Pues nada, hoy me ha dado la inspiración y nada... Atención, esto ya es M, así que no quiero quejas por esto, si no te gusta, no leas.
Saludos invocadores. ^^
Vi volvió caminando a casa, con las manos en los bolsillos intentando apartar de su mente la amargura que sentía por no haber besado a Caitlyn. La piel de la joven era tan suave… apenas pudo evitar el acercarse a ella en toda la noche, así como las ganas de pedirle que bailara con ella. Era simplemente… algo que no podía evitar. Se sentía atraída a ella como un imán, y por más que quisiera no era capaz de estar separada de ella.
¿Cómo iba a poder? Trabajaban juntas, compartían la mayoría de horas del día juntas, ya fuera en Piltover o en la Liga, así que, aunque quisiera, iba a tener que estar con ella sí o sí. Le había dado una segunda oportunidad y, desde luego, no la había echado a perder. Aunque no pudiera sentir el calor de su piel contra la suya, podía estar cerca de ella. Como una tortura de la cual no podía escapar.
Alcanzó la puerta de su apartamento más rápido de lo que quiso, aunque ya hubiera pasado casi media hora andando lentamente por las calles de la gran Ciudad del Progreso. Subió las escaleras hacia su puerta y entró dentro de su casa, descalzándose en la entrada. Se quitó la chaqueta y la dejó encima de uno de los sillones del salón, aflojando su corbata se dejó caer en el sofá boca arriba con la carta de su hermano entre las manos.
No estaba segura de si quería abrirla o no. Era una carta de Seth, que volvía a ponerse en contacto con ella después de casi un año sin saber de él. Aunque hubiera intercedido para sacarla de la cárcel y hubiera mostrado interés por ella, seguía sin seguir confiando en él del todo. Le había ocultado que estaba vivo durante nueve años, era normal que le guardara rencor. Él era lo único que le quedaba en la vida, era su única familia.
Sacó la carta con dedos temblorosos y leyó las palabras que estaban escritas en el papel. Abrió los ojos sorprendida de su contenido y varias cosas le empezaron a cuadrar. Cosas que había pasado por alto o de las cuales no se había percatado pero que ahora todas se aclaraban en su mente.
Se incorporó en el sofá y fue a la cocina a quemarla. Hizo desaparecer todo rastro de la carta y del sobre y volvió al salón para pasear intranquila mientras las palabras de su hermano resonaban en la mente de la joven sin ton ni son. Se rascó la cabeza paseando tranquilamente por la sala sin dejar de pensar en lo que iba a hacer.
¿Qué haría ahora? Por fin estaba encontrando la estabilidad que le había faltado cuando fue dando tumbos siendo joven, trabajando para Heimerdinger, cometiendo actos de vandalismo en la ciudad, metiéndose en problemas, trapicheando con bandas… Ahora que por fin tenía un trabajo decente y respetable, ahora, es cuando le llegaban estas noticias.
Mientras todas estas ideas le rondaban por la cabeza, se sobresaltó al oír unos golpes en su puerta. Se giró extrañada hacia la entrada y levantó una ceja, no esperaba tener visita. Esperando que no fuera nadie extraño, la abrió con cara de pocos amigos. Su gesto se suavizó cuando vio que fuera estaba Caitlyn con media sonrisa en la cara.
Vi frunció el entrecejo sorprendida de la visita de la Sheriff a esas horas de la noche, sobre todo sabiendo que tendría que estar todavía en la fiesta anual del cuerpo de policía, junto a su familia, amigos y compañeros de trabajo. Antes de que pudiera abrir la boca para replicar, Caitlyn cruzó el umbral de la puerta apartando con delicadeza a Vi, apoyando su mano en la clavícula de la pelirrosa, haciendo que diera unos pasos para atrás.
Cerró la puerta detrás de ella y se quitó los tacones suspirando de placer cuando los dejó en el suelo. Vi sonrió ante la imagen de la joven, que había dejado de lado la fachada de mujer fría y calculadora que tenía siempre por una más cálida, mucho más… infantil, se podría decir.
Caitlyn se incorporó y fijó su mirada en los ojos azules de Vi, notando cómo una chispa saltaba entre las dos mujeres. Vi tragó saliva tras ver la mirada de la castaña, aunque sin saber qué pretendía se quedó en silencio para ver si le explicaba qué la había traído a su apartamento a esas horas.
La joven Sheriff volvió a apoyar su mano contra la clavícula de Vi y la empujó hacia atrás, hasta que la parte alta del sofá impidió su avance. Agarró entonces con sus dos manos el cuello de la camisa de Vi y se acercó a ella lentamente. La pelirrosa abrió los ojos sorprendida del atrevimiento de la joven pero no abrió la boca para quejarse. Separó la mano derecha del cuello de la camisa y, tirando de la corbata, hizo que bajara la cabeza hasta su altura, dejando apenas unos milímetros de separación sus labios.
