Fanfic: "Bajo Contrato"
Capítulo 13: "Traicionados"
Por Sakki Chan
Bostezando, Sakura se dirigió a la oficina de su jefe. La secretaria de Xinghong no se encontraba en su sitio, pero eso no impidió que ella se dispusiera a entrar en la oficina. No hace mucho, Xing le había llamado para que asistiera a su oficina. Tocando la puerta un par de veces, recibió la sobria respuesta por parte de él.
-"Adelante,"
No fue sorpresa para ella, el encontrárselo trabajando, pese que a penas eran las siete de la mañana. Parecía que trabajar ocupaba gran parte de su tiempo y no por nada tenía su propio bufete, aunque contaba con casi la misma edad de ella.
Xinghong seguramente reunía las cualidades que ella no. Por ejemplo, el levantarse temprano nunca había formado parte en la lista de sus actividades favoritas, pero ahora se le estaba complicando un poco la tarea. Shaoran no ayudaba demasiado, y aunque ayer habían holgazaneado todo el día, Sakura sentía que no quería separarse de su lado, especialmente no después de todas las heridas que había padecido éste.
Con gran, gran esfuerzo, se había obligado a dejarlo durmiendo; sin advertirle para nada que tenía que trabajar hoy.
-"Buenos días, Xing. ¿Qué hay de nuevo?" Siendo esquiva, pero no demasiado, Sakura se forzó a mantener distancias con Xing. Ya Shaoran había manifestado su aversión a la cercana relación laboral que tenía con él, y cuando las cosas se habían estabilizado un poco más con Shaoran, sencillamente no quería arriesgarse a perder el poco progreso que habían hecho.
Xinghong, que hasta el momento había continuado enfrascado en la lectura de algún documento en su computadora, renunció a la labor el mismo instante de oír la voz de Sakura.
Con ojos perspicaces, no pasó inadvertido para él, las leves ojeras que hacían acto de presencia en la cara de la joven. Levantando una ceja, respondió al saludo, invitándola a tomar asiento con un gesto de su mano.
-"Buenos días, Sakura. ¿Lista para conocer el horario de actividades de la semana?"
Sakura retuvo las ganas de rodar los ojos. ¡Qué excusa tan pobre para una reunión! ¿No podía ser más creativo? Aunque se abstuvo de decirle sus pensamientos, resolvió asentir mientras tomaba asiento en una de las sillas dispuestas en frente del escritorio de Xing.
-"Bien" Xinghong se dirigió otra vez a la computadora, rápidamente consultando el archivo que contenía el calendario –"Tenemos una semana algo ajetreada. Por ejemplo, hoy estás hasta el tope. Cosas sencillas, nada complicado todavía. La única prioridad que tienes es atender a ese cliente tuyo... me parece que su nombre es... ¿Tsukishiro Yue?"
Sakura suspiró –"Casi lo olvido. Hoy tengo cita con él, ¿no? Se supone que debo ir a pegarle una pequeña visita a su ex asociada."
Xinghong la miró otra vez. –"Te sugiero que reúnas el testimonio de tu cliente sobre los hechos y luego, con ese dato vayas a ver a su ex. Nunca es bueno un enfrentamiento entre ellos. Sólo notifícale que tu cliente está tomando acciones contra ella en una demanda." Con gesto más relajado, expresó –"Intimídala, pero no demasiado. Asústala pero no la espantes. Hazla creer que tu demanda es ridícula, y si puedes, engáñala aparentando que eres estúpida."
Sakura sonrió malévola. –"¿Y eso me asegurará la victoria?"
Xinghong asintió –"Está comprobado. No tratará de conseguir un buen abogado, no al menos un experto en la materia. Todo eso, influye aunque no lo creas."
Sakura se levantó –"Bueno, Xing. ¿Algo más que quieras discutir sobre mis casos?"
Xing negó –"No, sólo quería darte algunos tips. Aunque claro, tú no los necesitas."
Ella se encogió de hombros –"Gracias por los consejos, de todos modos."
Cuando ella llegó a la puerta le dijo con descaro –"Cualquiera diría que eres mi secretario, Xinghong"
Él se rió –"¿Lo dices por el horario?"
Ella asintió –"La próxima vez que quieras verme, simplemente dilo y déjame a mí la libertad para decidirlo" Poniéndose seria, para que no malinterpretara sus palabras, le dijo –"Otra sugerencia. No es bueno quitarle el trabajo a gente inocente, Xing. ¿Qué haré ahora con mi secretaria?"
