Hola ¡Sorpresa!
Capítulo beteado por Eve Runner, Beta FFAD: www facebook com / groups / betasffaddiction
Gracias Eve por qué a pesar de todo el trabajo que tienes siempre haces espacio para mí ¡Te adoro!
Capítulo 11: Una vida juntos.
Han pasado veintiocho meses desde que iniciamos una vida juntos.
Muchas cosas han pasado.
Un mes después de que le propusiera a Bella mudarnos, lo hicimos. Mi madre iba a echar de menos tenernos con ella, pero iba a extrañar más a Zoe, porque hablamos y acordamos meterla a una guardería. No obstante, me aseguré que fuera lo suficiente confiable y segura.
Pasábamos algunos días entre semana a visitarlos y, de vez en cuando, cada fin de semana solíamos reunirnos todos para convivir. En algunas ocasiones, Ojitos se quedaba con ellos mientras su madre y yo teníamos una cita.
Una cosa que me inquietaba fue la edad, era más grande que ella por ocho años, pero para los demás eso no fue un obstáculo nunca hubo una mala mirada, un reclamo. Eso me hizo saber que si al mundo no le importaba y mi familia me apoyaba yo no tendría por qué preocuparme y me dedique a vivir.
Las mujeres fueron quedando en el olvido, solo tenía ojos para mi novia, muchas veces alguna de ellas no entendían la palabra relación, por lo que tuve que dejársela clara un par de veces, otras veces mi novia hablaba por mí; ver a mi novia reclamarme como suyo fue algo excitante, en ese caso ver a Bella celosa fue todo un placer. Pero ella no tenía nada de qué preocuparse, yo era totalmente suyo, su esclavo, su seguidor. Con el tiempo ellas mismas se dieron cuenta que nuestra relación iba en serio, por lo que desistieron y me ahorraron bastantes problemas al dejarme tranquilo.
Tuvimos un montón de citas más hasta que llegó un momento culminante: la primera vez que Bella fue mi mujer. Fue maravilloso, ella encajaba a la perfección conmigo, fui suave, tierno y amé cada parte de ella. Para ambos fue una experiencia abrumadora, en el buen sentido. Ese día Ojitos se quedó en casa de mis padres, mientras nosotros cenábamos a la luz de la luna en la terraza del restaurante favorito de Bella, después un agradable paseo que terminó en un hotel con cabañas, donde nos esperaba una totalmente decorada, cientos de rosas se encontraban en ella, velas aromáticas y suave música nos acompañaba, tuve un par de consejos de mi hermana, sí, era una metiche, pero sabia duendecilla.
Mi único miedo fue que quisiera que conservara el preservativo, yo ansiaba sentir su piel, pero dada mi reputación aceptaría las condiciones, pero no, como siempre, mi bello ángel me sorprendió, ni siquiera me dejó abrirlo. Lo arrojó al bote de basura, argumentando que confiaba en mí y ambos estábamos limpios. Sus tímidas caricias están grabadas en mis recuerdos, su cara distorsionada por mi placer, yo era quien lograba aquellos suaves susurros que salían de sus labios, yo era el merecedor de todo lo que ella me brindaba y la amaba por eso, y muchas cosas más. Esa noche es, ahora, uno de mis tesoros favoritos.
Y Zoe, toda una princesa. Está creciendo tan rápido que por momentos deseo que el tiempo se detenga, quiero que sea mi bebita para siempre.
La primera vez que me llamó papá estábamos fuera del consultorio, esperando su vacuna y ella a entendía perfectamente lo que iba a sucederle, cuando Jasper nos hizo entrar, ella arrugó su frente, sus labios temblaron y empezó a llorar.
Tanto Bella como Jasper y yo tratamos de calmarla, mi novia la sujetó mientras que Jasper estaba a proseguir con la vacuna cuando ella gritó "Papá", dejándonos paralizados de la impresión.
—¡Papá, no! —volvió a repetir fuerte y entendible, ¡a sus doce meses ella me estaba llamando!
Por supuesto que la saqué de los brazos de Bella mientras reía de emoción, la llené de besos y le di las gracias infinitas veces mientras le pedía que volviese a llamarme Papá. Ojitos me dio el mejor regalo que una hija pueda darle a un padre, ella me reconoció, ella supo que yo era su padre, su mejor amigo y que siempre sería su protector. Por supuesto, que no dejé que la vacunaran, tuvimos que regresar otro día.
