Bueno, en hora de España ya es Sábado, así que subo los últimos capítulos para que luego no se me olvide. Espero que les gusten.


Capítulo 13. Último aliento

Había tenido suerte de que Anabelle me hubiese perdonado el hecho de que me puse, voluntariamente, el collar de control mental de Belladona.

Supongo que ella entendió el momento de mierda por el que estaba pasando. Ya no culpaba a nadie, solo a mí mismo. Tenía claro que yo era el causante de aquella situación. Con mi egoísmo y mi falta de tacto había llegado al extremo de olvidarme de todo e irme por el mal camino. No era culpa de Itchy, tampoco de Sasha; ni siquiera de Lance. Ya no tenía nada por lo que seguir. Me limitaría a volver al cielo a aburrirme.

Sin embargo no lo hice, y fue así porque una tarde, paseando por el parque dio la casualidad que choqué con un perro bóxer que tenía un buen moratón en la cara.

"¡Mira por dónde vas, torpe!" me gritó.

"¿O si no qué?"

Aquel imbécil ya se disponía a atacarme, cuando apareció quien parecía ser su chica.

"¿Es que te tienes que pelear con todos los perros con los que te encuentras, cari?"

"Ya me conoces, nena. Soy incorregible"

Entonces ella pareció fijarse en mí. No apartó la mirada durante un minuto; la verdad es que me empezaba a dar grima.

"¡Oye! ¡Yo sé quién eres!" exclamó entonces "¡Tú eres Charlie Barkin!"

"¿Cómo lo sabes?"

"Itchy me habló de ti. Éramos amigos hasta que su amigo le rompió la cara a mi cariñín"

Su novio dio un audible gruñido, probablemente de la humillación que le había causado aquello. ¡Vaya! ¡Todo aquel tiempo pensando que Lance era un bocazas y resulta que sí sabía pelear!

"¡Si alguna vez vuelvo a ver a ese doberman os juro que…!

Había algo que debía saber.

"¿Te habló de mí entonces?"

"Sí, dijo que eras su mejor amigo y que estaba preocupado por lo mal que te lo estaba haciendo pasar una chica…"

"¡Y que estaba deseando follarte!" interrumpió el bóxer, y al momento comenzó a troncharse de risa.

"¡Oye! ¿¡Se puede saber por qué vas diciendo eso por ahí?!" le regañó su novia "Es violar la intimidad de los demás"

"Pues tú me lo contaste a mí ¿No?"

"Pero… ¡No es lo mismo!"

Dejé escapar un débil ladrido para que recordasen que aún estaba presente, ya aclararían sus chorradas luego.

"Lamento que te enterases de esta forma. El caso es que sí, que me comentó que le gustabas, más que el otro"

Entonces, ¿Me quería más que a Lance? Bueno, eso era antes, no ahora. Aunque, tal vez no fuese demasiado tarde, tal vez aún tuviese alguna posibilidad por muy pequeña que fuera; porque quería a Itchy, pero ya no como mi mejor amigo, como algo más. Ya había perdido demasiado tiempo intentando cortejar a quien no me correspondía, y no quería perderlo a él también. ¿Pero qué podía hacer?

La solución, irónicamente empezó en el bar de Sasha. Cuando me encontraba tumbado cabizbajo sobre la barra, ella se dirigió a mí.

"¿Has visto a Itchy últimamente? Ayer se marchó de aquí muy enfadado"

"Sí, pero apenas hemos podido hablar… ¿Dices que estuvo aquí?"

"Vino a buscar unos hielos, pero, se enfadó porque le conté… ¡No! ¡No creo que te interese!"

Me incliné hacia delante casi alarmado.

"¿QUÉ? ¿QUÉ OCURRIÓ?"

Ella retrocedió alarmada por mi reacción; tenía que calmarme.

"Disculpa Sasha, yo no quería…"

"No importa. Bueno, el caso es que aquí vino un perro viejo que dijo que conocía a Lance y que era un mal perro. A Itchy no le sentó bien que se lo contase"

¡Joder! ¡Aquello no podía ser verdad! ¿Lance malo? Bueno, yo también fui malo y me reformé, pero él y yo éramos como el fuego y la lluvia… Pero, ¿Y si era verdad? ¿Significaba eso que mi amigo Itchy corría peligro? ¡Tenía que saberlo!

"¿Sabes dónde puedo encontrar a ese perro viejo?"

"No, lo siento"

¡Vaya mierda! ¡Tendría que descubrirlo yo mismo!