Xing volvió a reírse, -"Ya vete antes de que empieces a refutarme más cosas"
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Sintiéndose más relajada, y comprobando que ese pequeño encuentro con Xing sólo le había quitado diez minutos de su tiempo. Era cierto que se había olvidado de la cita de hoy tanto con Yue como con Kaho Mizuki.
Se dirigió hacia su propia oficina, percatándose que Rika, su secretaria, acababa de llegar.
-"Buenos días, señorita Kinomoto" Al recibir el saludo de Rika, algo dentro de ella se agitó. Nunca antes se había sentido consciente de ello, no al menos totalmente.
La señorita Kinomoto ya no existía. Ahora, en vez de ella, había una señora Li. Sonaba extraño incluso para sus propios oídos, así que decidió que lo mejor era no comentar nada al respecto, mucho menos corregir el error de la joven.
-"Buenos días, Rika" Contestó, tratando de no mostrar en el exterior la batalla que se estaba debatiendo ahora mismo. Intentando olvidarse de aquel fugaz pero incómodo pensamiento, preguntó a la secretaria. –"Rika, ¿el señor Tsukishiro ha confirmado su cita?"
Inmediatamente la joven se dirigió a la agenda, para buscar el día y el apellido Tsukishiro.
Sakura la vio asentir –"Sí, señorita. Va a venir temprano. Pidió la cita de las ocho," La vio decir con disgusto.
Sakura frunció el ceño al ver que la tan amable Rika—alguien en quien se podía confiar con demasiada rapidez y que era de agrado de todo el mundo— se sintiera inquieta con respecto a algún cliente.
-"¿Sucede algo con el señor, Rika?"
La muchacha se mordió el labio casi imperceptiblemente, pero no para el ojo experto de Sakura –"Es que..." Debatiéndose entre contarle o no, Rika pasó varios segundos.
-"¡Vamos Rika! No voy a morderte" Insistió Sakura.
Rika suspiró –"Al momento en que llamé al señor Tsukishiro fue algo... descortés. Eso es todo,"
Sakura acentuó más su frustración –"¿Quieres decir que te insultó?"
La joven abrió los ojos desmesuradamente –"¡Oh, no! No, señorita. Simplemente se portó un poco cortante. Yo creo que lo atrapé en un mal momento, por supuesto"
Sintiéndose relativamente más aliviada, Sakura asintió –"Por favor, Rika. Si sucede algo con el señor Tsukishiro, no dudes en discutirlo conmigo"
Recibiendo un asentimiento por parte de la joven, Sakura entró en su oficina.
La semilla de la desconfianza ya había sido sembrada en Sakura. A decir verdad, no se podía decir que conociera demasiado bien a Yue, cuando en realidad con quien mejor éste se había llevado era con Eriol, si es que en verdad los había visto juntos.
Sin querer retornar sus cavilaciones al punto muerto que era Eriol, se dedicó a preparar el material que llevaría a más tarde a la empresa de Kaho Mizuki.
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Cuando la luz del sol se proyectó sobre la ventana abierta de su habitación, pegándole directamente en la cara; Shaoran decidió que por el bien de su vista, era mejor levantarse.
Rápidamente, recordó lo sucedido ayer y sonrió débilmente. Sakura poco a poco aceptaba con mayor facilidad sus caricias. Se podía decir que estaban haciendo un buen avance y aquello lo satisfacía más de lo que podía admitir.
Se podía decir que había actuado como un completo maniático ante las provocaciones de aquel sujeto que todavía ni conocía. Ah, pero de aquel maldito sabría más que su nombre y no descansaría hasta vengarse. Porque si no hubiera pedido perdón a Sakura, seguramente se hubiera abierto una herida, que no se sentía tan seguro de poder cicatrizar.
Dirigiéndose al baño, ya completamente seguro que se hallaba solo en el departamento, continuó pensando. Pero sus pensamientos se desviaron inmediatamente a lo dolorido de su cuerpo y a los otros no tan agradables sucesos que también habían ocurrido.
El verse al espejo le comprobó que se veía tan mal como se sentía. Era increíble creer cuán fácil había caído en la trampa, que estaba seguro que esos tipos habían tejido.
Nunca se levantaba tan temprano. Pero aquellos hombres ya habían estado esperándole ahí, listos para atacarlo. Eso significaba que le vigilaban y muy de cerca. Hasta el momento, no había tenido mayor oportunidad de estudiar aquella amenaza que le habían pronunciado. Ahora, no le quedaba ninguna duda de que Fujitaka Kinomoto había sido el autor intelectual del asalto.
¿Alejarse de Sakura? Ja, eso no podría hacerlo aún así quisiera. Obviamente, al papito de la niña no le había caído para nada bien; especialmente no después de partirle la cara al hermano.
