¡Hola! Primero que nada, quisiera pedir una disculpa por lo mucho que tardé en actualizar esta historia. He tenido un par de semanas bastante movidas y quería darme más tiempo para escribir.

Me hice mi primer tatuaje la semana pasada c: luego de años de desearlo y planearlo al fin lo tengo. El trabajo estuvo más pesado de lo habitual y debido a varias cuestiones de vida familiar no he podido descansar como se debe.

Pero en fin, aquí tengo lo que quería traer para ustedes. Finalmente, un capítulo de esta historia, y suficientemente satisfactorio a mi parecer.

Espero que les guste. Hoy contiene Lemon…particularmente, con un pequeñísimo juego que…mejor lean, y díganme qué les parece.

La canción de hoy…más bien, son dos las canciones de hoy: State of love and trust, de Pearl Jam, y Something, de The Beatles.

Disclaimer: tomo prestados a los personajes de Rise of the Guardians con motivo de hacer estos fics sin recibir pago alguno por ello salvo sus reviews -w-

En fin!

Los invito a leer.

Erase my scars

Capítulo 13: Gladiadores y esclavos

Ya que se había retirado del entrenamiento temprano, Aster volvió a la habitación en cuanto tuvo la mínima oportunidad, eludiendo a Toothiana con sus miles de preguntas, y a Sandy, que quería llamar su atención con algún tipo de invento novedoso que había encontrado en el mercado esa mañana. Aster aceleró sus pasos y finalmente se encontró ante la puerta.

Dudó un momento de abrirla. El corazón le pesaba por todo lo que North acababa de informarle y tenía la sensación de que no podría eludir esta nube de pesar que inundaba su cabeza. Pero finalmente, cuando se decidió a abrir la puerta y al asomarse al interior de la habitación, la dulce imagen de Jack medio desnudo en frente de la cama lo recibió, y aligeró un poco la carga que llevaba en el pecho.

Evidentemente, Jack no lo esperaba tan temprano. Parecía que acababa de salir de darse un baño, y estaba de pie a medio vestir ante el baúl donde guardaba su ropa. Al escuchar que se abría la puerta, se dio la vuelta, cubriéndose con su toalla. Cuando vio que se trataba de Aster, primero apareció una expresión de confusión en su rostro, pero luego, ésta cambió por una pequeña sonrisa que le iluminó el rostro.

-Volviste temprano-, dijo entonces, con un pequeño suspiro en la voz. Aster asintió.

-Hubo una…situación.

Jack terminó de ajustarse la túnica y se aproximó a él con pasos pequeños que a Aster le parecieron tiernos. No sabía de dónde salían esos pensamientos cuando estaba con Jack, ¿Tierno?, nada le había parecido tierno antes. Jack rompía con todo lo que él estaba acostumbrado a hacer, o a sentir. Su mirada se nublaba cuando estaba con él, y solo podía verlo y pensar en cuánto lo amaba, sacando de su mente todo lo demás… Al acercarse a Aster, la expresión de Jack comenzó a cambiar a una confundida… angustiada al verlo bien y darse cuenta: su amo tenía manchas en las manos, manchas de sangre.

- ¿Aster? ¿Qué ocurrió? ¿Por qué tienes sangre?

Aster se quedó en silencio un momento y luego bajó la mirada para observar sus manos. En efecto, tenía sangre seca en los dedos. No sabía si debía sentirse avergonzado por ello.

-No es nada- aseguró, y su esclavo pareció conforme con esas palabras. Le sorprendió tal facilidad en aceptar la falta de explicación de su parte.

Jack lo tomó de la muñeca y lo llevó con él. Aster no se resistió y se dejó guiar al interior del baño.

El joven esclavo abrió la regadera y guio a su amo para que pusiera sus manos bajo el agua que caía. Aster observó en silencio mientras Jack masajeaba suavemente sus manos, deshaciéndose de la sangre.

Jack nunca lo había visto cuando terminaba una pelea, saliendo de la arena bañado en sangre, pedazos de piel y de carne- suya o de otro. Aster recibía todo tipo de atenciones en su camino a casa, y cuando llegaba a lado de su esclavo, estaba limpio, y el olor a sangre se había diluido de su piel tiempo atrás. Aunque a veces él sintiera que el olor se le quedaba impregnado en la piel, lo bañaban tanto en todo tipo de perfumes que quizás eso era lo que hacía que los demás no lo percibieran.

Así, en las veces que había regresado su amo de pelear, Jack lo había recibido limpio y sin mancha alguna.

Pero hoy no. Hoy, Jack estaba viendo la sangre seca sobre sus dedos. La capa de inmundicia era tal que no parecía irse por más que Jack intentaba. Pero esto solo era la imaginación de Aster, acostumbrado a verse siempre a sí mismo bajo la peor luz. Jack fue por un jabón y se aseguró de retirar la sangre del mejor modo que le era posible. Poco a poco, bajo sus manos, el aroma dulce del jabón sustituyó el aroma amargo de la sangre, y Jack comenzó a sonreír tiernamente.

No había necesitado explicaciones. Ante esta situación donde, como siempre, Jack se encargaba de retirar con sus manos la inmundicia de su corazón, Aster sentía que no merecía el cariño de esta criatura extraña y adorable que irradiaba tan inesperada luz. A veces, cuando volvía a su habitación, dudaba antes de abrir la puerta. Tenía miedo de toparse con un lugar oscuro y frío y sentir la soledad a su alrededor. Tenía miedo de ver su cama vacía. Tenía miedo de que por alguna razón Jack no estuviera ahí.

Cuando entraba sin siquiera mirar a su esclavo a pesar de que él evidentemente hacía un esfuerzo por llamar su atención, no había más explicaciones; la mayoría de las veces era porque temía que, si volteaba a verlo definitivamente, se desvanecería en el aire ante sus ojos. Aster tenía miedo de que Jack se fuera. Tenía mucho, mucho miedo de que Jack por fin se diera cuenta de su valor y decidiera dejarlo ahí, cuando se hiciera completamente consciente de que todo lo que Aster le ofrecía no era ni la décima parte de lo que él merecía por ser…

Por ser perfecto. Por ser todo lo que Aster hubiera querido y más. ¿Y qué si había estado en un burdel? ¿Y qué si se había prostituido?

Si el precio por él era hacerlo feliz de todas las maneras posibles y aceptarlo con todo lo que llevaba a cuestas, él estaba más que dispuesto.

Mientras Aster continuaba perdido en sus pensamientos, Jack tomó sus manos y las secó con una toalla. Volteó a verlo con una sonrisa, y apenas iba a decir algo, o eso parecía, cuando Aster lo sujetó del rostro con una de sus manos ya limpias y lo besó impulsivamente, mientras con la otra mano sujetaba sus pequeñas manos frías.

Jack dejó salir un pequeño sonido de gusto de sus labios sellados contra los de él, pero a Aster le pareció una mentira.

¿Cómo un ser tan hermoso como Jack podía aceptar tan fácilmente el beso de una escoria como él? ¿Cómo podía aceptar con tanta alegría su sabor a tierra y a sangre? Aún podía sentir el aroma a sangre en su propia nariz. La consistencia de la carne golpeada en sus nudillos…

Jack tardó, pero se abrazó a él y le devolvió el beso con tanta pasión como la que Aster le demostraba en ese instante. Se alejaron un momento para respirar y Jack lo miró con sus ojos entrecerrados, sus mejillas enrojecidas y sus dulces labios palpitando de necesidad. Aster volvió a inclinarse para besarlo, sujetándolo de la espalda para atraerlo a su cuerpo, y Jack abrazó su torso con toda la fuerza que tenía en sus delgados brazos.

Cuando Aster sentía que Jack lo abrazaba…cuando se aferraba a él de esta forma, le parecía que no merecía su pureza ni su dulce calor. Pero por esta razón, quizás, lo deseaba más. Le parecía que era egoísta de su parte buscar tanto algo que no merecía, pero pensaba que quizás, si hacía feliz a Jack, aunque no fuera tanto como él merecía, podría tenerlo conforme y evitaría que se fuera de su lado.

A veces se hartaba de ocultar su miedo con ira, pero ¿qué más podía hacer? Si Jack se daba cuenta del poder que tenía sobre él Aster se convertiría definitivamente en su esclavo. Si Jack se lo pedía, era capaz de suplicar de rodillas, con la frente en el piso si era necesario, por un beso, una caricia, una mirada incluso. Porque incluso los ojos de Jack le daban calor. Incluso su mirada le daba esperanza de que no era un ser condenado después de todo.

Y es que Jack tenía una mirada con tanta pureza…Aster sentía que si Jack podía mirarlo- si un ser tan hermoso, tan limpio como el agua de lluvia, podía posar sus ojos cristalinos sobre él, era porque algo en él hacía que pudiera ser dueño de ese privilegio. Aster sentía esperanza, Jack le daba esa esperanza.

Cuando se separaron nuevamente, Jack permaneció aferrado fuertemente de él, con sus labios entreabiertos y su mirada extraviada pidiendo más, y más. Aunque Aster no estuviera seguro de que eso fuera lo mejor para los dos.

Jack lo sorprendió sujetándolo de la nuca entonces, acabando de golpe con cualquier línea de pensamiento que le ayudara a contenerse, y lo besó. Su lengua, suave, húmeda, se internó en su boca, y si hubiera podido sonreír entonces Aster lo hubiera hecho. Jack nunca era tan atrevido cuando se besaban. El prefería permitir que Aster dominara todos los besos y las caricias…sentirlo hacer esto era algo que jamás se imaginó que su pequeño haría. Se sentía como tener un dulce que se le derretía en la boca, dejando el sabor en su saliva.

Se separaron una vez más. Jack estaba rojo, tanto que su piel parecía a punto de estallar en llamas.

-Aster…sé que es muy temprano, pero…

Aster pensó en completar las palabras que Jack quería pronunciar. Claro, era temprano, pero nunca hay una hora para hacer esto. Lo quería llevar a la cama, quitarle la ropa a mordidas y no soltarlo hasta escucharlo gemir su nombre pidiéndole que parara, cuando quedara inconsciente de todo el amor que Aster tenía para él. Pero quería esperar. Quería que Jack mismo pronunciara lo que quería decir, lo que estaba esperando de él.

