Capítulo 12 —¿Confías en mi?—


—Luffy.. esto es imposible —quiso salir de la habitación pero el morocho la tomó del brazo y la dejó entre él y la pared —No puedo verte.

—Necesito hablarte —se sacó el sombrero y lo tiró al piso.

—No, Luffy, no —agachó la cabeza, a ella tampoco le gustaba la idea de dejar de verlo, pero era lo correcto —Luffy.. estoy comprometida. Me casaré con Arlong —afirmó sosteniéndole la mirada —Amo a Arlong.

—Nami, no eres pusilánime. Eres una joven egoísta y petulante, pero.. pero debajo de todo eso, eres-eres la más maravillosa, sorprendente chica, no, mujer, que he conocido, y..

Nami trató de irse pero Luffy la detuvo nuevamente, tomándola fuertemente de los brazos y la obligó a mirarlo y escucharlo.

—Luffy, no.

—¡No! Déjame tratar de explicarlo. ¡Eres maravillosa! —Nami se quedó sin palabras, de a poco sentía como su corazón se resquebrajaba —No soy un tonto, sé cómo funciona el mundo.. Zoro me lo ha explicado muchas veces —Luffy empezaba a desesperarse, tenía que conquistarla y se había propuesto a sí mismo que lo haría —Tengo diez dolares en el bolsillo y no tengo nada que ofrecerte, ¡lo sé! Pero soy muy apasionado —de a poco se le acercaba sugestiblemente y Nami empezaba a sentir una extraña sensación en su estómago al tenerlo tan cerca —Tú saltas, yo salto, ¿lo olvidaste? No puedo irme sin saber que vas a estar bien, es todo lo que quiero.

—Pues estoy bien —vio en los ojos de Luffy que no le creía —Estaré bien, en verdad.

—¿En serio? No lo creo —el morocho quería que ella dejara de actuar, que revelara en realidad lo que estaba sintiendo —¡No entiendes que te tiene atrapada, Nami! Y vas a morir si no te liberas. No enseguida, porque eres fuerte, pero.. —Luffy acercó su mano y acarició suavemente la mejilla de la colorada que empezaba a quebrarse —Tarde o temprano ese fuego que amo de ti, Nami, ese fuego te irá consumiendo.

—No es tu deber salvarme, Luffy.

—Es cierto, solo tú lo harás.

El morocho se acercó un poco más a ella, pero Nami acarició la mano de su Luffy en su mejilla y la apartó de ella.

—Debo volver, déjame en paz.

Nami salió de la habitación y se dirigió rápidamente —aún un poco aturdida— a la sala de calderas. Luffy se quedó solo en la habitación, suspirando frustrado.


En la sala del té de la primera clase, Nami compartía mesa con su abuela y dos duquesas.

—Díganos Alvida el percance que tuvieron con la papelera.

—Hm, las invitaciones tuvieron que enviarse dos veces —contestó esta indignada.

—Oh, por dios.

—¡Y los horribles vestidos de las damas! Déjame contarte la gran odisea. Nami decidió que quería lavanda y sabe que detesto ese color..

Nami estaba presente físicamente, pero su mente no se encontraba en ese momento ni lugar. Se encontraba con Luffy, en cualquier sea el lugar que esté, ella deseaba estar con él con todas sus fuerzas, ¿por qué todo era tan injusto para ella? ¿Por qué tenía que vivir una vida de la cual prefería estar muerta?


Luffy se encontraba en la proa del barco, apoyando sus codos en la baranda y mirando la puesta de sol, miles de cosas iban y venían en su cabeza, hasta que una dulce voz lo sacó de sus pensamientos.

—Hola Luffy.

El morocho se dio vuelta inmediatamente pero contemplar frente a él a Nami, mirándolo con una hermosa sonrisa, cálida y sincera que decía "perdón" apenas la veías.

—Cambié de opinión —Luffy sonrió mientras veía acercarse a él a la pelirroja —Me dijeron que estarías..

—Shhh —el morocho se puso un dedo sobre la boca en señal de silencio —Dame tu mano —Nami le correspondió acercándose —Ahora cierra los ojos —la pelirroja dudó porque no entendía el punto de hacerlo —Ciérralos —una vez cerrados, Luffy se puso a su lado, tomó su mano y con la otra empujó suavemente su espalda —Acércate a la barandilla, mantén los ojos cerrados. No mires.

