Buenos, chicas, me parece que las estoy malcriando un poco... ya ví que los capítulos de otras personas no son taaan largos como los míos, así que por esta vez decidí imitar al resto jajajaja (excusa fácil para la falta de imaginación)

O sea, es que este capítulo merece el espacio que merece por lo que significa, y por lo que vendrá en el otro. No quiero mezclar temas.

Gracias por su paciencia, sé que V&B no se han dado ni un besito aún y ya fueron 12 cap (el primero es intro) pero intento hacer que su espera valga la pena.

Ah, a propósito... naah... mejor les cuento al final del cápitulo :P -DISFRUTEN! Es para ustedes, lectoras remotas ;)-

reedición 2012


EXTRAÑAR

-Habla de una vez- siseó él impaciente, no sabía que era lo que esperaba que dijera pero quería escucharlo ya mismo.

-Pues... mañana me voy por un mes- dijo Bulma recobrando la compostura. Por un momento casi perdía la razón y se confesaba a ese idiota, cretino e imbécil de Vegeta ¿qué estaba pensando?

-¿Y crees que me importa?- preguntó el saiya con rudeza volviendo sobre sus pasos- Al fin podré descansar de tí.

Bulma se quedó mirándolo mientras despegaba dolida en lo más profundo de su orgullo, ese hombre por el que ella sentía tantas cosas sencillamente le hablaba de esa manera, con el mayor desprecio que tenía, como si fuese una molestia. Subió a su auto, tomó las llaves y partió sintiendo a su corazón empequeñecerse.

No entendía qué era lo que le sucedía con él, pero quería que dejara de pasar, quería dejar de pensar que había algo distinto en él a lo que se empeñaba en mostrar. Él se reiría de ella si llegara a decirle lo que sentía, o quizás hasta se alejaría de la casa.

2

Bulma comenzó a armar su equipaje con el sonido de fondo de la lluvia golpeando contra los cristales de la alcoba. Él no la merecía, estando un mes afuera la ayudaría a pensar en frío y quizás hasta lograra deshacerse de esos sentimientos inéditos que le quemaban el razonamiento.

3

Vegeta se levantó a la mañana siguiente despreocupado, completó su entrenamiento, tomó un desayuno veloz, siguió entrenando. La señora Briefs le dispuso un suculento almuerzo y volvió a entrenar. Tomó un aperitivo, volvió a entrenar más duro entonces, cuando al fin llegó la noche y tomó la cena a solas, eran las 12 de la noche y volvió a su cuarto para darse un baño caliente y curar sus heridas.

Se recostó en la cama esperando pacientemente la visita nocturna de la mujer: ella golpearía a su cuarto y al escucharlo, entraría, le preguntaría si necesitaba algo, él diría que NO, que se largara. Pero ella iba a insistir, iba exclamar horror cuando viera el más mínimo rasguño en él y comenzaría a curarlo (otra vez). Hablaría un poco mientras lo hacía, él se quejaría pero no pondría resistencia.

Y se iba finalmente.

Pero los minutos pasaban y pasaban y ella no aparecía ¿Se habría quedado a trabajar hasta tarde?

"Me voy por un mes" recordó de pronto mientras se cubría con las sábanas. La mujer se había ido finalmente y él estaba allí, patéticamente esperando que golpeara a su puerta. Se volteó molesto por no haberlo recordado. "Tendré vacaciones de humanas entrometidas y vulgares" pensó sonriéndose finalmente.

4

Pero los días pasaban también, y pronto Vegeta comenzaba a notar su ausencia. Ya no había nadie que lo obligara a usar esa ridícula ropa terrícola, la señora Briefs no quemaba la comida, el señor Briefs no protestaba para reparar la cámara, nadie le preguntaba si necesitaba algo cuando era obvio que no necesitaba nada. Nadie interrumpía su entrenamiento y a veces él se sorprendía a sí mismo esperando el momento de ver en el panel el rostro de la mujer reclamándole por algún motivo. No había ni siquiera rastros del sabandija de Yamcha para entretenerse e insultarlo.

