N. de A.

IMPORTANTE: Sé que en el anterior capítulo Noel se cortaba la mano pero si volvéis a leer ese capítulo veréis que esa escena ya no está. La historia seguirá como si nada de eso hubiese pasado. Sé que queréis un motivo, y me gustaría dároslo, de verdad, pero no puedo. Simplemente disculpadme, por favor.


Hope salió del coche y observó el enorme edificio de apartamentos que tenía enfrente. Era moderno y estaba en pleno centro de la ciudad, por lo que supuso que las cosas no debían de irle mal a Alyssa. Según la dirección que le había dado su padre por teléfono, ella vivía en la quinta planta. Hope se acercó al portal y pulsó el telefonillo de la casa de Alyssa. Un zumbido comenzó a sonar por el altavoz, pero nadie contestó. Hope lo intentó un par de veces más hasta que desistió. Miró de nuevo el papel donde tenía apuntada la dirección. Quizá su padre se había equivocado dándole la información. En ese caso, Hope no sabía que hacer. Podía llamar a todas los apartamentos de la quinta planta, pero tampoco estaba seguro de si la planta era la correcta. En ese edificio podían vivir unas cincuenta familias, no podía perder el tiempo llamándolas a todas. Desesperado, dio media vuelta y tropezó con alguien que iba a entrar en el edificio.

-Oh, lo siento, no estaba…-Hope observó detenidamente a la chica rubia que tenía enfrente-. ¿Alyssa?

Hope tragó saliva al ver a la chica con la que había trabajado durante tantos años en la Academia. Después de que desapareciera de su vida solo conservaba recuerdos borrosos de ella, pero ahora, al verla delante suya…

-Hola, Hope –saludó sonriente Alyssa-. Hacía mucho tiempo que no te veía, pero no has cambiado nada.

Hope se recuperó de la impresión y asintió lentamente.

-Sí, aunque tu estás...-Hope no sabía exactamente que palabra decir-, cambiada.

Alyssa soltó una risita y bajó la cabeza. Él tenía razón, estaba cambiada. Su pelo corto estaba un poco más largo y las puntas de los mechones estaban hacia fuera, un peinado que se había puesto muy de moda entre las chicas jóvenes.

-Bueno...Así que vives aquí –dijo Hope para romper el hielo-. Te llamé a casa, pero como no contestabas pensé que me había equivocado de dirección.

Alyssa le mostró la bolsa de plástico que llevaba en una mano.

-Me fui de compras. No te esperaba hoy aquí. -La chica metió una llave en la puerta y la abrió, dejando paso para Hope.-Entra a tomar algo.

Hope entró en el vestíbulo y la acompañó hacia el ascensor. Mientras este bajaba, Hope observó los ojos azules de Alyssa.

-Me dijeron que queráis hablar conmigo. ¿Sobre que es?

Ella desvió la mirada hacia el suelo y la mantuvo allí mientras le decía:
-Es sobre trabajo.

Hope asintió. Sospechaba que era aquello. Él no tenía ningún tipo de problemas a la hora de colocar a Alyssa, una de las personas más brillantes que había conocido, pero antes quería saber que puesto quería ocupar ella.

El ascensor se abrió al fin y ambos subieron en silencio a la quinta planta. Alyssa abrió la puerta y accedieron a un apartamento amplio, con muebles modernos de colores fuertes.

-Guau –murmuró Hope observando el salón-. Las cosas te van muy bien. ¿Trabajas en algún lado?

-Me han contratado en la universidad de la ciudad –informó Alyssa desde la cocina-. Todavía no han empezado los cursos, pero pagan bien por preparar las clases que los alumnos van a dar.

Hope se sentó en el sofá sin dejar de observar la sala. Aquella casa era muy parecida a la que él poseía en la capital, aunque él la tenía algo más descuidada, puesto que pasaba mucho tiempo fuera.

-Toma.

Alyssa puso sorbe la mesita dos tazas de café y unas pastas. Hope agarró su bebida y le dio un sorbo.

-Así que quieres trabajo en el gobierno –dijo con cautela-. ¿Qué tipo de trabajo? No creo que quieras trabajar en política, ¿verdad?

Alyssa se rió y negó con la cabeza.

-Claro que no. Tengo entendido que el ministerio de Investigaciones está haciendo enormes avances en el campo de la física.

-Así es. De vez en cuando me meto en los laboratorios, aunque últimamente estoy más centrado en poner orden en las nuevas ciudades.

-Sabes que mis conocimientos en ese campo podían ser de mucha utilidad.

Hope hizo un gesto afirmativo con la cabeza.

-Tienes razón. Necesitamos urgentemente personal cualificado que sepa sobre física. La energía de este mundo es muy diferente a la que solíamos usar y necesitamos gran información sobre ese campo. Supongo…que no me pides un puesto normal de científica, ¿verdad? –dijo Hope sonriendo.

Alyssa se encogió de hombros.

-Realmente me da igual siempre y cuando trabaje en el nuevo gobierno.

Aquello sorprendió al muchacho.

-¿De veras?

-Sí. Sé que tarde o temprano me ascenderán cuando vean mi trabajo.

-Se te ve muy segura...

-Vamos, Hope, escribí los planos de la máquina del tiempo y del fal´cie artificial. Además, te ayude en la construcción del nuevo Nido. Es imposible no reconocer que soy mejor que la mayoría.

Aquello era verdad. Alyssa era la mejor en el campo de las matemáticas y la física, por eso él le pidió cuando era joven que se uniera a su equipo de investigación.

Hope dejó su taza en la mesita y echó un rápido vistazo al enorme televisor que había en el salón.

-Lo sé pero, ¿por qué quieres irte de la universidad? Mira todo esto, te va realmente bien.

