Era la última noche del pseudo-festival de la academia y por las calles de la ciudad un joven corría a todo lo que le permitían sus piernas, a veces miraba hacia atrás, como si alguien lo estuviera persiguiendo, hasta que chocó con alguien.
-Hola.-Dijo entre jadeos desde el suelo.
-Hola…Amaimon… ¿te encuentras bien?-Preguntó mientras le ayudaba a ponerse de pie.
-No, no estoy bien…-Contestó.
-¿Estas escapando del lunático de tu hermano?
-Si…creo que ya lo perdí.-Entonces lanzó un largo suspiro de alivio.
-Gracias a él…ustedes no tuvieron clases y de paso me llevó a rastras al festival…tres días de festival
-Vamos…No es tan malo
-Aha, claro oye… ¿Como van las cosas con la puerta a Gehenna?-Preguntó cambiando sus semblante a uno más serio.
-Tu hermano…
-Sí, ya sé que detuvo parcialmente el tiempo, también sé que hay un espía iluminati y que los iluminati están detrás de esto…entre otras cosas.
-¿Entonces para que preguntas?
-Y también se que en comparación a la persona con la que yo tendré que pelear…los iluminati se volverán el menor de los problemas para ti, mi hermano, algunos alquimistas, catrina y…
-Tú,…tienes todo calculado, ¿verdad?
-Se hasta lo que están tramando Rin y mi hermano…no saben disimular.-Sacó su celular y miro la hora.- Shura…me tengo que ir, voy tarde… Adiós.-Y así como llegó se fue, corriendo.
-Pe-pero…espera… rayos.-Exclamó Shura al darse cuenta de que Amaimon se había ido.-¿Qué traman? Y ¿a quién vas a enfrentar?, ¿es ella o va a terminar siendo él?
Corrió hasta que estuvo muy alejado del bullicio del festival pero antes de dejar de correr y aventurarse a caminar por la ciudad de noche, se puso los audífonos, y la música a todo volumen.
Siguió caminando repasando una y otra vez todo lo que había pasado, se sentó en la banqueta bajo un poste de luz de una sola lámpara, la luz empezó a parpadear, se volvió tenue hasta haber muy poca, sabia quienes lo seguían y qué muy dejarían de ocultarse en las sombras para poder hablar con él, aunque no sabría lo que le dirían, pero podía hacerse una idea, la primera fue una mujer, traía un vestido blanco entallado si espalda, zapatos de tacón alto y el cabello suelto, su piel al igual que su cabello eran blancos y sus ojos azules, pero se tornaron gris pálido.
Le quito los audífonos, haciendo que el menor bufara levemente, pero no se sentó junto a él, ella no se rebajaría a eso.
-¿Si?-Preguntó sin muchas ganas de hablar.
-¿Qué, acaso no puedo visitarte o hablarte?-Preguntó ella.
-Si no intentaras matarme o aniquilar a mis creaciones chance y si.-Contestó.
-No es mi culpa que hallas tenido el atrevimiento de ofenderme-Dijo ella sonriendo.
-Si ofender quiere decir hacer algo bien entonces sí, la culpa es mía, eso demuestra que… hice algo que tu nunca podrás hacer por mucho que lo intentes, en otras palabras que soy mejor que tu -Dijo antes de que ella le escupiera.-Selene… ya estas demasiado mayor como para actuar de una forma tan… infantil.- Se limpió y reprimió las ganas de retorcerle el cuello.
-Todas las palabras que dices son una ofensa hacia mí, hacia el mundo, tu mera existencia es un error… una aberración, que quiero enmendar para sentirme mejor, después de todo tu naciste de uno de mis pensamientos, pero como sé que no eres solamente tú, también borrare a todas y cada una de tus creaciones.-Contestó.
-¿Eso es todo?… ¿esa es tu forma de declararme la guerra?-Preguntó.
Selene hizo que se pusiera de pie y lo abofeteo, extrañamente lo único que el otro hizo fue reír.
-Tomare eso como un si.-Entonces otra mujer apareció, era catrina, vestida como una catrina.
-Selene, pensé que ya habías entendido que no es tu destino acabar con él, que es el destino de alguien más y que nada ni nadie lo podrá cambiar el hecho ni siquiera nosotros de que el...
-Si lo entiendo, pero no lo acepto, yo soy la única que tiene el derecho de destruirlo, ¿Por qué a él se le dio la oportunidad de acabar con su miserable vida no lo sé?, pero no voy a dejarlo.
