LOS PERSONAJES SON DE STEPHENIE MEYER, LA HISTORIA ES COMPLETAMENTE MÍA


La boda

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Edward

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Observé a mi cuñado cruzar la habitación de un lado a otro, es el día de su boda con Leah por lo que el pobre estaba más nervioso que nunca.

Todo estaba listo para el gran momento, los hombres ya estabamos prontos y esperando por las mujeres que se terminaban de arreglar en el otro lado de la casa, Bella y Rosalie insistieron mucho en eso de mantener a los novios alejados del otro las horas previas a la ceremonia.

Se me hacía difícil de creer que hasta hace tan solo unos meses este día no era más que un plan, ahora estabamos aquí ultimando los detalles del que será un momento inolvidable, y no solo para los novios.

Bella y yo estabamos a pocos días de cumplir nuestro primer año juntos, un año que si bien fue bastante movido podría catalogar como uno de los mejores de mi vida. La amaba como jamás imaginé amar a alguien, Bella Swan se había hecho un lugar en mi vida y en mi futuro desde aquel primer momento en el que me perdí en sus ojos cafés, cada vez era más consciente de ello por lo que de un tiempo hacia acá la idea del matrimonio venía rondando en mi cabeza.

Se lo mencioné a Jasper y Emmett varios días atrás, mi hermano se sorprendió visiblemente al notar que hablaba en serio pero se recuperó con prontitud para asegurarme que me apoyaba en cualquier decisión que tomara, Jasper sonrió y pensó que teniendo en cuenta mi cáracter ya había demorado mucho en proponerlo. Solamente me faltaba escuchar la opinión de Jacob al respecto, nosotros siempre nos llevamos bien y hasta lo consideraba un amigo pero hablamos de su hermana, yo quería casarme con su hermana menor, quería su opinión al respecto, y su permiso si es que era posible.

Un fuerte golpé que pareció venir de la cocina lo hizo detener su caminata en seco. Atravecé la habitación y me coloqué cerca de la ventana desde donde se podía ver el jardín donde tendría lugar la recepción, además de algunos asistentes que daban los últimos retoques antes de que todo comenzara.

―Jacob tienes que tranquilizarte, me estás poniendo nervioso a mi – la verdad ya me estaba mareando con tanta vuelta.

―No puedo evitarlo, estoy algo nervioso.

―¿Algo? – reí, pienso que se quedó corto.

―Bueno, mucho. Pero imaginate en mi lugar, ¿no estarías igual? – vaya, parecía un buen momento para hablar ahora que él sacó el tema.

―No lo creo, más que nervioso estaría eufórico – me detuve un momento pensando en como abordarlo – Jake. Hay algo que quiero decirte.

―¿Debo preocuparme? – se giró para encararme, negué suavemente intentando eliminar la expresión preocupada de su rostro.

―He estado pensando en algo y quería saber tu opinión al respecto.

―Te escucho.

―Quiero casarme con Bella – se quedó parado mirándome, visiblemente sorprendido ante mis palabras, supongo que imaginó muchas cosas menos esto.

―Bueno, wow. Lo siento, me tomaste por sorpresa – rió pasando una mano por su cabello – ¿cuánto tiempo llevas pensando en esto?

―Algunas semanas – aclaré –, sé que puede parecer pronto pero es ella Jake, es Bella la mujer a la que amo más que a nada y con la que quiero pasar el resto de mi vida.

―Sé que la quieres – sonrió, agradecí el no ver nigún rastro de enojo o rechazo en su rostro – ¿y qué piensa Bella al respecto?

―No lo sabe, quería hablarlo contigo antes de hacer alguna cosa.

―Te agradezco el gesto, significa mucho más de lo que crees. Es difícil para mi decir esto Edward porque en muchos aspectos todavía la considero una niña, pero sé que te ama de la misma forma que tú a ella por lo que no puedo oponerme. Y con sinceridad, no imagino a nadie más que la merezca.

Sentí como si un peso hubiera sido sacado de mis hombros, él estaba de acuerdo con esto.

―Gracias, muchas gracias – contesté estrechándolo en un amistoso saludo.

Antes de que pudiera decir algo más, la puerta se abrió dejando ver a Emmett y a Jasper visitiendo elegantes trajes negros bastante similares a al mio.

Mi hermano avanzó con una sonrisa hasta nosotros y golpeó la espalda del Jake con más fuerza de la necesaria.

―¿Cómo está el novio? – preguntó a gritos, Jasper rodó los ojos.

―Haciendo un hoyo en el piso – murmuré divertido ganándome una mirada penetrante de Jake.

