Una orden desesperada fue gritada a medida que la oscuridad ganaba terreno al atardecer. La luz de unas pocas barreras mágicas iluminó el poblado batpony y los gritos de los civiles de esta raza llenaron el aire.
El sargento unicornio de la Guardia Solar fue el primero en caer. No vio venir al Cazador Batpony que apareció a su espalda.
Night Blade llegó a continuación, mientras los ferales que tenía dominados avanzaban imparables a través de las lineas de guardias que habían intentado evacuar la población. Alzó una pata en la que portaba una gran gema roja: sus ojos brillaron durante un instante y esta respondió con un resplandor anaranjado. Los gritos de miedo fueron sustituidos por los salvajes bufidos de los ferales al entablar combate, y las advertencias aterrorizadas de los Guardias Solares que pronto vieron cómo aquellos que debían proteger se volvían contra ellos.
La pirámide de Adenror, que Night Blade portaba al cuello, zumbó ligeramente. El ancestral objeto había reducido su tamaño considerablemente hasta parecer un simple colgante. Un unicornio de pelaje oscuro se acercó al Cazador sublevado.
—Ya tenemos muchos. Deberíamos poder superar las defensas del templo con facilidad.
—No subestimes el peligro. Aunque los tenga controlados, los ferales no dejan de ser meros animales salvajes.
—Pero tenemos a varios Cazadores de nuestro lado. Aquellos que desean volver a servir a la Reina de la noche.
—Todavía no es nuestra reina —aclaró Night Blade—. No hasta que hagáis vuestra parte. No subestimes a la impostora.
Un Cazador Batpony apareció junto a los dos, se cuadró y habló rápidamente.
—Night Blade, vengo del templo. Hay un problema.
—Habla.
—La Primera Compañía Batpony de la Guardia Lunar acaba de llegar. Han bloqueado entradas y se han hecho fuertes.
—Rise Love…
El líder de los sublevados sonrió, mostrando los colmillos. No pareció preocupado ante las noticias.
—Esto hará todo más difícil.
—No —corrigió Night Blade—. Solo será una compañía más uniéndose a nuestro ejército. Y Rise Love se unirá al Ejército de la Noche por propia voluntad. Os lo garantizo.
Rise Love alternaba el vuelo y el galope rápido a través de los densos bosques de Hollow Shades, dirigiéndose al gran templo de Selene. En las última hora había encontrado supervivientes de los pueblos atacados que habían conseguido huir antes de que la Gema de la Sangre los transformara en ferales. El enemigo estaba al sur de su posición y, sabiendo qué poblados había cerca, la batpony pudo deducir cuáles serían los siguientes movimientos del ejército sublevado.
Sus sentidos estaban alerta como jamás lo habían estado antes: podía escuchar cosas que normalmente le pasadían desapercibidas, sentir cada cambio en la brisa, cada crujido de los árboles, cada golpe de sus cascos y cada perturbación que provocaba con su aleteo. No pensaba en nada mientras corría, solo sabía que tenía que llegar a su destino, ni siquiera estaba pensando en un plan de combate.
El bosque se truncó súbitamente en un gran claro, en el centro del cual se alzaba una ancestral construcción parcialmente cubierta por vegetación. El templo de Selene seguía la estructura de una pirámide escalonada de base cuadrada; cada nivel estaba ornamentado con antiguas figuras, muchas de ellas derruidas, así como columnas y motivos religiosos. Sobre la cima de la construcción una imponente estatua destacaba: Grande como seis ponis, la efigie de la diosa Selene, portadora de la vida y la muerte, aquella que otorgaba el reposo eterno a aquellos batponies que caían en combate, se alzaba sobre dos patas con sus alas membranosas semiextendidas. A pesar de la antigüedad del monumento, la capa de plata que lo cubría hacía que cada rasgo de la estatua brillara con la intensidad de la luna llena.