Una semana después de llamarme papá estábamos comiendo los tres juntos en un restaurante que solíamos frecuentar, y se había hecho nuestro favorito, sobre todo por la vista a la playa. Estábamos en la terraza, Zoe había estado un poco inquieta y cuando Bella se levantó para ir al baño ella gritó fuertemente.
—Mamá. —Haciéndome jadear a mí y girarse a Bella de inmediato.
Saqué mi celular apresuradamente y le di en grabar.
—Zoe, repite lo que dijiste amor —le pedí.
Ella alzó sus manos e intentó salirse de su sillita.
—Mamá —volvió a repetir—. Mamá —llamó a Bella.
Bella llegó con los ojos llenos de lágrimas mientras que se apresuraba a liberarla de la silla.
—¡Oh, bebé! Pensé que nunca lo dirías, repítelo de nuevo, Zoe, di mamá para mí.
—Mamá —lloriqueó, abrazándose a ella.
Me levanté y abracé a ambas mientras besaba sus cabezas.
—Las amo —les dije mientras permanecíamos así un momento.
Después de ese día Zoe no paró de hablar, cada vez eran más palabras como: "agua" "titi", "alleta", "tito".
Y cuando dio sus primeros pasos estábamos en casa de Emmett. Lilian obtuvo un perrito como regalo de cumpleaños, un pequeño cachorrito blanco, esponjoso y con ojos de color azul. Zoe tenía trece meses y cuando lo vio correr, ella, inesperadamente, se levantó y caminó como si siempre lo hubiera hecho, todos dejamos lo que estábamos haciendo y nos quedamos quietos por unos momentos.
Las lágrimas de Bella caían de emoción mientras yo la abrazaba, hasta que el bobo de mi hermano gritó, haciéndola asustarse y caer, contuve el aliento, preparándome para su llanto, pero no, mi Ojitos era igual a su madre, fuerte, ella rio y volvió a levantarse tratando de alcanzar al peludo.
Caminé hacia ella y la cargué, llenándola de besos, felicitándola por darnos una maravillosa sorpresa.
Después de ese día ya nada fue igual. Zoe era un torbellino lleno de vida y energía. Acondicionamos la casa a prueba de niños, estuve a punto de comprarle un casco especial para bebés cuando se pegó contra el suelo, pero Bella me retuvo diciendo que era un exagerado; era la ley de la vida que los niños crecieran y tanto ella como yo lo habíamos hecho sin un casco, no me quedó de otra que resignarme, pero si Ojitos se volvía a lastimar, yo iba a usar medidas drásticas para evitarlo.
.
.
.
Cuando cumplimos un año viviendo juntos, mi hermana Alice y Jasper nos dieron la noticia de que se casaban. Fue una boda elegante, con más de doscientas personas. Lilian y Zoe fueron las niñas de las flores, ambas eran unas princesas enfundadas en los vestidos que mi hermana compró para ellas.
Y mi novia, fue parte de las damas de honor, luciendo un vestido color coral que me hizo perder la cabeza de lo hermosa que estaba, gruñía como un perro cada vez que alguien se acercaba a saludar.
Bailamos al compás de la música, tenerla entre mis brazos era un deleite, algún día ambos bailaríamos, pero a diferencia de este día nosotros seríamos los protagonistas.
Marido y mujer.
.
.
.
Ahora, mi niña hermosa está por cumplir los tres años, su cabello café con destellos rubios le llega a la altura de sus hombros con pequeños bucles adornándolo, sus ojos siempre están brillando y su sonrisa contagia a cualquiera de nosotros, es una parlanchina, su vocecita es dulce, aún le cuesta pronunciar algunas letras, pero pone mucho esmero en ello, sin duda es como Bella, tiene su esencia, bondad y ternura. Todos la amamos.
Su abuela y tías están como locas, planeando festejarlo al máximo, tal cual el año pasado, que constaba de ponis, tutús y un montón de cosas rosas. Tal parece que este año toca de princesita, estoy seguro de que habrá más cosas rosas que mirar.
