Y… ¿Hogwarts?
Disclaimer: Todos los personajes mencionados en este fan fiction pertenecen a J.K. Rowling. Este texto es solo un fan fiction. Solo es producto de una mente creativa y nada más.
Summary: Después de un quinto curso sofocante, Harry espera la llegada de otro año más en Hogwarts… ¡pero este nunca llega! Lechuzas escapando, personas desaparecidas, gente recordando sucesos fantásticos ¿Dónde quedo la magia?
CAPITULO XIII.
Mugglerias.
- Y, ¿qué te dijo? –
- Lo mismo que ya sabíamos, Lily. Con un toque de dramatismo clásico, pero exactamente lo mismo –
La voz ronca de Sirius se dejó escuchar en la recámara de los Potter. Los tres amigos y Lily estaban sentados sobre la cama, como si se tratase de una pijamada.
- ¿A qué te refieres con eso? – el licántropo, aún más sereno que el resto, preguntó.
- Supongo que con "dramatismo" te refieres a la rabieta que le causaste...-
- Oh, no...no, no y no. Yo no le cause ninguna rabieta querida. El chico suele ser un poco, digamos...temperamental. Deberías comenzar a conocer más de tu hijo –
Lupin trato de reprender a Sirius en silencio. No parecía tratar las cosas con tacto. Sirius captó el mensaje del castaño sin esfuerzo, reprendiéndose a sí mismo, continuó.
-De acuerdo. Debo reconocer que se me paso un poquito la mano –
James negó con el cabeza, resignado. – Bien, pero, ¿qué te dijo?-
- Me dijo que había descubierto todo esto desde el vera...-
-Oh, por dios...-
- ¿Lo vez Lunático? ¿Ahora entiendes por qué me saco de mis casillas? –
- Eso no te justifica – juzgó Remus.
- Un poco, tal vez... – lanzó al aire James.
Remus dirigió una mirada de desaprobación a James y volvió con Sirius.
- Y, ¿bien? –
- Bueno, Hermione lo encontró por casualidad. Algo acerca de una...alineación de los astros...no me explicó bien, en realidad. El caso es que ocurre cada cierto lapso de tiempo y puede durar años, meses o...semanas – cubrió con su mirada a los Potter, con cuidado, como quien vigila una bomba de tiempo a punto de estallar en pedazos.
Lily palideció momentáneamente.
- Entonces... esto no es para siempre, ¿cierto? –
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- Y, ¿qué te dijo? –
El día siguiente, Hermione formulaba la misma pregunta que a Lily le interesó una noche antes en otra conversación.
- Lo que debió decirme, lo que esperaba-
-...que debiste decírselos antes – complemento Ron.
-Gracias por enfatizarlo, Ron –le devolvió la castaña.
Harry bufó, cansado.
- Bien, retomando el punto, no me dejó de otra más que decirle lo que sabíamos desde el verano-
-¡Claro! Como no iba a enfadarse, si se lo estuvimos ocultando por casi 6 meses – comentó Ron jugueteando con su agujeta.
Hermione y Harry intercambiaron miradas.
- ¿Qué dijo que harían al respecto? –volvió a cuestionar Hermione con un gesto de angustia.
-No lo dijo –balbuceó Harry pensando en aquel detalle. No lo pensó. ¿Eso cambiaría las cosas?
Hermione terminó levantándose de su lugar para salir de la habitación.
-Bien, lo único que espero, es que no arruine los planes para hoy –terminó Hermione antes de cerrar la puerta tras de sí.
-¿Qué...?-
La puerta dejó detrás las voces confusas de Harry y Ron.
-...planes?-
Si. Ese día Hermione se comportaba un poco extraña. Desde su llegada, y ese beso en la mejilla que tanto Ron como él recibieron como saludo esa mañana –bajo la confusión y sonrojo de su amigo- encontraban en la actitud de Hermione un raro toque. No sabían por qué, pero cuando Hermione se solía comportar así, no eran buenas noticias para ellos. "Es la Navidad", había dicho Hermione cuando se lo preguntaron. "¿La Navidad?" se preguntó Harry en ese momento, "¿Desde cuando la Navidad la tiene tan alegre?". Había pasado bastantes Navidades con ella para saber perfectamente que aquella dulce sonrisa y actitud rosa, no era la Navidad.