Ya no veía sus vestidos y sus peinados para burlarse de su apariencia. No podía cruzarla en los pasillos y escuchar su irónico "¿No vas a saludar, Vegeta?" cuando iba al desayuno o un "¿Cómo me veo?" sólo para tener la oportunidad de molestarla.

Se preguntó de momento porqué la humana seguía insistiendo con la misma pregunta si sabía que él jamás le contestaría algo que ella quisiera escuchar.

Por el lado más amable, tampoco había quien le preguntara "¿Qué quieres comer hoy?" aunque la señora Briefs siempre cocinara bien, no era lo mismo simplemente... Tampoco nadie le guiñaba un ojo cuando se ponía esa ridícula ropa humana para verlo sonrojarse siquiera, Vegeta se sonrió levemente en su entrenamiento mientras lo recordaba.

No había una mujer que se metiera en su cuarto con una fuente de fresas en una mano y una película en la otra.

No tenía ese instante de verla entrar en su alcoba por las noches a curar sus heridas con aquella delicadeza.

No estaba en la casa la persona que lo hacía sentirse importante.

(No estaba en la casa la persona que lo hacía sentirse querido.)

Un día entre esas "vacaciones" Vegeta se encontró a si mismo caminando entre los pasillos, pensando incansablemente en el método correcto para alcanzar el nivel super saiyajin de alguna manera cuando escuchó una voz chillona del otro lado de la pared.

-¡Hola, Hija! ¿Cómo estás?- preguntó la señora Briefs, lo que hizo que el saiya comenzara a acercarse furtivamente al teléfono. -¡Te estamos extrañando tanto...! Sí, sí... estamos todos bien... Sí, Yamcha llamó como veinte veces pidiéndo tu número pero lo prometí, no se lo dí.

La señora Briefs se acomodaba el cabello mientras hablaba observándose en el espejo de la sala y sus ojos vieron parte de una silueta oculta en lo oscuro. Inconfundiblemente era Vegeta el que permanecía de pie expectante mirando hacia ella. Una gran sonrisa se dibujó en su rostro.

5

-Sí, hijita... deja de insistir, ya te dije que Vegeta está bien.

-Mamá, no te pregunté por Vegeta, no me importa nada referido a ese hombre- contestó Bulma en su habitación de hotel admirando por la ventana el hermoso amanecer en las playas.- Dile a papá que ya cerré los tratos simplemente.

-Sé que lo extrañas, pero te dije que Vegeta está perfecto, más guapo que nunca- insitió la voz de su madre sonriente. Bulma arqueó una ceja.

-¿Estás escuchando bien mamá?- preguntó ella preocupada- Te dije que ya cerré los tratos.

-Sí, hijita ¿entonces mañana te tenemos de regreso?

-Mmmh, no estoy segura, este lugar es fascinante, quizás me quede aquí un tiempo más- meditó la muchacha sorbiendo una taza de café.

6

Vegeta estaba complacido con lo que oía, además de estar lejos y todo la Mujer seguía pendiente de él, se sintió airoso con la idea cuando escuchó de pronto exclamar a la señora Briefs:

-¡¿CÓMO QUE MÁS TIEMPO?- la rubia simplemente parecía horrorizada con la idea, Vegeta permaneció atento a la charla.- Pero hija, dentro de un par de días es tu cumpleaños y... pero... ¡Bulma! Sí, ya sabemos que es hermoso estar lejos pero...

-¿Es la Mujer?- escuchó de pronto la señora Briefs a sus espaldas, por fin Vegeta había decidido darse a aparecer, la mujer asintió- Tiene que venir a mejorar mi cámara de gravedad sino iré yo mismo a buscarla, no puedo seguir esperando a que se le ocurra venir. Interfiere en mi entrenamiento- soltó todo de una sola vez con su mirada fría de siempre, la señora afirmó con la cabeza seriamente pero en cuanto se volteó a seguir hablando una sonrisa se formó en su rostro.

El saiya se alejó finalmente volviendo a concentrarse en Kakarotto.

7

-¿Qué pasó?- preguntó Bulma que había oído otra voz de repente.

-Vegeta me acaba de decir que quiere que vuelvas pronto- chilló su madre como adolescente emocionada- ¿No es extraño?

