Disclaimer: Los personajes de Harry Potter pertenecen a JK Rowling y asociados.


13. Tiendas y tristezas

Aquella mañana del día después de la visita de Narcissa a casa de su primo, estaba un poco tensa esperando los frutos de su obra, sentía que todo su orgullo se había ido a la basura, pero una parte de ella estaba extasiada con sus lazos recién reparados hacia el resto de su familia. Además, había adquirido nuevos miembros al estilo Weasley aunque no se atrevía a decirlo en voz alta, pero se sentía bien contar con mangos que te ayudaran a resolver tus problemas.

Draco no sabía ni que pensar quería entender a su hermana, pero no tenía que ser grosera y terca como mula, sabía que ella era buena y perdona fácilmente, solo esperaba que esa racha de maldad y rebeldía se le pasara pronto, su pobre madre no soportaría tantos desplantes y por amor a todo lo sagrado esperaba que Potter y los otros pudieran hacerla entrar en razón. Su padre parecía que le daba igual el comportamiento de su hermana hacia su madre, es más si no se equivoca hasta parecía feliz por sus desplantes. Y su padrino parecía 'feliz' con su llegada y eso le agradaba, en su opinión él se merecía ser feliz, después de todo lo que paso a manos del Señor Tenebroso y el Dumbledore.

Hoy sería un día tranquilo, no tenían nada planeado solo pasar el rato, entre Draco y su madre había miradas que no le gustaban a Lucius, no sabía que se traían entre manos pero nada bueno saldría de eso, después de pasar todo el día con su hija y su hermano, se había dado cuenta todo lo que se había perdido al no tener a su hija con ellos, le agradecía en silencia a Lupin por haberla salvado pero también lo maldecía ya que pudo haberles dicho que estaba viva y por supuesto que ellos podían haberla protegido, pero dudaba que su antiguo señor fuera compasivo con su hija, como le había dolido lo que tuvo que pasar Draco cuando él estuvo en prisión por culpa de Potter y sus amigos, claro esperaba que su pequeña con el tiempo dejara de ser tan afectiva con esos Gryffindors, pero no se hacía tantas ilusiones mientras solo fueran amigos y no pasara de allí todo estaba bien.

Pero aún le daba curiosidad donde habían ido su querida esposa e hijo, pero su orgullo le impedía preguntarles, si lo hacía pensarían que estaba interesado y no era así. A decir verdad, no le importaba mucho lo que hicieran mientras no ensuciaran más su buen nombre, que era lo único que ese par hacía bien, solo su hija, hermano y él lo ponían en alto. Pero no pensaría en eso hoy tendrían que preparar todo para el baile de presentación de su pequeña serpiente de oro, para él ya estaba preparada, lo único que ocupaba saber y hacer era mirar y tratar a todos como los insectos que son y al final nadie cuestionaba a un Malfoy y cuanto más pronto arreglaran ese pequeño problema más pronto podría presumir a su hija ante todos los sangre pura de Inglaterra.

—Narcissa espero que empieces a planear y enviar las invitaciones a todas nuestras amistades y algún reportero, ya es hora de dar la noticia del regreso de nuestra querida hija—Dijo Lucius.

Hermione al escucharlo trago saliva, el supuesto baile de presentación la ponía nerviosa, deseaba evitarlo lástima que no podía y era inevitable, para evitar malos entendidos. Además, al ver a su padre feliz y aún malhumorado Severus por la idea del baile, le daban fuerzas para resistir lo que venga.

—Considero que a Hidra aún no está lista—Contesto indiferente.

—Eso no lo decides tú, 'querida'—Contesto en el mismo tono que ella.

Draco rodo los ojos al escuchar a su padre, nunca le había gustado escucharlos cuando estaban enojados, su madre era la que salía lastimada. Todo era culpa de su 'pequeña hermana' y su falta de tacto hacía su madre, no parecía la gryffindor valiente, que tomaba al toro por los cuernos. Ese supuesto valor y coraje parecía desaparecido. Como quería que Granger los terminara de aceptar por completo no solo a su padre y padrino.

Una parte de él pensaba que era respetosa con ellos por hacer enojar a su madre y pueda que tuviera razón, o tal vez su aceptación a ellos era legítima, pero quien sabe. Solo Merlín sabe lo que rueda por la mente de una sabelotodo insoportable ratón de biblioteca.

—Por supuesto Lucius, en breve estará todo listo—Respondió de la forma más fría, dándole oscuras miradas. Lucius sonrió, había ganado esa conversación y eso lo hacía feliz.