—No miro.

—Ahora súbete en la barandilla —Nami obedeció, Luffy se subió detrás de ella sosteniéndola por la cintura —Agárrate fuerte, no te sueltes y mantén los ojos cerrados —Nami sonrió silenciosamente —¿Confías en mi?

—Confío en ti.

Luffy tomó sus manos en las suyas y lentamente, estiró los brazos de Nami mientras ella seguía sonriendo. Luego, rodeó su cintura, sosteniéndola para que se sintiese segura.

—Muy bien.. ahora, abrí los ojos.

Al abrir los ojos, Nami se encontró frente a ella al mar, juntándose en el horizonte con el cielo, y entre medio de ambos, el sol, que estaba poniéndose, formando que las nubes cercanas tuviesen un color anaranjado claro. El viento le daba de frente, pero no era algo malo, la brisa la hacia sentir libre, podía ver las pequeñas vibraciones del agua mediante avanzaba y rió, rió de gozo y alegría.

—Estoy volando, Luffy.

Luffy estiró sus brazos junto con los de ella y sus manos se entrelazaron. Apoyó su cabeza en su oído y le susurró una canción que recordaba no muy bien.

—Las islas del sur, son calientes.. Paina-purupuru, sus cabezas son realmente calientes y todos ellos son idiotas —Nami largó una carcajada al escucharlo susurrándole esa canción —Las islas del norte, son frías.. Hyakoi-koikoi, sus cabezas tiemblan por todas partes y ¡todos ellos son idiotas!

—Así no era la canción.

—Pero suena linda.

Luffy abrazó a Nami de la cintura, dejando sus brazos entre los de él. La pelirroja se sintió tan protegida y contenta como jamás lo había estado. Nunca se había sentido de esa forma con Arlong y estaba segura de que ahora tampoco lo haría.

La chica giró su cabeza, buscando con sus ojos la mirada de Luffy. Al encontrarla, se olvidó de todo aquel mundo de falsedad en el que se encontraba metida, se sintió en su hogar, con la persona que la traía loca a su lado. Luffy sentía la necesidad de estar con ella, protegerla, cuidarla y no iba a detenerse hasta saber que ella estaría bien, aun así no estuviera con él. Se acercó más a ella, mientras la seguía abrazando, cada vez con mas fuerza y seguridad, ya no la miraba a los ojos, sino que ahora el morocho estaba completamente centrado en sus labios.

Nami también se acercó un poco más, anhelaba besarle con todas sus fuerzas, ¿qué importaba ahora lo que fuera correcto o no? Por primera vez en mucho tiempo —por no decir la primera vez en su vida—, iba a seguir a su corazón. Se acercó y acercó, hasta que sus labios rozaron los de él.

Los dos se sintieron en la gloria, era un sensación tan placentera. Nami subió su mano hasta llegar a la nuca de Luffy para acariciar los mechones de pelo negro que le sobresalían de su sombrero y este la abrazó pegándola mucho más a su cuerpo. Sintieron sus almas en paz, mientras seguían besándose con toda la pasión y deseo que habían estado acumulando hasta ese momento.


"Esa fue la última vez que el Titanic vio la luz del día. Veintiséis años de experiencia hicieron que el Capitán Barbablanca se confiara, teniendo en sus manos una alerta de iceberg y ordenando más velocidad. Pensó que algo tan grande como para hundirlos sería visto en la superficie. Era un barco muy grande con un timón muy pequeño, no giraba con precisión ni velocidad. Todo lo que sabía era un error." —Nami.


Para las/los que tengan dudas sobre la canción que canta Luffy es esta: watch?v=mniVDTGRA9U (antes de poner eso en el buscador tiene que poner la página de youtube) no les puedo explicar cuanto me reí imaginándome toda la escena mientras la escribía, JAJAJAJA. Ya sé que se supone que es la escena más linda y romántica, peeeeeero, esas escenas no pasan muy seguidas en One Piece, así que bueno.. Gracias por leer, los espero en el próximo cap!