Rise se detuvo un instante, impresionada por lo que veía, y escuchó un grito ultrasónico pidiéndole que se identificara. Rise respondió y se acercó volando, reconociendo en seguida a los ponis de la Primera Compañía Batpony de la Guardia Lunar: Moonlight Sonata los había posicionado sobre la construcción, aprovechando los múltiples recovecos, adornos y estatuas para colocar a los tiradores. Un equipo de batponies aguardaba en diversos puntos, preparado para alzar el vuelo a la mínima señal. En la entrada del edificios varios árboles habían sido cortados y colocados para facilitar el bloqueo de la puerta con una formación cerrada, obligando a un hipotético enemigo terrestre a atacar por un solo flanco a la vez y evitando rodear a los defensores. De esa entrada surgió Moonlight Sonata
—Sargento Rise Love, hemos cumplido sus órdenes.
—Informe, cabo mayor.
—Lo tenemos todo listo para bloquear la entrada principal y hay tiradores en el templo y listos para alzar el vuelo. He mandado a Blackwind y Midnight Slash a dirigir emboscadas entre los árboles para retrasar al enemigo cuando llegue.
—No. Ordena a todos que regresen al claro, plantaremos batalla aquí.
—¿Qué? Pero sargento, ¡estaremos desaprovechando nuestra mejor defensa!
—Haz lo que te digo, Cabo Mayor, es una orden. ¿Algo más?
Moonlight hizo un gesto a varios batponies cercanos para que las órdenes de la sargento se cumplieran.
—Sí. Hace un rato han llegado unos unicornios extraños, puede que estén cruzados con batponies. Querían verte, algo sobre un ritual y una gema, los he encerrado en una cámara del templo hasta que llegaras.
—Llévame con ellos.
Entrando en el templo giraron en seguida a una sala cercana de la entrada; en ella tres unicornios de pelaje oscuro eran vigilados por un número igual de soldados de la primera compañía. Aparte del pelaje de tintes oscuros esos unicornios tenían otras características físicas notorias: orejas peludas y ojos ligeramente afilados. En cuanto vieron a Rise Love se pusieron en pie.
—¡Señora! Por favor, tiene que escucharnos, ¡estamos en peligro! Unos traidores han robado una gema que, si llega a este lugar podría…
—Conozco la historia de la Gema de la Sangre y el plan de los traidores —explicó Rise Love, levantando sorprendidas expresiones de sus compañeros—. ¿Quiénes sois?
—Somos servidores del Castillo Umbra, mi señora —explicó uno de los unicornios; tanto su acento como la forma de expresarse eran extraños y anticuados—. Conseguimos huir cuando empezó el ataque, ¡han robado la Gema de la Sangre, mi señora! Hemos venido aquí para evitar que la traigan al templo, ¡o todos sucumbirán a la Sed!
—Rise, ¿qué diantres…?
—Luego te explico, Moonlight —replicó la aludida—. Necesito que me digáis cómo puedo evitar que mis soldados sean afectados por la Gema, o tendremos que retirarnos.
—¡Por eso hemos venido, mi señora! Podemos hacer un ritual en el templo, proteger todo el claro del influjo de la gema. No podremos liberar a los que ya hayan caído, pero podemos evitar que nadie más sucumba a la Sed. Tienen que recuperar la Gema de la Sangre, ¡no puede ser situada en el altar!
Moonlight Sonata y los otros batponies se miraron entre sí sin decir nada. Rise Love se giró y se dirigió al exterior mientras repartía órdenes.
—Vosotros tres, acompañad a los magos y proporcionadles todo lo que necesiten para el ritual. Protegedlos a cualquier precio, informad si algo no va bien.
—¡Sí, señora!
Caminando rápidamente, la yegua azulada salió al exterior.
—Necesito un equipo de exploradores que vayan a las poblaciones del sur y localicen al enemigo. Se trata de un ejército feral controlado por un artefacto.
Al momento, tres yeguas se adelantaron y se cuadraron frente a Rise Love.
—¡A sus órdenes, sargento! ¿Qué necesita saber?
—Número de enemigos, tácticas, hacia dónde avanzan, armamento y cualquier otra información que podáis proporcionar. El enemigo tiene un poderoso artefacto capaz de despertar la Sed en nosotros; mantened las distancias y no dejéis que os vean. Entre los enemigos hay Cazadores, Batpony con unos sentidos excepcionales y que pueden teleportarse entre las sombras.
—Batponies que… ¿qué?
