Los personajes de Bleach pertenecen a Tite Kubo.

La historia es una adaptación del manga "Miseinen Dakedo Kodomo Ja Nai"

Advertencias: AU. Contiene OoC.


Gracias: 8579: Gracias por leer y comentar. Espero te guste el desenlace de cada uno de los involucrados. Marifer Potosme: Yoruichi estaría loca si hubira dejado ir a semejante hombre con aquella declaración. Espero te guste el final, ya se aclarará lo que pasa con Urahara y Soi. Akida-san: Me alegra que te haya gustado el capítulo, espero que este también lo haga. FrikiHimechan: Algo hay de eso, Soi es la única que puede hacer reaccionar a Kisuke. Espero te guste el capítulo final. Dexter31: No sabes lo que me alegra saber que hay más personas a las que también le gusta esta pareja. Yo la adoro, casi todas mis historias tienen un poco de ella. Y le atinaste porque este es el último capítulo, espero te guste.


LIGERAMENTE CASADOS

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Capítulo 12.- La felicidad de un amor mutuo.

Byakuya se separó lentamente de Yoruichi, pero no dejó de mirarla.

—Lo siento. —pronunció, y Yoruichi temió que se hubiera arrepentido de su decisión de quedarse con ella. —siempre pensé que no te merecía, que tenías que estar con alguien mejor. —agregó ante la atenta mirada de la chica. —pero el verte con tu amigo rubio me molestaba mucho, y cuando te fui a buscar a su casa y dijo que te quedarías con él realmente no lo soporté. —reveló. —Yoruichi, no quiero entregarte a nadie.

—Byakuya, ¿entonces te estás enamorando de mí? —preguntó sorprendida y feliz al mismo tiempo.

Él no soportó aquella mirada inquisidora, así que viró la cara hacia el costado izquierdo.

—Bueno…ha sido así desde hace mucho tiempo. —confesó apenado, sintiendo arder el rostro. No acostumbraba hablar tan abiertamente de sus sentimientos.

Ella pensó que se veía tan adorable así, pero se guardó los comentarios por temor que saliera huyendo.

—Bueno, supongo que es inevitable. —mencionó en tono divertido y él de nuevo la miró. —Soy tan hermosa, divertida y adorable que es imposible que no se fijen en mí. —él la miró con reproche y ella rio mientras extendía los brazos para rodear su cuello. —pero yo sólo te quiero a ti. —le dijo y de nuevo se demostraron su amor con un beso.

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Byakuya estaba parado frente a la puerta de su cuarto, viendo el interior. Yoruichi salía del suyo con ropa en sus manos, pues iría a bañarse.

—Yoruichi, acércate. —pidió él girando un poco para verla. Ella se tensó un poco y caminó unos pasos para acercarse. ¿Y ahora qué le diría? —lo siento por pedirte esto tan repentinamente.

Y entonces ella lo comprendió. Esa sería la primera vez que dormirían como marido y mujer.

—Entiendo, pero me iré a bañar antes. —se apresuró a decir, pues se sentía muy sudada.

—Igual traspirarás, es mejor que te bañes después. —comentó Byakuya admirado que la comunicación con su esposa fuera mejorando, pues comprendió lo que quería sin muchas palabras.

Y Yoruichi se sorprendió, pues no imaginaba que Byakuya fuera tan directo en esos temas.

—Cuando termines de limpiar mi habitación me llamas. —agregó Byakuya.

—¿Eh? —exclamó ella confundida.

—No sé qué le hiciste a mi habitación, pero tú la ensuciaste, tú la limpias. — declaró el chico y caminó hacia la cocina para agarrar un vaso con agua.

Maldiciéndolo por lo bajo la morena miró el interior del cuarto de Byakuya. Todo estaba desordenado, las cobijas y almohadas en el suelo y varios de sus libros sobre la cama.

Y entonces recordó que quizá durante un ataque de enojo hacía ella misma decidió desquitarse con las cosas de él. Sin más remedio tuvo que ponerse a limpiar.

Esa noche también durmieron en las habitaciones separadas, pues Byakuya alegó que quería ir poco a poco, pues se habían casado demasiado rápido.

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Era mediodía y Urahara se encontraba afuera de los juzgados. Tessai lo acompañaba recargado a una pared.