Pero, ¿en realidad le había quedado otra opción? Aquel hombre había atacado por igual, no era ninguna víctima. No es como si él le hubiera tendido una trampa —tal como a él se lo había hecho—, había sido un encontrón casual en el que ambos habían participado activamente y de eso, hasta Sakura había sido testigo.
Eran cobardes. Unos malditos cobardes. Ahora entendía a la perfección a Sakura. Tanto su padre como su hermano seguramente se creían dueños hasta del aire que respiraban y que estaba a su alrededor. No por nada no habían tomado en cuenta los sentimientos de ambos jóvenes.
Pero la pérdida de ellos, definitivamente era su ganancia. Sakura había caído en sus manos debido a toda ésa serie de circunstancias y podía conceder que se sentía bastante bien a su lado, mucho más de lo que se había sentido con alguna mujer.
Si había algo que aún podía ruborizar —si a eso se le podía llamar rubor— a Shaoran, era definitivamente acordarse de las 'dulces' palabras que le había dirigido a ella, en el calor de la pasión. 'Amor' y 'perdóname' nunca antes habían sido pronunciadas por él, no al menos juntas y formando una misma oración.
Está bien, está bien. Definitivamente sentía algo más por aquella hechicera que simple atracción y 'por sentirse bien'. Había algo en ella, que lo obligaba a esperar más, a desear más, a poseer más. Entrando a la ducha, decidió averiguar qué tenía Sakura Kinomoto que había roto su fachada de mujeriego empedernido, y que le dejaba desnuda el alma, lista para cualquier roce que ella estuviera dispuesta a propinarle.
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Hábilmente, Sakura repasó la lista de clientes que Xinghong le había dejado a su cargo. Frunció su ceño. ¿De verdad creía que podría con veinticinco casos al mismo tiempo? ¡Ella era humana, por Dios bendito!
Cuando se disponía a levantar el teléfono, para dejarle bien en claro algunas cosas a su jefe, el mencionado aparato comenzó a sonar.
Con impaciencia, habló –"Kinomoto"
La voz de su secretaria fue lo siguiente que escuchó. –"Señorita, la cita de las ocho ha llegado. ¿Le hago pasar?"
El tono áspero con el que Rika se había referido, le recordó precisamente a quién se refería y por qué había sido tan evasiva sobre ello.
-"Dime 'perfecto' si se ha comportado mal contigo hoy también" Murmuró Sakura, seria.
-"Perfecto" Y con eso la secretaria finalizando la comunicación.
Con sus sentidos en alerta, pero mostrándose visiblemente cordial, Sakura recibió a Yue. Un Yue, que al parecer sólo se reservaba su glacial sonrisa exclusivamente para ella.
-"Buenos días" Se escuchó a sí misma mascullar, fingiendo inconsciencia sobre los malos modales de Yue ante Rika.
-"Buenos días, Sakura" Vestido formal, como siempre lo había visto, Yue mostró una pequeña sonrisa.
Sin siquiera molestarse en preguntar cómo le estaban yendo las cosas, Sakura fue directo al grano.
-"Hoy anunciaré la demanda a tu ex asociada, para ver si desea negociar o llegar a algún acuerdo antes de llevarlo todo a la corte." Puntualizó ella, cuando estuvo completamente segura de la atención del hombre, prosiguió –"Quiero detalles Yue. Todo lo que me puedas decir sobre Kaho Mizuki y su empresa."
Yue asintió, tan reservado como siempre –"Kaho Mizuki es una mujer con poco cerebro, pero el suficiente como para realizar actos bajos. Por lo general, se apoya en múltiples hombres que caen en su red de mentiras y engaños, para que le proporcionen las cosas que necesita a cambio de unos cuantos favores,"
Sakura levantó una ceja –"¿Una oportunista, dices?"
Yue pronunció su disgusto, pero igual asintió. –"Sí"
La abogada no se sintió satisfecha. –"¿Por qué te asociaste con ella, sabiendo que era alguien tan baja?"
Yue frunció su ceño. –"En ese tiempo no lo sabía,"
Sakura rodó sus ojos –"No me digas. Tú eras uno de esos hombres, ¿cierto? Disculpa Yue, pero si lo único que quieres es desquitarte, por favor avísame ahora. Si todo este asunto se trata simplemente de una venganza, debes dejar que yo lo sepa"
Yue se cruzó de brazos –"Esto va más allá de una venganza, Sakura. Y no, nunca fue en realidad mi amante o algo por el estilo. Éramos simplemente socios. Ni siquiera amigos llegamos a ser, con eso te digo todo"
Sakura se apoyó en su asiento –"¿Más allá de una venganza? ¿Qué diablos quieres decir con eso?"
