, lo lamento pero… solo será hasta mañana.–
–Entiendo.–
–Señor Stjepanovic tengo una pregunta que hacerle.–
–La que sea...la responderé con amabilidad.–
–¿Porque me está ayudando? – Alek agrando su mirada, inicio a caminar en dirección de la chimenea para atizar el fuego mientras escuchaba. – Soy un completo. desconocido y sin mediar alguna palabra, usted no se opuso a ayudar a los niños. –
–Bueno... eso se resume en una sola cosa...–expuso el de manera seria, mientras regresaba al frente de Nikiforov a quien observo con total intensidad, Viktor descubrió aquellos orbes celestes mirarle con determinación, sus cabellos los cuales tenían un estilo un poco pasado de moda, pero que estaban perfectamente peinados hacia atrás lo estremecieron para Viktor ese hombre tenía una apariencia singular y le hacía sentir algo raro una conexión la cual no entendía de dónde provenía, hasta que... –Usted, me recuerda a un hijo que perdí. –
Viktor se sobre exalto, su voz se atascó en su garganta, pero armándose de valor y arrugando su entrecejo estuvo a punto de preguntar más cuando de pronto Historia llego en conjunto de Yuri.
–Bueno, señores la hora de negocios se terminó, ya es tarde. –Tras de ella se presentó su mayordomo mientras ella agregaba. – Andrey les mostrará su habitación.–
Historia se unió al lado de Alek para dedicarle un abrazo al brazo de su esposo. Ante la mirada más seria y extrañada de Viktor el cual no dijo nada, Yuri noto el cambio de ánimos en su platinado y se dedicó observarle en silencio mientras Viktor observaba a aquella pareja con seriedad.
Andrey llego a ambos Katsuki y Nikiforov, con amabilidad les hablo y los condujo a su habitación, Viktor mientras caminaban por los pasillos de aquel enorme lugar, había visto en qué lugar dormían aquellos dueños de ese enorme castillo, los cuales se separaron al llegar a la sima de las gradas que llevaban a las habitaciones, Nikiforov se enteró que un pasillo y los escalones dividían dos alas en ese castillo, enterado regreso a su atención a Andrey quien les mostraba las puertas de su habitación mientras Yuri susurraba.
–Este lugar es enorme y el invernadero debiste verlo Viktor.–
–Da... –
Yuri escucho aquella palabra en ruso con calma le dijo a su platinado. –¿Eh Viktor, eso fue ruso?–
–Perdóname Yuri.– Dijo disimulando para en ambos entrar a la habitación y enseguida abrazarse a su peli negro mientras cerraban las puertas y se sometían a la cama en la cual encontraron calor, Yuri estaba alucinado por todo aquello mientras que Nikiforov estaba severamente intrigado..
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Milán...
El torneo de exhibición seria mañana, pero los deportistas habían salido a divertirse un rato; bueno al menos la mayoría... otros prefirieron quedarse en su habitación.
como era el caso de cierto Plisetsky que aunque, Georgi tuvo la amabilidad de invitarle a ir a cenar algo con Phitchit, él no acepto. Yurio estaba sumergido en la oscuridad de la habitación solo... incluso Jacov había salido mientras el que el rubio solo observaba su celular, específicamente las fotografías de su galería de fotos, en las cuales estaban sus mayores pesadillas, Katsuki y Nikiforov.
Yurio estaba sintiéndose realmente solo, esa temporada, sin esos dos era aburrida y sumamente estresante, pues debía de aguantar a los demás patinadores; lo único que lo animaba a seguir adelante era cierto peli negro.
Plisetsky examinaba las imágenes del banquete de hace dos años y no había notado que en una fotografía, en la que Viktor y Yuri bailaban por primera vez... ellos se miraban con tanta ternura y amor que el estómago le dolió diciendo.
–Qué asco estos dos ya se querían desde entonces. –
Se deshizo de su teléfono y se rodó en la cama para quedar boca arriba pensó hasta que la cabeza le dolió pues en su mundo no comprendía como dos hombres pudieran quererse de esa forma tan enfermiza.
–"Es ridículo."–pensó.
Estaba en eso cuando a sus pensamientos regreso de nuevo el desplante de Altín, se sentó en la cama y exclamo.
–Pues si eso quiere entonces no le hablaré nunca. –Dijo dolido y al punto de tirarse de nuevo a al colchón y quedar dormido.