—Ella ya se tardó. —mencionó viendo el reloj. Estaba ahí desde las ocho de la mañana para cerciorarse de que su amiga llevara los documentos del divorcio. Ni siquiera había asistido a clases.

—Creo que debe hacerse a la idea de que no vendrá. —mencionó Tessai.

—Seguramente él hizo algo para convencerla. —dijo Urahara volteando a verlo. Tessai se tensó un poco porque vio a alguien acercarse a ellos, pero no dijo nada. —Pero no me quedaré de brazos cruzados, iniciaré una campaña de desprestigio hasta que logre separarlos. —declaró. No quería llegar a esos extremos pero su amiga no le dejaba más opción.

—Kisuke Urahara ¿Qué tonterías estás diciendo? —La voz terrorífica de Soi a sus espaldas le produjo escalofríos por todo el cuerpo. Se volteó lentamente con el semblante pálido. —Ahora mismo te vas a olvidar de esa estúpida idea de separar a Yoruichi de Byakuya. —ordenó.

En la mañana y sabiendo que era su último recurso Yoruichi le confesó todo a su amiga, pues ella era la sensata del grupo y se encargaba de llamarles la atención cuando consideraba que no actuaban de la forma correcta.

—Pero Soi, ¿no ves que lo hago por el bien de ella? —replicó el chico. Tessai se mantenía alerta esperando el momento de intervenir y levantar a su jefe del suelo, pues conocía el carácter de la joven.

—¿Por su bien? —preguntó molesta. —sólo lograste hacerla sufrir. Ellos de verdad se aman. —Urahara intentó hablar pero ella lo silencio con una señal de su mano. —Al principio él se casó con ella para salir de su casa, pero terminó enamorándose de Yoruichi. —le aclaró.

Urahara suspiró y caminó unos cuantos pasos para sentarse en una banca blanca que estaba a un lado de los juzgados. Soi miró a Tessai y le pidió que los dejara solos, él asintió y se retiró del lugar.

La chica de cabello oscuro caminó hasta colocarse frente al chico que miraba al suelo, apoyaba sus brazos sobre sus piernas y tenía las manos entrelazadas.

—Yo sólo me preocupo por ella. —comentó él levantando el rostro para verla. —No quiero que la lastimen, tampoco quiero lastimarla.

—Ella lo sabe. —dijo Soi. Ella también sabía que Kisuke no haría nada a propósito para lastimarla. —Y sé que te duele, porque estás enamorado de Yoruichi, pero debes dejara ser feliz con la persona que eligió.

Él mostró una cara con la más genuina confusión.

—Si después de lo que te dije sigues con esa absurda idea de hacer que se separen te golpearé hasta hacerte entrar en razón. —amenazó ella con el puño alzado.

—Sigue sin gustarme del todo que estén juntos, pero ya no pienso hacer nada por separarlos. —mencionó. Su amenaza tenía mucho que ver en su decisión. —Mi rostro confundido se debe a que no sé porque crees que estoy enamorado de Yoruichi. —aclaró.

Ella suavizó su rostro.

—Pues por el modo que la cuidas, porque pasas mucho tiempo con ella, por como reaccionaste al saber que se casó. ¿Quieres que te diga más?

Kisuke palmeó la banca indicándole que se sentara junto a él. Ella lo hizo y ambos se movieron de lado para poder verse.

—Pero no estoy enamorado de Yoruichi, simplemente la quiero como una hermana y por eso soy sobreprotector con ella. —confesó.

—En ese caso es una preocupación menos. —dijo Soi y se giró hacia el frente.

Hubo un momento de silencio entre ellos, pues no sabían cómo continuar con la plática. Una pareja que levaban a dos niños de la mano pasaron frente a ellos. Y los ojos de la chica de cabello negro mostraron tristeza.

—Me alegra que Yoruichi finalmente se haya casado con alguien que quiere. —Soi Fong rompió el silencio. Sus palabras encerraban melancolía. Giró la cabeza para ver a su amigo.— Espero que tú también te cases con alguien a quien quieras.

—Soi, estás muy extraña hoy, ¿pasa algo? —ahora estaba preocupado por ella.

Ella dudó en hablar, porque era su problema y tenía que enfrentarlo sola. Urahara la tomó de la mano, lo que la sorprendió y la puso nerviosa.