-Te diré porque… Porque es equivalente, fue su decisión en el momento que lo eligió, y porque Amaimon no te pertenece.
-Catrina piénsalo, el ¿tendrá la fortaleza necesaria para hacerlo?, ¿tendrá la fortaleza para endurecer su mirada y atacar y al mismo tiempo la fuerza para que sea un ataque rápido y certero y brindarle algo de piedad?
-No lo sé, de igual forma, no tienes porque atacarlo, no es tu destino.
-No lo veas así, no es un ataque, Catrina querida solo acelerare la ejecución, le brindare la piedad que el otro tal vez no tenga la bondad de darle.-Entonces sin dejarle tiempo para reaccionar Selene golpeó al joven en el estomago tirándolo al suelo.
Catrina se puso en frente encarando a la diosa de la luna.
-Catrina, quita tu existencia de en medio.-Ordenó Selene.
-Pobre e inocente Selene, no tengo porque hacerte caso, si quieres pelear, bien, pero recuerda, soy la diosa de la muerte y tengo la potestad y el suficiente poder como para quitarte la vida con un simple giro de mi fiel guadaña y lo sabes.-Selene miró a Catrina y materializó una espada al momento que parecía desenvainarla, atacó, pero Catrina solo necesito desviar el ataque blandiendo la dalle con una de sus manos después tomó la guadaña del astil con una mano y delineo un circulo amplio haciendo que el filo de ambas hojas chocaran, la espada de Selene salió volando, entonces reacomodó la guadaña y tan rápido como pudo puso el filo de la hoja de la dalle en cuello de la diosa.-Selene… es tu hijo.
-El no es nada mío,!NADA¡.-Contestó alzando la voz.- ¡Y tu…
Entonces los ojos de Selene cambiaron, de gris a blanco.
-Lamentaras el día en el que según esto fuiste mejor, te arrebatare todo aquello que más te ha costado, así como tú lo hiciste conmigo.-Exclamó, extendió rápidamente una de sus manos, mientras algo salía de ella a gran velocidad, eran como esquirlas largas envueltas en la luz blanca que la caracterizaba.
Amaimon a su vez, las convirtió en lo que parecía ser arena cuando estas entraron en el rango de acción de sus manos.
-No te atrevas a amenazarlos ni a meterlos en esto, si les pones un dedo encima…lo lamentaras toda tu vida, además no te quite nada, y no voy a permitir amenaza alguna hacia mi o hacia aquello que es importante para mí.-Se quedaron en silencio unos momentos, midiéndose, hasta que caminaron hacia lados opuestos.-aunque de alguna forma van a terminar inmiscuidos en esta batalla que no es su batalla, no dejare que les hagas daño.
-Selene, no puedo dejar que lo mates, pero podemos llegar a un arreglo.-Exclamó Catrina.
-Continua.
-Si él no es capaz de terminar el trabajo…tú lo harás por él.-Dijo Catrina.-Aunque no creo que eso sea necesario, no es que él le tenga aunque sea un poco de consideración.
-Le tiene más de lo que crees.-Contestó
-Bien, ya que quieres empezar una masacre al menos hazlo bien…-Dijo Amaimon.-Hazlo como debe hacerse… con clase, debe ser un espectáculo nunca antes visto, algo que los deje con la boca abierta, algo grande.
-¿A qué te refieres?-Dijo Selene aun en guardia.
-Sí, veras, el hipocondriaco autocompasivo de Lucy…
-¿Lucy?... te refieres a Lucifer.
-El mismo.-Dijo mientras veía a Selene hacer una mueca de asco cuando mencionó a Lucifer.-Le quiere declarar… bueno le va a declarar la guerra a los exorcistas…-Entonces Selene empezó a acercársele.
-Insinúas que me una a ese…ese… Idiota y su ridícula Organización…-Hizo un movimiento con la mano para atrapar la muñeca del más joven.
-Me dejas terminar…Y no, no quiero que te unas a él… Lucy quiere dar el plazo de un año para que empiece su absurda guerra, pero dentro de esa absurda guerra planeo hacer la mía, la nuestra.
-¿Qué ventajas hay en hacer una guerra si se van a andar metiendo y haciendo sus tonterías?
-Puedes causar más bajas y puedes hacerlo a lo grande, esa es la idea, hacerlo a lo grande…
-Tienen un serio problema los dos… ¿Quién quiere hacer una guerra a lo grande?
-Nosotros.-Contestaron a Unísono con una enferma sonrisa dibujada en los labios.