*+8*+8*
De regreso a Rusia...
El sol aparecía por las montañas esa mañana el cielo estaba despejado, claro deslumbrante encantador y muy limpio, tanto que en la habitación en la que se encontraban Yuri y Nikiforov el reflejo de la luz ilumino de una forma añejada, Katsuki el cual al abrir sus ojos noto entrar por las gruesas cortinas aquella claridad, las cuales dieron un color muy particular a la habitación. Al instante en que sus ojos apreciaron el lugar, percibió el saludo matutino de Victoria la cual lo hizo sentarse en la orilla de la cama y susurrar.
–Ya tranquila, no te emociones. –
Yuri se puso en pie, sentía que la vejiga le iba a estallar, y es que desde que su hija creció muchísimo sus visitas al baño eran más frecuentes y si no lo hacía Katsuki sentía el peligro de sufrir un accidente.
Afortunadamente esa habitación tenía un baño privado, Yuri entro y fue directo al retrete, con calma bajo un poco los pantalones pijama que les habían brindado una noche antes y con prisa liberó su pene para orinar, con impotencia miraba hacia su abdomen, se dio cuenta que lejos había quedado su figura.
Yuri suspiraba pues ahora ya ni veía su entre pierna.
–Es una suerte que aún apunte bien. –
–Jajaja Yuri, eres gracioso. –Dijo Viktor asomándose en la puerta del baño, él también llevaba sus pijamas solo que Nikiforov se había quitado la camisa para ofrecerla a su Katsuki quien no pudo por ningún motivo colocarse la camisa que le pertenecía, esta era pequeña en cambio la de Viktor la cual era más grande y la cual funciono perfectamente, aunque la base de aquel vientre no se cubría del todo.
–Ah...–Suspiraba Yuri terminando de orinar. –Estoy enorme.–
–No es verdad, tú estas delgado solo es nuestra hija la que está creciendo.–
–Pero Viktor... –
Yuri fue abrazado por detrás mientras era besado en su cuello y escuchaba. –Estás precioso, ahora déjate de cosas y vamos a cambiarnos para el desayuno.–
–Hai...–
Ya estaban listos y caminando por los pasillos, Viktor se detuvo de inmediato, el deseaba quería ir al ala en donde estaban Alek y la señora Historia, pero ese mayordomo Andrey apareció de pronto y no lo permitió.
les pidió con amabilidad que fueran al comedor ahí se reunirían todos para comer Viktor y Yuri así lo hicieron, pasaron 10 minutos y ya estaban llegando los niños los cuales al ver a Nikiforov de pie frente a una ventana a un costado de la enorme mesa del comedor, se le lanzaron encima gritando su nombre y abrazándolo.
Yuri había sido desplazado pero observaba como todos los niños tocaban las ropas de su peli plata.
Katsuki notaba que eran alrededor de unos 30 niños, que oscilaban desde los 8 a los 13 años.
Él sonreía cuando escucho a un hombre saludar.
–¡Buenos días a todos!–
Alek llego con Historia, los niños enseguida se separaron de Viktor para buscar sus puestos, mientras que Viktor saludaba.
–Buenos días señor Alek.–
–Muy buenos días espero hayan dormido bien.–
–Claro que sí, buenos días señora Historia.–
–Buenos días señor Nikiforov, buenos días Yuri.–
–Buenos días. –respondió este tímido, para acercarse a sentar al lado de Viktor quien apresurado cuestionó.
–Señora Historia ¿Veo a todos mis queridos niños, pero... en donde esta Iván?–
Historia y Alek aclararon su garganta, la verdad es que no querían llegar a ese punto pues la reacción del señor en cuestión acerca del porque Viktor perdió todo, no había sido grata.
–El señor Iván dijo… que llegaría mañana...–
Mintió Historia.
–Si. es verdad... mañana... llega.–Agrego Alek.
–¿Porque no se quedan esta semana?–
Yuri observaba a la mujer la cual no había quitado el dedo del región ella deseaba que ellos se quedarán ahí, ahora que había escuchado aquel deseo de la platinada a Yuri no le queda de otra más que observar a su enamorado y preguntar.
–¿Viktor?–
–Lo siento mucho... pero, no... Yuri debe irse el lunes a Japón. –
Katsuki agrandó su mirada había olvidado por completo ese detalle, sintió el golpe en la boca de su estómago, decidió agachar su rostro y escuchar la conversación que inicio entre aquellos tres personajes.