—Quiero ayudarte Soi, pero no podré hacerlo si no me dejas. También somos amigos, también quiero cuidarte. —le comentó.

—Mi padre arregló mi matrimonio con el hijo de uno de sus socios. —reveló la chica. —al finalizar mis estudios me casaré con él.

Urahara apretó más fuerte su mano.

—No lo hagas. —pidió.

—Sabes que no me puedo negar. —respondió ella con tristeza. —Mi familia se rige por principios muy sólidos, y el más fuerte de todos es el de la obediencia.

Kisuke se puso de pie sin soltarla.

—No te preocupes, déjamelo todo a mí. Yo lo arreglaré. —declaró con una cálida sonrisa, luego besó la mano de su amiga y se alejó a prisa.

—Espero que no haga una locura. —fue lo único que ella pudo decir.

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Esa noche el cielo estaba despejado, se podía observar con facilidad la luna y las estrellas. La brisa marina jugaba con el cabello de las personas y producía sonidos al mecer las hojas de los arboles cercanos al boulevard.

Yoruichi usaba pantalón de mezclilla y una blusa negra un poco suelta con mangas de tres cuartos y una figura de gato en el centro. Llevaba un maquillaje natural pero aun así no pasaba desapercibida, desde que salieron de la casa hasta que llegaron ahí recibió varias miradas de hombres, no importándole que estuviera acompañada de Byakuya.

Ella estaba de pie recargada en la barda del malecón y viendo hacia el mar, en sus manos sostenía su celular, pues acababa de hacer una llamada. Sólo esperaba que Byakuya comprendiera que lo hizo pensando en él. El chico había ido a buscar unos refrescos, pues ella le dijo que tenía sed.

Sonrió alegre recordando que era su primera cita oficial y porque él se la pidió.

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Durante uno de los recesos se encontraron en el patio y decidieron desayunar juntos, pues Yoruichi había preparado algo para los dos.

Pero tuvieron la mala suerte de ser vistos por Haru, Ukitake, Renji y Kyoraku, quienes enseguida se sentaron rodeándolos.

Ustedes han estado actuado raros todo este tiempo. —mencionó Haru, dispuesto a llevarlos hasta el límite. —Asi que díganos ¿Cuál es su relación?

¿Son novios? —preguntó Renji con una sonrisa. Todos intuían que lo eran por el beso que los vieron darse, pero querían comprobarlo.

Ah, eso no. —respondieron los dos al mismo tiempo. En ese momento se acercaron un grupo de las chicas fans de Byakuya que escucharon la pregunta de Renji.

¿Pero entonces que son?

¿Por qué pasan tanto tiempo juntos?

Dos de las chicas preguntaron muy intrigadas.

Ella es alguien muy importante de la familia. —respondió Byakuya.

Sus amigos lo miraron sorprendidos por la mentira. Las chicas con alivio.

Es bueno saber eso. —comentó otra chica. —si lo hubieran aclarado desde el principio no habríamos hecho tantas conjeturas.

Pero me alegra que Byakuya-sempai siga libre. —mencionó otra con una sonrisa.

Yoruichi miró a su esposo para que aclarara que no estaba libre, pero él no dijo nada y siguió comiendo. Las mujeres se fueron.

Yoruichi se disculpó con los demás y se levantó enojada.

Más tarde Byakuya la alcanzó para decirle que todavía no quería que hicieran pública su relación, pues para los demás no llevaban tiempo saliendo y entonces los juzgarían a los dos. Así que lo mejor era dejarse ver juntos poco a poco hasta que pudieran decir que estaban casados.

Y como ella seguía enojada, él le pidió que tuvieran una cita.

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—Yoruichi. —la voz de Byakuya la sacó de sus recuerdos. —¿En qué piensas?

—En nada importante. —le sonrió.

Él le extendió el vaso con el refresco y ella lo agarró para beber de él.

—¿Y qué quieres hacer? —preguntó él.

—Caminemos por el malecón primero y después vayamos a cenar. —sugirió y él accedió.

Comenzaron a caminar por el malecón, ella veía hacia el mar y él la veía a ella. Le gustaba ver su sonrisa. Dio un paso de costado para acercarse más a ella y lentamente tomó su mano. Yoruichi lo volteó a ver sorprendida.

—Hay mucha gente hoy. —dijo él.

