CAPÍTULO 12
-Lo odio ¿me oyes? Lo odio por lo que me ha hecho -decía Sora entre sollozos y pañuelos desechables -Todos son iguales. Puedes pensar que uno es diferente y de pronto PAM te das de bruces con que ninguno es capaz de mantener en su lugar el pantalón.
-Vamos Sora, no seas exagerada ¿No tú misma me has dicho que tu papá sólo tiene ojos para tu mamá?
-Si…bueno…siempre hay una excepción que confirma la regla. Pero Tai y Matt son definitivamente unos gusanos infieles.
Trató con todas sus fuerzas de contener un sollozo….pero fracasó rotundamente al cabo de unos segundos. Odiaba sentirse tan deprimida, pero no podía evitarlo. Haciendo un comparativo, cuando descubrió la infidelidad de Matt se sintió traicionada y furiosa, con la de Tai….estaba destrozada.
-Sora ¿has pensado por qué te sientes tan mal? Estás enamorada de Tai -aseguró Mimi con una sonrisa de suficiencia, que fue respondida por una mueca burlona de su amiga
-Oh ¿en serio? -el sarcasmo inundaba cada palabra, acompañado por una oportuna mueca burlona -Puff. Francamente Mimi llegas tarde. Yo ya había llegado a esa conclusión por mí misma
-¿Ah sí? -decepcionada por haber sido arruinado un momento que llevaba esperando, se dejó caer contra el respaldo del sillón
-Claro que sí. ¿Por qué crees que estaba buscándolo? Tenía pensado hablar con él, decirle lo que sentía, que deseaba llevar una relación…normal con él y que estaba dispuesta a hacer sacrificios con tal de que lográramos hacer funcionar lo nuestro ¡porque estaba convencida de que él también sentía lo mismo por mí! Pobre idiota de mí. Ahí iba yo con mi corazón en la mano, para encontrármelo con las manos en la masa. ¡Con Catherine! ¡Esa…esa…zorra! Maldita-mosca-muerta-no-rompo-un-plato-soy-tan-tierna. Ya me lo decía mi madre, cuídate de las más mansas, porque son las peores. Si no hubiera salido tan deprisa del lugar, ten por seguro que la hubiera matado a golpes. Nada me hubiera gustado más que arrancarle los ojos -Como si sus palabras no fueran lo suficientemente explícitas, con sus manos ejemplificaba adecuadamente la acción de apretujar unos ojos imaginarios, provocando un pequeño escalofrío en su amiga.
-Caray Sora, el amor te ha vuelto excesivamente violenta. Me das miedo.
-¡No seas ridícula! No eres tú a quien quiero matar.
-Lo cual me quita un enorme peso de encima, pero aún a riesgo de ponerme en riesgo tengo que decirte que te estás comportando como una idiota
-¿Perdón? -exclamó con incredulidad. Ella era la víctima, no merecía ser insultada en lugar de consolada
-Digo que actúas como una idiota celosa. Es decir, encontraste a Catherine desnuda en su sala pero ¿y él? Parecía estar ammmm…participativo
-¿Eso que tiene que ver?
-Eres un poco lenta con esto ¿verdad? Piensa un poco. ¿No crees que quizá fuera una seducción unilateral? Me contaste que Catherine está enamorada de él, y una mujer enamorada es capaz de muchas cosas, como intentar seducir al objeto de su afecto. Si mal no recuerdo tú sedujiste a Tai, sorprendiéndolo vestida con lencería
-Insisto ¿eso qué tiene que ver?
-Pues que lo tomaste por sorpresa.
-Sí…bueno, pero él respondió positivamente al estímulo
-Lo que no significa que hubiera pasado lo mismo con Catherine. ¿Cómo sabes que no pensaba rechazarla?-Mimi ignoró la mueca de incredulidad y continuó con su argumento -él te prometió fidelidad
-¿Y eso qué? Muchos también la prometen cuando se casan y al final no cumplen su promesa
-Cierto, pero francamente no creo que Tai sea de esos. Tengo la impresión de que él se toma sus promesas muy en serio, sin mencionar que es alguien absolutamente comprometido con sus amigos
-Eso no significa nada
-Yo creo que significa todo. Él es una persona absolutamente comprometido con lo que piensa, con quienes forman parte de su vida. Tú lo conoces Sora, lo conoces mucho mejor que yo ¿no lo ves?