—Los reconoceréis porque parecen ferales pero son inteligentes e increíblemente peligrosos. No intentéis luchar contra ellos, huid si os localizan, ¿entendido?
—¡Sí, señora!
—¡Whisper, Dawn, Diamond! —llamó la sargento, y al momento una yegua y dos sementales volaron y se cuadraron frente a ella—. Volad a las poblaciones más cercanas que hay de camino a Lunaria y llevad este mensaje: "Por orden de Rise Love, sargento de la Primera Compañía Batpony de la Guardia Lunar, se necesitan refuerzos inmediatamente en el templo de Selene". Que uno de vosotros informe específicamente al protector Malachite, de Night Town.
—¡Sí, señora!
—¡Cabos y soldados de primera! —gritó la sargento—. ¡Escoged a los mejores tramperos! ¡Preparad trampas y obstáculos entre los árboles, bloquead sendas y haced todo lo que veáis necesario para retrasar al enemigo! ¡Que se acerquen volando por donde los podamos ver, o que sufran cada paso que den a través del bosque! ¡Y que dos equipos patrullen los alrededores y den la alarma al menor movimiento desconocido!
Durante la siguiente hora, Rise Love y Moonlight revisaron todos los puntos de defensa, tanto en el exterior como en el interior del templo y cada trampa preparada por sus compañeros sin que Rise llegara a explicar exactamente a qué se estaban enfrentando. Los exploradores volvían a cada rato informando: el enemigo era muy numeroso, y su número crecía con cada población o cada grupo de refugiados que lograban alcanzar. Era evidente que estaban intentando alcanzar un número suficiente para aplastar las defensas del templo, o quizá para crear la suficiente distracción para colarse en el interior del mismo. Fuese quien fuese el líder de los traidores, Rise dedujo que era alguien precavido que no dejaba nada al azar; probablemente sabía que en el templo podían protegerse de los efectos de la Gema de la Sangre, o ya habrían atacado.
Midnight Slash y BlackWind se acercaron a Rise Love.
—Rise, las trampas están situadas —explicó el semental negro—. No tenemos los materiales ni el tiempo para cubrir todas las sendas del bosque, pero con suerte crearán la ilusión de que es más seguro sobrevolarlo que atravesarlo.
—Otro explorador acaba de regresar —continuó Midnight—. Si dice la verdad, ya nos superan cinco a uno, y el templo no es una fortaleza.
—Si tienes una idea, estaré encantada de…
—¡Sargento!
Whisper regresó de su tarea, aterrizando frente a Rise y cuadrándose. No necesitó hablar antes de que cinco sementales batpony aterrizaran en formación detrás del guardia lunar. Estos vestían una armadura más pesada que las de la Guardia Lunar que combinaba el metal y distintos materiales vegetales, adoptando un patrón rojo y negro. Los cinco guerreros, tres hembras y dos machos, eran de edad mediana o avanzada y presentaban una multitud de cicatrices en sus cuerpos y muescas en sus protecciones que narraban toda una vida dedicada al combate.
Todos los Batponies entrenaban en las artes marciales desde que eran niños, era una necesidad ante la certeza de que en cualquier momento un ser querido podía perder la razón y transformarse en un feral. Aquellos que decidían dedicar su vida a defender sus hogares, a repeler a los intrusos y a dar caza a los ferales se convertían en "guerreros". Y de estos, solo los mejores acababan recibiendo el honor de ser llamados "Protectores".
El líder de los guerreros avanzó hasta situarse frente a Rise, siendo recibido por esta. Se trataba de un semental de avanzada edad, de pelaje azul oscuro y crines marrones cuyas canas lucía con orgullo. Una gran cicatriz le atravesaba el rostro severo que observó a todos los Guardias Lunares presentes, así como a la propia Rise.
—Enviar novatos a la Guardia Lunar fue un claro error, por lo que veo.
—Protector Malachite, gracias por venir —le interrumpió Rise, sin responder a la provocación—. La situación es desesperada.
—Informe, sargento.
—No puedo darte detalles aún. Las poblaciones del sur han caído, y el enemigo ha dominado un ejército de ferales que se dirige aquí. Si logran tomar el templo, todo Hollow Shades sucumbirá a la Sed.