Su esposo volvía actuar de la misma forma que lo hacía cuando tenían poco de casados y su padre vivía, lo malo de familias como los Malfoy, es que los machos suelen ser muy dominantes y machistas. Claro que eso se aplica en la mayoría de familias sobre todo en las más antiguas. Pero después de todo lo que han pasado, creería que sería más considerado, pero no. Como quería que su hija la aceptara para que ya no discutir con Lucius a causa de ella, porque al parecer le daría la razón aún que no la tenga y eso la frustraba, a Draco nunca lo ha tratado tan cálidamente desde que era un niño y para ella no era justo debía ser parejo con los dos.

—Muy bien, escuchaste pequeña, pronto tendrás tu baile y todo estará perfecto—Dijo dándole un beso en su cabeza.

—No me gustan los bailes—Se quejó.

—¡Y tú crees que soy una mariposa social! ¡Qué revuela en todos los eventos sociales! —Dijo Severus sarcásticamente y con el ceño fruncido. Hermione se rio de las ocurrencias de su tío-padrino.

—Nuca creería eso de ti, padrino Sev—Contesto cálidamente.

—Padre y yo, teníamos que arrastrarlo a los bailes en los que éramos invitados, madre siempre se reía y terminaba convenciéndolo de asistir, y jamás le pudo decir que no— Dijo Lucius.

Severus rodo los ojos.

—Terminaban siendo todos los bailes que tenía el ministerio de magia y todos los bailes organizados por los amigos y socios de Padre—Dijo Severus como dándole la queja a su sobrina, por todas las penurias que tuvo que pasar, en esos bailes tan feos, en su opinión claro.

Hermione abrió los ojos cómicamente, no deseaba pasar por lo mismo que su tío, en ese aspecto eran iguales preferían pasar horas en leyendo o simplemente conversando, que asistir a fiestas aburridas.

—¿Padre? También me veré en la obligación de presentarse en esas fiestas. ¿Si es que fuéramos invitados? — Su padrino la miro con lastima en los ojos.

—Algo que no dudo—Murmuro entre dientes.

—Por supuesto querida hija, no planeas dejarme ir solo. ¿Verdad? — Contesto simplemente sonriéndole.

—Siempre estaré con ustedes, aún que no me gusten los lugares a los que vallamos— Con un suspiro respondió.

Una parte de ella sonrió cuando vio el rostro de tristeza absoluta de Narcissa, le agradaba ver a la bruja mayor sufriendo, por ser tan cruel e injusta con ella. Pero otra parte le daba lastima y no quería lastimarla. La muerte de sus padres fue dura de soportar, pero aún está de pie, solo quería que le dieran un poco de tiempo, sentía que ella y Draco la presionaban mucho. Al contrario de su padre y tío, no le reclamaban nada, pero suponía que se debía al echo que ser la niña de su padre le agradaba y no se diga estar en el lado bueno del que fue su profesor favorito, en secreto claro. Siempre intento hacer bien todos sus deberes en las clases de pociones quería ganarse al murciélago de las mazmorras, incluso hubo un tiempo en tercer año cuando sufrió un leve flechazo por su profesor que continuo hasta cuarto año, antes de conocer a Víctor. Como le agradecía en silencio haber aparecido en su vida y olvidarse del profesor Snape, ahora siente una clase de escalofríos al recordar que tuvo un enamoramiento con su tío, lo cual es malo e inmoral. Pero eso era pasado ahora tenía que ver hacia el futuro e intentar ser más amable con su 'madre' aún que no está en sus planes aguantarla de más.

—Esa es mi niña—Dijo su padre abrazándola y besando su cabeza, mirando desdeñosamente a Narcissa.

Severus suspiraba, le parecía infantil el comportamiento de su hermano y amigo, pero era mejor de esa forma la tenían solo para los dos.

—Además mientras tú vallas estaré por un lado para que no te aburras y no se te acerque demasiado un cabeza hueca— Dijo Severus.

Hermione sonrió a los dos, le gustaba como la trataban de esa forma tan posesiva, ya que ella jamás había sido tratada de esa forma, incluso su padre Muggle, él la quería, pero nunca la celo, porque se le acercaban los niños, ni se diga Ron, ahora era claro para ella, siempre la subestimo la creía fea y mandona, claro no creía que hubiera un mago aparte de Víctor que se le acercara en ese plan. Pero él era pasado, solo Víctor le mostro un poco interesado, además fue el primero en tratarla y reconocerla como mujer.

En un agradable silencio terminaron de desayunar, pero la paz no duro pues Narcissa tenía planes para salir de compras con su hija.

