+STAGE 013: FALSO+

Mi amor, hasta el momento... ¿tú habías entendido algo?

Seguro que te sonó igual que a mí, que otra vez me estaba haciendo el verso y que él nunca, iba a parar de engañarme.

Seguro sospechaste al igual que yo, fue como que no te fiaste de su cariño repentino y de su demostración de afecto, que asquerosamente olían a mentira.

Pero seguro había algo que a ti no te pasaba, ésta estúpida necesidad que me ataba dolorosamente a él y también a éste vínculo venenoso, que desprendía mugre por todos lados.

Había algo que tú nunca ibas a entender, así alguna vez pararas de acusarme y de apuntarme con el dedo, así alguna vez se te diera por portarte bien conmigo y no tratarme de "arrastrada" todo el tiempo.

Porque seguro que alguna vez sentiste algo parecido, ése infantil cosquilleo en el estómago o por decirlo así, ésas mariposas en el estómago.

Porque seguro que alguna vez yo te hice sentir así, con ganas de quedarte revoloteando a mi alrededor y perseguirme todo el rato sin pretender "mi cola", aún cuando se acabara la primavera.

Seguro que te había pasado algo así, ¿no? Seguro que alguna vez me quisiste bien, ¿no?

ENTONCES, ME TENÍAS QUE ENTENDER.

Porque estaba segura que no era cosa de primavera, lo mío no tenía nada que ver con ése deseo inconcluso y también asfixiante, que podía llegar a estar amarrado a los cambios de estación.

Porque fue como que ya había cambiado de estación, fue como que ya no estaba sentada viendote jugar y por ende, ya había dejado de sintonizarte hacía muchisimo tiempo.

Fue como que me aburrió que pasaras siempre lo mismo, que sólo mostraras tus problemas y tus dilemas que, obviamente nos habían separado desde el principio.

Y tal vez fue por eso que lo nuestro terminó ahí, cuando te preocupaste y hasta te fijaste más en ti que en mí, cuando no viste que a mí todavía me tenías bien pero bien ofrecida.

Tal vez fue que nunca me quisiste dentro de tus planes, que me habías aceptado casi a la fuerza y que al principio me habías dicho que "SÍ", porque obviamente me habías tratado de loca y hasta de chiflada.

Entonces, si no me querías tener cerca y no te gustaba nada pero nada, tener contacto con una demente como yo...

¿No estaba bien que, yo me buscara a otro que sí me quisiera? ¿No estaba bien que, yo estuviera con un loco como yo? ¿No estaba bien que, yo fuera atendida por un tipo que, buscaba exactamente lo mismo que yo?
Por supuesto que estaba estupendamente bien, estaba perfecto que tuviera a alguien que me diera lo que yo quería y alguien que nunca pero nunca, se rehusara a dejarme bien pero bien contenta.

Porque yo ya te había esperado demasiado para mi gusto, ya te había dado todas las oportunidades que podía e incluso, te la hice bien pero bien complicada para que pudieras quedar bien conmigo y hasta lucirte conmigo.

Pero fuiste tú el que perdió el tiempo y prefirió quedarse sentado, esperando a ver que pasaba y a ver si a mí, podías encontrarme sólo un gramo de remordimiento.

Y esperaste tanto pero tanto que, no pudiste detenerme cuando me presenté ante ti y te dije, que esto ya no daba para más.

Que ya no daba para seguir amarrados a ésta relación, ésta relación que queríamos pero no necesitabamos, ésta relación que seguía alargando nuestra cadena obsesivamente dependiente.

QUE YA NO DABA, PARA QUE SIGUIERAMOS JUNTOS.

-¿Sabes?-empezé, mientras caminabamos-No tienes por qué acompañarme, si no quieres...-hice referencia, a casa-No me voy a escapar, ¿eh?-

-Sí QUIERO acompañarte-dijo, bien firme-Ahora que, por fin ENTENDÍ por qué, no es fácil para ti-

-¿Ah, sí?-levanté, las cejas-¿En serio entendiste?-

-¡Por supuesto que ENTENDÍ!-repitió, algo disgustado-¡No ME tomes el pelo, Maka!-

-No lo dije por eso...-desmentí, lo anterior-Es que estás bastante cambiado...-comenté, un poco turbada-Demasiado, para mi gusto...-

-¡Ah!-se hizo, el ofendido-¿Ahora no te GUSTO más, sólo porque ESTOY un poquito sensible?-hizo señas, como para explicarme-¡Y eso que PENSÉ que, no te gustaba tan pero tan hombre!-

-No estoy diciendo que ya no me gustes...-lo consolé, tonta-Digo que cambiaste muy de golpe...-le conté, mi idea-Y todavía me cuesta acostumbrarme a la idea, ¿sabes?-

-Mejor, acostumbrate rápido, ¿de acuerdo?-casi, me obligó-No VOY a ser bueno con una chica que, prefiere que la trate como a su cuerpo-