Un borrón llega corriendo y se recuesta en mi pecho.
—Auxilio, por favor, ¡dile que pare! —implora apuntando a mi hermana, quien va entrando seguida de Rose.
—Vamos, Bella, falta poco —protesta Alice, cruzándose de brazos mientras acaricia su vientre. Oh, por su puesto ella está embarazada, tiene cinco meses y parece que el embarazo le dio más hiperactividad que de costumbre.
—Estoy agotada, Alice —alega mi novia.
—Pero falta el pastel, el castillo inflable… —Hace un puchero graciosísimo.
Bella esconde su cara en mi cuello mientras bufa quedito.
—Ayúdame —susurra.
Me rio.
—Vale, Alice, Rose les doy carta abierta o lo escojo yo —propongo.
—Nooooooooooo —chilla Rose—. No te enojes, pero lo tuyo no es la decoración, tú dedícate a salvar vidas, en eso si eres bueno.
—Graciosa. —Ella tiene razón—. Bueno, entonces que lo elija Ojitos. Zoé, bebé, ven, amor —llamo a mi hija, quien entra corriendo seguida de su prima Lilian, quien es otra hermosa mujercita de seis años. Me levanto dejando a Bella sentada en el mueble y le quito de las manos el álbum a Alice. Atrapo a Zoe en mis brazos haciéndola carcajearse.
—Ojitos —apunto al muestrario donde hay varias figuras de pasteles—. ¿Cuál te gusta? —Ella me mira y luego al álbum, su pequeño ceño se frunce un momento, después sonríe y apunta a un pastel en forma de castillo morado con una mona a un lado, ahora que lo veo es idéntico al de princesita Sofía, sí, mis días favoritos son con mi hija y su adicción a las caricaturas.
—Este —apunta—. Este —chilla removiéndose en mis brazos.
—Ok, amor. ¿Y cuál castillo? —Ella vuelve a mirar el álbum y elige rápidamente uno color rosa muy grande.
—Ok, perfecto. —Beso su mejilla, mientras ella se prende de mí como changuito.
—Listo, ya eligió Zoe, ¡no den lata! —Les entrego el álbum y llevo a mi hija junto a su madre al sillón.
—Te amo, gracias por salvarme. —Besa mis labios—. Te mereces un premio.
Mi sonrisa aparece.
—Me lo puedes pagar en la noche, nena —ronroneo cerca de su oreja.
— ¡Ey! Que aún estamos aquí, nada de cachondeo. —Se ríe Rose—. No coman pan enfrente de los pobres. —Bella y yo estallamos en carcajadas, como fue que este par se pusieron de acuerdo, quién sabe, coincidencia o destino, tampoco se sabe, pero ambas están embarazadas, muy embarazadas e incontrolables. El pobre Emmett ya no sabe dónde esconderse, justamente ahora anda buscando no sé qué cosa en el supermercado. Y Jasper anda haciéndole segunda, quién les manda tenerlas a ambas con el mismo tiempo de embarazo.
—Ustedes se comieron el pastel completo —responde Bella y volvemos a estallar en risas.
Hace veinticuatro meses atrás descubrí algo que me hizo perder la cabeza.
Bella tenía tres días que vomitaba y tenía nauseas. No quise hacerlo, intenté desechar la idea, pero una pequeña esperanza se instaló en mi mente y corazón, ¿sería posible que ella estuviera embarazada? Tal vez después de todos estos años podría ser un milagro.
Hablé con ella sobre el tema y dijo sentir sensibilidad en sus pechos y un retraso de cinco días en su menstruación, expectantes y ansiosos fuimos al doctor, después de unos análisis el ansiado resultado llegó: negativo, Bella tenía un descontrol hormonal debido al estrés, solo eso.
—Siento decepcionarte —le dije en un susurro, me sentía fatal.
—No, cariño, jamás podrías decepcionarme, tú no —me dijo mientras me abrazaba fuertemente.
Salimos en silencio y llegamos a casa, donde, con amargura, le conté a mis padres el por qué salimos con prisa encargándoles a Ojitos.
Mi madre y mi padre se observaron un momento, mamá empezó a llorar diciendo que yo no la perdonaría.