Él respondió después de unos segundos –"Es sencillo. Quiero venganza porque esa ridícula pudo verme la cara de tonto. Pero también quiero mi parte del pastel, ¿comprendes, Sakura?"
Sin hacerle saber que la parte del pastel que pedía, era una mera quimera, Sakura se tragó sus comentarios; los mismos que seguramente harían que perdiera a Yue Tsukishiro como cliente.
Por eso, contestó con rapidez inusitada –"Claro, claro. Una buena parte, ¿no?"
Yue asintió –"El resto ya lo sabes todo,"
-"Sí, por supuesto." Ella suspiró –"Mira, Yue. Seré honesta contigo. Una vez ya te había dicho que era probable que no consiguiéramos demasiado, pero el dinero de los materiales que invertiste te debe ser reembolsado." Se aclaró la garganta –"Bueno, estuve revisando los documentos y... honestamente, no creo que hayan las suficientes pruebas que respalden tu testimonio"
Yue frunció el entrecejo –"¿Me estás llamando mentiroso?"
Sakura entrecerró la mirada –"No, nunca he dicho eso. Yo te creo, ¿no? De lo contrario no hubiera aceptado tu caso. Simplemente estoy avisándote que existe una probabilidad de que perdamos el caso por falta de pruebas. Eso es todo"
Yue pareció analizar la situación, pero a Sakura no le convenía que él se echase para atrás.
-"Aunque, pensándolo mejor, si dices que la mujer no tiene demasiado ingenio, es probable que no presente las suficientes pruebas."
Yue negó –"No, no creo que ella tampoco tenga pruebas. Es decir, se habrá deshecho de todas ¿no?" Se rió sin humor, -"Después de todo, cada una de esas malditas pruebas solamente muestran lo que nos es obvio. Yo también soy dueño de la empresa"
Sakura se apresuró a darle la razón. No era un buen indicio perder el primer cliente. No cuando se pertenecía a un bufete. Si ella hubiera tenido una oficina independiente, no se habría molestado en perder su tiempo, pero las cosas definitivamente cambiaban cuando se tenía a alguien que la supervisaba.
-"Bueno, creo que hemos concluido, Yue. Esta tarde notificaré de tu acción en contra a la señorita Mizuki. Si tenemos suerte, ofrecerá una buena suma por evitarse la molestia de entrar en la corte"
Yue pareció sentirse más calmado en cuanto esas frases dejaron los labios de Sakura.
-"Gusto en verte, Sakura"
Sintiendo que la tensión en sus hombros disminuía a cada paso que daba Yue, para alejarse, Sakura se permitió relajarse un poco.
Yue actuaba con hostilidad, eso, hasta un invidente podría verlo. Lo que en realidad Sakura se preguntaba, era hasta cuándo podría hacer la vista gorda sobre la lista de libertades por parte de Tsukishiro.
Si la situación continuaba igual, o peor, su paciencia sería probada hasta concluir que ya no lo soportaba más.
Algo más aliviada, sabiendo que no tendría que encontrarse precisamente con él siquiera hasta dentro de un par de semanas, se dedicó a repasar el discurso y las mentirillas que tendría que pronunciarle ahora a Kaho Mizuki.
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Tomoyo ingresó al despacho de Fujitaka Kinomoto. Él, como siempre, se encontraba detrás de su escritorio, pero estaba comunicándose con alguien por teléfono. Sin ser vista, se deslizó en la oficina; esperando a que Kinomoto sintiera su presencia.
Pero él estaba demasiado sumido en su conversación.
Tomoyo simplemente observó la espalda del hombre mayor tensarse. Hasta ahora no le había escuchado decir nada, y por eso el grito que profirió la tomó por sorpresa.
-"¡No!" Lo escuchó decir –"¡No lo quiero inmediatamente muerto! Tiene que ser lento, muy lento..."
Tomoyo se cubrió los labios para no gemir en horror. ¿Qué? ¿De qué estaba hablando Fujitaka?
-"Sí. Así es, ahora estás entendiendo mi punto. Lo quiero muerto para fin de mes, sin excusas"
Tomoyo se sintió escandalizada. Faltaban tres semanas para que acabara el mes.
Pero aquello fue lo menos importante. ¿De quién se estaba refiriendo? ¿A quién Fujitaka quería muerto?
Con cautela, decidió salir tan sigilosa como había entrado.
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El sonido de un portazo avivó sus sentidos. Los pasos furiosos, y las palabrotas pronunciadas, le quitó la duda, definitivamente era Yue.
