Disclaimer: Naruto no me pertenece, es una obra Masashi Kishimoto... Pero la historia es original de mi persona.


Elección

No entendía porque Ino se estaba comunicando… o tratando de comunicar conmigo a esas horas de la noche, al comienzo le quite importancia y la ignore, pero de poco a poco su voz, triste y quebrada empezó a resonar en mi cabeza una y otra vez, repitiendo la misma frase todo el tiempo "Lo siento…", "Kurama lo siento mucho…" y después de escucharla por diez minutos seguidos empecé a fastidiarme, apreté mis colmillos y finalmente estallé en rabia.

¡Con un demonio niña, que tanto te disculpas! ―Y entonces la vi, tirada en una esquina, abrazando sus piernas, con su rostro lleno de lágrimas amargas… llegué a dudar que esa persona fuese la misma Ino que había estado tratando a Naruto durante los últimos meses.

Lo siento Kurama… ―Tartamudeó, sacándome un tic en mi ceja.

Ya basta…

Lo siento…

Deja eso… ―esas últimas palabras la arrastré al borde de mi paciencia, tan pronto sentí que se le volverían a escapar esa misma odiosa palabra de su boca me adelanté―… Repite eso una vez más… y voy a darte razones para gritarlas hasta que se desgarre tú garganta. ―lo último que escuché fue un "Lo…" y la niña se silenció para seguidamente hundir su rostro entre sus rodillas.

«¿Qué rayos le sucedió a esta niña?» Siendo honesto, esperaba que me contestara, se burlara de mi amenaza… no que se hundiera en su miseria. En primer lugar… ¿Qué le causo dicha miseria?

Lo conseguí ―pronunció en un delgado hilo de voz. Yo alcé mi ceja en respuesta, lo cual dudo mucho que hubiera notado, su mirada se veía perdida en algún punto delante suyo.

¿Qué conseguiste, niña?

Tus recuerdos, los vi… ―alzó su mirada llena de tristeza mientras las lágrimas empezaron aflorar nuevamente de sus ojos―, los sentí…

Ante sus primeras palabras, quedé pasmado, de verdad logró extraer recuerdos desde el chakra, en especial unos tan antiguos como los que había seleccionado. Pero fueron las siguientes las que me confundieron y me dieron una pista de su actual situación.

Que quieres decir conque… ¿los sentiste? ―Ino bajó su mirada esquivando la mía, soltó sus piernas y las estiró, fue entonces noté las heridas que tenía en su cuerpo, en sus manos muy probable producto de mi chakra― Oye…

―No puedo ―pronunció apagada bajando su cabeza, noté un pesar demasiado grande y mucho dolor en su voz―, no puedo hacerlo, es inhumanamente posible usar esta técnica…

Oye, niña… ―no me respondió, solo se quedó en silencio cabizbaja, recogiendo una de sus piernas para apoyarse en ella. Suspiré, la situación se estaba volviendo muy pesada y ella no tenía culpa de mi mal humor, decidí optar por otro acercamiento, uno donde yo podría mirarla directamente a los ojos.

Coloqué mi manos –sí, mi mano– sobre su hombro y ella inmediatamente alzó su cabeza, esta vez encontrándome con la forma semi-humana en la que ella me dibujaba cada vez que nos adentrábamos en la mente de Naruto

Escúchame bien niña, no puedo saber por lo que pasaste si no me lo dices…

Por el contrario Kurama, sabes muy bien por lo que pasé… aún que… ―Ino hizo una pausa, bajando su mirada hacía su mano izquierda―… es lo contrario, se muy bien por lo que pasaste Kurama.

No termino de entender niña, explícate ―Ino suspiró regresándome la mirada, una llena de dolor y a su vez… transmitía empatía, empecé a entender lo que quería decir antes de lo que me explicara.

Esta técnica, Kurama; no es ver, leer o escuchar los recuerdos, es vivirlos ―extendió su mano derecha hasta mi mejilla mientras sus ojos se volvían a llenar de lágrimas―. Cada momento de amargura, cada instante de odio, de dolor, resentimiento e impotencia que experimentaste cuando el sabio los dejo a ti y a tus hermanos recorrió todo mi ser, toda la carga emocional que te produjo ese instante en vida, se volvió mío por completo.

Ahora, si se me era comprensible su situación, Ino me había pedido concentrarme en un recuerdo, entre más antiguó mejor y eso hice, busqué en mis memorias el recuerdo más antiguó que conservó, el cual es uno de los más tristes. Ino volvió a bajar su mirada si apartar su mano de mi rostro.

En un comienzo, no entendía porque me sentía de esa manera hasta que me di cuenta que sollozabas, quise terminar la técnica en ese instante pero el dolor era tan grande que no pude, me congelé por completo ―la chica nuevamente regreso aquella posición cohibida, abrazándose a sí misma, prosiguiendo con su voz temblorosa y quebrada―. Lloré, lloré como… Si tienes idea. Por si fuera poco, tus recuerdos evocaron mis propias memorias de mi padre, de su muerte y fue ahí que me terminé de quebrar.