El Protector clavó sus pupilas rosadas en Rise Love, pero no preguntó nada más a la joven oficial. Haciendo un aspaviento despectivo, habló en voz alta.
—Sabía que era una mala idea unirnos de nuevo a la Guardia Lunar y a Equestria, ¡esto no habría pasado si siguiéramos las viejas costumbres! Dile a tus soldados que ahora yo tomo el control y…
—¿Qué?
—¡No voy a tolerar que una novata se encargue de una misión tan crucial, Rise Love! Ya me has oído. Ahora, vas a ordenar a tu compañía que…
—No.
Los cuatro batponies que habían acompañado a Malachite miraron a Rise, algunos emitiendo un bufido despectivo y otros riendo abiertamente.
—¿Qué has dicho, Rise Love?
—He dicho que no. Careces de toda la información necesaria, no conoces los fuertes de mis soldados, no te has dignado a preguntar qué medidas he tomado para proteger este lugar y ni siquiera te has molestado en preguntar acerca del enemigo.
—¡Insolente! ¡He luchado y protegido Night Town más años de los que tú has vivido!
La yegua gris-azulada habló con una inusual calma, alzando la voz lo suficiente para ser escuchada claramente pero sin llegar a gritar.
—Desde que murió Sunset Hawk has demostrado ser incapaz de pensar con claridad cuando aparece un feral, y ahora nos enfrentamos a un ejército de los mismos. No voy a arriesgar la vida de mis soldados poniéndolos bajo el mando de un viejo inconsciente, me da igual que seas un Protector respetado.
—¡¿Cómo… cómo te atreves, Rise?!
Al instante, los acompañantes de Malachite desplegaron sus espadas, atentos a las órdenes de este. Rise no se sorprendió ante el hecho, ni tampoco cuando dos docenas de sus compañeros respondieron a la amenaza de igual manera. Aquella no era una demostración de fuerza o una declaración de hostilidades, sino un pulso de liderazgo del que ella ya se sabía victoriosa.
—Te he llamado porque sé que hay pocos combatientes y líderes de escuadrón como tú, pero esta es una operación de la Guardia Lunar y yo estoy al mando. Ayúdame o márchate, no me obligues a apartarte a la fuerza.
—¡No es momento de demostrarme nada, Rise Love! ¡Deja que tome el mando quien sea más capaz!
—Eso es lo que estoy haciendo exactamente, papá.
Finalmente, Malachite hizo un gesto a sus compañeros para que bajaran las armas, haciendo lo mismo los batponies de la Primera Compañía.
—No deberías estar al mando de esto, si es tan grave como dices, pero tu compañía es leal a ti. ¿Cuál es tu plan?
—¿Cuántos combatientes has traído? ¿Solo cinco?
Sin decir una palabra, Malachite se llevó un casco a los labios y emitió un largo y agudo silbido. Al instante Rise percibió el movimiento sobre el bosque, desde el norte; un gran grupo de batponies empezó a aterrizar en el claro detrás de los cinco protectores: diez, veinte, cuarenta… Yeguas y sementales, adultos jóvenes y alguno ya anciano; solo unos pocos portaban armaduras que habían sido heredadas de padres a hijos durante generaciones. La mayoría iban armados con espadas batpony o lanzas, otros con ballestas y otras armas a distancia… y tanto Rise Love como Moonlight Sonata los reconocieron, a todos ellos:
Night Town al completo había acudido a su llamada, dejando atrás solo a los potros y a aquellos encargados de cuidarlos.
Pero no era solo Night Town: Dawn y Diamond aparecieron frente a otros grupos de milicianos provenientes de otros pueblos cercanos. Al igual que Night Town, habían enviado a todos los que pudieron antes de evacuar hacia lo profundo del bosque.
—¡Sargento!
La aludida miró al soldado que la había llamado y que estaba señalando al cielo: al momento vio a cinco pegasos que vestían la inconfundible armadura dorada de la Guardia Solar; estos deceleraron rápidamente, mostrándose ante la Guardia Lunar para demostrar que no eran una amenaza antes de aterrizar frente a Rise Love.
—Sargento Rise Love, nos envía el capitán Shining Armor. Me ha pedido que le entreguemos un mensaje.