Eriol se volteó, con una sonrisa de diversión en sus labios. Sin esperar a que fuera Yue el que iniciara la conversación, e intentando contener la risa, habló.
-"¿Qué tal te fue?" Como si la pregunta fuera casual, Eriol la dirigió, bien sabiendo a retahíla de quejas que venían gratis con la respuesta.
-"Maldita sea, Sakura empieza a hacer preguntas, Eriol. No sé hasta cuándo podré contestarlas todas sin tener que evadirlas"
Eriol se dedicó a escuchar con atención.
Si era verdad lo que Yue estaba diciéndole, Sakura no tardaría en sospechar algo.
Cruzándose de brazos, se limitó a observar el show, preparándose para su gran entrada.
-"No importa, Yue. Hemos conseguido lo que queríamos, ¿no? ¿Dejaste el sobre?"
Yue, aún molesto sólo gruñó la respuesta –"Sí, sí."
Perfecto. Fase 1 del plan A ya había sido ejecutado.
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Sakura entró a la pequeña oficina, y su mirada rápidamente recayó sobre la pequeña mujer detrás del escritorio. El cabello rojizo a ella le había sentado mal, pero a esta mujer le quedaba a la perfección, afinando sus rasgos. Talvez eso sería el factor decisivo para que Kaho Mizuki le cayera instantáneamente mal.
O quizás sería la mueca de desprecio que le había dirigido a penas había entrado en el cuchitril que decía ser oficina.
Alguna de las dos cosas debía ser.
-"Buenos días," Saludó Sakura con voz imparcial.
Kaho se levantó de su silla, y estiró con movimientos rígidos una mano.
-"Buenas tardes," Su voz era grave y en ella había un tinte de reprensión.
Sakura nunca antes había sentido la necesidad, —porque era una necesidad— de arrancarle los lindos cabellos rojizos a aquella arpía, mucho menos cuando a penas era el primer encuentro con esta mujer.
Tratando de sepultar su furia, Sakura se corrigió con rapidez –"Sí, tiene razón. Ya ha pasado el mediodía, ¿no?"
Al ver que la mujer ignoraba por completo su comentario, Sakura se presentó.
-"Señorita Mizuki, soy Sakura Kinomoto, abogada de Yue Tsukishiro"
Kaho dibujó una 'o' con su boca, dejando ver su sorpresa. Después de una risa inesperada surgió de ella.
Sakura frunció su ceño, pero guardó silencio.
Cuando la risa de la mujer había finalizado, masculló –"Ah, creía que era la nueva encargada de la limpieza,"
Sakura abrió sus ojos desmesuradamente. ¿Qué? ¡¿Cómo diablos se atrevía?!
-"Me parece," Dijo Sakura entre dientes –"Que ha cometido un error. Su secretaria me dijo que ya la había avisado quién soy"
Kaho frunció su ceño –"Raro. Sígame" Sin dar mayores explicaciones, salió de la estrecha oficina, sin siquiera girándose para comprobar si en realidad Sakura la seguía.
Inmediatamente, atravesaron una sala común, en la que estaban repartidos varios cubículos. Después de eso, llegaron a una zona más elegante, en la que la simple alfombra gris, se transformaba en una de detalles exquisitos, y en que las paredes blancas, se transformaban en unas con obras de arte.
Con rapidez, Kaho la guió hasta llegar a una oficina más grande, radicalmente opuesta a la primera.
Sakura examinó velozmente la habitación, mientras Kaho la mocionaba a sentarse en frente del escritorio, tomando ella misma asiento, detrás del bello escritorio de madera tallada.
Pero Sakura no se dejó impresionar.
-"Disculpe, pero esta es mi oficina. En realidad estaba esperando a la dependienta de aseo, cuando usted se apareció"
La breve y escueta explicación no sirvió de nada para que Sakura calmara sus nervios. Ya odiaba oficialmente a la mujer y nada ni nadie podrían hacerla cambiar de opinión.
Aclarándose la garganta, sin querer oír más tonterías, anunció el motivo de su presencia.
-"Mi cliente, Yue Tsukishiro, ha decidido levantar un demanda en su contra por estafa y robo de su propiedad" No sabía por qué —oh, sí que lo sabía— pero soltarle aquella pequeña bomba, le había provocado un intenso placer retorcido.
Otra vez la boca de la bonita mujer —tenía que reconocerlo, era bonita, y por más que la odiase nada le quitaría sus cualidades — se curvó en 'o'.
Sakura quiso reírse, pero se contuvo.