―Ino…

¿Cómo se supone que puedo usar esta técnica en Naruto? ―me miró consternada y con su rostro hecho pedazos―. Incluso si corto toda comunicación con mi cerebro, aquella que me permite sentir, sus recuerdos pasaran a ser míos también. Con un solo instante de tú vida me destroce a mí misma, he llorado por casí una hora entera. En el caso de Naruto estamos hablando de ¡Diecinueve años de vida, quince si nos ponemos técnicos! Cada momento de dolor, de frustración que experimentó Naruto se volverá mío. Cada momento de gozo, de júbilo…

Y sus palabras se silenciaron con sus labios temblando y una expresión de horror que no había visto en ella… Y conociéndola a ella y a los humanos en general, tenía una muy buena idea de que momento de la vida de Naruto no deseaba experimentar en lo más mínimo.

No puedo Kurama… simplemente no puedo… ―Ino cubrió su rostro con sus manos, echando su cuerpo hacia atrás, la vi respirar profundamente, supongo que para intentar calmarse―. No puedo hacerlo.

Yo suspiré ante sus palabras, sentándome frente a ella de piernas cruzadas, cerrando mis ojos y respirando profundo. No la culpaba por estar en esa situación en la que su mente dejó de trabajar y no estaba considerando una posibilidad que yo sí lo había hecho y daba por sentada.

Tienes razón, no es humanamente posible resistir esa técnica… ―enuncié con un tono creído, buscando llamar su atención―… entonces, lo que necesitas es alguien que no sea humanosonreí ampliamente abriendo mis parpados, encontrándola impactada por mis palabras con su mirada fija en mí.

Ku, Kurama; te das…

Sé muy bien lo que estoy diciendo niña ―la interrumpí con una sonrisa―, esa técnica tuya debe de estar en su fase más básica, es decir; la puedes usar contigo nada más. Pero sé muy bien que la evolucionaras y podrás usarla con alguien como canalizador de esta. Quiero que la canalices atreves de mí, deja que yo me encargué de absorber esa… "carga emocional"

Ella parpadeó un par de veces ante mi propuesta, la vi tragar antes de hablarme.

Ku, Kurama, esto va más allá de ser un tercero, un observador; vas a ser Naruto en todo el sentido de la palabra.

Niña, he estado con Naruto toda su vida, no hay nada que el chico haya vivido o experimentado que pueda sorprenderme o destrozarme, la razón por la cual Naruto y yo nos llevamos tan bien es porque él me entiende, me comprende, jamás me juzgo por ser quien soy ni por lo que vivió gracias a mí. Por eso elegí quedarme con él en lugar de irme cuando terminó la guerra ―suspiré, levantando la mirada―. Lo menos que puedo hacer es ayudarle a recuperar sus recuerdos.

Ku, Kurama… ―me llamó Ino, a lo cual yo giré para encararla, encontrando su ser un poco cohibido. Lo siguiente que hizo fue realizarme una pregunta extraña, a la cual contesté con una pregunta, su respuesta fue romper nuestro contacto visual. Yo solté una sonrisa ante semejante acto, renegué para seguidamente responder, sus parpados se abrieron de golpe y el asombro se marcó en todo su rostro.

Siguió cuestionándome acerca de lo que acaba de responder, mis respuestas parecían asombrarla cada vez más, o por lo menos… aliviaban algo del dolor que llevaba consigo, uno que en ese momento desconocía.

Gra… Gracias… ―replicó cabizbaja mientras lagrimas caían sobre sus piernas―, de verdad Kurama, muchas gracias.

Ya deja de llorar niña, no tienes motivos.

Sí, si los tengo ―la vi limpiarse los ojos, me encaró una vez más sonriéndome ampliamente―solo, solo que no son los que te imaginas ―Suspiré, entender a Naruto era fácil, una mujer… salvo por la chica de las coletas… Tenten si mal no recuerdo, las otras que rodean a Naruto son problema y medio cada una, siempre complicándose la vida por cosas simples.

Como sea ―me levanté y procedí a sacudirme el polvo de las piernas― Y bien, ¿Qué piensas de mi idea?

Tres día ―replicó con una sonrisa desafiante― dame tres días más y tendré listas cada una de las técnicas que necesitaremos para comenzar la recuperación final de Naruto.

Le sonreí de vuelta, extendiéndole mi mano la cual ella aceptó.

Solo espero no te arrepientas a medio camino Kurama…

Ya te lo dije, esta es mi decisión, se lo debo y aun así no quedaré saldo con él.

Hasta la fecha, no me he arrepiento de haber sido el medio para canalizar el "Sifón de memorias" de Ino, mi único arrepentimiento fue permitirle a Ino hacer algo antes de tiempo.


Un capítulo corto, lo admito pero tiene su razón de ser, así como esa parte que sé que todos ustedes se deben de estar rascando la nuca confundidos, todo será explicado a su debido momento :)

Para el siguiente capítulo… bueno, ya pueden imaginarse lo que vendrá y si no… bueno, esperen para descubrirlo. Nos seguimos leyendo, cuídense y hasta la próxima :)