—Y no quieres que me pierda. —mencionó con una sonrisa, él sólo asintió.

Y tomados de la mano siguieron caminando por el malecón, viendo como las luces de la ciudad y las estrellas se reflejaban en el mar.

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—¡Delicioso! —exclamó Yoruichi después de probar el mousse de mango que pidió como postre. —¿Estás seguro que no quieres probar? —preguntó.

—No soy afecto a las cosas dulces. —dijo como respuesta. Yoruichi se alzó de hombros y siguió disfrutando su postre, aunque de vez en cuando miraba hacia la puerta.

Una mesera llegó a la mesa de junto y empezó a recoger los platos sucios en la bandeja y cuando dio un paso, trastabilló y cayó al suelo con toda y bandeja. Se escuchó el ruido de los platos rompiéndose. Enseguida otros meseros se acercaron a ayudar.

—Menos mal que no le pasó nada. —comentó Yoruichi mientras volteaba a ver a Byakuya.

Él estaba un poco encorvado hacia adelante con las manos tapando sus oídos y los ojos cerrados, se veía asustado.

—Byakuya, ¿Qué te pasa? —preguntó ella angustiada colocando una mano en su espalda. —¿Te sientes mal?

Pero él no contestó.

El ruido de los platos rompiéndose lo trasportó de nuevo a su niñez. Las imágenes de su madre gritándole varias veces que habría sido mejor que él no naciera se reproducían en su mente.

De nuevo sintió aquella angustia, aquel miedo y aquel dolor.

—Byakuya mírame. —la voz fuerte y decidida de Yoruichi por fin lo hizo despertar. Ella sujetaba el rostro del chico entre sus manos y lo obligó a verla. —No pasa nada, cálmate. —pidió.

Había pensado en llamar a un médico, pero luego relacionó el ruido de los platos rompiéndose y la historia con su madre, y aunque le dolía y la entristecía saber que había llegado hasta el punto de no soportar ese tipo de ruidos, necesitaba ser fuerte para él.

—Sí, ya estoy bien. —respondió liberando sus oídos y enderezándose. Yoruichi lo soltó. —Discúlpame por asustarte, pero todavía no puedo evitar recordar a mi madre rompiendo platos y gritándome que sería mejor que no hubiera nacido cuando escuchó el ruido de cosas rompiéndose. —Yoruichi lo miraba con comprensión y tristeza. —pero esta no es platica para una cita. —intentó sonreír pero no pudo, porque todavía le dolían aquellas palabras.

Muchas veces sentía que no merecía vivir por el sufrimiento causado a su madre.

—Byakuya, ¿ahora quién es la persona más importante en tu vida? —preguntó Yoruichi seria, dejándolo desconcertado y sin saber que decir. —¿Acaso no soy yo que soy tu esposa? —preguntó y él siguió en silencio. Ella lo vio de forma amenazante. —¿No soy la persona más importante para ti? —volvió a preguntar subiendo el volumen.

—Ssí. —respondió el por fin y ella sonrió victoriosa.

—Entonces mi opinión es la única que te debe importar. —dijo ella y de nuevo él se quedó callado. —¿Verdad? —recalcó.

—Sí.

—Y yo pienso que tú eres una persona maravillosa, y que si no existieras nada sería igual. —le sonrió.—Yo soy muy feliz de haberte conocido, así que no quiero que vuelvas a pensar que no mereces vivir. —pidió y Byakuya se sorprendió de lo fácil que le era comprenderlo. —Así que creo que tu trauma ya está resuelto.

—Sí, ya está resuelto. —mencionó él con una sincera sonrisa. Todo junto a ella era más fácil.

—Buenas noches. —escucharon una voz a un costado.

Yoruichi sonrió alegre y Byakuya se puso serio al ver parada a Rukia y a un chico de cabello naranja junto a su mesa.

—¿Qué haces aquí? —preguntó Byakuya serio.

—La invité yo. —respondió Yoruichi mientras él la veía y Rukia y su acompañante tomaban asiento. —Sé que dirás que no es asunto mío, pero me preocupa todo lo relacionado contigo. —continuó. —Y por eso creo que ya es el momento de que le des una oportunidad a la relación con tu hermana. Tal vez pienses que no es correcto que quieras a tu mamá y a Rukia, pero no es así. —Yoruichi posó su mano sobre la de él, que tenía extendida en la mesa. —En la vida podemos tener muchas personas importantes.