-¿En verdad lo conozco? Francamente Mimi…en éstas semanas me he dado cuenta de que en realidad sólo creía conocerlo, nunca me tomé la molestia de ver mucho más allá de lo obvio
-Pero eso fue antes. Si él tumbó tus defensas al punto de que te has enamorado de él es porque en el fondo sabes exactamente la clase de persona que es. Una persona íntegra que sería incapaz de hacerte daño. Lo sabes pero la rabia el dolor te impiden verlo, lo que tienes que hacer es pensarlo detenidamente. Recordar cada minuto que has pasado con él y preguntarte ¿en verdad él me traicionaría? Sabes la respuesta, sólo debes recordarla.
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Casi una hora después de la llegada de Kari, los ánimos estaban más calmados. Demasiado calmado. Ambos se limitaban a comer en el más absoluto silencio y pendientes del contenido de sus respectivas comidas. Al menos eso aplicaba más a Tai, porque su pequeña hermana le lanzaba miradas de vez en cuando, intrigada y muerta de la curiosidad por saber lo que ocurrió antes de su llegada.
Kari era capaz de reconocer que quizá no era la más apta para hablar con el chico y que incluso cometió su personalidad libertina a veces lo persuadía de pasar tiempo con Tai en lugar de dedicarse a otras cosas sin importancia, pero lo conocía lo suficiente como para saber que sí quería respuestas, lo mejor era esperar a que fuera él mismo quien sacara el tema.
Estaba por dar un nuevo bocado cuando observó que el castaño dejaba su plato a un lado y abría lo boca para hablar. La intriga era tal que dejó su mano suspendida en el aire, con el cubierto a unos centímetros de su boca. Esperando…
-¿Cuándo vas a volver a trabajar? ¿O ya te has retirado? Porque evidentemente ya estás del todo recuperada, no deben tardar en darte un nuevo grupo de niños ¿eh?
Kari cabeceó de desilusión. ¿Acaso su hermano era tan ingrato que no podía contarle con pelos y señales lo ocurrido? No era tonta. Vio en el lobby del edificio a Sora salir con una expresión tan rabiosa que daba miedo y luego, cuando salió del ascensor al piso, se topó frente a frente con una Catherine devastada. Era suficientemente lista y obvio como para saber que ahí había pasado algo gordo ¡y quería saberlo!
"¡Un momento! Si le sigo la corriente, me abro a él y todo eso…¡quizá él también me corresponda con confidencias!"
Además, eso terminaba conviniéndole para hablar de ese asunto que era su visita. De todas maneras se sentía un poco incómoda por hablar de un asunto tan privado, pero sabía que era lo mejor y en verdad esperaba su reacción.
-Pues…no me he retirado, pero a partir del mes que viene tendré un nuevo trabajo-respondió con vaguedad antes de darle trago a su bebida
-¿Ah si? ¿De qué se trata?
-Estás frente a la nueva directora de la escuela distrital de Odaiba
Tai escupió al suelo el trago de bebida que había estado tomando en aquel momento.
-¿Lo dices en serio, Kari? ¿Han despedido al fin a la cretina de directora que tanto nos mortifico a nosotros de niños?
-Si. Al parecer una investigación descubrió que la robaba fondos financieros de la escuela para beneficio de ella.
-Cielos, debería estar más sorprendido, pero ese tipa nunca me ha parecido alguien de fiar.
Aunque la noticia relajó y distrajo a Tai, poniéndolo de buen humor, Kari se puso tremendamente seria antes de finalmente armarse del valor necesario para darle la noticia.
-Hay algo más que quiero hablar contigo
-¿Qué pasa? ¿Al fin me vas a hablar de él?
Kari elevó las cejas completamente asombrado.
-¿Sabías que estoy con alguien?