—Hidra, espero que estés preparada en unos momentos saldremos a comprar el vestido que usaras— Dijo sin emoción.

—Lo mismo para ti tesoro— Le dijo a Draco en voz más cálida.

—Como quiera Narcissa— Le contesto indiferente.

—Padre, tío. ¿Vendrán conmigo? — Les pregunto con voz tierna.

—¡Mi pequeña! no tenía planes para acompañarlos, pero por mi princesa haré una excepción—Dijo Lucius.

—También iré alguien tiene que cuidarte— Dijo Severus con rostro serio.

Narcissa hizo una mueca, no tenía ganas de aguantarlos todo el día. Su Draco tampoco estaba muy feliz, cuando aquellos dos andan enojados o con un juguete nuevo como ahora, eran insoportables, ambos se portaban como buenos magos que no rompen ni un plato.

—No creo que sea conveniente que vengan— Intento evitar lo inevitable.

—Pero yo quiero que vengan—Alego Hermione.

—Ellos tienen otras cosas más importantes que hacer, que venir de tienda en tienda con nosotros— Contradijo Draco.

—Pero...—

—O caso quieres que vengan a lugares donde estarán incomodos, solo para hacerte sentir bien— Volvió atacar.

Hermione bajo la mirada, era injusto que solo por su bienestar los obligara a salir con ellos. No quería que se la pasaran mal por su culpa. Pero no era tonta tanto a Draco y Narcissa les molestaba la compañía de su padre. Era demasiado autoritario e imponente, era perfecto para ella, aún que su hermano y madre no compartan sus mismas ideas.

—Papá, tío. Si no quieren venir está bien, no quiero que dejen de hacer sus cosas por mi culpa— Dijo en voz baja.

—No les hagas caso iremos porque así lo queremos, ¿Acaso ya olvidaste lo que te dijimos ayer? —

Los ojos de Hermione se iluminaron y soltó una pequeña risa, claro que se acordaba era una conversación que su mente guardo muy bien.

—Veo que recuerdas, jamás lo olvides— Sonrió Lucius a su hija besando su cabeza.

—Entonces saldremos los tres nuevamente, que emoción, me gusta estar a lado de los dos y jamás me alejare—

—Con Draco y Narcissa, mi pequeña Hidra—Recordó su tío.

Los mencionados solo miraban la interacción de los tres, ahora eran ellos los que se morían de saber lo que habían hecho, por lo que ve, sea lo que sea los había unido más. Draco por debajo de la mesa tomo la mano de su madre intentándole dar fuerzas, para soportar a esos tres.

—Está decidido saldremos todos a comprar el vestido de Hidra— Dijo su padre.

—Y algo para ustedes, para que se vean más guapos— Les sonrió a los dos.

(...)

Al final cuando salieron de compras, se aparecieron en una tienda exclusiva en Francia. Al llegar como siempre causaron un poco de conmoción.

—Entonces ya que llegamos será mejor apurarnos—Dijo Narcissa.

—Como diga— Contesto Hermione rodando los ojos.

—Ten más respecto jovencita, que no somos iguales— La reprendió.

—Padre, Narcissa está siendo mala conmigo— Se quejó igual que una niña pequeña.

Lucius sonrió cariñosamente, como le gustaba tener su atención.

—No hay porque reprenderla, no ha hecho nada malo, el simple hecho que no te llame como deseas, no es motivo de un regaño— Dijo Lucius con esa típica sonrisa suya.

—Y tu Hidra, solo por unas horas, mientras estemos en público...Imagina que sientes una especie de 'amor' por mi querida esposa— Le dijo cariñosamente, sonriendo cruelmente a Cissa.

Severus le lanzo una oscura mirada a Narcissa, entendía su desesperación y dolor, pero con sus palabras lo único que hacía era alejarla más de lo que ya está. Su ahijado se veía molesto con su hermana y padre y tan poco tenía la culpa, todos estos problemas se pudieron evitar hace tantos años atrás, pero era como si el destino, les jugara una broma macabra.

—¡Lucius por Merlín!, Deberías apoyarme, no darme la contra—Le dijo Narcissa en voz baja muy molesta y un poco herida, pero eso ultimo no se notaba a quien no la conociera bien.

Como respuesta Lucius le dio otra dura mirada.

—De regreso en la mansión hablamos bruja— Dijo molesto.

Al dejar su pequeña discusión entraron a una tienda de ropa donde pudieron encontrar todo lo que ocupaban, en cuanto a ropa. Como le hubiera gustado ir con su hija a la estilista o ir por un par de zapatillas, con una sonrisa en los labios. No una amarga sonrisa y bien fingida. Pero parecía que esos sueños estaban muy lejos. Solo le quedaba esperar la ayuda de su primo, Lupin y Potter.

