¡Hola personitas! Les diré algo muy importante: Gracias por todo su apoyo; sus comentarios me ayudan a mejorar porque algunos de ustedes me dan criticas constructivas que me ayudan bastante y siempre los tomo en cuenta no crean que no.

Ahora un aviso pequeño: no olviden pasarse por mi página, ya sé que siempre lo repito pero es que pueden averiguar cosas sobre las historias, cosas que no digo aquí. Publique algunas curiosidades sobre mis historias que tal ves quieran leer.

Ya no los entretengo más, disfruten de este capítulo :D

P.D. no sé si lo notaron pero no se preocupen solo lo volví a re subir porque tenía algunos errores que no había notado.


El sol empezaba a entrar por la ventana y a caer justo en los ojos de cierta chica pelinegra quien al sentirlo se giró incomoda, abrió un poco los ojos y enseguida noto que no estaba en su habitación, ni siquiera en la de Keila. De pronto recordó donde y con quien había pasado la noche, busco con la mirada a Flame pero no la encontró por ningún lado de la habitación. Se sentó y se tallo los ojos al estilo gatuno, después se levantó y busco su ropa, la encontró doblada en una silla.

Al salir de la recamara encontró a Flame en la cocina y se acercó hasta la barra que separaba la cocina del comedor, apoyo sus brazos en ella hasta que la pelirroja noto su presencia y le dirigió una cálida sonrisa.

-Buenos días, Marceline-

-Buenas… oye Flame, tenemos que hablar sobre lo que paso-

-¿Te parece si comemos primero?-

-De acuerdo, porque no-

-Bien, entonces siéntate que ya está listo-

Las dos chicas se sentaron a comer, a pesar de que la bajista se sentía un poco incomoda a la actriz no parecía importarle mucho el hecho de que hacía apenas unas horas habían mantenido relaciones. Empezaba a pensar que posiblemente la chica se hubiera tomado muy enserio lo que paso, y lo que menos quería ella era hacerle daño, pues Flame le caía bastante bien. Al terminar de comer la cantante se sentó en el sillón hasta que la pelirroja termino de lavar los platos y se acomodó junto a ella.

-Flame, yo… no me gustaría que te hicieras una idea equivocada sobre lo que hicimos-

-No tienes por qué preocuparte por eso, Marcy, yo sé porque lo hiciste, ¿Crees que no sé qué Fionna ya salió del hospital y está viviendo en casa de Bonnie? Eres muy obvia-

-Espera… ¿Está viviendo con ella?-

-Lo siento, creí que ya sabias ese detalle, pero bueno, sobre lo de ayer, la verdad es que yo también necesitaba algo así- suspiro –Podría decirse que yo también te use- sonrió sin muchas ganas

-¿Ah? ¿Y tú por qué lo necesitabas?-

-Hay muchas cosas que no sabes, Marcy- hizo ademan de levantarse pero la pelinegra se lo impidió

-Pues ahora vas a tener que contarme toda la historia, Flame-

-¿Para qué quieres saberlo? Esto no tiene nada que ver con Bonn-

-Flame, te considero mi amiga, Bonnibel no es la única persona importante para mí-

-… Bien, supongo que te contaré. Todo lo que siento es culpa de Finn, él es un cobarde…-

-Empieza desde el principio, por favor-

-Yo tenía una relación con Finn, pero como ya sabrás su padre es muy especial con las relaciones de sus hijos, siempre decía que yo no era buena para él y que le conseguiría a alguien más, peleábamos mucho y Finn jamás intervenía, él solo observaba y me sacaba de la casa, por eso me fui a estudiar a otro país, no quería seguir junto a alguien que no era capaz de defenderme-

-Vaya, nunca creí que pudiera pasar algo así-

-Pues ya ves-

-Lo siento mucho, Flame-

Marceline envolvió a la pelirroja entre sus brazos para consolarla, parece que ese señor tenía grandes problemas de sobreprotección con sus hijos, y no podía creer que ese chico rubio hubiera sido tan cobarde como para no defender lo que sentía por Flame, al parecer su hermana era completamente distinta pues por lo que sabía estaba aferrándose por completo a permanecer al lado de Bonnibel.