Y por un momento, Harry y Ron temieron seriamente por su integridad...
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- Tenemos una muy buena noticia para todos – Arthur reunió a todos en la entrada para comunicarles algo, que por la propia emoción del Weasley, no la contuvo más. – Pensaba esperar para Nochebuena, pero como hoy haremos las compras navideñas...-
Así que eso era...
Harry y Ron se lo dijeron a si mismos al escucharlo.
-...Hace unos días los Granger, muy gentilmente hay que mencionar, ofrecieron su casa para la cena de Nochebuena-
Dio en el blanco.
Harry habría jurado que Ron mojó sus pantalones en ese momento. Hermione sonreía de oreja a oreja y los observaba con expectación. Harry se limitó a devolverle la sonrisa, pero Ron parecía no reaccionar. Unos segundos después, enmarcó una mueca que, debió suponer, era una sonrisa.
- Ahora, que ya todos los saben, ¡excursión al mundo muggle! – concluyó entusiasmado Arthur.
Todos lo observaron algo confundidos...
- Y eso es sinónimo de...-
-...compras navideñas, Ginny. Pero en el lenguaje de papá – le aclaró Fred mientras se colocaba el abrigo.
Y si bien las compras navideñas nunca fueron su fuerte, ahora, tener que lidiar con ellas en un centro comercial muggle, era mucho peor.
-¿Sabes? Pensaba regalarle un joyero que vi en el Callejón Diagon – le susurró Ron a Harry mientras caminaba detrás de Hermione –y gracias a esto, mis planes están arruinados –se lamentó, observando poco entusiasmado las tiendas de la avenida.
-Hubiese sido un buen regalo, ¿no? –
-Si, el primer año que mi regalo no la decepcionaría, y el Callejón desaparece de la nada, junto con su joyero- se quejó mientras todos paraban frente a lo que debería ser la entrada al centro comercial.
Harry no había visitado muchos de esos en su vida, y menos del centro de Londres, pues si alguna vez sus tíos llegaban a visitar uno, no llevarían consigo al choco "Potter".
- De acuerdo. Nos veremos aquí dentro de una hora y media. Ahora, que disfruten sus comp...-
-Espera, Arthur – Lily lo detuvo, al ver que nadie se había molestado en hacerlo. - ¿No crees que sería más conveniente si seguimos en grupos con alguien que conozca este tipo de...lugares?-
-¡Claro! Arthur, cariño, no somos muy diestros a la hora de manejarnos por aquí... ¿porqué no dejamos que Lily nos acompañe? –intervino Molly.
-Y esa es la manera fácil de mamá de decir "no quiero que te atores en un ascensor de nuevo"-dijo George detrás de Harry y Ron.
-Si...que memorable día fue aquel, ¿cierto, George?- dijo Fred, recordando aún la ocasión en que su padre averió el elevador de un hotel muggle, y tuvieron que pedir ayuda para sacarlo.
-De acuerdo. Será divertido esto...-accedió Arthur frotándose las manos, mientras Lily, Molly, James y Sirius, quien no se había molestado en hablar en todo el camino, lo seguían.
- Ustedes, chicos, podrán ir solos, ¿de acuerdo? Tienen consigo a Hermione y a Harry- les mencionó Lupin.
-Y a nosotros, Lunático...-
-...que conocemos a la perfección estos lugares, aunque no lo creas – recalcaron los gemelos.
-Remus, pueden llamarme Remus, ¿si? –les repuso Lupin sonriendo.
-Claro que si –dijo Fred.
-Lo que tú digas Lunático –complementó George mientras corría detrás de su hermano.
Lupin se limitó a verlos marchar, sonriente.
-Estaré con sus padres –dijo, regresando con los demás –Recuerden, en una hora y media, aquí- les recordó antes de marcharse también.