-"Antes de llevar nuestra demanda a la corte, podemos realizar algún tipo de trato justo, si usted lo desea. De lo contrario, pronto recibirá la notificación para asistir a corte"
Kaho había guardado silencio hasta el momento –"¿Estafa y robo? ¿Cuándo le he robado yo a ese mequetrefe? Diablos, ¿cuándo él ha tenido algo para robarle?"
Sakura frunció su ceño –"¿Los materiales que él puso, le recuerdan a algo? Me parece... que la suma de cien mil dólares también debería sonarle algunas campanitas, ¿no?"
Kaho se notó visiblemente asustada –"No hablará en serio, ¿cierto?"
Sakura sonrió satisfecha –"Muy en serio, me temo"
Kaho extrajo algo de un cajón, y pronto se percató que era una chequera.
-"Cien mil dólares, ¿es suficiente?" Sí, sería más que suficiente. Pero Sakura, sin tener razones que sustentaran su desprecio, la tentó.
-"No, me temo que no será suficiente, señorita Mizuki. Mi cliente se siente muy afectado, no sabe cuánto. Él alega que esta empresa era su visón, no la de usted. Quiere parte de las acciones."
Sakura vio el horror en los ojos de Kaho –"P-pero yo no puedo, es decir, no..."
Sakura la interrumpió –"¿No le pertenecen en su totalidad las acciones de la empresa?"
Kaho se apresuró a negar. –"Yo soy sólo dueña del veinticinco por ciento de las acciones"
Sakura levantó una ceja. –"Creí que usted era la dueña"
-"Oh, sí, lo era. Pero un amigo muy cercano decidió que mi negocio era rentable. Yo necesitaba el dinero y él me compró las acciones"
Sakura se encogió de hombros –"Eso ahora carece de importancia. Mi cliente quiere su parte de acciones" Aquello no era enteramente cierto, pero tampoco era enteramente falso.
-"Oh, ¿no serán doscientos mil suficientes?"
Era una excelente oferta. Kaho definitivamente se negaba a vender sus acciones. Eso le dolía. Ése era un punto débil, era bueno saberlo.
-"No, lamentablemente no es así. Mi cliente desea acciones." Suspiró melodramática –"Bien puede avisarle a su socio que se ha levantado una acción en contra de la..."
Pero Kaho la interrumpió, completamente escandalizada –"¡No! ¡No! Él se pondría furioso y..." Miró a Sakura suplicante. –"Espere, por favor. ¿Me haría el favor de esperar hasta que él venga? Quisiera que hablara también con él"
A Sakura no le importó, a sí que decidió concederle el deseo.
-"Está bien,"
Kaho no se durmió en sus laureles, e inmediatamente extrajo de su bolsillo su teléfono celular.
Levantándose, se apartó de ella.
Y comenzó una conversación que ella no alcanzó a escuchar.
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Sin encontrar nada bueno en la televisión, Shaoran se declaró oficialmente aburrido. Sakura hace horas que había salido a trabajar, dejándolo solo con sus doloridos miembros.
La cabeza le palpitaba y honestamente, ya comenzaba a asustarse.
Incluso alcanzaba a oír timbrazos desagradables.
Ah, no. Eso era su móvil.
Casi con pereza, alcanzó el pequeño artefacto y contestó con voz ronca.
-"¿Hola?"
-"¡Oh, Shaoran! ¡Shaoran!"
Alejándose un poco el aparato del oído, Shaoran gruñó –"¿Kaho?"
-"Sí, Shaoran soy yo. ¡Tienes que venir, en este momento!"
A Shaoran la jaqueca se le intensificó. –"¿Por qué? ¿Hay alguna emergencia?"
La respuesta vino demasiado rápido y atolondrada –"¡Una abogada nos está demandando! Ay, no, qué vamos a hacer..."
Shaoran suspiró ante los berrinches de Kaho. –"¿Una abogada, dices?"
-"¡Shaoran esa mujer está loca! Dice que me va a quitar las acciones de la empresa y yo..."
Shaoran inmediatamente perdió el hilo de la conversación cuando la irritante voz de su socia, había comenzado a tornarse más chillona de lo usual.
Sin más ganas de escucharla, y sintiendo que los latidos en la cabeza se repetían con mayor frecuencia, la interrumpió con brusquedad.
-"No te puede quitar las acciones, Kaho. Lo máximo que podrá hacerte es quitarte algo de dinero. Así que cálmate,"
Pero la mujer no tardó en refutar a su comentario, -"Esta empresa es todo lo que tengo. ¡Tienes que venir ahora!"
Levantándose, Shaoran sintió que sus costillas se quebraron ahí en ese instante.