Papa nos aconsejó que nos sentáramos.
—Tu madre me ha pedido ayuda y yo no he podido negarme —comenta cerrando los ojos un instante—. Estos años tú no has estado tomando vitaminas, Edward, son suplementos naturales para ayudar al conteo de tu esperma, es el tratamiento que el doctor Green sugirió que tomaras y al cual te negaste —contó, dejándome en shock por unos momentos.
—Lo siento tanto, cariño, perdóname hijo… elegí por ti, no tenía derecho pero quería una oportunidad para ti. —Mamá lloró sobre los brazos de mi padre—. Lo siento, Edward.
Me sentí traicionado porque hicieron algo a mis espaldas sin consultarme, pero recordar todo el sufrimiento que les he hecho pasar, solo me dice lo afortunado que soy por tenerlos, ellos darían la vida por mí, así como yo daría la vida por mi hija. Por más que quisiera yo no podría estar enojado con ellos.
Me paré de mi asiento y fui abrazar a mis padres.
—No tengo nada que perdonar, ni por qué estar molesto, ustedes siempre han querido mi felicidad. Soy yo el que lamenta hacerlos sufrir —me disculpé—. Te agradezco, madre por haber hecho ese intento por mí, aunque no haya surtido efecto, gracias por intentarlo, tuviste el valor que yo no tuve.
Después de ese acontecimiento me puse a pensar: ¿y si me sometía al tratamiento? Podría intentarlo y darnos una oportunidad a Bella y a mí, y si no funcionaba al menos tendría la certeza de que hice todo lo que estuvo en mis manos, lo intenté y no me di por vencido, sean cual sean los resultados finales.
Así que tuve el valor necesario para enfrentar mi problema de la mano de mi novia y con su apoyo, estuve preparado para enfrentar otro reto. Varios días después nos pusimos en contacto con el urólogo (1) Green, me hicieron nuevas pruebas, los medicamentos que mi madre me dio a tomar estos años aumentaron el conteo de mi esperma en consideración, permitiéndome tener más esperanzas, un mes después de ese día me sometí a una pequeña cirugía por una obstrucción en un conducto eyaculador del testículo derecho, dos semanas después de la operación retomé el tratamiento, incrementándolo con citrato de clomífero(2), inyecciones de HCG, vitaminas E,C y dieta alta en proteínas.
No quise dar más falsas esperanzas a la familia, por lo que acordamos que este quedaría solo entre el doctor Green, Bella y yo. Ella estuvo de acuerdo, asegurándome que si no concebíamos otro bebé estaría muy orgullosa de mí por haberlo intentado.
Sin embargo, después de casi dos años de tratamiento aún no hay resultados. Todos los días pido que el tratamiento funcione, es algo que deseo y quiero darle a Bella, verla crecer con mi hijo en su vientre, ir por todos los antojos inimaginables, verla vuelta loca con las hormonas, darle un hermano o hermana, que sea el compañero de Zoe. Darnos la oportunidad de disfrutar un embarazo y borrar los malos recuerdos que ambos obtuvimos con esta experiencia en el pasado, ver cómo crece día a día, sentir al bebé moverse y escuchar latir su corazón.
El doctor Green nos habló hace unos días de la fecundación in vitro (4), hablé con Bella sobre esa posibilidad, me daba vergüenza someterme a ese procedimiento, yo solo quiero poder darle todo lo que ella se merece.
Sus ojos me miraron por un largo tiempo antes de hablar.
—Edward, te amo a ti, con tus defectos y virtudes, todo tal cual eres, yo sé que para ti sería vergonzoso y doloroso someterte a un tratamiento así, has hecho mucho más de lo que pensaste por mí en estos meses que tenemos juntos, si Dios quiere que tengamos un bebé el momento llegará y si no es así, seremos muy felices los tres. Un hijo sería una bendición pero no quiero que te presiones sí no somos bendecidos de nuevo, mientras yo te tenga a ti y Zoe, no necesito nada más.
Como si ella adivinara aprieta mi mano sacándome de mis pensamientos.
—Te amo y soy muy feliz —articula—. Tiempo al tiempo y si no llega, tengo a mi familia. —Acaricia la cabeza de Ojitos, quien esta recostada en mi pecho.