Pregunté en todos los barrios caninos, hasta que finalmente me contaron que se encontraba en la perrera, los laceros lo habían atrapado. Mi única opción de enterarme de toda la verdad era yendo a ese lugar de mierda, en el que yo también estuve atrapado, una vez… ¿Sería capaz de entrar? ¡Podría no salir nunca! ¿Realmente merecía todo aquello la pena?

Puse mi plan en marcha por la noche, cuando había menos vigilancia. Tuve suerte de que el único guardia que había, estuviese descuidado viendo esa estúpida caja luminosa que miran los humanos. Con sigilo para no ser detectado llegué donde estaban los perros. Iba a ser difícil encontrarlo si solo lo conocía por la descripción que Sasha me había dado… ¡Joder! ¡Qué chungo era todo aquello!

Miré a los chuchos que estaban allí, algunos habían ya perdido completamente la chaveta… y vi a quien estaba buscando; era un perro viejo, de gran tamaño y muy peludo.

"¡Eh tú!" le llamé.

No me oyó.

"¡OYE!"

Me giré para asegurarme de que el vigilante no me hubiese oído y acudiese a investigar, pero al parecer seguía a lo suyo. Esta vez, el perro sí se giró.

"¿Qué pasa jovencito?"

"He venido a preguntarle por un perro"

"¿Qué?"

"¡Que he venido a preguntarle por un perro! ¿Conoce a un tal Lance?"

El viejo se echó hacia atrás con temor, parecía muy nervioso tan solo con oír el nombre.

"¿Qué ocurre? ¿Acaso he dicho algo malo?"

"Lance es… un psicópata"

Me quedé sin aliento. ¿En serio Itchy estaba saliendo con…?

"Pero, se ve amable…"

"¡Fachada! ¡Es todo mentira! ¡Debes apartarte de él cuanto antes!"

Cada vez hacía más ruido, y, el guardia se levantó y oí sus pisadas hacia mi dirección. ¡Tenía que salir de allí, y rápido! Mientras salía, todavía oía hablar al viejo.

"¡Miente! ¡Aléjate de él!"

Salí corriendo, temblando, estaba totalmente aterrado y confuso a la vez.

Anabelle no habría podido aceptar en el cielo a un psicópata, aunque, tal vez la hubiese engañado, como también lo había hecho conmigo.

Necesitaba alejar esas puñeteras dudas de mi mente, y solo había una forma de hacerlo...

Me las arreglé para quedar con Itchy y Lance.

Quería descubrir la verdad. No sabía mucho sobre psicología, pero sí lo suficiente como para saber que, por lo general los psicópatas se alteran fácilmente ante situaciones violentas. ¿Y qué situación es más violenta que los celos?

"¿Os vais mañana por la mañana entonces?" pregunté para romper el hielo.

"Así es" respondió Lance "Queremos volver a nuestra casa en París"

"Entonces ya que es nuestra última noche en grupo ¿Por qué no nos divertimos?"

Ambos asintieron entusiasmados; ya había puesto el primer paso de la operación "Provocar Celos" en marcha.

Cuando llegamos al bar, me las arreglé para situarme yo al lado de Itchy dejando a Lance al otro extremo de la mesa. Se limitó a fruncir el ceño…bueno, tampoco había esperado que saliese bien a la primera. Entonces comencé a recordar con Itchy viejos tiempos mientras nos traían nuestro pedido. Mientras charlaba con mi colega miré de reojo a Lance, el cual seguía de morros, pero que no parecía soltar ninguna faceta agresiva. ¡Joder! ¡Tampoco con eso lo conseguí!

"Charlie, a lo mejor deberíamos cambiar el tema de la conversación" me susurró Itchy apuntando disimuladamente a su pareja con la cabeza.

"Tienes razón" respondí, pero con un tono normal "Qué desconsiderado por mi parte el olvidar que Lance no fue nuestro grupo"

Esta vez, sí pareció funcionar. El doberman se levantó con furia de su asiento.

"¡PUES QUE SEPAS…!" gritó, pero paró al ver que desde las otras mesas, los presentes se quedaban mirando. Se sentó y respondió más calmado "Tienes razón Charlie, no quería privaros de recordar viejos tiempos, pero creo que es mejor pensar en el presente"

Durante la cena tuve la tentativa de lanzarle a Lance un trozo de comida, a ver si de ese modo perdía los estribos, pero aquello no era parte del plan. Itchy me vería y pensaría que el enfado de su pareja estaría justificado. No, no debía arriesgarme con algo como aquello. Después de cenar, tal como Sasha y yo habíamos acordado, pusieron música, y fui hacia Itchy para pedirle bailar. Él miró inseguro a Lance, que le murmuró algo así como que no se preocupara.