Por toda respuesta Tai se encogió de hombros, quitándole importancia al asunto y se inclinó sobre la mesa
-Era un poco obvio. ¿Qué me vas a decir? ¿Acaso van a dar un paso adelante y se van a ir a vivir juntos?
-Pues…de hecho es algo un poco más serio -el ligero tartamudeo y sonrojo que acompañaron sus palabras atrajeron por completo la atención del castaño -Nos vamos a casar.
Tai se tambaleó y a punto estuvo de caerse de la silla, lo cual provocó el fruncimiento del ceño en Kari
-¡¿Qué? Casarte ¿Tú?
-Ey, ¿por qué esa reacción? Yo nunca me he declarado enemiga del matrimonio o he dicho que nunca lo haría…solo no se había dado
Al verlo tan verdaderamente ofendida, Tai tuvo que hace verdaderos esfuerzos para contener la mueca de disgusto que le dio escuchar eso. Quería decirle 'Deja de bromear, sobre mi cadáver', pero se contuvo, respiro hondo y trato de parecer calmado y sereno
-Tienes razón, pero me has sorprendido. Bien ¿quién es la afortunado? ¿Lo conozco?
-Más de lo que crees. Se trata de TK
Tai permaneció impasible por unos segundos, hasta que todo su asombro salió en forma de un grito ensordecedor
-¡¿TK? -aquel grito acabó con su aire y respiró a grandes bocanadas hasta recuperar el aliento –Creí que ya lo habías superado. Que habían terminado hace tiempo ¿Desde cuándo volvieron y están juntos?
-Unos meses después de la muerte de nuestros padres
-O sea que terminaste sacando algo bueno de eso ¿eh? Lo que me sorprende un poco es que tú también lo amaras. Nunca vi alguna señal. Es verdad que siempre te referías a él en términos…ammm ¿cómo decirlo suavemente? De amigos o no lo veías como tu esposo, pero siempre negaste sentir algo tan fuerte por él. Siempre pensé que el te veía como un juego, que no te merecía. ¿Cómo iba yo a saber que él era especial? si hubiera sabido que las cosas eran así no lo hubiera golpeado aquella vez.
Kari se sintió ofendida por forma de pensar de tai, pero no lo demostró.
-Supongo que estaba muy acostumbrada a esconder mis sentimientos y él nunca tomó en serio mis sentimientos, luego la pelea contigo y la muerte de su madre…y pasó lo que tú sabes.
-Se encerró en si mismo ¿eh?
-Si.
El ambiente festivo menguó un poco, pero solo porque cada uno estaba perdido en sus propios pensamiento. Tai tratando de terminar de asimilar y ella preparándose para hacer la pregunta que más le importaba
-¿Estás molesto conmigo?
-¿Eh? ¿Por qué te casas con TK? Joder no. Pensé que nunca lo ibas a hacer, hasta estaba preocupado. Ya sabes lo que dicen 'hay una edad en que un soltera codiciada e interesante pasa a ser una solterona amargada' Tú ya eras muy amargada
Ambos sonrieron, para posteriormente el castaño ponerse serio
-No me molesta. Lo que pasó ya no se puede cambiar. Decirte que no me dolió que te desentendieras y te alejaras de mí, con todo lo que hemos pasado, sería una gran mentira y ambos lo sabemos. Pero ya pasado mucha agua bajo el puente desde entonces, me sigue pareciendo un acto de egoísmo que no creo llegar a entender con facilidad, pero…tampoco quiero seguir pensando en eso. Eres grande -tuvo que levantar la mano para hacer callar la protesta que la aludida estaba por hacer -has pasado muchas cosas y…ahora tienes la oportunidad de ser feliz. Tómala. Aún si estuviera enojado eso no debe importarte, agarra con ambas manos esta oportunidad y no la dejes ir.
Con toda seguridad estaba exagerando, pero darse cuenta de que su hermano parecía haber dejado el pasado definitivamente atrás y se estaban perdonando, era algo maravilloso. Sobre todo porque ella misma sabía que no se merecía tanta consideración por haberlo distanciado de su vida por ese tiempo, pero no iba a ponerle peros a un perdón que llevaba años deseando.
