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— Caramelo —
Según Bryan Kirkland
Bien, ya estaba listo.
Se había bañado, se vistió sexymente -tanto que a cualquier mujer le rompería los ovarios-, y hasta se puso de aquella colonia de cedro que Glen le regaló en Navidad.
Es que era un día especial.
Era su aniversario de 6 meses de relación formal con Madeline, ¡6 meses! Oh, por Dios, ¡en toda la historia de la humanidad nunca había pasado algo así! ¡6 hermosos meses con la chica más linda y tierna de todas!
Sí, por ser Kirkland era irresistible, pero por su personalidad tan particular sus relaciones no duraban tanto.
Las chicas lo tachaban de inmaduro, infantil e irresponsable... y tal vez lo era, pero todas sus anteriores novias eran unas viejas locas que a su edad ya querían anillo de compromiso, ¡no entendían que un noviazgo en esos años era para divertirse! Quizá aprender, y no para atarse el resto de la vida. QUÉ HORROR.
Aunque siendo honesto, no le molestaría eso si era con Madeline, ¡era tan dulce, tan compresiva! No tenía vergüenza en decir que estaba estúpidamente enamorado. Incluso si le pedía que saltara de un puto edificio, lo haría estando desnudo. (?)
Ahora, no era bueno tampoco para elegir regalos, y el de ese día debía ser el mejor de todos.
No se le ocurrió nada en semanas, sin embargo Arthy le dio una buena idea: hacer caramelos con esencia de violetas, ¡perfecto! Algo casero seguro le gustaría a su linda novia.
Se quemó, tiró todo, casi se asfixia con el gas y terminó volteando las losetas de cabeza, ¡pero lo logró! Hizo aquellos dulces transparentes con toques en color violeta, ¡y el aroma! Sin duda era un genio de la cocina~
Ahora los tenía en aquella caja blanca con un lazo lila, ¡waaaa! ¡Ojala le gustaran! Esperaba ansioso en el parque donde se quedaron de ver.
Fue cuando la miró llegar: usaba un vestido azul cielo con cintillas blancas, sandalias y estaba maquillada ligeramente, con el cabello atado en una coleta de lado y esos lentes que le daban un toque precioso, ¡era hermosaaaaaaaa!
No resistió ir hasta ella y abrazarla, riendo juntos.
La besó suave aunque profundo, y su Madeline le correspondió. Ahhhh~ se sentía tan afortunado de estar con ella.
— ¡¿Cómo estás?! — preguntó muy feliz, aunque luego rió un tanto apenado — ¿Pero qué digo? ¡Si estás maravillosa, hermosa!
— G-Gracias, estoy bien... muy contenta — se sonrojó de esa forma que amaba — Así que... 6 meses, ¿verdad?
— ¡6 meses! — dejó de abrazarla para presentarle la caja — ¡Para ti! Espero que te gusten, los hice yo mismo~
Ella abrió el regalo emocionada, y le brillaron los ojos cuando vio los caramelos. No esperó para probar uno y sólo rogó por el buen sabor.
— ¿Qué tal están?
... de pronto su novia solo empezó a reír y devolvió el caramelo al papel celofán, ¿por qué?
— Jejeje, confundiste el azúcar con la sal.
—... ¿qué?
Probó apresuradamente el caramelo...
... ¡PFFFFFFFT! ¡¿PERO QUÉ DEMONIOS...?! Escupió de forma poco delicada esa cosa, y como un niño trató de limpiarse la lengua, ¡era horrible!
Pero más importante... mouh, quedó en ridículo por esa porquería. Y él que quería impresionar a su novia... snif, snif, intentaba no llorar de incomprensión.
— Toma - sacó también una pequeña caja, y era dulces de violeta igual que los que él hizo... un momento, ¿iba a regalarle eso también? Madeline acercó el caramelo a su boca y de forma obediente la abrió para recibirlo — Así deben saber.
Se tomó un poco de tiempo para comerlo.
—... ¡qué ricoooooooooo! — sonrió ampliamente — ¡Sin duda serás una gran esposa algún día!
Una... gran esposa...
A-Ah...
Ambos se miraron y se sonrojaron furiosamente a la vez... S-Su gran esposa, algún día...
J-Jajajaja.