–¿Irse por qué? – Cuestionó Alek, mientras ya la servidumbre traía consigo los alimentos.
–Él debe ir a Japón a tratarse con su médico, ahora bien... esta será la última noche que nos quedemos realmente necesito hablar con Iván.–
Historia observaba con atención a Viktor y luego a Yuri el cual había permanecido en silencio sin abonar nada y sin si quiera oponerse a lo que Nikiforov decía, a la platinada le pareció que de cierta forma Yuri no quería irse de Rusia, ella deseaba con todas sus fueras tratar de evitar ambas cosas que su hijo se fuera y que quedase solo al Katsuki volver a Japón.
–Para nosotros será un placer, bueno entonces... con eso dicho no hay más que aceptar, ¿verdad Historia?–
–¿Que le sucede señor Katsuki? – Cuestiono la peli lata con una mirada seria. –¿Es algo grave?–
–Ah... bueno... no, es sólo que estoy en tratamiento y mi doctor debe verme esta semana.–
–Ya veo.–
–¿Puedo preguntar, de que se está tratando, señor Katsuki?–Cuestionaba Alek, Viktor observaba a su peli negro, ambos parecían haber cometido un error al decir aquello, Viktor tomo la iniciativa y respondió de forma un poco titubeante.
–No se preocupe señor Alek, él está bien, es solo rutinario.–
–¿Entonces porque no se queda usted aquí Viktor? Mientras Yuri no está por que supongo regresara ¿cierto?–
Viktor observaba a Yuri, con una mirada preocupada, aunque estaba en un lugar en el cual no debía demostrar sus verdaderos sentimientos, aquello dicho por la señora Stjepanovic lo conmovió al punto de juntar lágrimas. Era verdad ahora que lo pensaba bien, Nikiforov probablemente no volvería a ver a Yuri en un largo larguísimo tiempo.
Tomando valor y disimulando su pesar el respondió. –Yo debo arreglar mis asuntos en Moscú, tengo la citación para dos meses y mientras tanto debo buscar apoyo y un abogado que...–Se silenció al sentir el aroma de aquella comida a su frente. –Vaya, esto es...–
–Es un platillo local, es delicioso sírvanse, ¡¿Niños como se dice?!–
–Gracias por la comida. –
El ambiente dejó de ser tenso y triste ahora todos comían, la mañana se fue como agua entre los dedos, mientras que ellos estaban pasando un rato agradable en ese castillo, Yuri conociendo a cada uno de los niños y hablando con ellos de forma un poco abrupta porque su ruso era muy escaso. Mientras que aquellos padres estaban inquietos. Observaban a Viktor y cada vez pensaban que ese chico era lo que por mucho tiempo buscaban...
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Milán...
El torneo seria hasta la tarde de ese sábado, pero los patinadores habían sido llamados a una reunión especial a puertas cerradas por los organizadores, el tema a tratar era la sorpresiva expulsión de Nikiforov.
–¿Que tratan de decirnos? – Cuestionaba Leroy serio ante la postura de los organizadores de aquel evento.
–Queremos iniciar un movimiento para que Rusia permita a Viktor volver a la pista y queremos saber quién esta con la moción, tratamos de reunir firmas de todos los miembros del patinaje artístico, a lo mejor así el director de la confederación de Rusia logre cambiar su decisión. -
–Eso es genial yo me apunto. – decía Phitchit.
–¡ESPERA UN MOMENTO! – Gritó el canadiense serio. –Esto es ridículo, si aceptamos ayudarlos nos tratarán de la misma forma que ese sujeto. – Gritó.
–No.… claro que no, sin embargo, habrá repercusiones, pero en general esto es solo asunto de solidaridad. – expuso Jacov, Mila a su lado se ponía en pie y se acercaba a la lista que se estaba firmando para el plan de acción en el próximo Rostelcom a celebrarse en ahora exactamente dos meses.
–Yo firmare... aunque esté en peligro de ser expulsada yo estoy con Viktor y Yuri.–
Uno a uno se ponían en pie, ante la mirada molesta de JJ y de Chris, Yurio; por otro lado se puso en pie siendo observado por Otabek el cual suspiro hondamente al verlo abandonar la reunión, el muchacho tenía otros planes a futuro y con eso en su mente no arruinaría su carrera con las "tonterías" de Viktor.