-Me has emocionado Tai -se limitó a decirle, ya de frente, con una voz que sonaba quebrada
-¿Ah sí? He de reconocer que si me dijeras que está embarazada y por eso te casas, entonces sí me sentiría algo molesto y furioso, pero como eso es algo imposible…
-¿Por qué imposible?
-Kari seamos realista. TK no muestra ánimo para nada, están más cerca de un sobrino que de un hijo
-Por tu propio bien espero que nunca repitas éstas palabras delante de él o serás hombre muerto -Tai tuvo que concederle la razón y asintió -Y ahora que sacas el tema de los sobrinos, pues a eso tienes que ponerte las pilas. Si te tardas tanto en casarte con una buena chica y darme sobrinos para cuidar y malcriar, será tu quien tengas que cuidar a tus sobrinos
Como si el tema hubiera terminado de dar todo lo que podía, ambos se quedaron callados mientras retomaban sus olvidadas cenas, pero esa razón tomó tan de sorpresa a Tai cuando Kari dijo
-No sigas mi ejemplo
-¿Mmmm?
-Yo permití que TK se refugiara y no lo confronté respecto a mis sentimientos, así desperdicié mucho tiempo y momentos irrecuperables
-¿Eso que tiene que ver conmigo? -le preguntó mientras evadía la mirada, como si la cosa no fuera con él y por eso no le importara
-He escuchado rumores, referentes a Sora y a ti
-Oh
-No voy a juzgarte. Ustedes ya están lo suficientemente grandecitos como saber lo que hacen, pero te conozco y sé lo que sientes por ella. Mi consejo es que intervengas de lleno, ve por lo que quieres. Mírame a mí. Me costó mucho tiempo, pero ahora estamos juntos
-Si estás tratando de animarme, no lo estás consiguiendo
-El ejemplo es malo pero la idea es buena. Lo que debes hacer es….
-Mira, en verdad no quiero hablar de eso ¿de acuerdo? -ordenó de mal humor -Además, tus consejos y ánimos ya no importan porque todo se terminó.
-Ammm. ¿Tiene eso que ver con que me encontrara a Catherine saliendo de tu departamento?
Su tino para adivinar la situación sorprendió mucho al castaño, pero aunque trató de cortar el tema para dejarlo de lado, se sorprendió a si mismo explicándole la situación a su hermana.
-Ella piensa que tengo una aventura con Catherine y me mandó al diablo
-Pues deberías explicarle la situación
-¿Para qué? No me gusta que piense eso de mí, pero…aunque no es la forma que deseaba, creo que es lo mejor. Esto no nos iba a llevar a ningún lado y a cambio eran muchos los riesgos. Por eso creo que dejarla pensando lo que quiera es lo mejor
-¿Lo mejor para quién?
-Mira no quiero consejos ¿de acuerdo? Querías saber lo que pasó, pues ya te lo conté. Ahora dejemos el maldito asunto porque no quiero seguir hablando -aseguró Tai sin dejar lugar a dudas. Kari hizo una mueca de tristeza, pero aceptó dejar de lado el tema -La noticia importante ahora es tu boda con TK. Se merecen el uno al otro.
Comenzaron a hablar sobre los otros temas aprovechando la reconciliación, en eso estaban cuando el celular del castaño empezó a sonar ruidosamente
-Joder. Tanto que insistieron que seguía de vacaciones -se quejaba mientras sacaba con esfuerzos el celular del pantalón -Que me presente de inmediato en la oficina. Rayos ¿Qué podrá ser?
-¿No tendrías un trabajo pendiente?
-No, me lo hubieran dicho en la mañana -de mala gana se levantó -El mensaje dice que es urgente así que será mejor que me apresure
-Un día de estos…me gustaría que fuéramos junto a las tumbas de nuestros padres. ¿Qué dices?
-El día que quieras, el día que quieras -respondió alegremente él, que veía en aquel gesto como la máxima reconciliación.
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Si bien el mensaje recibido lo molestó por haber tenido que interrumpir su conversación con Kari, con cada minuto que pasaba lo tenía más intrigado. Teniendo en cuenta la firmeza con que su jefe lo rechazó en la mañana, era bastante extraño que ahora decidiera convocarlo, así que no podía considerar la posibilidad de que alguien se hubiera enfermado y necesitaran un sustituto. De hecho cuanto más lo pensaba, más convencido quedaba que algo gordo estaba por ocurrir.