Se quedaron en silencio, las dos notando las respiraciones entrecortadas que se escapaban de sus labios, los temblores del cuerpo de ambas, en tensión por la proximidad y la intimidad del momento, notaron sus corazones latir fuertemente contra sus pechos, oyendo cómo golpeaban fuertemente en el silencio de la habitación. Pero Caitlyn no se movía y desde luego Vi no iba a ser quien cubriera el espacio que las separaba para besarla.
-¿Qué haces? – preguntó con un hilo de voz Vi, intentando no moverse mientras sus ojos entrecerrados dejaban paso a su imaginación, sabiendo dónde se encontraban los labios de Caitlyn en ese preciso momento.
-No lo sé.- dijo ella en voz baja, haciendo que su aliento rozara los labios de Vi. La pelirrosa notó cómo las ganas de acortar la distancia entre ellas aumentaban. Pero antes de que fuera ella quien se moviera, Caitlyn levantó la cabeza y besó sus labios lentamente, notando cómo se movían entre ellos en perfecta sincronía.
Mantuvieron el beso nerviosas, notando los corazones desbocados y los nervios que recorrían su cuerpo. Cuando se separaron para tomar aire, se miraron a los ojos. Con los de Vi completamente fijados en los castaños de Caitlyn, la Sheriff no dijo nada más y volvió a besarla con fuerza, esta vez más fieramente, profundizando el beso y notando la lengua de Vi dentro de su boca, haciendo que se le escapara un gemido.
Se inclinó sobre Vi, que estaba apoyada en la espalda del sofá, sosteniendo su peso y notando el calor que desprendía Caitlyn cada vez que se acercaba a ella después de tomar aire para besarla. Volvió a agarrar el cuello de la camisa de Vi y paró, bajando la cabeza para tomar aire agitada. La pelirrosa apoyó sus labios en la frente de Caitlyn, extasiada por el beso.
Agarró la corbata de Vi y le deshizo el nudo, deslizándola hacia el suelo sin atreverse a levantar la mirada. Entonces sin dejar tiempo a la pelirrosa para reaccionar empezó a desabrochar los botones superiores de su camisa, acariciando la piel de la joven cada vez que bajaba hacia abajo y haciendo que temblara de excitación a cada segundo que pasaba. Vi bajó la cabeza para levantar la de la joven y besarla con pasión.
Deslizó la camisa por los brazos de Vi desnudándola lentamente, notando cómo la pelirrosa levantaba los brazos para acariciar los hombros de Caitlyn cuando la prenda cayó al suelo. Se dejó llevar por las caricias de Vi mientras las manos recorrían la clavícula desnuda de la joven, haciendo que soltara ligeros gemidos.
La pelirrosa bajó la boca para besar con dulzura el cuello de la castaña, que empezaba a soltar algún que otro gemido también mientras los brazos de Vi rodeaban su cintura y la hacían seguirle el ritmo. Pasados unos minutos, volvieron a unir los labios acaloradamente.
Se separaron para tomar aire y Caitlyn se echó para atrás, mirando desafiante a Vi mientras llevaba sus propias manos hacia atrás para desabrocharse el vestido, ante los resoplidos de la pelirrosa intentando calmarse mientras la devoraba con la mirada. Caitlyn se quitó la prenda de ropa lentamente, sin dejar de mirar a Vi mientras se mordía el labio.
Una vez el vestido cayó al suelo, Vi pudo contemplar la perfecta figura de Caitlyn, completamente fibrosa. No pudo dejar de pensar ni un segundo lo maravillosa que se veía a la luz del salón mientras se acercaba a ella con mirada de depredadora, haciendo que la joven Sheriff se echara para atrás hasta llegar a la pared, nerviosa.
Apagó las luces antes de acercarse de nuevo a la joven, que la miraba intranquila mientras el cuerpo de Vi se pegaba al suyo, lentamente. Le besó la mejilla de nuevo, yendo hacia la oreja y mordiendo el lóbulo sin hacerle daño, bajando hacia su cuello mientras Caitlyn agarraba la cintura de Vi con fuerza, haciendo que siguiera. Aprovechó para desabrocharle los pantalones y bajarlos mientras los besos de Vi volvían a los labios de la castaña.