Yurio entonces decidió mejor irse a la pista a calentar, momentos después los demás patinadores regresaban a la pista, Altín fue visto por el menor quien le saludo.
–Hola Otabek. –Sus palabras se salieron de su boca, sin querer, había prometido no hablarle, pero era imposible, siempre que lo veía algo le hacía actuar de forma estúpida y nerviosa, tanto así que logro traicionarse a su mismo rompiendo una de sus metas la cual era hacerle ley del hielo a su "Amigo".
Altín por otro lado, al escuchar el salido de Yurio solo paso de largo a su lado para dedicarle una mirada seria y molesta, sin decir una sola palabra él fue al centro de la pista para practicar sus saltos y posturas.
Mientras que Plisetsky. –"¿pero qué demonios le pasa? O lo que es peor, ¿Qué me pasa a mi?"–pensó Yurio.
Mientras Otabek... por otro punto pensaba. –"No lo mires, no le hables si quiera... si lo haces dolerá más."–
El ensayo estaba yendo bien, hasta que el grupo femenil regreso de aquella reunión, todos habían firmado mientras que solo tres se opusieron a hacerlo. Las chicas estaban sentandose en las butacas observando al equipo masculino, Mila y Sara, gritaban y animaban a Emil, Georgi, Otabek y a Michelle, mientras Yurio solo era desplazado e ignorado, eso le dolía incluso la bruja no le hacía caso.
–"Estúpidas brujas."–
Dijo el menor de todos los ahí presentes, estaba teniendo un día horrible, una lucha horrible se vivía en sus pensamientos cuando se alistó para preparar un salto cuádruple, Plisetsky estaba tan molesto que no se dio cuenta que Leroy iba a hacer lo mismo.
Mila en cambio sí lo notó la pelirroja se, puso en pie y grito. –Yuri ¡CUIDADO! –
–¿Jah?– El rubio no alcanzo a detenerse, al dar el salto ya fue muy tarde un choque horrible se dio por parte del canadiense y el ruso, el cual quedo tirado en la pista totalmente desmayado, mientras Leroy, cayó de espaldas, había elevado su pierna y la golpeaba con la cuchilla del patine n el piso quejándose, de dolor sobre el hielo, su barbilla habría sido cortada por la cuchilla de Yuri, rápidamente el equipo médico y Otabek, Georgi y los otros llegaron para ayudarles, Altín dijo aprisa al ruso peli negro.
–No lo muevas. –
–Pero...–
–No lo hagas, no sabemos si tuvo una fractura, espera un poco.– Dijo Altín sintiendo impotencia y temblando, con suavidad y preocupación susurro. –Yuri...–
El caos se sintió en el lugar Jacov había ido con Yuri a enfermería, mientras Leroy en el pasillo de aquel estadio susurraba.
–Ese estúpido enano ¿acaso no se fija?–
–No hables se abrirá la herida.– Expresaba Giacometti.
–Ahg...–
El equipo ruso y Otabek estaban en el pasillo, esperando por los resultados de Yuri el peli negro estaba de verdad asustado pensando.
–"Soy un idiota si te hubiera hablado esto no hubiese pasado Yuri, resiste."–
Dentro de la enfermería... Yuri ya despertaba, tenía un collarín en su cuello y un dolor en la cabeza horrendo, los doctores le examinaban exhaustivamente cada minúsculo lugar de su cuerpo mientras él se quejaba diciendo.
–Ese maldito Piroshki –
–Plisetsky, ¿Cómo se siente?–
–Me duele la cabeza.–
Los doctores soltaron un largo suspiro y susurraron. –Es un alivio sufrió un accidente muy feo allá afuera, creímos que se había fracturado. –
–Tal parece no fue así, creo que solo fue un choque de cabezas. –Dijo el doctor que revisaba a Yuri notando la pequeña hemorragia en el costado izquierdo de su cabeza, los cabellos se marcharon un poco, pero eso era suerte.
–Tks.– Gruñó.
–Le aconsejo que no patiné este día. –
–Ya escuchaste, no vas a patinar. –Grito Jacov muy molesto.