Alyssa frunció el ceño y se cruzó de brazos.

-Si no quieres contratarme solo…

-¡No, espera, no te adelantes! –se apresuró a decir Hope-. Claro que te voy a contratar. Ya te he dicho que necesitamos gente como tú, pero…solo es curiosidad, ¿vale?

Alyssa soltó un pequeño suspiro y descruzó los brazos.

-No es tan complicado. Los avances que realiza la universidad son minúsculos comparado con lo que se hace en el gobierno. Ya sabes que me gustan los proyectos a gran escala.

Alyssa elevó una ceja y miró a Hope esperando que aquello lo terminara de convencer.

-Vale, de acuerdo –dijo él estrechándose las manos-. Tienes razón, no es lo mismo.

Tras decir aquello el salón de Alyssa se sumió en un profundo silencio. Hope alargó una mano a la bandeja de las pastas y cogió una. Justo cuando la iba a morder observó el rostro expectante de Alyssa. ¿Qué más quería?

-¿Qué ocurre...? –Hope supo de inmediato lo que quería ella-. Oh. Vale, lo pillo. Estás contratada. Creía que ya…

Hope no pudo continuar la frase pues Alyssa se había abalanzado sobre él, abrazándolo con fuerza.

-Oh, gracias, Hope, sabía que a pesar de…todos estos años podía confiar en ti.

Hope tragó saliva al escuchar sus palabras. Antes no se acordaba de ello, pues sus recuerdos eran borrosos, pero Alyssa lo había intentado matar en la torre Augusta. Era conciente de que la gente tomaba decisiones extremas para salvar el pellejo, pero aún así sintió un escalofrío al rememorar esa escena.

Alyssa se separó de él y lo miró agradecida.

-No sé como agradecerte todo esto, Hope .-Ella observó el reloj de la sala-. ¿Te vienes al restaurante de abajo a almorzar? Te has pegado un buen viaje hasta aquí por mi culpa, es lo menos que puedo ofrecerte.

Hope frunció ligeramente el ceño. Hacía años que no comía con una chica en un restaurante. Vacilante, tardó un buen rato en contestar.

-De acuerdo. Así podremos hablar del contrato más detalladamente.


Claire se detuvo frente a la puerta de casa y observó el billete de tren que acababa de comprar. Era un viaje de ida con destino a la ciudad en la que había renacido. Allí tenía su trabajo y su apartamento, aunque le faltaba Serah. Tenía su número de teléfono y siempre podía visitarla cada vez que tuviera vacaciones, pero iba a ser difícil acostumbrarse de nuevo a la soledad de su piso.

De todas maneras, trataría de no pensar mucho en ello. Se marcharía dos días después de la boda, tras despedir a los novios en su luna de miel. Aprovecharía el tiempo al máximo.

Claire se guardó el billete en el bolsillo del pantalón y entró en casa.

-¡Ya estoy aquí! –anunció mientras cerraba la puerta.

Nadie le contestó. El salón estaba vacío, aunque no era de extrañar, pues no solían ver mucho la televisión. Claire dejó las llaves del coche de Serah que había tomado prestado en una mesita que había en la entrada.

Mientras se dirigía a la cocina para tomar un vaso de agua, la puerta del jardín se abrió y apareció por ella la cabeza rosada de Serah. Claire estuvo a punto de saludar a su hermana, pero de abstuvo de hacerlo al ver que esta hablaba con alguien a través de un teléfono móvil. Serah, sin embargo, le hizo señas para que saliera al jardín.

Claire le hizo caso y la acompañó fuera. Serah se sentó en una de las sillas que había en el exterior y Claire la imitó. Guardó silencio mientras su hermana hablaba.

-Mañana tendremos que ir al pueblo sobre las cuatro –dijo Serah cuando finalizó la llamada.

-¿Para qué? –preguntó Claire extrañada.

-Para comprar mi vestido de novia –explicó Serah emocionada-. Y de paso para que elijas tu vestido.

Claire tragó saliva. Comprar vestidos no era su afición favorita pero el tiempo se les echaba encima y tenían que comprar ya la ropa para la boda.

-Mañana a las cuatro –repitió con cansancio.

-Así es.

-¿Y que hay del resto de chicas?

-También vendrán, claro. Cabemos todas en el coche.

Claire se apartó un mechón de pelo de la frente y soltó un suspiro apenas audible. Elegiría el primer vestido que le gustase y punto. No podía ser tan difícil.

-Vendrás mañana, ¿verdad? –se preocupó Serah al ver la expresión de su hermana.

-Claro que sí –dijo Claire esbozando una ligera sonrisa-. Es tu boda, hay que ir de punta en blanco.

Serah soltó una risita al escuchar aquello pero de inmediato su rostro de ensombreció.

-¿Has hablado con Noel ya?

Claire agachó la cabeza y la sacudió.

-No. Lo siento.

Serah alargó una mano por la mesa y estrechó la de su hermana.

-No te preocupes pero, por favor, habla con él. Verás que es un buen chico. No quiero verte enfada el día de mi boda.

Aquello parecía algo difícil. Ver a Noel llevando a Serah al altar y a Hope sentado en un banquillo como un invitado más iba a ser duro para ella, pero aún así se esforzaría en fingir que estaba contenta ese día con tal de complacer a su hermana pequeña.

-No voy a estar enfadada, Serah –dijo Claire acariciando la mano de su hermana-. Esta tarde mismo hablaré con Noel, te lo prometo.


N. de A.

Lo sé, capítulo muy corto, pero apenas tengo tiempo para nada más, y como no quería dejar la historia abandonada mucho tiempo, decidí subir este minicapítulo. El próximo será más largo, lo prometo y perdonadme si tardo en actualizar. ¡Hasta la próxima!