―Muy gracioso – no se notaba enojado, y estaba visiblemente más tranquilo que antes.

―De qué otra forma podría estar, ¡el hombre va a a echarse la soga al cuello!

―Lo dices como si fuera la muerte – criticó Jasper.

―Cuidado Emmett, mira que estás con una de mis hermanas – él tragó en seco y se mantuvo en silencio mientras que Jasper y yo nos soltamos a reír.

Sam, quien sería el padrino de Jacob, entró en la habitación avisando que ya el momento de salir para la iglesia. Aún con tráfico y todo no nos tomó más de veinte minutos llegar hasta allí, en el trayecto los nervios de Jake regresaron aunque esta vez pudo controlarlos mejor.

La iglesia fue llenandose de a poco, aunque parecía muchísima más gente sabía que no habían más de ciento treinta invitados. Reconocí a varios de los chicos del club como Angie, Tyler o Bree y otros más a los que solo había visto un par de veces, también estaban presentes unos cuantos socios de Jacob con sus respectias parejas, las compañeras de trabajo de Leah, familiares lejanos de ambos, amigos antiguos de los Swan entre los cuales se encontraba detective Demetri con su esposa Lauren, y finalmente mis padres y los de Jasper.

Finalmente nos acomodamos en nuestros respectivos lugares, solo faltaba esperar a que llegara la novia.

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Bella

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Las damas de honor terminamos mucho antes de lo que habíamos planeado en un principio, y debo decir que nos veíamos fantásticas. Los vestidos quedaron a cargo de nuestra futura diseñadora quien practicamente rogó para que le permitieran crearlos, Leah por supuesto no se negó y mi amiga se volvió completamente loca.

Alice sólo le preguntó el color y el estilo que más le gustaba antes de poner manos a la obra, incluso no nos permitió verlos hasta que estuvieron casi listos, eso me dio algo de temor porque si bien ella es muy buena en su trabajo siempre tiende a irse a los extremos. Por supuesto no tenía de qué preocuparme, los vestidos eran largos de un color verde olivo y tenían un bonito escote corazón, eran mayormente similares aunque contenían pequeños detalles que los diferenciaban entre si, eran simplemente hermosos(*).

Ahora las tres estabamos vestidas, peinadas y maquilladase esperando por Leah que terminaba de arreglar su traje con la diseñadora. Si bien Alice trabajó en el vestuario de las damas no se animó a hacer el de la novia ya que según ella todavía no estaba lista para tal reto.

Ella apareció minutos después con un hermoso vestido blanco strapless de dos piezas, tenía bordados de flores a lo largo de todo el vestido haciendolo resaltar aún más y un precioso velo acomodado firmemente a su moño, decir que estaba bellisima era poco(*).

―Estás guapisima, Jake morirá cuando te vea – Rosalie apretó firmemente sus manos.

―Gracias chicas, no puedo creer que estoy a solo un par de horas de casarme – todas reímos, la comprendía perfectamente, yo todavía no caigo en que mi hermanito vaya a casarse finalmente.

―Espero que ya esten... – entró una alta morena de ojos oscuros y sonrisa ángelical pero se detuvo a media palabra al ver a la novia – LeeLee, te ves tan hermosa – habló la morena con los ojos aguados.

―Emily – susurró Leah cruzando la habitación para abrazar fuertemente a su mejor amiga – estoy tan feliz de que estés aquí, te extrañé tanto.

―Oh, por supuesto que si. Yo también te extrañé – bromeó secándose unas pocas lágrimas, ni siquiera había empezado la ceremonia y ya comenzaban a llorar.

―¿Están todas listas? – preguntó Emily en general.

―Todavía no – rió Alice – ya tienes algo nuevo.

―El vestido – señaló Rose.

―Algo prestado... – Alice tomó un estuche negro y sacó de el un bonito collar de perlas, se lo colocó con cuidado en el cuello mientras Leah se miraba en el espejo – cuidalo mucho, lo quiero para mi boda – bromeó al ver que la novia acariciaba el collar sin dejar de verlo.

―Algo azul... – Rosalie le acercó unos pequeños sujetadores azules y se los colocó estrategicamente en el cabello cuidando de no despeinarla.

―Y algo viejo... – saqué de mi bolso la caja de terciopelo, la abrí y saqué de ella el anillo de oro amarillo con zirconia que formaban un bonito entramado – este anillo era de mamá, Rose y yo solíamos pelearnos cuando éramos niñas por quien lo usaría para su boda – reí suavemente recordando las viejas discusiones con mi hermana, vi de reojo que Rosalie tenía una sonrisa triste en el rostro al recordarlo pero se veía feliz por lo que estaba sucediendo ahora –, pero, nosotras creemos que debes tenerlo tú.