–Lo que me faltaba. –Dijo mientras le retiraban el collarín y le daban analgésicos para el golpe y una bolsa de hielo mientras él se quejaba. Ya estando los doctores y su entrenador fuera de la enfermería escucho como alguien se sometía a esta misma y el enojado decía.
–Ya vete Mila, no tengo ánimos de escuchar tus burlas en este momento y además para tu desgracia estoy bien ahora vete.–
–Que... bueno.–
Yuri agrandó su mirada, esa voz no era de Mila, intento sentarse, pero Otabek le evitó diciendo.
–No te muevas.–
–¿Qué haces aquí?–
–Solo quería saber cómo estabas.–
–No me paso nada por desgracia.–
–No digas eso.–
–¿Y a ti que te interesa? me has estado ignorando desde que tuvimos esa conversación de esos dos inútiles de Yuri y Viktor.–
–Yuri...decidí, no hablarte porque...–
–¿Por qué, puedes decirme? – Cuestiono el rubio observándolo con su único ojo visible de manera molesta e irritada.
Otabek trago grueso, no quería decírselo, pero dado a que su actuar distraía a Yuri decidió ser sincero. –Porque, me enamore de ti. –
El rubio se sentó de golpe en la cama sintiendo un dolor punzante en su cabeza mientras observaba con asombro al joven a su lado, quien tenía las mejillas rojas y la mirada baja, su rostro había por fin mostrado una expresión angustiante.
–pero... ¿que...?–
–No... digas nada.–Expreso con gravedad y suavidad.– Sé que no debo sentir esto...tú, no eres como yo o como Yuri y Viktor...perdóname… Yuri...yo creí que podía ser tu amigo pero la cosa es que no puedo.–
–Oye...–
–No volveré a molestarte te lo prometo. –Dijo para darse la vuelta y caminar a la puerta, en la cual. se detuvo al escuchar.
–Espera Otabek.–
El peli negro se detuvo, escuchó entonces.
–Yo...ahg, lo siento, no debí decir esas cosas…– Altín se giró lentamente y lo observó de forma confundida. –Escucha...yo... no sé lo que siento por ti, pero créeme amistad no es...–Yuri elevaba su mano derecha para someterla en sus cabellos y jalonearlos mientras agregaba.– Estoy confundido.–
–Cuando sepas, que sientes por mi te estaré esperando Yuri. – Dijo el pelinegro, abriendo la puerta y saliendo de aquel lugar, dejando a Yuri más confundido y contrariado más de lo que estaba...
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Castillo de los Stjepanovic... otro día se fue...
La noche fue entrando y Yuri ya estaba dormido a su lado entre las sábanas cómodas de aquella enorme cama, Viktor en cambio el observaba el techo y la puerta, todavía aquellas palabras dichas por Alek run día antes resonaban en su cabeza, se puso en pie no podía dormir. Decidió entonces ir a dar una pequeña caminata, pues también le había llamado la tensión algo que lo inquietaba y eso era la forma en que esos dos lo miraban, cuando cerraba la puerta de la habitación Viktor escucho, al fondo justo en el ala en donde ambos dueños de aquella casa dormían, dado al silencio esas voces se podían escuchar claras al igual que el murmullo del viento afuera.
–"Te lo digo Alek es él...solo me ha bastado verlo todo el día de ayer y hoy para darme cuenta."–
-"Querida, yo también pienso lo mismo, pero estas cosas hay que tratarlas con pinzas. "-
Viktor se fue acercando hasta posarse al frente de la puerta de aquella pareja, para escuchar con claridad.
–Pero querido... no puedo más, realmente, quiero deseo abrazarlo.–
–No podemos, hasta saber si en verdad es nuestro hijo Historia.–
Viktor quien escucho aquello ladeo su rostro al frente para ver con impacto aquella puerta de madera mientras escuchaba. –Pero ¿acaso no lo ves? tiene nuestros ojos mi cabello es igual como cuando nació... y esa pose con su dedo es tu vivo reflejo Alek. –
Nikiforov estaba temblando, de alguna forma aquello no le agradaba esas personas lo estaban, ¿confundiendo? en su interior se lideró un desorden caótico de emociones, no podía descifrar que era lo que sentía, pero amor o emoción por aquellas palabras o si quiera ilusión no era. Con movimientos lentos el decidió mejor apartarse de aquella puerta en cuanto lo hizo él se tropezó con una mesa en el pasillo, estuvo a punto de tirar un cuadro que había sobre esta cuando Nikiforov lo tomó apresurado y mientras lo colocaba con calma en su sitio.