-"No puedo moverme, Kaho. Estoy herido y...—" Pero sus palabras palidecieron con el alarido que Kaho lanzó –"¡Por favor, Shaoran!"
Shaoran otra vez se alejó el teléfono del oído, Dios, cualquiera podría quedarse sordo con aquellos gritos.
¡Alguien, por favor, que hiciera callar a la mujer!
Sin más ganas de rechistar, Shaoran cedió –"Estaré ahí en veinte minutos,"
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Sakura esperó pacientemente, porque Kaho prácticamente le había suplicado que esperara. Se sentía bien el tener a la mujer a sus pies.
Pero después de esperar media hora, escuchando los quejidos de la mujer que antes se había mostrado como una arpía, se sentía a punto de explotar.
-"Señorita Mizuki, lo lamento mucho pero debo retirarme a almorzar. ¿Le parece bien que regrese en media hora?"
Algún respiro, por más corto que fuera, le serviría de maravilla para olvidarse de la chirriante voz de la mujer.
Kaho aceptó inmediatamente –"Sí, sí, por supuesto. Lamento mucho haberla hecho esperar"
Sakura asintió, y se marchó, agradeciendo al cielo no tener que compartir —por el momento— más tiempo con aquella irritante mujer.
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Shaoran entró en la oficina, treinta minutos más tarde de lo que había ofrecido.
Pero le sorprendió el hecho de que Kaho no hiciera ninguna protesta, en realidad, era demasiado extraño. Otra cosa que notó, fue que no había ninguna abogada a la vista.
-"¿Y bien?" Juraba que si todo esto había sido una treta para encontrarse con ella...
Kaho suspiró –"La abogada salió pidiendo un receso. Supongo que vendrá dentro de poco."
Al parecer, Kaho se estaba mostrando mucho más calmada de lo que había estado durante su comunicación.
Shaoran se sentó, no sin un esfuerzo.
-"¿Por qué quiere demandarte?" Preguntó paciente.
-"Viene en representación de Yue Tsukishiro. Él solía ser socio mío, antes de que tú decidieras decidir comprar acciones de la empresa" Suspiró –"De él era la idea de iniciar una empresa decoradora... y me aportó algunos materiales. En ese tiempo no le tomé tanta importancia... pero él no se ha manifestado sino hasta ahora. Maldito bastardo," Finalizó con un gruñido de rabia.
Shaoran levantó una ceja. –"¿Y el motivo de mi presencia es...?"
Kaho abrió más sus ojos –"Oh, de verdad lo siento, Shaoran. Pero deseo que convenzas a la mujer para que no nos lleve a la corte. Estoy segura que perderíamos el caso e incluso una parte de nuestras acciones..."
Shaoran suspiró –"Está bien. ¿Cuánto le has ofrecido?"
-"Doscientos mil"
Shaoran asintió –"No podrá decir que no a trescientos"
A Kaho se le iluminó el rostro, y para pesar de las costillas magulladas de Shaoran, se acercó a abrazarlo.
El olor femenino rápidamente le llegó, uno muy diferente al que estaba acostumbrado durante toda la semana. Sin querer ser rudo, la alejó discretamente.
Pero lo que no esperaba era lo que siguió a continuación.
Kaho, inesperadamente chocó sus labios contra los suyos, en un intento de beso.
Shaoran inmediatamente sintió una súbita aversión, muy extraña en él; especialmente cuando la razón de su compra de acciones a esta empresa había sido meterse en los pantalones de la mujer.
El Shaoran de hace un par de meses, nunca, nunca hubiera querido separarse de una oportunidad de oro, como ésta.
Luego, todo ocurrió demasiado rápido. Escuchó levemente la puerta de la oficina abrirse y un pequeño grito de sorpresa; que obligó a Kaho a separarse, acción que él no había conseguido hasta el momento.
Volteándose, se encontró con la última persona que deseaba ver en ese momento y en esas circunstancias.
(N/A: Hasta aquí era el fin del capi, pero supuse que querrían matarme, especialmente por el retraso, así que, por favor, continúen leyendo)
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-"Gracias" Se escuchó a sí misma, Sakura Kinomoto—Li— decirle a la secretaria de Kaho, cuando le indicó que el socio de Kaho ya se encontraba con ella, y que la estaban esperando.
Sakura definitivamente había esperado encontrarse con un cuadro hostil. Definitivamente no lo que había hallado.
Kaho estaba besando al hombre, que aún no podía... Esperen un momento, ese pelo castaño...
¡Oh, por Dios!
-"¡Ah!" Gritó, casi gimiendo dolorida, el golpe del hallazgo se ubicó en la boca de su estómago, impidiéndole hablar y decir todo lo que en realidad quería.