Lo deslicé en su dedo mayor tal y como mamá lo usaba, sonreí curiosa al ver que le quedaba perfecto.

―Bella, Rose – susurró mirándonos de vez en vez – yo... yo no... no puedo, era de su madre, debe tenerlo alguna de ustedes.

―Está bien Leah, acéptalo, sé que si estuviera aquí te lo daría ella misma – mi hermana se acercó a nosotras.

―Oh, gracias. No saben lo mucho que significa para mi – las tres nos abrazamos llorosas pero con grandes sonrisas mientras que Alice y Emily nos observaban conmovidas.

Luego de nuestro intercambio le permitimos a Leah unos minutos a solas con su padre pues ambos lo necesitaban.

Salí de la habitación con el brazo de mi hermana sobre mis hombros, sabía que ambas pensabamos lo mismo, en cuánto nos gustaría que nuestros padres estuvieran aquí hoy, yo deseaba creer que desde algún lado ellos nos observaban profundamente dichosos por nuestra felicidad.

―Eres una chica muy generosa tú – bromeó Rose sacándome de mis pensamientos.

―Tengo mis momentos – reí siguiendo su juego.

Finalmente, después de retocar nuestro maquillaje, partimos hacía la iglesia. Harry llevó a su hija en la parte de atrás del auto junto con Emily y su ahijado Seth quien estaba allí para ayudarlo. Alice, Rose y yo viajamos en un segundo vehiculo para tener así más espacio.

Cuando nos detuvimos frente a la iglesia Leah ya estaba saliendo del auto con ayuda de su padre, Emily la saludó por última vez antes de entrar a ocupar su lugar de madrina mientras que las chicas y yo nos acomodamos listas para empezar. La marcha nupcial comenzó, Alice fue la primera en entrar seguida de Rosalie y después yo, todas las miradas fueron hacia nosotras. Le sonreí a mi hermano que estaba felizmente parado en el altar, al primero que noté después de Jake fue a Edward que se veía completamente irresistible, tanto que por un segundo mi menté viajó hasta un universo paralelo en donde esta era nuestra boda. Salí rápidamente de ese estado, lo último que necesitaba que por estar distraida terminara cayendo en el medio de la iglesia.

Me paré junto a Rose, Edward me guiñó un ojo en el momento que lo miré ganándose una gran sonrisa de mi parte. Harry le ofreció a un embelezado Jake la mano de su hija antes de tomar su lugar.

―Hermanos, estamos aquí reunidos para unir a esta pareja en santo matrimonio… – finalmente sucedía, después de todas las tragedías, del miedo, de los meses y las discusiones sin sentido mi hermano finalmente se estaba casando.

Mi mente vagó por todos los recuerdos de nuestra infancia, y mientras recordaba miraba al hombre frente a mi a punto de unir su vida con la de una mujer a la que consideraba perfecta para él.

―Los anillos – pidió el padre trayéndome de nuevo, Sam los sacó de su bolsillo y se los entregó para bendecirlos – ¿Jacob Swan aceptas por esposa a Leah Clearwater para amarla y respetarla, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza hasta que la muerte los separe?

―Acepto – mi hermano tomó el anillo y lo colocó en el dedo de su mujer.

―¿Leah Clearwater aceptas por esposo a Jacob Swan para amarlo y respetarlo, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza hasta que la muerte los separe?

―Acepto – repitió la acción colocando en anillo en la mano de Jake.

El padre continúo.

―Si alguien se opone a este matrimonio que hable ahora o calle para siempre – silencio – entonces los declaro marido y mujer, puede besar a la novia – sin perder tiempo mi hermano agarró la cintura de Leah y la atrajo hacia él para darle un beso de película causando las risas de todos los presentes, cuando se separaron tenían sendas sonrisas en sus rostros.

La recepción era fantástica, Jake y Leah decidieron hacer la boda temprano para poder disfrutar de la fiesta el mayor tiempo posible. Estaba doblemente orgullosa pues además del hecho de que mi hermanito contrajo nupcias, la decoración, la comida y la música eran perfectas, las chicas y yo trabajamos mucho para que este día fuera espectacular y lo habíamos logrado.