Algo extraño ocurrió, pues como si fuera cosa del destino, las nubes que cubrieron aquella luna afuera se apartaban dando paso al astro que iluminó con su reflejo aquel cuadro en sus manos, era una pintura vieja. de quizás unos 28 años... Viktor inicio a temblar pues...
A sus recuerdos vino de manera apresurada la manta que Feodora le había mostrado, cuando ya tenía una edad de unos 18 años y ella le dijo que en esa manta, él había llegado envuelto al Orfanato y esa manta en especial que Viktor recordó que esta tenía dos letra bordadas en el borde que cubría su cabeza.
A H
Viktor descubrió que aquella fotografía dentro de aquel marco de madera, el único marco que no contaba con grandes y lujosos marcos, se mostraba de manera arrugada y desgastada aquel retraro, quizás había sido escondida o quizás la habían intentado romper.
Los orbes de Viktor iniciaron a temblar al darse cuenta que aquellas letras estaba ahí, él estaba de verdad asustado tanto que no escuchó que Historia había salido y estaba detrás suyo. Ella había salido molesta de aquella habitación y para su sorpresa Nikiforov estaba frente suyo en el pasillo, de pie con un rostro pálido y temblando.
Historia estaba más que segura que ese muchacho había escuchado todo y por lo tanto no se contuvo a hablar.
–Esa fue la manta que usaste la última vez que te tuve en mis brazos...–El platinado tragaba grueso y escuchaba. – Esas letras significan tu nombre... Aunesto Hellms… mi nombre de soltera es, Historia Hellms–
Viktor elevó su rostro, observó su reflejo en el vidrio de aquel ventanal y el de la peli plata a sus espaldas, se dio vuelta y susurro
–¿Que... que, es esto?–
–Viktor.– La mujer inicio a acercarse, pero el de mirada coral dio dos pasos hacia atrás y grito.
–¡NO TE ME ACERQUES! –
Historia elevaba sus brazos quería abrazarlo, inicio a caminar más despacio y susurraba. –Viktor... yo...soy tu madre.–
El platinado negaba agachó su mirada y murmuró. –Eso no es cierto...–
–Viktor...–
–Aléjese.– Dijo molesto, para salir de ahí de manera apresurada cuando de pronto...
Una tonada suave y cálida melodía salía de los labios de aquella mujer, esa canción de cuna que había cantado a Victoria ella la está cantando con calma, Nikiforov se detuvo, su cuerpo inicio a temblar de manera descontrolada, con lentitud ladeo su rostro y entonces dos lágrimas cayeron por sus ojos mientras su madre.
–¿La recuerdas? –El no podía controlar sus deseos de llorar. – Desde que naciste... te cantaba esa canción todas las noches y...– Historia se quedó muda en silencio, las lágrimas la estaban ahogando.
El silencio reino por unos momentos, cuando de pronto, Nikiforov se limpiaba las lágrimas y susurraba.
–Si usted... es quien dice ser...– Cortó Viktor los sollozos de aquella platinada. – Respondamos una cosa.– Dijo Nikiforov de forma seria.
Alek había salido al escuchar las voces y en cuanto lo hizo escucho. –¿Porque me abandonaste?–
El castaño dio un sobre salto, no entendía que pasaba pero tal parecia Viktor estaba teniendo una expresión llena de odio, observando a su esposa la cual...
–Yo...–Historia no podía decir nada, su emoción le ganó, pero eso fue malo puesto que Nikiforov observaba molesto a Alek y expresaba en ruso.
–ALEJE A ESTA MUJER DE MI VISTA, NO QUIERO VERLA... MIS TRATOS SOLO SERÁN CON USTED.–
un golpe horrible se sintió en el pecho de Historia la cual cayó al piso con la mirada enorme y las lágrimas resbalar por su rostro.
–Señor Alek, agradezco lo que hicieron por los niños.– Exponía con voz grave y profunda.–Le pido que siga pendiente de ellos, cuando yo pueda le compensare lo que invirtió.–
–Señor Nikiforov usted no debe pagarme nada, solo escuche. –
–¡No!– Grito, observando a aquel con furia.– Ahora entiendo todo... usted también, me mintió... –
–Viktor por favor, escucha lo que tenemos que decirte...–
–¡Hijo!–Gritó Historia.