-…e…esta mañana, cuando te ibas…- parecía terriblemente avergonzado, y esto lo enterneció de una forma que no sabía que aún fuera posible-, te estabas vistiendo y vi tu espalda…tienes heridas…rasguños…

-¿Y quién es el causante?- preguntó Aster entonces, con una pequeña sonrisa. Jack se sonrojó.

-Perdón-, susurró. Aster sintió unas ganas incontrolables de sonreír. Pero no lo hizo, esperando a que Jack continuara hablando- ¿Te lastimé? Es que…cuando estamos juntos me siento tan….

Aster lo apretó un poco más fuerte hacia él, haciendo que Jack soltara un pequeño grito impresionado.

Al ver que se negaba a continuar, Aster lo soltó lentamente. Jack se negó a soltarlo y lo miró, confundido. Aster intentó no tener burla en su rostro al hablar:

-Cuando recuerdes lo que me tenías que decir continuaremos con esto-, indicó, haciendo amago de irse del baño. Pero Jack entonces lo sujetó fuerte, recargando la cabeza contra su pecho.

Aster ladeó una sonrisa, ahora que Jack no podía verlo, y apoyo una mano contra su espalda. Lo sintió moviendo su cabeza contra él. Lo acarició un poco más y esperó.

Jack comenzó a hablar de golpe cuando pensó que realmente no diría más.

-Quería pedirte que…que me hicieras el amor otra vez, antes de irte-, confesó el joven esclavo y debió ser lo más difícil que había tenido que decir en mucho tiempo porque la voz le salió aguda y precipitada, y apenas terminó la frase escondió el rostro contra el pecho de su amo. Lo siguiente que dijo, apenas lo pudo entender, por lo ahogada que sonaba su voz contra la tela de su ropa-, pero no quería que te retrasaras para tu entrenamiento.

Aster sonrió y siguió esperando.

-He estado pensando en eso toda la mañana y…y…

Aster lo escuchó dar un quejido y pensó que esta vez de verdad no diría más. Pero en lugar de continuar hablando entonces, Jack tomó una de las manos de Aster y la dirigió lentamente hasta tocar su entrepierna. Aster sentía la mano de Jack temblar, pero sobre todo, sentía cierta parte de Jack, cálida y despierta contra su mano. Acarició suavemente, sin querer provocarlo demasiado; solo lo suficiente para hacerle entender que comprendía a dónde quería llegar con toda esta explicación. Y ¿Para qué negarlo? Había esperado el momento en que Jack quisiera tomar así las riendas…el momento en que quisiera ser él quien pidiera, quien mandara, quien pusiera las reglas.

Pero estaba consciente de que Jack no lo haría a menos que tuviera la convicción de que él estaba de acuerdo.

Entonces se le ocurrió una respuesta deliciosa que le hizo sonreír.

-Jack… esclavo, estás tomándote demasiadas libertades con tu amo-, Jack hundió todavía más el rostro contra él. Aster esperó que hacer una voz juguetona le saliera bien, de otro modo quizás Jack pensaría que lo estaba regañando en serio-, los esclavos altaneros tienen que ser castigados si no queremos que se salgan de control.

Jack negó suavemente con la cabeza. Aster sonrió. Agachó su rostro hasta que pudo besar su cabello y presionó su mano alrededor de su entrepierna un poco más. Jack se sobresaltó.

-Piénsalo un momento, Jack. ¿Qué hago con un esclavo desobediente, que cree que puede pedirme cosas como si yo tuviera la obligación de complacerlo?- ahora, lo tomó del rostro, sujetando su barbilla. Sonrió al ver su piel enrojecida por la repentina vergüenza-, creo que sé cómo puedo hacerte entender… ¿porqué no te pones en mi lugar?

Jack no comprendió a lo que se refería. Aster continuó sonriendo.

-Digamos que…soy tu esclavo desobediente, Jack. ¿Qué harás conmigo?

Pudo observar el estremecimiento que revolucionó la piel de Jack una vez más, y le pareció tan delicioso que tuvo ganas de besarlo en ese instante. Pero no lo haría, al menos no hasta que Jack se lo pidiera. Hasta que Jack se lo ordenara.

Se separó de él lo suficiente para que Jack lo mirara y se diera cuenta de que estaba hablando en serio.

Y cuando Jack al fin puso toda su atención en él, Aster dejó una rodilla en el suelo, lentamente. Luego la otra. Jack lo miró con mucha confusión. Sus mejillas estaban rojas. Aster lo miraba con seriedad, y con una expresión en su rostro que jamás él había visto antes.

-Amo…estoy a su servicio-, dijo entonces, sin que hubiera un ápice de broma en sus palabras. Jack no dejaba de observarlo-, espero su orden.

Fue evidente que el cuerpo de Jack se relajó mucho ante la visión frente a él y la actitud sumisa que estaba adoptando. Debió pensar que se trataba de una broma, porque comenzó a reír suavemente, pensando quizás que en cualquier momento su amo terminaría la escena sin más. Pero Aster levantó su mano hacia él, tocando ligeramente sus labios con la yema de sus dedos, pidiéndole en silencio que dejara de reír. Jack lo miró, confundido, mientras Aster dejaba caer su mano otra vez y lo miraba aún arrodillado, esperando algo de él aunque Jack no estaba seguro de lo que debía hacer a continuación.

-Aster…¿bromeas?

Aster negó suavemente con la cabeza. Tomó una de las manos de Jack y agachó su frente hasta tocar con ella sus nudillos, volteando de nuevo a verlo después sin soltarla.

-Puede pedirme lo que desee, amo. Estoy aquí para complacerlo.

Jack volvió a reír, pero al ver que el rostro de seriedad no se movía ni un poco, se puso serio también.

-Aster, ¿de verdad quieres hacer esto?

Aster asintió otra vez. Jack supuso que no saldrían de esto hasta que obedeciera a su amo y le diera una orden (lo cual era algo irónico), así que comenzó a pensar y, después de un momento, sonrió.

-Esclavo, ponte de pie.

Aster obedeció, irguiéndose cuan alto era frente a Jack. Su mirada, llena de sumisión hacia su "amo", hizo que Jack se estremeciera un poco del placer que se imaginaba que iba a ser todo esto.

-Llévame a la cama.

-¿Desea que lo cargue, amo?

-Por supuesto.

Aster se acercó a él y lo tomó en brazos, uno rodeándole cuidadosamente la espalda, el otro asegurado bajo sus piernas. Jack se sujetó de su cuello mientras salían del cuarto de baño y entraban de regreso en la habitación.

Mientras era depositado en la cama, Jack se dispuso a explorar con la mirada el rostro de su "esclavo". Aster continuaba aparentando seriedad, pero había una cierta chispa en sus ojos que le hacía pensar a Jack que esto podía ser algo muy, muy interesante.

Cuando se incorporó dejándolo en la cama, se quedó de pie frente a él, esperando una nueva instrucción. Jack lo pensó un momento antes de levantar ligeramente su pie izquierdo.

-Quítame las sandalias.

Aster se arrodilló de nuevo frente a él. Lentamente aproximó sus manos hacia el pie izquierdo de Jack, deshizo las ataduras de la sandalia y la deslizó hasta quitársela. Mientras lo hacía, sus dedos pasearon delicadamente sobre la piel expuesta del joven, que tuvo que reprimir un poco la sorpresa que esto le causaba.

Amaba los dedos de Aster sobre su piel, más que cualquier cosa. Levantó un poco su otro pie.

-Ahora la otra.

Aster obedeció. Cuando terminó, se quedó arrodillado, y levantó su vista hacia Jack.

Jack decidió entonces que quería aprovechar esto lo más que le fuera posible. La idea de este juego le pareció excitante, tanto, que pronto toda la vergüenza y la duda que había sentido en un principio fueron sustituidas por el deseo y el amor que sentía por su amo…es decir, por su esclavo, Aster.

-¿Ocurre algo, amo?

Jack suspiró, pensando en esta perfecta oportunidad de aprovechar todo lo que pudiera obtener de él en este momento. Decidió jugar un poco y poner en práctica todo lo qe había aprendido antes de él.

-No estás haciendo un buen trabajo, esclavo-, dijo, tratando de hacer que su voz sonara un tanto molesta-, creo que no disfrutas estar conmigo. Tal vez debería venderte.

Le sorprendió que, al escuchar estas palabras, Aster pareció de pronto preocupado de verdad.

-No, amo, por favor no haga eso. Yo disfruto servirlo.

Jack lo miró entonces, pensando en qué podía hacer a continuación. La sangre le retumbaba en los oídos.

Levantó un poco su pie hasta apoyarlo contra el pecho del gladiador. Él sujetó suavemente su tobillo.

-Demuéstralo.

Aster lo miró con duda un momento, antes de bajar su vista hacia el delicado pie sobre su pecho. Lo sujetó con ambas manos entonces e inclinó su cabeza hasta besar su empeine. Jack se estremeció, pero hizo lo posible por no obligar a Aster a soltarlo, de pronto avergonzado y quizás excesivamente excitado por lo que estaba ocurriendo. Trató de centrar toda su atención en él. Aster lo miraba a los ojos sin alejar sus labios de su piel.

Las manos masajeaban suavemente su tobillo mientras Aster continuaba besando su pie, cada vez más arriba por su pierna.

Jack adelantó el otro pie, lo apoyó en su pecho y lo empujó hacia atrás, obligándolo a retroceder y a soltarlo. Jack sabía que debía estar con la piel completamente enrojecida, pero decidió que esto era demasiado divertido, y un poco sobrecogedor, a decir verdad. Pero tomar el lugar de un amo y tener el poder de exigir…

Lo que Jack no sabía era que el lugar privilegiado que ocupaba en la vida y en el corazón del gladiador le hubiera permitido hacer esto en el momento en que él quisiera, y no simplemente por un juego. A una palabra suya, Aster estaba listo para besar el suelo en el que caminaba y cumplir hasta el más mínimo de sus caprichos, aún si la vida se le iba en ello.