-Será mejor que me vaya, nos vemos luego- dijo separándose del abrazo

-De acuerdo- sonrió

Finn se encontraba en las oficinas de su padre, trabajando todo lo que podía para así tratar de despejar su mente aunque fuera un poco de todo lo que estaba pasando, ¿Por qué no podía ser igual de valiente que su hermana? No paraba de torturarse con lo mismo una y otra vez, pero era inevitablemente cierto, habían salido con distintos genes, él se había quedado con la cobardía mientras ella se había llevado la valentía, o tal vez su amor no era tan fuerte como él pensaba. El caso es que sin importar lo que hiciera Flame jamás lo perdonaría.

Iba caminando por el corredor mientras pensaba cuando se topó con su amigo y compañero de trabajo, un muchacho bastante joven que siempre sabia como levantarle el ánimo cuando estaban juntos.

-Bmo, ¿A dónde vas?-

-Este… a tomarme el día, tu padre dijo que podía-

-Eso es genial, una suerte para ti, aunque no tendré quien me divierta por el resto del día- sonrió

-No necesitas a nadie para eso- se burlo

-Si tú, anda, ve a tomar tu descanso antes de que me dé por golpearte-

Ambos chicos rieron y el pequeño peli azul salió rápidamente del edificio. Finn iba camino de vuelta a su despacho. Al entrar se encontró a su padre ahí esperándolo, estaba sentado en la silla de Finn por lo que este tuvo que sentarse en la del frente.

-Finn, necesito que hagas entrar en razón a tu hermana-

-Lo siento, Fionna jamás me haría caso en eso, adora a Bonnie-

-Creí que tú entenderías, hijo, la imagen de un empresario lo es todo para él, como futuro dueño de mi empresa tienes que mantener orden en tu vida, pero también en las personas que te rodean, como tus amigos o tu familia-

-Ya te lo dije, eso no es asunto mío, confórmate con haberme separado a mí de Flame-

El gran magnate alzo las cejas con sorpresa y luego sonrió. Se hizo hacia atrás para recargarse en el asiento y entrelazo sus manos sobre la mesa.

-¿Aun no te has olvidado de esa chiquilla? Ella no te convenía, deberías entenderlo-

-Tú no puedes decidir que es lo que me conviene o no, mucho menos tratándose de mi vida amorosa-

-Pero ya lo hice, así que eso ya no importa-

-Deberías irte de mi oficina-

-Como quieras- se levantó –Pero después no digas que no se los advertí-

El hombre salió de la habitación dejando solo al chico quien no pudo evitar quedarse pensando en las palabras que había dicho su padre antes de salir.

Bonnibel andaba muy ajetreada ayudando a Gumball con su tarea, era de noche y él apenas había comentado lo de su maqueta que representara alguna guerra. Su hermano siempre había sido muy chiflado y olvidadizo, pero en momentos como estos verdaderamente la estresaba, después de todo era como si ella fuera su madre y lo consentía demasiado. Para colmo no tenían todos los materiales que necesitaban y tendrían que salir a comprarlos.

Habían llegado de paseo hace apenas una hora pero Fionna se había quedado dormida al instante, al parecer se cansó más de lo esperado en su pequeña visita al acuario.

-No puedo creer que me hayas dicho de esto hasta ahora, Gumball-

-Lo siento, es que lo olvide-

-Da lo mismo, tendremos que ir por esa plastilina y pegamento, no sé porque no tengo esas cosas en casa si siempre las ocupas- se quejo

Tomó las llaves del auto y fue a avisarle a Fionna pero se veía tan linda dormida que no fue capaz de despertarla. Salió junto a Gumball y ambos subieron al auto. No era que la mercería estuviera muy lejos pero si al otro lado de la carretera y a esta hora era mejor no ir a pie. Gumball comenzó a cabecear en el asiento del copiloto y un momento después ya estaba completamente dormido. Al llegar a la mercería tuvo que bajarse ella sola y se tardó un buen rato debido a que la señora no encontraba el dichoso pegamento.

Al volver al coche su hermano seguía dormido sin dar señas de despertar pronto, por lo que supuso que ella tendría que hacerle toda la tarea. Paró en el semáforo, y se apoyó en el volante un segundo, de pronto se daba cuenta de lo que significaba cuidar de un niño y pensaba en que era demasiado trabajo, aunque no era molesto pues era alguien que ella quería y prefería mil veces hacer todo por él a tenerlo lejos.

Algo la hizo salir de sus pensamientos y para cuando quiso darse cuenta su hermano y ella caían directo al pequeño rio con todo y auto. Grito de terror al ver el carro hundirse con ellos adentro, pero no pudo mantenerse consciente mucho tiempo, pues sintió un profundo dolor en la cabeza que la hizo comenzar a cerrar los ojos, trato de alcanzar a su hermano quien parecía haberse quedado inconsciente pero no lo logro.