-Ginny y yo estaremos viendo un par de tiendas que quiero mostrarle- se apresuró a decir Hermione -¡Nos vemos luego!
A unos metros de ellos, la castaña y la pelirroja desaparecieron detrás de la puerta de una boutique.
-Espero que sepas lo que hacemos – le advirtió Ron a Harry, al ver que estaban solos en medio de un lugar, hasta entonces, desconocido para ellos.
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-¿Crees que esto le guste a Harry?- preguntó Lily tomando una playera.
-¡No, Lily! Ropa no...- le advirtió James quitándole la playera de la mano como si se tratará de una bomba y dejándola donde estaba – Cuando yo era joven, y no estoy diciendo que ya no lo soy, sino, cuando yo estaba más joven, lo que más odiaba era que mi madre eligiera mi ropa-
-Si, pero él no es tú-
-Si, pero vaya que se parece a mi –dijo James con un tono de orgullo en su voz -¿por qué no esperas luego...lo traemos...le damos el dinero y que él escoja su ropa?- sugirió James a Lily.
-Claro...luego...-correspondió desanimada, caminando sin interés entre los aparadores.
James entendió perfectamente. Tal vez, ya no existiría un "luego".
-Vamos, Lily. Comprémosle algo que realmente le vaya a gustar y lo vaya a usar. Mira, allá abajo vi una joyería con buenas piezas. Podríamos comprarle algo, ¿no crees?-
-Claro, no le podemos comprar ropa, pero le regalaremos joyería como una señorita- criticó Lily, divertida.
-¿Sabes qué es lo que me gusta de ti?- preguntó James abrazándola.
-¿Qué?-
-Que siempre me llevas la contra...y eso es tan sexy...- dijo acercándosele para robarle un beso.
-¡James!-
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-¡No, Ron!-
Harry le arrebató de las manos un pequeño adorno de cristal que estaba a punto de caer de las manos de Ron.
-¿Para qué sirve esa cosa? –preguntó confuso el pelirrojo.
-Es un adorno-
-¿No tiene alguna utilidad?-volvió a cuestionarle a Harry, mientras observaba otros que estaban en el mismo estante.
-Mmmm...nop...-
-¿Entonces? ¿De qué serviría a alguien regalarle esto?-
-Para su casa, ¿no lo crees?-
-Vaya, que locas ideas tienen estos muggles...y... ¿qué le piensas regalar a Hermione?- preguntó tratando que no sonará con mucho interés.
-Pensaba buscarle algún buen libro para ella. Ya sabes. Un poco de lectura "ligera"-comentó Harry, observando atentamente la figura de una bailarina de ballet esculpida en cristal –Y, ¿tú?-
-Bueno...en realidad...aún no lo sé. Pe-pero, ¿crees que le gustarían cho-chocolates?-tartamudeó Ron, iluminando su rostro al rojo vivo.
-¿Chocolates? ¿Chocolates para Navidad? –Preguntó sonriente Harry –Creo que te equivocaste de fecha amigo, eso es para San Valentín –bromeó Harry.
-Bue-bueno...sinceramente, no tengo ni idea –mencionó casi en susurro Ron, como si estuviese pidiendo ayuda a su amigo.
-Venga, Ron. Cómprale algo lindo. Aquí hay muchas cosas. Vamos a ver un par de tiendas más y encuéntrale un buen detalle. Le agradará –Harry trataba de animar a Ron. Los últimos años, los regalos de Ron hacia Hermione eran un verdadero fracaso, a pesar de que su amiga trataba de disimular su sorpresa, siempre terminaba siendo guardado en lo más profundo de su baúl al final de Navidad. Pero este año, Ron parecía dispuesto a todo con tal de encontrar el regalo ideal para Hermione.
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-¿Aún sigues enfadado con Harry?-
Mientras que los chicos se complicaban su existencia buscando buenos obsequios, los tres viejos amigos junto con Lily y los Weasley, pedían en cada tienda que les mostrarán lo mejor que tenían. Sirius se la había pasado dando pequeños paseos entre aparadores, sin dar señales que quisiera comprar algo para alguien. Lupin lo encontró refugiado entre los estantes de relojería, curioseando por allí.