Byakuya volteó a ver a su hermana.

—¿Y cómo te ha ido? —preguntó.

Rukia sonrió y aguantó las ganas de llorar, aunque un par de lágrimas rebeldes resbalaron por sus mejillas.

A Byakuya le costaría trabajo superar por completo el dolor de su pasado y mejorar su relación con Rukia, pero estaba seguro que con Yoruichi a su lado lo lograría.

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—Papá, ¿Qué es tan importante que no puede esperar a mañana? —preguntó Soi sentada en una silla frente al escritorio de su padre. Ya eran las diez de noche y ella tenía sueño.

—Es sobre tu matrimonio. —reveló el hombre de cabello negro corto, piel blanca y aspecto rudo. —Ya está decidió con quien te casarás. —reveló y Soi hizo cara de terror. —La boda será la próxima semana.

—¡Qué! —exclamó Soi con una mezcla de enojo y sorpresa. —Se supone que sería hasta que me graduara. —dijo. Había pensado que en ese tiempo algo se le ocurriría para evitar la boda.

—Tu futuro esposo piensa que en ese tiempo podrías idear algo para evitar la boda. —aclaró su padre.

—¿Y quién es el imbécil con quien me tengo que casar? —preguntó ella enfadada. No lo conocía pero ya lo odiaba, le haría los días miserables por obligarla a casarse antes de tiempo.

—Soy yo.

Soi volteó hacia la puerta que había permanecido abierta. Y si pudiera su mandíbula habría caído hasta el suelo.

Frente a ella estaba Kisuke sonriendo de oreja a oreja, en la mano llevaba algo que no distinguía y detrás de él estaba Tessai.

—¡Urahara! —exclamó furiosa. —¡Tenías que ser tú, gusano! —exclamó y tomó el cenicero del escritorio. —¡Idiota! —gritó mientras le aventaba el cenicero.

Urahara rápidamente se cubrió con el cojín cuadrado que tomó de la sala. Ella siguió lanzándole todo lo que pudo, acertando en más de una ocasión.

¿Por qué tenía que ser él?

Ahora sería más difícil sobrellevar un matrimonio sabiendo que no se es correspondida.

El padre de Soi se recargó en su asiento y sonrió mientras observaba a Urahara correr de un lado a otro de la habitación intentando esquivar los objetos lanzados.

El que su hija quedara viuda también le era benéfico.

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Yoruichi se encontró con Byakuya saliendo de su habitación, ella regresaba de bañarse y tenía el cabello húmedo y suelto. Usaba un pantalón de algodón largo y una blusa de tirantes.

—¡Buenas noches! —dijo con una leve sonrisa. En verdad estaba decepcionada porque todavía no pasaba nada entre ellos, ni siquiera dormían en la misma habitación. Y de hecho ya no habían vuelto a besarse. Pero entendía que tenía que darle tiempo a Byakuya.

Y ahora sonrió por lo cómico que eso sonaba. Abrió la puerta de su habitación para entrar, pero Byakuya la detuvo del brazo y la jaló hacia él.

Se inclinó hacia ella y la beso, tomándola desprevenida, pero no tardó mucho para corresponder.

—Buenas noches. —dijo él tras separarse. Ella lo seguía viendo sorprendida.

—Discúlpame por decepcionarte, pero esta clase de saludos no podía tomarlos a la ligera. —mencionó Byakuya. —No soy bueno para expresar y demostrar mis emociones y sentimientos, pero desde ahora diré más cosas.

—¿En serio?

—Sí, por cierto ¿sabes lo que estoy pensando ahora? —preguntó mientras empezó a acariciar el cabello en su nuca. —De esta forma y hasta que llegue el amanecer quieres que nos besemos, ¿no es así?

Yoruichi sonrió emocionada y fue su turno de acortar la distancia para unir nuevamente sus labios.

—Te amo. —susurró él mientras la cargaba en brazos y la llevaba a la habitación.

Esa noche por fin consumarían su amor, y pasarían de estar ligeramente casados o ser un matrimonio de verdad.

FIN


No profundicé más en la relación de Soi y Kisuke porque "esa es otra historia", que espero publicar algún día.

Muchas gracias por leer la historia y darle una oportunidad al ByaYoru.

Saludos.