Sus sospechas se vieron reforzadas cuando entró a la sala de reuniones y se encontró a un par de sus compañeros, pero mayormente a miembros externos, algo que podía deducir porque muchos de ellos le eran desconocidos. En total eran unas 12 personas, que conversaban en voz baja, tratando de averiguar si alguien de los ahí reunidos sabían lo que se acercaba. Unos tres hombres, compañeros de la oficina, se le quedaron mirando con cierta hostilidad, pero como estaba acostumbrado a que no les caía bien a varios de ellos, no le dio importancia y prefirió buscar a alguno de sus amigos.
En una de las esquinas alcanzó a ver a Matt, pensó en acercarse a saludarlo y preguntar si sabía algo, pero al ver que estaba platicando con alguien decidió dejarlo tranquilo. En lugar de eso se dirigió donde se encontraba recargado a Izzi
-Hola Izzi ¿Tú sabes algo?
-Nada. Estaba por irme a casa cuando el jefe me detuvo en la puerta y me ordenó que me quedara.
Se levantó de la banca en que se acaba de sentar para servirse un vaso de agua cuando un grito sobresalió con fuerza por encima de las conversaciones, intrigado comenzó a girarse pero fue arrojado contra los casilleros por alguien.
Antes de que pudiera siquiera procesar lo que estaba pasando, un duro golpe impactó de lleno contra su nariz y le siguió otro a su mandíbula. En el lapso entre un golpe y otro logró reaccionar lo suficiente como para girarse y encontrarse frente a los furiosos ojos de Matt.
No lograba entender lo que estaba pasando, pero tampoco pensaba dejarse golpear cual si de un saco de boxear se tratara; esquivó un nuevo golpe y trató de forcejear para zafarse, pero lo único que consiguió fue que en lugar de ser golpeado contra los estantes, fuera contra el suelo.
A diferencia de la pelea entre Izzi y Daisuke, en aquella ocasión sus compañeros no se limitaron a ser simples espectadores sino que trataron de separarlos. Sin embargo era tal la rabia con que Matt atacaba, que aún con tres compañeros jalándolo de los brazos o de la ropa, no podían quitárselo de encima
-¡Maldita sea Matt, suéltalo!- dijo un compañero, cogiéndolo de la cintura para empujarlo
Hizo falta que otras dos personas lo mantuvieran sujeto por el cuello y los brazos para evitar que volviera a lanzarse contra él. Mientras tanto Tai tuvo que hacer uso de la ayuda de Izzi para incorporarse, porque sentía sus costillas adoloridas.
-¿Por qué? -preguntó Tai con voz dolida, aunque no era un dolor precisamente de los golpes
-¿Todavía lo preguntas? ¿Cómo te has atrevido?-rugió el rubio, una vez más trató de soltarse de sus captores para lanzarse contra él, pero alguien lo sujetó con fuerza por el cuello, deteniendo su avance pero no la furia que manaba de sus boca -Todo este tiempo te he considerado un amigo, pero mientras me doy la vuelta ¡Te has estado follando a mi novia! ¿Vas a negar que tus recientes vacaciones te las pasaste en la playa con ella? ¡¿Eh?
No pudo negar nada. Pero no fue porque no se le ocurriera alguna excusa o una forma de asegurarle de que sólo eran mentiras, sino porque el darse cuenta de que su secreto estaba a luz de todos…lo tenía helado. Su mayor temor desde que aceptó realizar esa locura con Sora se estaba haciendo realidad.
Matt podía tener miles de defectos como novio, como persona y como amigo, pero eso no significaba que para él fuera casi como un hermano. Se conocían desde niños y, aunque les costó trabajo dejar de competir y desarrollar una amistad, lograron una muy sólida. Una que en esos momentos estaba totalmente derrumbada.