-Y dicen que no se parecen.-Murmuro Catrina, lo bueno es que los otros dos no la escucharon.
El semblante de Selene se tornó algo pensativo, no quería admitir que la idea de "hacerlo a lo grande" sonaba tentadora, es decir, tener un año entero para planear el más terrible de los finales para el mocoso de ojos tristes sonaba muy bien.
-¿Selene?
-Bien…
-Momentito, momentito, los dos espérense.-Dijo Catrina llamando la atención de los dos.-Reglas.
-A, si, se me olvidaba…las reglas.
-¿Reglas?
-Sí, yo, tengo reglas.
-Es lo más estúpido que he escuchado de un demonio desde que tu hermano dijo que era un caballero, !Caballero¡, como no, ¿y la foca gorda y fea de Michael Gedoin es mister universo o qué?- Exclamó Selene sarcástica.
-Me esperaba esa clase de expresiones de Catrina, pero creo que tienes razón, mucha razón.-
-¿Porque tu hermano…en este caso Luci, teniendo tanto dinero, se consigue un científico de… bueno ya ni de cuarta, que ofende al mundo con su estupidez?-
-Yo que se.-Contestó.-Gracias a Luci ser demonio ya no es lo que era antes.
-Lo reconozco, tienes razón.-Exclamó Catrina.
-¿Me preguntó si Luci está consciente de que si abre la puerta a Gehenna y mezcla ambos mundos tendremos que interferir como Dioses?-Preguntó Selene.
-Conociéndolo no, de hecho todos los hijos de Satán, menos este, son bastante ignorantes del mundo que los rodea.-Dijo Catrina.-Lo peor del caso es que algunos ya están grandecitos.
-La primera regla es combatir a los demonios si eso pasa, si se empiezan a mezclar los mundos.-Dijo Catrina.-No matarlos, o matar a los menos posibles.
-¿Habrá demonios libres de esa regla?-Preguntó Selene.
-Por supuesto que si…Los familiares de los Tamers, los gemelos Okumura, Luci si es que sobrevive o yo no lo mato antes por lo mal que me cae, Mephisto y Amaimon, aunque si eso llegara a pasar la puerta seria sellada otra vez y la ejecución sería justo después de eso.
-Ya se me hacia raro.
-Regla dos…Si se van a atacar antes de la fecha anunciada, será solo entre ustedes dos.
-Está bien.
-…
-La tercera es para ti.-Dijo señalando a Amaimon.-Ayudaras en lo mas mínimo a los exorcistas en ese lapso, solo si se complican mucho las cosas o tiene que ver con las clases de alquimia, pero en la batalla podrás ayudarlos tanto como quieras.
-…Si Catrina.-
-Cuarta Regla, no podrán pedir ayuda a los dioses, ni demonios, solo a sus aliados actuales, en tu caso Amaimon, omite a los exorcistas o a la mayoria y en tu caso Selene, hazte de algunos aliados.
-¿Aliados?, Ya que.-
-Regla quinta, no podrás lastimar a ninguno de los dos si es que él se dispone a acabar con su vida, pero si no es así, habrá un combate previo, no podrán dañar a nadie que no sea ustedes dos, pero todo lo demás se vale.-Exclamó Catrina.-Selene, si usas una artimaña, para atacar a alguien en ese momento, o intentas tu matarlo a él cuando no te corresponde se te juzgara y se te sentenciara según la gravedad del daño cometido, si es dentro del combate, el combate será detenido aunque no haya finalizado…¿Entendido?
-…Si, si.-Contestó.
-Regla Final, si ninguno de los dos es capaz por cualquier razón de… bueno de hacer lo que deban hacer, me temo que deberás hacerlo tú mismo, y no se podrá aplazar la ejecución cuando el combate previo haya empezado, sabes bien lo que pasaría si se aplaza.-
-Perfectamente.-Contestó Amaimon.-Bueno ya tengo que regresar a la mansión.
-¿Iras al festival?-Preguntó Catrina-
-No, mañana será un día difícil.-Contestó.
-Vamos, por los viejos tiempos, recuerdas cuando hacíamos nuestras competencias.-Dijo.-No quieres ir porque sabes que no me podrás ganar.
Ese comentario hizo que el joven se sobresaltara y volviera el cuerpo hacia ella con la mirada de guerra en alto
-Eso crees…Vamos entonces…anciana.-Exclamó el joven de cabello verde alzando la voz.
-¿Apuestas?
-Apuesto.