En este momento no estaban jugando, al menos Aster no lo sentía así.

Aster estaba enfrascado en el juego por algo que quizás a Jack no se le hubiera ocurrido nunca; para él, esto era la liberación de todo lo que quería hacer con Jack y jamás se había atrevido a pedir. Le gustaba que Jack lo atendiera, que lo tratara como a un amo, y en honor a la verdad eso era; sin embargo, mostrar sumisión, ser él quien atendiera a Jack, quien pudiera ser el causante de su placer y de su bienestar, quien pudiera complacerlo en todo, era un papel que ansiaba ocupar. Y no como un amo benevolente, sino como un esclavo…quería que Jack viera su entrega, que se diera cuenta de cuán absoluta era su rendición hacia él.

-Desvístete.

Jack sintió como la sangre se le iba a las mejillas cuando pronunció esta palabra. Era algo tan sencillo de decir, y sin embargo se le había hecho tan difícil. Por un momento temió que Aster se burlara de él, pero no lo hizo. Se enderezó lo suficiente y se quitó la ropa de entrenamiento que traía puesta, lentamente; deshizo el cinturón que mantenía todo en su lugar y lo arrojó a un lado, abrió la túnica y se la quitó lo más lentamente que pudo; primero un brazo, luego el otro… se quitó el pantalón que usaba debajo y luego las botas. Jack observó todo con cierta pequeña ansiedad: cada territorio de piel que había ahora ante él había estado en algún momento debajo de sus labios, cada parte de ese cuerpo había sido en algún momento besado o acariciado por él. Quería con todas sus ganas suplicarle a su amo que lo tomara en ese momento, pero las cosas no eran así, él era el amo ahora, y si algo había aprendido de Aster era que no debía mostrar cuánto necesitaba a su esclavo hasta que él mismo estuviera rogando por él.

Aster se quitó, por último, la ropa interior, y Jack sintió una descarga en el cuerpo al notar que su amo ya se encontraba erecto y esperando por él. Sin embargo, decidió que estaba siendo una velada demasiado buena como para no continuar con lo que habían empezado. Por primera vez entonces, desde que habían empezado a estar juntos, Jack no retiró la mirada con vergüenza al descubrir la desnudez de su amo. Mantuvo en cambio sus ojos sobre él y se atrevió a pasar la lengua por sus labios, demostrándole lo mucho que le gustaba lo que veía ante sí.

Aster sonrió ligeramente, pero siguió adoptando su pose de esclavo servicial.

-Ven aquí-, le ordenó Jack extendiendo su mano hacia él y recordó la forma en que su amo mismo le hablaba cuando los roles no estaban invertidos. Aster se acercó uno o dos pasos más y Jack levantó la cabeza hacia él-. Bésame.

Aster sonrió suavemente antes de inclinarse hasta que pudo tocar ligeramente sus labios contra los de su amo. Jack cerró los ojos al beso y lo saboreó. Dulce, suave, lento. Quería desesperadamente la lengua de Aster dentro de su boca, pero no se lo iba a pedir, al menos no aún.

Cuando él bajó sus manos para sujetarlo y comenzar a dejarse caer sobre él, Jack lo detuvo una vez más.

-No permití que me tocaras, esclavo-, sonrió, apenas pudiendo contener las ganas de permitir que aquello continuara. El esclavo retiró sus manos de él, con una imagen contrariada en su rostro, y Jack pensó un momento antes de decidir cuál sería su siguiente orden-. Primero desvísteme. Ya te encargaste de las sandalias, continúa con lo demás.

El esclavo pareció contento de recibir esta nueva orden. Jack bajó los brazos y se inclinó hacia atrás, dejándole espacio para moverse sobre él. Su esclavo acercó las manos lentamente, como si temiera tocar su piel. Jack sentía que cada segundo que pasaba le quemaba y cada vez le costaba más trabajo contenerse.

Cuando comenzó a quitarle la franja de seda que mantenía la túnica en su lugar, Jack contuvo su respiración. Lo miró enderezarse con la pieza en la mano, para doblarla lenta y cuidadosamente.

-No debo permitir que sus ropas se maltraten, amo-, explicó con una sonrisa, y Jack sintió ganas de darle una patada por hacerlo esperar así. Después de dejar la tela en un lugar apropiado, volvió a acercarse a Jack, y abrió la túnica al mismo paso lento con que parecía querer hacer todo.

Aster se detuvo. Un relámpago inundó la estancia y se escuchó un fuerte trueno. Jack volteó hacia la ventana.

En realidad, aún era cerca del mediodía, pero lo nublado y la repentina tormenta habían hecho que pareciera de noche. Ambos se habían olvidado de ello hasta que el relámpago y el trueno hicieron a la casa temblar en sus cimientos.

Aster volteó a ver a Jack, que yacía bajo su cuerpo con la túnica abierta, su pecho descubierto, viendo por la ventana.

-Amo, el clima está húmedo y frío. Si lo desnudo se enfermará.

Jack volteó a verlo, sus palabras distrayéndolo por completo del hermoso espectáculo que daba la lluvia por la ventana. Miró su cuerpo desnudo sobre él, su mirada de deseo, y procesó sus palabras dulces, llenas de cuidado y preocupación hacia él. Se preguntó por un momento si de verdad quería cuidarlo y evitarle un resfriado, o si solo estaba siguiendo el juego que habían iniciado. Ambas opciones le parecieron buenas por el momento.

-Yo quiero que me quites la ropa-, repuso con firmeza-, cómo hacerlo sin que me enferme es problema tuyo.

El esclavo hizo una pequeña sonrisa y asintió. Continuó abriendo la túnica y se la quitó a Jack, primero deslizándola por un brazo, y luego por el otro. Bajo la túnica Jack solo utilizaba un pequeño pantalón que no llegaba ni a la mitad de sus muslos y ropa interior. Mientras observaba un momento, pensando cuál sería su siguiente movimiento, posó sus manos sobre el pecho de Jack, y las deslizó suavemente, de su pecho a su estómago, del estómago hacia arriba otra vez, sobre sus hombros, y de sus hombros bajó a sus brazos, hasta sus pequeñas muñecas. Jack respiraba pesadamente, y no se le ocurrió qué decir ante tales movimientos.

-Tengo que mantenerlo caliente, señor mío.

Jack asintió, mordiéndose los labios. Aster se inclinó hacia él y depositó suaves besos por toda su piel.

-Esta es otra forma de mantener su temperatura-, le dijo, en una pequeña pausa-, ¿cuál prefiere?

Jack tuvo que respirar profundo antes de contestar para que la voz no le saliera demasiado atropellada.

-¿Pueden ser las dos juntas?

Aster dejó salir una pequeña risa, y a partir de ese momento alternó besos con caricias, que caían todos como mariposas sobre la piel de su pequeño amo.

Cuando finalmente Jack estuvo desnudo debajo de él, lo apreció unos segundos como quien aprecia una pintura, una escultura. Vio ante sí una obra maestra de piel y mármol, zafiros y rubíes. Cuando Jack le devolvió la mirada, recordó apenas el lugar que le correspondía y volvió a arrodillarse enfrente de él en una posición de entrega completa.

-¿Qué más necesita de mí, amo?

Jack sonrió ligeramente, encantado por las atenciones que recibía. Se incorporó un poco, ligeramente, y miró a su esclavo un momento antes de dar una mirada hacia su propio regazo. Su mente estaba en una nube.

-Esto…es responsabilidad tuya-, dijo en tono de reclamo, mirando hacia su erección, esperando que su esclavo interpretara su mirada-, resuélvelo.

Aster reprimió una sonrisa, y se acercó hasta que sus labios cerrados tocaron la punta del miembro de Jack. Él se tensó un momento y de pronto la expectativa fue demasiado para él al ver que su amo no continuaba.

-¿Qué estás esperando?-, dijo entonces, entre desesperado e irritado. Aster dejó un beso en su piel antes de separarse y sonreírle otra vez.

-Amo, temo que esto no se quitará con facilidad-, explicó en un tono suave-, al menos, creo que no sé cómo hacerlo. Tendrá que guiarme.

Jack soltó un sollozo de angustia, pero no pudo más y sujetó a Aster por la nuca y lo obligó a tomar su erección dentro de su boca. Comenzó a forzarlo contra él, dejando que su boca se llenara de su miembro, sin dejarlo separarse ni un momento para respirar. Una vez que tuvo una probada de este poder sobre su amo, no pudo detenerse ni un segundo. Parecía que él de pronto oponía cierta resistencia, pero Jack no quería dejar que se detuviera ni por un momento de brindarle todo este placer.

Finalmente Aster consiguió hacer que Jack lo soltara y retroceder un poco. Cuando volvió a sentarse en el suelo, Jack lo miró un momento antes de apartar el rostro, con la piel enrojecida y los ojos llorosos. Aster no sabía si estaba excitado o avergonzado, y no podía negar que eso le gustaba.

-Creo…que sé qué hacer ahora, amo-, repuso intentando recobrar el aire-, puede relajarse. Yo me haré cargo.

Y con esto lo engulló otra vez, pero más cuidadoso y más despacio.

Jack se dejó caer poco a poco en la cama, cuando los brazos no pudieron sostenerlo más. Aster encontró la forma de detener su orgasmo cuando creyó que venía cerca, y Jack se quejó audiblemente ante ello. Después de tantas noches juntos Jack había aprendido mucho sobre su propio cuerpo. Sabía cuándo estaba a punto de acabar y podía decirle a Aster qué puntos tocar, cómo acariciarlo o como besarlo para poder desatarse al fin. El ahora esclavo también podía reconocer esto en Jack, y aunque tenía sed de su orgasmo, decidió que Jack solo terminaría con él adentro, al menos por esta vez.

Jack gimió un poco más fuerte cuando introdujo uno de sus dedos en su entrada. No dejaba de ser un poco difícil, casi como las primeras veces que lo preparaba. Pensaba que a estas alturas Jack se habría acostumbrado, pero suponía que se debía a su fortaleza y su juventud. Y no lo encontraba menos delicioso, al contrario. Sentía como si cada vez fuera la primera vez. Si es que aquella de verdad había sido la primera vez en Jack.