–¡CÁLLATE NO TE ATREVAS A LLAMARME ASI! –
Nikiforov trataba de controlarse, elevó una de sus manos y jaloneándolo sus cabellos, deseo salir de ahí corriendo, caminar en el frio e ir a casa, pero no podía desesperarse, no podía pensar solo en él, como pudo él se tranquilizó y termino diciendo con una mirada sombría y decepcionada.
–No me llames así... Ahora mismo no, me largo de aquí, porque Yuri puede enfermar pero me iré a primera hora. –
–Está bien pero escuche...–
–Lo siento, pero no quiero escuchar nada...–Se dio la vuelta y siguió caminando de manera apresurada hasta llegar a la habitación en la cual azotó la puerta, causando que Yuri se despertará y fuera testigo. de algo completamente desconcertante, Viktor había tomado uno de los espejos y los había lanzado al piso rompiéndolo luego se había tirado al suelo de rodillas, golpeando la alfombra, Katsuki asustado fue con él para abrazarlo de prisa y susurrar.
–¿Que pasa Viktor que sucede?–
–Nunca debí venir aquí. –
–Viktor. –
Sin hacerle preguntas Yuri lo consoló y lo llevo con él a la cama y le ayudo a dormirse... mientras el perdía la conciencia susurraba. –Nos iremos al amanecer.–
–si...–
Yuri no sabía que hacer o que decir se preguntaba una y otra vez que había ocurrido...pero Viktor no le dijo nada.
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A la mañana siguiente Sergei había llegado muy temprano, Yuri y Viktor subían a su auto ante la mirada más triste de aquella pareja la cual los observaba por los cristales de las ventanas.
Mientras que ellos se perdían por el camino... de regreso a casa de Mila. Unas horas pasaron y finalmente, al llegar a casa de la peli roja Yuri aplicó fuerza para saber que ocurría, fue entonces que Viktor se sentaba en el sofá con un rostro totalmente triste y una mirada la cual demostraba que su corazón y espíritu había sido destrozado.
–Nunca debí ir ahí Yuri.–
–Pero que sucede ¿puedes decirme?–
–Esa mujer Yuri...–
–¿Que hay con esa mujer?–
–De alguna forma ella... ella. –Intentaba decir sin poder evitar el horrible nudo en su garganta estaba molesto, de verdad que lo estaba. –Ella es la mujer que me abandonó. –
-...-Yuri agrandó la mirada y llevo sus manos a su boca susurrando. –No, no puede ser Viktor.–
–Esa mujer... esa mujer... es mi madre Yuri.–
Viktor...-Dijo notando como él estaba furioso
–Estoy molesto, hubiese querido no saber esa verdad nunca.–
–Pero ¿qué dices...? –
–No entiendes, tú no sabes cuánto dolor me causó su abandono. –
–Oye pero no estás seguro, debe haber un error. –
–No lo hay... esa mujer, es idéntica a mí, ella fue quien me enseñó esa canción y también... ella fue quien me dejo. –
–Viktor... –
Yuri le abrazó de forma fuerte causando que Nikiforov recibiera calma en esos brazos y en su hija mientras se calmaba él expresaba.
–Tranquilízate, ya está bien, sé que no te gustará lo que te diré pero... si es en verdad la persona que dices, debes hablar con ella y saber porque lo hizo.–
–No hay excusa que valga, cualquier cosa que me diga no va a remediar esos años de dolor Yuri.–
–Viktor no es bueno sentir tanto rencor y odio. –
Nikiforov cerró los ojos permitió que Yuri le tranquilizara, pero él estaba tan molesto que ni siquiera los movimientos de Victoria le dieron calma, en aquel abrazo que le dedicaba su japonés. Había descubierto algo, desenterrado su pasado de maneras tan inesperadas que no sabía qué hacer, sentía tanto rencor hacia esa mujer que él solo pensar en ella, lo enfermaba. Y es que había sufrido desde pequeño, necesitado de un abrazo de su madre y de los consejos de su padre. Todo esto lo termino de destruir, no podía estar peor…
Continuara…
Espero les haya gusado n_n.
Cierto Historia tiene el cabello largo, liso y si vieron el video, la chica que aparece ahí es una chica de Fate Zero. Gracias por su preferencia n_n
Aurora!