Bailé con Itchy, con Lance mirando nuestros movimientos, fijamente, pero sin estallar en un ataque de celos o algo por el estilo, como yo hubiese esperado que hiciera.

Tal vez hubiese juzgado mal a Lance, tal vez solo fueran habladurías y no fuese ningún psicópata.

En una pausa, me dirigí a uno de los callejones cercanos, al lugar que funcionaba como cuartos de baño para perros, para pensar en todo aquello.

"Es un error, Lance no está loco. Todo es culpa de mis putos celos. ¡Oh, joder, tal vez el psicópata sea yo!"

"Desde luego hablar solo es una mala señal"

Me giré para ver quien había dicho aquello, vi aquel conocidísimo doberman detrás de mí y, antes de darme tiempo de preguntarle si quiera que leches hacía allí, me agarró y me dio una hostia contra la pared haciéndome caer dolorido al suelo.

"Sé que estuviste en la perrera, Charlie Barkin" dijo con calma, pero con malicia en la voz "Preguntaste sobre mí ¿Verdad? Todos tenemos un pasado…"

Respiré con dificultad, y noté como se acercaba más a mí.

"Sé perfectamente lo que hubo entre vosotros. Itchy no me lo contó, pero no es necesario, basta con ver su cara cada vez que te nombra"

El viejo tenía razón, Lance era un jodido psicópata.

"No voy a matarte, Charlie. No ahora, pero has de saber que si veo un solo pelo de tu pelaje en París acabaré contigo"

Y se fue, dejándome allí. Perdí el conocimiento al pensar qué negro futuro le esperaba a mi colega.

Un cubo de agua me sacó de la oscuridad. A medida que iba recuperando la visión, vi un grupo de perros a mi alrededor.

"Ya despierta, menos mal"

Reconocí la voz de Shasa.

"¿Qué…?" pregunté.

"Te desmayaste en el callejón, se ve que te golpeaste la cabeza al caer"

Recordé todo, y miré rápidamente a los presentes.

"¿¡Donde está Itchy?!" pregunté alarmado.

"Él y el otro perro se fueron. Creyeron que ya te habías marchado. Itchy me pidió que te despidiese de su parte y… ¡Eh! ¿A dónde vas?"

Pero ya me había ido corriendo.

Mi única esperanza era ir a buscar a Itchy, pero ya se habrían marchado a París, y para llegar allí necesitaba una placa milagrosa… ¡Pero no la tenía! Claro, Anabelle podría darme una, pero aunque le contase para qué la quería, no me la iba a dar. A no ser que…

Si conseguía que ese perro viejo me respaldase, tal vez Anabelle sí me diese esa placa milagrosa; debía lograrlo, por Itchy.

A esta hora habría mucha vigilancia, pero debía llegar hasta donde las celdas. Con un gran sigilo me deslicé dentro del recinto.

El viejo estaba donde la vez anterior, por suerte no lo habían sacrificado aún.

"Escucha, creo que puedo sacarte de aquí. Pero necesito que me pases el plato de agua"

"¿Mi plato de agua?"

"¡Sí, por favor! ¡Es importante!"

El viejo parecía no fiarse de mis palabras, pero finalmente accedió y me acercó el plato de agua.

"¡Anabelle! ¡Te necesito! ¡Por favor, responde!"

Seguramente el viejo se estaba preguntando qué hacía hablándole inútilmente a un plato de agua, pero eso no me importaba. Tras lo que pareció una eternidad, el reflejo de Anabelle surgió en el agua.

"¿Qué quieres, Charlie?"

"¡Anabelle, por favor tienes que dejarme una placa milagrosa!"

"¡De eso nada! ¡No vas a ir a buscar a Itchy!"

Entonces sabía lo que me proponía; Lance ya la habría puesto sobre aviso.

"¡Por favor, Anabelle! ¡Lance no es lo que crees!"

"No cuela, Charlie"

"Tengo un testigo"

"¿¡Qué?!"

"Aparece, por favor, lo tengo justo aquí"

Un minuto después, Anabelle apareció para el asombro de todos los presentes. Tras una rápida y torpe aclaración, finalmente ella me dio la placa milagrosa que tanto necesitaba.


Bueno, pues hasta aquí el penúltimo capítulo. En el siguiente sabrán como acaba.