Sonrió.
—Yo también, te amo, amo a mi familia —murmuro agradecido porque si no llegáramos a ser bendecimos con la dicha de ser de padres de nuevo, no estábamos solos teníamos un ángel maravilloso, que era todo energía y amor, y sobre todo estábamos juntos, como ella dijo, éramos una familia.
.
.
.
—Dormilona, es hora de levantarnos —ronroneo juguetonamente en su cuello.
—Cinco minutos, por favor —suplica enterrando la cara entre las almohadas.
—De acuerdo, preciosa. —Dejo una hilera de besos en su espalda y salgo de la habitación.
Llego a la habitación de Zoe, sus sábanas están revueltas, su oso está tirado en el suelo, sus piernas están sobre la almohada y su cabecita está cubierta por su frazada favorita. Ella tiene una peculiar forma de dormir.
Me acerco silenciosamente, deposito pequeños besos en su mejilla que la hacen removerse.
—Despierta, bebé, es hora de levantarse. —Hago cariños a su pancita, causándole cosquillas que la hacen reír.
—Papi —chilla—, pofavocito, oto datito más. —Es igual a su madre, agarra la frazada y vuelve a cubrirse con ella.
—¿No vas a levantarte, Ojitos? —Sacude su cabeza con un no. Gruño juguetonamente, haciéndole de nuevo cosquillas.
—Sí, ya toy despieta, despieta. —Su risa ahora es más fuerte, gira su cuerpo y sus preciosos ojos me miran, detengo las cosquillas.
—Buenos días, bebé. Es hora de ir a la escuela. Papi y mami tienen que trabajar. —Levanto su oso del suelo junto con las sábanas.
Ella hace un tierno puchero, pero después de un minuto el puchero desaparece y se para brincar.
—Vamos con abu Esme, abu Lisle y Lili a jugar. —Ella jamás se pierde una cena con la familia y menos los viernes, sabe que hoy es noche de pijamadas con sus abuelos, algo que mis padres adoran hacer con sus nietas.
—Sí, Ojitos, hoy vas donde los abuelos. —Pongo mi cara de perro abandonado—. ¿Segura que no prefieres quedarte con nosotros? Papi te va extrañar. —Bato mis pestañas y saco mi labio, pareciendo miserable.
Salta a mis brazos mientras su cabeza se recuesta en mi pecho.
—Yo tamben te voy a estañar muchote, pero quero ir con los abus. Te amo, papi… —Sus te amo me desarman totalmente, ¿cómo negarle algo?
—Claro que sí, nenita. Vas a ir y te divertirás mucho. Mañana, mami, tú y yo saldremos a pasear. —Ella asiente con su cabecita—. Ahora, vamos a despertar a la dormilona de mamá que se nos hace tarde.
Después de un montón de cosquillas y risas nos bañamos y arreglamos para hacer el desayuno en familia, antes de comenzar un nuevo día.
.
.
.
Nos despedimos de Zoe, quien como todos los días se queda encantada en la guardería su maestra, Patty era una joven simpática, amable y muy amorosa con los niños, por su puesto mi hija era su fan y el amor era mutuo, la maestra estaba muy encariñada con ella.
—Te veo en el trabajo. —Beso los labios de Isabella una vez más—. Eres muy adictiva, nunca me canso de besarte.
—Espero nunca te canses —contesto con un pequeño gemido—, para Edward, o nos arrestaran por falta a la moral —bromea divertida.
—Me quitas la diversión, Swan, pero bien, seré un niño bueno. —Quité mis manos de su cintura y alejé mis labios de los suyos.
—Pórtate bien y te premiaré, recuerda que hoy la noche es de nosotros. —Me guiña un ojo, colgándose su mochila correctamente mientras empezaba a caminar.
—¡Cómo me dices eso y te vas mujer! Ven, aquí —supliqué. Ella rio mientras me aventaba un beso con la mano e ingresaba a la universidad.
Agonizante y excitado, caminé al auto, para partir al trabajo, ¡pequeña diablilla, ya me las cobraría!