El pegaso alcanzó un pergamino que le pasó a Rise, cuyo texto decía: "No subestimes mis habilidades, ni eches atrás a un aliado. Ahora mismo llego."
Cuando alzó la vista, el pegaso sacó una gema de algún hueco de la armadura, la tiró al suelo y la aplastó con un casco. Al momento los batponies se pusieron el guardia al notar la magia acumularse en el gran claro; una serie de detonaciones mágicas se sucedieron, apareciendo con cada una varios ponis: Unicornios de la Guardia Solar que se habían teletransportado trayendo con ellos a uno o dos de sus compañeros. Los Guardias Solares a duras penas llegaban a ser dos docenas, pero aún así levantaron varios gritos entusiasmados entre los batponies. Porque, incluso antes de que un imponente unicornio se adelantara, todos habían reconocido a la misma compañía contra la que habían luchado en un impresionante entrenamiento hacía solo unos meses.
—Sargento Rise Love, estoy al tanto de la situación —expuso Shining Armor marcialmente, antes de relajarse y concluir con un toque de humor—. ¿Así que no sigues las órdenes de Luna? Yo tampoco las tuyas, me temo.
—¡Capitán! Pero, ¿qué pasa con los civiles?
—Los pegasos de mi compañía se están encargando de ello, ya han evacuado todos los pueblos cercanos. Los traidores tardarían más de un día de alcanzar más pueblos para engrosar sus filas, solo les queda atacar antes de que lleguen los refuerzos desde Canterlot. Hemos tenido que ir saltando de claro en claro para evitar ser emboscados en el bosque, por eso somos tan pocos.
—Unicornios —murmuró Moonlight Sonata meneando la cabeza—. ¡Siempre tenéis un as en el casco!
Rise Love observó a todos los presentes; a pesar de los refuerzos, de la confianza que todos ellos le prestaban al acudir a su llamada… eran pocos. Demasiado pocos, y se enfrentaban a un enemigo demasiado poderoso, pues ella misma sabía de lo que era capaz un único Cazador Batpony. Cada feral era más fuerte, rápido y resistente que cualquier poni, y quizá hubiese unicornios entre las filas enemigas.
Normalmente, plantaría batalla en el bosque: lo usaría en su favor, emboscando al enemigo y retirándose para debilitarlo antes de plantar batalla. Ese era el plan inicial de Moonlight Sonata, y comprendía la confusión de todos cuando ella ordenó retirarse al templo, pero sabía que en el bosque no serían rival para los Cazadores.
Súbitamente sintió la presencia de un gran batpony a su lado. Malachite se agachó y miró a su hija directamente a los ojos, con la misma dureza con la que miraría a cualquier otro aspirante a convertirse en Protector del pueblo Batpony.
—Jamás consideres la derrota antes de la batalla, ni dejes que tus guerreros la vean en tus ojos. La muerte es una realidad en nuestras vidas, asegúrate de que si la alcanzan sea por un objetivo superior. Que sepan que no morirán en vano.
—Tu compañía no debe dudar de ti o de tu empresa, Rise Love —añadió Shining Armor en un tono más comprensivo. Probablemente el unicornio ni siquiera imaginaba el parentesco de Rise y Malachite—. Comprenderán tu miedo, y tu inquietud, pero no dejes que duden de ti. Asegúrate de que entiendan por qué estamos luchando; tú eres la única que conoce bien al enemigo aquí y sus objetivos, es hora de que tus compañeros lo sepan también.
La yegua azulada respiró por el hocico varias veces, pensando en lo que iba a hacer. Era curioso: cuando pensaba en dirigirse a sus compañeros, en dirigir a su compañía o repartir órdenes podía sentir cómo la Sed se retraía en su interior; por contra, cuando se dejaba llevar por esta toda intención lógica de asumir su papel como sargento se diluía rápidamente hasta no quedar nada de la misma. Ambas situaciones eran radicalmente opuestas y contradictorias, y durante un instante se planteó si esa doble personalidad acabaría por volverla loca.
Pero solo fue durante un instante.
—¡Guardia Solar! ¡Guardia Lunar! ¡Milicianos! ¡Escuchadme!