Escucho gritos y sirenas, alcanzo a ver luces rojas y azules, además de lámparas apuntando en su dirección, todo esto parecía tan lejano que apenas podía asimilar o notar cualquier pequeño detalle, cerró los ojos y dejo de escuchar todo el ruido de su alrededor. Cuando volvió a abrir los ojos se encontraba en una camilla con un collarín y suero colocado en su vena, oía voces pero no lograba distinguir nada más que el ruido de la sirena, volvió a cerrar los ojos, se sentía muy cansada para seguir tratando de comprender la situación.

Marceline estaba tocando nada en particular, trataba de improvisar algo bueno que pudiera usar pero nada salía como quería. Siguió intentándolo hasta que una llamada interrumpió el sonido de su bajo, su celular sonaba en el sillón e iba a ignorarlo pero al ver que la llamada era de Flame decidió contestar.

Después de irse de casa de la pelirroja había llegado al apartamento de Keila por su celular y a pesar de verse sometido a un interrogatorio no había dicho una sola palabra de lo que había hecho con Flame.

Cogió el teléfono y contesto la llamada.

-¿Qué paso, Flame?-

-¡Marceline, te necesito en el hospital ahora mismo!- grito la chica al otro lado de la línea

-Oye, espera, ¿Qué paso? Cálmate-

-¡No hay tiempo para eso! ¡En el metropolitano, ahora! ¡Se trata de Bonnie!-

-¿¡Qué!? ¿Qué le paso a Bonnie?-

-Te veo aquí- colgó

-¿Qué rayos está pasando?- se preguntó a sí misma

Marceline dejo su bajo en la mesa y tomó su chaqueta del perchero. Salió prácticamente corriendo de su casa, subió a su coche y condujo a toda la velocidad que el límite le permitía, incluso tal vez un poco más rápido de lo que el límite indicaba.

Al llegar al hospital entro tan aprisa que casi choca con una enfermera quien la miro molesta y la regaño. Quién pensaría que estaría de nuevo en ese hospital tan pronto, y justamente por Bonnibel. Encontró a Flame y a Keila sentadas en la sala de espera, se acercó hasta ellas quienes al verla se pusieron de pie.

-¿Dónde está Bonnie? ¿Qué le paso?-

-Alguien choco su auto y lo arrojo al rio, la policía ya está buscando al culpable- respondió la pelirroja

-Sigue inconsciente y los doctores no nos han dejado pasar hasta no localizar a sus padres- completo la otra chica

-Pero, ¿Por qué alguien querría hacerle daño?-

-Eso es algo que ni nosotras entendemos- dijo la actriz

La bajista se quedó mirando alrededor sin ver a la persona que buscaba.

-¿Y Fionna?-

-No hemos podido avisarle, yo no tengo su número-

-Ni yo lo tengo- dijo Flame

La pelinegra vio salir al doctor y les dio instrucciones a las chicas antes de acercarse a él.

-Llámenle a Finn y díganle que le avise a Fionna, yo iré a ver cómo sigue Bonnie-

-A la orden- respondió en tono militar la guitarrista

Marceline camino hasta el doctor y lo intercepto antes de que se marchara de ahí.

-Doctor, ¿Cómo se encuentra Bonnibel Glum?-

-Oh, a decir verdad, ya está despierta, y el daño causado no ha sido tan grave, solamente recibió un par de golpes-

-¿En qué habitación esta?-

-En la habitación 21, al final del pasillo a la derecha-

-Gracias… ¿Ya contacto con sus padres?-

-… Si, ya les llamamos-

-¿Y cuándo estarán aquí?-

-Ellos no vendrán-

-¿Qué? ¿De qué habla?-

-Verá, al contarles lo que paso dijeron que no querían venir, al parecer la culpan de todo lo ocurrido-

-Pero…- suspiro –Bien, pasaré a verla-

Sin siquiera esperar la respuesta se dirigió al cuarto de Bonnibel, entro rápidamente sobresaltando a la chica que yacía en la cama. Se acercó hasta ella sentándose al borde de la cama y tomándola de la mano.