Bella había empezado a estudiar tan pronto nos mudamos a nuestra casa, se decidió por la carrera de trabajadora social, lo cual no me sorprendió, ella estaba destinada ayudar a los demás, retribuir en las personas un poco de paz y esperanza a sus vidas. Entraba a las ocho de la mañana y salía al medio día; más o menos a las doce cuarenta y cinco estaba llegando al hospital, donde seguía trabajando para mi padre hasta las cuatro de la tarde.
Ella quería estudiar, trabajar, ser madre, novia, ama de casa, y yo la apoyaba. Sus sueños eran los míos. De aquella tímida y seria muchacha no quedaba nada, ahora era alegre, platicadora, bromista, siempre estaba sonriendo. Todos la adoraban en el hospital, ella era una persona que irradiaba luz y veía las cosas de un modo positivo, a pesar de lo que le tocó vivir, cada minuto que pasa estoy más orgulloso de ella y de sus logros.
Mis turnos ahora eran fijos, una semana de mañana, otra de noche. En las mañanas llevábamos a Zoe a la guardería, dejaba a Bella en la escuela, y cuando salíamos de trabajar ambos íbamos por nuestra hija y directo a casa, o con mis padres o hermanos. Cuando me tocaba a mí de noche, llegaba a casa y llevaba a Zoe, y Bella a sus actividades, después regresaba a casa a dormir y cuando me despertaba ambas estaban jugando, cocinando o viendo televisión, yo, contento me les unía y pasábamos unas agradables tardes. Cuando un nuevo cardiólogo ingresó al hospital negocié mis días de tarde por lo cual ya no fue necesario ir, lo cual me permite pasar más tiempo con ellas.
Llegué directo atender a dos pacientes, a los cuales la operación de bypass fue un éxito, ahora, tres meses después, se encontraban casi recuperados, asistiendo a sus chequeos de rutina; les di las indicaciones a seguir y me despedí de ellos con un apretón de manos.
Hice una ronda en varias habitaciones, después de asegurarme que todo estaba en orden, fui en busca de Jasper, a quien encontré casi dormido sobre la mesa de enfermeras.
—Jasper —grité haciéndolo brincar.
—¡Jesús, Edward! —gruñó.
—¿Pero qué carita traes? ¿Una buena noche? —bromeé. Se veía cansado, ojeroso, horrible.
—Él bebe ha tenido muchos antojos nocturnos, yo solo quiero que ya nazca —lloriqueó—. Amo a tu hermana y amo a mi hijo, pero al paso que voy… no llegaré a los treinta y cinco.
—Hhmmm, imagínate ahora que nazca. Los primeros meses de Zoe la noche para ella era el día y el día la noche —recordé esos momentos en donde los primeros meses solo éramos nosotros dos y su madre aún no se nos unía, cada día desde que esa pequeña niña llegó a mi vida ha valido la pena.
—Cállate, no me tortures —gimió despeinándose.
—Mmmm… me voy a ver cursi, sentimental y nenita, pero no importa. —Puse mi mano sobre su hombro—. Cuando tengas a tu hijo en tus brazos, recordarás todo lo que pasaste para que él llegara a tu vida, cada desvelada, angustia, desesperación, cada segundo lo recordarás y llegarás a la conclusión de que lo volverías hacer una y otra vez, porque en tus brazos estará un ser que es parte de ti y a quien amarás toda una vida, y quien te amará con un amor puro y para quien siempre serás su héroe. Desde el primer momento que Zoe llegó a mi vida supe que yo era suyo, que la amaba y haría todo lo que fuera posible para que ella fuera feliz.
Jasper me observó detenidamente.
—Gracias, Edward lo necesitaba. Tienes razón, cuando tengamos al bebé todo habrá valido la pena. —Palmeó mi espalda—. No sabes cómo me alegro que seas feliz, te lo mereces. Zoe llegó a cambiarte la vida, ella y Bella fueron las luces en tu vida y todos estamos contentos por ustedes.
—Gracias, Jazz. Y ahora, antes de que termines babeando el mostrador, te invito un café para que te despabiles. —Él gruñó, pero aceptó, argumentando que lo necesitaba, vaya que sí.
A la una de la tarde llegué al consultorio de mi padre, encontrándome a mi novia platicando con Benjamín, ha pasado tanto tiempo y aún no puedo tolerarlo, joder.