Apretó su cuerpo contra el de la castaña, notando el frío de la pared en su espalda y el calor de Vi por su parte delantera mientras los besos continuaban evitando que se separara de ella. Las manos de Vi rozaron el vientre de la joven haciendo que diera un ligero salto que hizo que se separaran mientras la pelirrosa esbozaba una sonrisa complacida. Apoyó la mano completamente en el estómago de Caitlyn y miró sus ojos mientras acariciaba esa zona. La castaña comenzó a ponerse el triple de nerviosa, cerrando los ojos, notando cómo la mano subía hacia arriba, acariciando sus costillas con delicadeza.
La mano viajó hacia su espalda, separándola de la pared y apretándola contra su cuerpo. Desabrochó el sujetador de la castaña y se separó de ella para quitárselo con una mirada llena de pura lujuria hacia ella. Caitlyn tembló notando su cuerpo tenso ante el tacto de la joven y al saber que iba a estar completamente expuesto a ella, aunque fuera a oscuras.
Vi agarró su cintura mientras la pieza de ropa caía al suelo y la atrajo hacia sí, besando su cuello de nuevo. Caminó con ella hacia el dormitorio y la tumbó en la cama, haciendo que Caitlyn se sintiera más cómoda. Se subió encima de ella y empezó a explorar la nueva zona que había quedado descubierta.
Movió la mano derecha hacia su seno, apretando con fuerza, haciendo que la castaña soltara un gemido más alto de lo normal. Acarició la zona moviendo el pulgar sobre el pezón circularmente, llevando su boca hacia la clavícula de la joven y mordiendo esa zona y la del hombro con pasión, notando cómo las manos de Caitlyn se agarraban a su espalda y la arañaban.
Agarró el broche del sujetador de la pelirrosa y se lo desabrochó haciendo que Vi parara para deshacerse de ese trozo de tela. Apretó su cuerpo contra el de ella notando el calor abrasivo que ambas sentían al estar tan cerca. Vi bajó la cabeza para llevarse a la boca uno de los pezones erectos de Caitlyn, haciendo que soltara otro gemido alto. Sonrió al oír esa reacción. Sus manos empezaron a juguetear con la zona baja de la cintura de Caitlyn, notando cómo empezaba a mover las caderas contra ella.
Jugó con la cinta de la ropa interior de la Sheriff mientras ponía su mano en la espalda de la joven y apretaba su pecho contra el de ella, besando sus labios con fiereza mientras sus dedos recorrían las piernas de Caitlyn. Paró cerca de la entrepierna, notando cómo las manos de la castaña la instaban a continuar con lo que estaba haciendo. Agarrando la prenda con cuidado y tirando hacia abajo, la joven Sheriff levantó las caderas para facilitar que Vi se la quitara.
Las lanzó hacia atrás y subió la mano por la parte interior del muslo de Caitlyn hacia arriba deteniéndose de nuevo, mirando los ojos de la castaña y notando su respiración agitada contra sus labios. Se los lamió y se acercó para morderle el labio inferior a la vez que sus dedos apretaban por encima si entrepierna haciendo que gimiera de placer.
Levantó la voz mientras notaba los dedos recorrer con soltura su clítoris, apretando con delicadeza las zonas que la hacían estremecerse. Levantó la cabeza hacia la clavícula de Vi y respiró contra ella a la vez que metía uno de los dedos dentro de ella, agitándola por completo. Una energía desbocada tomó por completo el cuerpo de la castaña, haciendo que las caderas de la joven subieran y bajaran junto a la mano de Vi, que se movía al mismo tiempo que ella. Gimió en su oído notando las paredes de Caitlyn cerrarse en torno a su dedo y antes de que llegara al clímax lo sacó, notando la queja dolorosa de la castaña. Subió el dedo hacia su clítoris y lo empezó a masajear volviendo a poner en tensión a la joven.
Minutos más tarde, cuando Caitlyn ya no podía aguantarse las ganas más, se incorporó hacia arriba, agarrando el cuello de Vi y mordiendo su hombro. La pelirrosa sonrió ante la reacción y la sujetó metiendo de nuevo el dedo dentro de ella, haciendo que gritara de placer, moviendo de nuevo las caderas contra ella, más enérgicamente que antes, notando cómo iba a llegar al orgasmo.
El cuerpo de la joven se contorsionó hacia atrás gritando de placer, sin poder aguantar el gemido que estaba reprimiendo. La ola de placer que sacudió su cuerpo no fue normal, era totalmente distinta a las otras veces que había estado con Vi y sintió ganas de llorar del placer. De pronto, segundos más tarde, volvió a temblar al invadirla una segunda ola de placer. Sorprendida, se agarró a Vi, quien seguía todavía encima de ella, pero quieta, notando cómo temblaba cada dos por tres, teniendo más orgasmos.