Trató de alejar este pensamiento de su mente, y en cambio, introdujo otro dedo en él.

-Lo siento, amo-, dijo entonces, con una pequeña risa burlona-, creo que esto no se quitará hasta que haga algo más.

Jack se cubrió la cara con las manos. Aster sonrió, moviendo sus dedos lentamente, primero en círculos, luego abriéndolos y cerrándolos para hacer que se dilatara un poco más.

-¿Puedo meter otro?

La voz de Jack sonó ahogada bajo sus manos.

-No pediste permiso para los primeros dos….

-Cierto-, replicó y dejó entrar un tercer dedo en su pequeño amo. Jack comenzó a jadear suavemente, pero su respiración perdió definitivamente el ritmo cuando Aster volvió introducir su miembro en su boca, succionándolo ahora con mucha más fuerza. Jack sentía cerca su final, pero una vez más, Aster lo detuvo. La frustración le quemaba el pecho.

-Lo siento, amo, me estoy esforzando, pero temo que no es suficiente.

De improviso, sacó sus dedos d él. Jack respiró, descansando, pero al mismo tiempo se sentía frustrado, terriblemente molesto e incómodo de estar soportando esta tensión que no se le quitaba con nada.

-Entonces has algo más-, reclamó y lo miró con el ceño fruncido-, ¿qué esperas?

-¿Pero qué puedo hacer?- preguntó Aster entonces, fingiendo inocencia. Jack volvió a negar con la cabeza mientras sus ojos se inundaban una vez más.

-Entra-, dijo, conteniendo en el pecho todo el aire que podía para no ahogarse en el calor-, mételo ya, no soporto más.

-Pero amo…un amo y su esclavo no deberían hacer esto.

-¿De qué hablas? Para eso te traje aquí, ahora has lo que te digo.

-Como ordene.

Lo penetró entonces tan fuerte y tan rápido que Jack apenas tuvo tiempo de darse cuenta del dolor y gritar un poco. Su esclavo se quedó completamente dentro de él por unos momentos, esperando a que se acostumbrara. Pasaron unos segundos quietos, y Jack se mordía los labios mientras Aster lo sentía alrededor de su miembro, poco a poco, relajándose. Amaba estar dentro de él, pero más aún, amaba que Jack lo disfrutara como pareció que lo hacía, de pronto con una sonrisa ensoñada asomando por su rostro.

-Mmmm…se siente tan bien-, suspiró Jack y Aster se dio un momento para observarlo bien, acostado, con los ojos cerrados, una mano sujetándose el pelo y la otra cerrada fuertemente sobre una sábana. Su miembro completamente erecto descansaba sobre su piel, y sus labios estaban entreabiertos luchando por respirar. Se recreó un momento en su imagen hasta que pudo componer su expresión, y mostrarle a Jack una ligera mirada llena de aprehensión.

-¿Esta usted bien, amo?

Jack asintió lo más suavemente que pudo. Parecía que necesitaba desesperadamente concentrarse en algo, aunque Aster no sabía en qué. Liberó poco a poco las manos, de la sábana, de su cabello, y las levantó un poco hacia él.

-Dame un beso-, pidió, y Aster se inclinó hacia él y tocó sus labios con los suyos, tan brevemente que pudo disfrutar de ver a Jack levantar la cabeza hacia él, pidiéndole con sus movimientos que lo siguiera besando. Él no quería dejarlo insatisfecho, pero no iba a actuar si no tenía más órdenes-, ¿Aster?

-No me dijo cómo besarlo, amo…

Jack se sujetó de su cuello y lo jaló hacia él.

-Bésame más…- Aster le sonrió, a unos centímetros de su rostro-, u…usa tu lengua…

Iba a reír, pero Jack parecía tenso, así que decidió no hacerte sentir que se burlaba de él y simplemente obedeció. Se inclinó una vez más y le dio otro beso, pero esta vez, se aseguró de buscar su camino dentro de la boca de Jack, hundiendo su lengua en él, saboreando cada hueco que podía encontrar. Jack emitía pequeños sonidos de gusto dentro del beso y Aster re correspondió suavemente cuando pudo hacerlo.

Mientras tanto, seguía dentro de él, sin moverse casi, disfrutando los dos de cada punto donde podían sentir su unión. Cuando se separaron, Jack lo miró a los ojos y Aster lo sintió tensando sus músculos alrededor de él.

-Muévete.

Aster comenzó lento, apenas saliendo un poco de él antes de volver a entrar. Jack cerró los ojos y ambos se entregaron a la sensación. Los movimientos eran rítmicos y suaves. Aster sujetó las piernas de Jack y las levantó un poco, y pudo sentir claramente cómo alcanzaba un punto todavía más profundo en su interior.

Aster sonrió. Se inclinó hacia él y lo besó una vez más.

-¿Lo estoy haciendo bien, amo? ¿Puedo seguir?

Jack asintió sin querer abrir sus ojos. Aster sonrió ligeramente, y aunque requirió de todo su autocontrol, salió de él de un momento a otro. El movimiento fue rápido y aunque se sentía el mismo calor y la misma electricidad en sus pieles encontradas, era altamente insatisfactorio.

Jack abrió sus ojos abruptamente, y lo miró sin entender. Aster adoptó otra vez una expresión preocupada. Sabía muy bien lo que estaba haciendo. Solo quería provocar a Jack y sabía que podía lograrlo.

-Lo siento, amo, no estoy seguro de que esto esté bien. Temo que no deberíamos continuar.

-N…¡No! ¿De qué hablas? ¡Sigue, por favor!

-Pero amo…

-Aster…Aster es en serio, por favor vuelve a entrar, te necesito…

Aster quiso volver a sonreír. Jack respiró profundo, dos o tres veces, hasta que pudo decidirse a incorporarse y abrazarlo por el cuello una vez más.

Lo besó, lo besó tan fuerte que Aster tuvo que cerrar los ojos y gruñir de satisfacción dentro de los labios de su pequeño amo. Se separaron. Había humedad entre ellos y los ojos de Jack brillaban tanto que parecía que resplandecían entre la penumbra. Un nuevo relámpago inundó la habitación. Jack dio un respiro súbito, sobresaltado por la lluvia, y Aster lo abrazó más fuerte.

-Shh… ¿le tienes miedo a la tormenta, amor?

-No, solo…me tomó por sorpresa-, Jack se sentía apenado por reaccionar así. Aster besó su frente y se quedaron abrazados un momento. Estaban desnudos, piel con piel, y la humedad hacía que el frío se volviera calor y que sus cuerpos se sujetaran y se resbalaran entre sus brazos. Se siguieron besando por un buen rato hasta que Aster sujetó a Jack por la nuca y por la cintura, y mientras continuaba besándolo, lo recostó lentamente en la cama, cuidando que su cuerpo descendiera lo más delicadamente posible, sin que sus labios se separaran y sin que sus cuerpos se distanciaran demasiado como para que sus pieles perdieran la temperatura que habían alcanzado antes.

Jack abrió sus piernas aún con algo de timidez y lo recibió entre ellas, mientras Aster volvía a introducirse en él, aún con algo de dificultad, pero con todo el cuidado que le era posible para no lastimarlo. Comenzó de nuevo con el lento vaivén que le daba a su cadera cuando estaban así y Jack se sintió dominado y contgrolado por ese movimiento, tan rítmico, tan delicioso y que tanto bien le había causado desde la primera vez que él y Aster habían hecho el amor. Mientras lo hacían, Jack se separó del beso que compartía con Aster, y lo miró a los ojos.

-Aster…- suspiró suavemente, mientras él no dejaba de moverse dentro de su cuerpo. Se le escapó un gemido, pero solo tuvo que buscar algo de fuerza en su interior para hacer lo que quería hacer esta vez. Levantó una de sus manos, que hasta el momento habían estado abrazadas a su espalda, y tocó con ella su mejilla. Aster le sonrió inclinando su rostro hacia esa mano y beso suavemente su muñeca y su palma antes de inclinarse para besarlo de nuevo. Jack hizo que lo soltara-, mmmm… ¡Aaaaah!- apenas podía contenerse. Las ideas se iban de su mente, no podía formularlas porque cada vez que su amo, su esclavo, su amor, tocaba el punto exacto dentro de él, todo lo que era y lo que sentía y lo que vivía se volvían nada-, ….Aster… Aster….por favor…

-¿Jack?-, Aster le quería preguntar qué quería, pero las palabras no le salían. Estar dentro de él le daba una sensación de llenura que no podría describirla. Todo lo que quería en un momento como aquél era seguir dentro de él y no separarse por nada. Ansiaba por conectarse aún más a él con un beso, pero quería escuchar lo que Jack tenía que decir. Jack lo miró a los ojos y su respiración agitada no parecía encontrar un ritmo que le ayudara a calmarse. Aster se detuvo un poco. Se quedó quieto y presionó un poco más dentro de él, descansando tan profundamente en su interior como podía estar y se dejó caer lentamente sobre él. Jack lo abrazó del cuello, disfrutando aún más ahora la cercanía de sus cuerpos, la satisfacción de tenerlo dentro de él, la felicidad de sentirlo vivo, fuerte, entre sus brazos, suyo como nunca antes. Quería pedirle que le dijera que lo amaba, y que murmurara a su oído todas esas promesas imposibles que los enamorados hacen en la fiebre de un momento así. No necesitó pedírselo, por que las palabras sueltas que Aster le daba, con cada beso, con cada movimiento en su interior, su amo, su esclavo, hacía que Jack sintiera que no necesitaba nada más. Con eso podía vivir, eso era para lo que estaba aquí.