-Lo…lo lamento -que vacías sonaban aquellas palabras frente a la magnitud de la ofensa cometida, pero no tenía otras. No delante de todos sus compañeros que no tenían por qué enterarse de sus motivos. Si tenía que perder su amistad por proteger la reputación de Sora, que así fuera
-Más lamento yo haberte visto como a un hermano todos estos años, porque lo único que has hecho ha sido esperar el momento oportuno para darme la puñalada en la espalda
-¿Qué demonios pasa aquí?
La aterradora voz de su superior llegó con rudeza desde la puerta y todos se cuadraron, incluso Matt, finalmente lo dejan libre porque saben que será incapaz de hacer algo delante de los superiores. Su jefe caminaba mirándolos con dureza pero también con curiosidad
-He preguntado ¿qué está pasando aquí?-repitió, parándose a un par de pasos de los involucrados -¿Quién inició la pelea? -aunque la pregunta fue dirigida para todos los presentes, nadie ofreció respuesta -¿Nadie sabe? Entonces tendré que obtener las respuestas por mí mismo y por la cara que tiene Kamiya, es obvio que fuiste tú quien inició la pela ¿no es así Ishida?
-Sí señor -respondió de mala gana el acusado, sabiendo que no había forma de negarlo
-Me has decepcionado profundamente -dijo el jefe, colocándose frente al rubio, algo que aprovecharon sus compañeros para alejarse discretamente y evadir su mirada, por si acaso también se veían salpicados del regaño -Estamos ante un caso y situación importante, llamo a los mejores hombres ¿y qué pasa? Que uno de ellos se porta como un chiquillo iniciando una pelea con uno de sus compañeros. Lárgate. Estás fuera de este caso y date por suspendido las próximas dos semanas
Matt parece estar a punto de protestar, incluso se giró en dirección del superior, al cual observa con coraje mientras aprieta los puños por la impotencia que sentía al verse castigado tan duramente y delante de sus compañeros. Finalmente logró controlarse y luego de murmurar una aceptación, salió del lugar.
Todo aquella situación tenía a los presentes sumidos en la incomodidad y el asombro, excepto por uno de ellos, quien estaba absolutamente feliz. Ken no tenía pensado revelar su carta más valiosa tan pronto, pero una pelea con Matt, referente a los resultados adversos de la último caso en que participó ante de irse de vacaciones, desbordaron su necesidad de fastidiar a Matt. No era como planeaba usar la información, pero la cara del engreído Ishida….lo valía. Si a eso le sumaban el hecho de que estaba suspendido, no tenía duda de que las cosas le resultaron mucho mejor de lo esperado.
Una vez que Matt se hubo ido, el jefe se acercó hasta Tai para observar de cerca sus heridas.
-¿Estás bien? ¿Crees tener algún problema para salir? Porque la reunión a la que iremos es muy importante y necesitamos que estés en óptimas condiciones
-Sin problema. Son golpes sin importancia
-Bien. Porque no puede haber un solo fallo en la esta reunión que haremos. Un solo error puede significar la muerte.
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Era ya de noche cuando Sora finalmente se decidió a abandonar el refugio que le significaba el departamento de Mimi para regresar a su propia casa. Como su amiga tenía turno en el hospital tuvo que dejarla sola, pero como no le gustó quedarse sola en un espacio que no era suyo y perdida en pensamientos deprimentes, decidió que era algo que podía seguir haciendo desde su casa.
Cuando entró en su departamento se llevó un tremendo susto cuando una lámpara de la mesilla de la sala se prendió sin que ella la activara. La luz que emitía la lámpara iluminó suavemente la habitación, pero sobre todo al hombre que estaba sentado en su sofá.
-Matt -susurró nerviosamente. Él era la última persona que esperaba ver ese día, pero sobre todo la desconcertaba su actitud. Aunque los separaban un par de metros, podía sentir sin problemas la rabia que emanaba -¿Qué haces aquí? Pregunto la pelirroja
-Esperándote -fue su sencilla respuesta mientras se levantaba del sillón y se acercaba a ella con la misma fluidez de movimiento con que lo haría un tigre a su presa -He estado esperándote porque hay algo que quiero preguntarte. ¿Desde hace cuánto te acuestas con mi mejor amigo?
