Nuevo capítulo!
les dejo lo nuevo de esta pareja, sorry por la tardanza :)
ariscereth aunque sean caballeros no dejan de tener sentimientos humanos, no crees? y pues lo del veneno pues... XD
nemesis
Muchísimas gracias por el review, me da gusto que lo encuentras interesante :)
Debí haberlo imaginado cuando estábamos en el jardín y la fragancia solo afectó a Pefko, ella no parecía inmutarse ante ellas. Que tiene esta pequeña que la hace inmune tanto al veneno de las rosas como al de mi sangre, ni siquiera Lugonis el antiguo santo de Piscis y mi maestro pudo resistir la toxicidad el veneno que mi sangre contiene…
-Tu! Como es que sigues viva? Como lo hiciste? … Acaso… de verdad eres un ángel?
-Yo no lo sé y no, no soy un ángel Sr. Albafica
Escucharla hablar totalmente inmutada y un poco avergonzada me hizo sentir una urgencia por escuchar una explicación, como puede ser posible que esta pequeña que no tiene absolutamente ninguna preparación en el santuario tenga la fortaleza necesaria para ser inmune a mi sangre, sin pensarlo demasiado y alentado únicamente por los sentimientos de confusión me desplace en un segundo hacia donde ella se encontraba y quedando frente a su pequeño y frágil ser la tome por los hombros
-Dime cómo demonios lo hiciste!, como es que no estas muerta, agonizando y aun cuentas con tus sentidos intactos!, que clase de magia? O acaso tú también eres un espectro de Hades?! Responde!
-Sr. Albafica! Yo… Yo… le juro que no lo sé!
Estaba tan encerrado en mis pensamientos y mi asombro que casi no me di cuenta de la fuerza que estaba utilizando al tomarla por los hombros, únicamente la voz de Pefko y sus pequeñas suplicas me hicieron regresar en mi
-Sr. Albafica, por favor sé que si Agasha lo supiera ya nos lo hubiera dicho, por favor la está lastimando, suéltela, cuando nos conocimos recuerdo que usted dijo que para un discípulo su maestro es como su padre pero cuando un padre pierde el camino es el deber de su hijo recordarle lo correcto, usted le dijo eso a mi maestro y sé que no soy su discípulo pero gracias a los lazos que creamos aquel día y debido al hecho de que nuestros maestros eran hermanos me siento con la responsabilidad de decirle que esta no es la manera correcta de actuar en estos momentos y estoy seguro de que si el maestro Lugonis viviera pensaría lo mismo que yo…
Fueron esas palabras las que lograron disipar la niebla que cubría mi razón y en ese momento dirigí la mirada a los ojos de la pequeña entre mis brazos, sus ojos mostraban una enorme sorpresa y miedo, pero aunque su mirada la delataba ella se mantuvo firme y no retrocedió, era muy valiente, mientras me encontraba examinando el hermoso iris verdoso de la pequeña Agasha noté que una lagrima rodaba por su mejilla, fue ese simple gesto el que provoco que me sintiera enormemente avergonzado de ser la persona que provocara que esa enorme tristeza inundara al hermoso y extraño ser que tenía frente a mí, el pesar inundó mi pecho y me sentí por primera vez en la vida indigno de llamarme caballero, afloje mis manos a manera que solo reposaran ahí sobre sus brazos …
-Por favor, no llores – le dije dejando escapar todo mi pesar en estas palabras – Lo lamento mucho, por favor no llores no quiero ser el causante de tus lágrimas… Te debo tanto y ahora lo único que he conseguido es asustarte y hacerte llorar
Ella posó sus manos sobre las mías y me miró con las lágrimas aun corriendo por sus mejillas, hacía mucho tiempo que no sentía la piel de otro ser humano sobre la mía, desde que mi maestro murió no había permitido que nadie me tocara por miedo a que esto pudiera ser fatal, pero las pequeñas manos de esta niña sobre las mías eran lo mejor que había experimentado, inclusive mejor que las de mi maestro ella irradiaba calidez y amor por los poros, valentía y verdadera preocupación, solo el dulce sonido de su voz me pudo sacarme del dulce trance que estaba viviendo
-Sr. Albafica créame que no sé cómo es que sigo con vida – me dijo entre sollozos pero con una sonrisa en los labios – si lo supiera con gusto se lo diría, a usted, a la Srita Sasha y al Sr. Sage, con gusto les revelaría el secreto que esconde mi cuerpo para que usted dejara de vivir aislado en la tristeza y en la soledad, sé que debe ser muy difícil vivir alejado de todo y de todos por miedo a que mueran, tener que encontrar un lugar donde pueda pasar el resto de su vida solo esperando a tener otra pelea y con suerte no morir, sentirte triste y no aspirar siquiera a que alguien pudiera consolarte mediante una abrazo, no poder convivir con los demás caballeros, no poder ser un ser humano común pero… la verdad es que ni yo tenía conocimiento de eso; esto es tan desconcertante, nuevo e inesperado para mí como lo es para ustedes, sinceramente no sé qué más decir a mi favor únicamente que lamento mucho no haber muerto y que lamento mucho no saber qué es lo que me mantiene con vida, lamento haberlo molestado hace un rato y lamento no haber sido lo sufrientemente sensata para mantener a Pefko alejada de ese lugar y ahorrarnos así esta situación a todos.
El escucharla decir todas esas palabras me dejó helado, ella lamenta no haber muerto? Porque? Acaso piensa que el estar con vida es malo? No! No puedo permitir que piense de esa manera, las cosas no son así
-No tienes por que lamentarlo, no tiene absolutamente nada de malo lo que has hecho, créeme todo eso ya estaba destinado para nosotros tu… tú me salvaste la vida, me has hecho ver que la bondad no tiene límites tu recreaste el milagro de mi maestro Lugonis al hacerle frente a la sangre de Piscis, tú me has abierto los ojos a nuevas posibilidades que yo creí muertas desde hace mucho tiempo, tu simplemente eres algo divino, tu simple existencia llena de bondad, valentía y fe son…. Un milagro
-Un milagro?
-Si, un hermoso y dulce milagro
Creo que nunca me había sentido de la manera en que me sentí en ese momento con mis manos es su piel y sus manos sobre las mías, su dulce mirada en mis ojos… nada tenía sentido pero extrañamente todo se sentía simplemente bien, el tiempo perdió todo significado y esos instantes en los que mi corazón se había abierto parecían casi surreales era todo tan perfecto hasta que un enorme estruendo rompió la magia que nos envolvía a todos en esa habitación
-Pefko! – Gritó Agasha
-Cuidado!