-Oh rayos, Bonnibel, vaya que me asustaste, ¿Estas bien?-

-Estoy bien…-

La pelinegra suspiro aliviada

-Me alegra oír eso, me preocupaste mucho-

-Disculpa pero… ¿Quién eres tú?-

Se quedó petrificada ¿Acababa de decir lo que creía que había dicho? ¿No se acordaba de ella? El médico no había mencionado nada de eso, de pronto se quedó sin habla, no sabía que responderle, y no podía creer que no recordara nada, al parecer el golpe había sido más grave de lo que pudo haber pensado.

En ese momento entró Fionna en la habitación y no le gustó nada ver a Marceline tomada de la mano con Bonnibel. Ella era fan de la chica pero eso no quería decir que la pusiera feliz encontrarla ahí tan cercana con su novia. Ese pensamiento permanecía tanto en su cabeza que ni siquiera se percató de la cara de sorpresa que tenía la pelinegra.

-Ejem… hola-

Al escuchar la voz de la rubia la cantante soltó la mano de Bonnie pues no quería que malinterpretara las cosas, o más bien que fuera a darse cuenta de ciertas cosas. Ni se imaginaba que era demasiado tarde para evitar esos pensamientos.

-Fionna, veo que ya te avisaron, oye… ¿podríamos hablar un segundo en el pasillo?-

-¿Para qué?-

-Créeme que te interesa saberlo-

-Bien, vamos entonces-

-Volvemos enseguida, Bonnie- dijo dirigiéndose a la pelirrosa

-Seguro- respondió esta

La pelinegra se levantó y guio a la otra chica hasta afuera. Cerró la puerta para que Bonnibel no pudiera escucharlas.

Fionna se le quedo mirando con cara de interrogación preguntándose que sería lo que tenía que decirle su cantante favorita. Jamás pensó comportarse así con ella pero en esos momentos adopto su posición de diva, sin esa cara de devoción que había puesto la primera vez que vio a Marceline.

-¿De que querías hablar? ¿Querías explicarme por qué le tomabas las manos a Mi Bonn?- preguntó con ironía poniendo sus brazos en su cintura

-Es un poco más importante que eso, ¿Hablaste con el medico?-

-No, solo pregunte a la señorita de recepción donde estaba la habitación-

-Hay algo que debes saber. Bonnie no está del todo bien, no me recuerda y no sé si te recuerde a ti, al parecer a perdido la memoria, Fionna-

-…No puedes estar hablando en serio-

-Hablo muy en serio, ve y compruébalo tú misma-

La rubia se le quedo mirando y después de unos segundos volvió a entrar nuevamente a la habitación con Marceline detrás de ella. Se acercó hasta la cama, aunque sin sentarse, simplemente se quedó de pie ahí y la miro con ternura.

-Hola, Bonn-

-Hola…-

-¿Me recuerdas? ¿Sabes quién soy?-

La pelirrosa lo pensó un segundo, intuía que la respuesta era importante pero por más que lo intento no logro recordar el nombre de la rubia que tenía frente a ella.

-No, lo siento, no lo sé-

-Oh, entiendo. Tenemos que hablar con el doctor, volvemos enseguida- le sonrió

Salieron de nuevo en busca del doctor ¿Por qué Bonnibel no recordaba nada? Era la pregunta que pasaba por la mente de ambas chicas mientras caminaban por los pasillos del hospital.

-¿Dónde está Gumball?-

-¿De qué hablas? Creí que Gumball estaba en casa contigo- dijo confusa

-No, Gumball iba en el auto con Bonnie-

-El doctor no me dijo nada de él- contesto con pánico

Apresuraron el paso y llegaron rápidamente con el médico, a quien casi terminan atropellando con la prisa. Tanto Flame, Keila y Finn las observaron con curiosidad pues traían una cara bastante preocupada, todos se acercaron hasta el médico y pronto estaban todos los amigos y la novia de la pelirrosa rodeando al doctor.

-¿Por qué no recuerda nada, doctor?- exigió saber la rubia

-No lo sabía, analizaré eso en este momento-

-¡Espere! ¿Dónde está el pequeño que iba con ella?- interrogo de nuevo Fionna

-¿Qué?- se escandalizaron todos los amigos pues no sabían que hubiera viajado con Gumball

-… Me temo que, el niño no sobrevivió al accidente, según me informaron el pequeño murió poco tiempo después de llegar al hospital, lo siento mucho pero el impacto lo recibió el niño directamente y por eso a él le afecto más- explico el médico

Todos los presentes se quedaron en silencio, no se esperaban esa noticia. Lo peor de todo era ver como se lo dirían a Bonnibel. A pesar de que todos pensaban lo mismo, nadie dijo nada.