—Hola, amor. —Pasé sin saludarlo y fui directo a besar sus labios. Es mía, toda mía. Piérdete, idiota, pensé.
—Hhmmm, bueno, Bella, nos vemos. —Escuché que decía, pero lo ignoré y continué besándola.
—Edward, eso ha sido grosero —me regañó.
— ¿Qué cosa? Yo solo estaba saludando a mi hermosa novia, porque la extrañé toda la mañana —respondí haciéndome el desentendido.
—Uff, eres imposible. Benjamín hasta novia tiene —me recordó.
—¿Y? eso no quita que estuvo tras de ti y si yo no me hubiera interpuesto, tal vez estarían juntos —escupí celoso, él solo pensarlo me enfermaba.
—Pero yo no estaba, ni estoy, enamorada de él, mi corazón le pertenece a un sexy cardiólogo, quien es un celoso, excelente padre y novio. —Besó mis labios intensamente, haciéndome perder la razón.
Tenía razón, yo era ese maldito afortunado.
.
.
.
La cabeza de Bella estaba recostada en mi pecho, su respiración estaba acompasándose, ambos estábamos desnudos.
Mis brazos la rodeaban mientras sus ojos estaban cerrados. Este era un momento perfecto como cualquier otro, los dos solos, era todo lo que necesitaba para dar el siguiente paso.
—Necesito ir al baño. —Se separó de mí para acurrucarse en la cama—. Ya vengo. —Caminé al baño, donde me pasé unos minutos contemplando el espejo, ¿pero y si…?
Hay que ser positivos, Edward, positivos, pensé.
Tomé la cajita que tenía escondida desde hace meses en el botiquín del baño.
Regresé a la habitación, nervioso. Ella se encontraba con la vista al techo, una sonrisa adornando su cara, la sábana cubría su cuerpo, estaba sumida en sus pensamientos, era la vista más hermosa que alguien pudiera desear ver. Era un hombre afortunado.
Me acerqué hasta llegar a la cama, donde me arrodillé.
Ella al observarme se levantó confusa.
—¿Edward, estás bien? —preguntó formando un pequeño gesto de ansiedad.
—Estoy más que bien —respondí.
—¿Entonces, por qué estás arrodilla…? —Las palabras murieron en su boca cuando abrí la cajita negra, dentro de la cual se encontraba un anillo sencillo, adornado por un pequeño diamante.
—Isabella Swan, planeé detalladamente la ocasión para hacer esto, sin embargo considero este momento perfecto. Hoy, antes de dejar a nuestra hija con mis padres le pedí su opinión, ella está feliz dijo que quería ser la niña de las flores y llevar un bonito vestido, prometió guardarnos el secreto, tenemos su bendición y solo quiero saber si quieres ser mi mujer, esposa, compañera, amiga y acompañarme tanto Dios nos lo permita, ¿quieres casarte conmigo? —pregunté con un nudo formándose en mi garganta.
—¡Oh Edward! Claro que quiero ser tu esposa. —Se lanzó a abrazarme—. Para siempre.
La separé para poner el anillo en el dedo correspondiente, una vez que estuvo donde pertenecía la levanté y empecé a girar con ella.
—Te amo, Bella, gracias por aceptarme en tu vida. —La besé transmitiéndole lo que ella significaba en mi vida, sus brazos empezaron acariciarme. Ambos caímos en la cama, donde celebramos nuestro nuevo compromiso.
Dentro de poco tiempo ella iba ser Bella Cullen, yo estaba más que contento con eso.
(1) Urólogo: Es la especialidad médico-quirúrgica que se interesa por el estudio, los tratamientos y las afecciones que afectan al aparato genital del hombre.
(2) Citrato de clomifero: El citrato de clomifeno generalmente se usa para tratar problemas ovulatorios en las mujeres, sin embargo se ha demostrado que puede ser efectivo en algunos hombres como medicación para la infertilidad sobre todo en los casos en que el hombre tienen un numero bajo de espermatozoides (oligoespermia), un problema de movilidad de los espermatozoides o disfunciones hormonales (problemas hormonales).
(3) Inyecciones de HCG: Puede aumentar la testosterona en los hombres suele ser usada para molestias de la pubertad, como los testículos no descendidos y desordenes en la fertilidad.