Unas lágrimas se escaparon de sus ojos y se apoyó en el pecho de Vi, gimiendo de placer otra vez mientras los orgasmos le volvían a llegar una y otra vez. Notaba todo mucho más vívido, la sensación era algo que nunca había conocido, a cada movimiento que hacía Vi, su cuerpo se volvía a estremecer y a notar el clímax del orgasmo de nuevo. Sus sentidos fueron noqueados completamente e intentó por todos los medios que Vi se estuviera quieta.
La pelirrosa soltó una pequeña carcajada en el oído de Caitlyn, que hicieron apretar las uñas contra la espalda de Vi un poco más fuerte, enfadada y avergonzada de lo que le estaba pasando a su cuerpo.
-Relájate y disfruta, cupcake.- le dijo en un susurro contra su oreja, mordiendo el lóbulo de nuevo. Otra ola de placer la recorrió y gimió maldiciendo a Vi. Se separó de ella tumbándose a su lado, abrazándola mientras todavía seguía convulsionando de placer en la cama, al lado de la mujer que le había dado el mejor orgasmo de su vida.
Después de unos minutos tumbadas allí, ambas desnudas percatándose del calor que desprendía cada una, Vi intentó mentalizarse de que eso no significaba nada entre ellas. Caitlyn seguramente tenía ganas de desfogarse y Jayce se habría ido de la fiesta antes que ella con la joven que había visto antes junto a él. Pero por más que lo pensaba y miraba hacia el cuerpo que yacía junto a ella más su mente quería decirle que esto significaba algo más.
Perdida en sus pensamientos no se dio cuenta de que Caitlyn se incorporaba en la cama para montarse a horcajadas encima de ella con una sonrisa pícara. Acarició su clavícula con delicadeza y luego su cuello, agachándose para notar el calor de la joven en ella. Besó sus labios y se quedó completamente tumbada encima de ella.
Acarició las piernas de Vi y ésta las levantó para que Caitlyn pudiera terminar de quitarle la parte de abajo de la vestimenta. Se relamió los labios mientras empezaba a explorar el cuerpo trabajado y musculado de la joven, deteniéndose en sus senos, jugando con ellos mientras Vi gemía de placer con cada beso que Caitlyn le regalaba.
Lamió el cuello de la pelirrosa haciendo que se estremeciera a la vez que la mano derecha de Caitlyn acariciaba los muslos de la joven y la parte interior de la pierna derecha, notando cómo el cuerpo de la joven se volvía tenso cada vez que su mano subía hacia su núcleo de placer.
La castaña mordió el cuello de la joven mientras posicionaba su cuerpo totalmente encima de ella, acariciando con su mano izquierda uno de sus senos a la vez que los dedos de la mejor tiradora de Piltover encontraban su objetivo y movía en círculo arrancando gemidos de la boca de la joven que tenía debajo.
Sintiéndose con el poder de controlar los espasmos de Vi sacó los dedos mirando a la joven, que le lanzó una mirada irritada y a la vez sumisa para que los volviera a poner donde estaban. Caitlyn se lamió los dedos gimiendo al mismo tiempo que lo hacía y los sacó completamente limpios. Vi tragó saliva y suspiró temblando de excitación al verla hacer eso. Apenas pudo controlar el impulso de hacerle lo mismo.
Pero Caitlyn apoyó todo el peso con una mano contra su clavícula, irguiéndose mientras bajaba la mano que le quedaba libre hacia su entrepierna de nuevo, moviendo los dedos con presteza para que Vi llegara al orgasmo. Pasados unos minutos de lucha interna, la pelirrosa no aguantó más y la ola de placer la recorrió haciendo que gimiera, aunque en voz más baja de lo que lo había hecho Caitlyn. Sin esperar a que su cuerpo se acostumbrara al entumecimiento que le había dejado el orgasmo agarró a Caitlyn y la tumbó en la cama, poniéndose encima de ella.
Pasó sus dedos por los labios de la joven y la besó lentamente, acariciando su pelo y sus hombros con delicadeza y dulzura. Se separó de ella para tumbarse a su lado, girándose para encararla y poder seguir acariciando el cabello de la joven.
-Creo que deberíamos dormir un rato.- le dijo ella. Caitlyn asintió mientras agarraba la mano de Vi y besaba su palma.
-Siento haberte atacado de esa manera antes.- le dijo la Sheriff tapándose con la manta que había encima de la cama y acercándose inconscientemente a Vi.
-El placer es mío.- le dijo abrazando a la castaña sin que le despreciara el gesto.
Se quedaron las dos dormidas abrazadas, notando el calor que desprendía cada una y los latidos de ambas, totalmente en sincronía.