Los tres grupos formaron frente a ella, si bien muchos batponies se mantuvieron en sus puestos de tiro sobre el Templo de Selene. La Guardia Solar brillaba en la oscuridad a causa de sus armaduras, y los ponis de Night Town, aunque no guardaban una compostura militar, se mantenían en una formación poco densa pensada para disgregarse e iniciar escaramuzas. Era el entrenamiento básico de combate que todo batpony, macho o hembra, recibía durante su infancia.
—Es hora de que sepáis lo que está ocurriendo y por qué estáis aquí. Unos traidores a la Diosa Luna, adoradores de su perversión Nightmare Moon, han conseguido dos artefactos mágicos: Uno es capaz de dominar a los animales salvajes y batponies ferales. El segundo, la Gema de la Sangre, puede hacer que todos los batponies en su radio sucumban a la Sed. Nos enfrentamos a un ejército feral, reclutado a la fuerza de los pueblos al sur de aquí.
Los murmuros ultrasónicos no se dejaron esperar.
—El enemigo pretende usar este segundo objeto en el altar de Selene para así desatar la Sed a todos los batponies de Hollow Shades. ¡Pretenden despertar un ejército para Nightmare Moon! ¡Dejarán que nuestros amigos, nuestras familias, que todo nuestro pueblo sucumba a la Sed y se mate entre si! Aquellos que sobrevivan se convertirán en los esclavos de estos locos, ¡y traerán la muerte y el terror a toda Equestria durante generaciones!
Rise interrumpió su discurso durante un segundo; sus compañeros guardaron silencio.
—En este claro estaremos protegidos de los efectos de la Gema de la Sangre, ¡pero eso no significa una victoria! El enemigo es fuerte y numeroso, y entre sus filas hay Cazadores Batpony: monstruos que utilizan la Sed en su beneficio, que disfrutan de la muerte, tan veloces, ágiles y fuertes como un feral, Batponies que han probado la sangre y no han perdido la razón.
—¿Cómo sabes todo eso, Rise Love? —preguntó Malachite—. ¿De dónde salen esos monstruos de los que hablas?
La yegua miró a su padre durante un instante en el que Moonlight notó que esta había evitado decir algo en voz alta.
—Porque he luchado contra uno de ellos, y porque la propia Diosa Luna me lo ha dicho.
Rise caminó frente a los tres grupos mientras hablaba, sin permitir que su padre hiciera más preguntas comprometidas. No era ese el momento de dar ciertas explicaciones.
—No os voy a engañar: el enemigo es batpony, pero es aún peor: Los ferales proceden de los pueblos cercanos al linde de Hollow Shades, habitantes de los mismos pueblos de los que muchos de vosotros venís. Lucharemos contra conocidos, vecinos, amigos o quizá familia. Pero no tenemos otra opción, porque la alternativa es dejarles vencer, ¡permitir que esclavicen a nuestros hermanos, padres e hijos! ¡Esta es la batalla por Hollow Shades, y si mi muerte puede evitar que todos los nuestros sucumban a la locura de los traidores, aceptaré con honor el abrazo eterno de Selene! ¡Así que tengo que haceros una pregunta, hermanos, compañeros!
La sargento se detuvo frente a su propia compañía, sintiendo los ojos de cientos de ponis en su persona. Ella solamente miró a el batpony gris oscuro que la había aceptado por lo que era, y que la había salvado si misma.
—¡La pregunta es si tendréis el valor de acompañarme a volar hacia una noche sin luna ni estrellas!
La Guardia Lunar gritó una afirmación como una sola voz.
La Guardia Solar avanzó como uno solo, con tal coordinación que su paso sonó como un único golpe seco.
Malachite y los guerreros que lo acompañaban no reaccionaron al momento, pero cuando el Protector desplegó sus dos espadas batpony y las clavó en el suelo, los guerreros hicieron lo propio… y pronto les siguieron todos los milicianos. Agachados sobre una pata, cada uno de los civiles venidos de Night Town y otros pueblos clavaron sus armas en el suelo, o alzaron las ballestas sobre sus hombros.