(4) Fecundación in vitro: Es una forma de tecnología de reproducción asistida (ART, por sus siglas en inglés), lo cual implica la utilización de técnicas médicas especiales para ayudar a una mujer a quedar embarazada. La fecundación in vitro se intenta muy frecuentemente cuando han fallado otras técnicas de fecundación menos costosas.
¿Bueno que les pareció el capítulo?
Muchas dirán ¿Qué? ¿A qué hora creció tanto Ojitos? ¿Cuánto tiempo ha pasado?
Bueno han pasado dos años cuatro meses desde el capítulo anterior.
Bella está por cumplir veintidós años y Edward tiene treinta y uno.
Zoe está por cumplir los tres años y es una hermosa nena, aquellos que quieran conocerla búsquenme en mi Facebook como Karina Castillo o Karina Twilight Fics, tengo un grupo donde ahí fotos de ella.
Así como tenía planeada la historia, así voy plasmándola.
Y abra boda señores, señoras, señoritas, señoritos XD
Espero sus comentarios, desahogos, quejas, los quiero!
Alexandra Bellamy Pattinson, Rox93, DontEvenFight, .Cullen, Krisvampire, Twilightica, Ashleyswan, Sara, Rockergirl661, Chicaroberts, Tata XOXO, Robsten-Pattinson, Paola, Shley Lebrn, LicetSalvatore, , Brenda-Cullen-lvashcov, Catrina00, Eleaine Haruno de Uchiha, Karla Stew Pattz, BelenxiiiZzz, Janalez, Pao Stewart, MaeCllnWay, Liz PattStew, Dracullen, Nadiia16, Yessi-Cullen93, Jacke94, Yasmin-Cullen, Gretchen Cullen Masen, Yolabertay, SolecitoPucheta, Mvfap18, MiranCullen32, Rosaswan, Mary Cullen, Twilight-love1694, MelisaAZ, Cami fics, Wen liss, Pili, Annie Roberts, Manu Vulturi Lightwood, Camille Frost, Eletwihard, Beastyle, 7355, Maricoles, Karito CullenMasen, Danigoich, SuPattinsondeCullen, Yessenya, Johana Manzanares, Lunha 222, Lurix, Kells PTZ, Magus Cullen Nati Natu, Mel lutz L, Noe Mallen, Sheyla, Princesa Luthien, Laura Carrillo, Vero, Rubi, Connie Stew, Carelymh, Tecupi, BellaJaze, Mari-mery, Thequeenredforever, Dahia, 666spektor, , Karla Luna, Saraygarcia08, Ailemotta, Martuu341, Phoenix1993, Zujeyane, Fatima, Mon de Cullen, Garcia888, Roor Cullen, Hellen Masen, Chayley Costa, Caritofornasier, Veronica, Marilyn, Ksts, Vivi85, DaniiHale, Caniqui, Narraly, Crizthal, Doris, ConiDanay, Ro, Patymdn, Zonihviolet, Kjmima, DoriisAriias, JoiitaHlolaquii, Maria. 545, Lady Stew, Marielpr, Pera l.t, Wen liss, Kimjim, Mel, SalyLuna, Stefanny Cullen-Swan, Floriponcio, Belkis Lagos Vasquez, Liz PattStew, Hellen Masen, Cavendano13, Princesitajane, Karenjazz21, Katty A Cruz, Neycel, Lore562, Isa Robsten, Saha Denali, FerHdePattinson, Bella-Jaze, Bellaliz, Luna Piazolla, Albi-yo, Kady Belikov Cullen, Rommyev, Vivi85, Lokaxtv, Rosy Canul, JELEY20, JustBelieveP, Annie Pattinson, Maayraaykalebb, Shinigami Cullen Grey Darcy, JosWeaslyC, Sailor Tierra, EmDreams Hunter, Carla Mikaelson, , Sandy56, Choiamberc, Alexhita, Andre102, Monicaviajera1819, CrazyDreamer07, Liduvina, Yessifer Cullen Hale, Mgcb, Paola Michelle Rivas, Jesk, ChicaRobsten, Deisymoon, Adriana Molina, Celina rojas, Zellideth76.
Si alguien me falto, avísenme porfa.
Karina Castillo