'Como caen los poderosos' Pensaba Narcissa.

Después de unas tiendas más, tenían todo lo necesario y sin más espera Lucius y Severus se llevaron Hidra, dejando a los otros dos Malfoy con un mal sabor de boca. Ambos también se fueron solo que en lugar de irse a la mansión el joven mago, se llevó a su mamá a casa de su tío Sirius, con la esperanza de encontrarlo, esperaba que le pudiera ayudar con su madre. La veía muy triste y ya no soportaba más.

'Se merece unos buenos azotes en su pequeño trasero, tan fuertes hasta que me duela la mano' Penso.

'Ya tendre oportunidad de darle un buen escarmiento cuando no estén sus defensores tan cerca de ella' Pensaba Draco.

Su querida hermana se portaba tan mal, con su madre que era injusto y debía ser un pecado capital tratar de ese modo a una madre. En su mente no había algo hecho por una madre que mereciera tal trato.

Al llegar a Grimmauld Place #12, por suerte estaban todos sus residentes, su madre miro con sorpresa el lugar donde se encontraban, no esperaba que su hijo la trajera a ese lugar de forma voluntaria, pero sabía que su hijo siempre le daba lo que necesitaba.

'Al menos uno de los dos me quiere' Pensó muy abatida.

—¡Toc, Toc! — Draco toco la puerta.

Se escuchó un ruido y de momento les abrieron la puerta y era Potter, los miro por unos segundos y de inmediato los dejo pasar viendo a la señora Malfoy en un estado tan lamentable. Como le costaba creer que su amiga casi hermana fuera un poco cruel con ella.

—Adelante— Dijo.

Draco hizo un gesto con la cabeza en agradecimiento.

—¡Quien era cachorro! — Se escuchó la voz de Sirius.

—¡Es tu prima y Malf...Draco! — Grito para que lo escuchara.

Sirius bajo corriendo por la sorpresa, no esperaba que tan pronto los volvieran a visitar, pero como siempre puso su mejor sonrisa para recibirlos, la cual se borró al verlos.

Narcissa al verlo corrió a sus brazos ocupaba un poco de calor familiar, era como antes cuando su hermana Bella la hacía enojar y siempre venía con su primo favorito a buscar consuelo.

—Tranquila Cissa—

Sin saber que más hacer la llevo hasta un sofá y se sentó con ella en sus piernas como cuando eran un par de niños.

Voltio a ver a su ahijada haciéndole señas hacia donde se encontraba su sobrino y como comprendiendo lo saco de allí.

—Ven Draco te mostrare el lugar— Dijo Harry llevándolo hacia arriba donde se encontraba Remus y el pequeño Teddy, ya que no sabía que más hacer con el joven mago rubio, su ex enemigo jurado.

Remus que al ser un lobo con oído agudizado escucho todo y los espero. Les sonrió cuando entraron ofreciéndoles unos chocolates que tenía guardados. Draco parecía fuera del lugar se sentía un poco incómodo en ese sitio, pero por su madre lucharía hasta con un dragón.

Teddy como siempre que veía a un mago o bruja que le agradara, cambio el color de cabello hasta tener un rubio platinado, Draco le sonrió y le extendió los brazos para abrazarlo.

—Eres una cosa muy interesante— Le dijo sonriendo.

El niño solo sonrió sin dientes, en respuesta.

El resto del día lo pasaron en ese lugar riendo y jugando con Teddy, que estaba feliz de tener la atención para él solo.

Le gustaba la señora bonita que lo abrazaba y acariciaba con tanta ternura, era como su Mione cuando lo abrazaba, le gustaba Mione en su cabecita ella era buena con él y por lo tanto confiable y aquella señora lo hacía sentir de la misma forma y le gustaba.

(...)

Mientras tanto en la mansión aquellos tres se la pasaron hablando de cualquier cosa menos de su comportamiento afuera de aquella tienda. Era un tema delicado.

Severus quería hablar con ella intentar darle una pequeña charla sobre los sentimientos de Narcissa, dudaba que Lucius apoyara su decisión, pero las cosas tenían que acomodarse, no esperaba que se llevaran de maravilla, pero sí de forma civilizada. Como magos decentes.

Pero sería charla de otra ocasión por ahora disfrutaría de lo que le quedaba del día con unas de sus personas favoritas.


Esta vez utilice guion largo. Si pudieran decirme que se les hace mas fácil para entender, si el guion o las comillas.