Rise no tuvo tiempo a añadir nada más: un potente chasquido de madera resonó entre los árboles en la lejanía y fue acompañado por un grito que solo los batponies oyeron. Todos ellos reconocieron la voz antinatural de un feral.
—¡Ya vienen! ¡Capitán Armor, forme la línea principal y proteja la puerta! ¡Malachite, toma el flanco izquierdo, Moonlight toma el derecho! ¡Cabos Midnight Slash y Blackwind, flanquedores! ¡Tiradores, tomad posiciones! ¡Todos los demás, haced honor a las leyendas que se cuentan de nosotros! ¡No les deis tregua!
Con un estrepitoso aleteo y galope, todos siguieron las instrucciones de Rise Love. Esta iba a alzar el vuelo hasta una posición desde donde dirigir la batalla cuando notó que una batpony de aspecto inusual se acercaba a ella. Su pelaje era perlado, sus crines rubias blanquecinas, y sus ojos destacaban con un brillante rosa en el rostro de la yegua albina. Rise se quedó quieta al verla acercarse mirándola directamente a los ojos y, aunque no sonreía, la sargento supo que en otra época lo habría hecho. Lo que más le chocó fue ver a esa yegua armada con una ballesta y un carcaj de virotes. En toda su vida, jamás la había visto preparada para el combate.
La batpony albina tomó a Rise Love suavemente por el cuello y la atrajo hacia ella hasta que sus frentes se rozaron. Se quedaron así durante unos segundos, mirándose fijamente a los ojos sin decir nada.
—Estoy orgullosa de ti, hija mía.
Diciendo eso, Silent Moon alzó el vuelo y se unió a los tiradores. Rise intentó recordar la última vez que su madre habló mientras galopaba hacia la línea que estaba formando la Guardia Solar.
—Capitán Armor, hay unos unicornios dentro del templo haciendo un ritual para protegernos en este claro de los efectos de la Gema de la Sangre. ¿Puedes prescindir de alguno de tus magos para que les ayuden?
El blanco unicornio asintió mientras daba la orden a dos de sus magos.
—Capitán, hay algo más que debemos hacer. Quiero que estés preparado para huir si es necesario.
—Explícate, Rise.
—Si el ritual no nos protege de la Gema de la Sangre, esta batalla estará ya perdida. Tendréis que avisar a la Guardia Solar para que se prepare para una guerra contra Hollow Shades. Si ves que vamos a perder…
Hubo varios gritos de aviso cuando las trampas que la compañía había colocado en el bosque empezaron a saltar; primero uno, después varios, pronto los chasquidos de madera y cuerda tensada empezaron a repetirse como una cacofonía que se acercaba por momentos. Durante un instante Shining miró al bosque y el viento hizo que sus crines azules se sacudieran ligeramente.
—No permitiremos que eso suceda, sargento —respondió el unicornio mientras se ponía el casco de la armadura—. ¡Soldados, preparados para el combate! ¡Demostrad de lo que somos capaces!
Rise Love alzó el vuelo hasta situarse junto al rostro de la imponente representación plateada de la diosa Selene. Desde ahí pudo ver cómo los árboles del bosque se sacudían violentamente mientras las numerosas trampas que colocara su compañía iban saltando. Sobre las copas de los mismos eran inconfundibles los brillantes ojos de los ferales que avanzaban a la par que lo que fuese que estaba atravesando el bosque. Y, a primera vista, eran muchos. Demasiados. Los batponies ferales eran rápidos, ágiles, fuertes y no conocían el miedo a la muerte, pero su compañía era disciplinada, entrenada y mucho mejor equipada.
Iba a derramarse mucha sangre. Sangre inocente también. La batpony azulada tocó con un casco la gran estatua.
—Acoge en tu seno a los que caigan esta noche, Selene.
NOTA DEL AUTOR:
Rise Love vuelve... y también aparecen sus padres. Y los traidores, y Shining Armor y... se ha liao parda.
Como os comenté, tenía la inspiración puesta en "La Guerra en las Sombras", pero ahora que estoy con el puñetero examen de las oposiciones me ha salido escribir esta historia que es, comparativamente, mucho más simple que las movidas a las que se enfrenta Aitana Pones.
Espero que la hayáis disfrutado. ¡Un abrazo!