-Aster…- decidió pedirle lo único que no podía pedirle con pensamientos. Él mismo no sabía cómo decirlo, cómo hacerle entender-, Aster, quédate….mmmm….no te vayas…de mi…

Cada pausa que hacía era para respirar profundo. El aire se le escapaba del cuerpo. Pero no podía explicarlo, quería que finalmente huiera una forma en que pudieran estar absolutamente kuntos sin tener que separarse jamás…Jack quería que Aster se quedara, no dentro de él, sino en él…quería que finalmente fueran lo mismo, quería que fuera verdad el pensamient que lo consolaba de sentir las cosas que su amo sentía…quería que Aster lo amara, pero no solo que lo amara, quería que fuera él, que se sintiera en él, que se convirtieran en agua y se mezclaran, que fueran el aire que el otro respiraba, que fueran la sangre que corría por las mismas venas…

¿Cómo explicar algo que ni el mismo podía explicarse dentro de su mente?

-Aster-, continuó, y en respuesta, su amo se presionó aún más contra él. Jack no pudo más. Haciendo acopio de toda la fuerza que tenía, y aprovechando la sorpresa que sabía que esto iba a causarle, le dio la vuelta al cuerpo de su amo, montándose encima de él. Aster se sintió asombrado de su repentina fuerza, pero no se negó a esto. Lo sujetó de la cadera pero no tuvo necesidad de moverlo; Jack comenzó a moverse sobre él con fuerza y desenfreno como si la vida se le fuera en ello, y lo que Aster no sabía era que Jack de verdad sentía que estaba a punto de morir, con él adentro, con él siendo suyo, con Aster siendo Jack y Jack sintiendo que no podía más con el miedo que sentía de que el sueño al fin se acabara y descubrir que seguían siendo dos personas distintas. Que no podía vivir dentro de su piel. Que no podía convertirse en su sangre y estar en él siempre.

Aster le recorría el cuerpo con las manos mientras Jack se balanceaba y se movía encima de él. Un movimiento dio de improviso en el lugar correcto y Jack vio estrellas. Sentía que se iba a deshacer. Un nuevo relámpago inundó la estancia y Aster se incorporó ahcia él. Lo abrazó con toda la fuerza de la que podía hacer acopio en ese instante y lo besó y comenzó a moverse a su ritmo, y a obedecer todas y cada una de las peticiones que le hacía como el buen esclavo que era. Jack siguió moviéndose y apenas podía corresponder a sus besos, se le olvidó su propio nmbre y solo pudo recordar el de él.

Aster tomó a Jack de la cintura y se hundió más en él. Tuvo que apoyarse en la cabecera de la cama para no caer de regreso y perder todo el control que tenia. Jack se movía ahora a un ritmo tan enloquecedor que tuvo que preguntarse qué estaba haciendo, cómo o porqué. El placer le haría perder la razón si no terminaban pronto.

Jack cerró los ojos y le repitió una vez más que lo amaba, y Aster mordió su cuello y Jack besó una de sus orejas y se dejó caer con más fuerza en él.

Una vez más Aster recargó como pudo su espalda contra la cabecera, casi estaba acostado y Jack tenía todo el control en este momento pero no le importó. A ninguno le importó ya ni siquiera cuando la ventana se abrió de golpe y la lluvia los bañó.

Jack comenzó a reir pero su risa se transformó en un gemido que anunciaba su final, y Aster volvió a darle la vuelta y a quedar sobre él embistiendo su interior como jamás lo había hecho antes, con tanto poder que parecía que no iba a descansar hasta romperlo, y Jack hubiera tenido miedo si no hubiera estado entregado a él tanto como lo estaba, tanto, que el dolor se convertía en placer solo con saber que provenía de lo que su amo hacía y de cada punto que tocaba, más que tocaba, que golpeaba en su interior. Sus manos blancas se resbalaban de su fuerte espalda con la lluvia que caía sobre su piel expuesta así que se sostuvo de él con sus uñas y Aster gruñó y continuó haciéndoselo todavía más fuerte, sentían la cama moviéndose bajo sus cuerpos pero realmente era una de las miles de cosas que no podían importar, como el hecho de que cualquiera pudiera oír los gemidos que se estaban transformando en gritos y el tan anhelado final que los alcanzó como una avalancha, que los deshizo, que los separó un momento y luego los volvió a unir. El orgasmo poderoso que llenó a Jack de la esencia de su amo, y que hizo a su amo tomar con sus dedos la venida de Jack para saborearlos como si fuera un afrodisiaco que aumentó sus ganas y lo hizo continuar embistiéndolo aun cuando Jack gritó su nombre y le dijo que no podía más, que terminara por favor, que ya no podía soportar.

Aster se dejó ir y terminó definitivamente, pensando en Jack, con su mente, con su cuerpo, con sus labios, con sus ojos, todos llenos de Jack, Jack, Jack.

Y Jack abrió los brazos hacia él y lo recibió. Lo acunó en ellos aun con la respiración agitada, abrazó su cabeza y esperó que se calmara, acariciándole el cabello, con los brazos lánguidos y temblorosos, con los dedos sacudiéndose de debilidad, de que no podía aguantar tan fácilmente después de haber soportado semejante éxtasis.

Y Aster se entregó a su abrazo y descansó en él, encontró de nuevo su refugio en Jack y se escondió en su pecho, se acomodó en su hogar, suave y tibio, y como siempre en sus brazos finalmente, encontró algo de paz, paz que tanta falta le hacía y que solo encontraba en Jack.

Jack estornudó. Aster comenzó a reir.

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Debido al dolor que Jack sentía en su entrada y en toda su cadera, Aster fue quien tuvo que poner manos a la obra: primero que nada, levantarlo de la cama y llevarlo a la pequeña cama que le habían llevado a él en un principio y que realmente no había usado más que en un par de ocasiones. Lo arropó lo mejor que pudo y regresó para cerrar el vidrio de la ventana y quitar las sábanas húmedas para que alguien las retirara más tarde. Una vez que lo hizo, en lugar de jalar una de las cuerdas y pedir servicio, como lo había pensado, regresó a lado de Jack. Las piernas le temblaban un poco y aún sentía cosquillas de placer en el cuerpo.

Jack estaba con los ojos cerrados y la piel sonrojada. Bien arropado en la cama, parecía un niño.

La cama era algo pequeña para los dos, pero Aster se hizo espacio acomodando a Jack sobre él. Jack prácticamente ronroneó sintiendo el contacto cálido de la piel de su amo y se acomodó en su abrazo para descansar un poco.

Pasaron unos minutos de silencio en los que Aster pensó que pronto se quedaría dormido.

-¿Aster?

El gladiador abrió sus ojos de golpe y los dirigió a Jack. Acomodado en su pecho, Jack miraba hacia arriba, hacia él, con un gesto de aprehensión en el rostro que por un momento le costó comprender.

-¿Qué ocurre, Jackie?

-¿Tú…tú aún crees que me acosté con alguien antes de estar contigo?

Aster mantuvo su mirada en Jack. Luego volteó la vista hacia un lado, pues no quería que su esclavo viera su pesar. Jack se mordió los labios y se incorporó lentamente, hasta que sus ojos estuvieron a la altura de los de él.

-De verdad lo crees.

-Jack…

-Aster, Aster escúchame, por favor.

Aster parecía en un principio negarse a mirarlo, pero finalmente, respiró profundo y miró a Jack a los ojos. Amaba esos ojos azules. Si fueran agua, podrían calmar su sed. Si fueran el cielo, se dejaría caer en él.

-Aster… si fuera…si hubiera estado con alguien más antes que tú, a estas alturas no importaría, ¿cierto? Es decir…tú me quieres aquí a pesar de todo, ¿no?

Aster tardó bastante, pero terminó asintiendo. Jack suspiró.

-En este momento podría admitirlo. Podría decirte que fue verdad y que estuve con muchos antes de ti, porque me querrías igual- Aster cerró los ojos, como si escuchar esto implicara tomar un trago de la medicina más amarga. Pero contra todo, volvió a asentir y a mirar a Jack a los ojos-. Pero no fue así. Piénsalo, ¿por qué seguiría mintiéndote?

Aster lo pensó un momento. Luego miró a Jack con más atención. En cierto modo, era verdad….Jack no tenía razón para mentirle si él ya lo había aceptado a su lado a pesar de todo. No solo eso, Aster sabía que Jack podía hacer o decir lo peor que se le pasara por la mente y él lo amaría igual, no había razón para continuar escondiéndose por que a pesar de todo Aster no lo echaría de su lado.

Lentamente, subió sus manos para sujetarlo de los hombros de la manera más firme y a la vez más delicada que podía.

-Jack… no importaría que fueras la peor persona en este mundo, yo te amaría igual, ¿comprendes eso?- Jack, sin dejar de mirarlo a los ojos, asintió lentamente de una manera casi imperceptible-, entonces, ¿puedes prometerme, sabiendo eso, que realmente nunca estuviste antes con alguien?- Jack asintió, pero para él no fue suficiente-, la primera vez que lo hicimos ¿fue tu primera vez? ¿Fui el primero, el único en tenerte?

Jack asintió a ambas preguntas y Aster sintió como si el cielo se abriera ante sus ojos. Atrajo a Jack a su cuerpo y lo abrazó fuerte, deseando que fuera posible estar siempre así con él y no tener que separar sus cuerpos ni un centímetro.

-Está bien, Jack, te creo… te creo.

Jack lo abrazó de vuelta y agradeció en voz baja, casi un murmullo… pues para él era suficiente, suficiente que su amo le dijera eso, que le dijera que le creía. Y un peso enorme se disipó de ambos… de Jack por saber que su amo comprendía que realmente le pertenecía a él nada más, y Aster, porque ahora estaba más seguro que nunca de que jamás dejaría que Jack se fuera de su lado, por nada, por nadie, nunca.

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Aster despertó cuando escuchó tres toques en su puerta. Dio la orden de pasar a quien estuviera del otro lado, y la puerta se abrió y la cortina se corrió ligeramente para mostrar a Jamie. Aster contuvo la molestia que esto le causaba. Este niño le preocupaba demasiado.

-¿Amo Aster? – La voz de Jamie temblaba un poco-, amo Aster, el amo North me pidió que viniera por usted. Quiere que vaya a su despacho a hablarle de algo.

-¿Te dijo de qué?- Jamie negó con la cabeza-, bien. Iré. Dame unos minutos.

Jamie asintió.