Observó cómo ambos inmediatamente se separaron y los ojos culpables ámbares inmediatamente le confirmaron lo que no se atrevía a aceptar.
-"Sakura"
Instantáneamente una furia ciega le nubló el cerebro, incapaz de razonar del todo claro.
Se aclaró la garganta, -"Disculpen la interrupción" Logró decir, sin caer en la tentación de gruñir de rabia.
Kaho no pareció notar nada y fue un alivio. –"Señorita Kinomoto, le presento a mi socio, el señor Li Shaoran"
Sakura le dirigió una mirada intensa, cargada de coraje y aunque le costaba aceptarlo, de dolor.
Shaoran se pasó una mano por el cabello, como si quisiese arrancar los cabellos por la frustración.
Sakura estiró una mano mecánicamente. Shaoran le saludó de la misma manera. Y así permanecieron un par de segundos, en un duelo de miradas, retándose el uno al otro; hasta que la voz de Sakura decidió hacer acto de presencia.
-"Señorita Mizuki. Trescientos mil estarán bien"
Kaho la miró sorprendida, pero rápidamente se dirigió hacia su chequera, y lo firmó.
Cuando Sakura recibió el cheque, se despidió escuetamente y con eso, se marchó tan rápido como había entrado.
Shaoran maldijo por lo bajo. Maldita sea.
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Maldito fuera Shaoran Li. ¡Él se quejaba de Xinghong! ¡Ja! Era un maldito cerdo. Nunca debió haber confiado en él, ¿no? Después de todo, ¿qué clase de hombre se vendía a sí mismo por un millón de dólares?
Sakura bullía en furia cuando llegó nuevamente al bufete. Sin detenerse en ningún lugar, avanzó con rapidez inusitada hacia la oficina de su jefe.
Entró sin anunciarse, tomándolo por completo de sorpresa.
Él le dirigió una mirada desnuda, y fue lo único que bastó para determinar que algo había salido mal con el encuentro que había planeado. Sakura estaba furiosa. Sus mejillas ardían en un rubor, y sus labios estaban apretados contra sí. Pero el rasgo que más denotaba su furia, eran los brillantes ojos de color esmeralda, que ardían con fuego propio.
-"¿Qué pasó?"
Sakura quiso reír ante la respuesta a esa pregunta. 'Nada, sólo encontré a mi esposo besándose con una ramera'
Rápidamente sacó el cheque, y se lo extendió a Xing. Él leyó incrédulo la cantidad.
-"¿Cómo lo lograste?"
Sakura se encogió de hombros. Maldito Shaoran Li.
Acercándose a Xinghong, se propuso a conseguir por lo que en realidad había venido. No estaba ahí precisamente para presumir, estaba ahí para obtener dulce, dulce venganza.
Pasó sus brazos por el cuello del hombre, y disfrutó de la cercanía de ambos.
Xinghong no podía estar menos que sorprendido, pero en realidad no iba a cuestionar los motivos de ella.
Sus labios se juntaron con rapidez y casi con desesperación. Él la rodeó por la cintura, mientras que ella se aferraba con más firmeza al abrazo.
Shaoran la hacía sentirse inferior. Nunca lo alcanzaría, ¿verdad? Ella nunca sería lo suficientemente buena para él. Pues bien, al diablo con él.
Maldito fuera Shaoran Li.
Y maldito fuera el amor que por él sentía.
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Notas de Autora:
Supongo que con ese final, voy a enfrentar un serie de eventos desafortunados, ¿cierto? Ja, ja, ja, ja. Sé que me quieren matar, diablos, lo siento. Je, je, je, no tengo excusas para ser malvada.
En fin, sé que también se estaban preguntando qué será de Sakki después de tanto tiempo... bueno, sé que dije que tenía un capi listo, y eso era cierto, pero al final, no me convenció. Y tuve que repetir todo el capi.
Estoy en una breve vacación de una semana, y debería tener más capis listos, pero no los tengo. Este me ha costado bastante sacarlo, y tengo una nueva idea para otro fic, que está que pide a gritos que la publique. No os preocupéis, no saldrá hasta que haya terminado con este fic.
Quince hermosas páginas en Word. Eso es todo lo que puedo decir.
Muchísimas gracias a todos los lectores que me dejaron review. En realidad fue un aliento para escribir, porque estoy con perecitis y me cuesta bastante ponerme a escribir. Gracias por todos los buenos deseos y felicitaciones, los quiero muchísimo.
Me despido, esperando que el número de hits sea igual al de reviews, ¿eh?
Besos,
Sakki.