-No estoy enfadado con él, Lunático-
-Claro. Solo le aplicas la infantil ley de hielo-
Sirius torció la boca, como si lo reprochará, y avanzó al siguiente estante.
- No es él. Pero no es fácil. Saber que voy a tener que dejarlo solo de nuevo dentro de un poco más de tiempo-
Remus calló. Era cierto. Sus amigos desaparecerían. Sirius, James, Lily... Se borrarían del mapa, sin dejar rastro alguno.
-Pero lo mejor no es que dejes de hablar con él. Mira a James y Lily. Están disfrutando todo esto. No dejan que el hecho de que tal vez mañana ya no estén, o la próxima semana, o el mes siguiente, les afecte. Sirius, mírame...tú eres más fuerte que esto- Lupin lo miraba firmemente.
Y por un momento, Black pensó en Remus. Si alguien allí era fuerte, más fuerte y con un temple de hierro, ese era Remus Lupin. Era el único de los cuatro que durante todos esos años soportó el dolor y la soledad de la perdida de sus amigos cercanos. De su única familia. La única. Su mirada cansada y cabello cano eran firmes reflejos de toda la angustia que pasó durante los últimos años. Y con aquellos ojos miel mirándole, con el carácter intacto, comprendió. Le sonrió y le dio unas palmadas en la espalda...
-¿Crees que alguno de aquellos le guste a Harry...?-
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-Hermione –
-Hummm?...-
-Hermione...-
La castaña se volvió con su amiga. A diferencia de Ron y Harry, parecían tener un poco más d esuerte a la hora de escoger regalos.
-¿Cuánto durará?- pronunció con voz temerosa.
- ¿A qué te refieres? – Hermione sabía perfectamente a donde dirigía la conversación Ginny, pero fingir era más cómodo para las dos.
- Sabes a lo que me refiero...-
La castaña se detuvo es seco. Sabía que Harry quería que todo el asunto quedara entre ellos, pero Ginny no se merecía ignorar el asunto, y aquella sensación de arrepentimiento, la misma que sintió dos minutos después de que se lo contó, volvió.
-Ginny, ya te he dicho que no lo sé, nadie nos puede garantizar el tiempo exacto-
-Pero me preocupa –insistió –el día que todo vuelva como antes...-
-Harry estará bien –le afirmó Hermione comprendiendo más que nadie, su principal preocupación –Y si quieres que te diga lo que pienso, es que estará bien. Él es fuerte, y sabe a lo que se atiene-
Dicho esto, Ginny volvió poco convencida a mirar aparadores. Hermione soltó un gran suspiro. ¿De verdad había sido buena idea contárselo? Aun más, ¿creía realmente en lo que acababa de decir?
Extraño, pero cierto. Y si esa era una realidad, sonaba a locura. Por que allí estaban, haciendo compras como si fuese lo más normal del mundo, sin preocuparse siquiera por lo que pasaría mañana, por si ellos seguirían allí...
Y si Harry estaría bien. Si podría resistir a perderles por segunda vez. A borrar todo lo sucedido en medio año, en todo un verano, en todas las horas con ellos, las risas y las charlas. O solamente los silencios. ¿De verdad él estaría preparado para ello? Una corazonada le susurró que tal vez, ese no sería un adiós, tan solo, un hasta luego...
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-Al final de cuentas estos muggles no son tan tontos a la hora de ingeniarse regalos –comentó Ron con una enorme sonrisa que enmarcaba su rostro. Sujetaba con cuidado una cajita que luego guardó entre las bolsas de compras – Fue más fácil de lo que pensé-
-Aha, eso debiste decir hace cinco minutos que estabas histérico-
-No fue histeria, yo solo...-
Ron siguió justificándose, pero Harry ya no lo escuchaba. Dirigía toda su atención hacia el cúmulo de personas que parecían observar algo. Varias personas observaban bastante entretenidas lo que fuese que había allí.