-Antes de que te vayas, llévate esas sábanas y trae unas secas-, Jamie lo miró, un poco confundido, y hasta el momento pareció percatarse de que estaban acostados en la pequeña cama de Jack y no en la amplia cama de Aster-, se abrió una ventana y las mojó. Anda, apúrate.

Jamie asintió, tomó las sábanas húmedas y las sacó de la habitación.

Aster se movió un poco, y al intentar quitarse de encima a Jack para bajar de la cama, él se abrazó más fuerte de su pecho. Esto le pareció tierno, dulce.

-Amor, North me llamó. Tengo que ir a hablar con él.

Jack negó y hundió la nariz en su cuello.

-Dile que irás mañana- dijo, tan adormilado que Aster apenas entendió sus palabras.

-Jack, ni siquiera es hora de la comida, no puedo decirle que iré "mañana".

Jack volvió a negar con la cabeza. Aster decidió que no podía dejarse convencer por su ternura, así que lo tuvo que obligar a soltarlo. Finalmente, se encontró bajó la cama, y se puso una túnica, pantalones y sus botas. Antes de retirarse de la habitación volteó hacia Jack y lo besó en la frente, dejándolo dormir. Una pequeña sonrisa asomó por el rostro de Jack antes de volver a hundir su cabeza en la almohada, y Aster sonrió.

Vio que la lluvia swguía cayendo por la ventana, pero ya no tan fuerte como antes. Salió de la habitación y la cerró por fuera.

North estaba bebiendo algo de licor, no tan fuerte, y unos bocadillos. Faltaba poco para la hora de la comida, y no quería tener poco apetito.

-Aster…- el gladiador acababa de entrar-, siéntate, por favor. Tengo algo que mostrarte.

Aster se sentó en el primer lugar que vio. North le extendió un documento.

-Léelo, por favor. Es todo lo que pude encontrar. Si tu plan es liberar a Jack cuando también decdas irte de aquí…temo que no será fácil.

Aster tomó los documentos de manos deNorth y los leyó en completo silencio. Conforme leía, sus cuerpo se iba tensando con la ira que sentía.

-¿Qué demonios es esto, North?

-Son las leyes que rigen ahora las vidas de los gladiadores. No mucho ha cambiado. Lo más importante es que el estatus que tienen ha disminuido, casi hasta el punto de volverlos esclavos de nuevo. Y un esclavo…

-No tiene derecho civil de liberar a otro esclavo-, Aster cerró los ojos-, si me libero…puedo liberar a Jack después.

-No. Será como una marca de nacimiento, Aster. Un gladiador liberado no será lo mismo que un ciudadano cualquiera.

-Entonces que el amo lo compre y lo libere con mi dinero.

-Compraste a Jack antes del ajuste de las leyes-, explicó North-, no lo puedes vender al amo otra vez. Y tampoco lo puedes liberar. No tengo idea de qué estaban pensando, pero así está el asunto ahora. Es un camino sin salida. Se supone que la idea es que ya no haya tanta liberación de esclavos, cada vez son menos pero no termino de entender que tienen que ver los gladiadores en ello.

Aster regresó los papeles a North. Se quedó quieto, pensando en sus posibilidades. Ya no se le ocurrían muchas, a decir verdad.

-Y en cuanto al torneo…

-No es una opción, Aster-, dijo entonces North, sin que Aster siquiera pudiera concluir su idea-, pero hay una alternativa. La próxima semana vendrá el gobernador a conocer a los gladiadores que participarán. Es muy cercano al emperador, él mismo le concedió el puesto que tiene ahora. Se le encomendó conocer todas las casas antes del torneo.

-No entiendo a dónde quieres llegar.

North soltó un suspiro.

-Él suele ser amable cuando la gente le pide cosas fuera de la ciudad, ya sabes, tiene que quedar bien.

Aster se puso a la defensiva.

-No voy a rogarle a un politiquillo de segunda…

-No le tienes que rogar. Habla con él, ofrécele algún servicio que solo tú puedas dar. Así podrás convencerlo.

-Negociar no es mi fuerte.

North giró los ojos y estuvo a punto de suspirar con exasperación, excepto porque sabía que el carácter explosivo de su amigo era suficiente para ponerse en guardia y responder negativamente a todo lo que dijera.

-Yo negociaré por ti, entonces. Solo dime cuál es tu límite y no lo rebasaré.

Aster miró los papeles que habían quedado entre él y North, y no le fue difícil visualizar lo cruel que podría ser esto si no tenía cuidado. Miró a North. Luego miró hacia el suelo. Finalmente levantó la cabeza dignamente.

-Tú sabes mejor que nadie cuánto dinero tengo, y qué tan bien puedo pelear. Cuando se trata de Jack no tengo un límite, North-, se puso de pie y comenzó a caminar hacia la puerta-, has lo que tengas qué hacer.

-Una cosa más-, Aster ya había llegado a la puerta, y ahora volteó a ver a North-, de aquí al torneo intenta no meterte en problemas.

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Estaba pensativo, tanto, que el camino de regreso a su habitación le pareció largo y lento.

-Justo a quien buscaba. E. Aster Bunnymund.

Aster levantó la mirada. Frente a él, Groundhog sonreía con sus ojos afilados y su boca despreciable.

Decidió ignorarlo, pero al pasar junto a él, Groundhog salvó el espacio que los separaba y se le puso en frente sin dejarlo pasar. Cada vez que Aster trataba de eludirlo, volvía a pararse frente a él.

-Escuché que le diste una paliza a Hawk en el entrenamiento de hoy. Siguen tratando de reanimarlo, y el cobarde de Foxer dice que ya no quiere hacerte frente.

Aster le sostuvo la mirada. Groundhog sonrió.

-Yo no te tengo miedo, Bunnymund. Esos estúpidos no pudieron contigo, pero yo sé lo que puedo hacer para destruirte.

-Harías bien en tener algo de miedo, Groundhog. Realmente, tratándose de ustedes no voy a contenerme si tengo la oportunidad de cobrarme lo que le hicieron a Jack.

Groundhog lo miró en silencio un momento, y luego, una expresión de satisfacción cruzó por su rostro.

-Al menos sé bien que tienes un punto débil. No me costó lastimarte una vez, puedo hacerlo de nuevo cuando yo quiera.

Por toda respuesta, Aster se abrió camino empujándolo con el hombro antes de continuar por el pasillo a paso firme, haciendo lo que le era posible para evitar que su ansiedad se viera reflejada en una caminata precipitada.

Pero entonces, al avanzar por el pasillo, sus pasos fueron cada vez más veloces, casi sentía la presión físicamente de tener que llegar con Jack para asegurarse de que estaba bien. Cómo odiaba a Groundhog, que con unas palabras tan estúpidas y simples tenía tal capacidad de sacarlo de balance y hacerlo temer…pero Jack, Jack, no podía dejar que algo le sucediera y el solo pensar que en su ausencia le hubiera pasado algo lo hacía sentir que era el ser más inútil e inservible del mundo.

La lluvia arreció, y un trueno sacudió la Casa. Aster comenzó a correr.

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Cuando pudo acertar a la cerradura de la puerta con sus manos temblorosas, entró a la habitación, y se encontró con que Jack estaba sentado en la cama mirando hacia la ventana. Al verlo entrar, una risa nerviosa se asomó en su rostro, y Aster tuvo que hacer acopio de todo su autocontrol para no correr y estrecharlo en ese momento en sus brazos. Se limitó a avanzar despacio y a sentarse en la orilla de la cama y depositar su mano sobre una de las rodillas de Jack.

- ¿Te asustó el trueno, amor?

No quería que fuera obvio que trataba de tranquilizar su angustia. Jack le sonrió y negó suavemente con la cabeza.

-No, solo me sorprendió un poco-, Aster le sonrió también, aliviado, y Jack puso su mano sobre la de él- ¿para qué te quería North? Creo haber escuchado que te estaba buscando.

Por un momento, Aster sintió los músculos de su rostro queriendo hacer una expresión de tristeza, tal vez de preocupación o incluso de enojo. Pero se las arregló para regalarle a su esclavo una pequeña sonrisa negando con la cabeza, y contestar de la forma más natural que le fuera posible.

-Sólo quería informarme que la próxima semana recibiremos una visita del gobernador en persona-, ante la expresión de sorpresa de Jack, soltó una pequeña risa-, no te preocupes, amor, no es la gran cosa. North y yo lo hemos visto cientos de veces.

- ¿Y para qué es la visita?

-Quiere conocer a los gladiadores que participarán en el torneo- respondió, de la manera más sencilla que pudo-, recuéstate otro rato, si quieres. Aún no es hora de la comida.

Jack obedeció. Una vez que estuvo bajo las sábanas, miró a Aster otra vez y le sonrió.

- ¿No extrañas ir al comedor? Has estado tomando todas tus comidas aquí, conmigo. Debe ser aburrido en algún momento, ¿no?

Aster le sonrió, negó con la cabeza y le agitó el cabello.

-Nunca me aburro de ti, mi pequeño. Ahora descansa.

Jack asintió. No necesitó demasiado para volverse a dormir.

Aster tocó su brazo y al sentir su tibieza, y al inclinarse y besar su mejilla, apenas pudo decirse a sí mismo que esto era verdad, y que Jack estaba aquí, a su lado.

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A la hora de la comida, Jack y Aster estaban sentados en el sillón reclinatorio. Jack tocaba el arpa, concentrado como pocas veces, y Aster leía disfrutando la música de fondo. Toothiana entró al frente de un par de esclavas, una de ellas era Hagne, de quien Jack ya no se había preocupado en lo más mínimo, a decir verdad.

Dejaron los platos sobre la mesa y Toothiana se dirigió a Aster.

- ¿North te dijo lo la visita del gobernador? -, Aster asintió-, bien. Si necesitas cualquier cosa…

-De hecho, de eso quería hablar contigo-, pronuncio el gladiador mientras él y su esclavo se acercaban a la mesa. Aster volteó a ver a Tooth y le sonrió-, cómprale a Jack la mejor ropa que puedas encontrar. Quiero que luzca…- volteó a verlo. Jack se había sonrojado. Le sonrió-, aún más hermoso de lo que ya es. Aunque no creo que sea posible algo así.