-Ajá... ¿y qué quiere? ¿Más robots?- preguntó ella sin hacerse muchas ilusiones.

-No, no lo creo... tu padre lo proveé de todo ahora que tiene tiempo libre- dijo la señora Briefs en el mismo tono discreto- Bulma, vuelve a casa o quién sabe qué tren puedas llegar a perderte.

-Está bien, volveré, pero sólo porque sería algo desanimado pasar mi cumpleaños sola, después del festejo me sentarían bien unas vacaciones por aquí.- comentó dando por finalizada la charla.

Hablaron unos minutos más y despegó el teléfono de su oreja.

-... Esta madre mía siempre se sale con la suya- reflexionó sonriendo- Ahora entiendo de dónde lo heredé- suspiró mientras comenzaba a ver algo entretenido en la tv. Se preguntó de pronto cómo andaría todo en la casa y si era cierto que Vegeta quería que volviese. Había pasado todo su viaje intentando "despegarse" de él pero no había obtenido buenos resultados. Siempre aparecía, en cualquier cosa, su mente siempre tenía la excusa perfecta para pensar en Vegeta. Era curioso.

Pero no importaba lo que ocurriese, ella volvería a la casa y le daría a Vegeta el método de entrenamiento que necesitaba para que ya no la fastidiara, había sido muy considerada con aquel truhán, ahora merecía recibir su mismo trato.

7

Aquella tarde Vegeta había bajado a descansar en la sala mientras seguía meditando quién sabe qué cosa, la señora Briefs seguía pegada al teléfono hablando con una amiga y el señor Briefs había salido a buscar a Bulma al aeropuerto.

Cuando la puerta principal se abrió, Vegeta escuchó colgar de inmediato a la señora el aparato y correr hacia la puerta emocionada, no sabía cómo, pero ya tenía en sus manos una fuente con té y pastelitos. Vegeta no quería siquiera voltearse.

-¡Hija! ¡Te eché de menos!- confesó la madre abrazándose a ella, Bulma correspondió.

-Yo también te extrañé mamá, extrañaba la casa... -murmuró viendo todo alrededor mientras su padre entraba en la sala con las maletas, Bulma al fin pudo distinguir la silueta de Vegeta recostada en el sofá, pero quitó su vista- ¿Y qué hay de comer?

-Tu preferida, hija- respondió la señora dirigiéndose hacia la cocina, los dos más jóvenes quedaron solos.

-Ya era hora de que llegaras, aumenta el límite de la gravedad- ordenó una voz de manera hosca.

Bulma pasó sus ojos sobre él y se dirigió a las escaleras para subir a refrescarse.

-¿Es que acaso no piensas responderme, terrícola?- preguntó él incorporándose para verla. Su imagen lo impactó y quizás era la falta de verla pero la encontró no tan horrorosa... menos que nunca.

Ella se volteó a verlo con mala cara.

-Ya tenías que arruinarme un mes de descanso ¿eh, Vegeta?- respondió bruscamente- ¡Déjame en paz! Si quieres algo, pídeselo a mi padre, yo no trabajo para tí ni soy tu esclava.

Vegeta frunció el ceño confundido con sus palabras, esa no parecía una Mujer que se preocupaba por él como decía la señora Briefs al teléfono el día anterior.

-Oye ¡Alto!- reclamó él sujetándola fuertemente del brazo y obligándola a verlo.- ¡Tú lo harás!

-¿Y por qué yo? ¿Por qué no mi padre, eh?- preguntó mirándolo con odio, Vegeta se sintió extrañado con aquellos ojos destilando el desprecio que él siempre destilaba. Se sintió perturbado no sabiendo cómo reaccionar. Él no quería eso, quería a la otra Bulma... ¿se habría cansado de él y su actitud?

-Tú eres mejor- confesó calmado, la vio cambiar su mirada de repente a una más sorprendida- Acabas más rápido.

-Ya no será así- la joven quiso seguir camino pero él volvió a forzarla hacia él.

-¿Por qué no?- quiso saber mientras buscaba algún gesto que la delatara.

-Porque... ya no me interesa ayudarte- contestó sencillamente.

Vegeta no sabía qué responder y no tuvo más que reprochar.