-¿Qué pasa allá? –preguntó Ron, pero Harry ya se le adelantaba.
Las personas se encontraban alrededor de un viejo hombre con apariencia desaliñada, que gritaba escandalosamente al aire, realizando ademanes exagerados, dando la impresión que estaba demente.
-¡Los vi! ¡Les juro que los vi! ¡Era un grupo de jovencillos, volando sobre la nada! – Señaló hacia el cielo -¡y llegaron cerca del Ministerio!
(N/A: dato general, el Ministerio de Magia esta bajo el Ministerio Inglés P)
Dicho esto, Harry y Ron intercambiaron miradas, sorprendidos. A los jovencillos a los que se refería aquel hombre, eran ellos. Al final de cuentas, no estaba tan loco...
-¡Eran como extraños caballos alados y...y...! – la mirada desorbitada del sujeto se detuvo en Harry y Ron. Como si estuviese pasando de nuevo, gritó, señalándolos -¡Son ellos! ¡Ese par de chicos estaban allí!-
Ron sintió como su amigo lo jalaba fuera de la multitud antes que aque hombre comenzara a seguirlos y gritar "¡Son ellos!" "¡De verdad son ellos!".
Lo único que Harry y Ron sabian era que su prioridad en ese momento era escapar. Al paso de pasillos, la gente giraba para ver como huían seguidos del sujeto.
-Creo que ya es hora de buscar a los chicos –le dijo Remus a James mientras salían de comprar el último obsequios, cuando Harry y Ron cruzaron corriento frente de ellos, seguidos del loco sujeto que gritaba y parecía no cansarse.
-Creo que ya los encontramos-susurró James con un hilo de voz.
Corrieron tratando de escapar, subieron las escaleras en sentido contrario, causando el disgusto de las personas que lo usaban, doblando en un par de pasillos más, tirándole un café a un hombre y las bolsas de compras a una chica a su paso. Harry apenas alcanzaba a gritar un "Disculpe" antes de chocar contra las personas a su paso. Ron aprovecho a un grupo de chicos que salían de una de las tiendas para colarse en una librería que se encontraba doblando el pasillo.
Dejaron caer todo su peso contra un estante, respirando agitadamente mientras veían desde dentro como aquel sujeto corría hacia el lado contrario y se perdía de vista.
-Eso estuvo...genial –comentó entre risas Ron, que aun no podía recuperar el aliento.
Harry se limitó a sonreír tomando bocanadas de aire y echándole un vistazo a aquella tienda que les sirvió de refugio.
No parecía una librería normal. Algunos libros, forrados en piel y con letras doradas, parecían estar escritos en latín. Recorrieron un par de estantes, dándose cuenta que muchos de aquellos títulos les eran extrañamente familiares. Y no solo eso les era familiar.
Una voz ronca, proveniente del fondo de la tienda, le resultó conocida. Harry se acercó con cautela al lugar donde provenía la voz y encontró la respuesta. Ese tono autoritario, cabellera negra y grasienta no existía en otra persona que no fuese...
-Ron- le susurró Harry desesperado observando escondido detrás de un estante –Ven-
El pelirrojo fue junto a Harry, cayendo en la misma impresión en la que se encontraba su amigo.
-No puede ser...-
Jueves 5 de Junio de 2008, 12.33 p.m.
Q tal!!
Regreso con un nuevo capi .
Cuando subí el anterior pensé q nadie lo seguía leyendo, pero me lleve una grata sorpresa al recibir rr's!!
Y este capitulo, dedicado a mis lectores...
Luis: ¡Gracias por leerme! Y si de verdad te quedaste "picado" aquí esta la continuación, ¡espero que te haya gustado!
Jamín-Black: ¡Años sin actualizar y espero que no me vuelva a pasar! Pero pronto viene el final, ya lo tengo planeado. ¡Gracias por tu rr!
Gracias a todos los que lo leyeron y siguen haciéndolo. ¿Con quién se encontraron Harry y Ron?
Ok!
Hasta la proxima!
Bethap