Jack se sonrojó aún más y Toothiana comenzó a reír, encantada por su dulce expresión. Las esclavas permanecían inmóviles, en silencio.

-Bien. Algo tendré que encontrar, no te preocupes, me encargaré de que quede perfecto.

Cuando Jack volteó a ver a Aster finalmente dominando sus nervios, él le guiño un ojo antes de acercarse y besar su mejilla. Jack comenzó a reír alegremente.

Las esclavas y Tooth se retiraron de la habitación.

Esa noche tuvieron que dormir en la cama de Jack, pues la cama de Aster seguía húmeda. Pero no importaba. El mundo no tenía que ser demasiado grande mientras pudieran estar juntos.

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Jack se miró al espejo. Le gustó la forma en que el color de la túnica oscura resaltaba lo blanco de su piel. Se sintió extraño, permitiéndose esta vanidad, pero se imaginó la forma en que su amo lo vería, ahora que tenía las mejillas brillantes y los labios húmedos y suaves.

Muñequeras plateadas, tobilleras a juego y el mismo brillo que Toothiana había depositado en sus mejillas ahora estaba en sus hombros también.

-Pareces…una escultura de plata-, comentó Tooth con una pequeña sonrisa-, te ves muy bien Jack.

Jack se miró en el espejo por todos los ángulos que le fue posible. La túnica tenía un color oscuro, gris oscuro quizás, azul nocturno, casi negro, sería imposible definir la tonalidad. Le recordó vagamente al hermoso cabello oscuro de su amo y eso lo hizo feliz, de estar vestido de él.

Las esclavas salieron de la habitación a una seña de Toothiana, y Jack se sintió un poco confundido por ello.

-Ven Jack, siéntate conmigo. Necesito que hablemos de algo.

Jack la acompañó hasta el sillón y se sentó junto a ella. Parecía nerviosa, como si lo que le fuera a decir fuese algo muy grave. Pronto volteó a verlo.

-Jack…cariño, esta visita es algo muy importante para todos aquí, pero especialmente para ti y para Aster-, al oír esto, Jack se puso alerta-, no estoy segura de qué es lo que va a pasar, así que no te puedo decir mucho. Pero North me pidió que me asegurara de que supieras esto: Jack, esta noche debes de lucir espectacular todo el tiempo, debes sonreír, debes hablar con todo el encanto e ingenio que tengas…tienes que ser irresistible. ¿Comprendes lo que quiero decir? Las personas que vienen esta noche tienen mucha influencia, y si puedes ganártelos, le estarás haciendo a Aster un gran servicio.

Jack miró a Tooth sin terminar de entender qué tenía de útil que él se portara así, sin embargo, asintió. No perdería nada si hacía eso, suponía. Además, sabía que tenía que confiar en ella. Tooth era de las pocas personas que Aster permitía entrar en su habitación sin cuestionar, además de North y quizás Sandy, que se había aparecido por ahí un par de veces en la mayor calma. Si Aster podía confiar en ellos, Jack también podía.

-De acuerdo, Tooth.

-Bien-, ella sonrió y le acarició la mejilla antes de ponerse de pie-, también debes cuidarte mucho, Jack. No dejes que nadie te opaque ni intente humillarte.

Jack no esperaba este comentario, pero, a decir verdad, no le sorprendía recibirlo. Él sabía que era un blanco para muchos de los esclavos. No tenía que descuidarse. No iba a hacerlo. Estaba preparado.

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Jack jamás había visto la Casa tan arreglada, iluminada y viva. A decir verdad, era la primera vez que sentía que esta era de hecho una casa en todo el sentido de la palabra, y no un enorme calabozo de castigo.

Aster y los demás gladiadores estaban en el campo de entrenamiento haciendo demostraciones para los invitados. Había autorizado a Toothiana para llevar a Jack con los demás esclavos, bajo la condición que no hiciera trabajo con ellos, solo que estuviera allí para cuando el gobernador llegara y quisiera verlos.

Jack se sentía fuera de lugar ahí en la cocina, en un rincón, con sus ropas lujosas y sus joyas, con su piel cuidada y brillante, con su pelo suave y perfecto, entre los esclavos que se vestían tan pobremente y que se afanaban trabajando en esos instantes.

Toothiana supervisaba las acciones enérgicamente, sin perder de vista ni siquiera un detalle.

Jack quizás habría tenido motivo para permitirse ser un poco soberbio en ese momento. Querer que lo vieran…querer presumir lo que tenía, lo que era, el poder del que ahora podía disponer. En realidad, Jack no tenía poder sobre nada de esta casa, pero tenía poder sobre algo muy importante: sobre Aster. De tal forma que, si Jack quería, Aster se las arreglaría para poner toda esta casa a sus pies, haciéndolo ya no un esclavo sino un amo, alguien que podía hacer lo que quisiera cuando quisiera, alguien que podía disponer de su riqueza para cumplirse cualquier capricho.

Quizás Jack no estaba consciente de ello, pero en ese caso, él sería el único que no se daba cuenta. Verlo ahí parado en la cocina podría ser por sí solo una ofensa para el más harto de los esclavos. Jack era un esclavo igual que todos ellos, pero él podía estar de pie en una esquina sin ensuciarse y sin cansarse, luciendo hermoso, mientras todos los demás tenían que trabajar hasta el hastío.

Hagne había continuado desarrollando dentro de sí la rabia sorda que había sentido por el joven desde que lo vio tomar lo que ella había pensado que podría ser suyo. Al principio lo veía con lástima, pero al ver cómo se ganaba al amo Aster de nuevo, sin hacer prácticamente nada, y ponerlo de rodillas ante él con tanta facilidad sin tener que hacer otra cosa que mirarlo a los ojos, la lástima se convirtió en sorpresa, en incredulidad y posteriormente en molestia, en enojo, en rencor. Odiaba verlo y tener que admitir que era bello, como ni siquiera una mujer bella podría serlo.

Por eso no lo pensó mucho cuando llevaba con ella una olla de comida caliente y decidió que quizás podría dársele un mejor uso que el de llenar el estómago de alguien.

Caminó hacia él, que miraba hacia un lado, distraído, sin darse cuenta de que algo estaba a punto de ocurrir.

Caminó con el recipiente entre sus manos y se imaginó aquella hermosa ropa arruinada, pero mejor aún, aquella piel sin mancha adolorida, quemada, arruinada.

Caminaba cada vez más rápido, y a cada paso que daba, parecía que un hormigueo le dominaba el cuerpo. Cada vez más cerca de consumar su venganza…

Los brazos de Hagne fueron proyectados hacia un lado. Ya estaba cerca de Jack, pero la olla salió volando de sus manos y solo alcanzó a caer algo de su contenido en la ropa del joven. Jack miró sorprendido sus ropas manchadas y el estruendo de la olla cayendo al suelo con todo su contenido provocó que todo el mundo dejara lo que estaba haciendo y volteara a verlos.

Jamie había empujado a Hagne antes de que lograra su cometido, y ahora ambos se veían, uno con sorpresa, la otra con rabia.

Toothiana se abrió paso hasta ellos a grandes zancadas. Jack había continuado en silencio.

- ¿Qué está pasando aquí?

- ¡Ella iba a lanzarle eso a Jack! - se atrevió a decir Jamie, casi gritando, y Toothiana vio a la chica con severidad, preguntándole con la mirada si la acusación era cierta.

Jack se apresuró a calmar los ánimos-

-Tooth, no te preocupes, estoy seguro de que fue un accidente- sonrió, tomándola del brazo-, todo está bien, iré a cambiarme.

-Jack, no intentes disculparla-, advirtió ella-, no es la primera vez que causa problemas.

Hagne miró a Jack. Jack le sostuvo la mirada un momento.

No había pensado en vengarse, en realidad. Ella le daba lástima más que otra cosa. Había querido a Aster para ella, pero Jack estaba seguro de que no había sido por estar enamorada o algo así.

Hagne había querido, como muchos esclavos, salir de su condición de algún modo. Aster pudo haber sido la llave de su libertad, pero él le había quitado eso. En cierto modo, la entendía.

Eso no quería decir que Jack pensara ser indulgente con ella. Solo quería mantener algo de paz en una situación tan difícil para todos.

Volvió a sonreír y a mirar a Toothiana, recuperando en su cuerpo toda la seguridad que siempre había tenido…volviendo a ser el de siempre. El que salía de los problemas del mismo modo en que se metía en ellos; con las mejores intenciones y con una gran sonrisa. Al que jamás le hubiera importado algo tan banal y tan superficial como un par de piezas de ropa arruinadas.

-No es por defenderla, Tooth. Es que simplemente creo que hay mejores cosas de qué ocuparse en este momento.

Toothiana le regaló una sonrisa entonces. Hasta Jamie se veía aliviado por la reacción que estaba teniendo.

-Ve a ponerte otra cosa, entonces, no recibiremos al gobernador contigo así-, a continuación, volteó a ver a la esclava-, y tú, limpia este desastre. No creas que te has salvado de un buen castigo. Mañana verás.

Jack salió de la cocina con la mirada de Hagne taladrando su nuca.

No era que le importara en lo absoluto.

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Toothiana le había traído otra túnica esa mañana, pero Jack no se la había querido poner en esta ocasión por una razón muy simple; era de un blanco casi transparente, y de una tela tan delgada y suave que se le pegaba a la piel y realmente era algo…reveladora.

Jack la había amado desde que la vio, pero se había imaginado usándola para disfrute de su amo, y para nadie más. Se dio permiso de pensar que se le veía bien. Quería ver la reacción de su amo cuando la tuviera puesta, a veces no necesitaba mucho para provocarlo.

A veces uno de sus hombros al descubierto, una banda plateada a la altura adecuada de su brazo o de su pierna, o el hecho de que se descubriera un poco a veces, cuando hacía demasiado calor, eran pequeños detalles que hacían que su amo lo mirara diferente, con algo en los ojos que, aunque siempre estaba ahí, de pronto se revelaba y parecía más grande, más profundo.

Jack acarició la tela un momento, disfrutando su suavidad bajo la palma de su mano, antes de levantarla para ponérsela.