-¡No me importa si no te interesa! ¡Lo harás!- bramó molesto sujetándola con más fuerza.

-¡AH! Vegeta, me lastimas- soltó intentando zafarse de sus manos. Él la jaló hacia su cuerpo y luego la soltó.

-No quiero lastimarte- dijo, Bulma perdió sus ojos en el suelo al escuchar su frase- ¡Así que obedece!- agregó con prepotencia.

Vegeta se giró volviendo hacia el sofá y ella misma comenzó a seguir el camino hacia su cuarto. Estaba confundida y en su pecho aquella flama se atizó de repente consumiendo cualquier intento de ser "mala" con Vegeta, el cosquilleo de aquella sensación volvió a recorrer por completo su cuerpo forzando una curva en sus labios que al entrar en su cuarto se trasformó en una sonrisa extraña, de aquellas que eran realmente auténticas.

8

Vegeta había vuelto a su cuarto después de comer sin prestarle atención a los comentarios de la mujer sobre su viaje y el parloteo de la anciana.

Se recostó en su cama en medio de la penumbra intentando conciliar el sueño para volver a un entrenamiento aún más extenuante la mañana siguiente, pero escuchó dos golpes tímidos en su puerta y una sonrisa triunfante cruzó sus labios.

-¿Qué quieres?- preguntó bruscamente, del otro lado no respondieron, la puerta se abrió ligeramente y detrás de ella apareció la silueta de la mujer en camisón. El príncipe mantuvo su postura impasible de siempre pero en el fondo había extrañado estas apariciones.

-Vine a ver si necesitas algo antes de irme a dormir, no quiero que me despiertes luego con tus caprichos.- fingió ella acercándose a la cama- ¡¿Qué te has hecho! ¡Te dije que entrenaras con más cuidado!- exclamó irritada viendo un par de heridas en su brazo izquierdo.

Al minuto Vegeta la tuvo sentada en la cama con un botiquín de primeros auxilios sobre la mesa de noche.

-Mujer, son apenas rasguños- protestó sin la menor intención de detenerla en su tarea. La vió sonreír.

-Después de estar lejos tanto tiempo, quiero consentirte un poco- dijo ella haciendo que él se sonrojara pero no lo miró para corroborarlo- Además ya casi termino.

Al final el príncipe estuvo completamente curado cuando ella retiró sus manos de su piel. Lo miró al rostro encontrando una pequeña herida cortante en un hilo de sangre y aplicó una crema con delicadeza.

-Mujer, eso es insignificante- recalcó él sabiendo de ante mano que se trataba de algo menor que un raspón.

-Tu rostro es la única parte de tu cuerpo sin cicatriz- respondió Bulma concentrada en su tarea- sería una lástima...

Él le sonrió dubitativo y percibió la caricia sobre su mejilla, buscó los ojos de la mujer sintiéndose algo incómodo.

-Aunque siempre reñimos... yo te he... te extrañé- soltó sin dejarlo de verlo a los ojos, Vegeta se incorporó levemente logrando quedar sentado en la cama.- No tienes que decir que tu has descansado de mí, ya sé que te estorbo- dijo apresuradamente comenzando a guardar las cosas en su botiquín para dejar todo como estaba y retirarse.

-Bulma... -ella se giró para ver lo que diría- No deberías gastar tus estúpidos sentimientos humanos en mí... no los necesito.

Ella no supo que decir, quedó estática sin saber qué responder.

-Hay muchos sentimientos humanos, Vegeta- explicó ella poniéndose de pie para huir de la conversación- Eres mi amigo, te quiero como tal ¿qué más te puedo decir?- preguntó desde el baño, él reflexionó para sus adentros y volvió su vista a ella cuando apareció de repente abriendo la puerta para retirarse.

-¿Amigo? Yo no seré jamás un amigo para tí- respondió disgustado con lo que había oído, se volvió a recostar dándole la espalda.

-Ya lo sé- dijo comenzando a retirarse- Buenas noches, Vegeta.


Lo anunciado: no era un capítulo largo.

Advertencia anticipada: de aquí en más los capítulos pueden ser para mayores!

¿Suficiente intriga para la siguiente entrega? jajajaja!