Aproveché la fiesta para saludar a quienes no pude ver en la iglesia, me entretuve hablando con Angie que increiblemente llegó de la mano de su novio que no era otro que el doctor Cheney, o Ben como volvió a pedirme que le llamara, Edward también parecía sorprendido por la coincidencia. Saludé felizmente a Esme y Carlisle, y a los Whitlock, también vi a varios de mis compañeros de trabajo, reconocí a algunos de los socios de mi hermano y un par de ex-compañeros de mi padre como por ejemplo Demetri.

El discurso del padre de la novia fue muy emotivo, creo que todas las mujeres terminamos llorando pero era imposible no hacerlo. Entonces, cuando Leah aceptó bailar con su padre, tomé su lugar y tuve mi momento a solas con Jacob.

―Ahora eres un hombre casado – murmuré soriente mientras nos mecíamos en la pista, él rió.

―Lo sé.

―¿Qué se siente? – bromeé.

―Increíble, es lo mejor que hice en mi vida después de arrojar aquella bebida frutal en su vestido blanco – reí fuertemente al recordar la anecdota de cómo se conocieron, un completo accidente – pero igual no te preocupes Bella, pronto sabrás de lo que hablo.

―¿Qué quieres decir? – pregunté confundida.

Jacob negó.

―No me hagas caso. Vi que le diste el anillo de mamá – cambió de tema radicalmente, esta vez lo dejé pasar – gracias.

―A mamá le hubiera gustado que lo tuviera. Y por mucho que Rose o yo lo querámos, ese anillo le pertenece a Leah más que a cualquiera de nosotras.

Él asintió con un brillo especial en los ojos. Seguímos bailando hasta que fuimos interrumpidos por una melodiosa voz, giré en los brazos de mi hermano para notar a Edward detrás de mi en todo su esplendor.

―Voy a buscar a mi esposa – se despidió Jake guiñándole un ojo a Edward que solo sonrió, yo noté ese intercambio y sabía que algo estaban planeando esos dos.

―Estas hermosa amor mio – sururró en mi oido – creo que no te lo había dicho.

―No lo hiciste hasta ahora, y tu también estas muy guapo.

―Esto fue emocionante, ¿verdad?

―Sin dudas.

―Ustedes señoritas hicieron un gran trabajo – alabó haciéndonos girar en la pista.

―Lo sé, estoy tan feliz – me abracé a él – nada podría mejorar este día.

La sonrisa de Edward se hizo más pronunciada.

―¿Estás segura de eso?

―¿De qué hablas? - nos detuvimos en la pista cuando la canción terminó.

―Ya lo sabrás – miré mis pies con una mueca, ya no aguantaba más los tacones de Alice – ¿estás bien amor? – preguntó un poco preocupado.

―Estos zapatos están matándome.

Edward colocó una mano en mi cintura y juntos caminamos hasta nuestra mesa, afortunadamente compartíamos mesa con Rose, Emmett, Alice y Jasper. Emily y Sam también estaban en nuestra mesa pero en estos momentos se encontraban en la pista, al parecer esos dos se entendieron mejor que bien.

―Fue una boda tan linda – saltó Alice de su asiento emocionada cuando me acomodé a su lado.

Las siguientes horas pasaron entre conversaciones y risas, después de que los novios partieran la torta recordé que había algo que debía atender en ese momento.

―Enseguida regreso – murmuré levantándome, Edward asintió antes de continuar con la plática que mantenía con Jasper.

Entré en la casa directo a la que era mi antigua habitación, había estado planeando un regalo especial para los chicos y pensaba entregárslo antes de que se fueran a su luna de miel.

Comencé a rebuscar en mi bolso intentando encontrarlo sin éxito cuando sentí una respiración en mi detrás de mi, mi corazón se detuvo cuando me giré para ver.

―Isabella Swan – murmuró satisfecho – eres muy difícil de cazar.

―¿Qué... tú...? ¿Qué haces aquí? – pregunté aterrada, se suponía que este hombre estaba muerto, esto no podía ser real.

Caminó hacia mi como un animal al acecho.

―Vine por ti preciosa – sonrió acariciando suavemente mi brazo con el dorso de su mano – nosotros dos tenemos algo pendiente.

Cubrió mi boca dificultandome la respiración, intenté pelear y gritar pero cada vez me sentía con menos fuerzas, más cansada. Mis ojos comenzaron a cerrarse, los sonidos provenientes de la fiesta cada vez se volvían cada vez más y más lejanos hasta que finalmente todo fue silencio.


(*) Vestidos, en mi perfil

Son los capítulos finales... gracias por todos sus comentarios, alertas y favoritos... espero que les guste el capítulo.

Les adelanto que el próximo se llama Atrapada, ustedes saquen sus propias conclusiones... ahora sí me despido hasta la siguiente actualización.