La ajustó alrededor de su cuerpo y se atrevió a verse en el espejo. Le gustó lo que vio. Cambió los accesorios plateados por dorados, y se puso más brillo en las mejillas y en los labios.

No había ojeras bajo sus ojos. Se veía tan saludable, tan vivo… extrañaba sentirse así. Extrañaba verse en un espejo y sentirse conforme con la imagen que le devolvía. Extrañaba tener una sonrisa permanente en su rostro…extrañaba ponerse ropa y sentir que le quedaba bien.

Volteó de golpe cuando escuchó la puerta de la habitación abrirse. Su amo entró a la habitación y, a juzgar por la forma en que lo miró entonces, no esperaba encontrarlo dentro.

- ¿Jack? ¿Qué haces aquí? Deberías estar en la cocina con…los demás…escla…- cuando su vista se adaptó a la ligera penumbra de la habitación, y percibió la delicada pieza de ropa ajustada al cuerpo de su esclavo, se quedó sin habla.

A sus ojos, y a ojos de prácticamente cualquier persona, la respuesta hubiera sido similar. Jack lucía bello, dulce, suave, hermoso, tierno, precioso, adorable… lucía como la arena más brillante de la más blanca y pura playa… se veía como… como un rayo de sol… tan cálido y perfecto…que verlo podía lastimar la vista…

-Una esclava me ensució la túnica que traía puesta, y tuve que venir a cambiarme- contestó, no queriendo decir el nombre de la esclava en cuestión ni darse por enterado de la forma en que su amo lo miraba. Aster avanzó lentamente hacia él y tocó su brazo. Jack volteó a mirarlo y sonrió- ¿está todo bien?

Aster estaba algo sucio, por haber llegado del entrenamiento apenas, pero a Jack no le importaba en lo absoluto. Se acercó y le dio un pequeño beso.

Aster asintió lentamente, y recibió su beso. Cuando Jack empezó a separarse, Aster lo sostuvo contra él. Jack sintió su respiración caliente y dulce, y permitió que lo besara aún más profundamente. Aster jugueteó con la túnica, comenzó a deshacer el nudo que la sostenía en su lugar y luego a meter las manos entre la tela para tocar su piel. Al sentirlo, Jack comenzó a reír de una forma llena de dulzura que, de ser posible, consiguió hacer a Aster sentirse feliz, muy feliz.

Estos pequeños momentos con su esclavo eran perfectos, diferentes. Jack no necesitaba meterse en la cama con él para robarle una sonrisa, bastaba con que le diera un beso y que riera para él, eso era suficiente para que Aster se enamorara más y más y sintiera que la felicidad, la verdadera felicidad, estaba al alcance de su mano.

Estaba casi seguro de que el amor tenía que tener un límite. No era posible que existiera en este universo algo infinito y aquí estaba, sintiendo que lo que Jack había despertado en él crecía, y crecía. Quizás esto era lo único, su amor por Jack. Quizás lo era. Él no podía estar seguro, pero para ello, lo mejor que se le ocurría era quedarse juntos, y descubrirlo. Y aún si su amor tenía límite, era ya tan enorme y placentero que no parecía que el final, el límite, fuera un obstáculo, se sentía más bien como un nuevo comienzo.

Verlo así vestido despertaba su pasión, y su curiosidad. Pero escucharlo reírse, y sentirlo feliz entre sus brazos, era lo mejor. Olvida la pasión, la lujuria. La ternura y el cariño eran lo que más llenaba su corazón en un momento como este.

-Aster, debo volver con los demás esclavos-, le dijo Jack entonces, interrumpiendo su traviesa exploración, sabiendo que si lo dejaba continuar no saldrían en toda la noche-, ya habrá tiempo para lo que quieras.

Aster comenzó a reír. Le encantaba que Jack fuera asertivo, le encantaba verlo confiado.

-Tienes razón. Ve, anda, me daré un baño rápido para bajar a la cena.

Jack se estiró sobre las puntas de sus pies para besar la mejilla de su amado, y Aster le correspondió con otro beso mientras el joven volvía a ajustarse la túnica.

Jack se miró una última vez en el espejo y se dio cuenta de que el brillo de sus labios había terminado en los labios de su amo, pero ahora los tenía más rosas y le gustó pensar que los besos y las caricias de su amo lo hacían ver aún mejor.

Se dio la vuelta y lo miró antes de que entrara a bañarse.

-Tooth me dijo que durante la cena tenía que ser…encantador. Fueron sus palabras-, Aster lo miró-, que si lo hacía estaría ayudándote en algo, pero no me dijo en qué. ¿Puedes decírmelo ahora?

Aster miró a Jack, evaluándolo cuidadosamente antes de emitir una pequeña sonrisa, y asentir.

-Necesito pedirle al gobernador un favor, Snowflake. Para eso necesito impresionarlo. Yo hice mi parte en el entrenamiento…en la cena será tu turno.

Jack asintió, comprendiendo.

-Y ese favor…

-Es algo un poco serio, Jack-, dijo ahora, su expresión grave acorde a sus palabras-, no puedo explicártelo ahora. Solo…has lo que te pidió Tooth y todo saldrá bien, ¿de acuerdo?

Jack miró a su amante un segundo. Unos cinco pasos los separaban. Él solía ser serio, pero esto era mucho más…parecía mucho más grave.

-Está bien-, asintió-, de acuerdo, lo haré. Pero me lo explicarás, ¿verdad?

-Sí, Jackie. No te preocupes por nada-, volvió a sonreír-, anda, ve allá y has que todos te envidien.

Jack emitió una sonrisa como el sol y salió de la habitación.

Aster esperaba que el baño lo relajara un poco, y que le ayudara a aclarar las ideas antes de tener que pasar por esto. No estaba seguro de que fuera a funcionar, pero algo tenía qué hacerse.

En fin, una oportunidad es una oportunidad.

Nada perdía con intentarlo.

Continuará…

Y bien, ¿qué les ha parecido hasta ahora?

Contestando a sus reviews:

Dianita-chan: Hey, algo de tiempo sin saber de ti n.n es decir, hace rato que me estás dejando review y no he tenido la decencia de contestarte, perdón TT-TT Jajaja, tus mensajes siempre me hacen reir XD mucha locura, pero está bien, es divertido y reconfortante saber que te gusta lo suficiente la historia como para meter tantos feels en lo que me escribes. EN cuanto al fic, espero que en este capítulo haya quedado un poco más claro porqué no es tan fácil que Aster libere a Jack. Lo quería explicar en el capítulo pasado pero no tuve oportunidad, no sentía que dar tanta explicación en el momento fuera oportuno. He sabido en muchos países y épocas tantas leyes tan absurdas que pensé que podía apoyarme en eso para darle sentido a lo que escribo ahora. Espero que tenga lógica o que cuando menos se entienda a dónde quiero llegar. Hace rato quería poner la perspectiva de Aster pero fue difícil llegar a ese punto. Un momento de todo pensé poner toda la historia desde la perspectiva de Jack, pero me di cuenta de que eso podría convertir a Aster en un mero recurso, un personaje secundario. Pero yo quería darle su protagonismo y la explicación de su comportamiento. Quería que se viera la oscuridad de los dos, no solo de Jack.

Nelson: Leí la idea que me dejaste, sin embargo en el momento ya tenía otras cosas planeadas y por eso no pude darte respuesta. En realidad la idea me suena mucho al primer fic que escribí de esta pareja, Silver Embrace, y en realidad no sé si pueda desarrollarla sintiendo que ya he hecho algo así antes. Para mí sería difícil. Gracias por seguir leyendo y comentando mi fic. Espero que tú y tu familia se encuentren muy bien :) cuida mucho a tu bebé. Espero saber de ustedes pronto.

Sora Heartless: Primero que nada, una disculpa. Leí lo que me pusiste por inbox y también el review que dejaste en el Oneshot y no he podido darles respuesta TT-TT pero quiero irme por partes porque si no me revuelvo, por favor tenme paciencia y seguro que lo consigo n.n Querida, concuerdo contigo en pensar que el amor puede ser una especie de locura :/ supongo que también depende de qué tan lejos la dejemos llegar. Creo que lo de Jack sí es como perderse a sí mismo, pero esto lo quiero explicar después. Y tienes razón también en que Aster es el menos alejado de la realidad. Siempre me pareció que a pesar de que en el canon sea tan explosivo y tan agresivo en ocasiones, tiene momentos donde es el más razonable o al menos parece serlo. ¿Has visto One Piece? De ser así, piensa en Zoro. Es un personaje fuerte, agresivo, pero su impulsividad, su prontitud para responder, casi siempre tiene detrás un plan o una razón de peso. Más o menos algo así veo en Bunny (y ahora en su versión humana, Aster). Espero que ver las cosas un poco más desde su perspectiva le dé más sentido a la historia. Lo de la salud de Jack según yo es algo psicosomático. Solo quisiera desarrollarlo un poco más, pero será en algún punto más oscuro en los siguientes capítulos. Quisiera darle más claridad de pensamiento, pero antes tiene que pasar algo, algo que lo saque de la bruma en que está, ¿qué cosa? Aún no lo sé. Hay demasiadas cosas que me falta por desarrollar y pensar que en otras historias a estas alturas ya se estaba resolviendo todo me sorprende darme cuenta de lo lento que ha tenido que avanzar esto para que, según yo, tenga sentido. Me gustó la idea de la muñeca que solo se mueve bajo la orden de su amo. Tiene mucho sentido para Jack al menos hasta donde va la historia. Espero que las explicaciones futuras a estas situaciones sean satisfactorias :) pero aún falta un poco para descubrir eso. Muchas gracias por escribirme y decirme tantas cosas sobre mis actualizaciones :D es un pago muy grande y muy especial por lo que hago, y no terminaría de agradecerlo nunca si intentara hacerlo. Muchas, muchas gracias Sora-chan. Te quiero mucho!

A quienes me escriben desde sus cuentas de fanfiction, les mandé mensaje privado. Revisen sus inbox!

Y en fin, espero que hayan disfrutado la actualización. BESOS Y ABRAZOS!

Aoshika