-¿Y desde cuándo a ti se te dio por ser tan buenito?-le busqué, roña-Además, nunca escuchaste nada de lo que te dije...-lo acusé, mala-¿Te volvió todo a la cabeza, así de golpe?-

-Aunque no lo creas, ESTUVE pensando mucho en eso-relató, su tiempito-Y por suerte, ME di cuenta que te había tratado muy mal-siguió, mirando hacia adelante-Por eso, DECIDÍ cambiar-me miró, por primera vez-Porque TENDRÍA que haber sido diferente contigo, desde el principio-

-Lo estás haciendo sonar muy cursi, ¿sabes?-bajé, la cabeza-Tanto que me vas a hacer sonrojar...-y dolorosamente, me tragué las lágrimas

-¡C-Cállate!-se puso, nervioso-¡¿Por qué siempre tienes que decir algo como eso?-se despeinó, medio loco-¡Que oportuna eres, en serio!-

-Si lo tomas como un cumplido, no es tan vergonzoso...-volví, a mirarlo-Al contrario, es como decirte que me gusta que me hables así...-confesé, patética-Gracias, en serio...-y sonreí, contenta

-Sólo ESTOY haciendo lo que debí hacer, desde un principio-justificó, sus buenos tratos-No ME agradezcas, que no ME debes nada-

-Pero, igual...-comenté, para llamar su atención-Nunca creí que te escucharía hablar así...-le conté, con sus ojos puestos en mí-Porque creí que nunca te animarías, a admitir que me quieres...-

-¡A-Ahí estás otra vez, con esa manía tuya!-esta vez, se puso rojo-¡Deja de PONERME en rídiculo, con toda ésa cosa melosa!-se arrancó, unos pocos pelitos-¡YO nunca dije que...!-

-Así, está bien...-completé, antes que lo negara-No importa si no lo dijiste...-seguí, casi echandome a llorar-En serio, no importa...-

-¿Hmm?-arqueó, las cejas

-Porque, igual...-me esmeré, para que me saliera bien-Sé que me quieres, Black Star...-dije, un poquito cursi-¿Y sabes qué?-pensé, casi-Eso me hace quererte aún más...-confesé, orgullosa-Y también, te hace ver mucho más lindo...-y le volví a regalar, otra sonrisita

-¡Si serás...!-levantó la voz, como para matarme-Tarada-

Después de que fuimos molestandonos los dos, con cosas que nos hacían ver como nenitos chiquitos y que en el fondo, a ambos nos daban un poquito de vergüenza...

Tomé mi primera decisión adulta y consideré conveniente, mandarlo de vuelta a casa y que se quedara ahí, hasta que yo estuviera lista.

Le dije y hasta le repetí que no hiciera nada, que sólo empacara cada una de sus cosas y que esperara que yo lo llamara, para que pudieramos salir a buscar lo que le faltaba a nuestra relación.

Le insistí con eso de que esperara, de que no hiciera nada hasta que yo lo llamara, que ni se moviera de ahí hasta que yo lo llamara.

Así tardase un par de horas o un par de días, le ordené que únicamente esperara mi llamada y que ni pensara en hacer alguna estupidez, si veía que yo me estaba tardando mucho.

Y como nunca él me atendió, escuchó cuidadosamente todo lo que le dije y hasta se memorizó cada uno de los detalles, para que esta vez no se volviera a arruinar.

Entonces nos separamos sin echarnos a llorar, él se despidió con una sonrisa de oreja a oreja y como siempre, yo respondí débilmente.

Porque había estado tan decidida desde el principio, en que yo tenía que decirte que me iba con otro tipo, que al final terminó por aterrarme la dichosa idea. Porque no me había dado cuenta de lo que podría llegar a pasar, que tal vez las cosas podrían salir terriblemente mal y que tal vez, yo nunca pero nunca lo volvería a ver como hoy. Porque te tuve miedo apenas él se fue, porque me invadió un escalofrío justo cuando él me dejó sola y a merced, de tus repulsivos y malos tratos. Pero fue como que también sentí que esto ya no daba para más, que ya no daba para que me tuvieras amarrada a cosas que, lamentablemente estaban tan podridas como nuestra relación. Fue justo entonces que caminé hacia tu lugar, porque todavía teníamos asuntos pendientes desde hacia mucho tiempo que, ya no daban para seguir postergando. Fue justo entonces que me paré frente a tu puerta, sin intenciones de ponerme a justificar por qué las cosas salieron mal, sin ganas de ponerme a escuchar tus excusas rídiculas y tus reclamos estúpidos. Porque al fin pasaste a importarme un carajo, porque ahora te podías hacer el que te morías de dolor o lo que fuese, que a mí me daba exactamente igual. Porque ya no me asustaba tener que estar lejos de ti, porque ya estaba lista para vivir sin ti y especialmente, para sobrevivir sin ti. Por eso, mis dedos dejaron de temblar y pude sostenerme firmemente del picaporte, dispuesta a cualquier cosa para ponerle fin a éste vínculo tan venenosamente falso.

ENTRÉ.